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Música moderna: junio 2017

Como ya sabes, en esta sección compartimos las escuchas gustosas de discos recientes (novedades incluso). Este mes nos hemos vuelto un poco heavies y no traemos propuestas poperas, melódicas y nada de blues. El mes que viene ya veremos. Así que toca disfrutar de un poco de heavy guitarrero, hard melódico, mucho estribillo y algún teclado sobresaliente. Siete propuestas, siete, variopintas, con una mezcla de nuevo y clásico muy equilibrada.

A darle al play…

saltingearth-300x300 Richie Kotzen – Salting Earth (2017)

Este hombre está dejando un legado impresionante, tanto en solitario como en sus múltiples aventuras grupales. Este disco, el 21 de su carrera, está entre mis favoritos. Richie no solo es un guitarrista impresionante si no que se ha convertido en un gran cantante, con una voz que juega a ser Sammy Hagar, David Coverdale o Paul Rodgers. Destacan los guitarrazos de End of Earth, Make it easy (con un gran estribillo) o Thunder, la comercialidad de Meds o I’ve got you y la estupenda My rock, donde no hay guitarras y la orquesta toma el poder.

Ultima Frontera – Lo que el corazón grita (2017) descarga

Lo que más me gusta de este disco es el rollo hard sucio de la producción y la pegada rítmica de las canciones. Sobre esta cama sonora, unas buenas guitarras (sin mucha originalidad, pero bien trabajadas), letras curradas, varios estribillos pegadizos y mucha mala leche. Disfruto más de las canciones del final del disco, quizá algo más arriesgada y trabajadas, sobre todo Lobo de mar y Héroe desconocido (excelente estribillo, melodía lineal y pegadiza). De lo mejor, la voz que se escurre al terreno Bumbury con acierto en La rueda, la crítica social de Refugiado, la velocidad de Instinto animal y el entramado de guitarras de La parte oscura. Álex Huerta canta y comparte la guitarra con Jónathan Jiménez, el bajo para Alberto Pérez y la batería para Álvaro Asenjo.

709_KATL_RGB-e1494840172597.jpg Kobra and the Lotus – Prevail I (2017)

Los que seguís este blog ya sabéis que no soy muy amigo de las bandas con voz femenina al frente, sobre todo por lo repetitivo de las propuestas. Sin embargo Kobra Paige ha conseguido comandar un disco con muchos aciertos y sin caer ni en el revival heavy ni en la (cuasi)copia de otras bandas con mujer al frente. Triunfan los riffs duros, las líneas vocales melódicas y todo con una mano en el metal de producción actual y otra en el power metal americano más clásico. Por darle un pero, falta algún estribillo cañón o algún tema diez.A destacar: Specimen X (the mortal chamber)GothamManifest destiny, la instrumental Check the Phyrg y Hell on Earth. El disco al completo merece la pena (excepto la balada moña).

Ayreon – The source (2017) Ayreon-The-Source

Tiene una escucha larga y atenta (más de una, porque no entra entero a la primera). La historia trata de la autodestrucción de los Alphans, unos antecesores de nuestra humana existencia, para salvar el planeta y las consecuencias de ello. Me pierdo un poco en el texto y a veces se hace duro seguir las letras, pero no cabe duda que si escuchamos esta épica obra por partes estamos ante uno de los mejores trabajos de Arjen Lucassen. Mantiene la esencia de buenas melodías, estribillos y puentes grandiosos y verdaderos riffs heavies. Y excelentes cantantes bien dirigidos: James Labrie (Dream Theater), Russell Allen (Symphony X y Floor Jansen (Nightwish) hacen un trabajo tremendo. Producción impecable. Entre la amalgama temática, pincha The day that the world breaks down, Run! Apocalypse! Run! con un recuerdo a Rainbow tremendo en los teclados y las guitarras, la ruptura rítmica de Everybody dies, la arabesca Deathcry of a race con su intro de flauta o Bay of dreams.

Phase II Phase – Face it (2017) PHASE II PHASE Cover 3000x3000.jpg

Excelentísimo álbum de hard rock melódico lleno de todo lo bueno del género: melodías vocales y estribillos pegadizos, teclados deslumbrantes, guitarras rítmicas acopladas, duras cuando hace falta, con algunos solos de manual. Y composiciones a la altura de los grandes, sencillas en su mayoría y con sus recuerdos a Journey, Survivor e, incluso, a Autograph o Van Halen de segunda mitad de los ochenta. Sin embargo, la mezcla deja en ocasiones muy desnuda la voz de Zalo López y su inglés no siempre está a la altura de las melodías y desencaja un poco el resultado final. Por lo demás, consistente producción con los instrumentos nítidos. Tremendo comienzo con Running out, Feel the heat, Greed o (de mis favoritas) Future. A destacar también el rollo más duro de Heaven and hell, How do I feel y Where do we go o la bien estructurada Will you remember me (más AOR no se puede ser). Un pelotazo el de estos madrileños.

saurom_20_al_mundo_de_los_suenos-portada Saurom – 20… al mundo de los sueños (2016)

Otros que están labrando una discografía para enmarcar son los gaditanos Saurom. Este directo grabado en el Real Teatro de Las Cortes de San Fernando va más allá de un simple recopilatorio en vivo. Merece la pena ver el DVD con su cuidada presentación y el juego coral de toda la banda. Y merece la pena escuchar esta colección de auto-versiones, muchas de ellas especiales, como La musa y el espíritu o Dalia. Gran voz y entrega de Miguel Ángel Franco y espectacular Narci Lara, como siempre. Aunque siendo sinceros, toda la banda roza la perfección (algunos fallos de sonido puntuales). A destacar: Cambia el mundo, Náufrago, Vida, La batalla con los cueros de vino o Memorias de un héroe.

