La máquina del tiempo 1985: una Historia del Rock a través de sus canciones

La máquina del tiempo: 40 años de rock.

Una memoria de canciones publicadas entre la muerte del rey blanco del rock, Elvis Presley, en 1977, y la del rey negro del rock, Chuck Berry, en 2017.

1985

La lista de canciones más vendidas fue muy variable y variopinta. En singles, a ambos lados del Atlántico, hubo tres claros ganadores: Madonna con su Like a virgin, Dire Straits con Money for nothing y el tema We are the world de USA for Africa, esa colección de talentos recaudando fondos para paliar la hambruna en África. Tras ellos, John Fogerty consiguió un número uno en Estados Unidos con The old man down the road, Whitney Houston saltó a lo más alto con Save all my love for you, A-Ha hizo lo propio con Take on me o Lionel Richie con Say you, say me. En nuestro rollo, destacar el bombazo de la colabroación de David Bowie y Mike Jagger en el Reino Unido (Dancing in the streets), Bryan Adams (Heaven), el inevitable I want to know what love is de Foreigner, Tom Petty (Don’t come around her no more) o REO Speedwagon con Can’t fight this feeling. La venta de álbumes también estuvo reñida, pero el gran triunfador del año fue Dire Straits con Brothers in arms (más de 13 millones consiguió en todo el planeta, dicen), con enormes ventas a cargo de Phil Collins (No jacked required), Bruce Springsteen (Born in the USA), John Mellencamp (Scarecrow), la banda sonora de Miami Vice y los nombrados Madonna, John Fogerty (Centerfield) o Bryan Admas (Reckless). Dos cuirosidades: Prince estuvo en lo más alto con dos discos, Purple rain, a principios de año, y el debutante Around the world a finales; por primera vez un álbum vendió más cedés que vinilos, y ese honor recayó en Brothers in arms.

Muchas bandas que darán que hablar comenzaron sus andares este 1985. Por garajes, escenarios de barrio y verbenas tocaban Dream Theater, Guns N’Roses, Sepultura, Warrant, Stratovarius o Poison. Debutaron oficialmente White Lion (Fight to survive), Megadeth (Killing is my business… and business is good!)y Stryper (Soldiers under command). Nos encontramos, además, con numerosos cuernos en el mundillo: Mick Jagger se marca She’s the boss, Freddie Mercury hace lo propio con Mr. Bad Guy, Mike Rutherford se montó Mike & the Mechanics con sonoro éxito, King Diamond desmembró a sus Mercyful Fate y David Lee Roth abandonó (le echaron) Van halen.

Pero si 1985 será recordado en la Historia del rock será por el Live Aid. Una empresa mundial de música y marketing que reunió el 13 de julio a 150.000 personas en los estadios de Wembley (Londres) y John F Kennedy (Filadelfia), retransmitido a todo el planeta. El día que la música intentó cambiar el mundo. A esos escenarios regresaron Black Sabbath con Ozzy Osbourne o Led Zeppelin. El día de la mítica actuación de Queen. Pasaron por los escenarios David Bowie, The Who, U2, Dire Straits y un larguísimo etcétera. Se calcula que 400 millones de espectadores se engancharon al evento. Por este acontecimiento, el 13 de julio se considera “el día del rock”.

A su sombra, surgieron numerosas iniciativas, entre las que destaca Farm Aid: Neil Young, John Mellencamp y Willie Nelson organizaron el evento para ayudar a las familias de granjeros que estaban sufriendo una enorme debacle económica en Estados Unidos. Tuvo lugar el 22 de septiembre en Chapman (Illinois) con Bob Dylan, Johnny Cash, Lou Reed, B.B. King y otro largo etcétera. También, fue el año del primer y original Rock in Rio: en enero y a lo largo de ¡nueve días! descargaron los más grandes y los más pequeños, algunos dos veces, hasta juntar una asistencia de un millón y medio de personas. No puedo dejar de recordar “El Tour del Combate“: Venom, Exodus y Slayer compartiendo escenario.

Otros dos acontecimientos marcaron el devenir sonoro este año y en los futuros. El primero lo protagonizó la cadena MTV al inaugurar el canal VH1 en su intento de llegar a una audiencia más “madura”, con gran éxito. El segundo lo protagonizaron unas damas de Washington bien influyentes en lo que se llamó PMRC: control y empoderamiento en contra de la libertad musical y artística que acabó con una etiqueta y mucha censura (pincha el enlace para saber más).

Algunas de nuestras obras favoritas del año: Metal Heart (Accept), Hell awaits (Slayer), On a storyteller’s night (Magnum), Sacred heart (Dio), Run for cover (Gary Moore), Stages (Triumph) o Endless pain (Kreator). Y otras (quizá) más importantes, dos directos míticos del rollo hard&heavy: World wide life de Scorpions y Live after death de Iron Maiden.

Como de costumbre, la lista de discos es imposible de reflejar aquí, y, por ello, hacemos y compartimos una estupenda playlist. Viejales de regreso, jovenzuelos con ganas, algunos one hit wonder y mucha buena música.

Dale al play…

Invitando a Rosendo: sus mejores colaboraciones

Ahora que se retira… O no, que esto de las idas y las venidas, de los adioses y los ¡qué ganas de volver! están muy de moda. En fin, ahora que (dice) se retira de los escenarios uno de los más influyentes músicos de rock en español, hemos decidido rescatar algunas de sus mejores colaboraciones. “El rosen” siempre da un punto particular con su voz y su forma de entonar a todo lo que canta. Nos hemos ahorrado las versiones de temas ajenos y propios para seleccionar doce coplas diversas, con alguna curiosidad: lo mismo sale por victormanuel que se marca un heavy metal.

Raimundo Amador – Voy por pilas

Con un toque “muy Rosendo” este tema cachondo junta a dos monstruos de la guitarra: “voy por pipas/por conguitos”. Del álbum Isla menor (2003).

Turrones – Calientes y crujientes

Una de las últimas y a la vez de las más curiosas. “Nadando sin guardar la ropa/calientes y crujientes nos van a zampar”. Con el colega Kike Turrón para el álbum Bi (2017).

