Archivo de la categoría: Crítica: Ahora estoy escuchando…

Música moderna: octubre 2017

Una vez más traemos por aquí unos cuantos discos editados estos últimos meses que han caído por nuestras orejas estas semanas y las han hecho felices. Algunos de estos llevan varias vueltas pa’trás y pa’lante. Mucha influencia viejuna, rock de carretera mezclado con prog íntimo y un toque de estibillos para todos los públicos. Vamos, como de costumbre, variadito.

Dale al play y disfruta…

BCCIV

 Black Country Communion – BCCIV

Es impresionante lo de estos tipos. Un disco puro Led Free Purple. Sin más. Un trabajo vocal alucinante (eterno Glenn Hughes), unas guitarras de diez (el gran Joe Bonamassa), un teclista que cobra por fin protagonismo (Derek Sherinian) y un batería al mismo nivel (Jason Bonham). Todo el álbum roza a gran altura, pero mis favoritas son The last song for my resting place (la única compuesta y cantada por Bonamassa), el riff de Sway o el de Awake, The crow y su intenso nervio roquero, los ocho minutos de Wanderlust (qué teclado, qué solo de guitarra) o la final When the morning comes, otros siete minutos largos de pasión, arte y música atemporal. Y lo grabaron en una semana. Imperdible trabajo.

Schizophrenic Spacers – It better be good Squizophrenic Sapacers

Sergio Martos es una especie de roquero renacentista: biógrafo (aquí comentamos su trabajo sobre Alice Cooper), articulista, músico. Su último álbum con Schizophrenic Spacers es una gozada, un viaje transiberiano a lo mejor del rock con mayúsculas, lleno de influencias mágicas. It better be good lo componen veintidós canciones, casi nada, con poco margen a la desidida o el relleno. Seguro que cada uno tiene sus favoritas, y yo me quedo con el aire funky (me recuerda a Tom Jones) de Physiotherapist, la bestial Montpellier con su coro final, Anyhow con esas armonías vocales, la final Space ballons (viva Bowie), Night’s squirrel o From here en un rollo más ¿comercial?, la emotiva The long goodby o el rollo blues de Ode to a fat man. Un pelotazo de lo que ellos llaman Gordorock.

Coldspell Coldspell – A new world arise

Voy a tener que mirarme esto que me pasa últimamente con las bandas nórdicas, que me engancho a algún disco cada mes. Pero lo cierto es que Coldspell han presentado un álbum de AOR/Rock melódico, de claras influencias yanquis, muy completo: buenas composiciones, solos clásicos y melódicos (mucho arpegiado), estribillos bombásticos y unos arreglos muy acertados. Niclas Svedenport a la voz y Michael Larsson a la guitarra se llevan el premio gordo. Estupendas Call of the wild, Love me like you do, This is me (quizá la mejor guitarra), la efervescente Forevermore o Losing my mind. Bonita portada además. Un “no perdérselo” si te va el género.

The Insomnia Night – The Hallway vol. 1 OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Supongo que exagero al recordar a David Gilmour en la guitarra de la inicial A day in the world, y a David Bowie en la siguiente Bad news o a Rush en In the blood, pero The Insomnia Night han facturado un elaborado repertorio que cabalga por esas tesituras. Manuel García de la Mata encabeza este proyecto con la ayuda de diversos músicos, como el batería Antonio Iglesias o los guitarristas Yamil Zaidan y Eduardo Cuezva. En solo siete cortes ha creado una emotiva experiencia sonora donde recrearse en melodías, arreglos y diferentes tesituras cercanas al prog de Pink Floyd o Genesis lleno de toques poprock. Un rara avis en nuestro panorama musical.

51-300x400 51 grados – Destino

Una apuesta por el hard rock moderno con aromas metaleros y una producción excelente. No puedo evitar acordarme de Eldorado, en muchas guitarras, y de Uzzhuaia, quizá por el trabajo vocal de Carlos González, cercano en ocasiones al de Pau Monteagudo. Se caen del lado más clásico en Estigma o Destino, alumbran con metal fogoso en Invencible, Redentor o Soga y equilibran a la perfección en DesconexiónDéjame. Buenas guitarras y algunas letras acertadas destacan en un conjunto muy bien equilibrado que te lleva de la mano hasta el final del álbum, donde Nueve mundos y Faro ponen la guinda. No te fíes de la portada, lo bueno está en el interior.

Jared James Nichols – Black Magic blackmagic-300x300

El segundo trabajo de Jared James Nichols rebosa blues, rock y mucho ruido del bueno.  Este tipo reinterpreta la música, la recrea en su molde propio y nos lanza a una vorágine de riffs, solos e historias de amor y carretera. Canciones como Last chance o The gun son auténticos hits de guitarras y estribillos pegajosos. Escucha Honey forgive me o Keep your light on mama. Este tipo adora los ochenta. Su ambición juvenil puede darnos grandes sorpresas en el futuro, pero por ahora hay que pinchar entero este Black magic y gozar.

