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Algunos discos que sigo escuchando (10): heavy del siglo XXI

 

Para esta nueva edición de Algunos discos que sigo escuchando he querido compartir algunos clásicos recientes de mi discoteca, cuatro títulos duros, a caballo entre el heavy clásico, el power y el metal americano. Cuatro obras que no deberían caer en el olvido de nuestro rollo.

Si no los conocías es buen momento para disfrutar de ellos y si ya les habías hincado la oreja no te importará revisarlos de nuevo.

Dale al play…

Dark Illusion Dark Illusion -Beyond the shadows (2005)

Enorme álbum de hard rock lleno de matices heavies, grandes riffs, buenos estribillos y una historia de caballeros, demonios y salvavidas medievales. La sombra de Blackmore es alargada, aunque saben escaparse por otros territorios (suenan a Van Halen, a Malmsteen, a la NWOBHM, a Dio, cómo no, y a Judas Priest por momentos). No hay relleno, todo muy bien acabado. Pincha Child of the night, Power of the Evil, Leave no traces, Weeper deeper, Runaway on the loose o Tragedy. Guitarras (casi) perfectas y un doble bombo que no par. Impresionante Thomas Vikström a las voces. A recuperar.

 

Coheed & Cambria – Good Apollo: I’m burnig star IV, vol I (2005) Good_Apollo_1_(Booklet)

Detrás de este largo título se enmarca la historia de ciencia ficción que el cantante Claudio Sanchez desarrolló en varios cómics y discos (este es el tercero). Coheed & Cambria fueron la gran esperanza del progresivo yanqui, alcanzando el número 7 en el Billboard. Este fabuloso disco, complejo, elaborado, más allá del concepto y la coherencia de la narración, contiene acertadas canciones que pasan por la emotividad de Always and never (enormes acústicas), la técnica de Welcome home, con sus cambios de tempo y tono, y la comercialidad roquera de The sufferingTen speed (of God’s blood and burial) y Once upon your dead body. Un mucho de Rush, un poco de Pink Floyd, otro toque Queensrÿche, unas gotitas de Led Zeppelin. Travis Stever se sale con las guitarras y Claudio con su variable voz (una mezcla de Geddy Lee y James LaBrie). Solo con The final cut ya merecería la pena el álbum.

 

Demons and wizards Demons & Wizards – Demons & Wizards (2000)

Jon Schaffer (Iced Earth) y Hansi Kürsch (Blind Guardian) pusieron los cuernos a sus respectivas bandas para montarse esta colección de canciones mezcla de sus respectivos estilos y gustos: Kürsh se encarga de las letras y Schaffer de la música. Comparten protagonismo colegas de batallas como Jim Morris en las guitarras y Mark Prattor en las baterías. Enormes riffs, baterías aceleradas, bombásticos coros. A destacar Heaven denies, Poor man’s crusade, Winter of souls, The whistler (¿cuántas canciones conoces sobre el flautista de Hamelin?), la inspirada Blood on my hands o el medio tiempo Fiddler on the green. Un álbum coherente, elaborado con inspiración y buen gusto, digno competidor de las bandas madre.

 

Black Tide – Light from above (2008) Black Tide

Un jovencísimo cantante y guitarrista (apenas contaba 15 años entonces) llamado Gabriel García canta, toca la guitarra y compone los temas de este Light from above. Deudor del mejor heavy metal de los ochenta, recorre en una vorágine de solos, pasajes veloces, riffs a doble bombo y estribillos con mala leche su amor por Ozzy Osbourne (con Rhandy Rhoads), Iron Maiden, Metallica, Y&T y Judas Priest. Aunque lo más destacado del álbum es, en sí, el conjunto heterogéneo de canciones, podemos destacar Warriors of time, Show me the way, Black abyss, Light from above, Enterprise y la revisión de Hit the lights. La banda, otra gran promesa, no llegó en trabajos posteriores a este nivel. Una pena. Merece, en cualquier caso, una escucha esta joyita.

 

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Algunos discos que sigo escuchando (9): especial blues rock.

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Algunos discos que sigo escuchando (9): especial blues rock.

A los que seguís el blog no os extrañará una entrada dedicada al blues rock. Ya tenemos una sección en marcha sobre los clásicos del blues llamada Blues para novatos que retomaremos dentro de poco. En esta sección, además, solemos pasar revista a discos que siguen sonando por nuestras vidas, casi siempre música de grupos nacionales. Pero, mira por dónde, hoy apetece retomar algunos discos de blues rock recientes que nos encantan: si no los conocéis o no os gusta el estilo, sirven como introducción, tanto a los propios artistas como al género. Y si ya os suenan, a recuperarlos.

He aquí nuestra pequeña memoria con algunos discos de blues rock que nos encantan.

king-king-reachingforthelightKing King – Reaching for the light

Alan Nimmo es el crack tras el nombre de King King: cantante, compositor y guitarrista, demuestra un gran nivel compositivo, una furia y un bien hacer con la guitarra y una corrección vocal por encima de sus homólogos (entiéndase: guitar hero frontman). Por momentos me recuerda a Paul Rodgers (Rush hour). El guitarreo épico de Take a look o las iniciales Hurricane (ese toque hard) y You stopped the rain, con su pegajoso estribillo, bastarían para calificar este disco como excelente. Pero el resto no desentona. Lay with me con su adorable piano y la final Stranger to love demuestran la sensibilidad de este tipo. Le acompañan Bob Fridzeman a las teclas, Wayne Proctor a la batería y Lindsay Colson al bajo. No te lo pierdas.