Walpyrgus_Walpyrgus-Nights-500x500.jpg Walpyrgus – Walpyrgus nights (2017)

Pues, siendo sinceros, me ha parecido este álbum una gozada. Hay mucho de “recorta-pega” o “me-suena-un-montón-esta-melodía”, desde luego, y muchas canciones se anclan en algún lugar de la Historia del heavy melódico, pero, qué coño, quién no disfruta de temazos como The dead of night (puños al aire), Dead girls (esos Misfits), Palmistry, Somewhere under summerwind o Lauralone, con esas guitarras dobles que recuerdan a Thin Lizzy o Iron Maiden. O la construcción de She lives con un teclado homenaje al mismísimo Jon Lord. O el groove de Walpyrgus nights, con su deliciosa melodía, casi nada. La voz de Jonny Aune de lo mejorcito, junto con el trabajo de los guitarristas Charley Shackelford y Scott Waldrop. De Carolina del Norte.

 

 

 

 

 

 

Canciones de guerra (en nuestro idioma): guerrock.

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Es inabarcable el cancionero sobre la guerra y sus derivados. Desde las canciones protesta hasta las canciones sobre batallas épicas, pasando por los temas dedicados a soldados y armas o las consecuencias de los conflictos bélicos en la sociedad civil. Alguien debería hacer un tratado recopilando y clasificando todas esas canciones. Y no seremos nosotros, más de discutir de nuevo con un par de cervezas quién es el mejor cantante de AC/DC que de sentarnos a hacer una reflexión inteligente y rebuscar en los forros cerebrales o históricos. Sin embargo, nos hemos permitido bautizar Guerrock al género en español (o castellano o argentino o el idioma del Quijote y García Márquez).

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Y por si os apetece comenzar a investigar en el asunto, y como regalo, y porque nos da la gana dedicar una entrada a las canciones de guerra en nuestro idioma, aquí os dejamos una pequeña recopilación alrededor de la guerra y sus consecuencias. Como siempre, es nuestro gusto personal y te invitamos a proponer cualquiera que te guste, sea del género que sea.

Allá vamos…

Barón Rojo – Hiroshima

Incluida en uno de los mejores discos del heavy patrio, Metalmorfosis de 1983, los barones recuerdan el desgraciado episodio de la explosión atómica de Hiroshima: “un genocidio en nombre de la paz/ grosera farsa infernal”.

 

Medina Azahara – El soldado

Grabada para el histórico Caravana española de 1987, nos relata los pensamientos de un soldado que “nunca quiso ser soldado” y al que “solo le queda soñar”.

 

Ska-P – El niño soldado

Y hablando de soldados, Ska-P dedican este tema a los niños obligados a disparar. Apareció en su álbum ¡¡Que corra la voz!! del 2002.

 

Barricada – Invitación a la pesadilla (obligada)

También sobre soldados y “qué hago yo aquí metido en medio de este rebaño” trata este tema de Barricada: “matar o morir”. El original debutó en Pasión por el ruido de 1989. Aquí el vídeo en directo.

 

El Ultimo Ke Zierre – ¡Ay, Carmela!

Otro subgénero del Guerrock sería el dedicado a la Guerra Civil. En este caso, EUKZ hace una versión de un tema de la época, el popular ¡Ay, Carmela!, que se cantaba en las filas republicanas durante la batalla del Ebro. De su álbum Que se repartan el mundo de 1993.

 

A Palo Seko – Makis guerrilleros

Dentro del mismo subgénero, los hay que componen canciones originales sobre el tema, como A Palo Seko y su homenaje a los makis guerrilleros de la contienda. Aparece en El disko rojo de A Palo Seko de 2010.

 

Almafuerte – El visitante

Emparentado con esto de las consecuencias de los derrotados se creó otro subgénero en Argentina tras la guerra de Malvinas, sobre todo por la desprotección y el aislamiento que sufrieron los excombatientes al volver a casa. Sirva este tema de Almafuerte y su letra tremenda: “Olvidar yo sé bien que no podés/ cómo la sociedad olvida que fuiste obligado a marchar en su defensa”. En el álbum A fondo blanco de 1999. Aquí la versión acústica.

 

Rata Blanca – Gente del sur

Y siguiendo con las Malvinas y sus consecuencias, Walter Giardino compuso este corte para el debut de Rata Blanca en 1988. Habla del dolor de la guerra: “madres de hoy lloran sus hijos/en una plaza de la ciudad/y el gran imperio bebió la sangre/del que pedía su libertad”.

 

Rosendo – Go home!

Y a medio camino entre las canciones de guerra y las canciones protesta, Rosendo compuso Go home! sobre las invasiones yanquis en países latinoamericanos que con mayor o menor disimulo fueron comunes den los setenta y los ochenta. Del álbum Deja que les diga que no! aparecido allá por 1991.

