Archivo de la categoría: Crítica: Ahora estoy escuchando…

Música moderna: junio 2018

A veces resulta difícil encontrar buena música nueva, otras, como en esta ocasión, es una gozada poder compartir siete propuestas diversas y emocionantes, cada una en su propio estilo. Me ha quedado bastante heavy en general, aunque creo que los amantes del ruido menos ruidoso podréis gozar de un poco de blues y algo de rock patrio bien hecho. Un poco de música moderna para orejas inquietas.

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  Amorphis – Queen of time

No sé cómo lo han hecho, pero lo han hecho: un pedazo de álbum, impresionante. Quizá estamos hablando de rozar la perfección dentro del estilo, con esa mezcla de agresividad, folclore, melodía y romanticismo metalero. Como si Queensryche y Judas Priest hubieran estado de orgía con una banda de elfos en la casa de Katatonia. Excelente producción; a pesar de las capas de sonido y la complejidad compositiva todo suena limpio. Escucha del tirón The bee, Daughter of hate (qué guitarras), Grain of sand (cuasi comercial, perfecto estribillo), Pyres of the coast, la hiperfolk Message in the amber o la delicadeza de  Amongst the stars. No tiene un minuto malo.

Angelus Apatrida – Cabaret de La Guillotine  

Otros que también han vuelto a hacerlo, y ya suman seis disparos certeros (unos más que otros, por supuesto). Han desarrollado un Universo sonoro propio que viaja en un pentágono mágico conformado por Megadeth, Pantera, Annihilator, Judas Priest y Slayer como principales influencias. Nada de caña sin sentido. Las líneas melódicas y las armonías se agarran a la base rítmica regalando un viaje a la altura, con letras centradas en los problemas de hoy en día. Fantásticas Betrayed, la acelerada One of us o Downfall of the nation.También saben salir de su zona mágica y componer temas como Martyrs of Chicago (con aroma metalcore yanqui), Farewell (curiosa balada) o el estribillo de The die is cast. Un disco que se hace corto.

 Lance Lopez – Tell the truth

Siempre nos gusta recomendar por aquí algún disco de blues roquero. En esta ocasión Lance Lopez (sin tilde, por supuesto) con un compendio de guitarreo, voz rasgada, armónicas y mucha pasión titulado Tell the truth. El manejo del fraseo y las armonías destaca sobre el resto, con unos músicos de apoyo muy cumplidores (ese piano eléctrico), y, por supuesto, un poco de air guitar blusero: Lopez maneja con buen gusto una colección de canciones basadas en su pericia guitarrera, un sorprendente slide, pero con espacio para desarrollar completamente las canciones, que también canta con gusto. A destacar la suavidad de Blue moon rising, el rollo Faces de Cash my check,  la divertida Down to one bar, la rabia rock de Never came easy to me o la musculada versión de John Lee Hooker Mr Lucky.

Doctor Voltaje – Doctor Voltaje  

No hace falta una güija para saber que esta maravillosa propuesta de hard rock lleno de sonrisas y mensajes es excelente. El quinteto valenciano vuela con una mano anclada en los clásicos que tanto amamos y otra en hacer lo que les da la gana. No puedo parar de cantar La bebida y el amor (“me están dejando seco”), Noches de rock and roll (esos The Who), el rollo blues rock de He bajado al infierno (“hay mucho polvo en mi nariz”) o la vacilona Un tipo con suerte. Una producción muy limpia y acertada para hacer accesible la experiencia de Doctor Voltaje, llena de detalles. Unos rebeldes que no siguen el guión pactado, como ellos mismos cantan.

Crisix – Against the odds

El género duro (y sus influencias) goza de otra gran parada en este último trabajo de Crisix, bien centrado en las estructuras clásicas del género pero con un sonido actualizado, y lo mismo se arriman a Overkill o Anthrax como a Gojira o Machine Head. Lo mejor del álbum es la homogenidad de los temas, muy anclados en los cambios de ritmo y tono y el trabajo de melodías gruesas. Leech breeder, Xenomorph blood, Technophiliac y Get out of my head reventarán tu cuello con sus veloces propuestas. Pincha la más melódica Prince of Saiyans, el salto continuo de Cut the shit, la sorprendente The North remembers o Leave your God behind para tener el cuadro completo. Para fans del género.

Judas Priest – Firepower  

No sé si decir que resulta el mejor disco desde Painkiller es decir mucho o poco, pero no dudo que esta colección de canciones, con sus puntos álgidos y menos acertados, está, por fin, a la altura de lo que fueron. Contiene grandes canciones, buenos riffs, algunos solos logrados, los cambios y la producción no parecen un recorta y pega y, desde luego, te hace disfrutar. Claro que se homenajean a sí mismos en muchos momentos, pero ¿por qué no van a hacerlo precisamente ellos? Para mi gusto, Lightning strike, Traitor’s gate, Firepower, Never the heroes (con ese rollito Turbo lover), Children of the sun (¡qué regusto a Black Sabbath!), la épica Rising from ruins, la breve y melódica No surrender, la calma de Sea of red son lo mejor de Firepower, quizá demasiado largo, pero, en cualquier caso, una delicia.

 Whisky Caravan – La guerra contra el resto

La propuesta musical de Whisky Caravan pecaba de parecidos y continuos recuerdos demasiado evidentes pero siempre con un poso de música bien hecha que me hacía hincarles la oreja. El cambio de productor y estudio (Dani Alcover y Estudios Revi) les ha sentado muy bien, dotando a esta tercera entrega de un sonido más personal y directo, alejado de connotaciones pasadas: por fin una colección de canciones grandes, profundas, personalísimas y directas. La inicial La guerra contra el resto  y la final ¿A qué tienes miedo? me parecen lo mejor de esta ¿nueva? propuesta, una épica que puede llevarles lejos. Suenan cerca Naufragio, Si vas a disparar (regusto al debut), la balada Aviones (clasicazo ochentero) o el rock de Aléjate de mí (dedicada a sus críticos: “no soy héroe de leyenda”). A tener en cuenta.

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Música moderna: abril 2018

 

Qué vamos a hacer. Músicos de siempre y nuevos talentos haciendo lo que mejor saben: cantar, tocar, bailar y alegrarnos los corazones. Una pequeña selección, con tufillo a clásicos por doquier, de algunos trabajos que nos han llenado las orejas.