 

 

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Música Moderna: septiembre 2017

Ya sabes que en esta sección compartimos las escuchas gustosas de discos recientes (novedades incluso), y, como este verano me he dedicado a desempolvar a todos los clásicos, la vuelta de oreja a la Música Moderna no ha sido tan moderna. Es decir, me han enganchado los sonidos añejos más que los actuales y he seleccionado un puñado de retornos de bandas clásicas junto a alguna golosina muy de mi agrado. Y espero que del tuyo. Aquí vamos con unos retoños de raíces bien hundidas en lo más primitivo de nuestro rollo. A darle caña.

Impure-Wilhelmina- Impure Wilhelmina – Radiation

Para fans de Katatonia, Baroness o incluso los Opeth de hoy en día. Un discazo el de estos suecos. Excelentes  y complejas composiciones mezcla de atonalidades, melodías suaves y gruesos guitarrazos sobre la batería poderosa y cambiante de Mario Togni. Comienza el viaje con Great falls beyond death y continúa con Torn y Meaningless memories. La voz de Michael Schindl sobre las guitarras de Diogo Almeida es todo lo que necesitas para volver a creer que en esto del post-metal o el post-como-quieran-llamarlo hay futuro. Y de regalo la extraña coercialidad de Bones and heart y Race with you. A volumen alto, por favor.

The Name – Momentos thename_momentos

Tremendo el disco que se han marcado estos bilbaínos. Un trabajo de guitarras variado y aguerrido, pero no exento de momentos emotivos y algunos buenos solos también. Composiciones brillantes con adornos y arreglos clásicos, sin sorpresas, y mezclado con arte. Parte de ti (enésimo tema sobre el placer de la música), Cadenas, donde se reivindica que “nada es para siempre”, el toque Hamlet de Sentido irracional, el vuelco más prog de Ira y valor o la tremenda El depestar “siente como retumba tu alma de pasión”. Buen trabajo del teclista Asier Baez y del cantante (también guitarrista) Guillermo Fernández. Dale un par de vueltas y seguro que te engancha.  

 Accept – The rise of Chaos

No vas a encontrar ninguna sorpresa. Tan solo un jodido álbum de hard & hevay rock clásico muy bien acabado con algunas excelentes canciones. Triunfan en los cortes más básicos con buenos estribillos y algunos riffs ochenteros con pelotas, como en Worlds colliding, What’s done is done, Die by the sword o Analog man, la más Udo de todas (I’m just an old school son of a bitch in a digital world). Mark Tornillo cumple de sobra en las labores vocales, siendo de lo mejorcito junto al juego de guitarras. A destacar también The rise of chaos, Koolaid o la veloz Carry the weight.

Regresión – Terra Ignis 

Los catalanes Regresión se han marcado un gran álbum de heavy metal al viejo estilo incorporando algunas actualizaciones en su estilo que hacen de Terra Ignis una experiencia imperdible para los amantes del género. Quizá falte un poco de coherencia en el contenido de las canciones pero eso es una cuestión menor y muy personal del oyente. Estupendas La balada de Trafalgar, Señores del invierno (inevitable una canción del universo Juego de Tronos), la propia Terra Ignis, Volví a ganar o la inicial Gritos en la oscuridad. Homenaje a Lemmy en Puño de hierro y a todos los roqueros en Quién soy yo (sin el puto rock and roll). Dales caña que lo están pidiendo.

 Lionheart – Second nature

Un supergrupo de los ochenta que no tuvo ningún éxito formado por ex-miembros de Iron Maiden, UFO, She, Praying Mantis, MSG… Dennis Stratton y Steve Mann se encargan de las guitarras, Rocky Newton del bajo, Lee Small de la voz y Clive Edwards de la batería. Un fantástico álbum de hard rock melódico con guitarras bien elaboradas, algunos solos geniales y un trabajo armónico en las voces sorprendente. Buenos riffs y estribillos y una producción de primera. A destacar la versión de Don’t pay the Ferrymen (Thin Lizzy 100%),  Give me the light, Time is watching (cuasi-épica, con Small en plan Glenn Hughes), la ochentera Hearbeat radio (se me saltan las lágrimas, podría ser banda sonora de Top gun o cualquier entrega de Rocky), una patada Schenker titulada Lionheart o la fabulosa Prisoner, más cerca del AOR “a lo british”. Recomendables estos viejetes.

Hark – Machinations 238876 

Un álbum muy bien elaborado, con un trabajo instrumental preciosista, incluyendo un bajista de diez y algunos excelentes solos a cargo de buenos arreglos, riffs gruesos y algunas grandes canciones a medio camino del sludge y el heavy metal clásico con mucho de Motorhead. Pincha Nine fates, Son of Pythagoras o la incial Fortune favours the insane. En el debe del álbum, una producción demasiado espesa que le quita brillo a algunas canciones y un cantante al que le falta un puntito para ser especial. De todos modos, una experiencia más que interesante donde ganan los puntos positivos. Una manita de ecualizador y listo.

 

Música moderna: abril 2017

 

Hace ya 5 años que comenzó a rodar Rokologia y con este hemos publicado por aquí 401 artículos de toda índole, siempre desde la felicidad de compartir música y el buen gusto… ¡o no! Y qué mejor forma de continuar con esta filosofía que traer más música.

