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Sexo en el rock (13): dominación, dolor y placer (BDSM songs)

Sexo en el rock: dominación, dolor y placer

El mundo sadomasoquista habita entre nuestros roqueros. La mezcla de dolor y placer, de dominación y sexo, se ha convertido en un clásico de la censura, la oscuridad de nuestros deseos y por culpa de la ola neo-masoquista de novelas y taquillazos de pantalla en una perversión de moda. Pero esto de la dominación no es tema para flojos ni peleles. Si lo tuyo es el bondage o cualquier variante que practiques aquí tienes tu banda sonora. Y si no, bueno, también resulta interesante conocer los flirteos con el dolor y la humillación de nuestras estrellas.

Guns N’Roses – Pretty tide up

En su aclamado Use your illusion de 1991 la banda más gamberra colocó este pequeño cuento sobre una señorita de Melrose que “no se satisfacía sin un poco de dolor”. Una historia real de Izzy Stradlin.

Pearl Jam – Satan’s bed

Para el imprescindible Vitalogy (1994) el guitarrista Stone Gossard escribió esta copla junto a Eddie Vedder sobre el dolor y el placer y el uso de agujas.

Parálisis Permanente – Vamos a jugar

Su imagen bondage y las letras de sus canciones los convierten en adalides del sadomaso patrio. En Vamos a jugar cantan “es tan fácil convencerte (…) Siento mucho hacerte daño, solo así aprenderás”. Del debut de 1982 El acto.

Gabinete Caligari – Golpes

En su primera versión, este tema formó parte de un single con los anteriores sujetos de esta lista, allá por 1982. En esta versión, regrabada once años más tarde para el recopilatorio Grandes éxitos, Urrutia sigue preguntando “dónde están tus golpes, o sí, corazón, dónde está mi dolor”

Green Day – Dominated love slave

Cuando aún eran unos completos desconocidos, en el álbum Kerplunk (1991) introdujeron este tema con letra de Tré Cool, batería, quien además canta y toca la guitarra, donde pide “puedes azotarme si no me porto bien”.

Reincidentes – Sadomasoquista

En el álbum de 1991 Ni un paso atrás encontramos otra historia en la que el protagonista reconoce “cuánto disfruto haciendo el animal y escuchando tus gemidos”. Aunque originalmente no tenía una lectura sexual resulta bastante explícito y adecuado. Si Tré era el pasivo, Fernando se hará cargo…

Helloween – Mr Torture

En su tono jocoso habitual, la banda de la calabaza propone una letra sobre el “Señor Tortura” dando placer violento a una amiga. Lo curioso es que la compuso también el batería del grupo. ¿Irá con el gremio? Del álbum The dark ride (2000)

Iron Maiden – Hooks in you

¿Qué clase de mujer puede estar esperando tras la puerta verde?, se pregunta Bruce Dickinson al principio de esta canción. Pues una que pondrá “ganchos en ti, ganchos en mi, ganchos en el techo”. Directo, al grano, formó parte de No prayer for the dying (1990).

Rammstein – Ich tu dir weh

Los maestros alemanes de la provocación sexual (vaya, de la provocación) también acompañaron esta canción (literalmente significa “te hiero”) con un vídeo explícito. Del álbum Lieber ist für alle da (2009)

The Stooges – I wanna be your dog

Pocas canciones tan sumisas: “me tumbaré en mi sitio favorito, quiero ser tu perro”. Del álbum debut de la banda allá por 1969.

Joan Jett & the Blackherats – Fetish

Y aquí tiene Iggy Pop a su dominatix: Joan quiere dominarte, hacerte su esclavo… latigazos incluidos. Del álbum Sinner del 2006.

The Rolling Stones – Under my thumb

Y si aún quieres un poco más de dominación, Mike Jagger te propone ser su “gato siamés (…) es la mascota más dulce del mundo” siempre bajo su pulgar. Un clásico de 1966 para el álbum Aftermath basado en hechos reales. Si lo que no hayan probado estos…

KISS – Sweet pain

No podía faltar el vicioso más avaricioso del rock. En Destroyer (1976) Gene Simmons canta “te enseñaré a amar de modo diferente, te enseñaré a amar mi dulce dolor, me amarás de cualquier forma que yo diga”.

 

 

 

 

 

Música moderna: abril 2017

 

Hace ya 5 años que comenzó a rodar Rokologia y con este hemos publicado por aquí 401 artículos de toda índole, siempre desde la felicidad de compartir música y el buen gusto… ¡o no! Y qué mejor forma de continuar con esta filosofía que traer más música.