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The White Buffalo – Darkest darks, lightest lights

Jake Smith, alias The White Buffalo, fue uno de los varios descubrimientos musicales que hice viendo (y escuchando) la serie Son of Anarchy y su increíble banda sonora. El nuevo trabajo de este personaje ahonda en “más de lo mismo”. Pero de qué manera. Rock, country y blues de guitarras y piano en Hide and seek, la fantástica Avalon y su historia de desesperanza (“this ain’t living it’s waiting around to die”), los malos tipos de la tremenda Nightstalker blues (a mover el culo con pistolas y cuchillos, tremenda armónica), el rollo bailable (palmas incluidas) en The heart and soul of the night o la narración de un atraco en Robbery. La producción de Ryan Dorn y Bruce Witkin destaca la voz sobre el resto, da fuerza a las historias y al sentimiento. Pelos de punta en las baladas If I lost my eyes y The observatory. Un disco completo, personalísimo, que le encumbra como el gran compositor y cantante que es.

Tako – Hilo de cobre 

Lo de estos tipos es impresionante. No tienen álbum malo. Y a estas alturas de la Historia que sigan fabricando canciones tan potentes como Sopa de perro, Hierro negro (“con el alma envuelta en papel de arroz y a veces en plata pura”) o Mala fe resulta hasta sobrecogedor. Fieles a su estilo, pero siempre con una vuelta de tuerca, armonías logradas, estribillos deliciosos y gran trabajo de batería para adornar y soportar canciones tan bien hechas como Prohibido fingir (“cuanta vida sin vivir/cuanta muerte sin morir/(…)/la falsa moralidad”), el toque punk de Resilencia (“hacer un fuego cada noche/por si alguien lo ve”) o El desván de mi raíz. Hay también momentos para la reflexión calmada, como en La flor de la sinceridad (y su rescate emocional), La niebla o el baile pegado de Hilo de cobre (“yo que también tengo cuerdas/ando buscando un buen lutier/que me de un cuartillo de vuelta/me quite el mal roce y el desafinar”). Canciones que hablan de lo que sientes.

 Ultraligeros – Ella elige

Lo hemos dicho muchas veces por aquí. Parece fácil hacer un disco con sonidos clásicos y no sonar una mera copia. Pero no lo es. Y Ultraligeros han conseguido con este Ella elige emular a lo mejor de Burning, Loquillo y sus Trogloditas, Tequila o Barricada incluso. Breves, directas composiciones con ritmos marcados, riffs cortantes, armonías a doble guitarra, algunos pasajes sonoras especialmente brillantes, letras de canallas, amores y protestas personales y, al final, grandes canciones. A destacar: Pesadilla, El tiempo se detieneSoy de acero, Ella elige, A quemarropa y la versión de Alarma!!! titulada Preparado para el rocanrol. Una sorpresa.

Heaven & Earth – Hard to kill 

Más Blackmore que el mismo Blackmore, más Coverdale, más Dio, más Cozy Powell, más Jon Lord que nunca, este Hard to kill rescata lo que más me gusta del Universo compuesto e interpretado por estos artistas a través de un viaje atemporal. No hay aquí un simple homenaje, si no una reconstrucción en toda regla del legado de algunos imprescindibles del hard rock. Joe Retta a la voz y Stuart Smith a las guitarras han fabricado otro clasicazo. Y con Kenny Aronoff a la batería nada menos. Directos en Hard to kill, Hellfire (armónica incluida) o Walk away (excelente armonía y teclados),  más pausados en Bleed me dry o Bad man y hasta comerciales (se eso es posible) en Anthem y la rítmica Monster. Todos los músicos cumplen a la perfección su papel, con huecos para su lucimiento. Muy ameno, bien hecho, sonido perfecto.

Black Stone Cherry - Family tree Black Stone Cherry – Family tree

Por fin Black Stone Cherry han completado un disco a la altura de sus dos primeras obras. Duro y melódico a la vez, con la voz de Chris Robertson en plena forma (canta de diez en My last breath), riffs de guitarra gordos y un trabajo armónico muy fresco y pegadizo (escucha el tema título Family tree). Mucho rollo southern con una variada influencia de estilos. Grandes momentos en Bad Habit, Burnin’ o Southern fried friday night (talkbox ochentero incluido), un toque de piano y soul en New kinda feeling, un poco de blues con Carry me on down the road o Dancin’ in the rain y momentos “mueveculos” en Ain’t nobody o James Brown.

Música moderna: febrero 2018

Como siempre, en Música moderna compartimos contigo algunas escuchas espectaculares de discos publicados en los últimos meses. En esta ocasión nos hemos dejado inundar de blues rock,  un poco de hard rock, alguna propuesta nacional y una brutalidad de metal noruego. Variadito.

Dale al play y disfruta…

 King King – Exile and gracKingKing exile and grace.jpge

No puedes no prestar atención a King King, una de las bandas más en forma del panorama rock actual. Exile and grace tiene todo lo necesario para hacerte disfrutar: un cantante y guitarrista especial, inspiradas composiciones, una banda compacta como un iceberg frente al Titanic, algunos estribillos pegajosos y mucha mala influencia hard rock y blues. Alan Nimmo cada vez es mejor cantante, acercando el registro al David Coverdale de principios de los ochenta (Betrayed me) o al Paul Rodgers de Bad Company (I don’t wanna lie) Mucho rock viejuno. Solo con los dos singles (She don’t) gimme no lovin’ y Long time running , ya hay materia para alucinar. Tiene la sensibilidad para dejar la correctísima balada Find your way home y un inspirado uptempo de título Broken. Un tema como Heed the warning anuncia por dónde van a ir los tiros en el futuro.

Supernatural – Nada que fingir Supernatural

Excelente proyecto del guitarrista Fran Almodóvar con la voz de Thais Suki, lo mejorcito de Supernatural. Les acompañan bien el batera Suso Valcárcel y el bajista Dani Lemos, cumpliendo su cometido con creces pero sin lujos. Hard rock bien producido con momentos más melódicos, algún ramalazo ochentero (Decir no) y un toque moderno (Sé lo que quiero, Su sombra). Thais recuerda en ocasiones a Aurora Beltrán (Interminable) y en otras a Lilith (Nada que fingir), aunque bien es cierto que su personalidad arrasa a lo largo de todo el álbum. Buen trabajo compositivo y un mezcla final de lujo con algunos momentos álgidos, como Tu medicina, Nada va a cambiar (preciosista), No volveré a por ti (rollo Zeppelin, el mejor guitarreo del disco) y Las 13 rosas. Una propuesta que si consigue sumar kilómetros (de carretera) y horas (de ensayo) nos ofrecerá sorpresas agradables en el futuro.