Este mes ha sido bastante ecléctico a tenor de las cinco propuestas bien dispares que traigo. Un poco de metal moderno con toques clásicos, un poco de hard rock hispano, un poco de blues rock, un poco de pop rock con toques eléctricos y un trallazo de heavy que casi no necesita presentación.

Allá vamos una vez más. Dale al play y disfruta.

 Black Sites – In monochrome – 2017

El cantante y guitarrista Mark Sugar encabeza este cuarteto de metal progresivo con toques thrash donde escuchar canciones intensas, vívidas, con una mezcla muy equilibrada de metal moderno e influencias clásicas. Lo mejor de In monochrome está en los riffs y los solos de guitarra, en las líneas melódicas y en el trabajo vocal (vamos que Sugar se ha guisado un álbum a su medida), aunque bien es cierto que no llega al nivel de Bruce Bruce y algunas canciones daría para ello. En cualquier caso, un gran álbum donde destacar Dead languages, Burning away the day (con un toque Rainbow bestial), Watching you fall o Monochrome. No hay ningún relleno, disfrutable de principio a fin.

Origen – Cenizas – 2017 

El grupo malagueño Origen ha grabado bajo la producción de Jorge Escobedo nueve cortes de hard rock con un gran trabajo melódico y el protagonismo de las guitarras de Antonio Rodríguez. La particular voz de Alberto Rodríguez suena perfecta en todo momento, adaptándose a los tempos más veloces como a los más pausados. Junto a ellos, la dupla rítmica formada por el bajista Pablo Sanzo y el batería Ángel Fernández cumple con excelencia.  Imprescindibles Sin ti, Cenizas, Versos, Suena la guitarra o la final Recuerdos.

Hector Anchondo Band – Roll the dice – 2017

¿Cuánto tiempo llevas sin escuchar un buen álbum de blues rock con la armónica como protagonista? En Roll the dice la armonica de Justin Sheldon se combina con la guitarra de Hector Anchondo a la perfección. El feeling de Sheldon, su interpretación sentida y técnica encaja con el punteo y la precisa digitación de la Stratocaster. El álbum incluye excelentes canciones como el rítmico boogie inicial Dig you baby (con Amanda Fish como invitada), Masquerade, Face it down, la divertida Jump in the water o la brillante Roll the dice. Mejor en las canciones rápidas que en las lentas, aunque Here’s to me giving up suena a buen blues de hace cuarenta años.

Dardem – La brecha – 2016 

Un año lleva esperando este álbum de Dardem en mi playlist, arrinconado. Y me alegro de, por fin, haberme encontrado con estas once canciones de rock intenso y emotivo mezclado con influencias pop y electrónicas. Si algo caracteriza a La brecha es la densidad, la profunda entrega melódica de un grupo con estilo que sin pirotecnia ni lujos ha elaborado un trabajo reconocible y envidiable con letras a las que debes prestar atención. ¿Cuántos grupos dedican una canción al universo de Blade Runner? Pues escucha Origami y su filosófica letra, el sentir del replicante ¿hoy en día? Una oda al aislamiento y la diferencia. Me quedo con Eclipse, Tus dudas (¿de verdad las dudas tienen su lado positivo?), Alquímica (pelotazo pop), Raiz o la rítmica Digo no (“el hombre sabio es el camaleón que espera paciente el ajeno error”). El próximo no esperará.

Mastodon – Emperor of sand – 2017

 El séptimo álbum de Mastodon no es, desde luego, el mejor de su discografía, pero asienta a estos tipos entre los elegidos de este siglo para formar parte de la Historia de nuestro rollo. Siguen en vigor los riffs gruesos, el trabajo rítmico que engancha, el ataque vocal melódico pero agresivo y un conjunto de canciones bien escritas e interpretadas con numerosos pasajes instrumentales sobresalientes. Sultan’s curse, Steambreather o (la casi comercial) Word to the wise son buenos ejemplos, pero sería injusto no pinchar también Jaguar God, Andromeda o la rítmica Precious stones. Gran discografía, gran banda, gran directo.

Música moderna: marzo 2017

¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? En esta sección nos gusta compartir la música actual: por si no lo sabes, el rock está (otra vez) muriéndose, así que bien vale disfrutarlo mientras dure. Este mes vengo más blandito. Traigo la última propuesta de Steven Wilson, un poco de blues rock, algo de hardcore y unos locos arrimados desde Canadá.

Dale al play.

Blackfield_V Blackfield – V (2017)

No somos conscientes del legado musical que está dejando Steven Wilson en todas sus aventuras. ¿De dónde saca tanta inspiración? En esta quinta entrega de Blackfield, junto a Aviv Geffen, ha completado un delicioso ejercicio de composición y sensibilidad, con melodías alegres, optimistas, canciones concisas pero elaboradas. En ocasiones me recuerda en extremo a la época de Stupid dreams, lo cual es muy bueno. A destacar Family man, We’ll never be apart (especial interpretación de Aviv), Life is an ocean (qué sencilla belleza en poco más de tres minutos), Undercover heart, con sus violines y esa mezcla de voces, el rock de Lately, la blusera The Jackal o la balada How was your ride. Una gozada.