Este mes ha sido bastante ecléctico a tenor de las cinco propuestas bien dispares que traigo. Un poco de metal moderno con toques clásicos, un poco de hard rock hispano, un poco de blues rock, un poco de pop rock con toques eléctricos y un trallazo de heavy que casi no necesita presentación.

Allá vamos una vez más. Dale al play y disfruta.

 Black Sites – In monochrome – 2017

El cantante y guitarrista Mark Sugar encabeza este cuarteto de metal progresivo con toques thrash donde escuchar canciones intensas, vívidas, con una mezcla muy equilibrada de metal moderno e influencias clásicas. Lo mejor de In monochrome está en los riffs y los solos de guitarra, en las líneas melódicas y en el trabajo vocal (vamos que Sugar se ha guisado un álbum a su medida), aunque bien es cierto que no llega al nivel de Bruce Bruce y algunas canciones daría para ello. En cualquier caso, un gran álbum donde destacar Dead languages, Burning away the day (con un toque Rainbow bestial), Watching you fall o Monochrome. No hay ningún relleno, disfrutable de principio a fin.

Origen – Cenizas – 2017 

El grupo malagueño Origen ha grabado bajo la producción de Jorge Escobedo nueve cortes de hard rock con un gran trabajo melódico y el protagonismo de las guitarras de Antonio Rodríguez. La particular voz de Alberto Rodríguez suena perfecta en todo momento, adaptándose a los tempos más veloces como a los más pausados. Junto a ellos, la dupla rítmica formada por el bajista Pablo Sanzo y el batería Ángel Fernández cumple con excelencia.  Imprescindibles Sin ti, Cenizas, Versos, Suena la guitarra o la final Recuerdos.

Hector Anchondo Band – Roll the dice – 2017

¿Cuánto tiempo llevas sin escuchar un buen álbum de blues rock con la armónica como protagonista? En Roll the dice la armonica de Justin Sheldon se combina con la guitarra de Hector Anchondo a la perfección. El feeling de Sheldon, su interpretación sentida y técnica encaja con el punteo y la precisa digitación de la Stratocaster. El álbum incluye excelentes canciones como el rítmico boogie inicial Dig you baby (con Amanda Fish como invitada), Masquerade, Face it down, la divertida Jump in the water o la brillante Roll the dice. Mejor en las canciones rápidas que en las lentas, aunque Here’s to me giving up suena a buen blues de hace cuarenta años.

Dardem – La brecha – 2016 

Un año lleva esperando este álbum de Dardem en mi playlist, arrinconado. Y me alegro de, por fin, haberme encontrado con estas once canciones de rock intenso y emotivo mezclado con influencias pop y electrónicas. Si algo caracteriza a La brecha es la densidad, la profunda entrega melódica de un grupo con estilo que sin pirotecnia ni lujos ha elaborado un trabajo reconocible y envidiable con letras a las que debes prestar atención. ¿Cuántos grupos dedican una canción al universo de Blade Runner? Pues escucha Origami y su filosófica letra, el sentir del replicante ¿hoy en día? Una oda al aislamiento y la diferencia. Me quedo con Eclipse, Tus dudas (¿de verdad las dudas tienen su lado positivo?), Alquímica (pelotazo pop), Raiz o la rítmica Digo no (“el hombre sabio es el camaleón que espera paciente el ajeno error”). El próximo no esperará.

Mastodon – Emperor of sand – 2017

 El séptimo álbum de Mastodon no es, desde luego, el mejor de su discografía, pero asienta a estos tipos entre los elegidos de este siglo para formar parte de la Historia de nuestro rollo. Siguen en vigor los riffs gruesos, el trabajo rítmico que engancha, el ataque vocal melódico pero agresivo y un conjunto de canciones bien escritas e interpretadas con numerosos pasajes instrumentales sobresalientes. Sultan’s curse, Steambreather o (la casi comercial) Word to the wise son buenos ejemplos, pero sería injusto no pinchar también Jaguar God, Andromeda o la rítmica Precious stones. Gran discografía, gran banda, gran directo.