 

Celtas Cortos – Haz turismo

Y del mismo tema, con su rock ská y su mala leche en las letras, Celtas Cortos invitan a hacer turismo invadiendo un país: “es barato y te pagan la estancia”. Se hicieron famosos aquel año 1990 con el álbum Gente impresentable.

 

Legion – Mili KK

Y para los más viejos del lugar, el subgénero Guerrock añorado: “la Mili”, es decir, el servicio militar obligatorio. Allá por los años setenta y ochenta ningún joven barón se libraba de pasar una temporada por el ejército. Y se creó una oleada de temas en contra de “la Mili”. Uno de los más contundentes, este de Legion de su Lethal liberty. Corría el año 1989.

 

Esturión – La guerra

Y con más sensibilidad y menos caña, los madrileños Esturión protestaban por “perder un año de mi vida” cuando “yo solo tengo un arma/ y un único uniforme/mi guitarra es mi fusil/mis baqueros voy a vestir”. Aparece en su debut de 1989 titulado Vicio.

 

Pues para ser unos vagos y no querer hacer un tocho enciclopédico ya nos hemos currado una interesante introducción al tema. Faltan muchos y esperamos que te animes y nos recomiendes tu tema favorito. Como regalo, una canción para orejas sensibleras. Si de guerras hablamos y sus consecuencias, no puedo dejar de lado la letra de Querida milagros de El último de la fila (“no estaría de más que alguien me explicara/qué tiene esto que ver contigo y conmigo”).

 

 

 

 

 

 

 

AC/DC – Rebuscando en la basura de “Flick of the switch” – 1983

¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de AC/DC y su álbum Flick of the switch de 1983

ACDC flick of the switch

Revisar la discografía de una banda tan grande e histórica como AC/DC es un ejercicio que recomiendo realizar de vez en cuando a cualquier fan roquero (especialmente si te van los australianos). Eso pone a nivel sus logros y sus fiascos y ayuda a reforzarte tus sentimientos sobre sus canciones, a amar o a odiar (más aún). Hoy me permito traer a esta sección uno de sus discos más controvertidos: para muchos el que marcó la definitiva decadencia de los hermanos Young, un disco vapuleado por público y crítica.

A este disco se le acusó de caer en la simpleza compositiva, de ser repetitivo, de conformarse con letras y estribillos fáciles, de carecer del punch en la producción de los anteriores con Robert “Mutt” Lange a los controles en pos de una supuesta crudeza que les acercara al sonido sucio del heavy rock de los primeros ochenta. Se desmereció la técnica de los Young  y también el trabajo rítmico, con el disparador en lo “cuadriculado” de las estructuras, en una época en la que Malcom y Phil Rudd atravesaban una pesadilla con el alcohol (el batería acabó fuera del grupo durante la grabación siendo sustituido por Simon Wright).

Uno de los problemas de este álbum es la ausencia de singles, de ese pelotazo que tuvieron los tres álbumes anteriores (Highway to hell, Back in black, For those about to rock…) y que llenaba las radiofórmulas (la MTV ya estaba empezando a ser importante). Además, la portada y el aire tosco que envuelve Flick of the switch y a la imagen de la banda, incluyendo el vídeo del primer single, no ayudó (ni ayuda) a darle valor a este álbum, siendo descartado casi desde el momento en que lo ves. Aun así, vendió un millón de copias y les llevó de gira mundial una vez más.

Pero, ¿qué rebuscamos en la basura de este Flick of the switch?

Quizá sea uno de los discos más AC/DC de toda su discografía, con lo bueno y lo malo que eso implica. La producción se va años atrás, antes de que Mutt Lange lo agrandara todo, pero manteniendo ese buen rollo roquero que habían comenzado a perder, para mi gusto, en For those about to rock… Este Flick of the Switch es el disco más Bon Scott en la voz de Brian Johnson. Y, de hecho, lo prefiero a otros más aclamados por crítica y fans como The Razors Edge o Ballbreaker.

En cuanto a las canciones, si bien le falta ese megatemazo que solían meter (y metieron) en sus discos, esa chispa vendedora, el conjunto mantiene un nivel mayor que cualquier disco de los ochenta o los noventa (obviamos Back in black, por favor). Los riffs Young están vivos y aunque a veces suenan repetidos, como los solos (joder, esto es AC/DC), te hacen mover el culo como siempre. La estúpida Bedlam in Belgium me encanta: ¿cuántos riffs más “puros” que el de esta canción? El estribillo es atemporal en su discografía, como los cambios o el ritmo machacón de la batería. ¿Y eso es criticable? Una joya.

No me voy a venir arriba y defender, como he leído en alguna crítica, que está entre los tres mejores de AC/DC, pero lo escucho con más frecuencia y gusto que otros ya nombrados aquí. Para mí es una lástima que nunca recuperen en directo canciones como This house is on fire y sus cuatro acordes, la propia Flick of the switch, Nervous shakedown o Guns for hire.

Suficiente basura para que te pongas a escuchar como se merece este álbum. Y si ya lo amabas antes, para recrearte una vez más en su poder hard roquero.