Scotty Bratcher – That album (2016)thatalbum-300x300

Una fiesta del riff blues rock y la guitarra pentatónica se marca Scotty Bratcher en este disco. Magia en cada solo, y lo mismo se va al blues más clásico (As the years go passing by, That’s alright mama), al southern (Tables turn and bridges burnWhipping post) o coquetea con el hard rock (Hard to feel). Escucha del tirón los tres primeros cortes y ya te habrás enganchado: Ain’t no way I’m coming, Disappointing Ourselves y Worry me no more, llenos de guitarras roqueras y buenos estribillos. Además, Scotty deja claro que también canta bien, marcando el tempo y la melodía. Y no podían faltar canciones de (des)amor: fantástica Without hope, más predecible All and nothig more. Un disco para amantes de la guitarra y el blues rock en su espectro más amplio.

Sinaia – Presente (2016)

sinaia-presente-web.jpgUn sonido espectacular de principio a fin para un álbum rápido, agresivo pero clavado en pasajes melódicos seductores, más metal (Hamlet, Soziedad Alcohólica) que rock, más hardcore (Desakato) que punk. Aparecen canciones complejas como Por el suelo o Enero junto a otras más directas como  Vesania, la final Hierro o la inicial Pulso, e incluso potenciales singles roqueros como Ojos cerrados o Intento perfecto. Curiosa la letra de Mil nombres: un homenaje a “los viejos sabios” anclados al pasado desde los que “arriesgarse” a tener la propia identidad “como un hijo”. Valentín Domínguez hace un gran trabajo vocal. La banda suena compacta, precisa, aunque nadie destaca especialmente. Muy chula la portada. A tener en cuenta en el panorama actual.

 

Bocanada – Libres (2017) BOCANADA-libres

No soy imparcial con Bocanada. Me encanta. Les he visto en directo y escucho regularmente sus anteriores discos. Así que esta recomendación viene envenenada. Libre es un disco donde siguen ahondando en sus influencias de rock más clásico y en las complejas referencias de las letras de Martín Romero, un artista de la palabra, aunque a veces se recrea demasiado en su imaginería propia. El álbum suena muy bien gracias, supongo, a la producción de Kolibrí Díaz (Marea). Todo queda en familia. Esta vez prefiero los cortes más duros, con las guitarras como protagonistas. Ahí suenan Más animal, Ya pasarás por mi puerta, De raíz y Otro mañana. Juegan con acentos melódicos en Llenos los bolsillos, Solo humo y la final Me sobran dedos. Un ladrillo más en su particular camino amarillo del rock.

Rival - Tales From The Bluesy Tomb (2017).jpg Rival – Tales from the bluesy tomb (2017)

La verdad, no tengo aún claro si estos tipos son unos genios o unos magos del recorta y pega. O me han pillado despistado. Debut del cuarteto canadiense marcado por el hard rock de hace cuarenta años, mucho blues sucio y toques locos por todos lados: cambios de ritmo, cambios de tono, cambios de melodía, gritos, fuzz, en fin, un disco para escuchar atento. Recomendables en estado salvaje, su punto óptimo: Gone too far, Dead money (pedazo de riff y guapo Hammond), el rollo cinematográfico de Orpheus (play a tune for me), el doble bombo de Assembly line. Pero también saben bajar revoluciones y regalarnos la historia de Jackie Dee o una How bad blues con armónica incluida. A veces se les va mucho la cabeza (Time out, Maybe death, maybe more) pero seguro te van a sorprender. Quizá para bien.

 

 

Música moderna: febrero 2017

¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? Nunca está de más compartir la música que pasa por mi cerebro, recomendaciones que otros buenos oyentes me han hecho o que, directamente, he robado de páginas amigas (y no tanto). Entre todo lo caído este mes, me quedo con un par de propuestas heavies (incluyendo unos clásicos del thrash), un poco de power metal fiestero, algo de hard rock de por aquí y una agradable sorpresa de souther country rock (más o menos).

Dale al play.

Need – Hegaiamas: a song for freedom (2017)

front Se sale de mis escuchas habituales, pero este enorme álbum de los griegos Need merece ser escuchado y recomendado. Metal de corte progresivo en una propuesta sólida, elaborada, compleja: una hora de pensamientos y frustraciones sobre la libertad, el individuo y la sociedad. Casi nada. Rememory contiene una hermosa melodía que se retuerce en la parte central, con un voceras (Jon V.) en plena forma, mezclando tonos agudos con cambios más graves. En Alltribe se acercan a los Dream Theater de principio de siglo. En Tilikum escuchamos un teclado excelente y, quizá, el tema más elaborado, lleno de matices y cambios. Una canción de casi 22 minutos (llenando la cara B del vinilo fijo) de título Hegaiamas da una idea del tipo de músicos que son Need. El álbum suena de muerte, bien mezclado. Una experiencia gozosa. Su cuarto largo, por cierto.

