Música Moderna: septiembre 2017

Ya sabes que en esta sección compartimos las escuchas gustosas de discos recientes (novedades incluso), y, como este verano me he dedicado a desempolvar a todos los clásicos, la vuelta de oreja a la Música Moderna no ha sido tan moderna. Es decir, me han enganchado los sonidos añejos más que los actuales y he seleccionado un puñado de retornos de bandas clásicas junto a alguna golosina muy de mi agrado. Y espero que del tuyo. Aquí vamos con unos retoños de raíces bien hundidas en lo más primitivo de nuestro rollo. A darle caña.

Impure-Wilhelmina- Impure Wilhelmina – Radiation

Para fans de Katatonia, Baroness o incluso los Opeth de hoy en día. Un discazo el de estos suecos. Excelentes  y complejas composiciones mezcla de atonalidades, melodías suaves y gruesos guitarrazos sobre la batería poderosa y cambiante de Mario Togni. Comienza el viaje con Great falls beyond death y continúa con Torn y Meaningless memories. La voz de Michael Schindl sobre las guitarras de Diogo Almeida es todo lo que necesitas para volver a creer que en esto del post-metal o el post-como-quieran-llamarlo hay futuro. Y de regalo la extraña coercialidad de Bones and heart y Race with you. A volumen alto, por favor.

The Name – Momentos thename_momentos

Tremendo el disco que se han marcado estos bilbaínos. Un trabajo de guitarras variado y aguerrido, pero no exento de momentos emotivos y algunos buenos solos también. Composiciones brillantes con adornos y arreglos clásicos, sin sorpresas, y mezclado con arte. Parte de ti (enésimo tema sobre el placer de la música), Cadenas, donde se reivindica que “nada es para siempre”, el toque Hamlet de Sentido irracional, el vuelco más prog de Ira y valor o la tremenda El depestar “siente como retumba tu alma de pasión”. Buen trabajo del teclista Asier Baez y del cantante (también guitarrista) Guillermo Fernández. Dale un par de vueltas y seguro que te engancha.  

 Accept – The rise of Chaos

No vas a encontrar ninguna sorpresa. Tan solo un jodido álbum de hard & hevay rock clásico muy bien acabado con algunas excelentes canciones. Triunfan en los cortes más básicos con buenos estribillos y algunos riffs ochenteros con pelotas, como en Worlds colliding, What’s done is done, Die by the sword o Analog man, la más Udo de todas (I’m just an old school son of a bitch in a digital world). Mark Tornillo cumple de sobra en las labores vocales, siendo de lo mejorcito junto al juego de guitarras. A destacar también The rise of chaos, Koolaid o la veloz Carry the weight.

Regresión – Terra Ignis 

Los catalanes Regresión se han marcado un gran álbum de heavy metal al viejo estilo incorporando algunas actualizaciones en su estilo que hacen de Terra Ignis una experiencia imperdible para los amantes del género. Quizá falte un poco de coherencia en el contenido de las canciones pero eso es una cuestión menor y muy personal del oyente. Estupendas La balada de Trafalgar, Señores del invierno (inevitable una canción del universo Juego de Tronos), la propia Terra Ignis, Volví a ganar o la inicial Gritos en la oscuridad. Homenaje a Lemmy en Puño de hierro y a todos los roqueros en Quién soy yo (sin el puto rock and roll). Dales caña que lo están pidiendo.

 Lionheart – Second nature

Un supergrupo de los ochenta que no tuvo ningún éxito formado por ex-miembros de Iron Maiden, UFO, She, Praying Mantis, MSG… Dennis Stratton y Steve Mann se encargan de las guitarras, Rocky Newton del bajo, Lee Small de la voz y Clive Edwards de la batería. Un fantástico álbum de hard rock melódico con guitarras bien elaboradas, algunos solos geniales y un trabajo armónico en las voces sorprendente. Buenos riffs y estribillos y una producción de primera. A destacar la versión de Don’t pay the Ferrymen (Thin Lizzy 100%),  Give me the light, Time is watching (cuasi-épica, con Small en plan Glenn Hughes), la ochentera Hearbeat radio (se me saltan las lágrimas, podría ser banda sonora de Top gun o cualquier entrega de Rocky), una patada Schenker titulada Lionheart o la fabulosa Prisoner, más cerca del AOR “a lo british”. Recomendables estos viejetes.

Hark – Machinations 238876 

Un álbum muy bien elaborado, con un trabajo instrumental preciosista, incluyendo un bajista de diez y algunos excelentes solos a cargo de buenos arreglos, riffs gruesos y algunas grandes canciones a medio camino del sludge y el heavy metal clásico con mucho de Motorhead. Pincha Nine fates, Son of Pythagoras o la incial Fortune favours the insane. En el debe del álbum, una producción demasiado espesa que le quita brillo a algunas canciones y un cantante al que le falta un puntito para ser especial. De todos modos, una experiencia más que interesante donde ganan los puntos positivos. Una manita de ecualizador y listo.

 

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Sexo en el rock (14): porno y cintas de música

Sexo en el rock: la pornografía en la música rock.

