Tommy Bolin – Teaser – 1975

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Tommy Bolin – Teaser – 1975

Tommy Bolin es un músico semi-desconocido para el seguidor medio del rock (no digamos para el gran público). Estoy convencido de que si no hubiera formado parte de Deep Purple y aquel Come taste the band ni siquiera hablaríamos hoy en día de él. Por mi parte, considero que este álbum, Teaser, es una gran obra de rock de guitarras lleno de fusión e influencias rítmicas, pleno de momentos fantásticos, al que voy y vuelvo de vez en cuando.

La composición recayó en el propio Bolin junto a Jeff Cook y John Tesar. Él mismo produjo junto a Lee Kiefer en una grabación que duró unas pocas semanas de julio (justo antes de grabar con Deep Purple).

Comienza el disco con un número de época. En la inicial The grind parece como si Mick Jagger y Mick Ronson se hubieran hecho una canción a pachas, ese juego de la melodía vocal con el desenfreno guitarrero del final es esencia misma del glam rock de autor. El bajo de Stanley Sheldon y la batería de Jeff Porcaro le dan a Homeward strut un rollo funky divertido. Solo faltaría haber invitado a Glenn Hughes para poner una hipotética letra. Tommy mezcla una guitarra limpia con un sintetizador dando una lección de buen gusto en un sencillo y eficaz instrumental, con un toque de slide elegante. No me cabe duda de que Tommy demuestra ser mejor cantante que muchos otros guitar-heroes. En Dreamer maneja bien el fraseo y mantiene la melodía llegando a adornar el tema, por otra parte excelente. Gran piano de Dave Foster. Y vaya solo final del jefe. descarga

El humo de la bossa nova se cuela en Savannah woman, con una guitarra que recuerda vagamente a Santana y la percusión de Phil Collins (por entonces en Genesis) y Prairie Prince (que al año siguiente formaría Journey). Casi nada las compañías. Teaser, el tema más famoso, título del álbum y cover años después de unos tal Mötley Crüe, se maneja con un riff a lo Jimmy Page y una estructura boogie. Quizá el mejor estribillo del álbum. Aparentemente sencilla pero de elaborada armonía. People, people se baña en las aguas del reggae sin ningún tipo de vergüenza. El saxo de David Saborn suena a gloria y su juego sonoro con la guitarra de Tommy se mete en las entrañas. Mueve las caderas, baby.

De nuevo Saborn se crece protagonista en el instrumental Marching powder, esta vez en un ritmo rock con tintes latinos. El sintetizador lo pone Jam Hammer (asiduo de Jeff Beck y Al Di Meola, le escucháis en los temas de la serie ochentera Miami Vice). El solo central vuelve a ser excelente, variando en una escala jazzy, y la inercia de mantener una melodía central con continuas rupturas sobre una cama rítmica gruesa es para oídos inquietos y atentos hasta el segundo último, locura musical. La deliciosa balada Wild dogs incluye algunos elementos de clara influencia Bowie en la construcción y en los arreglos. Lotus, de mis favoritos, contiene uno de las mejores interpretaciones de Bolin en sus más de once minutos, ese largo solo central es extraordinario y la psicodelia hard del final no le desmerece. Algunos de los más sentidos licks se desarrollan de extremo a extremo del tema.

Poco más de un año después Tommy Bolin falleció por sus excesos con la heroína y el alcohol, pero en ese tiempo grabó y giró con Deep Purple y dejó otro álbum de estudio, Private eyes. Este Teaser es una joya (casi)secreta. Un álbum imprescindible. Un pequeño tesoro de un (no)guitar hero.

 

91 suite – 91 suite – 2001

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91 Suite – 91 Suite

Sin duda, uno de los mejores discos de hard rock melódico hecho en España, una joya de principio a fin con todos los clichés del género (AOR, softrock, como queráis): potente presencia de los teclados, riffs machacones de guitarra, voces melódicas con estribillos elaborados, historias de amor y desamor y unos cuantos solos de manual. Y son de Murcia.

La banda la conformaron para el álbum Jesús Espín a la voz, Paco Cerezo e Ivan González a las guitarras, Antonio Ruiz al bajo, Mario Martínez a la batería y Dani Marata a las teclas. La propia banda hizo la producción y lo masterizó Carlos Creator, otro mago de la guitarra, músico y productor con largo historial (Obús, Vhäldemar, Brecha).