 

The Heavy Eyes – He dreams of lions the-heavy-eyes-hedreamsoflions

Un disco nacido en pleno 1970, con su blues psicodélico, su rabia heavy primigenia, un poco de Cream, un poco de Black Sabbath, mucho fuzz y distorsión para atronar el salón de casa. Pero con inteligencia, con técnica, con buenas composiciones. Sobervio riff y tempo en Hail to the king baby, genial guitarreo en Z-Bo y temazo definitivo para cerrar con Modern Shells y sus tres minutos largos de final acústico. No esperes pausas. Todo el disco es un compendio de riffs blues y hard rock. Una pareja rítmica bestial, especialmente el bajista Wally Anderson (escucha Shadow shaker o The fool), pero sin desmerecer a las baquetas Eric Garcia. Voz y guitarra a cargo de Tripp Shumacke. No dejes de subir el volumen con el tema título, He dreams of lions.

anthony-gomes-electricfieldhollerAnthony Gomes – Electric field holler

Conocí a Anthony Gomes con su álbum de 2012 Up 2 Zero, que también os recomiendo, pero fue con este Electric field holler (su décimo de estudio si no recuerdo mal) que me enganchó definitivamente. Un tipo que mantiene el feeling en la voz de Steven Tyler pasado por lo mejor de la vieja escuela y destroza la guitarra a medio camino entre Hendrix y Kossoff, con un sentido melódico muy particular. La inicial Turn it up o Whiskey train dan una idea del rollo divertido que maneja el álbum, con riffs aparentemente sencillos, líneas melódicas que enganchan y buenos punteos y solos. En ese sentido, Love crazy es mi favorito, quizá con Back door scratching. Y de regalo, recomiendo pinchar The blues ain’t the blues no more (con su tono acústico) y Junk in the trunk. A por él.

Robert Jon and the Wreck – Good life pie robert-jon-goodlifepie

Este es más reciente, de este año vaya. Disfruté un montón con el anterior Glory bound y, aunque tarde, le hinqué con ganas las orejas a este completo Good life pie. Si conoces a la banda, blues souther rock con buen Hammond y momentos slide bien conseguidos, como en una de mis favoritas, Hit me like you mean it. Canciones muy melódicas, con un buen cantante y una banda que imagino tocando en un tugurio de Arkansas o Alabama lleno de humo y cerveza. Escucha la pegadiza Rollin’ o Good life pie, con su rollo Allman Brothers ,o el juego rítmico de Bad for you, con su fuzz incluído o Good lovin’ con su momentazo hard guitarrero. Pasajes de calma no pueden faltar en un álbum de este tipo, y aquí tenemos The death of me o Sweet Angelina, con excelentes acústicas. No desperdicies la ocasión de escuchar Good life pie o su anterior Glory bound. Robert Jon Burrison comanda la nave, con su voz y su guitarra, junto a Andrew Spantman a la batería, Steve Maggiora a los teclados, Kristopher Butcher como guitarrista principal (solos, slide) y Dave Pelussi al bajo.

Aquí os dejo una pequeña muestra de estos discos.

 

 

 

Algunos discos que sigo escuchando (8)

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Algunos discos que sigo escuchando (8)

En rockologia.com nos gusta rebuscar en nuestra discoteca particular, entre vinilos, cedés, archivos mp3 o enlaces multimedia para recordar (reivindicar a veces) algunas obras que nos acompañaron y, la mayor de las veces, aún nos acompañan en los paseos matutinos al trabajo, en los ratos de sofá o en las fiestas con amigos. Hoy traemos cuatro propuestas diferentes: un poco de rock duro, un poco de AOR, un poco de metal técnico con toques thrash y un poco de rock setentero. Allá vamos.

 

Calibre ZeroCalibre Zero – Con las botas puestas

Cuarto largo de estos roqueros que lo mismo suenan a Motörhead a Barricada a Muro que te sueltan un riff Sabbath. El disco lo grabaron los hermanos Lázaro, Miguel a las guitarras y Ricardo al vozarrón, Pedro Peláez al bajo y Antonio Cuenca a la batería . En líneas generales, el álbum se beneficia de los riffs de guitarra y el trabajo de la batería, con unas letras que obligan a reflexionar, sobre todo ensalzando la lucha personal y social. Buenos ejemplos son Previa de un nuevo amanecer (“sin miedo a ganar o perder, un paso al frente, no retrocederé”), el tema título Con las botas puestas (“lo quiero todo y lo quiero ya (…) morir, moriré con las botas puestas”) o Nuevo orden mundial. A destacar también Tu sola presencia, con un gran trabajo rítmico, el toque heavy de Esclavizados y la arriesgada Tu día llegará (“no eres inmortal”). Cierra el disco una curiosa Dejadnos vivir en paz, casi un himno comercial de ritmo fácil, estribillo a varias voces pero letra dura (“dejad que la gente honrada viva en paz”). Un buen ejemplo de rock comprometido.

Airless – Changes front

Es increíble que un guitarrista como Robert Rodríguez no tenga más reconocimiento. En Changes escribe un manual de guitarra en el hard rock, con riffs melódicos, solos bien plantados y una mezcla de técnica y sentimiento bien equilibrada. Escucha Upstream y Rescue me. Además, las canciones no son solo pirotecnia: hay buenas estructuras, algunos estribillos memorables (Dead inside, Reach for you) y, en definitiva, canciones con mayúsculas. Junto a Robert, destacan el teclista Diego Rois (sobre todo en I don’t care y Start again) y las voces de Iñaki Lazcano; el bajo lo pone Miguel Manjón y de la batería se encarga Pako Martínez. Y no puede olvidarse The latest prophecy, una joya brevísima que desentona un poco en el conjunto pero que me encanta. Quizá una mezcla más lucida hubiera dado un empujoncito este trabajo de Airless. Por cierto, colabora Danny Vaughn (Tyketto) en el tema Changes.

