Todas las entradas por rockologia

Savoy Brown – Raw Sienna – 1970

Raw Sienna

Chris Youlden a la voz y Kim Simmonds a la guitarra (y ambos al piano) formaron un dúo de amor-odio durante dos años en el seno de Savoy Brown. Juntos, aunque no siempre revueltos, editaron cuatro discos de blues rock lleno de psicodelia y salidas hard que les llevaron a la primera línea de festivales y escenarios con su característica mezcla de riffs aguerridos, ritmos percusivos con arreglos cercanos en ocasiones al funky e, incluso, al jazz más bravo, algunos brillantes solos, letras directas con estribillos facilones y mucha inspiración. Guitarras acústicas, bottleneck, arreglos orquestales, trompetas… Un disco que traspasa géneros. Compartían los créditos de este Raw Sienna tres monstruos que al año siguiente abandonarían la nave para formar Foghat: Dave Peverett como segundo guitarrista, Tone Stevens al bajo y Roger Earl a la batería.

Master hare es el perfecto ejemplo, con el protagonismo de un inspiradísimo solo de Simmonds la banda al completo se luce. La línea de bajo te pone inquieto, los cambios de ritmo conjugando batería e instrumentos de viento y el arreglo de violines justo en el centro haciendo de contrapunto. Otra composición casi progresiva en su concepción, Is that so, comienza con una larga introducción de ritmo latino, se detiene, y exprime un desarrollo jazz blues que vaga entre la improvisación de la guitarra y el contrapunto de batería y bajo.

Pero, además, en Raw Sienna escuchamos algunos de sus mayores aciertos, o, al menos, algunas de sus  Savoy Browncomposiciones más populares. La inicial A hard way to go pasa por ser su único tema de verdadero éxito en cuanto a ventas de singles se refiere. Marcado por el ritmo de bajo y guitarra sobre los que la línea de voz recrea una historia de redención y huida. De cercana y épica comercialidad, con el saxo y las trompetas como protagonistas, That same feelin’ gira alrededor de un riff repetitivo sobre la voz más negra de Youlden. Quizá las dos canciones más accesibles para los oídos roqueros.

La mejor interpretación vocal la encontremos en Needle and spoon con un toque jazzy en las armonías y la batería. Letra polémica: “Don’t need no women don’t need no wine/’Cause life is sweet when you hit the main line/(…)/I feel alright with my needle and spoon”. El heroinómano que se justifica. Otro momento de gloria para Youlden se titula Stay while the night is young. Ritmo sincopado, acústicas y seducción: “Just experience the moment/Instead of thinking what’s to come/Can’t have the fall before the summer/So stay while the night is young”. Y para que no falte ningún vicio, piden A little more wine con un soberbio puente-estribillo (“just got time for a little more wine”) y un buen bottleneck.

Pero como no todo es fiesta, devoran su pena y su continua búsqueda en I’m crying, pelotazo soul cuyo gran valor es conseguir un ritmo oscuro y una melodía cadencial para recrear una sencilla historia de perdedor. El contrapunto a este tema, When I was young, cierra Raw Sienna con unas sencillas acústicas y una reflexiva letra: “Yesterday’s illusions are tomorrow’s smiles/I’ll look back and laugh Baby, sometimes, in a while”.

Chris Youlden abandonó la nave a poco de editarse el disco para comenzar una poco exitosa carrera en solitario y el resto abandonó a Simmonds a su suerte tras otro álbum para formar Foghat. Así que a disfrutar de un disco único.

 

Anuncios

Heavy Metal Christmas (3): Navidad jevi again

Ho, ho, ho, ya está  aquí la Navidad. ¿La odias? ¿La amas? ¿La celebras? En realidad, sientas lo que sientas, hagas lo que hagas, es inevitable soportar su banda sonora de cancioncillas moñas y repetitivas. Para que disfrutes o molestes en las próximas celebraciones nosotros dejamos por aquí unos villancicos metaleros, unas rolas protestonas, unas coplillas de fiesta y algunas versiones de clásicos.

Y, de regalo, nuestra playlist navideña al completo. Que ya es el tercer año que nos curramos esta selección. Venga, dale al play, comparte el turrón y el espumoso y no olvides mandarnos un pellizco del décimo premiado, que nos gusta comer como al que más.