Leon Russell – Leon Russell – 1970

¿Alguien puede juntar en un disco en solitario a The Beatles, The Rolling Stones, Eric ClaptonJoe Cocker o Delaney & Bonnie? Pues Leon Russell lo consiguió en su debut en solitario el año 1970 con este homónimo álbum. Un personaje único en el negocio musical, multi-instrumentista, compositor de éxito, colaborador habitual de grandes como Elton John, Joe Cocker o Bob Dylan, . De hecho, él mismo lo produjo, lo compuso y tocó el piano, el bajo y las guitarras, además de encargarse de la voz principal. Un “me lo guiso, me lo como”, vaya. La producción es majestuosa, gruesa, deudora de la gran cantidad de instrumentistas e invitados que participan en la mayoría de los temas. Russell compuso varios cortes orientados al gran público con influencias de blues, rock y country repartidas por cada rincón. Como curiosidad y ejemplo de la calidad y la mezcolanza de este álbum, dejaron fuera un tema de título Get a line on you con Mick Jagger a la voz principal, Ringo Starr al bajo y Mick Taylor a la guitarra; ese tema acabó en el álbum Exile on Main Street con el título Shine a light.

Una de sus canciones más populares abre el álbum. La sentida A song for you, donde Russell toca con maestría el piano mientras interpreta la letra de entrega amorosa “and when my life is over, remember when we were together, we were alone and I was singin’ my song for you”. Una canción magnífica. Cambio de ritmo con Dixie lullaby y la presencia de George Harrison a la guitarra y Ringo Starr a la batería; ojo a la conjunción de instrumentos, cómo el piano, la guitarra y el bajo montan una cama rítmica excelente donde escuchar la línea melódica vocal que Leon clava. Aceleramos un poco más al rith&blues de I put a spell on you. La guitarra de Delaney Bramlett (Delaney & Bonnie) dirige un excelente ejercicio técnico con un estribillo pegadizo con coro femenino incluido.  Shoot out on the plantation vuelve a contar con Harrison y Ringo en el corte más sureño de todos. La voz de Russell cambia de tono para una pelea por amor entre Junior y el batería donde “the drummer is drumming a Rolling Stones’ number on Junior’s head and on his knees”. Una delicia.

Si algo me gusta de este álbum es la variedad de registros que contiene siempre con una coherencia y una calidad asombrosa. Prueba la siguiente Hummingbird. Complejo entramado instrumental y armónico, deliciosa interpretación vocal, excelente toque de Hammond, el final épico multivocal, el toque de saxo. Todo encaja. Quizá mi favorita del álbum (“don’t fly away”). Y sin respiro entramos en Delta Lady, otro ritmo mueve-culos con Russell echando de menos a su chica de las afueras, cómo la añora en la ciudad (“you’re mine Delta Lady (…) gonna walk, gonna talk, gonna scream and shout”). Gran slide. Por cierto, Axel Rose debió escuchar muchas veces esta canción ¡parece que él mismo interprete ese festival final!

Eric Clapton se aparece en Prince of peace para cubrir con su guitarra las capas de acústicas y el piano feroz que dan cuerpo a este tema de aroma country, continuada con la sencilla y directa Give peace a chance con una gran colaboración de Bonnie Bramlett (Delaney & Bonnie). Seguimos con otro gran piano a cargo de Chris Staiton (Joe Cocker, The Who) en Hurtsome body, acompañado de nuevo por Harrison y una delicia de línea a cargo del bajista Alan Spenner (Roxy Music, Spooky Tooth), un sentido blues tabernario donde quejarse “you took my money and you took my old car, and you ran straight into my best friend’s arms and I just want to ask you darling: how can you hurt somebody, hurt somebody like me”.  Antes de la traca final, un tema de carácter comercial que mezcla el coro gospel femenino con toques funky y mucha simpatía titulado Pices apple lady, y es que para huir de  “the delta girl and the painful situation” recayó en otra mujer destrozadora. Y como premio final, los mismísimos Rolling Stones (Charlie Watts a la batería, Bill Wyman al bajo y Mike Jagger a las voces) junto a Steve Winwood a las teclas. El tema es de por sí excelente en su construcción con estos intérpretes queda poco por añadir para finalizar un álbum completo.

A lo largo de su dilatada carrera (murió a la edad de 74 años, al final del 16) Russell compuso cientos de canciones y colaboró en docenas de discos. Este es un buen comienzo, una manera de entender quién era este tipo.

 

 

Algunas canciones de sábado: rock and roll saturday.

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Llegó el sábado, tradicional emblema de fiesta, sexo y rocanrol. Algunos aprovechan a adorar a sus dioses mientras otros están de resaca. Como de todo hay por este blog, aquí nuestra pequeña selección para un sábado ruidoso.