No podía faltar un poco de pornografía en una sección musical dedicada al sexo explícito. Y vaya por delante que no hacemos un alegato de ello, cada cual, como siempre, que haga lo que quiera con su tiempo y con su cuerpo. Pero nuestros artistas se han decantado más de una vez por el género épico del sexo a raudales. La verdad, no imagináis cuántas canciones hay dedicadas al tema de manera directa o indirecta. Aquí seleccionamos unas cuantas de lo más variadito. Pero hay más… ¿Cuál nos falta?

Dale al play…

Van Halen – Dirty movies

Una verdadera canción rock porno y la inspiradora de esta compilación. La guitarra de Eddie Van Halen y la voz de David Lee Roth contando las aventuras de una actriz porno. De su álbum de 1981 Fair warning.

Eldorado – Porno Star

Con una estupenda producción de Richard Chycki la banda Eldorado se marcó un impresionante trabajo en 2009 donde incluían esta fantástica canción “te mueves en reclamo animal/te elevas dentro de un nuevo disfraz/anestesiado caigo en tu red/no puedo parar no puedo apagar mi sed”.

U2 – Babyface

Las canciones quedan (casi) siempre abiertas a la interpretación y para mí es clara la lectura de este tema de U2: “Vuelvo a casa por las noches para encenderte (…) tengo el slow motion de mi parte”. Una sesión de porno en toda regla. El segundo corte de Zooropa.

System of a down – Violent pornography

De su impresionante Mesmerize de 2005: “It’s a violent pornography!/Choking chicks and sodomy!/The kinda shit you get on your TV!”. La imitación salvaje del sexo moderno tal y como lo aprendes en la televisión.

La Polla Records – Porno en acción

Eran unos primates en esto de la música cuando grabaron para Oihuka este corte de poco más de un minuto allá por 1984. “La estrella del porno/bella mujer a su disposición/en números excitantes”. Un clásico de por aquí.

NOFX – Vanilla Sex

En su disco S&M airlines proponen un alegato a favor de la pornografía: “no me quitéis la pornografía (…) tengo el derecho a decidir qué ver y leer”. Yo con mi tiempo y mi sexo hago lo que quiero (solo, solito, solo).

Buda – Porno

Los argentinos Buda grabaron en 2004 un álbum muy explícito de título Porno dedicado por entero a los hábitos sexuales de sus protagonistas. Una delicatessen para paladares… intrépidos.

The Cure – Pornography

Directa y sin tapujos la letra de Robert Smith para su álbum de 1982 del mismo título, un disco de letras impactantes sobre la soledad, la inmoralidad y la violencia fácil. “In books And films/And in life And in heaven/The sound of slaughter/As your body turns”.

Lujuria – Estrella del porno

No podían faltar Lujuria. En su debut nos regalan esta canción sobre la vocación de un niño que quiere ser estrella del porno en su vida adulta. Quizá sea la solución a la crisis económica… o sexual. De su debut allá por 1995.

Ozzy Osbourne – No bone movies

Aunque abierta a interpretaciones, si entiendes la letra literalmente Mr. Osbourne se hace una homenaje a las películas de carne y sudor con las que “el demonio que vive en mi cabeza” gusta disfrutar: “can’t kick the habit, obsession of smut/Voyeur straining, in love with his hand/A poison passion, a pulsating gland”.

 

 

Bob Dylan – Hurricane – 1975

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Bob Dylan decidió componer un alegato contra la injusta (en su opinión) encarcelación de Rubin “Hurricane” Carter tras leer la biografía de este boxeador negro, donde despotricaba sobre las trampas del sistema legal clamando por su inocencia. Dylan quiso conocerle en la prisión y sintió la necesidad de apoyarle, dar luz pública a su caso como ejemplo de la discriminación racista que marcaba aún a muchos estados de su país.

Era el verano de 1975 cuando, junto a Jacques Levy, dio forma a “Hurricane” y la grabó por primera vez. La producción corrió a cargo de Don DeVito. Se vio obligado por la propia compañía, antes de editarla, a realizar una nueva grabación modificando la letra. Parece ser que la historia contiene licencias del artista sobre “la verdad” y “sus protagonistas” con el fin claro de influenciar a la audiencia en favor del boxeador que podrían haber acabado con acciones legales indeseadas. Aun así, no se libró de pasar por los tribunales. Tras esos cambios se realizaron las sesiones definitivas en octubre y se editó como single en noviembre.

Aunque de estructura repetitiva a lo largo de los más de ocho minutos que dura, la dinámica de la voz y el fraseo de Dylan, el ritmo acelerado y los interludios de violín son el gancho de la canción, subiéndola un escalón sobre las demás del álbum “Desire”. Dylan utiliza un estilo narrativo en donde encadena imágenes fijas muy coloridas con escenas del proceso sacadas, principalmente, de las memorias y las conversaciones con Carter. En todo momento sitúa al oyente claramente a favor del boxeador como víctima de artimañas y mentiras con el único fin de condenarle (“Here comes the story of the Hurricane/the man autohrities came to blame/for something that never done”). Se organiza en veintidós estrofas agrupadas en once parejas de cuatro+cinco versos, con pocas variaciones interpretativas salvo en la voz de Dylan y en el violín de Scarlet Rivera.

Dylan se mete en el papel del narrador y modifica la entonación no solo en función de la melodía si no del momento dramático de la historia, dando cierta coherencia a su relato. A la vez, el violín enriquece la canción con pequeños interludios entre cada pareja de versos a modo de transiciones. La percusión de Luther Rix (congas) y Howie Wyeth (batería) también es reseñable y muy acertada. Junto a ellos, el guitarrista Steven Soles, el bajista Rob Rothstein y las voces de Ronee Blackley y Steven Soles dando el contrapunto a Dylan.

