Todas las entradas por rockologia

Sexo en el Rock (16): amor con la novia cadáver.

Necrofilia. ¿Mito o realidad?

Durante muchos años creí que era un mito, algo de cuentos de terror, una leyenda nacida de la ignorancia que había traspasado los siglos por su morbo y el rollo macabro. Pero no, gente. La necrofilia lejos de ser una rareza oculta es una realidad, vicio oculto que sucede en más ocasiones de las que creemos. Ignoro si alguien por aquí practica este hobby.

En cualquier caso, muchos de nuestros artistas favoritos han dedicado alguna canción a la temática, supongo que más por llamar la atención, provocar o cierto sentido macabro del humor que, de verdad, por ejercer el amor frío. Como de costumbre, aquí seleccionamos unas cuantas: historias de sexo, rock y… necrofilia.

Dale al play.

Alice Cooper – I love the dead

El pervertido de Alice grabó unas cuantas canciones sobre el tema: Refrigerator heaven, Cold ethyl y esta I love the dead. No en vano, Cooper y sus chicos crearon el shock rock. Los directos de aquella gira debieron ser épicos. Del inmenso Billion dollar babies de 1973.

Tom Petty – Mary Jane last dance

Para el recopilatorio de 1993 que terminaba su contrato con MCA compuso esta joyita de letra ambigua pero vídeo explícito. Kim Basinger en el papel de novia muerta siendo atendida por su chico como si estuviera aún caliente. ¿Cuál será el último baile de Mary Jane? “Last dance with Mary Jane/One more time to kill the pain”.

Savatage – Necrophilia

Si nos tomamos de manera literal esta tonada de 1985, aparecida en Power of the night, la banda de Jon Oliva lo tiene claro: “Necrofilia/Velas negras ardiendo/en su altar de hielo/Ella no lucha/Doncella de metal/en su camino a través de la noche/aléjate/Tus manos están frías/Ojos de cadaver/Almas malditas”

Lujuria – Levántate y anda

“El sexo levanta a un muerto/ahora sé que es realidad”. El vicioso abusador de cadáveres se llevó una sorpresa al resucitar a una muerta mientras se la beneficiaba. Del disco El poder del deseo y supuestamente basada en una historia real.

Avenged Sevenfold – A little piece of heaven

Lo normal. Tu novia no quiere casarse contigo, la matas y convives con ella como si tal cosa. “Cause I really always knew that my little crime/Would be cold that’s why I got a heater for your thighs/(…)/Now an angry soul comes back from beyond the grave/To repossess a body with which I’d misbehaved”. Aparece en el álbum homónimo de 2007.

Parálisis Permanente – Adictos a la lujuria

Ni muerto le dejan a uno en paz. “Llevo treinta días sin luz/encerrado en este ataúd” y miran con deseo “mi piel fría y morbosa”. Y es que las mentes sucias amigas de la obscenidad encuentran dónde saciarse en quien no puede escapar. Del único álbum de la banda, El acto, publicado en 1982.

The 69 Eyes – Dead girls are easy

Si tienes dudas, si te cuesta encontrar tema, si no sabes ya qué hacer para tener sexo, escucha los consejos de estos finlandeses: cuando la noche llega, todo lo que quieren hacer las chicas muertas es “roquear”. Una forma de ligue fácil, vaya, porque las muertas nunca dicen que no. A tumba abierta.

Type O Negative – All hallow’s eve

Canción inspirada en el cuento Ligeia, de Edgar Allan Poe, donde se describe un acontecimiento amoroso que sucede puntualmente el día previo a Halloween de manera reiterativa. Y es que “ella viste la muerte maravillosamente/más impresionante ahora que en su vida/en una cama de hojas de otoño”. Aparece en el World coming down de 1999.

Lobos Humanos – Johnny el nekrofíliko

Los murcianos Lobos Humanos cuentan la historia verídica (o no) de Johnny, apodado el nekrofíliko, por su vicio de visitar los cementerios, vamos, “el don Juan del ataúd” nada menos. Y es que el mundo de ultratumba es más generoso para este tipo marginal: “para mí ir al cementerio es como ir al puticlub”. No apta para orejas sensibles, desde luego.

Slayer – Necrophiliac

Como todas las letras de Slayer (o muchas de ellas), no debe interpretarse a modo de experiencia real. Pero en el brutal Hell awaits de 1985 comparten la necesidad de desenterrar cadáveres impuros: “siento el impulso de la creciente necesidad/para follar este cadáver pecaminoso”. Amigos de Satán.

 

Y según en qué lado del espectro de los vivos y los muertos te encuentres, a veces la necrofilia es genial. O la única solución. Una sonrisa cadáver.

Anuncios

La máquina del tiempo 1982: una Historia del Rock a través de sus canciones.