Tinsley Ellis Tinsley Ellis – Winning hand

Un disco casi perfecto de raíces bien clavadas en el blues de mitad del siglo XX. Ellis demuestra su magistral manejo del fraseo, el wah-wah y los tempos apoyado por un colosal pianista/teclista (Keven McKendree). Juega en la liga de The Allman Brothers en Saving grace (quizá la mejor, con sus más de ocho minutos), se arrima al funk en Sound of a broken man y I got mine, parece el mismo Albert King en Don’t turn off the light, se pasea por Chicago en Gamblin’ man y roquea de verdad en Kiss the world y Satisfied (pianísimo). Tremendo solo final en Autumn run. Completo viaje a las raíces del blues rock.

Naipes – Quattro 

No es fácil para una banda nueva hacerse escuchar entre la infinita oferta musical a la que hoy tenemos acceso. Naipes han juntado diez canciones de género ambiguo mezclando estructuras de hard rock y metal con ramalazos de rock “andaluz” y arreglos melódicos cuidados. Sobre todo, escuchas un excelente trabajo de guitarras a cargo de Guti (quien también canta) y Sara. Fantásticas Pólvora con su arabesco y excelente estribillo, el riesgo modernista que asumen en Miedo, la final Antes de disparar, con un riff tremendo, el ritmo mueve-cuellos de El imán (bien Darío a la batería y David al bajo), la delicadeza acústica de Volveré a ser uno más o la mezcla de melodía y rudeza en Hubo una vez.

Ensalved – E Ensalved

Vaya por delante que no soy un fan del black metal ni los sonidos oscuros escandinavos y que las voces guturales suelen atascarse en mi cerebro. Pero este álbum de Ensalved me ha gustado. Tiene un rollo prog en las composiciones más allá del clásico black noruego,  la mezcla de guturales y voces limpias está bien equilibrado, hay un acertado giro hacia la melodía como protagonista de las canciones y han conseguido un muro sónico tentador, con un buen teclista (Hakon Vinje). Feathers of Eolh es un ejemplo perfecto, con sus cambios de ritmo y su constante ir y venir entre el black y el prog metálico. Storm son comienza con una intro casi esotérica para desarrollar diez minutos atmosféricos de rock sin etiquetas: acertadas guitarras (inspirado Arve Isdal) y baterías. Destacan también Axis of the worlds y The river’s mouth, riffs y groove tremendos en cortes de construcción más clásica. Un trabajo para escuchar tranquilito y atento.

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 Jay Jesse Johnson Band – Down the hard road

Excelente álbum de blues rock guitarrero, con ocho temas originales y dos covers (Born under a bad sign y The Messiah will come again). La inicial Down the hard road, con un slide bestial y su historia de carretera, Anyway the wind blows, The blues is a damn sad thing y Bull in the barn (instrumental) demuestran el talento de este tipo con la guitarra y la composición y lo buena que es la banda de acompañamiento. No hay desperdicio. Se arrima al blues del delta en Guilty of the blues y regala un temazo de título Tears of the angels, baladón bluesero con la mejor interpretación vocal (Johnson es un cantante correcto). Un viaje de apenas 50 minutos inspirador y recurrente.

 Malos Tragos – Back to the past

No somos amigos de traer por aquí recopilatorios o discos de versiones al uso, pero Malos Tragos se han marcado un auténtico revival muy original (y casi siempre acertado). Han seleccionado éxitos de artistas tan dispares como Duran Duran, The Cure, Madonna, Sigue Sigue Sputnik o Cindy Lauper y los han pasado por su trituradora personal, dotándoles de una segunda vida rock y hardcore. Además, el álbum está lleno de guiños, con frases de películas y “homenajes” a temas míticos de nuestro rollo (Offspring, Iron Maiden, Ramones). Me quedo con Love misssile F1-11 y su toque Barricada, la increíble Friday, I’m in love y la fiestera Like a prayer de Madonna pasada por Iron Maiden. Curioso y divertido.

 

Música moderna: diciembre 2017

Nuestra pequeña selección de discos aparecidos estos últimos meses. Un paseo por los extremos de la música rock, con un ramalazo country y una bestialidad power metal. Muchos nórdico y mucho de por aquí estas últimas semanas por nuestras orejas y así ha quedado este “top 6”.

Como de costumbre, dale al play y disfruta con nosotros.

Corazones ElectricosCorazones Eléctricos – Corazones Eléctricos

Reconozco mi filia hacia Pau Monteagudo. Con eso por delante, es normal que disfrute de esta aventura en plan power trío con Kako Navarro (bajo) y Víctor Través (batería). Un disco muy trabajado, ruidoso, con poco espacio para el descanso. Influencia de rock seventies en Cama de faquir (riff Page) o Quién salvará el rock and roll, con un piano estupendo (“se quedó colgado el viejo poster de los Rolling Stones”) . Se vuelven profundos y modernos en los arpegios de Vover a empezar o la rítmica Kamikazes, se acercan al blues latino en Bailes de salón y rocanrolean con estilo en Intentando respirar Océanos de flores (“que se queman por amor”). Mis preferidas: El coleccionista de fronteras, Camino al sur y Fuera de sí.

SOLANAS-CD-INVENCIBLES 2016_400x400Solanas – Invencibles

Un tipo que no deja indiferente, un cantautor eléctrico que no oculta sus influencias pero está desarrollando un estilo original y pegajoso. Letras inesperadas en Huelga de pereza (“me he apuntado a los mundiales para batir el record en pesadez”),  Buscando enfermerasUnderground (“no me des más la plasta con tu rollito alternativo”) o El cazador (“siempre estoy buscando inspiración de contrabando”). Entre lo mejor, el pop-rock bien servido de Invencibles, Mi luz, Por ti (“me pegaría la noche entera haciendo el perro por ahí si no fuera por ti”) o Flores (con un regusto a Calamaro) que contrasta con los ritmos de El circoPaula. Un tipo y un disco muy interesante e inspirado.