Y si quieres más basura de AC/DC, pincha por aquí…

AC/DC – Guerra de décadas (1)

AC/DC – Live – 1992

Live after death: grupos de rock que resurgieron de sus muertos

 

Dave Matthews Band – Everyday – 2001

Everyday

Lo que más me gusta de este disco es lo que más disgustó en su momento a los fans de la banda: las melosas melodías, las letras simplistas sobre el amor, la muerte y el paso del tiempo, los sobrecargados arreglos con mezcla de guitarras, teclados y programaciones, los riffs de guitarra poperos, los manchones jazzeros del saxo y el clarinete, la batería que rellena con elegancia los huecos. Todo ello cosido bajo la producción, para bien y para mal, de Glen Ballard (Alanis Morrisette, No Doubt, Brian Setzer Orchestra, Aerosmith y alguna reinona del pop); crea un muro con cierto aire soft-AOR, aunque se le va un poco la mano con las programaciones y “la modernidad” de época. Sin embargo, creo que el álbum funciona  porque Dave Matthews canta muy bien, con buena técnica, un gran fraseo, un sentido melódico particular.

Si no lo has escuchado nunca, sigue estos pequeños consejos.

Comienza pinchando The space between, el tercer corte del álbum, para mi gusto el tema especial. Una balada de brillante estribillo, una letra conseguida y un buen equilibrio entre el pop de cinco estrellas y un crescendo emotivo. Un arpegio de guitarra sencillo, un piano adornando el estribillo, un buen cambio de tono a mitad de la canción y funciona. Seguiría con otro grupo de buenos temas: So right, Dreams of our fathers, I did it y Everyday.  So right es un tema roquero con un adorno de saxo bien conseguido y un puente/estribillo donde Dave se deshace por su amada. En Dreams of our father nos narra Matthews su decepción al crecer y encontrarse con el amargor de no haber cumplido el sueño de sus padres. Tiene un tono que me recuerda a Eddie Vedder en el estribillo y en la parte central, que contrasta con el ritmo cortado de las estrofas. I did it99908_w_560x720 abre el álbum con crudeza y decisión, quizá el corte de espíritu más roquero de todos, un ritmo upbeat y mucha energía con un estribillo tan sencillo como debe ser un single de radiofórmula; carta de presentación y primer sencillo. Everyday cierra el álbum y también salió editado como single, con un rollo soul rítmico y protagonismo de las guitarras acústicas y la percusión.

Si aún quieres más, prueba con esta terna de igual nivel pero con un toque distinto: Mother father, Angel y If I had it all. Con un aire latino nada forzado, Mother father (una de las mejores letras de Everyday), además del ritmo (el mejor bajo) tiene como aliciente una melodía arrastrada por diferentes ambientes en grupos de cuatro versos que repiten estructura hasta dos pequeñas rupturas que funcionan como contrapuntos, original y conseguido. El solo de guitarra, por cierto, lo toca Carlos Santana y, en realidad, es el único solo de guitarra decente. Angel es una deliciosa balada con los instrumentos de viento como protagonistas y la delicada interpretación de Dave como joyita. La letra es un poco moña pero el conjunto está muy logrado, en especial la parte central y el estribillo. If I had it all suena al principio a tonada de ascensor pero se enriquece en el primer estribillo, luego mantiene un tono más creativo, el saxo sonando con buen gusto, y acaba con un toque rabioso.

 

Y si ya has llegado hasta aquí, repasa los, para mi gusto, más flojos del álbum, quizá por lo repetido de las estructuras o porque, simplemente, todas las canciones tienen un áurea demasiado parecida y estas se me atascan: When the word ends, What you are, Fool to think y Sleep to dream her. When the word ends me recuerda inevitablemente a lo que Ballard grabó con Morrisette, lo cual no sería malo si el tema no pareciera forzado y un poco fuera de lugar, aunque la agresividad del final rescata la canción. El rollo de What you are me gusta aunque suena demasiado ambiciosa y se queda a medias, sin rematar. En Fool to think la mezcla jazz-latin no acaba de gustarme, aunque la percusión sea excelente (la voz de Matthews me recuerda a David Gilmour, por cierto). Sleep to dream her carece de punch, una balada bien conseguida en la estructura, pero demasiado evidente, sin sorpresas ni nada especial.

El álbum se editó en febrero del 2001 y alcanzó rápidamente el millón de copias vendidas en Estados Unidos. Hoy en día ha recibido dos platinos y se acerca a los tres millones. Nunca el número de discos vendidos va en relación con la calidad del producto, desde luego. Las canciones vienen firmadas por David J. Matthews (quién será) y Glen Ballard. La banda que grabó el álbum estaba formada por Carter Beauford en la percusión (congas, batería, bongos), Stefan Lessard al bajo electrónico, Boyd Tinsley al violin, LeRoi Moore a la flauta, el clarinete y el saxo. Dave Matthews se encarga de las guitarras y la voz principal y Glen Ballard de los teclados y las programaciones.

Un álbum de escucha pausada, relajado, lleno de matices, que merece la pena rescatar de vez en cuando en buena compañía.