Lemmy, Dave Grohl y Billy Gibbon – Run Rudolph run

Queen – Thank God It’s Christmas

Ska-P – Villancico

The Darkness – Christmas time (don’t let the bells end)

Venom – Black Xmas

Los Planetas – El espíritu de la Navidad

Joe Lynn Turner – Rockin’ around the Xmas tree

Bruce Springsteen – Santa Claus is coming to town

Mamá Ladilla – Viene la Navidad

Chuck Billy y Scott Ian – Silent night

Chivi – Me cago en la puta Navidad

Además de esta selecta lista, os pegamos la playlist al completo de Rockologia en Spotify.

 

Algunos discos que sigo escuchando (11): rock con Ñ

Hoy traigo en la sección Algunos discos que sigo escuchando cuatro discos muy diferentes en estilo, cuatro propuestas que me han acompañado en diferentes momentos de mi vida, cuatro artistas con el común de haber sido descubiertos por casualidad en garitos. Uzzhuaïa me parece una de las mejores bandas de rock de los últimos años, una pena que el mercado y el dinero apunten en otra dirección y hayan acabado separados; los escuché por primera vez un fin de semana con amigos en Valencia. A Al otro lado los encontré tocando en mi barrio, por lo que hay cierta unión tabernaria. A Eldorado y Gritando en Silencio los descubrí en garitos infames pero conciertos inolvidables. Aquí están las cuatro propuestas. Disfrutadlas.

portadauzz Uzzhuaïa – Uzzhuaïa (2006)

Podría haber escogido cualquiera de los valencianos, pero este fue mi primer contacto con ellos y vuelvo repetidas veces a él (aunque prefiero otros). Pau Monteagudo me parece una de las mejores voces de los últimos años y las guitarra de Alex e Israel Ferrer lo bordan en todo el álbum. La producción y la mezcla de Gonzalo Parreño merece un aplauso también, aunque imagino que la masterización de Mika Jussila algo tendrá que ver. Canciones hard rock con toques diversos marcadas por riffs sangrantes y estribillos redondos. No dejes de escuchar Más allá, Perdido en el huracán, La cuenta atrás, No intentes volver atrás o la versión musculada de La chispa adecuada. Cualquiera de sus discos posteriores merece también la pena.

Al otro lado – Al otro lado (2004) Al Otro Lado

Antes de fichar por Mago de Öz, Javier Domínguez “Zeta” cantaba en el grupo madrileño Al otro lado (antes Jake Mate). Grandes desconocidos, debutaron con un disco repleto de heavy metal melódico de aroma clásico. Merece una escucha completa, aunque una producción bastante floja afea su excelente trabajo. Salvo por el sonido final, buenas guitarras, gran voz, letras que mezclan historias de la vida cotidiana con otras de espadas y héroes y algunas canciones a rescatar. Entre mis favoritas: Misteriosa melodía, Aún no llegó mi final, Que caiga el telón, Siempre en mi puesto (con protagonismo del teclado), Vuelve la bestia o Mi eterna soledad.

 Eldorado – Paranormal radio (2012)

EldoradoOtra de mis bandas favoritas de estos últimos años, este su tercer disco sea, tal vez, el más completo. Mantienen un excelente equilibrio entre las guitarras aguerridas con líneas vocales melódicas y buena base rítmica (imprescindible Javi Planelles a la batería). Hard rock lleno de influencias de los setenta. La producción y la mezcla de Richard Chycki (Aerosmith, Rush, Dream Theater) engrandece las canciones, les dota de profundidad. Quizá sería injusto destacar unas canciones sobre otras porque lo bueno de Paranormal radio es el conjunto, pero me encantan Reactor, Un adiós a noviembre, Hey Saturno, Domingo extraño, la inicial El mundo dentro o la final Mujer de otoño. Ver a esta gente en concierto es inolvidable.

Gritando en Silencio – Contratiempo (2009) GeS

Otro de los que van construyendo una discografía envidiable. Su debut me alcanzó después de verles en un concierto en una minúscula sala dándolo todo. La energía que desprenden se aprecia muy bien en este trabajo, sin artificios ni florituras, pero con la rabia, la magia y la osadía de la juventud llena de ganas y arte. Marcos Molina comanda la nave en la voz, la guitarra y la composición. Muchos invitados (Fernando Madina de Reincidentes, Juan Carlos Cifuentes “Iratxo” o Albertucho entre otros). Me parecen imprescindibles Mírame desnudo, Dos copas de más, A la luz de una sonrisa, los casi nueve minutos de Mereció la pena, Hijos de la madrugada, Gritando en Silencio o las dos partes de Rutina en las venas.