Víctor Manuel – Canción de la esperanza

Otra curiosa también, pero en otro estilo. Grabada en directo para el álbum de 2014 titulado 50 años no es nada. Un clásico de cuando los dos eran más jóvenes.

Marea – Al culo de una lombriz

Cuando Marea consiguió el éxito de público a principios de siglo, se dio el gustazo de grabar una canción con uno de sus ídolos, con un título, una letra y un estilo muy “homenaje” al maestro”. El disco se llamó 28000 puñaladas (2004).

Los Enemigos – Yo el rey

Entre clásicos anda el juego. Para el imprescindible Obras escocidas (2000) contaron con Rosendo sin pestañear, dando como resultado este corte donde la diablura de Josele se mezcla a la perfección con el arte de Rosendo.

Tako – Defiéndete

Nuestros favoritos Tako llamaron al maestro para dos cortes de No son horas de pescar (1991). En este Defiéndete demuestra su capacidad para hacer suyo cualquier estilo.

Luter – Quitabien (asustaviejas)

Debió de ser divertida la grabación de esta canción, con un aletra un punto dispersa, como la mayoría de las del maestro, con su punto de mala leche. Del álbum Ignora (2010). “Somos ignorantes a motor/dando tumbos/víctimas, aprovechaos”

Platero y Tú – Sin solución

Otros herederos. Le reclamaron para colaborar en Muy deficiente (1992) y le dedicaron una canción (Si la tocas otra vez) años después. Incluso Fito (cantante) le reclamó para uno de sus discos en solitario. Una relación seria.

Labuela – Habla el mar

Aquí descubrimos el lado más heavy del jefe. Y no se le ve forzado. Otra curiosidad que escuchamos en Derecho a ser humano (2010). ¿Cómo hubiera sonado la guitarra de Rosendo sobre este riff?

Porretas – Los doce mandamientos

Con los colegas Porretas compartió estudio y escenario varias veces. Por aquí elegimos estos mandamientos del disco Baladas para un sordo (1997).

El cuarto Verde – Cómo purgar el radiador

Un disco que mereció más atención. La voz del Rosen en este corte de Metroglobina (2015) da un toque blusero al riff heavy. “No espero nada/la solución/no decir lo que dice la mayoría”

Joaquín Sabina – El blues de lo que pasa en mi escalera

Y otra de colegas. Sabina da protagonismo a la guitarra y la voz (en la parte final) de Rosendo marcando claramente el estilo y la personalidad del corte. Editado en Esta boca es mía (1994).

Deep Purple en diez versiones

Una de las bandas más influyentes de la Historia de la música rock. Su dilatada carrera les ha hecho girar por todo el planeta. Pueden presumir de haber dejado un legado musical que se extiende más allá de la banda madre en multitud de aventuras paralelas, grupos alternativos y fugas sonadas.

Hoy nos dedicamos a escoger diez covers de entre los cientos que existen. Créeme: esta vez ha sido especialmente difícil. Como siempre, intentamos abarcar diferentes sensibilidades, pero muchas se han quedado fuera.

Dale al play y disfruta…

Richie Sambora & Stuart Smith – When a blind man cries

Para comenzar, una rareza. Se grabó durante las sesiones del álbum Machine head (1972) y apareció como cara B del single Never before. Acabó formando parte del álbum en la re-edición del 25 aniversario. Stuart Smith juntó a varios cantantes para su proyecto en solitario, que acabó formando el debut de Heaven & Earth (1990). Richie Sambora (Bon Jovi) canta con un feeling especial y la guitarra de Smith no da tregua.

Bruce Dickinson – Black night

Cuando Dickinson se planteó su carrera en solitario grabó varias versiones. Entre ellas este corte del In rock de 1970 que acabó en el single Dive! Dive! Dive! de 1990. En el vídeo, una actuación con Brian May (Queen) entre otros invitados.

Yngwie Malmsteen – Demon’s eye

Cómo no traer por aquí a uno de los hijos bastardos de Richie Blackmore, el sueco que arpegió los años ochenta con su guitarra y su mal carácter. En el álbum de 1996 Inspiration incluyó este homenaje al maestro. La canción original formó parte del Fireball (1971).

Axel Rudy Pell – Mistreated

Y otro hijo bastardo del “hombre de negro”. Y quizá quien mejor ha sabido desarrollar su legado en su larga carrera. Recogida en el disco en directo de 1995 Made in Germany (¿te suena el título?). Hay versiones extraordinarias de Ronnie James Dio o de Yngwie Malmsteen también, pero tenía que aparecer Axel en esta selección. Del álbum Burn (1974).

Dream Theater – Lazy

A lo largo de su carrera, Dream Theater ha interpretado y grabado en directo obras completas de sus artistas favoritos. En 2007 le tocó el turno a Made in Japan (1972) y de ahí extraemos esta versión.

Pretty Maids – Perfect strangers

Deep Purple, en su regreso de 1984, grabaron este temazo (título del álbum también) que Pretty Maids recrearon en su Wake up to the real world de 2006.

Gov’t Mule – Maybe I’m a leo

Pocas versiones hay de esta canción del Machine head (1972). Una estupenda de Paul Gilbert y esta que elegimos de Gov’t Mule son excelentes. Warren Haynes escogió este corte para homenajear a su colega Allen Woody para la primera parte de The deep end (2001).

Helloween – Rat bat blues

Una elección original la de los alemanes para su Metal Jukebox (1999) este corte ¿menor? del Who do we think we are (1973). Ese toque distinto de los alemanes le sienta bien.

Opeth – Soldier of fortune

Uno de los cortes más emocionales de toda la discografía púrpura lo grabaron Opeth durante las sesiones de su magnífico Ghost reveries (2005) y apareció un año después en la edición de coleccionista. David Coverdale la compuso junto a Ritchie Blackmore para Stormbringer (1974).

Overkill – Space truckin

Quizá una de mis favoritas y parte del Machine head (1972). Los aguerridos Overkill la recrean en su álbum de versiones Coverkill de 1999 a su particular estilo.