Cry of Love – Brother – 1993

Cuando se habla de los mejores discos de los noventa o se hacen esas listas del mejor disco debut, nunca nadie piensa en este álbum. Y seguro:  la mayoría de la gente no lo conoce. Si ese es tu caso, bienvenido a uno de los mejores discos de los noventa y uno de los mejores discos debut que te puedas echar a las orejas. ¿Por qué me atrevo a decir esto? En primer lugar, tienes un guitarrista llamado Audley Freed que suena a una mezcla entre Jimi Hendrix, Paul Kossoff y el mismo Jimmy Page versión blues, un pedazo de solista que sabe bien llevar un riff de principio a fin. Después, el cantante Kelly Holland y su portentosa técnica, jugando con registros que van de Glenn Hughes a Paul Rodgers con toques que recuerdan al mismísimo Joe Lynn Turner. Súmale un bajista brutal con destreza y buen gusto en el desarrollo de líneas melódicas, Robert Kearns, y un batería, Jason Patterson, que haría las delicias de cualquier fan de Simon Kirke o Steve Gorman. Por curiosidad, Freed formó parte de Gov’t Mule y The Black Crowes (gravó Lions y se le escucha en Live at the Greek) y Robert Kearns pasó una temporada por Lynnyrd Skynnyrd.

El álbum comienza con Highway Jones, el corte más Hendrix de todos, especialmene por el riff principal, aunque el tono del tema encaja en cualquier disco de la Experience. Por cierto, el homenaje no es único y el propio nombre de la banda hace referencia al que Hendrix manejó para su última experiencia antes de morir (The Cry of Love Band, y el disco póstumo de título similar). Si le añades la voz genial de Holland puedes imaginarte lo que hubiera sido el Electric Ladyland cantado por Paul Rodgers. Sigue el homenaje en el riff de la siguiente Pretty as you please y en el solo, aunque ahora deriva más hacia el hard rock de Mick Ralphs y Bad Company, un pedazo de figura en la guitarra y un estribillo demoledor. Esta transición llega a la genial Bad thing, ahora sí metidos de lleno en la fiesta hard, palmas incluidas. El tufillo blues comienza a hacerse más patente y el tono del tema cambia: da gusto el sonido del álbum, limpio, sin apenas overdubs y con esa atmósfera de garito lleno de humo. Esta canción salió como single y alcanzó el número dos en los chart USA de rock (1993: Nirvana, Pearl Jam, Pantera, casi nada). Seguimos cayendo al blues con una joya escondida entre tanto guitarreo, Too cold in the winter, una súplica donde Holland se transforma en Hughes para regalarnos una de las mejores interpretaciones, cómo frasea este hombre, y orejita puesta en la línea de bajo y al solo final. Y como no podía ser de otro modo, nos hundimos definitivamente en el blues tal y como Free lo interpretaron con Hand me down, otra de mis favoritas.

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Este viaje que nos lleva del rock distorsionado y sucio al blues más hard es de por sí una gozada. Pero la segunda parte del álbum contiene más sorpresas.

Gotta love me recupera esa guitarra sucia, un riff cortado, que se arrastra por la espalda, te acecha y salta en mitad del tema en un puente/estribillo grande, muy eighties si me apuras. La transición a Carnival no puede ser más acertada, recreando con acústicas una atmósfera Zeppelin que juguetea con la letra y el ritmo en el que Kearns manda hasta el sorprendente estribillo, ¡y qué solo wah-wah! Y para menear un poco el culo, Drive it home, Hammond y distorsión en un ritmo funk, lento, machacón, y otro homenaje a Free en la parte central del tema. Y llegamos al single número uno, la canción Peace pipe, fantástica de principio a fin: la línea de bajo, el estribillo, el riff de guitarra, la estructura, el juego rítmico. Qué fácil parece pero qué difícil encontrar canciones como esta. Y el cierre con Saving grace, más de seis minutos de suave blues, amor y entrega para redondear un trabajo impecable.

Y ahora dale al play y disfruta de este cuarteto.

 

 

Sexo en el rock (13): dominación, dolor y placer (BDSM songs)

Sexo en el rock: dominación, dolor y placer

El mundo sadomasoquista habita entre nuestros roqueros. La mezcla de dolor y placer, de dominación y sexo, se ha convertido en un clásico de la censura, la oscuridad de nuestros deseos y por culpa de la ola neo-masoquista de novelas y taquillazos de pantalla en una perversión de moda. Pero esto de la dominación no es tema para flojos ni peleles. Si lo tuyo es el bondage o cualquier variante que practiques aquí tienes tu banda sonora. Y si no, bueno, también resulta interesante conocer los flirteos con el dolor y la humillación de nuestras estrellas.

Guns N’Roses – Pretty tide up

En su aclamado Use your illusion de 1991 la banda más gamberra colocó este pequeño cuento sobre una señorita de Melrose que “no se satisfacía sin un poco de dolor”. Una historia real de Izzy Stradlin.

Pearl Jam – Satan’s bed

Para el imprescindible Vitalogy (1994) el guitarrista Stone Gossard escribió esta copla junto a Eddie Vedder sobre el dolor y el placer y el uso de agujas.

Parálisis Permanente – Vamos a jugar

Su imagen bondage y las letras de sus canciones los convierten en adalides del sadomaso patrio. En Vamos a jugar cantan “es tan fácil convencerte (…) Siento mucho hacerte daño, solo así aprenderás”. Del debut de 1982 El acto.