Whiskey Myers – Mud (2016) whiskey-myers-mud-73-1480276345

¿Esto es un disco de country? ¿De southern rock? ¿De blues? En realidad, Whiskey Myers se mueven con increíble habilidad entre estos palos dejando caer la guitarra o la melodía o el ritmo de uno a otro sin inmutarse. Cody Cannon (frontman, cantante, compositor) ha sido todo un descubrimiento para mí y a partir de este Mud he entrado en su particular mundo sonoro. Pincha On the river y disfruta del slide, el violín y el pulso que bajo y batería mantienen de principio a fin. La oscuridad emocional de Trailer we call home constrasta con la música, deliciosa, sencilla en lo superficial pero de complejos arreglos. En Some of your love se acercan a Bad Company mientras que en Stone se acercan a los Allman, pasión blues, pasión rock. Rich Robinson (The Black Crowes) participa en Frogman (ya sabes a qué suena). Buen, buen rock.

kreator_gods-of-violence-500x500 Kreator – Gods of violence (2017)

Me encantó el anterior Phantom Antichrist (2014) y esperaba con curiosidad el nuevo de Kreator. Y no me ha decepcionado. Thrash al estilo de la casa: riffs veloces sobre una batería brutal, melodías mezcladas con rabia y rudeza, todo metido en un paquete sangriento de letras salvajes e interpretaciones no aptas para todos los oídos. Ahí están World war now, Totalitarian terror, Gods of violence (qué trabajo increíble de guitarras) o Army of storms. Sin embargo, en este trabajo se acercan a territorios sonoros dispares. Suenan inspirados o cercanos a Iron Maiden en Hail to the hordes, a Accept en Fallen brother, a Judas Priest en Death becomes a light o a unos Manowar acelerados en Side by side. A mí me parece otra joya en su catálogo. Y llevan catorce.

Atlas – Nuevos tiempos viejas costumbres (2016) atlas

Un disco de hard rock con buenas melodías, guitarrazos muy currados y algunos estribillos pegadizos, muchos recuerdos a grupos de los setenta, en especial Deep Purple (Vete al infierno), y los ochenta, Niagara y Sangre Azul (Mil y un pedazos) y la hornada hard angelina (Somos una misma voz). La excelente producción de V. M. Arias junto a Carlos Lillo y el trabajo de post-producción de Mika Jussila han conseguido un sonido equilibrado alternando el protagonismo a partes iguales de la voz de Ignacio Prieto y de las guitarras, sin esconder ninguna interpretación. Me gustan especialmente Esperaré, Vete al infierno (“es el momento de que cierres la boca y no mientas más”) y su riff, el guitarreo de Un sueño cumplido y el rollo Cinderella de Gritaremos no. Mención a parte para el medio tiempo Llueva o salga el sol. Recomendable trabajo de estos veteranos.

Freedom Call – Master of light (2016)

freedomalbum1A pesar de la horrible portada, debo reconocer que este álbum me encanta con su rollo entre Helloween, Stratovarius y Blind Guardian, lleno de canciones fiesteras de puño en alto y siempre dentro de un power metal azucarado e insensible donde priman las melodías, los arreglos recargados, las voces dobladas y el doble bombo. Vaya, un disco más de Freedom Call, sin nada original, pero que me ha entrado hasta el fondo. Solos veloces en Kings rise and fall y Riders in the sky, estribillos a doble bombo en Hammer of the gods y Masters of light, temas para saltar y comerse la noche en Rock the nations y High up o estribillos imposibles como en Ghost ballet y Emerald skies. Lo dicho, pasará de moda en breve pero mientras tanto, que cunda.

Música Moderna: enero de 2017

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¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? Nunca está de más traer por aquí la música que pasa por mi cerebro, recomendaciones que otros buenos oyentes me han hecho o que, directamente, he robado de páginas amigas. No dudéis en acercaros a cualquiera de estas propuestas, hoy centradas en las guitarras duras y afiladas en sus distintas vertientes. Será que he comenzado el año bien heavy… Dale al play.

Sunburst – Fragments of creation (2016) 

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No han caído en mis manos hasta hace pocas semanas pero me tienen flipado. De los mejores discos de heavy melódico que he escuchado en mucho tiempo. Buenas guitarras de riff extraordinarios, composiciones armadas con fiereza, un batería descomunal, un cantante más que correcto y, por supuesto, melodías gloriosas. Escucha la épica Remedy of my heart, la directa Out of this world o Dementia. Sería perfecto si la producción no fuera tan ¿moderna? Un poco de Chris Tsangarides o Martin Birch lo harían de diez. Por cierto, son griegos y este es su debut.

Zenobia – Alma de fuego II (2016) alma-de-fuego-ii

Tras más de diez años haciendo ruido, ocho después de Alma de fuego, estos riojanos han grabado su mejor obra, para mi gusto. Juegan en la liga de Saratoga, Azrael o Alberto Rionda, por si no los conoces. Mezclan muy bien guitarras y teclados en los arreglos melódicos y elaboran un conjunto equilibrado, con varios temas que apetece escuchar una y otra vez. A mí me enganchan Ángel negro (clásicos punteos y estribillo), el riff pesado de El pacto, el toque power de Militia est vita o las voces de Corazón de hielo. Adolece de sorpresas pero tampoco se echan en falta. A subir el volumen.

cover Uli Jon Roth – Tokyo Tapes Revisited – Live in Japan (2016) 