 

La máquina del tiempo 1978: una Historia del rock a través de sus canciones.

La máquina del tiempo: 40 años de rock.

Una memoria de canciones publicadas entre la muerte del rey blanco del rock, Elvis Presley, y la del rey negro del rock, Chuck Berry.

1978

El año 1978 fue, sin ninguna duda, de John Travolta. Si has puesto cara extraña y tienes la imagen de cincuentón operado o te crees que Travolta se hizo famoso como Vincent Vega (Pulp Fiction) eres muy joven y no sabes que John fue Danny Zuko en Grease y Tony TravoltaManero en Saturday’s Night Fever. Ambas películas representaron los hitos cinematográficos y musicales de 1978. A principios de años, la banda sonora de Saturday’s Night Fever alcanzó los primeros puestos de ventas que no abandonó con sus numerosos singles hasta mediados de año, momento en la que el musical Grease salió a las pantallas y con su modélica puesta en escena y su mezcla de rudeza, ñoñería y buen hacer convirtió a Travolta y su compañera Olivia Newton-John en cantantes multiventas.

El año 1978 se recordará por el principio del auge de la música disco y el ocaso de la música punk. Las canciones de Bee Gees en Saturday’s Night Fever permitieron a muchos artistas del género hacerse populares: The Village People (YMCA) o Boney M (Rivers of Babylon) son dos buenos ejemplos. Además, artistas ya consagrados o pipiolos dando sus primeros pasos arrimaron su ascua al sonido de moda, como Blondie con Heart of glass o Rod Stewart con (Do ya think) I’m sexy. En cuanto al punk, tan rápido como explotó, implosionó: los Sex Pistols se separaron a principios de año y a poco le siguieron otros muchos (Television). Sin embargo, su semilla fue continuada por grupos nuevos (The Buzzcocks, The Vibrators), mientras otras bandas añadidas al género se dedicaban a transformarse o a lo suyo, pero generando música atractiva (The Clash, The Ramones).

Queen 1978Gran cantidad de bandas debutantes acabaron consagrándose los siguientes años. The Police (Outlandos d’amour), Van Halen (Van Halen I), The Cars (The Cars), Prince (For you), Toto (Toto), Magnum (Kingdom of madness), Dire Straits (Dire Straits) o Whitesnake (Trouble). Como curiosidad, en 1978 nacieron los tres miembros de Muse.

No hay mucho donde rascar en las listas de ventas para el género roquero, a pesar de que el debut de Van Halen, el retorno a lo grande de The Rolling Stones (Some girls) o el álbum de Journey (Infinity) anduvieron por ahí. Además, este año falleció Keith Moon (The Who) y Ozzy se marchó (le echaron) de Black Sabbath, que editó su peor disco hasta el momento.

¿Qué rescata el año 1978 en la Historia del rock? Algunos enormes discos en directo: judaspriest_1978Scorpions (Tokyo Tapes), Thin Lizzy (Live and dangerous) o The Band (The last waltz). Grandes obras de Rainbow (Long live rock and roll), AC/DC (Powerage), Queen (Jazz) o UFO (Obsession). La multipropuesta de KISS con su Alive II a principios de año y los cuatro discos “en solitario”. Pero, sobre todos, la doble entrega de Judas Priest que con dos clásicos comenzaron a mostrar el camino al heavy metal: Stained class y Killing machine. Casi nada: guitarrazos, himnos, motos, látigos y mucho cuero.

En fin, por aquí os dejo mi pequeña selección de lo mejor y lo peor de canciones y singles del año 1978.

Hasta el año que viene.

 

 

Scorpions- Rebuscando en la basura de “Pure instinct” – 1996

i¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de Scorpions y su álbum Pure instinct de 1996.