Gabinete Caligari – Golpes

En su primera versión, este tema formó parte de un single con los anteriores sujetos de esta lista, allá por 1982. En esta versión, regrabada once años más tarde para el recopilatorio Grandes éxitos, Urrutia sigue preguntando “dónde están tus golpes, o sí, corazón, dónde está mi dolor”

Green Day – Dominated love slave

Cuando aún eran unos completos desconocidos, en el álbum Kerplunk (1991) introdujeron este tema con letra de Tré Cool, batería, quien además canta y toca la guitarra, donde pide “puedes azotarme si no me porto bien”.

Reincidentes – Sadomasoquista

En el álbum de 1991 Ni un paso atrás encontramos otra historia en la que el protagonista reconoce “cuánto disfruto haciendo el animal y escuchando tus gemidos”. Aunque originalmente no tenía una lectura sexual resulta bastante explícito y adecuado. Si Tré era el pasivo, Fernando se hará cargo…

Helloween – Mr Torture

En su tono jocoso habitual, la banda de la calabaza propone una letra sobre el “Señor Tortura” dando placer violento a una amiga. Lo curioso es que la compuso también el batería del grupo. ¿Irá con el gremio? Del álbum The dark ride (2000)

Iron Maiden – Hooks in you

¿Qué clase de mujer puede estar esperando tras la puerta verde?, se pregunta Bruce Dickinson al principio de esta canción. Pues una que pondrá “ganchos en ti, ganchos en mi, ganchos en el techo”. Directo, al grano, formó parte de No prayer for the dying (1990).

Rammstein – Ich tu dir weh

Los maestros alemanes de la provocación sexual (vaya, de la provocación) también acompañaron esta canción (literalmente significa “te hiero”) con un vídeo explícito. Del álbum Lieber ist für alle da (2009)

The Stooges – I wanna be your dog

Pocas canciones tan sumisas: “me tumbaré en mi sitio favorito, quiero ser tu perro”. Del álbum debut de la banda allá por 1969.

Joan Jett & the Blackherats – Fetish

Y aquí tiene Iggy Pop a su dominatix: Joan quiere dominarte, hacerte su esclavo… latigazos incluidos. Del álbum Sinner del 2006.

The Rolling Stones – Under my thumb

Y si aún quieres un poco más de dominación, Mike Jagger te propone ser su “gato siamés (…) es la mascota más dulce del mundo” siempre bajo su pulgar. Un clásico de 1966 para el álbum Aftermath basado en hechos reales. Si lo que no hayan probado estos…

KISS – Sweet pain

No podía faltar el vicioso más avaricioso del rock. En Destroyer (1976) Gene Simmons canta “te enseñaré a amar de modo diferente, te enseñaré a amar mi dulce dolor, me amarás de cualquier forma que yo diga”.

 

 

 

 

 

Música moderna: abril 2017

 

Hace ya 5 años que comenzó a rodar Rokologia y con este hemos publicado por aquí 401 artículos de toda índole, siempre desde la felicidad de compartir música y el buen gusto… ¡o no! Y qué mejor forma de continuar con esta filosofía que traer más música.

Este mes ha sido bastante ecléctico a tenor de las cinco propuestas bien dispares que traigo. Un poco de metal moderno con toques clásicos, un poco de hard rock hispano, un poco de blues rock, un poco de pop rock con toques eléctricos y un trallazo de heavy que casi no necesita presentación.

Allá vamos una vez más. Dale al play y disfruta.

 Black Sites – In monochrome – 2017

El cantante y guitarrista Mark Sugar encabeza este cuarteto de metal progresivo con toques thrash donde escuchar canciones intensas, vívidas, con una mezcla muy equilibrada de metal moderno e influencias clásicas. Lo mejor de In monochrome está en los riffs y los solos de guitarra, en las líneas melódicas y en el trabajo vocal (vamos que Sugar se ha guisado un álbum a su medida), aunque bien es cierto que no llega al nivel de Bruce Bruce y algunas canciones daría para ello. En cualquier caso, un gran álbum donde destacar Dead languages, Burning away the day (con un toque Rainbow bestial), Watching you fall o Monochrome. No hay ningún relleno, disfrutable de principio a fin.

Origen – Cenizas – 2017 

El grupo malagueño Origen ha grabado bajo la producción de Jorge Escobedo nueve cortes de hard rock con un gran trabajo melódico y el protagonismo de las guitarras de Antonio Rodríguez. La particular voz de Alberto Rodríguez suena perfecta en todo momento, adaptándose a los tempos más veloces como a los más pausados. Junto a ellos, la dupla rítmica formada por el bajista Pablo Sanzo y el batería Ángel Fernández cumple con excelencia.  Imprescindibles Sin ti, Cenizas, Versos, Suena la guitarra o la final Recuerdos.

Hector Anchondo Band – Roll the dice – 2017

¿Cuánto tiempo llevas sin escuchar un buen álbum de blues rock con la armónica como protagonista? En Roll the dice la armonica de Justin Sheldon se combina con la guitarra de Hector Anchondo a la perfección. El feeling de Sheldon, su interpretación sentida y técnica encaja con el punteo y la precisa digitación de la Stratocaster. El álbum incluye excelentes canciones como el rítmico boogie inicial Dig you baby (con Amanda Fish como invitada), Masquerade, Face it down, la divertida Jump in the water o la brillante Roll the dice. Mejor en las canciones rápidas que en las lentas, aunque Here’s to me giving up suena a buen blues de hace cuarenta años.