Alcanzó el puesto treinta y uno en Estados Unidos y fue certificado oro en países tan dispares como Italia y Australia. A pesar de abrir el álbum “Desire” (publicado en enero de 1976), que vendió más de dos millones de copias, y de su indudable visibilidad, duró poco en el cancionero en vivo del artista. La última vez que lo interpretó fue ese mismo mes de enero. Del mismo modo, es curioso que siendo una de las canciones más populares de uno de los discos más vendidos de Dylan apenas cuente con versiones de otros artistas. Tal vez la historia y su mensaje sean demasiado evidentes y particulares a un contexto y al propio sentir del artista. La más interesante la grabó Ani Di Franco en el año 2000 en su EP “Swing set”.

Rock cristiano en Hispanoamérica.

guitar-christian-stickerPoco amigos de decantarnos por ideologías o colorear nuestro blog con opiniones unitarias, aunque sabéis los habituales de qué pies cojeamos, nos apetecía dedicar una entrada al rock y al metal de mensaje cristiano. Rebuscando por la web, actualizando nuestra ignorancia y preguntando a los que saben hemos recopilado una serie de bandas repartidas por diferentes países de Hispanoamérica, intentando acaparar las diferentes sensibilidades sonoras. No es nuestra intención destacar a estas como “las mejores”, simplemente nos han gustado por diferentes motivos.

Para los que ya conocéis a estas bandas o a otras afines, bienvenidas vuestras opiniones y aportes. Para los que jamás hayáis acercado vuestra oreja a este tipo de rock, este es un buen momento.

Vox Dei (Guatemala)

Grupo de Guatemala, emblema del rock cristiano en español, comenzaron su andadura en 1992 con Torre fuerte. El tema Quítate la máscara pertenece al disco del mismo nombre de 1997.

Logos (Argentina)

Banda formada a finales de los ochenta por Alberto Zamarbid y Miguel Roldán, escindidos de V8, debutaron en 1993 con La industria del poder. Eligieron la palabra griega “logos” como nombre del grupo en referencia a la “palabra de Dios”.

Alex Campos (Colombia)

Ganador de tres premios Grammy Latinos, Alex Campos desarrolla su propuesta rock Misión Vida desde 1999 con Tiempo de la Cruz. Su carrera mezcla estilos diversos (pop, rock, funky y ritmos latinos) siempre dentro de la comercialidad y el mesaje cristiano. El tema Regreso a ti pertenece al álbum del mismo título.

Serpulcro Vacío (Costa Rica)

Tremendo experimento sonoro que mezcla bases progresivas, con voces guturales, velocidad thrash y letras contundentes. Róger y Adrián Soto han protagonizado la Historia del grupo desde su debut homónimo en 2007, de donde sacamos este Seres inmortales.

Rescate (Argentina)

A lo largo de más de quince años la banda de Ulises Eyherabide ha paseado su música por escenarios de toda América. Debutaron con Puentes para madurar en 1992. El tema Soy José, con su mezcla de rock y reggae, pertenece a Arriba!.

Rojo (México)

Entre el pop y el rock, el grupo de Emmanuel Espinosa ha traspasado fronteras sonoras enviando su mensaje. Debutaron en el año 2001 y escogemos como muestra este Alabad a Dios de su álbum Apasionado por ti.

Ian (Argentina)

Banda liderada por Marcos Ian (Rata Blanca) que desde su debut en 2006 se ha dedicado a trabajar una base heavy ruda pero sin perder la melodía, con claras referencias a los Metallica del “black album”. Componen parte del grupo gente conocida en el género como José Velocet, Sergio Berdichevsky o Gustavo Rowek. El tema Yo soy aparece en su Nuevo Orden de 2012.

Pescao Vivo (Colombia)

Desde su debut en 2005 van dando guerra con un pie en el rock comercial y otro en los ritmos bailables, con una propuesta que ha ido generando una gran base de fans. El tema De rumba pertenece al disco en directo Salvavidas.

Strike 3 (México)

Banda metalera con groove enérgicos y vocalizaciones intensas que recuerdan a Linkin Park o Alice in Chains por momentos. De su debut de 2003 extraemos Vivir así.

 

 

 

Más canciones de guerra (en nuestro idioma): las vuestras.

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Como ya decíamos en la entrada anterior dedicada a las canciones de guerra en nuestro idioma, hay variedad y calidad. Después de nuestra pequeña selección, aquí colocamos algunas de las que habéis sugerido a través de facebook, twitter o el propio blog. Pero aún hay más.

Topo – Guerra fría

Uno de mis discos favoritos de la banda madrileña Topo, Marea Negra, incluye esta deliciosa vacilada sobre el telón de acero y la infalibilidad de los dos bandos: “inventemos un telón alrededor”. De aquel lejano 1982.

 

Somas Cure – El buen soldado

Del más que recomendable Mitos acercamos a esta recopilación El buen soldado, con su letra reivindicando la injusticia de la batalla: “armados/son niños mis señor/es inhumano”.

 

Raza – Bomba de neutrones

Formó parte del single de 1984 Romperás su corazón. Rocanrol que inventa “máquinas para matar” donde “un refugio bajo tierra te lo venden como salvación/para cuando aprieten el botón”.