Happy rock and roll saturday!

Lynyrd Skynyrd – Saturday night special

 

Powerwolf – Saturday Satan

 

Def Leppard – Hig’n’dry (saturday night)

 

La Polla – Sábado 14

 

Danger Danger – Saturday night

 

Flotsam & Jetsam – Saturday nights allright for fighting

 

Miguel Ríos – Sábado a la noche

 

The Jam – Saturday kids

 

Malaugurio – Sábado negro

 

…y cómo no…

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath

Lääz Rockit – Know your enemy -1987

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En el cocedero metálico que fue San Francisco la primera mitad de los ochenta muchas bandas quedaron relegadas a un segundo y hasta tercer escalón de popularidad. No voy a elaborar aquí un tratado de las mismas, pero entre los grupos semidesconocidos de aquella explosión hoy os traigo a Lääz Rockit y su tercer largo titulado Know your enemy. Adoro a estos tipos y de su discografía elegiría este sin dudar.

Los californianos grabaron en los estudios Prairie Sun Recorders de California a las órdenes de Roy M. Rowland (Kreator, Testament, Sabbat). Consiguió equilibrar unas canciones veloces, machaconas, incluso diría que originales dentro del estilo, con arreglos acertados y, sobre todo, un bajo estupendo y dos guitarras que intercambian riffs y solos perfectamente enmarcados en el estilo Bay Area. Nada que envidiar a lo que por entonces hacían grupos más famosos con la salvedad de que no consiguieron “vender” su estilo propio ni alcanzaron notoriedad con una canción gancho o un vídeo promocionado hasta la saciedad.

La banda la formaban Michael Coons a la voz (responsable de las letras apocalípticas, llenas de destrucción y agresividad), Aaron Jellum y Phil Kettner a las guitarras, Willy Lange al bajo y Victor Agnello a la batería.
Tras una breve intro, Last breath avisa de qué se viene encima: riff a doble guitarra, voz agresiva poco melódica y muy rítmica, estribillo concreto, doble bombo y un solo genial. De lo mejor. El falsetto agudo de Coons choca con la producción gruesa de los instrumentos, recordando en ocasiones a King Diamond. Este efecto es claro en Euroshima, llegando a chillar en el puente rompiendo sus agudos. La intro acústica de Most dangerous game y la calma inicial parecen adentrarnos en una balada de género, pero nada más engañoso. Jellum y Kettner saben mezclar su estilo agresivo con estas pequeñas muestras de punteo “desenchufado” y crean una de los cortes más melódicos de Know your enemy. Buen puente-estribillo, con un recuerdo a Venom.
No puede negarse el valor de Lange en todo el álbum, dando un fondo oscuro y prieto al sonido del grupo. Especialmente acertada su labor en Shot to hell, desde la intro al modo en que sostiene el riff y el manejo de los cambios. Con un parecido razonable a Metal Church, el tema Say goodby M.F. cae en la repetición de las estructuras sin tanta inspiración, aunque el solo central resulta de los más veloces del álbum. Sin embargo, con Self destruct volvemos a la cumbre thrash en la que se maneja la banda, con una estructura clásica adornada por cambios y un puente donde la melodía de la voz sobre la batería llama la atención, justo antes de un estribillo rompedor.
Llegamos a Means to an end, lo más cerca a un single radiable que hay en Know your enemy (atención al brutal bajo), con un aire más heavy, cercano a Iron Maiden en la forma de atacar las estrofas y los cambios. Incluye un “ooooooo-iiii” para corear en directo. Un ejemplo de thrash melódico, si eso existe, pues combina con gusto la dureza de sonido con el sostén armónico que un tema de este tipo requiere. Contrasta con la fiereza de I’m electric, recordando a Accept, sobre todo en el equilibrio bajo-batería y en la forma en que Coons entona el estribillo y la voz de apoyo. Genial trabajo de guitarra también, una canción completa. Los cortes finales decaen en el global, pues tanto el instrumental Mad axe attack como el “bonus” Shit’s ugly parecen tomas falsas o rellenos sin mucho sentido.
En conjunto, un álbum excelente de thrash metal con toques melódicos, un bajista genial, buenos solos, algunas canciones de primera y, sobre todo, la magia underground del Bay Area justo antes de convertirse en multi-nacional. No te lo pierdas.