La máquina del tiempo: 40 años de rock.1982 d

Una memoria de canciones publicadas entre la muerte del rey blanco del rock, Elvis Presley, en 1977, y la del rey negro del rock, Chuck Berry, en 2017.

1982

 El año 1982 vimos el estreno de ET, Tootsie y Blade Runner, el comienzo de series míticas como Cheers, El coche fantástico (Knight rider) o Enredos de familia (Family Ties) y un buen puñado de música. En cierto modo fue un año de transición en los gustos mayoritarios y en el negocio musical. Respecto al negocio, el videoclip se adueña de la mercadotecnia, empujado por genios como Michael Jackson. En cuanto a las ventas, la mezcla de estilos copa las listas. En singles, se llevó la palma Survivor con Eye of the tiger (de la película Rocky III), seguido por el rock comercial de Joan Jett & the Blackhearts (I love rock and roll), el pop new wave de The human league (Don’t you want me) y el pop más clásico de Paul McCartney a dúo con Steve Wonder (Ebony & Evory). En cuanto a álbumes, a pesar de aparecer muy avanzado el año, Michael Jackson comenzó a batir records con Thriller (el año que viene aparecerá en singles, ya veréis), Men at Work (Business as usual), Paul McCartney de nuevo (Tug of war) y Toto (IV) coparon lo más alto, con algunos de nuestros favoritos cerca: el debut de Asia y el Love over gold de Dire Straits. Y, por curiosidad, los Grammy roqueros ese año recayeron en Pat Benatar, Rick Springfield y The Police.

La NWOBHM alcanza su apogeo y, de seguido, comienza su hundimiento: muerte por éxito. El álbum más vendido en el heavy metal ese año es el clásico The number of the beast de Iron Maiden, con su nuevo vocalista Bruce Dickinson. Ese éxito se une al single You’ve got another thing coming de Judas Priest en Estados Unidos, su mayor éxito. Los sonidos rudos, las dobles guitarras, los estribillos acerados se escuchan en las radios de medio mundo junto a las estrellas del pop y el r&b, animando a una nueva generación de jóvenes a subirse a los escenarios y acostumbrando al oído yanqui a lo que vendrá a partir del próximo año.

Otra banda clave en el futuro del metal publica uno de los imprescindibles: Venom y su Black metal dará el pistoletazo de salida a toda una saga de salvajes que dieron un paso más allá en la evolución del género. Accept editaron su obra maestra Restless and wild, Motörhead su último con el trío clásico (Kilmister, Clarke y Taylor) y dos directos imprescindibles asombran al mundo: Live evil de Black Sabbath y The Eagle has landed de Saxon. Los maquillados Kiss se volvieron heavies para su último disco maquillados (Creatures of the night) y Whitesnake comenzaron a demostrar sus posibilidades comerciales en el mercado yanque con Saint & sinners. Por todo esto, el ruido de las guadañas metaleras siega cualquier duda sobre su futuro.

El AOR también goza de una salud envidiable. Obras maestras de Toto (IV), con canciones emblemáticas como Africa o Rossana,  y el debut de Asia, con Heat of the moment o Sole survivor, copando las listas y llenando escenarios junto a los coletazos del IV de Foreigner (Break it up) o los habituales REO Speedwagon (Keep the fire burning) y Chicago (Hard to say I’m sorry).

En cuanto a los debut, encontramos  a  Manowar (Battle Hymns), Twisted Sister (Under the blade), Misfits, con su propuesta inclasificable de punk y metal (Walk among us) o Night Rangers (Dawn patrol). Se nos fueron John Belushi, Randy Rhoads y el mecenas Neil Bogart. Led Zeppelin se despidieron del mundo creativo con su final Coda.

Algunos clásicos, mucho ajetreo, ruido y los escenarios y las radios de medio mundo rendidas a las guitarras veloces. Lo mejor está aún por llegar. Por cierto, este año se editó una de mis canciones favoritas, el Forever de Y&T.

Por aquí os dejamos la playlist que ha quedado muy variadita esta vez.

 

 

 

Accept – Rebuscando en la basura de “I’m a rebel” – 1980

¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de los alemanes Accept y su álbum de 1980 I’m a rebel

Accept - Cover_-_i'm_a_rebel

Cuando se repasa la discografía de cualquier banda longeva siempre encontramos discos que adoramos frente a otros que nos repelen. Si se trata, además, de una banda mítica en el Universo Heavy Metal con tantos cambios como Accept el debate se vuelve más visceral. Claro que hay una serie de discos imprescindibles (esos maravillosos años ochenta), pero, ¿y el resto? En Rebuscando en la basura presumimos de rescatar esos álbumes a nuestro juicio injustamente vapuleados por crítica y público, música adorada por estas pantallas, y de Accept reivindicamos hoy su segundo álbum, el iniciático I’m a rebel de 1980.