Editado tras unos años de éxitos, sobre todo en los escenarios, con mastodónticas giras mundiales, después de un directo de título Live bites y un nuevo contrato discográfico, Pure instinct significó el decimotercer álbum en estudio de Scorpions, su apuesta en el postgrunge, con el Nu Metal asomando las orejas en las listas de ventas. El nacimiento del disco ya venía gafado. El productor elegido, Bruce Fairbairn, tuvo problemas de salud y agenda, por lo que se recurrió a Keith Olsen. Pero tampoco salió adelante la colaboración y finalmente produjo la mayoría de las canciones el alemán Erwin Musper (mano derecha de Fairbarin). Comenzaron grabando en Nueva York, siguieron en Los Ángeles y lo terminaron en sus propios estudios en Hannover.  Además, el batería Herman Rarebell desaparece de escena y es sustituido por Curt Cress “el breve”. Por terminar de enmarcar el momento vital del grupo, Klaus Meine (cantante) y Rudolf Schenker (guitarra) estaban cerca de los cincuenta años y Matthias Jabs (guitarra) acababa de traspasar la cuarentena.

La crítica se cebó con el disco, catalogado de “flojo”, “blandito”, lleno de baladas aburridas y poco mordiente, con una producción irregular. Se lleva un aprobado pelado en la mayoría de las webs, de hecho.

Pero ¿qué rebuscamos en la basura de este Pure instinct?

Como de costumbre en esta sección, rescatamos, primero, las canciones. Hay poco hard rock de guitarras contundentes (al estilo Scorpions, obviamente), pero Stone in my shoe  y Wild child roquean al viejo estilo, con buenos riffs y estribillos. Oh, girl (I wanna be with you) recuerda al álbum Savage Amusement, ese rollo pop rock con sentimiento pero contundencia (obviar su tonta intro vocal). La pega es que no hay más. El resto son medios tiempos, baladas, algún experimento sonoro novedoso. La verdad, todo junto, se hace un poco pesado. Pero también hay chicha buena.

When the rivers flow se sale de los estándares de Scorpions pero está entre las grandes canciones del grupo, con un regusto de finales de los setenta: buen ritmo, acústicas estupendas, línea melódica clásica, una letra efectiva que conduce a un sencillo estribillo. Los teclados acompañan con acierto la canción y el solo final es muy correcto. La balada con orquesta como protagonista You and I es otro tema de tufo clásico, quizá demasiado azucarado pero de arreglos excelentes y un Maine preciosista con un solo final temible. But the best for you presenta una power ballad de cambios rítmicos interesantes, estribillo poderoso y guitarras magistrales. A recuperar la melodía de Does anyone know.

En su conjunto, el trabajo vocal de Maine mejora los discos anteriores, casi me atrevería a decir (salvando las composiciones) que del nivel de sus clásicos de principios de los ochenta. La producción deja un poco de lado la garra de las guitarras, hay demasiadas acústicas y baladas y falta hard, eso es cierto, pero no debe ocultar un buen trabajo compositivo, interpretado con la experiencia y el gusto de unos músicos creativos luchando por mantener su propio estilo en el océano mediático de la época.

Suficiente basura rescatada para darle una escucha a este disco.

Pero si aun así queréis más “basura made in Scorpions” probad con estos enlaces:

Bruce Springsteen – The river – 1980

¿Puede un recuerdo feliz convertirse en un mal recuerdo?

Bruce Sprinsteen hace un ejercicio fantástico de literatura en The river al conseguir una canción de pérdida y fracaso mezclando una historia personal emotiva sobre el fondo de la crisis económica.

En agosto de 1979 Springsteen decidió parar las sesiones de estudio del álbum sucesor de Darkness on the edge of town, casi completadas. Ni su vida privada ni la música que estaba grabando le hacían feliz, y tras una larga noche de reflexión decidió componer sobre el matrimonio y el amor perdido. Y nadie como Springsteen narra la desesperación de la pérdida en el “sueño americano”. The river ofrece una lamentable historia en primera persona. El protagonista recuerda las noches de escapada en coche a la orilla del río con su novia, momentos de felicidad juvenil que acabaron con un embarazo indeseado y una boda prematura: “then i got Mary pregnant (…) and for my nineteenth birthday I got a union card and a wedding coat”. Años después pierde su trabajo en la construcción y se encuentra sin dinero, con una mujer y una familia que no quiere: “Now all them things that seemed so important (…) them vanished right into the air/Now I just act like I don’t remember Mary acts like she don’t care”. Ni siquiera el recuerdo de aquellas escapadas al río le consuelan. Ahora representan el inicio de esta vida deprimente y nunca deseada: “those memories come back to haunt me (…) is a dream a lie if it don’t haunt me or is it somethig worse that sendes me down to the river”.