Chuck Berry en diez versiones

Efectivamente, se ha muerto otro King of Rock and Roll, Chuck Berry, quizá el primero y el más auténtico, aunque, como ya sabrás, para eso cada uno tiene su gusto. Por aquí queremos hacerle un pequeño homenaje a este abuelo, padre, suegro del rocanrol a través de diez versiones que otros tantos artistas hicieron de composiciones suyas. Espero que te guste el playlist y, como siempre, esperamos tus aportaciones.

Chuck Berry en diez versiones

Pat Travers – Maybellene

Empezando por el principio, uno de los primeros singles de rock’n’roll, editado en mayo de 1955. La versión de Pat Travers aparece en su primer álbum de 1976.

 

Electric Light Orchestra – Roll over Beethoven

Una de las versiones más famosas de este tema, editada en 1976 como single, alcanzó el número 6 de las listas británicas. La original se publicó veinte años antes.

 

Ac/Dc – School days

Cómo va a faltar el hijo bastardo de Chuck en esta colección. Angus Young siempre reconoció el influjo de Berry en su forma de tocar (como si no se notara). Este tema cerraba el álbum T.N.T. de 1975. La original se editó como single en 1957.

 

Manic Street Preachers – Rock and roll music

Otro clasicazo, también de 1957 (vaya añito), editada en el año 2000 como parte del single The masses against the classes.

 

Izzy Stradlin – Memphis Tennessee

Una particular versión del díscolo guitarrista para su álbum 117º de 1998. La original formó parte del single Back in the U.S.A.

 

George Thorogood & The Destroyers – Go go go

George y sus Destroyers se marcaron esta cover en 1985 dentro del álbum   Maverick. Chuck hizo otro single de éxito con ella en 1961 junto al tema Come on.

 

Eric Burdon – Too late

El genial vocalista se atrevió con esta rareza en su Darkness de 1980, recreando la original de 1975.

 

Status Quo – Carol

Si no pongo esta uno por aquí se borra del blog. Otro grupo hijo del Rey del Rock, estupenda versión editada en Never too late de 1981. Hay otra de los Rolling por ahí. Berry la grabó como single en 1958.

 

Judas Priest – Johnny B. Good

Quizá una de sus piezas más populares desde que la grabara el genio al inicio de su carrera, allá por 1958. No podemos evitar poner en este playlist la versión que Judas Priest se marcaran en su fantástico Ram it down de 1988.

 

Graham Bonnet – Anthony boy

En 1981, después de abandonar Rainbow y antes de formar Alcatrazz, Mr. Bonnet publicó un disco bajo su nombre de título Line up donde incluía esta canción, original de 1959. Rick Parffit, de Status Quo toca la guitarra y Cozy Powell la batería.

Música moderna: marzo 2017

¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? En esta sección nos gusta compartir la música actual: por si no lo sabes, el rock está (otra vez) muriéndose, así que bien vale disfrutarlo mientras dure. Este mes vengo más blandito. Traigo la última propuesta de Steven Wilson, un poco de blues rock, algo de hardcore y unos locos arrimados desde Canadá.

Dale al play.

Blackfield_V Blackfield – V (2017)

No somos conscientes del legado musical que está dejando Steven Wilson en todas sus aventuras. ¿De dónde saca tanta inspiración? En esta quinta entrega de Blackfield, junto a Aviv Geffen, ha completado un delicioso ejercicio de composición y sensibilidad, con melodías alegres, optimistas, canciones concisas pero elaboradas. En ocasiones me recuerda en extremo a la época de Stupid dreams, lo cual es muy bueno. A destacar Family man, We’ll never be apart (especial interpretación de Aviv), Life is an ocean (qué sencilla belleza en poco más de tres minutos), Undercover heart, con sus violines y esa mezcla de voces, el rock de Lately, la blusera The Jackal o la balada How was your ride. Una gozada.

Scotty Bratcher – That album (2016)thatalbum-300x300

Una fiesta del riff blues rock y la guitarra pentatónica se marca Scotty Bratcher en este disco. Magia en cada solo, y lo mismo se va al blues más clásico (As the years go passing by, That’s alright mama), al southern (Tables turn and bridges burnWhipping post) o coquetea con el hard rock (Hard to feel). Escucha del tirón los tres primeros cortes y ya te habrás enganchado: Ain’t no way I’m coming, Disappointing Ourselves y Worry me no more, llenos de guitarras roqueras y buenos estribillos. Además, Scotty deja claro que también canta bien, marcando el tempo y la melodía. Y no podían faltar canciones de (des)amor: fantástica Without hope, más predecible All and nothig more. Un disco para amantes de la guitarra y el blues rock en su espectro más amplio.