vitaimana-oceanidae Vita Imana – Oceanide

El tercer álbum de estos madrileños se hunde en un metal técnico, difícil por momentos, diverso, con muchos cambios en los temas, un disco no sin riesgo. Se les ha comparado con Machine Head, Meshuggah o Gojira, pero creo más bien que están desarrollando su propio estilo, sonando a unos o a otros por momentos. Para empezar a pinchar, temas como Equilibrio o Depredador de luz son buenos ejemplos de cómo la percusión y los ritmos y los riffs de las guitarras manejan la canción para redondearse con la fuerza vocal. En el mismo palo, Oxígeno (de mis favoritas: “intentando ser yo mismo para no desfallecer”) o Manos de sangre (thrash gordo) te vuelan la cabeza. Algunos estribillos sencillos se cuelan, que también hay que cantar en los conciertos, como en 6 almas. Y no solo de caña burra vive el artista: añadimos la pausa bienvenida de Hydros y, otra favorita, la (cuasi)épica Mar de cristales. A la voz Javier Cardoso, a las guitarras Román García y Puppy, el bajo para Pepe Blanco, la batería la machaca Daniel García y las percusiones las borda Miriam Baz.

’77 – Maximum rock N’ roll 77-maximum-rock-n-roll

Más allá de las manidas comparaciones con los famosos australianos, la banda ’77 fabricó un álbum (casi) perfecto de rock setentero, riffs pegadizos, hard blues, rock and roll a lo Chuck Berry y mucho Bon Scott (por supuesto). Canciones como la propia Maximum rock and roll o Don’t you scream son buenos ejemplos de la mezcla, mientras que en otros temas se arriman más a AC/DC: Down & dirty, Highway rebel o 16 year-old king (buen bajo, buen riff). En You bore me recuerdan a los primeros Bad Company. En Jazz it up a Aerosmith. Pero qué más da si las canciones están bien trabajadas, el sonido excelente y la diversión se mantiene a lo largo de los diez cortes del álbum. Los hermanos Valeta, Armand y LG, componen, ponen el alma, las guitarras y las voces a este proyecto, en esta ocasión junto a  Raw al bajo y Dolphin Riot a la batería. Además, en directo merecen mucho la pena. Una vuelta por el rock de ’77 siempre merece la pena.

Algunos discos que sigo escuchando (7): especial heavy metal

Cuernos

Algunos discos que sigo escuchando (7): heavy metal nacional

 A mediados de la primera década del presente siglo, hubo un pequeño boom de heavy y power cantado en nuestro idioma gracias al punto de fama que bandas como Saratoga o Avalanch habían logrado. De todos aquellos, la mayoría han pasado sin gloria a ocupar las estanterías y los archivos multimedia de muchos de nosotros. Aquí repaso algunos de aquellos discos que merece la pena recuperar de vez en cuanto.

Un poco de heavy no le hace nunca mal a nadie…

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Arkania – Eterna

Una pena que una producción floja y una mezcla mediocre afeen un disco lleno de buenas canciones de metal melódico con ramalazos heavy. Excelentes melodías con protagonismo de las teclas y el violín, con la guitarra de actor más secundario, una batería contenida y un cantante correcto, quizá demasiado en primer plano. El comienzo con La huida, Rosas sin espinas y Bandido (ese estribillo de manual) sorprende por esa mezcla de historias que Icaro (voz) y José Luis Godoy (guitarra) intercambian. A destacar, también, Salomé, la balada Golpeando el corazón, En medio de la nochePrincesa de Hielo y la que da título al álbum, Eterna. El violín de Alberto Tejera le da un punto original a las composiciones.

 

Furia Eterna – Hijos de la nada Furia eterna

Un disco debut (y único) de esta banda de Salamanca, encajado en los parámetros más clásicos del heavy con tintes power de finales de los noventa y principios de este siglo, sin un cantante chillón ni abusar del doble bombo. Buenos cambios de ritmo, riffs currados (No debes cambiar, 1942), armonías vocales correctas y alguna sorpresa agradable, como la instrumental Fantasía (Pt1 y Pt2), Libre como el viento, Cárcel de cristal o Hijos de la nada. Además de la voz de Hector Hoyos, destacan las guitarras de Alejandro Cacho y Víctor Benal y el bajo de Nuria Orgaz. Producción correcta, con fuerza en los graves y mezcla acertada de las guitarras.

 

Skydancer Skydancer – Pozo de lágrimas

Resulta un tanto inclasificable el estilo de Skydancer en su disco debut. Utilizan herramientas del thrash mezcladas con arreglos y melodías power pero con una voz que no encaja en ninguno de los dos estilos, por su crudeza, más cercana al hardcore, y por su forma de interpretar, que recuerda más al rock callejero y hasta el punk. Lo cierto es que hay buenas composiciones basadas en riffs rudos de guitarras y líneas melódicas sencillas pero efectivas. Daniel  Soengas canta, toca la guitarra, compone la mayoría de los temas y comparte protagonismo con Jonathan Lago (guitarra), Jose Gonzalves (bajo) y El Diego (batería). A destacar, la inicial Lleva mi cruz, Solo uno más, Juntos en la muerte (con sus dos partes complementarias) y No volverás a sonreir. Buen heavy desde Galicia.

 

Adgar – Tiempos de cambio Adgar

Por aquí ya hemos hablado de Ángel Rubin, cantante de Adgar en este álbum. Nos gusta su forma de interpretar, de mantener las veloces melodías y lo bien que se adapta a los distintos matices del heavy. En esta ocasión, con los guitarristas Javier Ochoantesana y Armando de Pablo (compositores), el bajista Tomás Álvarez y el batería Jose Luis Cabarga logra un más que correcto álbum de heavy a doble bombo, melodías power, buenos solos de guitarra y algunos estribillos demoledores. Más para fanáticos del estilo que para no iniciados, el conjunto se hace un poco repetitivo, aunque hay canciones muy notables, como Has cambiado (pedazo melodía y estribillo), Rosa con espinas, la balada Esa mirada triste, Heavy metal (cañera, con guiños clásicos, riff pesado) o Corazón y fe.