Hay muchas más. ¿Cuál debería estar en esta lista?

Doce canciones sobre el maltrato y el abuso infantil

Parece mentira, pero aún es muy normal terminando la segunda década del siglo XXI. El maltrato físico y psíquico a niños y niñas, aún indefensos, aún inocentes, víctimas de lo que sucede. Y siendo siempre abominable cualquier tipo de abuso, el que se constituye en la confianza de la familia o la proximidad del vecindario o la escuela resulta aún más deleznable. Algunos de nuestros músicos predilectos comparten sus opiniones, sus experiencias personales o las de gente cercana a ellos. No son historias agradables, pero sí extraordinarias canciones.

Como siempre… dale al play.

Los Suaves – Pobre Sara

En uno de sus mejores discos, Maldita sea mi suerte de 1991, los de Yosi grabaron este arrebato sonoro contra el abuso y el maltrato infantil. La historia de Sara, que con quince años apenas “No puede contarle a nadie/cuánto le quiere su papá”. Una situación que no puede soportar: “Y se fué./Se marchó y yo estoy solo/No puedo contarle a nadie/Por que aquella noche Sara murió”. El silencio, cómplice o ignorante.

Suzanne Vega – Luka

En 1987 Suzanne Vega hizo popular la historia de Luka, el niño que vive escaleras arriba, justo en el segundo piso. Basada en un personaje real y narrada en primera persona, Vega cuenta el silencio alrededor del abuso “If you hear something late at night/some kind of trouble, some kind of fight/just don’t ask me what it was”. Pertenece al álbum Solitude standing, que alcanzó el número 3 en las listas de Estados Unidos.

Tool – Prison sex

Una canción de letra algo compleja, pues cambia la perspectiva del abuso sexual entre la víctima y el verdugo, reflexionando acerca de la perpetuación de ciertas conductas; tremenda, explícita, resulta amenazadora: “My lamb and martyr, you look so precious/won’t you come a bit closer/close enough so I can smell you”. Formó parte del álbum Undertow (1993).

Offspring – Kristy, are you doing Okay?

Dexter Holland (cantante y guitarrista) reflexiona sobre el silencio y la vergüenza que acompaña al abuso sexual, en este caso de una niña que conoció en su juventud: “Cause your eyes told the tale/of an act of betrayal/I knew that somebody did”. Años después recordó a aquella chica, entendió lo que pasaba y quiso contribuir a que las víctimas y quienes conocen el abuso no tengan miedo a hablar (“I knew that something was wrong/And I should have spoke out/And I’m so sorry now/I didn’t know/’Cause we were so young”). Del Rise and fall, rage and grace (2008).

Tako – Los gigantes del tiempo

Comprometidos socialmente a lo largo de toda su carrera, los zaragozanos Tako recuperaron esta vieja canción para la re-edición treinta aniversario de su histórico A las puertas del deseo (1989). “El enemigo duerme en casa/sabe que nunca vas a hablar” y mientras tanto “una fachada para defender/que nadie vea sus caras” sufriendo “golpes, besos y caricias mudas”.

Aerosmith – Janie’s got a gun

Del álbum multimillonario Pump (1989) editaron Aerosmith este single narrando la historia de Janie, que mató a su papá con una pistola porque abusaba de ella. La justificación de la víctima. Steven Tyler compuso la canción para los padres que no saben amar a sus hijas sin tener sexo con ellas.

Pat Benatar – Hell is for children

“Be daddy’s good girl, and don’t tell mommy a thing/Be a good little boy, and you’ll get a new toy” canta Benatar en este escalofriante relato del infierno de la víctima, de la culpa, del daño “Hell, hell is for children/and you shouldn’t have to pay for your love/with your bones and your flesh”. Compuesto y grabado para el Crimes of passion de 1980

Motörhead – Don’t let daddy kiss me

Lemmy (cantante y bajista) compuso esta canción con la idea de cederla a una voz femenina, ya que (originalmente) hablaba en primera persona una niña cuyo padre abusa de ella cuando sube a darle el beso de buenas noches. Como las compañías de discos nunca aceptaron decidió cantar él mismo esta balada para su álbum Bastards (1993) modificando la perspectiva: “And she knows she can’t tell anyone/she’s so full of guilt and shame/and if she tells she’ll be all alone”.

Buckcherry – Child called “it”

En el álbum Black butterfly (2008) la banda gamberra y fiestera por excelencia incluyeron dos cortes inspirados en el libro de Dave Pelzer A child called “it”: esta y Rescue me. Josh Todd y Keith Elson decidieron homenajear la vida horrible del autor como forma de llamar la atención sobre el abuso infantil: “Mother I really hate the way your treat me like no other/and I refuse to be your victim you won’t see me cry ‘cause/I left behind a child called it”.

Dream Theater – Anna Lee

Preciosa balada que compuso al piano el cantante James LaBrie y que acabó en Falling into infinity (1997). LaBrie habla a una niña víctima de la prostitución infantil (“Helpless child/they invite your hands to fill their needs”), un caso real que apareció en los periódicos y los noticiarios de la época.

Skunk Anansie – Charlie big potato

Basado en parte en sus propios recuerdos, la cantante Skin narra en primera persona el miedo y la vergüenza al despertarse junto al abusador: “softly done/so secretly/I’m awake/as Charlie sleeps”. Impresionante el vídeo y el momento en que grita “Tell it like it is/tell it like it is/tell the sordid truth”. Abría el álbum de 1999 titulado Post orgasmic chill.

Korn – Daddy

Una de las letras más duras de esta colección. Jonathan Davis (cantante) sufrió abusos sexuales por parte de un vecino cuando era niño; al valor de la confesión hay que añadir la descarnada descripción. Comienza la canción pidiendo perdón a su madre por la confesión para luego explicar qué sucedió (“Come out and play, I’ll be your daddy/innocent child, looking so sweet/a rape in my eyes and on your flesh I’ll eat”) y acabar confesando su odio (“Motherfucker! I fucking hate you! Fuck you!/you son of a bitch, you fucking ruined my life!”). Del álbum debut de 1994 titulado como la propia banda.