Sinaia – Presente (2016)

sinaia-presente-web.jpgUn sonido espectacular de principio a fin para un álbum rápido, agresivo pero clavado en pasajes melódicos seductores, más metal (Hamlet, Soziedad Alcohólica) que rock, más hardcore (Desakato) que punk. Aparecen canciones complejas como Por el suelo o Enero junto a otras más directas como  Vesania, la final Hierro o la inicial Pulso, e incluso potenciales singles roqueros como Ojos cerrados o Intento perfecto. Curiosa la letra de Mil nombres: un homenaje a “los viejos sabios” anclados al pasado desde los que “arriesgarse” a tener la propia identidad “como un hijo”. Valentín Domínguez hace un gran trabajo vocal. La banda suena compacta, precisa, aunque nadie destaca especialmente. Muy chula la portada. A tener en cuenta en el panorama actual.

 

Bocanada – Libres (2017) BOCANADA-libres

No soy imparcial con Bocanada. Me encanta. Les he visto en directo y escucho regularmente sus anteriores discos. Así que esta recomendación viene envenenada. Libre es un disco donde siguen ahondando en sus influencias de rock más clásico y en las complejas referencias de las letras de Martín Romero, un artista de la palabra, aunque a veces se recrea demasiado en su imaginería propia. El álbum suena muy bien gracias, supongo, a la producción de Kolibrí Díaz (Marea). Todo queda en familia. Esta vez prefiero los cortes más duros, con las guitarras como protagonistas. Ahí suenan Más animal, Ya pasarás por mi puerta, De raíz y Otro mañana. Juegan con acentos melódicos en Llenos los bolsillos, Solo humo y la final Me sobran dedos. Un ladrillo más en su particular camino amarillo del rock.

Rival - Tales From The Bluesy Tomb (2017).jpg Rival – Tales from the bluesy tomb (2017)

La verdad, no tengo aún claro si estos tipos son unos genios o unos magos del recorta y pega. O me han pillado despistado. Debut del cuarteto canadiense marcado por el hard rock de hace cuarenta años, mucho blues sucio y toques locos por todos lados: cambios de ritmo, cambios de tono, cambios de melodía, gritos, fuzz, en fin, un disco para escuchar atento. Recomendables en estado salvaje, su punto óptimo: Gone too far, Dead money (pedazo de riff y guapo Hammond), el rollo cinematográfico de Orpheus (play a tune for me), el doble bombo de Assembly line. Pero también saben bajar revoluciones y regalarnos la historia de Jackie Dee o una How bad blues con armónica incluida. A veces se les va mucho la cabeza (Time out, Maybe death, maybe more) pero seguro te van a sorprender. Quizá para bien.

 

 

Hot Tuna – America’s choice – 1975

Hot Tuna

Corría caluroso el verano de 1974 cuando Jorma Kaukonen (voz y guitarra), su colega Jack Casady (bajista), compañero en Jefferson Airplain, y el batería Bob Steeler se metieron en los estudios Wally Heider de San Francisco con el ingeniero Mallory Earl y parieron esta mezcla de blues y hard rock loco. Ocho temas (siete compuestos por Kaukonen más una versión de Robert Johnson) en los que la guitarra te va a destripar las orejas con sus riffs alocados, llenos de fuzz y wah-wah, y la sección rítmica te va a poner a dar botes: Casady maneja musculosos patrones armónicos que juegan y refuerzan la guitarra mientras Steeler machaca los parches en perfecto equilibrio rellenando los espacios con estilo bronco. Todo el álbum se desarrolla en largos pasajes instrumentales que serían alargados más aún en directo con estupendas jams.

Como ejemplo, en la inicial Sleep song escuchamos tres guitarras superpuestas, una acústica en primer plano, una rítmica en segundo y la guitarra solista por encima: ahí está la magia de estos tipos, saber enrollar de manera compleja sus ideas musicales creando temas directos con mucho feeling. Funky #7 trae calor y un tufo a garito con otro estupendo riff y una de las mejores baterías del disco; atención al wah-wah del solo. La versión de Johnson Walkin’ blues se llena de distorsión y suena diferente. Jorman no es para nada un buen cantante, pero en Invitation se suelta con una melodía muy buena y bien sostenida. El tema, de casi siete minutos, redunda en la alternancia de pasajes rítmicos cambiantes y solos, con una larga jam al final.