Martina Edoff - We will align Martina Edoff – We will align

La vocalista sueca Martina Edoff ha editado un álbum muy sueco. Con lo bueno y lo malo que tiene un producto tan característico, se beneficia de una producción y una mezcla excelentes (Tobias Lindell a cargo), una impresionante interpretación vocal y composiciones buenas que por momentos rozan la grandeza. No en vano pasan por aquí Jon Tee (HEAT), Eric Matesson (Eclipse) o Billy Sheehan (Mr Big). Me gusta más cuando se queda en el rock melódico, con sus riffs y estribillos llenos de poder, como en Champions, We will align, Turn our pages o Lay down your arms. Le sienta bien el rollo más hard de I’m invincible, Truth came knocking o Set you free. Falla en las baladas y los medio tiempos, demasiado empalagosos incluso para el estilo. Si tuviera una banda que se luciera un poco más, en vez de dedicarse a cumplir, algunas canciones hubieran sido excelentes. Un disco para gentuza (como yo) que guste de HEAT, Eclipse, Treat y demás basura sueca.

Los Lügers – Slasher Los-Lügers-Slasher-2017-300x300

Ya han pasado Los Lügers por aquí con Ritual y Lucifer. Y, de nuevo, es de admirar su entrega y su buen hacer. Estos tipos siguen a lo suyo disco tras disco con su rock metalero lleno de recuerdos a Motörhead, Misfits y Hellacopters. Sonido brutal, limpio y directo, una producción de lujo para un trabajo en apariencia sencillo. El álbum es un homenaje a las películas de terror (en VHS, esa es la estética visual del álbum) y las letras cuentan las mismas historias. Jack y El resplandor en Redrum (breve e intenso solo, “abre la puerta cielo, solo quiero aplastar tus sesos”), Freddy y sus pesadillas en 1428 Elm Street, Jason y su campamento en Lago de cristal (de mis favoritas) o Scream en Sidney. Buenos riffs, algunos solos estupendos (aunque siempre cortos), una batería que no para de moverte el cuello y estribillos para gritar… de terror.

Beast-In-Black-Berserker Beast in black – Berserker

Más Accept que Accept, más Dio que Dio, más Helloween que Helloween, Beast in black han debutado con pelotas y un gusto por los clásicos envidiable. Encabezados por el guitarrista Anton Kabanen (productor y principal compositor) y el cantante griego Yannis Papadopoulos, han grabado un álbum, para mi gusto, extraordinario, de lo mejor del género. Temas como Blind and frozen, Blood of the lion, Hell for all eternity, Born again o la inicial Beast in black no tienen defectos: buenos estribillos, riffs metaleros, bien arreglados, con el toque melódico justo y su punto de mala leche. Kabanen mezcla con gusto sus solos, con cierto tufillo Malmsteen por momentos, con unos teclados bombásticos y arreglos percusivos acertados. Este tipo sabe qué hace, aunque no esperes sorpresas, tan solo buen heavy con aromas power. Se aceleran en Zodd the Inmortal, Go to hell y The fifth angel. Un poco para incondicionales pero con un puntito para novatos que quieran disfrutar de un álbum sin complicaciones, donde todo está colocado en su sitio.

Chris Stapleton – From a room from-a-room-volume-1

Tenía que pasar, y, sobre todo, por culpa de Eduardo Frutos y su blog. Discazo de country lleno de folk, rock y toques bluseros, con una increíble interpretación vocal (a veces recuerda a White Buffalo, a veces a Paul Rodgers) y algunos pasajes melódicos tremendos. La primera parte (Volume 1) se editó en mayo y la segunda (Volume 2) en este mes de diciembre. Me arrimo más a la rudeza rítmica de Hard’ livin, el southern carcelario de Midnight train to Memphys, el aroma rock de Second one to know, la cadencia de Them stems, la excelente interpretación vocal de I was wrong, el alma perdida de Millonaire o las guitarras y la redención de Tryin’ to untangle my mind. Cuando uno desconoce un género, descubrir un artista como este emociona, sobre todo porque llena las orejas de otras tonalidades y eso siempre gusta.

Música moderna: octubre 2017

Una vez más traemos por aquí unos cuantos discos editados estos últimos meses que han caído por nuestras orejas estas semanas y las han hecho felices. Algunos de estos llevan varias vueltas pa’trás y pa’lante. Mucha influencia viejuna, rock de carretera mezclado con prog íntimo y un toque de estibillos para todos los públicos. Vamos, como de costumbre, variadito.

Dale al play y disfruta…

BCCIV

 Black Country Communion – BCCIV

Es impresionante lo de estos tipos. Un disco puro Led Free Purple. Sin más. Un trabajo vocal alucinante (eterno Glenn Hughes), unas guitarras de diez (el gran Joe Bonamassa), un teclista que cobra por fin protagonismo (Derek Sherinian) y un batería al mismo nivel (Jason Bonham). Todo el álbum roza a gran altura, pero mis favoritas son The last song for my resting place (la única compuesta y cantada por Bonamassa), el riff de Sway o el de Awake, The crow y su intenso nervio roquero, los ocho minutos de Wanderlust (qué teclado, qué solo de guitarra) o la final When the morning comes, otros siete minutos largos de pasión, arte y música atemporal. Y lo grabaron en una semana. Imperdible trabajo.

Schizophrenic Spacers – It better be good Squizophrenic Sapacers

Sergio Martos es una especie de roquero renacentista: biógrafo (aquí comentamos su trabajo sobre Alice Cooper), articulista, músico. Su último álbum con Schizophrenic Spacers es una gozada, un viaje transiberiano a lo mejor del rock con mayúsculas, lleno de influencias mágicas. It better be good lo componen veintidós canciones, casi nada, con poco margen a la desidida o el relleno. Seguro que cada uno tiene sus favoritas, y yo me quedo con el aire funky (me recuerda a Tom Jones) de Physiotherapist, la bestial Montpellier con su coro final, Anyhow con esas armonías vocales, la final Space ballons (viva Bowie), Night’s squirrel o From here en un rollo más ¿comercial?, la emotiva The long goodby o el rollo blues de Ode to a fat man. Un pelotazo de lo que ellos llaman Gordorock.