El álbum se caracteriza por unas composiciones redondas, quizá más cercanas al medio tiempo, con arreglos y armonías muy currados y una concreción técnica sin lujos pero siempre correcta, en especial algunas interpretaciones de Dani a los teclados o las guitarras de González y Cerezo.

Quizá mi canción favorita sea Hard rain, con guitarras rudas, cambios de ritmo y estribillo bofetada, es decir, directo y te marca de un golpe. Además, el doble guitarreo del solo me encanta (un poco breve). Pincharía después Hurt and pain, por unas guitarras a lo Vito Bratta con excelentes teclados, donde destaca el fraseo algo más agresivo de Jesús hasta un estribillo que me recuerda a Journey. Y la que cerraría mi terna de favoritos lleva por título Give me the night  y perfectamente la podría cantar Joey Tempest; buena batería.

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No hay que dejar el resto del disco de lado, ni mucho menos. El riff inicial de The day she left nos introduce a la elegancia de 91 suite, un tema ideal para comenzar con una gran aportación vocal. Down to you, tras un inicio de teclas suave, se acelera con un gran estribillo y se adorna con un solo genial, muy armónico, con intercambio de guitarras.  Destacan también las guitarras, algo más gruesas, en Time to say goodbye y una gran interpretación de Jesús. Algo más popera, All is love me recuerda a Survivor, sobre todo en la parte central y el estribillo, con un ataque vocal a lo Jimi Jamison. Chances se pega armoniosa sobre un ritmo cortante, un poco stacatto, con un final guitarrero. Apetece cantar el largo estribillo de I will stand by you hasta cansarse, qué lujo.

No podían faltar las baladas. Lost in the silence, de los más largos del disco, donde destaca de nuevo la labor de Dani y Jesús mantiene la melodía con soltura, pero resulta algo melosa.  Quizá más conseguida, Chance of a lifetime recuerda en la composición a los “viejos” Bon Jovi con una parte inicial tranquila que se llena de musicalidad en el puente y el estribillo, violines incluidos.

Lo editó Vinny Records, responsable de otras joyas del género como Hardreams o Airless. Hubo una edición europea y otra japonesa, ambas con sus correspondientes bonus tracks. Incluso hay por ahí un par de versiones en castellano de algunos temas, línea que igual podrían explorar.

Rescaté el álbum hace poco, al saber que seguían dando guerra por los escenarios. Espero que se decidan a grabar nuevo material. Mientras tanto, yo voy a darle al play otra vez.

 

La dictadura del videoclip – Jon E. Illescas – Editorial El Viejo Topo

la-dictadura-del-videoclip-de-jon-e-illescas-portada-rgbJon E. Illescas ha escrito un libro que yo necesitaba leer, sin saberlo. Una obra donde explica de manera unívoca y diáfana cómo nos manipulan a través de los medios de comunicación, en este caso a través del videoclip. Como él mismo aclara al inicio de las 600 páginas de que consta La dictadura del videoclip: “los videoclips dominantes son un instrumento mediante el cual la oligarquía capitalista mundial consigue el consenso político de la juventud asalariada internacional”. ¿Parece otro libro paranoico sobre otra teoría conspiracionista? Nada de eso. Jon Illescas fundamenta cada una de sus propuestas con numerosos ejemplos y lleva, a través de un denso proceso lógico, a una conclusión (para mí evidente). Cuando Britney Spears (por ejemplo) invita a varios cientos de millones de video-oyentes a trabajar duro como única manera de ser rico y aclara que esa es la única manera de ser feliz, no está haciendo más que repetir la ideología que los “aparatos privados de hegemonía” quieren. Y como ya anticipó hace años Howard Gardner (Premio Príncipe de Asturias 2011), los adolescentes “pasan más tiempo consumiendo lo que les ofrecen en los medios que en la escuela” por lo que la influencia de los contenidos multimedia supera, más que nunca, cualquier otra influencia en la formación de la persona. Solo hay que fijarse y leer La dictadura del videoclip para entenderlo.