 

La Raíz – Suya mi guerra

Cambiamos radicalmente de estilo y de época. Era el año 2013 y en el álbum (muy recomendable) Así en el cielo como en la guerra los valencianos La Raíz dedicaron a la Guerra Civil este alegato denunciando la barbarie del conflicto y a ese “mundo que miró para otro lado”.

 

Ilegales – Angel exterminador

Curiosa balada de uno de los grupos más originales de nuestro panorama roquero. Alegato surrealista sobre el soldado héroe: “guerra excitante te amo/yo también quiero ser ministro de la muerte”. Del álbum Chicos pálidos para la máquina (1988).

 

Asfalto – Al otro lado

Once minutos de canción sobre la huida de la guerra, la historia de quien cruza las montañas, las fronteras, para llegar al otro lado, a la salvación (qué pena que sea una letra tan actual). Dio título al disco homónimo de 1978, el segundo de Asfalto.

 

Kaos Etílico – Guerra

La compañía Gor completó su magnífico catálogo de 1998 con un álbum de punk-rock titulado No hay agua. En ella escuchamos esta brevísima pero muy clara tonada explicando porqué hay que declarar la guerra al pueblo invasor (hablando de los yanquis y sus colonizaciones).

 

Miguel Ríos – Bienvenida Katherine

El eterno Miguel Ríos dedicó un álbum completo de título La huerta atómica a contar una “historia de anticipación” sobre un posible ataque nuclear muy particular. Entre todo el álbum me gusta especialmente esta historia de amor en medio de la batalla (“pechos que retumban con tus aviones”).

 

Pánzer – Galones de plástico

Canción anti-militar que apareció en el segundo álbum de Pánzer, titulado Sálvese quien pueda (1983). Un alegato contra el servicio militar obligatorio, un clásico de época.

 

Música moderna: junio 2017

Como ya sabes, en esta sección compartimos las escuchas gustosas de discos recientes (novedades incluso). Este mes nos hemos vuelto un poco heavies y no traemos propuestas poperas, melódicas y nada de blues. El mes que viene ya veremos. Así que toca disfrutar de un poco de heavy guitarrero, hard melódico, mucho estribillo y algún teclado sobresaliente. Siete propuestas, siete, variopintas, con una mezcla de nuevo y clásico muy equilibrada.

A darle al play…

saltingearth-300x300 Richie Kotzen – Salting Earth (2017)

Este hombre está dejando un legado impresionante, tanto en solitario como en sus múltiples aventuras grupales. Este disco, el 21 de su carrera, está entre mis favoritos. Richie no solo es un guitarrista impresionante si no que se ha convertido en un gran cantante, con una voz que juega a ser Sammy Hagar, David Coverdale o Paul Rodgers. Destacan los guitarrazos de End of Earth, Make it easy (con un gran estribillo) o Thunder, la comercialidad de Meds o I’ve got you y la estupenda My rock, donde no hay guitarras y la orquesta toma el poder.

Ultima Frontera – Lo que el corazón grita (2017) descarga

Lo que más me gusta de este disco es el rollo hard sucio de la producción y la pegada rítmica de las canciones. Sobre esta cama sonora, unas buenas guitarras (sin mucha originalidad, pero bien trabajadas), letras curradas, varios estribillos pegadizos y mucha mala leche. Disfruto más de las canciones del final del disco, quizá algo más arriesgada y trabajadas, sobre todo Lobo de mar y Héroe desconocido (excelente estribillo, melodía lineal y pegadiza). De lo mejor, la voz que se escurre al terreno Bumbury con acierto en La rueda, la crítica social de Refugiado, la velocidad de Instinto animal y el entramado de guitarras de La parte oscura. Álex Huerta canta y comparte la guitarra con Jónathan Jiménez, el bajo para Alberto Pérez y la batería para Álvaro Asenjo.

709_KATL_RGB-e1494840172597.jpg Kobra and the Lotus – Prevail I (2017)

Los que seguís este blog ya sabéis que no soy muy amigo de las bandas con voz femenina al frente, sobre todo por lo repetitivo de las propuestas. Sin embargo Kobra Paige ha conseguido comandar un disco con muchos aciertos y sin caer ni en el revival heavy ni en la (cuasi)copia de otras bandas con mujer al frente. Triunfan los riffs duros, las líneas vocales melódicas y todo con una mano en el metal de producción actual y otra en el power metal americano más clásico. Por darle un pero, falta algún estribillo cañón o algún tema diez.A destacar: Specimen X (the mortal chamber)GothamManifest destiny, la instrumental Check the Phyrg y Hell on Earth. El disco al completo merece la pena (excepto la balada moña).

Ayreon – The source (2017) Ayreon-The-Source

Tiene una escucha larga y atenta (más de una, porque no entra entero a la primera). La historia trata de la autodestrucción de los Alphans, unos antecesores de nuestra humana existencia, para salvar el planeta y las consecuencias de ello. Me pierdo un poco en el texto y a veces se hace duro seguir las letras, pero no cabe duda que si escuchamos esta épica obra por partes estamos ante uno de los mejores trabajos de Arjen Lucassen. Mantiene la esencia de buenas melodías, estribillos y puentes grandiosos y verdaderos riffs heavies. Y excelentes cantantes bien dirigidos: James Labrie (Dream Theater), Russell Allen (Symphony X y Floor Jansen (Nightwish) hacen un trabajo tremendo. Producción impecable. Entre la amalgama temática, pincha The day that the world breaks down, Run! Apocalypse! Run! con un recuerdo a Rainbow tremendo en los teclados y las guitarras, la ruptura rítmica de Everybody dies, la arabesca Deathcry of a race con su intro de flauta o Bay of dreams.