Coldspell Coldspell – A new world arise

Voy a tener que mirarme esto que me pasa últimamente con las bandas nórdicas, que me engancho a algún disco cada mes. Pero lo cierto es que Coldspell han presentado un álbum de AOR/Rock melódico, de claras influencias yanquis, muy completo: buenas composiciones, solos clásicos y melódicos (mucho arpegiado), estribillos bombásticos y unos arreglos muy acertados. Niclas Svedenport a la voz y Michael Larsson a la guitarra se llevan el premio gordo. Estupendas Call of the wild, Love me like you do, This is me (quizá la mejor guitarra), la efervescente Forevermore o Losing my mind. Bonita portada además. Un “no perdérselo” si te va el género.

The Insomnia Night – The Hallway vol. 1 OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Supongo que exagero al recordar a David Gilmour en la guitarra de la inicial A day in the world, y a David Bowie en la siguiente Bad news o a Rush en In the blood, pero The Insomnia Night han facturado un elaborado repertorio que cabalga por esas tesituras. Manuel García de la Mata encabeza este proyecto con la ayuda de diversos músicos, como el batería Antonio Iglesias o los guitarristas Yamil Zaidan y Eduardo Cuezva. En solo siete cortes ha creado una emotiva experiencia sonora donde recrearse en melodías, arreglos y diferentes tesituras cercanas al prog de Pink Floyd o Genesis lleno de toques poprock. Un rara avis en nuestro panorama musical.

51-300x400 51 grados – Destino

Una apuesta por el hard rock moderno con aromas metaleros y una producción excelente. No puedo evitar acordarme de Eldorado, en muchas guitarras, y de Uzzhuaia, quizá por el trabajo vocal de Carlos González, cercano en ocasiones al de Pau Monteagudo. Se caen del lado más clásico en Estigma o Destino, alumbran con metal fogoso en Invencible, Redentor o Soga y equilibran a la perfección en DesconexiónDéjame. Buenas guitarras y algunas letras acertadas destacan en un conjunto muy bien equilibrado que te lleva de la mano hasta el final del álbum, donde Nueve mundos y Faro ponen la guinda. No te fíes de la portada, lo bueno está en el interior.

Jared James Nichols – Black Magic blackmagic-300x300

El segundo trabajo de Jared James Nichols rebosa blues, rock y mucho ruido del bueno.  Este tipo reinterpreta la música, la recrea en su molde propio y nos lanza a una vorágine de riffs, solos e historias de amor y carretera. Canciones como Last chance o The gun son auténticos hits de guitarras y estribillos pegajosos. Escucha Honey forgive me o Keep your light on mama. Este tipo adora los ochenta. Su ambición juvenil puede darnos grandes sorpresas en el futuro, pero por ahora hay que pinchar entero este Black magic y gozar.

 

 

Música Moderna: septiembre 2017

Ya sabes que en esta sección compartimos las escuchas gustosas de discos recientes (novedades incluso), y, como este verano me he dedicado a desempolvar a todos los clásicos, la vuelta de oreja a la Música Moderna no ha sido tan moderna. Es decir, me han enganchado los sonidos añejos más que los actuales y he seleccionado un puñado de retornos de bandas clásicas junto a alguna golosina muy de mi agrado. Y espero que del tuyo. Aquí vamos con unos retoños de raíces bien hundidas en lo más primitivo de nuestro rollo. A darle caña.

Impure-Wilhelmina- Impure Wilhelmina – Radiation

Para fans de Katatonia, Baroness o incluso los Opeth de hoy en día. Un discazo el de estos suecos. Excelentes  y complejas composiciones mezcla de atonalidades, melodías suaves y gruesos guitarrazos sobre la batería poderosa y cambiante de Mario Togni. Comienza el viaje con Great falls beyond death y continúa con Torn y Meaningless memories. La voz de Michael Schindl sobre las guitarras de Diogo Almeida es todo lo que necesitas para volver a creer que en esto del post-metal o el post-como-quieran-llamarlo hay futuro. Y de regalo la extraña coercialidad de Bones and heart y Race with you. A volumen alto, por favor.

The Name – Momentos thename_momentos

Tremendo el disco que se han marcado estos bilbaínos. Un trabajo de guitarras variado y aguerrido, pero no exento de momentos emotivos y algunos buenos solos también. Composiciones brillantes con adornos y arreglos clásicos, sin sorpresas, y mezclado con arte. Parte de ti (enésimo tema sobre el placer de la música), Cadenas, donde se reivindica que “nada es para siempre”, el toque Hamlet de Sentido irracional, el vuelco más prog de Ira y valor o la tremenda El depestar “siente como retumba tu alma de pasión”. Buen trabajo del teclista Asier Baez y del cantante (también guitarrista) Guillermo Fernández. Dale un par de vueltas y seguro que te engancha.  

 Accept – The rise of Chaos

No vas a encontrar ninguna sorpresa. Tan solo un jodido álbum de hard & hevay rock clásico muy bien acabado con algunas excelentes canciones. Triunfan en los cortes más básicos con buenos estribillos y algunos riffs ochenteros con pelotas, como en Worlds colliding, What’s done is done, Die by the sword o Analog man, la más Udo de todas (I’m just an old school son of a bitch in a digital world). Mark Tornillo cumple de sobra en las labores vocales, siendo de lo mejorcito junto al juego de guitarras. A destacar también The rise of chaos, Koolaid o la veloz Carry the weight.

Regresión – Terra Ignis 

Los catalanes Regresión se han marcado un gran álbum de heavy metal al viejo estilo incorporando algunas actualizaciones en su estilo que hacen de Terra Ignis una experiencia imperdible para los amantes del género. Quizá falte un poco de coherencia en el contenido de las canciones pero eso es una cuestión menor y muy personal del oyente. Estupendas La balada de Trafalgar, Señores del invierno (inevitable una canción del universo Juego de Tronos), la propia Terra Ignis, Volví a ganar o la inicial Gritos en la oscuridad. Homenaje a Lemmy en Puño de hierro y a todos los roqueros en Quién soy yo (sin el puto rock and roll). Dales caña que lo están pidiendo.