 

 

Lo más visto en 2015

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Ya van cuatro añazos desde que rockologia.com se puso en marcha. Entonces nos leían cuatro gatos al mes, poco después cuatro gatos a la semana y, por fin, nos leéis cuatro gatos al día… Avanzando en esto del multiverso roquero. Para los aficionados a pasearse por aquí y para todos aquellos y aquellas que sentís curiosidad, sin más, por saber de qué vamos por este espacio, un resumen de lo más visitado del año 2015.

Los viejos roqueros nunca mueren (aunque lo parezca).

Hay artículos alzados en el top gracias a la constante consulta, textos que aguantan temporada tras temporada en el top.

  1. Las mejores canciones de Testament
  2. Las portadas de Judas Priest
  3. Eric Clapton: sus mejores composiciones
  4. Las bandas de Steve Vai
  5. Bandas tributo femeninas

 

Las historias más (o menos) interesantes de (nuestra personal) Historia del Rock.

Tal como nosotros lo vemos, lo interpretamos o nos lo creemos. Algunas curiosidades llenas de rocanrol.

  1. Suicidas del rock: músicos que se quitaron la vida
  2. Rock y poesía. Diez poemas pasados por la guitarra
  3. Canciones sobre mujeres gordas (en el rock)
  4. Las mejores colaboraciones de Aurora Beltrán
  5. ¿Y si… Eddie Van Halen se hubiera unido a KISS?

 

Las novedades del año (discos nuevos y buenos).

Esto es lo más visitado de las novedades de este año pasado (y un poco del anterior). Rock de por aquí, ya sabes…

  1. Eldorado – Karma generator
  2. Gritando en Silencio – La Edad de Mierda
  3. Los Brazos – Más gas
  4. Algunos discos que sigo escuchando (4)
  5. Algunos discos que sigo escuchando (6)

 

Y, claro, nuestra sección dedicada al sexo en la música.

Una de las categorías más vistas en rockologia.com es la dedicada a la música comprometida… con el sexo en cualquiera de sus variedades.

  1. Sexo en el rock (1): esto está chupado (sexo oral y rock)
  2. Sexo en el rock (8): la primera vez (first cut is the deepest)
  3. Sexo en el rock (4): por detrás me gusta más (sexo anal y rock)
  4. Sexo en el rock (7): quedarse a medias (finish what ya started)
  5. Sexo en el rock (2): donde comen dos comen tres (tríos y rock)

 

Para acabar, aquellos artículos poco visitados pero muy queridos por nosotros (no pasa nada, ahora puedes leerlos).

  1. Phil Lynnot meets Gary Moore: sus mejores canciones
  2. Blues para novatos (1): Elmore James
  3. Lo mejor de Carmine Appice
  4. Written by Jack Ponti
  5. ¿Y si… David Coverdale se hubiera unido a Michael Schenker?

 

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Algunos discos que sigo escuchando (6)

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Algunos discos que sigo escuchando (6): especial fin de año 2015

Antes de acabar el año querría hacer justicia a cinco discos que me han acompañado estos meses (algunos más que otros) y que por diversas razones nunca han aparecido por este blog. Cinco propuestas diversas pero, sin duda, muestras evidentes de la buena música que se sigue realizando por nuestras tierras, cada una en su estilo: un poco de thrash, un poco de rock setentero con toque psicodélico, un poco de rock callejero directo a la mandíbula, un poco de hard rock melódico en inglés y un poco de folk-metal. Vamos allá.

Angelus Apatrida - Hidden evolution Angelus Apatrida – Hidden evolution

De veras, una carrera sólida como pocas en el thrash metal de este siglo y, tal vez, su mejor obra, a la altura de cualquiera publicada este año en el género. Contiene la rudeza, la técnica, la inspiración, la melodía, el ritmo imprescindibles, en fin, un compendio veloz de cómo fabricar un discazo de thrash. Guillermo Izquierdo a la voz y la guitarra, labor que comparte con David Álvarez, José Izquierdo al bajo y Víctor Valera a la batería. Temas a rescatar: Serpents on parade, Speed of light (con la colaboración de Chris Amott), End man, la inicial Immortal o la que da título al álbum, Hidden evolution y sus nueve minutazos. Aunque los cuatro están a buen nivel, destacaría el trabajo de guitarras, tanto en los fraseos como en los solos y la forma en la que armonizan los dos, con recuerdos a Judas y Megadeth por doquier. No esperes otra cosa que metal sin concesiones bien hecho.

Bourbon – Devastación Bourbon - Devastación

Segundo trabajo de estos músicos de Sanlucar de Barrameda, Cádiz, pero que lo mismo podrían ser de un pueblo sureño de Estados Unidos o vivir en un garito humeante de mitad de los setenta en algún lugar de Londres. Un paso al frente desde su disco debut (que aquí comentamos) en eso que tanto gusta decir: evolucionando. Pero con riesgo, sin acomodo, jugando con las sonoridades blues, psicodélicas y hard rock en su nueva versión power trío. Escucha Escrito en la pared o Devastación, marcan dos caras de ese camino, la eléctrica vintage y la acústica psicodélica. Un sonido exacto grabado y masterizado por Curro Ureba donde los tres miembros de la banda (y muchos invitados) intercambian protagonismo: Raúl Guerrero a la guitarra, Álvaro Guerrero a la batería y Juanma Gonzálvez al bajo. Cortes oscuros pero agarrados a insidiosas melodías como ¿Quién eres tú? o Contra el cristal junto con otros más animados como Hipnus o Una cuestión personal. Y de broche un gran artwork a cargo de Sancho García.