Lo mejor de Dio… 1993-2005

Idolatrado como una de las figuras icónicas del heavy metal, cantante de un listado de canciones imprescindibles en el género, hoy repasamos su catálogo entre dos momentos críticos de su carrera. En 1992 se reunió con sus colegas Tommy Iommi, Geezer Butler y Vinny Appice para grabar Dehumanizer bajo el nombre de Black Sabbath, experiencia que aguantó apenas un año. Retornó a su carrera en solitario hasta que en el 2007 volvió a reunirse con los mismos personajes para girar bajo el paraguas de Heaven & Hell, grabar un directo (Live from Radio City Music Hall) y el álbum The devil you know (2009). En medio, años malos para el género metalero y para las historias de fantasía que Ronnie James defendió con sus mejores espadas.

Strange highways (1993)

De su aventura con Black Sabbath se trae de vuelta a Vinnie Appice, batería de sus primeros cuatro discos. Reclutan al bajista Jeff Pilson (Dokken, MSG, Foreigner) y al desconocido guitarrista Tracy G. La “nueva” aventura de Dio busca un sonido más oscuro y agresivo, acercándose al heavy metal de principios de los noventa. Escogen a un productor externo a la banda, Mike Fraser, y se marcan un álbum, como su nombre, extraño en el Universo de Ronnie. Se aleja de sus temáticas épicas y se centra en asuntos más actuales. Buen trabajo rítmico, un sonido compacto y Tracy resulta un guitarrista más que solvente; Dio juega con su voz buscando esa violencia, esa negrura, y en ocasiones lo logra, como en Firehead, tema redondo. La energía fluye en varios cortes, como Jesus, Mary & the Holy Ghost, Here’s to you, Strange highways, Blood from a stone o Give her the gun, con su intro acústica y su lento desarrollo. Un producto de su tiempo.

Angry machines (1996)

El álbum más despreciado de Dio. Y sin razón. Las composiciones siguen siendo buenas, así como la interpretación y el sonido final, muy basado en la preponderancia del groove y las bases rítmicas sobre las melodías y los desarrollos instrumentales, típico del metal de mitad de los noventa. Eso lastra, claro que sí, la calidad final en comparación con otros discos del mago, pues sale de su estilo clásico. Sin embargo,Tracy G deja unos buenos riffs y solos (Hunter of the heart o la inicial Insitutional man) y la banda lo borda en Stay out of my mind (excelente Dio), Don’t tell the kids, Double monday o Golden rules (a pesar de su tonta introducción). No es un imprescindible, pero al nivel de muchos de sus coetáneos.

Magica (2000)

Nuestro protagonista reorganiza la banda para volver a los sonidos más “clásicos” y qué mejor decisión que traer de regreso a músicos de la primera etapa: Craig Goldie para las guitarras (Dream evil, 1987), Simon Wright a la batería (Look up the wolves, 1990) y Jimmy Bain al bajo (grabó todos los discos entre 1983 y 1987). Con este equipo se fabricó un álbum conceptual que en el imaginario de Dio conformaba la primera parte de una trilogía que nunca se terminó. Si bien la historia resulta simplista (un planeta ocupado por las fuerzas del mal y un hijo y un padre que surgen como héroes), las canciones y la interpretación de todos encumbran a Magica: Craig está muy inspirado en riffs y solos, la pareja Vain-Wright encaja a la perfección y Dio, simplemente, es Dio. Sin rellenos, destacaría Losing my insanity, Turn to stone, Challs y su genial estribillo, la pesada Lord of the last day o Fever dreams.

Killing the dragon (2002)

Un disco de heavy con todo lo que tiene que haber: enormes guitarras, una base rítmica potente, un cantante en forma con algunos momentos brillantes y letras sugerentes, en este caso sobre demonios y monstruos (el dragón del tema título habla de las nuevas tecnologías). Dio reclutó a Doug Aldrich tras el abandono de Goldie (que ya había comenzado a componer y figura en los créditos). Algunos temas son brillantes, como la propia Killing the dragon (excelente solo), Scream, quizá la mejor letra y el mejor estribillo, Better in the dark, Rock & roll (a pesar de su letra simplista, funciona), Throw away children (coro infantil incluido) y Before the fall. Doug hizo un personal trabajo que recuerda por momentos a Vivian Campbell, dejando este álbum en un nivel alto. Un guitarrista infravalorado siempre.

Master of the moon (2004)

Para el que es el último álbum bajo su propio nombre, Dio pierde a Doug Aldrich, que se enroló en Whitesnake, y a Jimmy Bain; vuelven Craig Goldie y su colega Jeff Pilson. Goldie colabora en todas las composiciones dotándolas de un protagonismo guitarrero innegable, con pasajes excelentes, cierto aroma a Black Sabbath y mucha pegada. Pero es el propio Dio quien triunfa en esta obra: líneas melódicas muy acertadas (The man who would be king, End of the world), agresividad de inspiración clásica (The eyes) y algunos buenos estribillos (Shivers, I am). Las guitarras de Living the lie o la inicial One more for the road son de lo mejor. Si añades el toque doom de Master of the moon, el aroma 80s de Death by love y la final In dreams, completas un álbum de obligada escucha.

Y unos directos…

En estos años Dio publicó material en directo. El primero data de 1998 y se tituló Inferno: Last in live, con Tracy G aún en el grupo y ese sonido oscuro que trató de traspasar a los clásicos de Rainbow, Black Sabbath o Deep Purple. Aunque siempre va en gustos, resulta un directo imprescindible; el toque oscuro le sienta bien a los clásicos y Dio está soberbio, además de la fantástica selección de temas. Con Doug Aldrich a la guitarra y Simon Wright a la batería grabó Evil or Divine: Live in New York City (2003), más fiel al “sonido Dio” en especial porque Aldrich borda su parte, con un rollo muy eighties. Y poco antes de enrolarse en Heaven & Hell, también con Aldrich y con Wright y con el gran Rudy Sarzo al bajo, repasa uno de sus iconos en forma de directo; Holy Diver Live (2005) recoge en un cedé el nombrado álbum de 1983 y en un segundo cedé algunos de sus éxitos posteriores.