 Lionheart – Second nature

Un supergrupo de los ochenta que no tuvo ningún éxito formado por ex-miembros de Iron Maiden, UFO, She, Praying Mantis, MSG… Dennis Stratton y Steve Mann se encargan de las guitarras, Rocky Newton del bajo, Lee Small de la voz y Clive Edwards de la batería. Un fantástico álbum de hard rock melódico con guitarras bien elaboradas, algunos solos geniales y un trabajo armónico en las voces sorprendente. Buenos riffs y estribillos y una producción de primera. A destacar la versión de Don’t pay the Ferrymen (Thin Lizzy 100%),  Give me the light, Time is watching (cuasi-épica, con Small en plan Glenn Hughes), la ochentera Hearbeat radio (se me saltan las lágrimas, podría ser banda sonora de Top gun o cualquier entrega de Rocky), una patada Schenker titulada Lionheart o la fabulosa Prisoner, más cerca del AOR “a lo british”. Recomendables estos viejetes.

Hark – Machinations 238876 

Un álbum muy bien elaborado, con un trabajo instrumental preciosista, incluyendo un bajista de diez y algunos excelentes solos a cargo de buenos arreglos, riffs gruesos y algunas grandes canciones a medio camino del sludge y el heavy metal clásico con mucho de Motorhead. Pincha Nine fates, Son of Pythagoras o la incial Fortune favours the insane. En el debe del álbum, una producción demasiado espesa que le quita brillo a algunas canciones y un cantante al que le falta un puntito para ser especial. De todos modos, una experiencia más que interesante donde ganan los puntos positivos. Una manita de ecualizador y listo.

 

Música moderna: abril 2017

 

Hace ya 5 años que comenzó a rodar Rokologia y con este hemos publicado por aquí 401 artículos de toda índole, siempre desde la felicidad de compartir música y el buen gusto… ¡o no! Y qué mejor forma de continuar con esta filosofía que traer más música.

Este mes ha sido bastante ecléctico a tenor de las cinco propuestas bien dispares que traigo. Un poco de metal moderno con toques clásicos, un poco de hard rock hispano, un poco de blues rock, un poco de pop rock con toques eléctricos y un trallazo de heavy que casi no necesita presentación.

Allá vamos una vez más. Dale al play y disfruta.

 Black Sites – In monochrome – 2017

El cantante y guitarrista Mark Sugar encabeza este cuarteto de metal progresivo con toques thrash donde escuchar canciones intensas, vívidas, con una mezcla muy equilibrada de metal moderno e influencias clásicas. Lo mejor de In monochrome está en los riffs y los solos de guitarra, en las líneas melódicas y en el trabajo vocal (vamos que Sugar se ha guisado un álbum a su medida), aunque bien es cierto que no llega al nivel de Bruce Bruce y algunas canciones daría para ello. En cualquier caso, un gran álbum donde destacar Dead languages, Burning away the day (con un toque Rainbow bestial), Watching you fall o Monochrome. No hay ningún relleno, disfrutable de principio a fin.

Origen – Cenizas – 2017 

El grupo malagueño Origen ha grabado bajo la producción de Jorge Escobedo nueve cortes de hard rock con un gran trabajo melódico y el protagonismo de las guitarras de Antonio Rodríguez. La particular voz de Alberto Rodríguez suena perfecta en todo momento, adaptándose a los tempos más veloces como a los más pausados. Junto a ellos, la dupla rítmica formada por el bajista Pablo Sanzo y el batería Ángel Fernández cumple con excelencia.  Imprescindibles Sin ti, Cenizas, Versos, Suena la guitarra o la final Recuerdos.

Hector Anchondo Band – Roll the dice – 2017

¿Cuánto tiempo llevas sin escuchar un buen álbum de blues rock con la armónica como protagonista? En Roll the dice la armonica de Justin Sheldon se combina con la guitarra de Hector Anchondo a la perfección. El feeling de Sheldon, su interpretación sentida y técnica encaja con el punteo y la precisa digitación de la Stratocaster. El álbum incluye excelentes canciones como el rítmico boogie inicial Dig you baby (con Amanda Fish como invitada), Masquerade, Face it down, la divertida Jump in the water o la brillante Roll the dice. Mejor en las canciones rápidas que en las lentas, aunque Here’s to me giving up suena a buen blues de hace cuarenta años.

Dardem – La brecha – 2016 

Un año lleva esperando este álbum de Dardem en mi playlist, arrinconado. Y me alegro de, por fin, haberme encontrado con estas once canciones de rock intenso y emotivo mezclado con influencias pop y electrónicas. Si algo caracteriza a La brecha es la densidad, la profunda entrega melódica de un grupo con estilo que sin pirotecnia ni lujos ha elaborado un trabajo reconocible y envidiable con letras a las que debes prestar atención. ¿Cuántos grupos dedican una canción al universo de Blade Runner? Pues escucha Origami y su filosófica letra, el sentir del replicante ¿hoy en día? Una oda al aislamiento y la diferencia. Me quedo con Eclipse, Tus dudas (¿de verdad las dudas tienen su lado positivo?), Alquímica (pelotazo pop), Raiz o la rítmica Digo no (“el hombre sabio es el camaleón que espera paciente el ajeno error”). El próximo no esperará.

Mastodon – Emperor of sand – 2017

 El séptimo álbum de Mastodon no es, desde luego, el mejor de su discografía, pero asienta a estos tipos entre los elegidos de este siglo para formar parte de la Historia de nuestro rollo. Siguen en vigor los riffs gruesos, el trabajo rítmico que engancha, el ataque vocal melódico pero agresivo y un conjunto de canciones bien escritas e interpretadas con numerosos pasajes instrumentales sobresalientes. Sultan’s curse, Steambreather o (la casi comercial) Word to the wise son buenos ejemplos, pero sería injusto no pinchar también Jaguar God, Andromeda o la rítmica Precious stones. Gran discografía, gran banda, gran directo.

Música moderna: marzo 2017

¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? En esta sección nos gusta compartir la música actual: por si no lo sabes, el rock está (otra vez) muriéndose, así que bien vale disfrutarlo mientras dure. Este mes vengo más blandito. Traigo la última propuesta de Steven Wilson, un poco de blues rock, algo de hardcore y unos locos arrimados desde Canadá.

Dale al play.