La canción se enmarca en  lo peor de la crisis de la construcción de los setenta y la forma en que afectó a las familias americanas, como la de su hermana, en quien se basa The river. Bruce canta en la voz de su cuñado el embarazo indeseado de Virginia Springsteen (en la canción Mary), la boda obligada, la pérdida de amor y esperanzas. El propio compositor explica que decidió dar una voz narrativa a un personaje masculino, joven, que se imaginaba en un bar explicando su historia a un desconocido sentado al lado, con unas cervezas. “Observé a mi cuñado perder su bien remunerado empleo y trabajar duro sin quejarse para sobrevivir”. Cuando su hermana la escuchó por primera vez, le abrazó y dijo “esa es mi vida”.

El ritmo es muy importante en la composición y la épica de The River. La canción comienza con la armónica y la guitarra recreando el tema principal e inmediatamente se oye a Springsteen cantar con intensidad y dramatismo. Tan solo tras seis versos aparece el estribillo, que se repetirá otras dos ocasiones. El ritmo narrativo varía en la siguiente estrofa, de siete versos, donde aparece otra vez el estribillo, modificado. Los versos riman de manera aleatoria, en apariencia, pero siempre remarcando partes importantes de la narración. Tras una larga estrofa final, cierra con la repetición del estribillo y una coda vocal sin letra “uuuh” hasta el fade final.

Tras aquellas semanas de descanso, lo primero que hizo Bruce fue grabar con la E Street Band The river en los Power Station del 26 al 29 de agosto producida por Jon Landau y con Neil Dorfsman y Bob Clearmountain como ingenieros. Acabó cerrando la cara B del primer vinilo y dando nombre al álbum que se publicó el 17 de octubre de 1980. Como single se editó en Europa en mayo de 1981.

 

 

Diez canciones sobre el Metro

metrorock_logoRemedio al transporte colectivo, el tren subterráneo se ha extendido con diferentes aspectos, estructuras y  pirotecnias arquitectónicas por ciudades grandes y menos grandes del planeta, siempre con el común de las personas que transitan día y noche por sus vagones. No podía ser de otro modo, muchos de nuestros artistas favoritos se han inspirado en su transitar por el Metro y aquí compartimos una pequeña selección.

Dale al play…

Barón Rojo – Travesía urbana (1988)

Atravesar “las inquietas aguas de una dura ciudad” donde “en la corriente subterránea y gris” los “gusanos locos escupiendo luz” engullen a la multitud. Un viaje real y metafórico por el subterráneo de la ciudad y sus estaciones “travesía de Ventas hacia Colón, Callao, Retiro y Bilbao”. Lo escuchamos en el No va más.

New York Dolls – Subway train (1973)

Aparece en su álbum debut, un lamento durante el trayecto de Metro en plena crisis existencialista: “I can’t ever understand/Why my life’s, been cursed, poisoned, condemned”.

Amaral – La barrera del sonido (2008)

Amaral, haciendo referencia a estaciones del Metro de Madrid, canta “otra mañana en el Metro/que me he cruzado contigo/(…)/este vagón de sombras/sigue y sigue su camino/hasta el puente de Vallecas tú/y yo hasta Cuatro Caminos”. Del álbum Gato negro, dragón rojo.

Boikot – Esperando en el Metro (1990)

En la primera canción de su debut Los ojos de la calle se marcan este medio tiempo “esperando en el Metro/hasta que salga el sol”. Canción de un hombre cansado que lamenta su situación “qué bien se ve desde la ventana/qué bien se ve desde el televisor”.

Tom Waits – Downtown train (1985)

Con su estilo característico (a este tipo lo odias o lo amas), narra una historia sobre el deseo y la soledad con las chicas del Metro como necesidad: “the downtown trains are full/With all those Brooklyn girls/They try so hard to break out of their little worlds”. Waits se dirige a una de ellas: “Will I see you tonight/On a downtown train/Every night its just the same/You leave me lonely, now”. De su álbum Rain dogs.