 

el-cuarto-verde-metroglobina El cuarto verde – Metroglobina

Viajamos a La Rioja esta vez para el tercer trabajo de El cuarto verde. Cuentan con Iker Piedrafita a los controles, así que ya sabes por dónde va el sonido de Metroglobina. Diez canciones de rock visceral, nervioso, de agitar cabezas y cantar a pulmón, con un pie en las armonías accesibles y otro en una base rítmica potente. Qué bien sienta la caña de la auto-definitoria Culo de mal asiento y ese brutal riff de Por la tangente, la sinceridad de Hoy (canción pistola) y Hazlo “si te lo pide el cuerpo” o el toque popero de La hora de los lobos. Rosendo colabora en Cómo purgar el radiador de una casa deshabitada. Pone la voz Odón y comparte las guitarras con Edu Doc, Julián le pega a la batería y el bajo lo maneja Deivis.  Buen rock, buen álbum.

 

Strangers – Survival strangers-survival

Seguimos este repaso en Madrid con una banda que facturó un disco de hard melódico con muy buen gusto y todos los elementos del género en dosis adecuadas. Mucho ramalazo ochentero, con toques Bon Jovi, Toto, Journey o Europe por doquier. Canciones suaves de arreglos jugosos como Forever o Stand by (acertado saxo) conviven con pelotazos roqueros como Burning Whithin, Light o Beyond your eyes. Never stop, Heroes (qué pasada) y Dreamer navegan por el hard rock “de radiofórmula”. Buen trabajo vocal de Oscar O’Brien anclado en las melodías cuidadas. La guitarra la lleva Miguel Martín, los teclados Carlos Jiménez, la batería Abel Ramos y el bajo Carlos García. Un grupo que está forjando año a año una discografía más que interesante, y no solo para amantes del género o adoradores de los sonidos más comerciales.

saurom-suenos-2015 Saurom – Sueños

La ambición de estos gaditanos les llevó a facturar un doble cedé con veintiséis cortes (más un bonus) que resume todo lo bueno que han compuesto desde que en 2001 debutaran, con una mezcla de temas alegres de corte folk con otros más íntimos y oscuros. Una instrumentación muy cuidada con arreglos detallistas, elaboadas melodías y letras bien pensadas. Las gaitas y el estribillo de Camino a las estrellas, la caña de La isla de los hombres solosNáufrago o El reino de las hadas, el medievo rompiendo en Músico de calle o El círculo juglar, las acústicas de Dalia, la luminosidad de Vive, la hímnica Memorias de un héroe, la fiesta de ¡Por fin es viernes! En definitiva, Saurom exploran todas sus facetas y nos descubren alguna más. Miguel Ángel Franco se sale en las voces, Narci Lara toca todo lo que puede (guitarras, flauta, violín y más), Santi Carrasco se encarga de pianos y teclados, Raúl Rueda de la guitarra principal, José Gallardo del bajo y Antonio Ruiz de la batería. Buen sonido, buenas canciones, mucha inspiración.

Algunos discos que sigo escuchando (5)

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Algunos discos que sigo escuchando (5)

Desempolvamos, de vez en cuando, la discoteca física y virtual para compartir esos álbumes que se nos quedan enganchados con el paso del tiempo. Música más o menos famosa donde recrearnos con la variedad del rock en español. Esta vez, traemos cuatro propuestas heterogéneas, para todo tipo de paladares.

 

tako-lcv-portadaTako – Las campanas de la vergüenza

Da gusto pinchar siempre un disco de Tako, uno de los grupos a los que más cariño profeso. En Las campanas de la vergüenza entregaron una colección de canciones de lo mejorcito de su discografía, lo que tras veintitantos años en los escenarios resultan palabras mayores. La producción de Daniel Alcover, excelente. Canciones como 2007, El alma atada, La tienda o Palomas de cartón mezclan esas melodías pegajosas, esos ritmos rocanroleros, esa forma de conseguir una buena mezcla entre armonías de guitarras y voz.  Estructura clásica, con puentes y estribillos pensados y algunos pasajes de guitarra geniales. Letras para escuchar con tranquilidad en Llueve en el sur, Palomas de cartón o El tío Tufo. Registraron las diez canciones Mariano Gil “Rones” a la voz y la guitarra, Íñigo Zubizarreta a la guitarra solista, Teto Viejo en la batería, Nacho Jiménez con las teclas y Fernando Mainer al bajo. Imprescindible en cualquier discografía roquera que se precie.

Miss Octubre – Día 1 Miss Octubre

Tengo debilidad por la voz de Lilith (Agnes Castaño), su forma de frasear, de rasgar las melodías, la intensidad con que interpreta manteniendo el control del tema. Si, además, ponemos a componer y a meter guitarras a un monstruo como Alfredo Piedrafita, la mezcla solo puede ser rocanrol sucio y ruidoso. Porque de eso se nutren las canciones de Día 1. La comercialidad bien entendida de 15, tensa balada, o Prisionero se mezcla con el rock compacto de Miss Octubre, Rojo oscuro o Mundo enfermo, rebeliones sonoras que por sí mismas ya justifican tener este álbum. Iker Piedrafita, en las guitarras y la producción, le da un toque moderno al sonido, esta vez bien conseguido. Juegan en varias ligas al meter temas diferentes, cambiando el registro anterior. Así Fuego frío o Tú siempre ganas (balada cantada por Alfredo) al final del álbum sientan muy bien, desahogan el conjunto. La batería  de Sergio Izquierdo y el bajo de Rafa Martínez. Si te lo saltaste en su día, buen momento para darle un par de vueltas.