El viejo guitarrista rindió un homenaje en febrero de 2015 a su etapa con Scorpions grabando este directo en el mismo escenario donde los germanos grabaran su célebre Tokyo Tapes (1978). Como aquí adoramos aquellos años de Uli Jon Roth con Scorpions no podía faltar una escucha a este álbum. Publicado apenas hace unos meses, Uli demuestra estar en gran forma, la producción es estupenda y la banda cumple con creces. Nathan James mantiene el tipo a las voces, por cierto. No esperéis “el mismo” concierto, pues han elegido canciones “más Uli” y un par de versiones. Pincha directamente los 15 minutos de Dark Lady, la veloz Virgin killer, Longing for fire, la mágia de We’ll burn the sky o una de mis favoritas, In trance. Un (no)guitar hero imprescindible.

Doble Esfera – Rock and roll del siglo XXI (2016) 14570471_1234067823322891_3207901082016572682_n_zpsh3cremfg

En este EP los murcianos lo explican muy claro: son malos tiempos para el rock and roll. Pero cantan esperanzados y con “fuerza y honor” se cargan las pilas contra los tiempos oscuros de este inicio del siglo XXI. Y estos son de los que demuestran con hechos. Menuda caña en cinco temas de corte hard rock clásico en la composición con arreglos metaleros, sonido desnudo, crudo, directo, pero arreglado con cierta elegancia. Lo mejor: Doble Esfera ha desarrollado su propio estilo, suenan a ellos mismos. Las guitarras son un valor seguro, desde luego, en Rebelión o la propia Rock duro del siglo XXI. El final con Sangre y sudor, un tema de corte progresivo y más de siete minutos, deja ganas de más. Buenas letras, por cierto. Sería la bomba que pudieran sentarse con tiempo y dinero a grabar un álbum largo. Salud y rocanrol.

Y de regalo algunos vídeos…

Flayst – Burning eden – 2016

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Flayst – Burning Eden – 2016

Nunca me ha resultado fácil destacar un álbum de (eso que llaman) melodic death metal o cualquiera de sus variantes, principalmente por mi falta de conocimiento y, digamos, sensibilidad hacia el género. Sin embargo, cuando me enfrenté (por recomendación) a este Burning Eden de los suizos Flayst encontré algo diferente que me atrajo. Ignoro si en el conjunto de discos publicados este año del mismo estilo será de los mejores o no. Tampoco importa. A mí me gusta.

Flayst aúna un buen trabajo melódico alternando pasajes sucios y agresivos con otros limpios, siempre con un sonido cuidado, varias interpretaciones de guitarra excelentes, un gran batería y, por qué no, algún estribillo pegajoso. No en vano, en su propia página web se jactan de mezclar lo mejor del death con ambientes electrónicos y ramalazos rock y hasta pop. En fin, un estilo homogéneo en realidad que a veces recuerdan a Paradise Lost, otras a Dark Tranquility y hasta a unos Iron Maiden death. La banda la forman Jonathan Fernandez (Jo) e Ismael Röig (Isma) a las guitarras, Philippe Roig a la batería, JP al bajo y a los teclados (muy acertado)  y Fred a la voz, alternando los guturales y las voces agresivas con una más que correcta entonación melódica en las partes limpias.

Diez canciones (incluyendo una intro, un interludio y un instrumental) entre las que destaco y recomiendo pinchar en primer lugar Liberation y Until the end of time. En Liberation un buen riff da entrada roquera a una composición con cambios de ritmo, un doble bombo de libro, un estribillo sencillo, ese toque “industrial” del teclado y un buen solo de guitarra. Una estructura similar tenemos en Until the end of time, con algo más de caña en las guitarras y otro excelente teclado. El ambiente de (N)everlasting dream junto a una de las mejores interpretaciones vocales y sus excelentes guitarras no desmerecen. El estribillo, el solo y la parte final de Caught in the undertow le dan un toque especial al tema en el conjunto. De las más cañeras Burning Eden, pareja ideal para romper cuellos y desgañitar gargantas con Revenge.

Un disco accesible, currado, con momentos excelentes a cargo de unos músicos “pelados” de patear escenarios.

 

The Answer – Solas – 2016

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The Answer – Solas – 2016

Sexto álbum de The Answer que mejora el álbum anterior, pero que va a acarrearles muchas críticas negativas. Si hace un año se les tildaba de inmovilistas y de realizar un trabajo plano, ahora les caerá por haber buscado sonar diferentes, alejarse de ese corsé en el que se habían metido ellos solos. Un riesgo que puede interpretarse como madurez, como agotamiento, como búsqueda de lo comercial.