Kaka de Luxe – Viva el Metro (1978)

Una irónica letra con la subida del precio del Metro de Madrid como fondo: “qué ilusión, qué ilusión que tengo/qué ilusión, ha subido el Metro”. Es una alegría, una celebración “qué felicidad que sea tan caro/el Metro más feo de Europa” para poder gastar todo el dinero “de Portazgo a Plaza Castilla/me gasté más de veinte duros” porque “he abandonado todos mis vicios/(…)/el Metro todo lo suplirá”. De su inciático EP llamado como la banda.

Los Suaves – El último Metro (1993)

En Malas noticias incluyen esta triste canción “dónde vas, dónde vas/viajando en el último Metro/(…)/y sola regresas a casa/tirada en el asiento de atrás”. El Metro como escenario de la tristeza al final del día.

Beastie Boys – Stop that train (1989)

Haciendo el gamberro en el Metro de Nueva York (“D-train raid to Coney Island”) rompiendo ventanas y puestos hasta arriba de cocaína. De su álbum Paul’s boutique.

Ramoncín y W.C.? – Ponte las gafas(1978)

Irreverente y juvenil, en su debut Ramoncín canta la historia de un vicio del suburbano: “ponte las gafas/ríete de ellos/(…)/mastúrbate en el Metro/nadie te verá”. Una canción de desfase y con un toque surrealista delicioso.

 

 

…Y de regalo, una sonrisa.

 

Chinnichap: la máquina de éxitos de los 70

La máquina de componer éxitos que formaron Mike Chapman y Nicky Chinn consiguió A-376350-1335823235.jpeg.jpgcolocar más de treinta temas en el top 10 británico en la década de los setenta. En una semana de 1974 tuvieron tres canciones copando las ventas de singles: Tiger feed (Mud), Tinage rampage (The Sweet) y Devilgate drive (Suzy Quatro), que, además, copó el número uno la siguiente semana. En total vendían casi una cuarta parte de los éxitos aquellos meses.

A pesar de su éxito, o precisamente por ello, su estilo fue menospreciado por la crítica sesuda, ya sabéis, metiéndolo en el cajón de bubblegum music (música chicle), música de mascar y tirar, música cuyo encanto o sabor dura lo que un chicle. El estilo Chinnychap: melodías pegajosas, letras sencillas con dobles sentidos, ritmos bailables, armonías simples, notas repetitivas, estribillos a varias voces. Sin embargo, el tiempo ha mantenido aquellas canciones en la memoria del rock y el pop como parte fundamental del éxito glam. Grupos como Sweet o Suzi Quatro mantenían la esencia de Bowie o Bolan sin su aire andrógino o su mística, pero con una simplicidad adorable.

Cuando el glam se desinfló en las Islas Británicas, justo cuando llegó el punk, se mudaron a los Estados Unidos y, como compositores o productores, juntos o por separado, se encargaron de elevar a los altares (principalmente Chapman) a Blondie (Hanging on the telephone y su álbum superventas Parallel lines), The Knack (My Sharona), Pat Benatar (Love is a battlefield) o Tina Turner (The best).  Su último éxito, en este caso de Chinn, data de 2010 y lo cantó Selena Gomez.

Así pues, la máquina que formaron Chapman y Chinn creó un estilo multiventas que alcanzó las listas de ambos lados del Atlántico. Vamos con nuestro pequeño homenaje a estos rompelistas.