De engañoso título, Hit single #1 maneja otro patrón de batería soberbio y una guitarra distorsionada con Jorman esforzándose por estar a la altura vocal con cierto éxito. Sin duda, uno de mis favoritos, un poco loco, un poco sucio. Cambia el tempo y el estilo con Serpent of dreams, con un aire psicodélico y un sonido acolchado sobre un sueño ácido, lo más parecido a una balada que hay en el disco, incluida su paranoia central. Creo que la mejor interpretación de Casidy se escucha en I don’t wanna go, tanto por la progresión como por la entrega y el ataque del instrumento, compartiendo el protagonismo con Steeler en una canción con un groove bestial. También destaca un riff wah-wah que marca la canción de principio a fin y, sorpresa, un estribillo comercial (o casi). La final Great divide: revisited mantiene ese wah-wah y revuelve las ideas musicales que hemos ido gozando en las canciones anteriores, con un mix sonoro de guitarras que vienen y van, y un puente-estribillo realmente sorprendente.
El concepto de la portada no deja de ser curioso. Asemeja un paquete de detergente. En un lateral se advierte: este álbum debe escucharse al máximo volumen para un efecto completo. En otro lateral aparecen los músicos como componentes activos. Se le ocurrió y la desarrolló Frank Mulvey.
America’s Choice inauguró una trilogía mágica de hard rock blues en Hot Tuna, junto a Yellow fever (1975) y Hoppkorv (1976). La banda permaneció en activo hasta 1979. Volvieron a juntarse a mediados de los ochenta y se mantuvieron activos durante buena parte de los noventa. Hace unos años volvieron con disco de estudio, el recomendable Steady as she goes (2011) y próximamente estarán de gira.

Iron Maiden – Rebuscando en la basura de “No prayer for the dying”- 1990

¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de Iron Maiden y su álbum No prayer for the dying de 1990

En una discografía tan mítica y mitificada como la de Iron Maiden todos tenemos nuestras filias y nuestras fobias. A pesar de que es una de mis bandas favoritas no adoro con ceguera sus discos míticos, plagados de enormes canciones y algunos fiascos igual de memorables, ni trago la basura que han desarrollado con mejor o peor criterio en obras menos lúcidas. Así que a la hora de traer un disco a rescatar a esta sección ninguno mejor que No prayer for the dying, el peor de la primera época de Bruce Dickinson, el que marcó el debut de Janick Gers y el adiós temporal de Adrian Smith. Uno de los más vendidos de la banda, por cierto, y su último pelotazo en los Estados Unidos. Vaya, casi siempre se coloca al final de la lista de favoritos junto a The final frontier o Virtual XI

A esta obra se le ha acusado de falta de inspiración, de reciclar ideas, de una producción plana o de traicionar, directamente, el propio legado. Cierto es que las canciones son cortas, nada pretenciosas, con riffs sencillos y progresiones más simples, buscando, supongo ampliar el mercado hacia orejas menos metálicas y más roqueras. El gran cambio lo entendemos a través de  la interpretación de Dickinson, que roza el hard rock y abandona en la mayoría de las melodías su bombástico estilo y se vuelve rasposos, oscuro, un poco setentero. Giro estilístico que explotaría en sus primeros pinitos en solitario. Así, las composiciones se aligeran en un intento de “volver a los primeros discos”, según muchos entendidos, pero yo no lo creo así: Harris y compañía intentaron sacar tajada del último subidón hard-roquero de finales de los ochenta con canciones como el single Bring your daughter… to the slaughter, un saca-cuartos musical sin mucha chicha, pero mejores que The assassin, Public enema number one o la infumable Tailgunner.

Pero ¿qué rebuscamos en la basura de este No prayer for the dying?

En contra de la opinión tan generalizada, y sin venirme arriba, creo que no es malo. Su principal defecto es la ausencia de un tema cañón que haya perpetuado en la iconografía sonora y los directos de la banda, que sí pasa en Fear of the dark, por ejemplo, o incluso Factor X. Los temas buenos no son la bomba y los malos no son tan malos.