Grabado a finales de 1979 por una banda joven en proceso de formación y bajo las órdenes de Dirk Steffens, un productor con poca experiencia, muestra una gran influencia del hard rock de los setenta, cierta falta de coherencia en algunos momentos y una indefinición de estilos. De este álbum se ha destacado su “poca inspiración”, que presenta una “mezcla de experimentos inconclusos” o que es “un intento fallido de conseguir un buen trabajo”. El propio Udo Dirkschneider (cantante) confesó que había “mucha gente intentado manipular a la banda” para, al final, impedir el desarrollo de sus ideas en favor de la “comercialidad” del producto. Querían hacer de ellos unos Scorpions de estadio.

Pero ¿qué rebuscamos en la basura de este I’m a rebel?

Para empezar, el trabajo de dos míticos miembros del grupo como Wolf Hoffman n(guitarrista) y Peter Baltes (bajista y cantante). Hoffmann comienza a mostrar unos riffs estupendos, muy influenciados por Judas Priest y Michael Schenker, algunos solos bien clavados y una labor compositiva que anuncia los futuros éxitos en canciones como China Lady o Thunder & Lightning. Baltes, además de marcarse un ejemplo de acompañamiento hard/metal al bajo, canta estupendamente en las dos baladas del disco, The king y No time to lose (por cierto, con una parte principal de guitarra sencilla pero genial). Junto a ellos el ya mencionado Udo afila su garganta en la propia China Lady, en Save us, otro punto alto del disco, y en la más comedida I wanna be no hero (con ese toque amable en el ritmo y el estribillo). Se editó como single la canción que da título al álbum, I’m a rebel, curiosamente una canción compuesta por Alexander Young, hermano mayor de unos tal George, Malcolm y Angus Young. Como premio, tiene, por lo menos, dos portadas, lo cual también tiene su gracia, la original alemana y la re-edición para el mercado anglosajón, donde cambiaron, además, el título (se denominó como la banda).

Suficiente basura rescatada para darle una escucha a este disco.

 

 

Bad Company – Bad Company – 1974

No tengo ninguna duda en señalar a Paul Rodgers como uno de los cantantes más carismáticos y particulares de la Historia del rock, uno de mis favoritos, desde luego, y componente de dos bandas imprescindibles como Free o Bad Company (si hace falta recordamos su paso por Queen). Este primer álbum de Bad Company se fraguó en el otoño de 1973 de la unión de Paul y Simon Kirke (batería y compañero en Free) con Mick Ralphs (guitarrista tremendo que tocara en Mott the Hoople) y Boz Burrell (bajista, entre otros, de King Crimson). Un buen cuarteto, una reunión de genios rebotados de otras aventuras.

La banda contó con la ayuda de Ron Nevison en la grabación y las mezclas, que se hicieron en los estudios Headley Grange en Hampshire con la unidad móvil de Ronnie Lane. El artwork lo realizó Hypgnosis. Con este cuadro, solo faltaban unas buenas canciones para triunfar. Al fin y al cabo, estamos hablando de música.

Pocas canciones tan míticas como I can’t get enough, de reconocible riff, grandioso solo y gran estribillo, un clasicazo rock donde la magia de Ralphs y Kirke se mantiene imperecedera más de cuarenta años después. El feeling blues se cuela en Rock steady, con una fantástica interpretación de Rodgers. La figura de guitarra se repite a lo largo de toda la canción apoyada en otra buena batería. Brutal final. Ready for love trae una calmada tonada a lo largo de un medio tiempo de energía contenida. Burrell destaca en el conjunto y el piano que va y viene a lo largo del corte marca un punto melódico y rítmico interesante. La canción fue rescatada por Ralphs del All the young dudes (1972) de Mott the Hoople, consiguiendo darle una nueva vida, otro de los grandes de este álbum. No puedo dejar de acordarme de The Beatles en Don’t let me down. Quizá por el parecido al corte de mismo título de los de Liverpool, quizá por los arreglos melódicos. Sorprende el saxo en el interludio tras el primer estribillo, efectivo, seguido de un sentido solo de Ralphs.

Otro de los puntos fuertes abría la cara B del vinilo, este Bad Company. La mejor interpretación de Rodgers, sobresaliendo en un corte con mucha tensión, lleno de detalles (el piano, los adornos de batería, el toque preciso del bajo, los cambios de tempo) y rematado con otro estupendo solo de Ralphs, el rey de este disco. Una de las grandezas de Bad Company radica en los cambios que protagonizan cortes como The way I choose, otra balada arrastrada por el fango blues (por momentos parece un vals), muy emocional, donde su aparente sencillez agarra nuestra atención con el ritmo, un delicado puente y un largo estribillo, y otro acertado arreglo de viento. Tras la calma otra tormenta rítmica con Movin’ on, de mis favoritos. Esa batería alucinante, el riff machacón, el puente y el estribillo, otra historia de vida en la carretera, genialidad la parte central con Burrel muy inspirado también. Y cerramos con otra joya acústica. Seagull mantiene una sencillez melódica base sobre la que Rodgers se sale, por técnica y sentimiento: “here is a man asking the question/is this really the end of the world”. Un toque folk para cerrar esta obra maestra.