Dardem – La brecha – 2016 

Un año lleva esperando este álbum de Dardem en mi playlist, arrinconado. Y me alegro de, por fin, haberme encontrado con estas once canciones de rock intenso y emotivo mezclado con influencias pop y electrónicas. Si algo caracteriza a La brecha es la densidad, la profunda entrega melódica de un grupo con estilo que sin pirotecnia ni lujos ha elaborado un trabajo reconocible y envidiable con letras a las que debes prestar atención. ¿Cuántos grupos dedican una canción al universo de Blade Runner? Pues escucha Origami y su filosófica letra, el sentir del replicante ¿hoy en día? Una oda al aislamiento y la diferencia. Me quedo con Eclipse, Tus dudas (¿de verdad las dudas tienen su lado positivo?), Alquímica (pelotazo pop), Raiz o la rítmica Digo no (“el hombre sabio es el camaleón que espera paciente el ajeno error”). El próximo no esperará.

Mastodon – Emperor of sand – 2017

 El séptimo álbum de Mastodon no es, desde luego, el mejor de su discografía, pero asienta a estos tipos entre los elegidos de este siglo para formar parte de la Historia de nuestro rollo. Siguen en vigor los riffs gruesos, el trabajo rítmico que engancha, el ataque vocal melódico pero agresivo y un conjunto de canciones bien escritas e interpretadas con numerosos pasajes instrumentales sobresalientes. Sultan’s curse, Steambreather o (la casi comercial) Word to the wise son buenos ejemplos, pero sería injusto no pinchar también Jaguar God, Andromeda o la rítmica Precious stones. Gran discografía, gran banda, gran directo.

Leon Russell – Leon Russell – 1970

¿Alguien puede juntar en un disco en solitario a The Beatles, The Rolling Stones, Eric ClaptonJoe Cocker o Delaney & Bonnie? Pues Leon Russell lo consiguió en su debut en solitario el año 1970 con este homónimo álbum. Un personaje único en el negocio musical, multi-instrumentista, compositor de éxito, colaborador habitual de grandes como Elton John, Joe Cocker o Bob Dylan, . De hecho, él mismo lo produjo, lo compuso y tocó el piano, el bajo y las guitarras, además de encargarse de la voz principal. Un “me lo guiso, me lo como”, vaya. La producción es majestuosa, gruesa, deudora de la gran cantidad de instrumentistas e invitados que participan en la mayoría de los temas. Russell compuso varios cortes orientados al gran público con influencias de blues, rock y country repartidas por cada rincón. Como curiosidad y ejemplo de la calidad y la mezcolanza de este álbum, dejaron fuera un tema de título Get a line on you con Mick Jagger a la voz principal, Ringo Starr al bajo y Mick Taylor a la guitarra; ese tema acabó en el álbum Exile on Main Street con el título Shine a light.

Una de sus canciones más populares abre el álbum. La sentida A song for you, donde Russell toca con maestría el piano mientras interpreta la letra de entrega amorosa “and when my life is over, remember when we were together, we were alone and I was singin’ my song for you”. Una canción magnífica. Cambio de ritmo con Dixie lullaby y la presencia de George Harrison a la guitarra y Ringo Starr a la batería; ojo a la conjunción de instrumentos, cómo el piano, la guitarra y el bajo montan una cama rítmica excelente donde escuchar la línea melódica vocal que Leon clava. Aceleramos un poco más al rith&blues de I put a spell on you. La guitarra de Delaney Bramlett (Delaney & Bonnie) dirige un excelente ejercicio técnico con un estribillo pegadizo con coro femenino incluido.  Shoot out on the plantation vuelve a contar con Harrison y Ringo en el corte más sureño de todos. La voz de Russell cambia de tono para una pelea por amor entre Junior y el batería donde “the drummer is drumming a Rolling Stones’ number on Junior’s head and on his knees”. Una delicia.

Si algo me gusta de este álbum es la variedad de registros que contiene siempre con una coherencia y una calidad asombrosa. Prueba la siguiente Hummingbird. Complejo entramado instrumental y armónico, deliciosa interpretación vocal, excelente toque de Hammond, el final épico multivocal, el toque de saxo. Todo encaja. Quizá mi favorita del álbum (“don’t fly away”). Y sin respiro entramos en Delta Lady, otro ritmo mueve-culos con Russell echando de menos a su chica de las afueras, cómo la añora en la ciudad (“you’re mine Delta Lady (…) gonna walk, gonna talk, gonna scream and shout”). Gran slide. Por cierto, Axel Rose debió escuchar muchas veces esta canción ¡parece que él mismo interprete ese festival final!

Eric Clapton se aparece en Prince of peace para cubrir con su guitarra las capas de acústicas y el piano feroz que dan cuerpo a este tema de aroma country, continuada con la sencilla y directa Give peace a chance con una gran colaboración de Bonnie Bramlett (Delaney & Bonnie). Seguimos con otro gran piano a cargo de Chris Staiton (Joe Cocker, The Who) en Hurtsome body, acompañado de nuevo por Harrison y una delicia de línea a cargo del bajista Alan Spenner (Roxy Music, Spooky Tooth), un sentido blues tabernario donde quejarse “you took my money and you took my old car, and you ran straight into my best friend’s arms and I just want to ask you darling: how can you hurt somebody, hurt somebody like me”.  Antes de la traca final, un tema de carácter comercial que mezcla el coro gospel femenino con toques funky y mucha simpatía titulado Pices apple lady, y es que para huir de  “the delta girl and the painful situation” recayó en otra mujer destrozadora. Y como premio final, los mismísimos Rolling Stones (Charlie Watts a la batería, Bill Wyman al bajo y Mike Jagger a las voces) junto a Steve Winwood a las teclas. El tema es de por sí excelente en su construcción con estos intérpretes queda poco por añadir para finalizar un álbum completo.