A lo largo del libro el autor desmenuza el mundo del videoclip, en especial el que denomina hegemónico, aquel financiado, reproducido, controlado por las majors del mercado “de entretenimiento”. Ya sabéis: Warner, Universal y Sony principalmente. ¿Por qué unos contenidos sobre otros? ¿Es casual que los 25 vídeos más vistos de Youtube versen sobre unos temas concretos y tengan un estilo musical parecido? ¿Por qué el rock, el rap e incluso el pop de carácter social nunca suenan en la radio? Solo por eso ya merece la pena el libro. Después hace un análisis de la dominación cultural y en qué modo los videoclips que tantos millones de reproducciones tienen en youtube nos influyen y modifican nuestra forma de pensar, nuestra perspectiva, y consiguen un consenso pasivo para generar una (no)ideología común de corte conservador y consumista. Cierra el libro recomendando, analizando, repartiendo videoclips alternativos, porque, aunque sean menos visibles, también los hay.

En definitiva, un libro para valientes (por su volumen y su contenido) que no dejará indiferente a nadie, de donde obtendrás herramientas nuevas para clarificar dónde y cómo te la están metiendo. Igual ayuda a tomar conciencia y cambiar la música de consumo, quién sabe.

Por lo pronto, os dejo el enlace al artículo que dedicamos nosotros a los videoclips contrahegemónicos, por si os da el venazo antisistema. Y, de regalo, el videoclip censurado de Michael Jackson. La historia, en La dictadura del videolip.

Pink Floyd – Rebuscando en la basura de “A momentary lapse of reason” – 1987

¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de Pink Floyd y su álbum A momentary lapse of reason de 1987

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A este disco le han caído críticas de todo tipo. Que si es un disco en solitario de David Gilmour (¿acaso no era The final cut un disco “en solitario” de Roger Waters?), que si la producción es muy comercial, que si desprecia el trabajo de Nick Mason y Richard Wright (de hecho participan otros teclistas y baterías en el disco y usan percusión programada) y así unas cuantas más.

Lo cierto: no está en mi top de Pink Floyd. Gilmour recurre a compositores externos (especialmente a Anthony Moore) y no mantiene un tema central, inspiratorio o una historia común en el álbum, si no que ofrece una colección de canciones sin mucha ambición. El sonido se llena de programaciones, samplers y efectos, no siempre acertados, a veces demasiado protagonistas.

Pero ¿qué rebuscamos en la basura de este A momentary lapse of reason?

Lo primero rescatar obligatoriamente algunas grandes canciones. Learning to fly maneja una melodía Gilmour con una acertada guitarra y buenos coros, muy pegadizo. On the turning away me parece una de las últimas joyas de la banda, tanto en su versión estudio como en las acertadas recreaciones del directo; vaya, un poco moña, claro, pero menudo solo de Mr. David. The dogs of war tiene fuerza y un trabajo rítmico que da profundidad al tema sosteniendo la letra crítica. La inspiración de un tema como Sorrow, expresivo, cuidado.

Además, la producción, a cargo de Bob Ezrin y el propio Gilmour, si bien peca un poco del ambiente soft rock de la época, ha sobrevivido bien a los años, no suena viejuna, maneja con maestría la mezcla de instrumentos. La voz de David mantiene muy bien el tipo, desarrolla algunos fraseos acertados y siempre suena cálida. Tony Levin al bajo cumple con creces y el trabajo de baterías (con invitados como Carmine Appice o Steve Forman) merecen también la pena.

Y, cómo no, la portada, del desaparecido Storm Thorgenson con el diseño gráfico de Andrew Ellis.

Suficiente basura para pasar el rato.

Música Moderna: enero de 2017

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¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? Nunca está de más traer por aquí la música que pasa por mi cerebro, recomendaciones que otros buenos oyentes me han hecho o que, directamente, he robado de páginas amigas. No dudéis en acercaros a cualquiera de estas propuestas, hoy centradas en las guitarras duras y afiladas en sus distintas vertientes. Será que he comenzado el año bien heavy… Dale al play.

Sunburst – Fragments of creation (2016) 

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No han caído en mis manos hasta hace pocas semanas pero me tienen flipado. De los mejores discos de heavy melódico que he escuchado en mucho tiempo. Buenas guitarras de riff extraordinarios, composiciones armadas con fiereza, un batería descomunal, un cantante más que correcto y, por supuesto, melodías gloriosas. Escucha la épica Remedy of my heart, la directa Out of this world o Dementia. Sería perfecto si la producción no fuera tan ¿moderna? Un poco de Chris Tsangarides o Martin Birch lo harían de diez. Por cierto, son griegos y este es su debut.