Alcanzó el número uno en Estados Unidos y despachó un millón de copias en poco tiempo, gracias a dos singles tan exitosos como Can’t get enough y Movin on (ambas compuestas por Ralphs). Desde entonces ha recibido cinco discos de platino en el mercado yanqui y se calcula que ha despachado otros tantos en el resto del planeta. Una burrada bien merecida, un clásico, una obra maestra del género.

 

Contaminación y rock: once canciones verdes.

 

¿Qué clase de mundo queremos? ¿Nos preocupamos de verdad por nuestra huella en el planeta? Vivimos contaminando, al menos en el mundo occidental. Muchos de nuestros roqueros han recogido estas inquietudes en sus canciones y aquí os dejamos una selección variada de canciones conocidas y desconocidas poniendo el dedo en el apocalíptico problema de la suciedad sin fin que generamos.

Topo – Marea negra (1982)

En el disco del mismo título la banda madrileña nos regalan un himno clásico: “alzo mi voz contra la polución/que nos invade y/está canción antidegradación”. Pero de nada sirve alzar la voz “si no la cantas tú”. El problema de la contaminación como un problema “de todos”.

A.N.I.M.A.L. – Sabia naturaleza (1996)

La banda argentina nos obliga a reflexionar sobre las consecuencias de romper las reglas de la Naturaleza, pues “en ese supuesto evolucionar/quebraron tan vitales reglas/ya verán cómo se caen los pilares del equilibrio/provocando desastres”. Del álbum El nuevo camino del hombre.

Asfalto – La paz es verde (1983)

Incluida en Más que una intención, esta apocalíptica canción sobre el final de los tiempos avisa de las consecuencias de nuestro desvarío industrial: “el mar se reventaba/entre tinieblas y radioactividad/mientras una voz me decía/este es el fin de la Humanidad”.

Dry River – Fundido a negro (2018)

En su excelente 2038 de reciente edición escuchamos esta alegórica pieza avisando que “ciencia oscura destruye lo natural/hombre ingenuo no la podrás controlar/fundido a negro punto final/nuestra Historia no se contará”

Gillman – Contaminación (2003)

Desde Venezuela, más de ocho minutos dirigidos al planeta, preguntando “mundo dime porqué te hundes en basura/(…)/oye, mundo, dime porqué Dios creó al hombre/y este pronto en un dios se convirtió”. La escuchamos en el disco Cuauhtemoc.

Platero y Tú – Contaminamos (1992)

A ritmo de rocantol, un jovencísimo Fito canta “es el infierno que trabajamos/día tras día contaminamos” porque todos somos responsables de que “un mal presagio me invade a mí”: nos quedaremos viviendo entre “montañas de basura y mares de alquitrán”.

Bersuit Vergarabat – Madre hay solo una (2005)

Entre lo emotivo y lo salvaje, la banda se aferra a la defensa de La Tierra: “vos sos mi única madre/con alma y vida yo defiendo tú jardín/te agradezco, aunque me voy avergonzado/por ser parte de la especie/que hoy te viola en un patético festín”.

Sparto – Un futuro verde (1992)

Entre tanto Apocalipsis, una canción que invita a la esperanza porque “nada está perdido, todo con esfuerzo se podrá solucionar”, y es que aún estamos a tiempo de dejar el planeta limpio.

Mago de Oz – La costa del silencio (2003)

Single de su álbum Gaia e imprescindible en sus directos, ponen el dedo en el egoísmo humano: “donde se acomoda la usura/nacen la ambición y el poder/y este germina en la tierra/que agoniza por interés”.

Maná – ¿Dónde jugarán los niños? (1992)

Los mexicanos Maná han tocado el tema en numerosas ocasiones. Elegimos esta, de carácter global, reflexionando, con un toque reggae, sobre el planeta que heredarán nuestros hijos: “cuenta mi abuelo/de un cielo muy azul/en donde voló papelotes/que él mismo construyó”

Barón Rojo – Herencia letal (1989)

De nuevo la avaricia y la sobre-explotación como causa del exceso de polución: “eres un hombre de habilidad, piensas con vanidad/y contaminas para aumentar la rentabilidad”. Aunque esta versión apareció en el disco Obstinato, apareció primero en formato single en 1983 como regalo del Metalmorfosis (por problemas de espacio, se quedó fuera del disco).