Blackfield_V Blackfield – V (2017)

No somos conscientes del legado musical que está dejando Steven Wilson en todas sus aventuras. ¿De dónde saca tanta inspiración? En esta quinta entrega de Blackfield, junto a Aviv Geffen, ha completado un delicioso ejercicio de composición y sensibilidad, con melodías alegres, optimistas, canciones concisas pero elaboradas. En ocasiones me recuerda en extremo a la época de Stupid dreams, lo cual es muy bueno. A destacar Family man, We’ll never be apart (especial interpretación de Aviv), Life is an ocean (qué sencilla belleza en poco más de tres minutos), Undercover heart, con sus violines y esa mezcla de voces, el rock de Lately, la blusera The Jackal o la balada How was your ride. Una gozada.

Scotty Bratcher – That album (2016)thatalbum-300x300

Una fiesta del riff blues rock y la guitarra pentatónica se marca Scotty Bratcher en este disco. Magia en cada solo, y lo mismo se va al blues más clásico (As the years go passing by, That’s alright mama), al southern (Tables turn and bridges burnWhipping post) o coquetea con el hard rock (Hard to feel). Escucha del tirón los tres primeros cortes y ya te habrás enganchado: Ain’t no way I’m coming, Disappointing Ourselves y Worry me no more, llenos de guitarras roqueras y buenos estribillos. Además, Scotty deja claro que también canta bien, marcando el tempo y la melodía. Y no podían faltar canciones de (des)amor: fantástica Without hope, más predecible All and nothig more. Un disco para amantes de la guitarra y el blues rock en su espectro más amplio.

Sinaia – Presente (2016)

sinaia-presente-web.jpgUn sonido espectacular de principio a fin para un álbum rápido, agresivo pero clavado en pasajes melódicos seductores, más metal (Hamlet, Soziedad Alcohólica) que rock, más hardcore (Desakato) que punk. Aparecen canciones complejas como Por el suelo o Enero junto a otras más directas como  Vesania, la final Hierro o la inicial Pulso, e incluso potenciales singles roqueros como Ojos cerrados o Intento perfecto. Curiosa la letra de Mil nombres: un homenaje a “los viejos sabios” anclados al pasado desde los que “arriesgarse” a tener la propia identidad “como un hijo”. Valentín Domínguez hace un gran trabajo vocal. La banda suena compacta, precisa, aunque nadie destaca especialmente. Muy chula la portada. A tener en cuenta en el panorama actual.

 

Bocanada – Libres (2017) BOCANADA-libres

No soy imparcial con Bocanada. Me encanta. Les he visto en directo y escucho regularmente sus anteriores discos. Así que esta recomendación viene envenenada. Libre es un disco donde siguen ahondando en sus influencias de rock más clásico y en las complejas referencias de las letras de Martín Romero, un artista de la palabra, aunque a veces se recrea demasiado en su imaginería propia. El álbum suena muy bien gracias, supongo, a la producción de Kolibrí Díaz (Marea). Todo queda en familia. Esta vez prefiero los cortes más duros, con las guitarras como protagonistas. Ahí suenan Más animal, Ya pasarás por mi puerta, De raíz y Otro mañana. Juegan con acentos melódicos en Llenos los bolsillos, Solo humo y la final Me sobran dedos. Un ladrillo más en su particular camino amarillo del rock.

Rival - Tales From The Bluesy Tomb (2017).jpg Rival – Tales from the bluesy tomb (2017)

La verdad, no tengo aún claro si estos tipos son unos genios o unos magos del recorta y pega. O me han pillado despistado. Debut del cuarteto canadiense marcado por el hard rock de hace cuarenta años, mucho blues sucio y toques locos por todos lados: cambios de ritmo, cambios de tono, cambios de melodía, gritos, fuzz, en fin, un disco para escuchar atento. Recomendables en estado salvaje, su punto óptimo: Gone too far, Dead money (pedazo de riff y guapo Hammond), el rollo cinematográfico de Orpheus (play a tune for me), el doble bombo de Assembly line. Pero también saben bajar revoluciones y regalarnos la historia de Jackie Dee o una How bad blues con armónica incluida. A veces se les va mucho la cabeza (Time out, Maybe death, maybe more) pero seguro te van a sorprender. Quizá para bien.

 

 

Música moderna: febrero 2017

¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? Nunca está de más compartir la música que pasa por mi cerebro, recomendaciones que otros buenos oyentes me han hecho o que, directamente, he robado de páginas amigas (y no tanto). Entre todo lo caído este mes, me quedo con un par de propuestas heavies (incluyendo unos clásicos del thrash), un poco de power metal fiestero, algo de hard rock de por aquí y una agradable sorpresa de souther country rock (más o menos).

Dale al play.

Need – Hegaiamas: a song for freedom (2017)

front Se sale de mis escuchas habituales, pero este enorme álbum de los griegos Need merece ser escuchado y recomendado. Metal de corte progresivo en una propuesta sólida, elaborada, compleja: una hora de pensamientos y frustraciones sobre la libertad, el individuo y la sociedad. Casi nada. Rememory contiene una hermosa melodía que se retuerce en la parte central, con un voceras (Jon V.) en plena forma, mezclando tonos agudos con cambios más graves. En Alltribe se acercan a los Dream Theater de principio de siglo. En Tilikum escuchamos un teclado excelente y, quizá, el tema más elaborado, lleno de matices y cambios. Una canción de casi 22 minutos (llenando la cara B del vinilo fijo) de título Hegaiamas da una idea del tipo de músicos que son Need. El álbum suena de muerte, bien mezclado. Una experiencia gozosa. Su cuarto largo, por cierto.

Whiskey Myers – Mud (2016) whiskey-myers-mud-73-1480276345

¿Esto es un disco de country? ¿De southern rock? ¿De blues? En realidad, Whiskey Myers se mueven con increíble habilidad entre estos palos dejando caer la guitarra o la melodía o el ritmo de uno a otro sin inmutarse. Cody Cannon (frontman, cantante, compositor) ha sido todo un descubrimiento para mí y a partir de este Mud he entrado en su particular mundo sonoro. Pincha On the river y disfruta del slide, el violín y el pulso que bajo y batería mantienen de principio a fin. La oscuridad emocional de Trailer we call home constrasta con la música, deliciosa, sencilla en lo superficial pero de complejos arreglos. En Some of your love se acercan a Bad Company mientras que en Stone se acercan a los Allman, pasión blues, pasión rock. Rich Robinson (The Black Crowes) participa en Frogman (ya sabes a qué suena). Buen, buen rock.

kreator_gods-of-violence-500x500 Kreator – Gods of violence (2017)

Me encantó el anterior Phantom Antichrist (2014) y esperaba con curiosidad el nuevo de Kreator. Y no me ha decepcionado. Thrash al estilo de la casa: riffs veloces sobre una batería brutal, melodías mezcladas con rabia y rudeza, todo metido en un paquete sangriento de letras salvajes e interpretaciones no aptas para todos los oídos. Ahí están World war now, Totalitarian terror, Gods of violence (qué trabajo increíble de guitarras) o Army of storms. Sin embargo, en este trabajo se acercan a territorios sonoros dispares. Suenan inspirados o cercanos a Iron Maiden en Hail to the hordes, a Accept en Fallen brother, a Judas Priest en Death becomes a light o a unos Manowar acelerados en Side by side. A mí me parece otra joya en su catálogo. Y llevan catorce.