Phase II Phase – Face it (2017) PHASE II PHASE Cover 3000x3000.jpg

Excelentísimo álbum de hard rock melódico lleno de todo lo bueno del género: melodías vocales y estribillos pegadizos, teclados deslumbrantes, guitarras rítmicas acopladas, duras cuando hace falta, con algunos solos de manual. Y composiciones a la altura de los grandes, sencillas en su mayoría y con sus recuerdos a Journey, Survivor e, incluso, a Autograph o Van Halen de segunda mitad de los ochenta. Sin embargo, la mezcla deja en ocasiones muy desnuda la voz de Zalo López y su inglés no siempre está a la altura de las melodías y desencaja un poco el resultado final. Por lo demás, consistente producción con los instrumentos nítidos. Tremendo comienzo con Running out, Feel the heat, Greed o (de mis favoritas) Future. A destacar también el rollo más duro de Heaven and hell, How do I feel y Where do we go o la bien estructurada Will you remember me (más AOR no se puede ser). Un pelotazo el de estos madrileños.

saurom_20_al_mundo_de_los_suenos-portada Saurom – 20… al mundo de los sueños (2016)

Otros que están labrando una discografía para enmarcar son los gaditanos Saurom. Este directo grabado en el Real Teatro de Las Cortes de San Fernando va más allá de un simple recopilatorio en vivo. Merece la pena ver el DVD con su cuidada presentación y el juego coral de toda la banda. Y merece la pena escuchar esta colección de auto-versiones, muchas de ellas especiales, como La musa y el espíritu o Dalia. Gran voz y entrega de Miguel Ángel Franco y espectacular Narci Lara, como siempre. Aunque siendo sinceros, toda la banda roza la perfección (algunos fallos de sonido puntuales). A destacar: Cambia el mundo, Náufrago, Vida, La batalla con los cueros de vino o Memorias de un héroe.

Walpyrgus_Walpyrgus-Nights-500x500.jpg Walpyrgus – Walpyrgus nights (2017)

Pues, siendo sinceros, me ha parecido este álbum una gozada. Hay mucho de “recorta-pega” o “me-suena-un-montón-esta-melodía”, desde luego, y muchas canciones se anclan en algún lugar de la Historia del heavy melódico, pero, qué coño, quién no disfruta de temazos como The dead of night (puños al aire), Dead girls (esos Misfits), Palmistry, Somewhere under summerwind o Lauralone, con esas guitarras dobles que recuerdan a Thin Lizzy o Iron Maiden. O la construcción de She lives con un teclado homenaje al mismísimo Jon Lord. O el groove de Walpyrgus nights, con su deliciosa melodía, casi nada. La voz de Jonny Aune de lo mejorcito, junto con el trabajo de los guitarristas Charley Shackelford y Scott Waldrop. De Carolina del Norte.

 

 

 

 

 

 

Canciones de guerra (en nuestro idioma): guerrock.

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Es inabarcable el cancionero sobre la guerra y sus derivados. Desde las canciones protesta hasta las canciones sobre batallas épicas, pasando por los temas dedicados a soldados y armas o las consecuencias de los conflictos bélicos en la sociedad civil. Alguien debería hacer un tratado recopilando y clasificando todas esas canciones. Y no seremos nosotros, más de discutir de nuevo con un par de cervezas quién es el mejor cantante de AC/DC que de sentarnos a hacer una reflexión inteligente y rebuscar en los forros cerebrales o históricos. Sin embargo, nos hemos permitido bautizar Guerrock al género en español (o castellano o argentino o el idioma del Quijote y García Márquez).

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Y por si os apetece comenzar a investigar en el asunto, y como regalo, y porque nos da la gana dedicar una entrada a las canciones de guerra en nuestro idioma, aquí os dejamos una pequeña recopilación alrededor de la guerra y sus consecuencias. Como siempre, es nuestro gusto personal y te invitamos a proponer cualquiera que te guste, sea del género que sea.

Allá vamos…

Barón Rojo – Hiroshima

Incluida en uno de los mejores discos del heavy patrio, Metalmorfosis de 1983, los barones recuerdan el desgraciado episodio de la explosión atómica de Hiroshima: “un genocidio en nombre de la paz/ grosera farsa infernal”.

 

Medina Azahara – El soldado

Grabada para el histórico Caravana española de 1987, nos relata los pensamientos de un soldado que “nunca quiso ser soldado” y al que “solo le queda soñar”.

 

Ska-P – El niño soldado

Y hablando de soldados, Ska-P dedican este tema a los niños obligados a disparar. Apareció en su álbum ¡¡Que corra la voz!! del 2002.

 

Barricada – Invitación a la pesadilla (obligada)

También sobre soldados y “qué hago yo aquí metido en medio de este rebaño” trata este tema de Barricada: “matar o morir”. El original debutó en Pasión por el ruido de 1989. Aquí el vídeo en directo.