 

Versioneando: las mejores versiones de Motörhead

Lemmy

Iconos del rock, monstruos adorados, lo mismo encantan a nietos que a abuelos, a roqueros de medio pelo que a heavies de negras sotanas, a punkarras de viejo puño que a enamorados del metalcore. Algo tiene esta banda, único: Lemmy Kilminster. En su larga discografía de cuarenta y pico años han dejado numerosas versiones, algunas sorprendentes, arrastradas a su particular Universo.

Aquí os dejamos nuestra pequeña selección.

Leaving here (1976)

Una cover de Eddie Holland original de 1963 que Lemmy retomó para editarlo como primer single de Motörhead.

Heroes (2017)

La última, publicada poco antes de la muerte de Lemmy, con David Bowie como homenajeado. Por si alguien no lo recuerda, la original se editó en el álbum del mismo título cuarenta años antes.

The train kept a-rollin’ (1977)

En su primer álbum se atrevieron con un tema que acumula ya más de cincuenta versiones diferentes. La grabó por primera vez Tiny Bradshaw en 1951.

Beer drinkers & hellraisers (1980)

Se montaron un EP con el título de esta canción que se acompañaba, también, de otra versión de John Mayall. Esta que los ZZ Top grabaron para su Tres hombres de 1973 se lleva el premio.

Enter sandman (1998)

Una de las curiosas. Metallica se hicieron multimillonarios con este single del álbum “negro” en 1991 y Lemmy se la apropió para el recopilatorio ECW-extreme music.

Hoochie Coochie man (1983)

En el breve periodo que Brian Robertson formó parte de la banda grabaron este corte original de Willie Dixon (1954 nada menos) que acompañó al single Shine.

Breaking the law (2008)

Se vinieron arriba para homenajear a uno de sus cohetáneos, Judas Priest, para el disco de tributo Hell bent forever. Uno de los más famosos temas del British steel de 1980.

Jumpin’ Jack Flash (1993)

Grabado durante las sesiones del Bastards, apareció de manera oficial en la re-edición en cedé del 2001. Los algo famosos The Rolling Stones consiguieron con ella un número 1 en 1968.

God save the queen (2000)

Homenaje a unos irreverentes Sex Pistols y la vorágine punk del 77 para el cambio de milenio en el álbum We are Motörhead.

 

 

 

 

 

https://secondhandsongs.com/artist/306/originals#nav-entity

 

Música moderna: junio 2018

A veces resulta difícil encontrar buena música nueva, otras, como en esta ocasión, es una gozada poder compartir siete propuestas diversas y emocionantes, cada una en su propio estilo. Me ha quedado bastante heavy en general, aunque creo que los amantes del ruido menos ruidoso podréis gozar de un poco de blues y algo de rock patrio bien hecho. Un poco de música moderna para orejas inquietas.

Dale al play…

  Amorphis – Queen of time

No sé cómo lo han hecho, pero lo han hecho: un pedazo de álbum, impresionante. Quizá estamos hablando de rozar la perfección dentro del estilo, con esa mezcla de agresividad, folclore, melodía y romanticismo metalero. Como si Queensryche y Judas Priest hubieran estado de orgía con una banda de elfos en la casa de Katatonia. Excelente producción; a pesar de las capas de sonido y la complejidad compositiva todo suena limpio. Escucha del tirón The bee, Daughter of hate (qué guitarras), Grain of sand (cuasi comercial, perfecto estribillo), Pyres of the coast, la hiperfolk Message in the amber o la delicadeza de  Amongst the stars. No tiene un minuto malo.

Angelus Apatrida – Cabaret de La Guillotine  

Otros que también han vuelto a hacerlo, y ya suman seis disparos certeros (unos más que otros, por supuesto). Han desarrollado un Universo sonoro propio que viaja en un pentágono mágico conformado por Megadeth, Pantera, Annihilator, Judas Priest y Slayer como principales influencias. Nada de caña sin sentido. Las líneas melódicas y las armonías se agarran a la base rítmica regalando un viaje a la altura, con letras centradas en los problemas de hoy en día. Fantásticas Betrayed, la acelerada One of us o Downfall of the nation.También saben salir de su zona mágica y componer temas como Martyrs of Chicago (con aroma metalcore yanqui), Farewell (curiosa balada) o el estribillo de The die is cast. Un disco que se hace corto.

 Lance Lopez – Tell the truth

Siempre nos gusta recomendar por aquí algún disco de blues roquero. En esta ocasión Lance Lopez (sin tilde, por supuesto) con un compendio de guitarreo, voz rasgada, armónicas y mucha pasión titulado Tell the truth. El manejo del fraseo y las armonías destaca sobre el resto, con unos músicos de apoyo muy cumplidores (ese piano eléctrico), y, por supuesto, un poco de air guitar blusero: Lopez maneja con buen gusto una colección de canciones basadas en su pericia guitarrera, un sorprendente slide, pero con espacio para desarrollar completamente las canciones, que también canta con gusto. A destacar la suavidad de Blue moon rising, el rollo Faces de Cash my check,  la divertida Down to one bar, la rabia rock de Never came easy to me o la musculada versión de John Lee Hooker Mr Lucky.