 

 

Cronometrobudu - amagiCronómetrobudú – Ama-Gi

Lo que más me gusta de este disco es la mezcla algo excéntrica de sonoridades, los saltos de estilo en un mismo tema, pero todo queda, curioso, bien ensamblado: base rítmica, guitarras y violín todos a una, todos buscando su hueco. Un estilo peculiar, para bien y para mal, donde las buenas letras y las melodías de los estribillos ganan con las escuchas. De cero, Soy yo, David (brutal guitarreo) o Ama-Gi son ejemplos estupendos de Cronómetrobudú, creando temazos sobre una base rock-metal que aliñan con otros estilos en total libertad. La guitarra de Codo a codo se ensambla muy bien con la melodía del violín y de diez en Mi vida sin mí, de lo mejor del disco, con toque flamenco. Como curiosidad, meten un tema en japonés, ahí es nada. Grabaron Ama-Gi: a la batería, Roberto de Vega, al bajo, Pablo González, a las guitarras, David Sendino, al violín eléctrico, Oscar Calvo, a la voz, Javier Castro. Un grupo de burgos que tienen más éxito fuera que dentro de nuestras fronteras. Eso hay que remediarlo.


Dirección Prohibida

Dirección Prohibida – Cimientos de hueso y barro 

Nunca acabo de sorprenderme de la calidad que últimamente atesora el rock en español. Todos los años me recreo con gran cantidad de discos, y es un placer venir a esta sección y re-escuchar trabajos como este de Dirección Prohibida, grupo alicantino (casi) desconocido. Debo recomendar este Cimientos de hueso y barro por calidad, composición y entrega. Las guitarras de Cuentas mis sentidos y Como el trigo, rock directo sin renunciar a la melodía. Buen fraseo en Una historia en vuestras manos. Una balada lograda con Kutxi Romero de título La de cerrar los bailes. El crescendo de No seré más me encanta. Buen conjunto, con algún punto flojo, pero que mantiene el tipo. La banda la componen Jero (Jesús Lorenzo) a la voz y la guitarra, Pablo Marcos como guitarra principal, Víctor Sala a la batería (ojito al trabajo de este tipo) y Joserra Mora al bajo. Sin sorpresas, pero adictivo. Bonita portada.

 

 

Algunos discos que sigo escuchando (4)

 

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Algunos discos que sigo escuchando (4)

Solemos remover el fondo de los estantes (virtuales y reales) de vez en cuando para recuperar algunos discos que nunca se marchan, que vuelven de vez en cuando a las orejas desde un vinilo, un cedé, el móvil o ese usb que siempre va en el coche. Redescubrir estas canciones a veces es darse cuenta de qué poca suerte tienen todos estos músicos excelentes, cuyos trabajos apenas han llamado la atención. No les falta calidad, les falta presencia en los medios y en los escenarios.

En esta ocasión, vienen por aquí cuatro bandas de puntos distantes del país y de estilos en ocasiones opuestos: los vascos The soulbreaker company, los andaluces La sombra del grajo, desde Cataluña los melódicos Hardreams y para cerrar los ovetenses Baja California. Una muestra de algunos discos que sigo escuchando pasado el tiempo, perdurables, que sobreviven a la novedad. Habrá más.

 

 The Soulbreaker Company – Graceless The Soulbreaker Company GRACELESS

Si no existieran habría que inventarlos. Qué gran banda. Desde sus inicios anclados en el hard rock seventies han ido creciendo con elementos diversos del progresivo a la psicodelia pasando por el soul, arriesgando en composiciones complejas pero sin olvidar las melodías accesibles y las buenas líneas vocales. En este álbum, además, la producción vuelve a ser de diez (Liam Watson y la propia banda tienen la culpa). Las guitarras las ponen Asier Fernández y Dani Triñanes, la voz se la deja Jony Moreno, todo lo que tenga teclas se lo curra  Txiki Lazyhand, la batería la machaca con gusto Ortiz Domingo y el bajo lo perfecciona J.J. Manzanedo (oreja puesta en No one is complaining). Guitarras inspiradísimas en Many so strange o Hard and fast, con esos violines de regalo. Composiciones para repetir como How will we get by? (me suenan a unos The Black Crowes experimentales), la breve 1789 (cómo canta Jony) o Dust from the stars, con esos cambios tremendos. Dale un par de vueltas si no los conoces.

 

 

Hardreams Unbroken PromisesHardreames – Unbroken promises

Metidos de lleno en la grabación de lo que será su cuarto trabajo, con más de quince años a sus espaldas, estos locos siguen haciendo el mejor hard rock melódico por estos lares (AOR, si te parece mejor). Con este estilo y cantando en inglés, difícil tener reconocimiento en este país. La banda actual la forman Manu Esteve a la voz, Sergi Hormigó a la batera, Miquel García a las teclas, Víctor Muñoz al bajo y el fenómeno David Agüera a las guitarras. Lo mejor del álbum, la equilibrada mezcla de teclas y guitarras melódicas con las líneas vocales de Manu. Escucha Count on me o cómo roquean en A high mountain to climb. No es un álbum “blandito”, estos tipos saben dar caña sin perderse mientras ejecutan fantásticas melodías. Y aunque creo que hacen mejor los temas más hard que los lentos, no puedo dejar de disfrutar con It’s only love o la más pausada Now you’re mine (quizá el mejor trabajo vocal). Destacan, además, las guitarras de Goin’ fast (mi favorita) o The land inside our souls. Esperando su nuevo trabajo.