AC/DC – Dirty deeds done dirt cheap – 1976

La portada “original” de 1976

Pocos discos en la Historia del rock pueden presumir de haber triunfado cinco años después de haberse grabado. Y con los artistas (más o menos) vivitos y en plena forma. En la discografía australiana de AC/DC situamos este Dirty deeds done dirt cheap (DDDDC) entre T.N.T. (1975) y Let there be rock (1977). Aunque en su país habían alcanzado el número uno con el primero, bien es cierto que eran unos desconocidos en el resto del planeta. Se hizo una primera edición europea a finales de 1976 de DDDDC con una portada nueva (a cargo de Hipgnosis) y ciertos cambios en las canciones; poco o ningún caso. Sin embargo, tras el más de millón de copias de Highway to hell (1979) y los cuatro y pico largos que llevaba Back in black (1980) a principios del 81 solo en Estados Unidos, se decidió re-editar la versión europea de DDDDC. El resultado: alcanzó el número 3 en las listas de ventas. Cinco años después de su grabación a cargo de Harry Vanda y Gerorge Young en un pequeño estudio de Sidney las tonadas y los riffs de uno de los mejores trabajos de AC/DC recibían el consabido abrazo del dólar.

Para redondear la peculiar biografía de DDDDC, el single que se editó en Australia, Jailbreak, un clásico del grupo, se eliminó de la versión de “internacional” y no vio la luz de manera oficial en Japón, Canadá y Estados Unidos hasta tres años después, cuando apareció en el 74′ Jailbreak. Su sitio la ocupó una versión editada del tema Rocker, que, en realidad, pertenecía al anterior T.N.T.

La portada “internacional” de 1981

Si algo caracteriza las canciones de DDDDC es su juventud y su descaro. Nada de elaborados cuentos. Nada de complejas composiciones. Nada de milongas, carantoñas y cariñitos. Puñetazos en la cara, mordiscos en el cuello, moratones en vez de besos mientras hacemos el amor y toneladas de cerveza y carácter. Angus Young (guitarrista) tenía 21 años, su hermano Malcom (guitarrista) acababa de cumplir 23 y el tercer compositor, el más veterano, el cantante Bon Scott, sumaba 29. Junto a ellos, Phil Rudd (batería) alcanzaba 22 y Mark Evans (bajista) los 20 durante la grabación. Una bocanada de testosterona roquera en cada corte.

Comencemos este viaje por algunos clásicos bárbaros. El tema que da título al álbum, Dirty deeds done dirt cheap, podría clasificarse como “el clásico” por excelencia, el primer gran tema rompe-estadios (cuando apenas llenaban un recinto mediano); el lado sucio del rocanrol en un riff que haría de ejemplo a otros tantos en las guitarras Young (que el colega Henry Amat nos toca al final de esta entrada). Una historia de suciedad amorosa “yout got problems in your life of love/you got a broken heart” no te preocupes, llámame: nuestros actos serán sucios y baratos. Big balls, qué sugerente letra, sobre un riff arrastrado: tú tienes pelotas, ella tiene pelotas, pero nosotros tenemos las pelotas más sucias y grandes. Dos minutos de gloria con aroma punk. El estándar acedeciano también nace en Problem child (¿quizá origen de Highway to hell?), con el riff cortado, la batería acompasada y la línea de bajo. La confesión de Scott es totalmente creíble: “get out of my way/just step aside/or pay the price”. Cuando me caliento no sé lo que me hago, dice, porque, en definitiva, soy un chico difícil. Buen solo de Angus. Otra que ha pasado al Olimpo de la era Scott: Ride on tiene una de las mejores interpretaciones vocales de Bon, en un medio tiempo con crescendo que acaba roqueando bajo un aroma western (“ride on, thumb in the air/one of these days i’m gonna ride on/change my evil ways/till then i’ll just keep dragginng on”). Junto a estas añadamos Jailbreak, con otro riff mítico y una fuga de prisión con un vídeo primitivo lleno de explosiones y sangre de bote.

Pero DDDDC tiene mucho más. Adoro el riff y la cadencia de Scott en Love at first feel, cómo se combina el punteo de Malcom con la solista de Angus y el macarrismo de la letra; Bon pasó una temporada entre rejas, por, entre otras cosas, haber mantenido relaciones con una menor, y esta es la historia de aquel hecho. Distinta, los casi siete minutos de Ain’t no fun (waiting round to be a millionaire), un boogie machacón, navega por la idea de triunfar: “if you got the money/we got the sound/(…)/if you got the dollars/we got the song”. Pero el camino, oh, el camino, está siendo algo duro y no es nada divertido: tengo parches en los parches, mis tejanos solían ser azules y me mantiene una mujer. Se calzan descaradamente los zapatos de Chuck Berry en There’s gonna be some rockin‘ para advertir que va a ser una noche de rocanrol, que nadie se va a ir a casa sin su ración de sudor y decibelios. Juegan endemoniadamente bien con los silencios, los cortes de ritmo y los punteos. Añadamos aquí la inclusión de otro tema deudor de los maestros del rock primigenio de título Rocker , apenas dos minutos de twist alocado veloz. Y cerramos con Squealer, que abría la cara B en el 76 y la cerraba en el 81. Y, la verdad, queda mejor en esa última posición como postre a las historias sucias: ¿alguien ha ido hasta el final con una chica virgen? “She said she’d never been this far before”. Menos mal que Bon fue amable con ella.

Un viaje alucinante por una de las mejores aventuras del Universo AC/DC. Aquí está la esencia, los sucio, lo grande, lo bastardo, las noches de fiesta, el boogie, el riff, los discursos, la magia que pocos años después les elevaría al altar añorado. Tuvieron que esperar unos años para ser esos millonarios que reclamaban, pero llegaron.