Doctor Voltaje – Doctor Voltaje  

No hace falta una güija para saber que esta maravillosa propuesta de hard rock lleno de sonrisas y mensajes es excelente. El quinteto valenciano vuela con una mano anclada en los clásicos que tanto amamos y otra en hacer lo que les da la gana. No puedo parar de cantar La bebida y el amor (“me están dejando seco”), Noches de rock and roll (esos The Who), el rollo blues rock de He bajado al infierno (“hay mucho polvo en mi nariz”) o la vacilona Un tipo con suerte. Una producción muy limpia y acertada para hacer accesible la experiencia de Doctor Voltaje, llena de detalles. Unos rebeldes que no siguen el guión pactado, como ellos mismos cantan.

Crisix – Against the odds

El género duro (y sus influencias) goza de otra gran parada en este último trabajo de Crisix, bien centrado en las estructuras clásicas del género pero con un sonido actualizado, y lo mismo se arriman a Overkill o Anthrax como a Gojira o Machine Head. Lo mejor del álbum es la homogenidad de los temas, muy anclados en los cambios de ritmo y tono y el trabajo de melodías gruesas. Leech breeder, Xenomorph blood, Technophiliac y Get out of my head reventarán tu cuello con sus veloces propuestas. Pincha la más melódica Prince of Saiyans, el salto continuo de Cut the shit, la sorprendente The North remembers o Leave your God behind para tener el cuadro completo. Para fans del género.

Judas Priest – Firepower  

No sé si decir que resulta el mejor disco desde Painkiller es decir mucho o poco, pero no dudo que esta colección de canciones, con sus puntos álgidos y menos acertados, está, por fin, a la altura de lo que fueron. Contiene grandes canciones, buenos riffs, algunos solos logrados, los cambios y la producción no parecen un recorta y pega y, desde luego, te hace disfrutar. Claro que se homenajean a sí mismos en muchos momentos, pero ¿por qué no van a hacerlo precisamente ellos? Para mi gusto, Lightning strike, Traitor’s gate, Firepower, Never the heroes (con ese rollito Turbo lover), Children of the sun (¡qué regusto a Black Sabbath!), la épica Rising from ruins, la breve y melódica No surrender, la calma de Sea of red son lo mejor de Firepower, quizá demasiado largo, pero, en cualquier caso, una delicia.

 Whisky Caravan – La guerra contra el resto

La propuesta musical de Whisky Caravan pecaba de parecidos y continuos recuerdos demasiado evidentes pero siempre con un poso de música bien hecha que me hacía hincarles la oreja. El cambio de productor y estudio (Dani Alcover y Estudios Revi) les ha sentado muy bien, dotando a esta tercera entrega de un sonido más personal y directo, alejado de connotaciones pasadas: por fin una colección de canciones grandes, profundas, personalísimas y directas. La inicial La guerra contra el resto  y la final ¿A qué tienes miedo? me parecen lo mejor de esta ¿nueva? propuesta, una épica que puede llevarles lejos. Suenan cerca Naufragio, Si vas a disparar (regusto al debut), la balada Aviones (clasicazo ochentero) o el rock de Aléjate de mí (dedicada a sus críticos: “no soy héroe de leyenda”). A tener en cuenta.

Ñu – Vamos al lío!! – 1988

descarga

Jose Carlos Molina, dios de Ñu, pasa por ser un loco, un pasado, un mago, un genio… En cualquier caso, un personaje único que con su flauta, su particular voz y esa manera de fabricar melodías ha dejado una huella indestructible en la historia del rock patrio. Dejó en los ochenta una colección de discos obligatoria para cualquier amante del género.

En 1988 unió fuerzas con Mariano García, histórico personaje de la movida heavy rock madrileña, director y presentador de uno de los programas radiofónicos punteros, Discocross, empresario de la noche (Barrabás, Canciller), promotor, representante y hasta productor. Labor que ejerció en este caso con el trabajo de Ñu que hoy traemos, este Vamos al lío!!. La verdad, las sesiones de grabación debieron ser, cuando menos, curiosas.

No se puede negar que este álbum de Ñu tiene un sonido “de época”, es decir, digno del año en que fue grabado: baterías y bajo programados o sintetizados, presencia de teclados por doquier, cuidadosos arreglos y armonías, canciones sencillas, alejadas de experiencias anteriores de Molina. Un artefacto pensado para agradar a los oídos en las emisoras de radiofórmula, vaya. Lo bueno es que contaron con músicos de lujo: Eduardo Pinilla a las guitarras, Miguel Ángel Collado a los teclados y la programación, Enrique Ballesteros a la batería y Jose Luis Rodríguez al bajo (colabora el violinista Enrique Valiño). Jose Carlos Molina se encargó de flauta, programación, teclados, armónica y otros desmanes.