Zenobia – Alma de fuego II (2016) alma-de-fuego-ii

Tras más de diez años haciendo ruido, ocho después de Alma de fuego, estos riojanos han grabado su mejor obra, para mi gusto. Juegan en la liga de Saratoga, Azrael o Alberto Rionda, por si no los conoces. Mezclan muy bien guitarras y teclados en los arreglos melódicos y elaboran un conjunto equilibrado, con varios temas que apetece escuchar una y otra vez. A mí me enganchan Ángel negro (clásicos punteos y estribillo), el riff pesado de El pacto, el toque power de Militia est vita o las voces de Corazón de hielo. Adolece de sorpresas pero tampoco se echan en falta. A subir el volumen.

cover Uli Jon Roth – Tokyo Tapes Revisited – Live in Japan (2016) 

El viejo guitarrista rindió un homenaje en febrero de 2015 a su etapa con Scorpions grabando este directo en el mismo escenario donde los germanos grabaran su célebre Tokyo Tapes (1978). Como aquí adoramos aquellos años de Uli Jon Roth con Scorpions no podía faltar una escucha a este álbum. Publicado apenas hace unos meses, Uli demuestra estar en gran forma, la producción es estupenda y la banda cumple con creces. Nathan James mantiene el tipo a las voces, por cierto. No esperéis “el mismo” concierto, pues han elegido canciones “más Uli” y un par de versiones. Pincha directamente los 15 minutos de Dark Lady, la veloz Virgin killer, Longing for fire, la mágia de We’ll burn the sky o una de mis favoritas, In trance. Un (no)guitar hero imprescindible.

Doble Esfera – Rock and roll del siglo XXI (2016) 14570471_1234067823322891_3207901082016572682_n_zpsh3cremfg

En este EP los murcianos lo explican muy claro: son malos tiempos para el rock and roll. Pero cantan esperanzados y con “fuerza y honor” se cargan las pilas contra los tiempos oscuros de este inicio del siglo XXI. Y estos son de los que demuestran con hechos. Menuda caña en cinco temas de corte hard rock clásico en la composición con arreglos metaleros, sonido desnudo, crudo, directo, pero arreglado con cierta elegancia. Lo mejor: Doble Esfera ha desarrollado su propio estilo, suenan a ellos mismos. Las guitarras son un valor seguro, desde luego, en Rebelión o la propia Rock duro del siglo XXI. El final con Sangre y sudor, un tema de corte progresivo y más de siete minutos, deja ganas de más. Buenas letras, por cierto. Sería la bomba que pudieran sentarse con tiempo y dinero a grabar un álbum largo. Salud y rocanrol.

Y de regalo algunos vídeos…

Videoclips contrahegemónicos que deberías ver y escuchar

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Acabo de comenzar a leer La dictadura del videoclip de Jon E. Illescas, libro del que, espero, dar buena cuenta por aquí en breve. Pero no quería pasar la ocasión de compartir algunos videoclips de los que él llama contrahegemónicos: el discurso de Illescas en el libro versa, principalmente, sobre el poder de los videoclips en el comportamiento social, especialmente de los jóvenes. Denomina hegemónicos a los videoclips más vistos, siempre aceptados y proyectados en el ciberespacio y los medios masivos por los poderes dominantes con intención de dar una imagen concreta, un modelo a imitar que sea manipulable y dócil.

Así, los videoclips contrahegemónicos son aquellos que molestan, que llaman la atención sobre los lados oscuros de la sociedad, los que llaman a la protesta, a la lucha, a no conformarse, a ser diferente.

Yo he recogido algunos ejemplos del libro, todos en castellano, pero te animo a que añadas o propongas aquel que te venga en gana: vivan los videoclips y las canciones contrahegemónicas.

Boikot – Stop censura

Buena Fe – Fuera

Calle 13 – Latinoamérica

Gatillazo – Esclavos del siglo XXI

Los Chicos del Maíz con Habeas Corpus – T.E.R.R.O.R.I.S.M.O.

No Relax – Persona normal

Riot Propaganda – El miedo va a cambiar de barrio

Rosendo – Verguenza torera

Sínkope – El caldero y la sed

Ska-P – Se acabó

 

Y aquí, un par que yo añado…

Reincidentes – La infancia en un cargador

La Raíz – Rueda la corona

 

Daos prisa no sea que nos censuren…

Versioneando: las mejores versiones de Helloween

 

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Versioneando: las mejores versiones de Helloween.

Además de un álbum de versiones (Metal Jukebox), la banda alemana Helloween ha repartido numerosas versiones a lo largo de su larga carrera, principalmente como regalo en singles y re-ediciones. Aquí va nuestra pequeña selección, las canciones que, a nuestro gusto, mejor les quedaron.