 

 

La sombra del grajo – Doble o nada La sombra del grajo Doble o nada 

Joven banda malagueña que apuesta en este disco debut por un rock urbano al estilo Marea con dejes de otras bandas andaluzas. Cuenta con colaboraciones puntuales como Marcos Molina (Gritando en Silencio) o Fernando Madina (Reincidentes). Doce canciones sin sorpresas pero muy bien ejecutadas, con cambios de ritmo y tono, buenas melodías, estribillos de voces dobladas y alguna sorpresa, aunque se nota el poco presupuesto en la producción, con una mezcla muy plana y sonidos demasiado iguales entre las canciones. Destacan, a mi gusto, Misantropía, que abre con acierto el álbum, A la deriva, Hora de brujas, con un fantástico trabajo de guitarras y un estribillo ideal para los directos, El último tren, con tufillo Barricada, y la final  Grito de libertad, donde construyen una canción personal con gran letra.  Ezequiel a la guitarra y la voz, Antonio a la batería, Joshua al bajo y Ramón a la segunda guitarra.

 

 

 

baja california la cara b del rockBaja California – La cara B del rock

Se meten en una liga imposible, la del hard rock al puro estilo Bon Jovi. Y salen victoriosos. Es increíble cómo suena este álbum. Excelentes guitarras a cargo de Manuel Roz y Javi Monge, con garra, melodía y algunos solos muy bien ejecutados, y una base rítmica bien acoplada que por momentos suena a puro eighties, con Andrés Martínez al bajo y Andrés González a la batería. Composiciones redondas y bien ejecutadas, con estribillos pegadizos y buenas armonías vocales. La inicial Atrápame lo dice todo: riff de guitarra machacón, un solo corto, melodía vocal sencilla bien cantada por Manuel y estribillo directo. Lejos del final suena a Uzzhuaïa, tremenda, como Es la hora y su talkbox que parece tocado por el mismísimo Sambora. Buenas intros, en Hoy toca no dormir o El último hombre en pie. Letras de amor y fiesta, frescura, alegría y mucha marcha en estos once temas. No te pierdas Libres o la final Humanidad.

 

Y si quieres más, no dejes de pinchar los enlaces para descubrir más discos que seguimos, aún, escuchando:

Algunos discos que sigo escuchando (1)

Algunos discos que sigo escuchando (2)

Algunos discos que sigo escuchando (3)

 

Algunos discos que sigo escuchando (3)

Bateria 1

Algunos discos que sigo escuchando (3)

El pasado año se hizo mucha y buena música en español, tanto en estudio como en directo, y aunque por aquí somos muy forofos y dedicamos nuestro tiempo libre a escuchar y compartirla en cualquier formato, nunca da tiempo a traer todo lo que nos gusta. Para novedades hay otros espacio mucho mejores, más dedicados. Sin embargo, el primer artículo de este año lo queremos llenar con algunos álbumes que se nos escaparon por el blog pero que nos acompañaron muchas horas mientras hacíamos nuestra vida, canciones que sonaron mientras conducíamos, hacíamos el amor o vagueábamos con unas cervezas. Ahí están… pero aún hay muchos más.

9 lágrimas 9 lágrimas – Tempus fugit

Reconozco que no hice mucho caso a este disco de 9 lágrimas. No soy demasiado fan del sonido Cube. Pero gracias a la crítica de un blog amigo le di al play y me he enganchado. Más allá de las comparaciones con Sober, 9 lágrimas han facturado un fantástico compendio de hard rock moderno y un trabajo de guitarras sorprendente. Solo por un tema como Vientos de Alejandría ya merece la pena. Pero ahí está Madre azul, que suena tremenda: el riff central y el estribillo especialmente, un buen arreglo en el puente y una letra redonda. Junto con Todo lo que fui (se cuelan los Metallica de los noventa), Bendición, Tras la tormenta y Melodía interpretada hacen de Tempus fugit una excelente escucha.

 

Desalojo – Despierta portada_despierta

Los gallegos eligieron a Iker Piedrafita para producir este segundo largo donde las labores de Diego y Randy a las guitarras y la voz particular de Jito han creado una obra muy interesante, que gana a medida que la escuchas. Tienen una especial manera de componer himnos roqueros para cantar a voz en grito en los conciertos: Inalcanzable, Sangre y sudor o Entre suspiros son buenos ejemplos. Pero hay más, con una mezcla de influencias interesante. Caña buena en Mi propio ego (“soy la respuesta equivocada a tu pregunta/soy el que vive siempre bajo un mar de dudas”) o La cuerda floja. El buen gusto con la colaboración de Aurora Beltrán en Bajo la piel. Y el final con Pánico, desarrollado en más de ocho minutos, muy atrevido. Una evolución muy buena desde su anterior obra, a la espera de que sea un signo de una larga y fructífera carrera.

 

Ingravitö portada Ingravitö – Diario de un susurro que grita

Autodenominan a su música metal-transgénico, música rabiosa y llena de sangre e intenciones. Vive en ellos lo mejor de SA, Desakato o los Hamlet más ruidosos, pero sacudido con una coctelera melódica bruñida de metal-core. No es solo caña burra y veloz, es buena construcción del tema, puentes/estribillos elaborados y algunos pasajes sonoros acertados. Falta un poco de magia en algunos momentos, pero llegará, porque tienen muy buenas canciones. Sin olvidar letras actuales y poco manidas. Tremendo principio con Un lugar, otro lugar y Una más (single, por cierto), con puntos álgidos en Desdibujándome, Atardecer oxidado, Lluvia ácida (“rabia y dolor al ver las cartas marcadas”) o la calmada Trapecios rotos. De Pamplona, buenas influencias.