Comienza a mostrar sus cartas con No te dejes ganar, donde teclados y guitarras cobran protagonismo y la flauta no se oye; arreglos cercanos al hard comercial de la época y un estribillo muy pegadizo. Tras el breve instrumental Fuga… sin modales (pedazo guitarra de Pinilla), Molina se luce, por fin, en Que alguien nos pare, con la flauta sobre un buen riff de guitarra; la letra, sin desperdicio: “que alguien nos pare, queremos estar dentro de la ley”. Fuera de juego suena a los Ñu de discos anteriores, más duro, más centrado en la melodía de su flauta. Además, escuchamos uno de los mejores solos de guitarra del álbum.

Es Yo para ti, a mi entender, una rareza en la discografía de la banda hasta entonces: una canción con un tempo lento en las que teclas y voz ocupan el espectro evolucionando hacia una melodía poprock extraña, con demasiado protagonismo del teclado y violines. Lo raro es que el estribillo funciona y el final de la canción resulta más que interesante. El solo de guitarra no pega nada. En El tren azul, Molina y compañía se marcan una versión del viejo tema que compusiera el flautista con Rosendo y que hiciera famoso Leño. En el conjunto global, los teclados y los sonidos electrónicas desentonan un poco (aunque, cuestión de gustos), pero la flauta y la interpretación de Jose Carlos rayan a buen nivel.

La antigua cara B comenzaba con el tema estrella, La granja del loco: buena melodía basada en la flauta, línea vocal made in Molina, letra visceral y crítica y tema muy bien arreglado. La siguiente El mejor no puede ser más sencilla: un ritmo clásico, una melodía de voz y guitarra accesible y un tema bailón. Trovador de ciudad nos devuelve a los Ñu que me gustan. En Nada me detendrá, Pinilla borda con su guitarra un tema con buena estructura y un estribillo bien conseguido; el arreglo de violín sobra un poco, pero el impass de teclado y guitarra está muy bien. Para cerrar, mi favorita: Tocaba correr, tema que vale por todo un álbum: buena letra, interpretación genial de Jose Carlos, bien arreglada. La versión de La taberna encantada (1997) es otra pasada.

Quizá no sea un imprescindible de Ñu pero, sin duda, uno de los grandes discos de finales de los ochenta, que no es poco, y uno de los trabajos más desenfadados de Jose Carlos Molina, artistazo para bien y para mal. A disfrutarlo.

 

Sexo en el Rock (15): la canción del pene.

peruvian-torch-cactus-zaden-trichocereus-peruvianus-2-1Había pensado titular este post algo así como “rock around the cock” emulando la iniciática canción de Bill Halley titulada Rock around the clock. Después le di vueltas a poner un nombre onomatopéyico, mal sonante, pero por aquí venís gentes de muy diversos lugares del mundo y ¿cuál era el adecuado?: falo, verga, bálano, polla, chimbo, garrote, huasca, callampa, chafarote, grifo, pichula, bimbín, churra, rabo, garomba, picha. ¿Cómo se llama en tu ciudad? Al final me he decidido por el término más científico. A lo peor me censuran en la red que ahora hay mucho miramiento con esto del bienquedar, el buenismo y el aparentar.

Pues sabed que nuestros roqueros hacen gala de un extenso vocabulario para referirse a sus miembros viriles o a los de sus allegados. Aquí os pego una selección que, como decimos por aquí, es la polla. Salud y rocanrol.

KISS – Love gun

“Tú pulsas el gatillo de mi pistola del amor”, no se puede ser más romántico que Paul Stanley en este tema del álbum que en 1977 editó la banda con el mismo título.

P J Harvey – Long snake moan

En esta oda a la largura, P J Harvey pide “trae, amor, todo tu poder”. Así está el tema. Del álbum de 1995 titulado To bring you my love.

Alice Cooper – Feed my Frankstein

Nunca había oído llamar al propio miembro viril con un nombre tan monstruoso, pero Alice Cooper lo hace en su Hey stoopid de 1992. Steve Vai y Joe Satriani comparten las guitarras, por cierto. El monstruo que viene…

Lujuria – Esta noche manda mi polla

“Un nuevo Cid Campeador” en busca de fiesta: esta noche mando yo, dice la personalísma letra de Lujuria para el EP del mismo título editado en 2015.

Peter Gabriel – Sledgehammer

Quisiera yo saber si Gabriel compuso un superhit a su miembro por una apuesta o por circunstancias poéticas. Un “sledgehammer” es una especie de mazo alargado para romper rocas, que en nuestro idioma se traduce como “almádena” o “macho”. El caso es que en 1986 copó las listas de medio mundo y se hartó de recoger reconocimientos con este tema de su álbum So. Déjame tu martillo pilón…

ZZ Top – Tube snake boogie

La historia de los barbudos más marchosos del rock sobre una vecina que adoraba marcarse un boogie con su serpiente-trompa apareció en el álbum de 1981 El loco.