A lo largo de su dilatada carrera (murió a la edad de 74 años, al final del 16) Russell compuso cientos de canciones y colaboró en docenas de discos. Este es un buen comienzo, una manera de entender quién era este tipo.

 

 

Algunas canciones de sábado: rock and roll saturday.

Rock-and-Roll-Sat

Llegó el sábado, tradicional emblema de fiesta, sexo y rocanrol. Algunos aprovechan a adorar a sus dioses mientras otros están de resaca. Como de todo hay por este blog, aquí nuestra pequeña selección para un sábado ruidoso.

Happy rock and roll saturday!

Lynyrd Skynyrd – Saturday night special

 

Powerwolf – Saturday Satan

 

Def Leppard – Hig’n’dry (saturday night)

 

La Polla – Sábado 14

 

Danger Danger – Saturday night

 

Flotsam & Jetsam – Saturday nights allright for fighting

 

Miguel Ríos – Sábado a la noche

 

The Jam – Saturday kids

 

Malaugurio – Sábado negro

 

…y cómo no…

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath

Lääz Rockit – Know your enemy -1987

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En el cocedero metálico que fue San Francisco la primera mitad de los ochenta muchas bandas quedaron relegadas a un segundo y hasta tercer escalón de popularidad. No voy a elaborar aquí un tratado de las mismas, pero entre los grupos semidesconocidos de aquella explosión hoy os traigo a Lääz Rockit y su tercer largo titulado Know your enemy. Adoro a estos tipos y de su discografía elegiría este sin dudar.

Los californianos grabaron en los estudios Prairie Sun Recorders de California a las órdenes de Roy M. Rowland (Kreator, Testament, Sabbat). Consiguió equilibrar unas canciones veloces, machaconas, incluso diría que originales dentro del estilo, con arreglos acertados y, sobre todo, un bajo estupendo y dos guitarras que intercambian riffs y solos perfectamente enmarcados en el estilo Bay Area. Nada que envidiar a lo que por entonces hacían grupos más famosos con la salvedad de que no consiguieron “vender” su estilo propio ni alcanzaron notoriedad con una canción gancho o un vídeo promocionado hasta la saciedad.

La banda la formaban Michael Coons a la voz (responsable de las letras apocalípticas, llenas de destrucción y agresividad), Aaron Jellum y Phil Kettner a las guitarras, Willy Lange al bajo y Victor Agnello a la batería.
Tras una breve intro, Last breath avisa de qué se viene encima: riff a doble guitarra, voz agresiva poco melódica y muy rítmica, estribillo concreto, doble bombo y un solo genial. De lo mejor. El falsetto agudo de Coons choca con la producción gruesa de los instrumentos, recordando en ocasiones a King Diamond. Este efecto es claro en Euroshima, llegando a chillar en el puente rompiendo sus agudos. La intro acústica de Most dangerous game y la calma inicial parecen adentrarnos en una balada de género, pero nada más engañoso. Jellum y Kettner saben mezclar su estilo agresivo con estas pequeñas muestras de punteo “desenchufado” y crean una de los cortes más melódicos de Know your enemy. Buen puente-estribillo, con un recuerdo a Venom.
No puede negarse el valor de Lange en todo el álbum, dando un fondo oscuro y prieto al sonido del grupo. Especialmente acertada su labor en Shot to hell, desde la intro al modo en que sostiene el riff y el manejo de los cambios. Con un parecido razonable a Metal Church, el tema Say goodby M.F. cae en la repetición de las estructuras sin tanta inspiración, aunque el solo central resulta de los más veloces del álbum. Sin embargo, con Self destruct volvemos a la cumbre thrash en la que se maneja la banda, con una estructura clásica adornada por cambios y un puente donde la melodía de la voz sobre la batería llama la atención, justo antes de un estribillo rompedor.
Llegamos a Means to an end, lo más cerca a un single radiable que hay en Know your enemy (atención al brutal bajo), con un aire más heavy, cercano a Iron Maiden en la forma de atacar las estrofas y los cambios. Incluye un “ooooooo-iiii” para corear en directo. Un ejemplo de thrash melódico, si eso existe, pues combina con gusto la dureza de sonido con el sostén armónico que un tema de este tipo requiere. Contrasta con la fiereza de I’m electric, recordando a Accept, sobre todo en el equilibrio bajo-batería y en la forma en que Coons entona el estribillo y la voz de apoyo. Genial trabajo de guitarra también, una canción completa. Los cortes finales decaen en el global, pues tanto el instrumental Mad axe attack como el “bonus” Shit’s ugly parecen tomas falsas o rellenos sin mucho sentido.
En conjunto, un álbum excelente de thrash metal con toques melódicos, un bajista genial, buenos solos, algunas canciones de primera y, sobre todo, la magia underground del Bay Area justo antes de convertirse en multi-nacional. No te lo pierdas.