Así todo, en Solas hay varios aciertos. Las armonías vocales y el trabajo melódico destacan en todos los temas. Las guitarras son excelentes por parte de Paul Mahon bien acompañado al bajo por Micky Waters. Cormac Neeson ofrece un nivel vocal impecable, siempre correcto, a veces sorprendente, a medio camino entre Gillan y Rodgers. Las composiciones resultan variadas, la disposición a lo largo de la escucha permite mantener la atención alternando los temas más “serios” con los más “directos”. En fin, un álbum bien hecho que se deja escuchar y esconde algunos diamantes entre su minutaje. En cambio, se ha perdido la furia, el buzz, el apogeo salvaje del desenfreno, el blues-rock: aquí todo está medido y controlado. Y quizá falte un poco de caña en la batería de James Heatley y un par de buenos solos de guitarra.

the-answerLas canciones de este álbum pueden dividirse en tres grandes grupos. Aquellas donde lo profundo se impone, con ambientes y letras trascendentales, la instrumentación compleja; aquellas de corte comercial, incluso popero, con estribillos fáciles y estructuras clásicas; aquellas acústicas, basadas en fraseos o arpegios que crecen y se armonizan, creando medios tiempos y baladas.

En el primer grupo, cabría comenzar por el principio, por una vez, y destacar Solas. Batería, teclado, bajo, guitarra, voz, van sumándose para comenzar “do you ever stop to wonder the reason we are here”, un tema que va subiendo de manera repetitiva, añadiendo capas y variaciones a la figura principal “what the light don’t feel the darkness kill”. Engancha con los violines de Beautiful world, de mis favoritos, que sigue la pauta del anterior, aunque más misterioso y oscuro. Neeson juguetea con los tonos, aparece y desaparece hasta alcanzar el ruidoso estribillo donde las guitarras se comen los altavoces. Aún jugando con los tonos acústicos, Thief of light es un canto oscuro, profundo, disarmónico, de voces dobladas “brand new day freedom is coming”. Encaja a la perfección con la siguiente, Being begotten, “poor over me again, you are every voice I can hear”, reflejo de entrega con un fraseo de guitarra estupendo; el detalle de las voces en segundo plano da un toque torturado al tema.

En el segundo grupo de canciones, digamos, comerciales, jugando peligrosamente con el pop más insulso, destaca la luminosidad de Untrue color, con su aire Brit Pop noventero y ese estribillo pegajoso. Tufazo a directo tiene Left me standing, por su riff machacón, las armonías, el fraseo vocal y el rápido estribillo, carne de radiofórmula si el rock estuviera de moda. El dúo en Real life dreamers resulta curioso pero no es gran cosa, aunque me agrada el trabajo de guitarra. El aire folk de Demon driven man y su sencilla estructura resulta una escucha refrescante pero nada del otro mundo. Y otra gran canción de título Battle cry a medio camino entre lo acústico (estupendo arpegio inicial, marca de la casa), el tufo irlandés y lo comercial, bailando hacia un estribillo rítmico “I know I’m not invincible” con un final que invita a cantar  “You are the light, you are the battle cry”.

En el tercer grupo, las canciones más íntimas, de corte acústico, me quedo con In this land, sin duda, madura, basada en un arpegio de guitarra que se adorna hacia un puente y un estribillo con (de nuevo) agradables armonías “in this land we know we are alone”. La final Tunnel contiene un trabajo de composición destacable para una canción triste “we don’t know what is wrong or what is right” (buen trabajo de Waters al bajo).

Seguro que Solas será un álbum de amor/odio. Aquellos que os quedéis con The Answer más guitarreros y sucios lo odiaréis y aquellos que apreciéis las sutilezas de sus arreglos y sus canciones más íntimas lo amaréis. A pincharlo ya mismo.

Estirpe – Jam Fuzzion Klan – 2016

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Estirpe – Jam Fuzzion Klan – 2016

Estirpe es esa clase de grupo que nunca recibe (ni recibirá) el reconocimiento, la popularidad y el dinero que su arte merece. Desde aquel Ciencia (2002) que mostraban de lo que eran capaces de verdad, pasando por la revisión acústica, orquestada, multinterior de El sentido de la calma (2oo6) e incluyendo el excelente Buenos días voluntad (2009) han labrado su propio faro en el rock de hoy en día. Llega Jam Fuzzion Klan y Manuel Ángel Mart (voz, piano) y su inseparable Loren Gómez (guitarra) se arrancan con una big band: al saxo David Lerman, al trombón Toni Martín, a la trompeta Pepe Rincón, con la percusión Vicky Lerman, dando a las baquetas Miguel Fuentes y un enorme Paco Records Jr al bajo (ojito).

¿Y qué entregan? La revisión con tintes multi-étnicos de sus canciones recientes (especialmente de su último Neurasia), una vuelta de tuerca con toques funk, latin y arreglos de viento que te harán odiar aún más a esta gente si no eran de tu agrado pero que te engancharán a su saber arriesgar si eras de su cuerda. A mí me ha encantado la valentía de grabar este episodio sonoro y sacarlo a pecho descubierto. En especial, destaca la musicalidad de Mart, la mezcla bien hecha de tantos músicos (siempre llena de aire, nunca farragosa) y el trabajo rítmico, tanto la percusión como el bajo.