Mago de Oz – Polla dura no cree en dios

Tal cual nos explican, cuando la sangre se concentra entre las piernas uno ya no sabe ni en qué cree, así está el tema. Mago de Oz en su aclamado Finisterra lo dejan claro: iba para señorito pero… ¡a vivir!

WASP – L.O.V.E. machine

No podía faltar en esta colección Blackie Lawless: “todo lo que necesito es mi máquina del A.M.O.R. esta noche” cariño, ¿no soy tu sueño más húmedo? Del imprescindible debut de la banda allá por 1984.

Lou Reed – My red joystick

Curiosa canción de Lou Reed suplicando que, al menos, le dejen su “pequeño joystick rojo”. Repleto de referencias bíblicas y dedicado a alguien que se marcha, Reed lo grabó en 1984 para su álbum New sensations.

 

Así queda la lista, pero hay muchas más. El tema no tiene fin en un mundo tan “macho” como este del rock. De regalo, y para compartir una sonrisa, os pego este vídeo que ilustra muy bien la diversidad de vocabulario, formas e inspiraciones del pene.

 

 

La máquina del tiempo 1981: una Historia del Rock a través de sus canciones.

 La máquina del tiempo: 40 años de rock.

Una memoria de canciones publicadas entre la muerte del rey blanco del rock, Elvis Presley, en 1977, y la del rey negro del rock, Chuck Berry, en 2017.

1981

Las listas de ventas a ambos lados del Atlántico nos dejan una curiosidad. Mientras en singles seguía primando el pop, la canción melódica y otros estilos ajenos a nuestro rollo, en las listas de ventas de discos los chicos malos comienzan a tomar el poder. En Estados Unidos alcanzaron el número uno Hi-Infidelity (REO Speedwagon), Paradise Theater (Styx), Escape (Journey) o For those about to rock (AC/DC). En el Reino Unido suben a lo más alto No sleep ‘til Hammersmith (Motorhead), Dead ringer (Meat Loaf) o el Greatest hits de Queen. Junto a ellos, Pat Benatar, The Rolling Stones y The Police. Las canciones más populares fueron Bette Davis eyes de Kim Carnes, Tainted love de Soft cell y el tema de Phil Collins In the air tonight. Pat Benatar, Billy Joel, Bob Seger y The Police se repartieron los Grammy roqueros.

Un segundo dato importante. La MTV comienza sus emisiones en agosto. Aunque aún no lo sabían, comenzaba una nueva era en el negocio musical. Adiós a los setenta, bienvenidos los ochenta. La MTV se lanzó a cuchillo con la New Wave (que se pondrá de moda en los próximos meses), antes de hacerlo con el hip-hop y, a mitad de década, el hard rock y el hair metal. Esas historias ya las contaremos.

Algunas estrellas de la década anterior hicieron su aparición con fuerza. El retorno de rock 81 1981 TC280Genesis, The Rolling Stones (con, quizá, su último álbum grande), Rush comenzando su ascenso al Olimpo Billboard con Movin pictures, The Who (ya sin Keith Moon), Tom Petty (con el enorme Hard promises) o Journey ocuparon muchas horas de radiofórmula. Tuvieron que competir con jovenzuelos buscando reafirmarse, futuros clásicos como  Mötley Crüe o U2.

La NWOBHM siguió dando guerra y creciendo, sobre todo en Europa, pero poco a poco impregnando el sonido del hard y el heavy yanqui. Así, destacan los discos de Iron Maiden (Killers), Tygers of Pan Tang (Spellbound), Saxon (Denim and leather) y Praying Mantis (Time tells no lies). Siguiendo con el lado más duro, Venom alumbraron Welcome to hell y Raven su All systems go! La particular guerra entre Black Sabbath (con Dio) y Ozzy nos regaló dos discazos; los primeros con Mob rules y el segundo con Diary of a madman. Rainbow propuso su ¿comercial? Difficult to cure, Gillan se despachó Future shock, Van Halen su Fair warning y UFO lo intentó con The wild, the willing and the innocent mientras Michael Schenker sacaba su segundo largo a las órdenes de Ron Nevison. En cuanto a los directos, se lleva la palma Motorhead y su No sleep ‘til Hammersmith. En el Monster of Rock de aquel año tocaron AC/DC, Whitesnake, Blue Öyster Cult, Slade, Blackfoot y More.

Quizá no fue un año inolvidable pero hay una buena colección de canciones. Aquí os dejo mi personal lista de singles, canciones y temas escondidos. Dale al play y disfruta.