Pistolas y robos: Canciones sobre atracos y atracadores.

Desde el violento atracador que arma en mano entra en el banco, hasta el cerebro que organiza el atraco del siglo; desde el fugitivo que atraviesa el desierto de pueblo en pueblo, hasta el ladrón de la tienda del barrio. Incluso el que hurta ropa interior. Todos tienen su canción. Y aquí, entre pistolas, rejas y fajos de billetes, repasamos unas cuantas de nuestras canciones favoritas sobre atracos y robos.

…dale al play.

Burning – Esto es un atraco

Con su chupa de cuero y sus gafas de rock y la “recortá” sale a la calle a cometer un atraco. “Esto es un atraco nena/ya no ocurrirá jamás/si este sale me retiro”. Pero suenan las sirenas de la policía… Inolvidable tema del Noches de Rock’n’roll de 1984.

The White Buffalo – Robbery

Con los colegas, una 44 y mucha prisa: “Get your ass on the floor, boy/this is a motherfucking robbery”. El atraco iba bien hasta que un poli os ve huyendo. Velocidad, olor a goma quemada y un balazo reventando una rueda. Correr, correr, pero “there ain’t nowhere to hide, son, you are surrounded”. Con su particular estilo, Jake Smith (el búfalo blanco) narra esta odisea moderna a punta de pistola en su Darkest Darks, Lightest Lights de 2017.

The Steve Miller Band – Take the money and run

En una historia muy Bonnie and Clyde, Mr. Miller canta “Billy Joe shot a man while robbing his castle/ Bobbie Sue took the money and run”. Pero el detective Mack va tras la pista de los ladrones. Excelente y pegadizo estribillo para una joyita del Fly like an eagle de 1976.

Ramoncín – Atracador

“Ojos duros, gesto sin compasión/en un instante todo puede cambiar”. Las balas que buscan el corazón están presentes en este atraco de (aparente) final sangriento. Nunca hay un último golpe, salvo que la vida se acabe. Ramoncín lo canta en La vida al filo (1986).

Genesis – Robbery, assault and battery

Con una intrincada estructura y el protagonismo de los teclados, la banda británica narra un robo de diamantes que salió regular: “the alarm had been sounded, he was completely surrounded/ but he had some more tricks up his sleeve”. Muy teatral, aparece en el álbum de 1976 A trick of the tail.

Johnny Cash – One piece at a time

Pero no todos los atracadores cargan el revolver o se lanzan a un cara a cara contra la policía. Cash narra en esta canción de 1976 cómo puede construirse un “psycho-billy Cadillac” robando pieza a pieza de la misma fábrica: “one day I devised myself a plan/that should be the envy of most any man”. La paciencia del protagonista le permitió construir el coche más raro de la historia a lo largo de veinte años de saqueo; un aspecto pintoresco debía tener el auto, desde luego.

Lenny Kravitz – Bank robber man

Con un riff goloso y repetitivo, Kravitz cuenta el día que le detuvo la policía creyendo que había atracado un banco: “Just then the officer at hand said/I don’t give a damn that you are in a rock and roll band”. Suenan las sirenas, ¡aquí todas las unidades! Tengo al atracador… ¿equivocado? Entretenido y veloz tema del sexto álbum del guitarrista, titulado Lenny (2001).

Joaquín Sabina – Pacto entre caballeros

Basado, según su autor, en hechos reales, compuso Sabina este rock para su Hotel dulce Hotel (1987) recordando a los tres chicos que le reconocieron cuando intentaban quitarle el reloj y la cartera. “Este encuentro hay que mojarlo con jarabe de litrona”. Y se lo llevaron de fiesta a una barra americana y le presentaron a “Maruja la cachonda”. Una historia con final feliz.

Alabama 3 – Have you seen Bruce Richards Reynolds

Pocos atracadores tan famosos como este, cerebro del famoso robo al tren de Glasgow. ¿Has visto a Bruce Richards Reynolds? Estamos buscándole pero “He’s a mastermind you know/Just walking through the walls of jails and letting his firm go”. Imposible no elegir esta canción entre todas las inspiradas en el tema, porque el propio Bruce Reynolds tiene un papel estelar. No en vano, su hijo forma parte de Alabama 3. Del álbum de 2005 Outlaw.

The Clash – Bankrobber

Con su característico estilo, Joe Strummer nos cuenta que su padre fue un ladrón de bancos ” but he never hurt nobody/he just loved to live that way/and he loved to steal your money “. Orgulloso del oficio. Grabada como single en 1980 y titulada Bankrobber, aparece en el recopilatorio de rarezas y caras B titulado Black market clash con su propia versión dub de título Bankrobber/robber dub.

Jane’s Addiction – Been caugh steeling

El lujo de reconocer el hábito del robo y sentirse orgulloso por ello de nuevo: “I enjoy stealing/It’s just as simple as that”. Y no lo hace solo, porque su novia también se anima: “my girl, she’s one too/she’ll go and get her a shirt/stick it under her skirt”. En 1990 estos tipos lo grabaron en el polémico e irreverente Ritual de lo habitual.

Gabinete Caligari – Lo mejor de ti

Y para terminar esta colección, una copla de robos raros. “Con lo mejor de ti/un mundo nuevo me construí/a fuerza de reunir/objetos que robé de ti.” Aunque la historia terminó, “la mejor de tus prendas/guardo en un altar” y con esa prenda “juego a recordar”. La vida obsesionada de Jaime Urrutia a través de las posesiones robadas a una persona ¿amada? y perdida. Del álbum Cien mil vueltas, publicado en 1991.

Y la lista es interminable… ¿Cuál hemos dejado fuera?

Uriah Heep – Rebuscando en la basura de “Sonic Origami” – 1998

¿Son tan malos los discos malos de nuestros artistas favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de Uriah Heep y su álbum de 1998 Sonic origami.