 

Blue suede shoes – 1991

En el primer álbum sin Kay Hansen, en el primer single, metieron esta tonadilla que Carl Perkins compusiera y grabara en 1955. La hizo tremendamente famosa el mismísimo Elvis Presley.

 

He’s a woman, she’s a man – 1999

De su álbum de versiones Metal Jukebox rescatamos esta cover de Scorpions. La original aparece en el álbum Taken by force de 1977, una de las pocas que el batería Herman Rarebell compuso. No en vano, habla de una noche en la que ligó con una mujer que era un hombre… o al revés.

 

Fast as a shark – 2003

Como acompañamiento de la edición japonesa del álbum Rabbit don’t come easy entregaron esta bestial adaptación de un clásico de Accept, quienes por 1982 la grabaron en uno de sus clásicos, Restless and wild.

 

Cold sweat – 1994

De una de mis bandas favoritas, Thin Lizzy, hacen una recreación muy buena de la época con John Sykes a las guitarras, aquel Thunder and Lightning de 1983. Helloween la editó con el single Perfect gentleman.

 

 

Rain – 1996

Curioso el resultado de escuchar a Andi Deris y Michael Weikath interpretando una canción de Status Quo. Los germanos la editaron en el single de Power; la original fue single del Blue for you de 1977.

 

I stole your love – 1999

Se marcaron una buena versión de KISS para la re-edición del Master of the rings de 1999. Los “carapintadas” la pusieron en su álbum de 1977 Love gun.

 

 

El grunge antes del grunge: 25 años del éxito de Nirvana.

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El grunge antes del grunge: 25 años del éxito de Nirvana.

 

Hace ya 25 años de la edición de algunos álbumes emblemáticos que dieron origen al grunge, quizá la última gran revolución musical en el rock. A saber, todos editados en 1991: Nevermind de Nirvana, Badmotorfinger de Soundgarden, Facelift de Alice in Chains o Ten de Pearl Jam. Entre los cuatro juntan más de treinta millones de discos vendidos. Pero hace justo 25 años nada ni nadie hacía presagiar semejante boom. Salvo la banda de Chris Cornell, ninguna había apenas salido de Seattle, caldo de cultivo del movimiento musical que, pocos meses después, se bautizó con la etiqueta grunge, se comió el mercado musical y convirtió en moda las camisas de leñador, los pantalones rotos y los looks desaliñados.

Pero antes de que el grunge fuera realmente conocido, antes de que la MTV convirtiera en canción de moda a Smells like teen spirit, antes de que a estos tipos nos los pusieran de paladín de lo vendible y lo comprable, hube un montón de bandas haciendo sus pinitos, editando discos y pegándose la paliza a conciertos y fiestas salvajes. Mucha droga, muchas ilusiones y algunos grandes álbumes de aquellos pioneros del movimiento. Si no eres asiduo, además de los famosos ya citados, da una escucha a Temple of the Dog o a Mother Love Bone.

He aquí nuestra pequeña selección de la música (mal llamada grunge) que fabricaban en Seattle antes del éxito comercial y la catarsis de estadios.

 

Green River – Rehab doll – 1987

 

Soundgarden – Louder than love – 1989

 

Mother Love Bone – Apple – 1990

 

Mudhoney – Mudhoney – 1989

 

Screaming Trees  –  Buzz factory – 1989

 

Alice in Chains – Facelift – 1990

 

Temple of the dog – Temple of the dog – 1990

 

Sonic Youth – Goo – 1990

 

TAD – God’s ball – 1989

 

Nirvana – Bleach – 1989

 

Y como curiosidad, por si no lo sabías, esto es el teen spirit que inspiró la canción de Nirvana

 

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Tom Petty and The Heartbreakers – She’s the one – 1996

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Tom Petty and The Heartbreakers – She’s the one – 1996

Tom Petty, en el verano de 1996,  editó esta banda sonora como soporte de la película She’s the one dirigida y escrita por Edward Burns. El propio compositor despotrica de este trabajo y confiesa que la hizo un poco por obligación y un poco por el mal momento personal y económico por el que pasaba. Básicamente, compuso un par de canciones, eligió un par de temas para versionerar y los descartes de Wildflowers y se metió en el estudio. Pues Tom, amigo, te quedó un refrito muy entretenido, no uno de tus grandes discos pero sí de los más agradables de escuchar: inspirado, bien acabado, con buenas guitarras y una interpretación de la banda de nivel. No desperdiciarás tu tiempo si te la empapas enterita. Además, funciona estupendamente como álbum, más allá de sus referencias a una (floja) película.