 

 Whisky Caravan – Donde ella duerme Whisky-Caravan-2014-Donde-Ella-Duerme

 No podían faltar los madrileños Whisky Caravan con este largo lleno de rock bueno y directo, sin complicaciones. No te dejes engañar por la primera impresión: la voz de Danny Caravan se parece a la de Bunbury, sin duda, pero la banda no es una copia, aunque por momentos suenan a Héroes del Silencio. Tienen más cosas en su música, influencias folk, mucho blues. Genial comienzo con Volver, buen resumen del sonido general del grupo (esas acústicas, ese piano, ese arreglo tras el estribillo, ese crescendo final). Siguen grandes en Dónde enterrar los sueños, Sombreros y Escombros (“entre los escombros hay fabulosos castillos de arena”). Comercialidad íntima en Hacia ningún lugar, Chica carmín y La suerte que has tenido. Mónica Merino hace una labor fantástica con las teclas. Buena banda y buenas canciones.

 

 

Y si aún quieres saber qué discos seguimos escuchando, pincha en los otros artículos de esta serie:

Algunos discos que sigo escuchando (1)

Algunos discos que sigo escuchando (2)

Algunos discos que sigo escuchando (2)

 

Tía con Guitarra

Algunos discos que sigo escuchando (2)

De vez en cuando me gusta remover el fondo de las estanterías o rebuscar en los archivos del ordenador o el móvil y pinchar discos que llevan acompañándome poco tiempo (entiéndase unos meses, tal vez un año). Cuando los redescubro, cuando compruebo que esa música se ha quedado para vivir conmigo, con el resto de músicos que ya pueblan mi vida, siento una alegría inmensa. Y de eso trata este artículo, de compartir contigo que aún en estos tiempos de inmediatez, de comida rápida, sexo acelerado y catatonia urbana, podemos recrearnos más allá del viejo clásico o de la novísima novedad para disfrutar de manera más pausada con algunos artistas nuevos, de por aquí la mayoría.

Con estas reflexiones, subo al blog algunos álbumes que por diferentes razones no aparecieron en su momento en el blog pero que, sin duda, debieron. Algunos discos que sigo escuchando pasado el tiempo, perdurables. Habrá más.

 

DesalojoDesalojo – Papeles mojados

A la espera de poder hincar el diente al nuevo trabajo titulado Despierta, repaso este fantástico Papeles mojados. Canciones que rebuscan en el rock más clásico para darle una pátina de siglo XXI y un buen puñado de personalidad, tanto por la voz de Jito como por sus letras, amén de una cuidada producción de Iker Piedrafita (esta vez, acertaste de pleno). Canciones con mucho que decir, como la propia Papeles mojados, la final y casi épica Parte del viento. Las influencias de Randy a la guitarra no se esconden y encuentras muchos guiños; Tras un tren, tremenda. Canciones para cantar a pleno pulmón no faltan tampoco: ahí están A cada instante oír tu voz y A lomos de un susurro. Muchas colaboraciones, demasiadas para mi gusto, y un puñado de canciones que se quedan pegadas. Ahora, a por el siguiente.

 

Caso Omiso – Tarde, mal y nuncaCaso Omiso

Álbum auto-editado hace casi tres años ya, les descubrí hace apenas unos meses. Increíble que estos tipos no hayan conseguido que nadie les publique este pedazo de colección de canciones. Lo cierto es que no hay virtuosismo ni pirotecnia, y la producción llega al aprobado justo. Pero con todo esto, se fabricaron un puñado de canciones que se te pegan. Letras curradas con su punto original, tipos que se entregan en cada riff, en cada compás. Desde el cigarrito con el que abre Por el suelo hasta la final Campo a través. Por el medio, temas importantes como Duermevela, Todo me sale al revés (qué recuerdos a EUKZ) o Ahora que no miento (genial juego de tempos, con tufillo a Kolibrí). En mi opinión, estos cuatro asturianos se merecen un poco más de atención. Y un nuevo álbum pero ya, gente.

Adestono Adestono – Tiempo y castigo

No puede negarse que la voz de Aleka marca mucho del estilo de Adestono, que ellos mismos encajan entre lo más granado del rock patrio. Pero también sería injusto, porque toda la banda suena muy compacta. Buen trabajo de guitarras, con algunos riffs bien conseguidos y la pareja Álvaro y Carlos combinándose con muy buen gusto. Entre los diez cortes del álbum tienes un poco de todo, como siempre para gustos, pero no puedo dejar de tararear Canción de soledad, Alúmbrame o Guerrero del anochecer (guitarra heavy rock clásica, de veras). El ritmo de Luces rotas y Falta de categoría me enganchan. Ese regusto a Iniesta de Anacoreta les acerca al tema perfecto. La caña de Diez y diez. Están de gira aún y seguro que tocan pronto cerca de tu casa, no los pierdas de vista porque nos darán muchas alegrías.

Sacramento – A sangre y fuego sacramento

Desde el principio queda claro que Manuel Escudero se ha marcado un discazo lleno de Rainbow y Deep Purple. No se esconde, pues dos temas van dedicados al mundo púrpura: Cielo púrpura y Black deep rainbow (este último al genial Blackmore). Muchas colaboraciones, se mueve entre riffs bestiales, teclados setenteros, buenos coros y mucha, mucha voz. Katmandú junto con La estrella de David nos pasean por caminos orientales, cada uno en su estilo, con su toque distintivo. Una balada tierna como Pienso en ti, dedicada a un amigo que se suicidó, delicada, bien arreglada. Kamikaze es brutal. En fin, power metal enredado en classic rock, mucho y buen trabajo instrumental y uno de esos discos que no aparecen con frecuencia y del que deberíamos hablar mucho y bien alto.

Y si aún quieres saber qué discos seguimos escuchando, pincha en los otros artículos de esta serie:

Algunos discos que sigo escuchando (1)