The Sweet – The ballroom blitz – 1973

Arrows – Touch too much – 1974

Smokie – Needles and pins – 1977

Suzi Quatro – Can the can – 1973

New World – Living next door to Alice – 1972

Mud – Tiger feed – 1974

Tina Turner – (Simply) the best – 1990

Exile – Kiss you all over – 1978

Pat Benatar – Love is a battlefield – 1983

Buenas Noches Rose – Buenas noches Rose – 1995

Buenas noches Rose

La portada del álbum ya anticipa qué hay dentro. Porque Buenas noches Rose es, ante todo, un disco directo, revuelto y sudoroso, dominado por las guitarras expresivas de Alfredo Fernández “Alfa” (Le Punk) y Rubén Pozo (Pereza) con buenos riffs, cambios de ritmo y algunos solos brillantes, sucias cuando la canción lo pide, limpias y emocionadas en otras ocasiones, sin virtuosismos innecesarios. Suma lo que cualquier disco de rock necesita: una pareja rítmica que meta fuerza y relleno, con Juan Pablo Otero “Juanpa” al bajo percutor y Roberto Aracil “Robe” manejando el tempo de la batería como si llevara cincuenta años en ello. Pero la gloria del álbum se consigue al mezclar esta inspiración instrumental con unas letras siempre distintas y la interpretación vocal entregada de Jordi Skywalker. Parece nada del otro mundo, pero difícil de conseguir. Aquí encuentras mezcladas influencias nacionales, como Extremoduro, Rosendo y sus Leño o Burning, con otras sajonas, por ejemplo Tom Petty, The Rolling Stones o The Black Crowes. En esa amalgama de influencias hay canciones que caen de un lado más sucio, otras de un lado, digamos, más comercial o amable, pero, a la vez, con letras rebeldes, desafiantes, y otras sacan el corazoncito roto en forma de balada o medio tiempo.

Entre las más amables, la propia Buenas noches Rose o Los chicos del coro (de mis favoritas) con su letra irreverente (más hierba para los chicos del coro/más tiempo para gastar/siéntate a hablar con nosotros/o déjanos en paz), sus cambios de ritmo y ese pedazo de solo. Ambas canciones forman una especie de declaración de principios de la banda, un “esto es a lo que nos dedicamos”. Como single se editó Sentado en el barro, otro ejemplo de rock and roll clásico más cercano a Burning, por ejemplo, de estribillo fácil.

No podían faltar las canciones de corazones rotos. Original melodía y trabajo de arreglos en Del mismo modo, con un delicado slide y acústicas al fondo (del mismo que la flor a la raíz/del mismo modo que el camino a su fin/yo me encuentro prisionero de ti). También de pérdida amorosa trata Diez palabras de amor, aunque en un tono más roquero, macho-man desgarrado que pierde el control. El tema más blues de todos trata de una mujer, Flor de espinas (donde vas tan sola flor de espinas cuando tus ojos brillan), anhelo del trovador que la mira pasar por la calle; no pierdas el final acelerado (y nunca te encontraste tan bien como en tu esquina).

Entre los temas oscuros o sucios, destacan la inicial La leyenda del lobo cantor y su riff a doble mástil, apoyado en una batería grande, y la extraña La granja, distorsión casi lisérgica. Apareció en la banda sonora de la película Territorio comanche, por cierto. Una noche más (otra de mis favoritas) atufa a blues desde el segundo uno, canción de (más que) amor desesperado (mueve el cuerpo en la oscuridad/esta noche, una noche más, esta noche/sexo duro en la oscuridad) donde Jordi se sale cantando y hay un pedazo de guitarra al final del tema cual premio orgiástico. En cambio, Tiempo perdido comienza con unas acústicas roqueras y una interpretación con un rollo Robe Iniesta chulo. El duende del fuego mantiene un poco ese mismo aire pero con unas guitarras más variadas y roqueras, con buenos cambios de nuevo y un toque jam en la parte central. La final Hablando con las plantas baila en una locura de riffs, solos, una letra fumeta y una de las mejores baterías del álbum.

Aunque tuvieron cierta repercusión y llegaron a formar parte del mainstream comercial de la época (recopilatorio de Coca-Cola incluido), su éxito efímero acabó al fichar por una compañía grande y grabar un segundo álbum, curiosamente cuando los descubrí en un concierto. No había sitio para el rock de Buenas noches Rose en las listas de ventas y poco después desaparecieron (aún cayó un tercer largo), dejando como su obra cumbre este debut que hoy rescatamos.

Música moderna: octubre 2017

Una vez más traemos por aquí unos cuantos discos editados estos últimos meses que han caído por nuestras orejas estas semanas y las han hecho felices. Algunos de estos llevan varias vueltas pa’trás y pa’lante. Mucha influencia viejuna, rock de carretera mezclado con prog íntimo y un toque de estibillos para todos los públicos. Vamos, como de costumbre, variadito.