Tom Petty y sus Heartbreakers suenan ligeros,  como banda bien empacada, pero  nada de complicaciones. Temas sencillos, un par de canciones excelentes, algún pasaje instrumental, aunque con ciertos momentos de inconsistencia; si hubiera descartado tres o cuatro cortes el disco habría ganado. Por momentos se acerca al Dylan eléctrico en demasía y en ocasiones se copia a sí mismo, pero, vaya, una banda sonora permite ciertas licencias al artista.

Lo mejor del álbum está al principio. La grandiosa Walls (Circus), una lograda canción pop con un acertado arreglo vocal. El rock casi acerado de Zero from outer space con sello Heartbreakers. Climb that hill tiene un toque especial a pesar de un estribillo simplón y una evolución contenida. Benmont Tench y Mike Campbell se llevan el premio en Grew up fast (“we grew up smashed/and we grew up alone”). Las soberbia versión de Change the locks (de Lucinda Williams) con su crescendo resulta muy acertada,  igual que Asshole de Beck, calmada, suave. Para el final reservamos Supernatural radio, emotiva, inspirada y el pop aseado de Hope you never, temas bien acabados, como  Walls (Nº 3).

Producido por el propio Petty junto a Rick Rubin y Mike Campbell, cuenta con numerosos invitados: Ringo Starr, Carl Wilson o Lindsey Buckingam entre otros. La banda que arropa a Tom (quien canta y toca guitarras, armónica, piano, lo de siempre) la conformaron Mike Campbell a las guitarras, Curt Bisquera a la batería, Benmont Tench a las teclas y Howie Epstein al bajo.

Una banda sonora a recuperar, especialmente si eres fan de Petty y los sonidos americanos.

La banda sonora en completa puedes escucharla en este enlace.

 

 

Flayst – Burning eden – 2016

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Flayst – Burning Eden – 2016

Nunca me ha resultado fácil destacar un álbum de (eso que llaman) melodic death metal o cualquiera de sus variantes, principalmente por mi falta de conocimiento y, digamos, sensibilidad hacia el género. Sin embargo, cuando me enfrenté (por recomendación) a este Burning Eden de los suizos Flayst encontré algo diferente que me atrajo. Ignoro si en el conjunto de discos publicados este año del mismo estilo será de los mejores o no. Tampoco importa. A mí me gusta.

Flayst aúna un buen trabajo melódico alternando pasajes sucios y agresivos con otros limpios, siempre con un sonido cuidado, varias interpretaciones de guitarra excelentes, un gran batería y, por qué no, algún estribillo pegajoso. No en vano, en su propia página web se jactan de mezclar lo mejor del death con ambientes electrónicos y ramalazos rock y hasta pop. En fin, un estilo homogéneo en realidad que a veces recuerdan a Paradise Lost, otras a Dark Tranquility y hasta a unos Iron Maiden death. La banda la forman Jonathan Fernandez (Jo) e Ismael Röig (Isma) a las guitarras, Philippe Roig a la batería, JP al bajo y a los teclados (muy acertado)  y Fred a la voz, alternando los guturales y las voces agresivas con una más que correcta entonación melódica en las partes limpias.

Diez canciones (incluyendo una intro, un interludio y un instrumental) entre las que destaco y recomiendo pinchar en primer lugar Liberation y Until the end of time. En Liberation un buen riff da entrada roquera a una composición con cambios de ritmo, un doble bombo de libro, un estribillo sencillo, ese toque “industrial” del teclado y un buen solo de guitarra. Una estructura similar tenemos en Until the end of time, con algo más de caña en las guitarras y otro excelente teclado. El ambiente de (N)everlasting dream junto a una de las mejores interpretaciones vocales y sus excelentes guitarras no desmerecen. El estribillo, el solo y la parte final de Caught in the undertow le dan un toque especial al tema en el conjunto. De las más cañeras Burning Eden, pareja ideal para romper cuellos y desgañitar gargantas con Revenge.

Un disco accesible, currado, con momentos excelentes a cargo de unos músicos “pelados” de patear escenarios.

 

rock, metal y guitarras ruidosas