 

El Ultimo Ke Zierre – ¡Ay, Carmela!

Otro subgénero del Guerrock sería el dedicado a la Guerra Civil. En este caso, EUKZ hace una versión de un tema de la época, el popular ¡Ay, Carmela!, que se cantaba en las filas republicanas durante la batalla del Ebro. De su álbum Que se repartan el mundo de 1993.

 

A Palo Seko – Makis guerrilleros

Dentro del mismo subgénero, los hay que componen canciones originales sobre el tema, como A Palo Seko y su homenaje a los makis guerrilleros de la contienda. Aparece en El disko rojo de A Palo Seko de 2010.

 

Almafuerte – El visitante

Emparentado con esto de las consecuencias de los derrotados se creó otro subgénero en Argentina tras la guerra de Malvinas, sobre todo por la desprotección y el aislamiento que sufrieron los excombatientes al volver a casa. Sirva este tema de Almafuerte y su letra tremenda: “Olvidar yo sé bien que no podés/ cómo la sociedad olvida que fuiste obligado a marchar en su defensa”. En el álbum A fondo blanco de 1999. Aquí la versión acústica.

 

Rata Blanca – Gente del sur

Y siguiendo con las Malvinas y sus consecuencias, Walter Giardino compuso este corte para el debut de Rata Blanca en 1988. Habla del dolor de la guerra: “madres de hoy lloran sus hijos/en una plaza de la ciudad/y el gran imperio bebió la sangre/del que pedía su libertad”.

 

Rosendo – Go home!

Y a medio camino entre las canciones de guerra y las canciones protesta, Rosendo compuso Go home! sobre las invasiones yanquis en países latinoamericanos que con mayor o menor disimulo fueron comunes den los setenta y los ochenta. Del álbum Deja que les diga que no! aparecido allá por 1991.

 

Celtas Cortos – Haz turismo

Y del mismo tema, con su rock ská y su mala leche en las letras, Celtas Cortos invitan a hacer turismo invadiendo un país: “es barato y te pagan la estancia”. Se hicieron famosos aquel año 1990 con el álbum Gente impresentable.

 

Legion – Mili KK

Y para los más viejos del lugar, el subgénero Guerrock añorado: “la Mili”, es decir, el servicio militar obligatorio. Allá por los años setenta y ochenta ningún joven barón se libraba de pasar una temporada por el ejército. Y se creó una oleada de temas en contra de “la Mili”. Uno de los más contundentes, este de Legion de su Lethal liberty. Corría el año 1989.

 

Esturión – La guerra

Y con más sensibilidad y menos caña, los madrileños Esturión protestaban por “perder un año de mi vida” cuando “yo solo tengo un arma/ y un único uniforme/mi guitarra es mi fusil/mis baqueros voy a vestir”. Aparece en su debut de 1989 titulado Vicio.

 

Pues para ser unos vagos y no querer hacer un tocho enciclopédico ya nos hemos currado una interesante introducción al tema. Faltan muchos y esperamos que te animes y nos recomiendes tu tema favorito. Como regalo, una canción para orejas sensibleras. Si de guerras hablamos y sus consecuencias, no puedo dejar de lado la letra de Querida milagros de El último de la fila (“no estaría de más que alguien me explicara/qué tiene esto que ver contigo y conmigo”).

 

 

 

 

 

 

 

AC/DC – Rebuscando en la basura de “Flick of the switch” – 1983

¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de AC/DC y su álbum Flick of the switch de 1983

ACDC flick of the switch

Revisar la discografía de una banda tan grande e histórica como AC/DC es un ejercicio que recomiendo realizar de vez en cuando a cualquier fan roquero (especialmente si te van los australianos). Eso pone a nivel sus logros y sus fiascos y ayuda a reforzarte tus sentimientos sobre sus canciones, a amar o a odiar (más aún). Hoy me permito traer a esta sección uno de sus discos más controvertidos: para muchos el que marcó la definitiva decadencia de los hermanos Young, un disco vapuleado por público y crítica.

A este disco se le acusó de caer en la simpleza compositiva, de ser repetitivo, de conformarse con letras y estribillos fáciles, de carecer del punch en la producción de los anteriores con Robert “Mutt” Lange a los controles en pos de una supuesta crudeza que les acercara al sonido sucio del heavy rock de los primeros ochenta. Se desmereció la técnica de los Young  y también el trabajo rítmico, con el disparador en lo “cuadriculado” de las estructuras, en una época en la que Malcom y Phil Rudd atravesaban una pesadilla con el alcohol (el batería acabó fuera del grupo durante la grabación siendo sustituido por Simon Wright).

Uno de los problemas de este álbum es la ausencia de singles, de ese pelotazo que tuvieron los tres álbumes anteriores (Highway to hell, Back in black, For those about to rock…) y que llenaba las radiofórmulas (la MTV ya estaba empezando a ser importante). Además, la portada y el aire tosco que envuelve Flick of the switch y a la imagen de la banda, incluyendo el vídeo del primer single, no ayudó (ni ayuda) a darle valor a este álbum, siendo descartado casi desde el momento en que lo ves. Aun así, vendió un millón de copias y les llevó de gira mundial una vez más.

Pero, ¿qué rebuscamos en la basura de este Flick of the switch?