Atlas – Nuevos tiempos viejas costumbres (2016) atlas

Un disco de hard rock con buenas melodías, guitarrazos muy currados y algunos estribillos pegadizos, muchos recuerdos a grupos de los setenta, en especial Deep Purple (Vete al infierno), y los ochenta, Niagara y Sangre Azul (Mil y un pedazos) y la hornada hard angelina (Somos una misma voz). La excelente producción de V. M. Arias junto a Carlos Lillo y el trabajo de post-producción de Mika Jussila han conseguido un sonido equilibrado alternando el protagonismo a partes iguales de la voz de Ignacio Prieto y de las guitarras, sin esconder ninguna interpretación. Me gustan especialmente Esperaré, Vete al infierno (“es el momento de que cierres la boca y no mientas más”) y su riff, el guitarreo de Un sueño cumplido y el rollo Cinderella de Gritaremos no. Mención a parte para el medio tiempo Llueva o salga el sol. Recomendable trabajo de estos veteranos.

Freedom Call – Master of light (2016)

freedomalbum1A pesar de la horrible portada, debo reconocer que este álbum me encanta con su rollo entre Helloween, Stratovarius y Blind Guardian, lleno de canciones fiesteras de puño en alto y siempre dentro de un power metal azucarado e insensible donde priman las melodías, los arreglos recargados, las voces dobladas y el doble bombo. Vaya, un disco más de Freedom Call, sin nada original, pero que me ha entrado hasta el fondo. Solos veloces en Kings rise and fall y Riders in the sky, estribillos a doble bombo en Hammer of the gods y Masters of light, temas para saltar y comerse la noche en Rock the nations y High up o estribillos imposibles como en Ghost ballet y Emerald skies. Lo dicho, pasará de moda en breve pero mientras tanto, que cunda.

Música Moderna: enero de 2017

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¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? Nunca está de más traer por aquí la música que pasa por mi cerebro, recomendaciones que otros buenos oyentes me han hecho o que, directamente, he robado de páginas amigas. No dudéis en acercaros a cualquiera de estas propuestas, hoy centradas en las guitarras duras y afiladas en sus distintas vertientes. Será que he comenzado el año bien heavy… Dale al play.

Sunburst – Fragments of creation (2016) 

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No han caído en mis manos hasta hace pocas semanas pero me tienen flipado. De los mejores discos de heavy melódico que he escuchado en mucho tiempo. Buenas guitarras de riff extraordinarios, composiciones armadas con fiereza, un batería descomunal, un cantante más que correcto y, por supuesto, melodías gloriosas. Escucha la épica Remedy of my heart, la directa Out of this world o Dementia. Sería perfecto si la producción no fuera tan ¿moderna? Un poco de Chris Tsangarides o Martin Birch lo harían de diez. Por cierto, son griegos y este es su debut.

Zenobia – Alma de fuego II (2016) alma-de-fuego-ii

Tras más de diez años haciendo ruido, ocho después de Alma de fuego, estos riojanos han grabado su mejor obra, para mi gusto. Juegan en la liga de Saratoga, Azrael o Alberto Rionda, por si no los conoces. Mezclan muy bien guitarras y teclados en los arreglos melódicos y elaboran un conjunto equilibrado, con varios temas que apetece escuchar una y otra vez. A mí me enganchan Ángel negro (clásicos punteos y estribillo), el riff pesado de El pacto, el toque power de Militia est vita o las voces de Corazón de hielo. Adolece de sorpresas pero tampoco se echan en falta. A subir el volumen.

cover Uli Jon Roth – Tokyo Tapes Revisited – Live in Japan (2016) 

El viejo guitarrista rindió un homenaje en febrero de 2015 a su etapa con Scorpions grabando este directo en el mismo escenario donde los germanos grabaran su célebre Tokyo Tapes (1978). Como aquí adoramos aquellos años de Uli Jon Roth con Scorpions no podía faltar una escucha a este álbum. Publicado apenas hace unos meses, Uli demuestra estar en gran forma, la producción es estupenda y la banda cumple con creces. Nathan James mantiene el tipo a las voces, por cierto. No esperéis “el mismo” concierto, pues han elegido canciones “más Uli” y un par de versiones. Pincha directamente los 15 minutos de Dark Lady, la veloz Virgin killer, Longing for fire, la mágia de We’ll burn the sky o una de mis favoritas, In trance. Un (no)guitar hero imprescindible.

Doble Esfera – Rock and roll del siglo XXI (2016) 14570471_1234067823322891_3207901082016572682_n_zpsh3cremfg

En este EP los murcianos lo explican muy claro: son malos tiempos para el rock and roll. Pero cantan esperanzados y con “fuerza y honor” se cargan las pilas contra los tiempos oscuros de este inicio del siglo XXI. Y estos son de los que demuestran con hechos. Menuda caña en cinco temas de corte hard rock clásico en la composición con arreglos metaleros, sonido desnudo, crudo, directo, pero arreglado con cierta elegancia. Lo mejor: Doble Esfera ha desarrollado su propio estilo, suenan a ellos mismos. Las guitarras son un valor seguro, desde luego, en Rebelión o la propia Rock duro del siglo XXI. El final con Sangre y sudor, un tema de corte progresivo y más de siete minutos, deja ganas de más. Buenas letras, por cierto. Sería la bomba que pudieran sentarse con tiempo y dinero a grabar un álbum largo. Salud y rocanrol.

Y de regalo algunos vídeos…