Las bandas de largo recorrido suelen sufrir cambios, altibajos, atraviesan las modas de cada época. Uriah Heep se ha mantenido activa desde finales de los años sesenta hasta hoy en día publicando la friolera de veinticuatro discos de estudio, más un buen puñado de directos. A finales de los años 90, cuando la mayoría de los grupos de hard & heavy de su generación habían pasado a la inactividad obligada o, directamente, desaparecido, estos tipos grabaron una obra, tan despreciada como ignorada, para el mercado japonés a la que titularon Sonic origami (un año después editada en el resto del planeta).

Lo que hicieron Mick Box (guitarra), Phil Lanzon (teclados y sintetizadores), Trevor Bolder (bajista), Lee Kerslake (batería) y Bernie Shaw (cantante) fue componer y grabar sin presión un álbum que satisficiera sus propios gustos y que sonara “atemporal”. Eligieron al productor Pip Williams para ello, por sus trabajos con Status Quo o The Moody Blues. Viajaron un par de horas en coche a los estudios Chipping Norton en Oxfordshire, cerca de la familia, intentando llevar esa concentración y calma también a la música.

Al vigésimo disco de estudio de Uriah Heep se le ha calificado como flojo, lleno de baladas, un poco pomposo en las letras, de producción algo plana y popera. Se dice de él que es un “quiero y no puedo”, que todo suena “a refrito”. Que no hay buenas canciones. En definitiva, un disco olvidable.

Pero, ¿qué rebuscamos en la basura de este Sonic origami?

Aunque es cierto que la producción es muy “amable”, las canciones en sí contienen un gran trabajo: buenas composiciones bien arregladas, con cada músico ejecutando a la perfección su parte y algunas letras muy sentidas. Mick Box y Phil Lanzon se encargan de la mayoría de los cortes, con Trevor Bolder aportando su grantito de arena. Además, las canciones son muy distintas entre sí pero mantienen una vida común, un hilo que da coherencia al álbum. Y, aunque habría que destacar a todos los intérpretes, no puedo por menos que dar una mención especial a Bernie Shaw, simplemente excelente (en Heartless land o Question, por poner dos ejemplos).

Siempre, en esta sección, nos gusta destacar algunas canciones, esas por las que deberías empezar a pinchar si quieres disfrutar de Sonic origami. Encontramos el espíritu seventies en Between two worlds (increíble Hammond y dos solos de guitarra), In the moment, Feels like (ese riff), I hear voices o Everything in life (mi favorita). Juegan con sonidos más eighties, algo de AOR y aromas más poppy en Perfect little heart (mágica melodía vocal), Only the young o Across the miles. Y suenan de muerte las acústicas y los arreglos orquestales de The golden palace y Shelter from the rain.

Es obvio que Sonic origami no está entre los cinco mejores trabajos de Uriah Heep. Pero es que la discografía de estos tipos tiene mucho nivel. El sexto o el séptimo de veinticuatro no está nada mal. Como extra, durante la posterior gira grabaron varios conciertos que acabaron formando el directo Future echos of the past, uno de los más recomendables de su larga carrera, en los que escuchamos hasta ocho cortes de los aquí comentados.

Suficiente basura para que te pongas a escuchar como se merece este Sonic origami. Y si ya lo amabas antes, para recrearte una vez más.

Algunos discos olvidados: hard rock melódico.

Lo admito. Me encanta conocer un disco, una canción o una banda que nadie más recuerda en una conversación de bar o de twitter. Y no soy el más listo; tengo buena memoria y adoro la basurilla musical, esa que se pierde por las cubetas de saldo o por las listas de (no) descargas. Y, de vez en cuando, para que tú, lector, lectora, puedas también presumir de gusto exótico o de sabiduría de mercadillo, comparto esos discos que ya nadie escucha o que, directamente, nadie escuchó en su día. A veces, son recientes, otras, más viejunos.

Hoy viajamos a los años 80 y juntamos un puñado de álbumes de (más o menos) hard rock melódico que, por diferentes razones, se han quedado en el olvido del roquero medio. Pero merece la pena darles, al menos, una escucha atenta.

Streets – 1st – 1983

Steve Walsh decidió abandonar Kansas para formar su propia banda y tentar a la suerte del mercado. Durante los seis años que duró esta separación editó dos discos como parte principal de Streets. Reclutó al guitarrista Mike Slammer (City Boy), al bajista Billly Greer y al baterista Tim Gerth. Con Walsh como principal compositor y la producción de Neil Kernon (Dokken, Queensryche), grabaron este debut lleno de excelentes pasajes de hard rock mezclado con arreglos y armonías AOR, en un equilibrio muy jugoso. Slammer muestra su buen hacer en el medio tiempo One way steet o en Lonely woman’s cry, suenan pegajosos en Everything is changing o If love should go y escriben armonías estupendas en So far away y Move on. Delicioso y nada delicado.

Skagarack – Hungry for a game – 1988

Segundo largo de estos daneses con unas composiciones cuidadas y protagonismo principal para las líneas vocales de Torben Schmidt y las más que correctas guitarras de Jan Petersen. En este álbum desarrollan un estilo a caballo entre Boston (Somewhere in France) , Foreigner (Boys) y Whitesnake (This world). En Joanna o Take me home tonight o la propia Hungry for a game dejan claro ese dominio melódico, con una producción característica del hard europeo, al estilo Treat o T.N.T. por poner dos ejemplos. Suenan a gloria cuando la guitarra se hace protagonista, en una de las mejores, She’s a liar, y en el medio tiempo Facing the truth. Tommy Rasmussen a los teclados tiene un protagonismo discreto pero fundamental en todo el trabajo.

707 – 707 – 1980

La colección de números del título parece confusa, una clave secreta quizá, pero corresponde al nombre de la banda de Detroit (Estados Unidos) 707 y a su primer álbum, debut publicado en 1980. La banda la formaban Phil Bryant como principal cantante y bajista, Kevin Rusell a las guitarras y la voz, al piano y los sintetizadores Duke McFadden y a la batería Jim McClarty. Consiguieron un éxito moderado en las listas con su primer single I could be good for you, pero de ahí no pasó la fama. La mezcla de guitarra roquera y buenas teclas junto a unas líneas vocales melódicas y estribillos sencillos fabrican los mejores momentos del álbum, como en Let me live my life, Save me (con un buen solo de guitarra) o Feel this way. A destacar también dos cortes con aroma pop seventies como One way highway y Slow down, la épica balada Whole lot better y las excelentes armonías vocales como You who needs to know.