Quizá sea uno de los discos más AC/DC de toda su discografía, con lo bueno y lo malo que eso implica. La producción se va años atrás, antes de que Mutt Lange lo agrandara todo, pero manteniendo ese buen rollo roquero que habían comenzado a perder, para mi gusto, en For those about to rock… Este Flick of the Switch es el disco más Bon Scott en la voz de Brian Johnson. Y, de hecho, lo prefiero a otros más aclamados por crítica y fans como The Razors Edge o Ballbreaker.

En cuanto a las canciones, si bien le falta ese megatemazo que solían meter (y metieron) en sus discos, esa chispa vendedora, el conjunto mantiene un nivel mayor que cualquier disco de los ochenta o los noventa (obviamos Back in black, por favor). Los riffs Young están vivos y aunque a veces suenan repetidos, como los solos (joder, esto es AC/DC), te hacen mover el culo como siempre. La estúpida Bedlam in Belgium me encanta: ¿cuántos riffs más “puros” que el de esta canción? El estribillo es atemporal en su discografía, como los cambios o el ritmo machacón de la batería. ¿Y eso es criticable? Una joya.

No me voy a venir arriba y defender, como he leído en alguna crítica, que está entre los tres mejores de AC/DC, pero lo escucho con más frecuencia y gusto que otros ya nombrados aquí. Para mí es una lástima que nunca recuperen en directo canciones como This house is on fire y sus cuatro acordes, la propia Flick of the switch, Nervous shakedown o Guns for hire.

Suficiente basura para que te pongas a escuchar como se merece este álbum. Y si ya lo amabas antes, para recrearte una vez más en su poder hard roquero.

Y si quieres más basura de AC/DC, pincha por aquí…

AC/DC – Guerra de décadas (1)

AC/DC – Live – 1992

Live after death: grupos de rock que resurgieron de sus muertos

 

Dave Matthews Band – Everyday – 2001

Everyday

Lo que más me gusta de este disco es lo que más disgustó en su momento a los fans de la banda: las melosas melodías, las letras simplistas sobre el amor, la muerte y el paso del tiempo, los sobrecargados arreglos con mezcla de guitarras, teclados y programaciones, los riffs de guitarra poperos, los manchones jazzeros del saxo y el clarinete, la batería que rellena con elegancia los huecos. Todo ello cosido bajo la producción, para bien y para mal, de Glen Ballard (Alanis Morrisette, No Doubt, Brian Setzer Orchestra, Aerosmith y alguna reinona del pop); crea un muro con cierto aire soft-AOR, aunque se le va un poco la mano con las programaciones y “la modernidad” de época. Sin embargo, creo que el álbum funciona  porque Dave Matthews canta muy bien, con buena técnica, un gran fraseo, un sentido melódico particular.

Si no lo has escuchado nunca, sigue estos pequeños consejos.

Comienza pinchando The space between, el tercer corte del álbum, para mi gusto el tema especial. Una balada de brillante estribillo, una letra conseguida y un buen equilibrio entre el pop de cinco estrellas y un crescendo emotivo. Un arpegio de guitarra sencillo, un piano adornando el estribillo, un buen cambio de tono a mitad de la canción y funciona. Seguiría con otro grupo de buenos temas: So right, Dreams of our fathers, I did it y Everyday.  So right es un tema roquero con un adorno de saxo bien conseguido y un puente/estribillo donde Dave se deshace por su amada. En Dreams of our father nos narra Matthews su decepción al crecer y encontrarse con el amargor de no haber cumplido el sueño de sus padres. Tiene un tono que me recuerda a Eddie Vedder en el estribillo y en la parte central, que contrasta con el ritmo cortado de las estrofas. I did it99908_w_560x720 abre el álbum con crudeza y decisión, quizá el corte de espíritu más roquero de todos, un ritmo upbeat y mucha energía con un estribillo tan sencillo como debe ser un single de radiofórmula; carta de presentación y primer sencillo. Everyday cierra el álbum y también salió editado como single, con un rollo soul rítmico y protagonismo de las guitarras acústicas y la percusión.

Si aún quieres más, prueba con esta terna de igual nivel pero con un toque distinto: Mother father, Angel y If I had it all. Con un aire latino nada forzado, Mother father (una de las mejores letras de Everyday), además del ritmo (el mejor bajo) tiene como aliciente una melodía arrastrada por diferentes ambientes en grupos de cuatro versos que repiten estructura hasta dos pequeñas rupturas que funcionan como contrapuntos, original y conseguido. El solo de guitarra, por cierto, lo toca Carlos Santana y, en realidad, es el único solo de guitarra decente. Angel es una deliciosa balada con los instrumentos de viento como protagonistas y la delicada interpretación de Dave como joyita. La letra es un poco moña pero el conjunto está muy logrado, en especial la parte central y el estribillo. If I had it all suena al principio a tonada de ascensor pero se enriquece en el primer estribillo, luego mantiene un tono más creativo, el saxo sonando con buen gusto, y acaba con un toque rabioso.