Quizá el comienzo con  En tus ojos resulte de por sí apabullante, como un disparo a la nada, a ver qué pasa, pero salen victoriosos para enganchar con una de las mejores. El ritmo de El color de mi voz brutal, la caña gruesa “sube el volumen, pierde el control, rompe las cuerdas, dame el poder” con un trabajo top de percusión y esos arreglos de viento acertadísimos. Contigo comienza con una percusión selvática para navegar entre el tango, el jazz-rock y la desesperación sónica, con un excelente solo de guitarra. La revisión de El último pétalo (una de mis favoritas de Buenos días voluntad) sorprende: ese saxo, qué cálido. De igual modo, Encender otro ángel da una vuelta a la canción, la transforma, aunque, en este caso, prefiero sin duda la original. Una canción de melodía tan evocadora como En silencio (gran letra) se viste con una guitarra y un piano nuevos y da gusto escucharla, ese colchón de vientos la engrandece. No somos 100 sigue sonando brutal (en el buen sentido) con una zona central jam-big-band que te levanta el culo del asiento. Flipa un poquito con el reggae de Un esfuerzo más (de aquel Inventarse el mundo), qué lavado de cara, extrayendo el espíritu rítmico y vaciando el alma de la canción en esta nueva etapa. La revisión de Magnético no sorprende tanto, igual por su proximidad, pero el cierre con la magistral Ser mejor (“que los años te hagan ser tu voz”) redondea un álbum muy recomendable, sobre todo para fans y seguidores, pero, sin duda, una buena cata para quien no conozca a estos cordobeses.

Si este es solo el presente o el futuro de Estirpe, quién sabe. Desde luego merece la pena tener a estos tipos en tu discografía. Trabajo redondo, arriesgado hoy en día y de obligada escucha.

Los Zigarros – A todo que sí – 2016

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Los Zigarros – A todo que sí – 2016

¿Qué hay más importante en el rocanrol que ser feliz escuchándolo? ¿Bailando? ¿Saltando? ¿Follando al ritmo de tu canción favorita? La música de Los Zigarros me lleva directamente a ese estado emocional, al de querer ser feliz moviendo cada parte de mi cuerpo. Y no es fácil, que soy un tipo con muchas horas de rock. Es un mérito, máximo, cuando hablamos de un álbum de sonido perfecto, bien ensamblado y lleno de referencias (que no refritos) a clásicos que adoro: Status Quo, The Faces, Los Rodríguez, The Ramones, Burning y hasta los AC/DC primigenios. La producción de Carlos Raya les ha sentado muy bien, aunque a veces le arrime a alguna banda conocida por aquí.

En la interpretación, Ovidio Tormo a la voz y la guitarra, labor que comparte con Álvaro Tormo, el hacha principal. Junto a la pareja, la batería de Adrián Ribes y el bajo de Nacho Tamarit. Buena gente, seguro, con una buena colección de vinilos, seguro.

Hay un grupo de canciones que elogian la vida de desenfreno sexual. A todo que sí, la inicial, viene con un riff vacilón, marcado, una entrada in crescendo, un tono malote, un pequeño abuso de testosterona (“gastarme todo mi dinero en  un vestido y arrancártelo esta noche al salir”) y un estribillo repetitivo. De lo mejor, Dentro de la ley, la historia de uniformes, buenos, malos, sexo delincuente y “no te lo tomes a broma cuando tu chica tiene una porra de goma”; qué boogie macarra, qué guitarreo, qué ritmazo, qué piano guapo. Y, cómo no, “muérdeme, justo aquí, vamos a hacerlo” Contra la pared, rompedor rock de sexo prohibido y wah-wah por detrás. En Qué demonios hago yo aquí la rockstar se queda con las ganas de probar la fruta prohibida, “si yo quiero estar junto a ti”, quizá donde más me recuerdan el rollo Raya, pero, qué leches, ese ritmo… Y la más Stone (o Burning, lo que quieras), de título Tenías que haberla visto bailar, la “reina de las espinas” que siempre “está lista para hacerme temblar”, cómo no caer a esos encantos. Creo que Richards y Jagger la firmarían.

La fiesta y la vida rocanrol, para bien y para mal, se cuela sin reservas en Baila conmigo, otro genial remedo de rock sencillo (que no simple) con un tufo a “vieja guardia” que alucina, sobre todo el modo en que las guitarras se acoplan. Buen rock clásico, con ritmo sincopado y un riff desértico para confesar lo mal que se pasa de Resaca (“anoche era un tigre y hoy soy un ratón”)… hasta que vuelven a llamarte para volver a salir (“digo que sí, no se si es lo mejor para mí”). La eterna historia de amor a nuestro rollo con un aire Green Day en una fiesta sureña en Suena rock & roll, molón, descoyuntante interpretación.

¿Y qué nos queda? Un cambio de tono para Ya me olvidé de ti, con recuerdo crooner, “te digo nunca más, ya está, ya me olvidé de ti”, aunque nunca es verdad… delicada, atmosférica incluso. En Tenía que probar bajan al infierno para arrepentirse: pero había que hacerlo. Buena construcción y, según cómo lo interpretes, puedes encontrar una canción de drogas o una canción de reflexión vital. A mí me gusta la primera lectura. Y qué decir de una jodida maravilla como Odiar me gusta.

Apenas supera los cuarenta minutos, pero, qué necesitas para bailar, follar, chillar y ser feliz con una obra de auténtico rock visceral bien elaborado. Parece sencillo, pero solo lo han logrado Los Zigarros.