Si rebusco bien, Mother russia es Maiden en su mejor versión, mantiene la complejidad, la estructura, los solos, los cambios. También No prayer for the dying se acerca a ese clasicismo, con la, quizá, mejor interpretación de Dickinson y excelentes arreglos de teclado y cuerdas (y un bajo mastodóntico). Es curioso que Bruce cante mejor en los temas que no compone, con un estilo más ochentero. Hooks in you y su historia sadomasoquista gusta sobre todo en el estribillo, los cambios me parecen acertados. Igual rollo hard-rock que el single Holy smoke, buen riff, directo, sin más historia ni ambición pero bien acabado y pegadizo (sí, hablamos de Iron Maiden) Y, aunque parezca increíble, creo que Fates warning es de lo mejorcito del disco.

Suficiente basura rescatada para darle una escucha a este disco.

Pero si aun así queréis más “basura made in Maiden” probad con estos enlaces:

El arte del plagio (en el rock)

Y el título no es un error: el arte es un plagio y el plagio es un arte. También en el rock. La Historia de la música ha evolucionado mediante el copieteo, el reciclaje, la revisión de métodos y estructuras anteriores y, claro, la creación absolutamente original. El plagio surgió con la propiedad privada y los derechos de autor. Dicho esto, hay algunos “homenajes” casuales, otros “robados” y la mayoría indiscretos, cuando menos. Pero ¿qué es plagio? dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul… plagio ¡eres tú!

En fin, como listas de plagios hay muchas yo aquí he seleccionado algunos curiosos, raros o tan indisimulados que dan hasta pena. ¿Qué hace un roquero de pro copiando a un cantante brasileiro? ¿Y un grupo de moda adolescente fusilando un éxito masivo de los ochenta? Espero que te lleves alguna sorpresa. Primero pongo el vídeo copiado y luego el copiador.

Agrega en los comentarios tus plagios preferidos del rock.

Y recuerda: robar está muy feo.

Metallica contra Excel 

Las similitudes entre el mega-éxito Enter sadman y le tema Tapping into the emotional void de una banda undergruound como Excel llaman mucho la atención: riff principal, entrada y parte del puente.

Rod Stewart contra Jorge Ben

Que el bueno de Rod se apoderara de la melodía vocal de un tema desconocido de un cantante brasileño de título Taj Mahal hubiera quedado en una fruslería si la canción no se hubiera conocido en todo el mundo. Si comparáis la de Jorge Ben a partir del segundo 50 queda todo dicho.

One Direction contra Def Leppard

En la búsqueda de plagios raros o poco conocidos he encontrado que la banda pop de moda One Direction está a la cabeza de los últimos homenajes no autorizados. Me quedo con este, donde fusilan de manera poco disimulada el éxito Pour some sugar on me de los también británicos Def Leppard en su canción Midnight memories. Si hasta el vídeo le da un homenaje…

Tom Petty contra Red Hot Chili Peppers

Si la copia se toma con humor y se arregla con unos eurillos fuera de las cámaras y las redes sociales, tanto mejor. El bueno de Dani California se inspiró en Mary Jane’s last dance. Aunque intentaron arreglarlo, la melodía y el ritmo se parecen mucho, mucho.

Buckcherry contra KISS

Para qué componer un riff bueno para Lit up si podemos copiarlo. Descarado homenaje a la guitarra de Ace Frehley en Shock me.

Green Day contra The Kinks

Si coges el ritmo y el riff de Picture book y le cambias la letra y la melodía vocal compones un tema nuevo, por ejemplo Warning. Casi da risa. A veces el problema está en la poca oreja y en la cada vez más lamentable incultura musical. Del oyente, digo.

Coldplay contra Joe Satriani

De verdad, en todos lados hay donde rascar. Se libran pocos grupos. Los archi-admirados Coldplay se sacaron de la manga un single de título Viva la vida que se pega a la melodía y al ritmo de If I could fly de Joe Satriani. Vaya, que le han puesto letra al instrumental del virtuoso guitarrista.

Jet contra Iggy Pop

Esta no iba a ponerla por que resulta muy conocida pero me ayudó a ganar una apuesta. Iggy Pop renacido en Trainspotting no se olvida fácilmente. El riff y parte de la estrofa coinciden, además del descaro del ritmo inicial y la línea de bajo. Inspiración.

Led Zeppelin contra el mundo

Una de las bandas siempre bajo sospecha, llena de pleitos por sus continuos homenajes. Algunos temas han cambiado de autores tras las decisiones de los jueces, otras no. La (quizá) banda más grande del rock pasa por ser la gran plagiadora (por ahí anda Oasis midiéndose de igual a igual). Os dejo este pequeño vídeo que explica bien la diferencia entre plagiar sin arte y el arte del plagio.