 

Y si ya has llegado hasta aquí, repasa los, para mi gusto, más flojos del álbum, quizá por lo repetido de las estructuras o porque, simplemente, todas las canciones tienen un áurea demasiado parecida y estas se me atascan: When the word ends, What you are, Fool to think y Sleep to dream her. When the word ends me recuerda inevitablemente a lo que Ballard grabó con Morrisette, lo cual no sería malo si el tema no pareciera forzado y un poco fuera de lugar, aunque la agresividad del final rescata la canción. El rollo de What you are me gusta aunque suena demasiado ambiciosa y se queda a medias, sin rematar. En Fool to think la mezcla jazz-latin no acaba de gustarme, aunque la percusión sea excelente (la voz de Matthews me recuerda a David Gilmour, por cierto). Sleep to dream her carece de punch, una balada bien conseguida en la estructura, pero demasiado evidente, sin sorpresas ni nada especial.

El álbum se editó en febrero del 2001 y alcanzó rápidamente el millón de copias vendidas en Estados Unidos. Hoy en día ha recibido dos platinos y se acerca a los tres millones. Nunca el número de discos vendidos va en relación con la calidad del producto, desde luego. Las canciones vienen firmadas por David J. Matthews (quién será) y Glen Ballard. La banda que grabó el álbum estaba formada por Carter Beauford en la percusión (congas, batería, bongos), Stefan Lessard al bajo electrónico, Boyd Tinsley al violin, LeRoi Moore a la flauta, el clarinete y el saxo. Dave Matthews se encarga de las guitarras y la voz principal y Glen Ballard de los teclados y las programaciones.

Un álbum de escucha pausada, relajado, lleno de matices, que merece la pena rescatar de vez en cuando en buena compañía.

Cry of Love – Brother – 1993

Cuando se habla de los mejores discos de los noventa o se hacen esas listas del mejor disco debut, nunca nadie piensa en este álbum. Y seguro:  la mayoría de la gente no lo conoce. Si ese es tu caso, bienvenido a uno de los mejores discos de los noventa y uno de los mejores discos debut que te puedas echar a las orejas. ¿Por qué me atrevo a decir esto? En primer lugar, tienes un guitarrista llamado Audley Freed que suena a una mezcla entre Jimi Hendrix, Paul Kossoff y el mismo Jimmy Page versión blues, un pedazo de solista que sabe bien llevar un riff de principio a fin. Después, el cantante Kelly Holland y su portentosa técnica, jugando con registros que van de Glenn Hughes a Paul Rodgers con toques que recuerdan al mismísimo Joe Lynn Turner. Súmale un bajista brutal con destreza y buen gusto en el desarrollo de líneas melódicas, Robert Kearns, y un batería, Jason Patterson, que haría las delicias de cualquier fan de Simon Kirke o Steve Gorman. Por curiosidad, Freed formó parte de Gov’t Mule y The Black Crowes (gravó Lions y se le escucha en Live at the Greek) y Robert Kearns pasó una temporada por Lynnyrd Skynnyrd.

El álbum comienza con Highway Jones, el corte más Hendrix de todos, especialmene por el riff principal, aunque el tono del tema encaja en cualquier disco de la Experience. Por cierto, el homenaje no es único y el propio nombre de la banda hace referencia al que Hendrix manejó para su última experiencia antes de morir (The Cry of Love Band, y el disco póstumo de título similar). Si le añades la voz genial de Holland puedes imaginarte lo que hubiera sido el Electric Ladyland cantado por Paul Rodgers. Sigue el homenaje en el riff de la siguiente Pretty as you please y en el solo, aunque ahora deriva más hacia el hard rock de Mick Ralphs y Bad Company, un pedazo de figura en la guitarra y un estribillo demoledor. Esta transición llega a la genial Bad thing, ahora sí metidos de lleno en la fiesta hard, palmas incluidas. El tufillo blues comienza a hacerse más patente y el tono del tema cambia: da gusto el sonido del álbum, limpio, sin apenas overdubs y con esa atmósfera de garito lleno de humo. Esta canción salió como single y alcanzó el número dos en los chart USA de rock (1993: Nirvana, Pearl Jam, Pantera, casi nada). Seguimos cayendo al blues con una joya escondida entre tanto guitarreo, Too cold in the winter, una súplica donde Holland se transforma en Hughes para regalarnos una de las mejores interpretaciones, cómo frasea este hombre, y orejita puesta en la línea de bajo y al solo final. Y como no podía ser de otro modo, nos hundimos definitivamente en el blues tal y como Free lo interpretaron con Hand me down, otra de mis favoritas.

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Este viaje que nos lleva del rock distorsionado y sucio al blues más hard es de por sí una gozada. Pero la segunda parte del álbum contiene más sorpresas.

Gotta love me recupera esa guitarra sucia, un riff cortado, que se arrastra por la espalda, te acecha y salta en mitad del tema en un puente/estribillo grande, muy eighties si me apuras. La transición a Carnival no puede ser más acertada, recreando con acústicas una atmósfera Zeppelin que juguetea con la letra y el ritmo en el que Kearns manda hasta el sorprendente estribillo, ¡y qué solo wah-wah! Y para menear un poco el culo, Drive it home, Hammond y distorsión en un ritmo funk, lento, machacón, y otro homenaje a Free en la parte central del tema. Y llegamos al single número uno, la canción Peace pipe, fantástica de principio a fin: la línea de bajo, el estribillo, el riff de guitarra, la estructura, el juego rítmico. Qué fácil parece pero qué difícil encontrar canciones como esta. Y el cierre con Saving grace, más de seis minutos de suave blues, amor y entrega para redondear un trabajo impecable.

Y ahora dale al play y disfruta de este cuarteto.