Dale al play y disfruta…

BCCIV

 Black Country Communion – BCCIV

Es impresionante lo de estos tipos. Un disco puro Led Free Purple. Sin más. Un trabajo vocal alucinante (eterno Glenn Hughes), unas guitarras de diez (el gran Joe Bonamassa), un teclista que cobra por fin protagonismo (Derek Sherinian) y un batería al mismo nivel (Jason Bonham). Todo el álbum roza a gran altura, pero mis favoritas son The last song for my resting place (la única compuesta y cantada por Bonamassa), el riff de Sway o el de Awake, The crow y su intenso nervio roquero, los ocho minutos de Wanderlust (qué teclado, qué solo de guitarra) o la final When the morning comes, otros siete minutos largos de pasión, arte y música atemporal. Y lo grabaron en una semana. Imperdible trabajo.

Schizophrenic Spacers – It better be good Squizophrenic Sapacers

Sergio Martos es una especie de roquero renacentista: biógrafo (aquí comentamos su trabajo sobre Alice Cooper), articulista, músico. Su último álbum con Schizophrenic Spacers es una gozada, un viaje transiberiano a lo mejor del rock con mayúsculas, lleno de influencias mágicas. It better be good lo componen veintidós canciones, casi nada, con poco margen a la desidida o el relleno. Seguro que cada uno tiene sus favoritas, y yo me quedo con el aire funky (me recuerda a Tom Jones) de Physiotherapist, la bestial Montpellier con su coro final, Anyhow con esas armonías vocales, la final Space ballons (viva Bowie), Night’s squirrel o From here en un rollo más ¿comercial?, la emotiva The long goodby o el rollo blues de Ode to a fat man. Un pelotazo de lo que ellos llaman Gordorock.

Coldspell Coldspell – A new world arise

Voy a tener que mirarme esto que me pasa últimamente con las bandas nórdicas, que me engancho a algún disco cada mes. Pero lo cierto es que Coldspell han presentado un álbum de AOR/Rock melódico, de claras influencias yanquis, muy completo: buenas composiciones, solos clásicos y melódicos (mucho arpegiado), estribillos bombásticos y unos arreglos muy acertados. Niclas Svedenport a la voz y Michael Larsson a la guitarra se llevan el premio gordo. Estupendas Call of the wild, Love me like you do, This is me (quizá la mejor guitarra), la efervescente Forevermore o Losing my mind. Bonita portada además. Un “no perdérselo” si te va el género.

The Insomnia Night – The Hallway vol. 1 OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Supongo que exagero al recordar a David Gilmour en la guitarra de la inicial A day in the world, y a David Bowie en la siguiente Bad news o a Rush en In the blood, pero The Insomnia Night han facturado un elaborado repertorio que cabalga por esas tesituras. Manuel García de la Mata encabeza este proyecto con la ayuda de diversos músicos, como el batería Antonio Iglesias o los guitarristas Yamil Zaidan y Eduardo Cuezva. En solo siete cortes ha creado una emotiva experiencia sonora donde recrearse en melodías, arreglos y diferentes tesituras cercanas al prog de Pink Floyd o Genesis lleno de toques poprock. Un rara avis en nuestro panorama musical.

51-300x400 51 grados – Destino

Una apuesta por el hard rock moderno con aromas metaleros y una producción excelente. No puedo evitar acordarme de Eldorado, en muchas guitarras, y de Uzzhuaia, quizá por el trabajo vocal de Carlos González, cercano en ocasiones al de Pau Monteagudo. Se caen del lado más clásico en Estigma o Destino, alumbran con metal fogoso en Invencible, Redentor o Soga y equilibran a la perfección en DesconexiónDéjame. Buenas guitarras y algunas letras acertadas destacan en un conjunto muy bien equilibrado que te lleva de la mano hasta el final del álbum, donde Nueve mundos y Faro ponen la guinda. No te fíes de la portada, lo bueno está en el interior.

Jared James Nichols – Black Magic blackmagic-300x300

El segundo trabajo de Jared James Nichols rebosa blues, rock y mucho ruido del bueno.  Este tipo reinterpreta la música, la recrea en su molde propio y nos lanza a una vorágine de riffs, solos e historias de amor y carretera. Canciones como Last chance o The gun son auténticos hits de guitarras y estribillos pegajosos. Escucha Honey forgive me o Keep your light on mama. Este tipo adora los ochenta. Su ambición juvenil puede darnos grandes sorpresas en el futuro, pero por ahora hay que pinchar entero este Black magic y gozar.