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Música moderna: enero de 2019

La primera entrega de “Música moderna” sirve para recoger discos que no fueron alabados o recomendados en meses anteriores y alguna escucha de estas semanas finales de año. En esta ocasión venimos suavitos pero con mucha clase. Hard rock nacional, buen blues de guitarrazos salvajes y un par de propuestas que parecen de otros tiempos.

A darle al play…

The Electric Alley – Turning wheels

De la Baja Cadiz-fornia vienen estos tipos con uno de los mejores discos de hard rock que me he echado a las orejas en meses. Buenas composiciones, buen sonido, guitarras con riff rugosos y algunos buenos solos, estribillos pegadizos, adornos de piano y vientos y, como premio, no podía ser de otro modo, un fantástico disco. No dejo de mover el culo con Keep the beat on the highway, Celebration o Wildfire. En Find the key y You give me something se aparecen los mismísimos Mötley Crüe versión Girls, girls, girls. Y emocionan con Goodby, In the name o la fantástica Rusty. De diez.

The Temperance Movement – A deeper cut

Tercer largo de estos escoceses, joyita de hard rock blues. Comenzan con Caugh in the middle, aguerrida, Built in forgetter, salvaje, y Love and devotion, vacilona al estilo Black Crowes, para caer en la acústica y sensible A deeper cut. Solo con eso ya han enganchado tu atención. Pero aún faltan los mejores temas. Blackwater zoo y Beast nation con su inspiración southern, Another spiral y Children con ese poso blues acústico, o la fantástica There’s still time. Que sigan empapándose de buenas influencias y componiendo barbaridades como esta.

Anthony Gomes – Peace, love & loud guitars  

Pues exactamente como indica el título, este nuevo trabajo de Anthony Gomes está lleno de guitarras ruidosas: excelso álbum de hard rock blues basado en riffs musculosos, punteos y solos de categoría y un eficaz trabajo melódico y lírico, buscando el efectismo de estribillos. Si, además, el acompañamiento de la banda es del mismo nivel se redondea el conjunto. Roquea con mucho estilo en White trash princess, Hard road easy, Blues in the fist degree o en la propia Peace, love & loud guitars. Rinde tributo a B. B. King en la inicial Come down (pide que regrese a iluminarnos, un crack) y a Robert Johnson en Stealin’ from the devil. Y se vuelve tierno en Take me back home o Amazing. Una colección muy divertida de canciones por un tipo en estado de gracia.

Whiskey Lies – Against the odds

La propuesta de estos tipos de Barcelona es elegante y de una calidad pasmante. Recogen el espíritu rock de la inicial Lift U up (versión de Gotthard), lo arrastran por Wonderful thundering sound o Cross the line, lo bañan con funk en Moonwalk o la genial Bitch please y lo abrazan con soul en Trial by fire y Out of your league. Cantar como Manu Soria es muy difícil y tener una banda como esta que grabe un disco tan completo, mucho más. Adoro el romanticismo casi meloso de Us two. Un disco y una banda a tener muy en cuenta.

The Soulbreaker Company – Sewed whit light

No es fácil digerir este trabajo. Requiere escuchar con atención, un poco de paciencia y dejarse embargar por las atmósferas y las estructuras sonoras que tan bien han construido y pulido estos tipos. Una gozada. Quizá más protagonismo de teclados y sintetizadores que en entregas anteriores, un poco más de oscuridad en muchos temas, algo menos de músculo guitarrero, como en Persephone o Inner dark. Más roqueros en Together, Avoid the crash o You shook you tail. Más íntimos o nostálgicos, quién sabe realmente, en You guess but you don’t understand o In the beginnng. Ecos a discos de finales de los sesenta y principios de los setenta.

Algunos discos que sigo escuchando (9): especial blues rock.

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Algunos discos que sigo escuchando (9): especial blues rock.

A los que seguís el blog no os extrañará una entrada dedicada al blues rock. Ya tenemos una sección en marcha sobre los clásicos del blues llamada Blues para novatos que retomaremos dentro de poco. En esta sección, además, solemos pasar revista a discos que siguen sonando por nuestras vidas, casi siempre música de grupos nacionales. Pero, mira por dónde, hoy apetece retomar algunos discos de blues rock recientes que nos encantan: si no los conocéis o no os gusta el estilo, sirven como introducción, tanto a los propios artistas como al género. Y si ya os suenan, a recuperarlos.