Airrace – Shaft of light – 1984

De todos los discos olvidados de esta sección, este es el que más sorpresa me causa. Tuvo todo para triunfar. Un gran cantante (Keith Murrel), un productor con buen oído, Beau Hill (Ratt, Kix, Winger), el dinero de una multinacional (Atlantic) y, sobre todo, grandísimas canciones. Promesa rota de la ola de rock melódico británico (un saco que se llamó New Wave of British Melodic Metal), asombra escuchar la madurez de Promise to call, Caught in the game (de imposibles coros), First one over the line o la genial Open your eyes. Grandes guitarrazos de Laurie Mansworth que se deja llevar por la técnica sin olvidar la melodía del género en I don’t care , la final All i’m asking o Not really me. No pueden faltar las armonías rompecorazones: Brief encounter o Do you want my love again ocupan ese lugar. Quizaá el exceso de producción lo hace sonar viejo; demasiado procesado y sintetizadores. Por cierto, el batería era un jovencísimo Jason Bonham.

Gamma – 2 – 1980

Banda formada por el genial guitarrista Ronnie Montrose y el cantante Davey Pattison con una mezcla de hard rock y AOR de estadio, muchos teclados y una barbaridad de solos de guitarra. Quizá demasiado heavy para las radiofórmulas de la época y demasiado blandito para los circuitos metaleros en ebullición en el cambio de década, no consiguió mucho éxito y el proyecto duró poco. Les acompañaron Jim Alcivar a los teclados, Glenn Letsch al bajo y el colega Denny Carmassi a la batería (ojito este tipo cómo toca; se marchó poco después a Heart y acabó con Coverdale/Page). Los mejores momentos los dan en Mean streak, la brutal Four horseman, Mayday y Skin and bone. Se dejan tentar por la tecnología y los efectos en Dirty city (gran estribillo) o Cat on a leash y por el blues en Voyager (gran solo de guitarra, uno más).

Y por aquí os dejo una playlist con un poquito de cada…

Bob Dylan en diez versiones.

Quisiera saber qué músico o grupo musical tiene a sus espaldas mayor cantidad de versiones de otros artistas. Quizá The Rolling Stones o The Beatles o este señor que hoy traemos aquí. Porque el legado musical propio de Bob Dylan, impresionante, tiene eco y altavoz en la inmensa cantidad de homenajes que ha recibido a lo largo de todos estos años. Nosotros hemos elegido diez versiones que nos gustan mucho, algunas ciertamente conocidas, otras que, tal vez, te sorprendan. En cualquier caso, un viaje alucinante por un Universo maravilloso.

Por supuesto, hemos dejado muchas fuera, no dudes en comentarnos cuál de tus favoritas debería estar por aquí. Y… dale al play.

Robert Plant – One more cup of coffe

Coetáneo de MR. Dylan, en su álbum Dreamland (2002) Robert incluyó varias versiones, entre las que escuchamos esta particular taza de café. Dylan la grabó para su Desire (1976).

Meatloaf – Forever young

Una de las canciones con mayor número de homenajes; escogemos esta tremenda que Meatloaf grabó en Couldn’t have said it better (2003) . El premiado Nobel la compuso para su Planet waves de 1974.

Randy California & Spirit – All along the watchtower

Se grabó como parte del álbum Shattered dreams de 1987; el guitarrista Randy California siguió los caminos de su maestro Hendrix, quien también la grabó en 1968. La original en el disco de 1967 titulado John Wesley Harding.

The Rollin Stones – Like a rolling stone

Pocas canciones con una mísitca tan enorme como esta. Parte de uno de esos discos imprescindibles de la cultura poprock, Highway 61 revisited (1967), “los rollin” la editaron como single en octubre de 1995. Formó parte del álbum Stripped de aquel mismo año.

Rod Stewart – If not for you

La voz de Rod recrea este original de 1970, aparecido en el álbum New morning, para su Still the same (2006). Efectivamente, otro disco de versiones y clásicos. La verdad, Stewart le da un toque muy especial.

Mountain – Subterranean homesick blues

El guitarrista Leslie West, líder de Mountain, dedicó en 2007 el disco Masters of the war a grabar canciones de Dylan. Entre ellas escogemos esta, original del imprescindible Bringing it all back home (1965). Qué buena versión, ruda y machacona, personalísima.

Guns N’Roses – Knockin’ on heavens door

Lo que fue una agradable sorpresa en su momento se ha convertido en un martirio por la sobre-exposición de esta versión. Con su caracter propio, Axel y Slash la metieron en Use your illusion II (1991). Unas 150 versiones hay de este corte de la banda sonora de Pat Garet & Billy the Kid (1977).

Neil Young – Blowin’ in the wind

Una de las canciones más escuchadas, quizá, de su inmensa colección, parte de The freewhilin’ Bob Dylan (1965) y single editado en junio de ese año. Cover del abuelo Young para el álbum en directo con sus Crazy Horses titulado Weld (1991), con efectos de sonidos de ataque aéreos añdidos y su (aún) inimitable estilo.

Manfred Mann’s Earth Band – Father of day, father of night

Adorador de Dylan, Manfred Mann se dedicó a reconstruir varios cortes a su excelente y mágico estilo. Escogemos este que abría en 1973 Solar fire; primer single del álbum, por cierto. La original, titulada, simplemente, Father of night, cerraba el álbum New morning tres años antes.

Gov’t a Mule – Just like a woman

La historia de esta locura musical comandada por Warren Haynes llegó a enero del 2006 a realizar un concierto de casi tres horas con una buena dosis de versiones reggae y un puñado de invitados. En esta cover incluida en Blonde on blonde (1966) cuenta con Gregg Allman de acompañamiento. Se editó bajo el título Dub side of the mule casi diez años después.