He aquí nuestra pequeña memoria con algunos discos de blues rock que nos encantan.

king-king-reachingforthelightKing King – Reaching for the light

Alan Nimmo es el crack tras el nombre de King King: cantante, compositor y guitarrista, demuestra un gran nivel compositivo, una furia y un bien hacer con la guitarra y una corrección vocal por encima de sus homólogos (entiéndase: guitar hero frontman). Por momentos me recuerda a Paul Rodgers (Rush hour). El guitarreo épico de Take a look o las iniciales Hurricane (ese toque hard) y You stopped the rain, con su pegajoso estribillo, bastarían para calificar este disco como excelente. Pero el resto no desentona. Lay with me con su adorable piano y la final Stranger to love demuestran la sensibilidad de este tipo. Le acompañan Bob Fridzeman a las teclas, Wayne Proctor a la batería y Lindsay Colson al bajo. No te lo pierdas.

 

The Heavy Eyes – He dreams of lions the-heavy-eyes-hedreamsoflions

Un disco nacido en pleno 1970, con su blues psicodélico, su rabia heavy primigenia, un poco de Cream, un poco de Black Sabbath, mucho fuzz y distorsión para atronar el salón de casa. Pero con inteligencia, con técnica, con buenas composiciones. Sobervio riff y tempo en Hail to the king baby, genial guitarreo en Z-Bo y temazo definitivo para cerrar con Modern Shells y sus tres minutos largos de final acústico. No esperes pausas. Todo el disco es un compendio de riffs blues y hard rock. Una pareja rítmica bestial, especialmente el bajista Wally Anderson (escucha Shadow shaker o The fool), pero sin desmerecer a las baquetas Eric Garcia. Voz y guitarra a cargo de Tripp Shumacke. No dejes de subir el volumen con el tema título, He dreams of lions.

anthony-gomes-electricfieldhollerAnthony Gomes – Electric field holler

Conocí a Anthony Gomes con su álbum de 2012 Up 2 Zero, que también os recomiendo, pero fue con este Electric field holler (su décimo de estudio si no recuerdo mal) que me enganchó definitivamente. Un tipo que mantiene el feeling en la voz de Steven Tyler pasado por lo mejor de la vieja escuela y destroza la guitarra a medio camino entre Hendrix y Kossoff, con un sentido melódico muy particular. La inicial Turn it up o Whiskey train dan una idea del rollo divertido que maneja el álbum, con riffs aparentemente sencillos, líneas melódicas que enganchan y buenos punteos y solos. En ese sentido, Love crazy es mi favorito, quizá con Back door scratching. Y de regalo, recomiendo pinchar The blues ain’t the blues no more (con su tono acústico) y Junk in the trunk. A por él.

Robert Jon and the Wreck – Good life pie robert-jon-goodlifepie

Este es más reciente, de este año vaya. Disfruté un montón con el anterior Glory bound y, aunque tarde, le hinqué con ganas las orejas a este completo Good life pie. Si conoces a la banda, blues souther rock con buen Hammond y momentos slide bien conseguidos, como en una de mis favoritas, Hit me like you mean it. Canciones muy melódicas, con un buen cantante y una banda que imagino tocando en un tugurio de Arkansas o Alabama lleno de humo y cerveza. Escucha la pegadiza Rollin’ o Good life pie, con su rollo Allman Brothers ,o el juego rítmico de Bad for you, con su fuzz incluído o Good lovin’ con su momentazo hard guitarrero. Pasajes de calma no pueden faltar en un álbum de este tipo, y aquí tenemos The death of me o Sweet Angelina, con excelentes acústicas. No desperdicies la ocasión de escuchar Good life pie o su anterior Glory bound. Robert Jon Burrison comanda la nave, con su voz y su guitarra, junto a Andrew Spantman a la batería, Steve Maggiora a los teclados, Kristopher Butcher como guitarrista principal (solos, slide) y Dave Pelussi al bajo.

Aquí os dejo una pequeña muestra de estos discos.