Archivo de la categoría: Crítica: Ahora estoy escuchando…

Música moderna: febrero 2017

¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? Nunca está de más compartir la música que pasa por mi cerebro, recomendaciones que otros buenos oyentes me han hecho o que, directamente, he robado de páginas amigas (y no tanto). Entre todo lo caído este mes, me quedo con un par de propuestas heavies (incluyendo unos clásicos del thrash), un poco de power metal fiestero, algo de hard rock de por aquí y una agradable sorpresa de souther country rock (más o menos).

Dale al play.

Need – Hegaiamas: a song for freedom (2017)

front Se sale de mis escuchas habituales, pero este enorme álbum de los griegos Need merece ser escuchado y recomendado. Metal de corte progresivo en una propuesta sólida, elaborada, compleja: una hora de pensamientos y frustraciones sobre la libertad, el individuo y la sociedad. Casi nada. Rememory contiene una hermosa melodía que se retuerce en la parte central, con un voceras (Jon V.) en plena forma, mezclando tonos agudos con cambios más graves. En Alltribe se acercan a los Dream Theater de principio de siglo. En Tilikum escuchamos un teclado excelente y, quizá, el tema más elaborado, lleno de matices y cambios. Una canción de casi 22 minutos (llenando la cara B del vinilo fijo) de título Hegaiamas da una idea del tipo de músicos que son Need. El álbum suena de muerte, bien mezclado. Una experiencia gozosa. Su cuarto largo, por cierto.

Whiskey Myers – Mud (2016) whiskey-myers-mud-73-1480276345

¿Esto es un disco de country? ¿De southern rock? ¿De blues? En realidad, Whiskey Myers se mueven con increíble habilidad entre estos palos dejando caer la guitarra o la melodía o el ritmo de uno a otro sin inmutarse. Cody Cannon (frontman, cantante, compositor) ha sido todo un descubrimiento para mí y a partir de este Mud he entrado en su particular mundo sonoro. Pincha On the river y disfruta del slide, el violín y el pulso que bajo y batería mantienen de principio a fin. La oscuridad emocional de Trailer we call home constrasta con la música, deliciosa, sencilla en lo superficial pero de complejos arreglos. En Some of your love se acercan a Bad Company mientras que en Stone se acercan a los Allman, pasión blues, pasión rock. Rich Robinson (The Black Crowes) participa en Frogman (ya sabes a qué suena). Buen, buen rock.

kreator_gods-of-violence-500x500 Kreator – Gods of violence (2017)

Me encantó el anterior Phantom Antichrist (2014) y esperaba con curiosidad el nuevo de Kreator. Y no me ha decepcionado. Thrash al estilo de la casa: riffs veloces sobre una batería brutal, melodías mezcladas con rabia y rudeza, todo metido en un paquete sangriento de letras salvajes e interpretaciones no aptas para todos los oídos. Ahí están World war now, Totalitarian terror, Gods of violence (qué trabajo increíble de guitarras) o Army of storms. Sin embargo, en este trabajo se acercan a territorios sonoros dispares. Suenan inspirados o cercanos a Iron Maiden en Hail to the hordes, a Accept en Fallen brother, a Judas Priest en Death becomes a light o a unos Manowar acelerados en Side by side. A mí me parece otra joya en su catálogo. Y llevan catorce.

Atlas – Nuevos tiempos viejas costumbres (2016) atlas

Un disco de hard rock con buenas melodías, guitarrazos muy currados y algunos estribillos pegadizos, muchos recuerdos a grupos de los setenta, en especial Deep Purple (Vete al infierno), y los ochenta, Niagara y Sangre Azul (Mil y un pedazos) y la hornada hard angelina (Somos una misma voz). La excelente producción de V. M. Arias junto a Carlos Lillo y el trabajo de post-producción de Mika Jussila han conseguido un sonido equilibrado alternando el protagonismo a partes iguales de la voz de Ignacio Prieto y de las guitarras, sin esconder ninguna interpretación. Me gustan especialmente Esperaré, Vete al infierno (“es el momento de que cierres la boca y no mientas más”) y su riff, el guitarreo de Un sueño cumplido y el rollo Cinderella de Gritaremos no. Mención a parte para el medio tiempo Llueva o salga el sol. Recomendable trabajo de estos veteranos.

Freedom Call – Master of light (2016)

freedomalbum1A pesar de la horrible portada, debo reconocer que este álbum me encanta con su rollo entre Helloween, Stratovarius y Blind Guardian, lleno de canciones fiesteras de puño en alto y siempre dentro de un power metal azucarado e insensible donde priman las melodías, los arreglos recargados, las voces dobladas y el doble bombo. Vaya, un disco más de Freedom Call, sin nada original, pero que me ha entrado hasta el fondo. Solos veloces en Kings rise and fall y Riders in the sky, estribillos a doble bombo en Hammer of the gods y Masters of light, temas para saltar y comerse la noche en Rock the nations y High up o estribillos imposibles como en Ghost ballet y Emerald skies. Lo dicho, pasará de moda en breve pero mientras tanto, que cunda.

Música Moderna: enero de 2017

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¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? Nunca está de más traer por aquí la música que pasa por mi cerebro, recomendaciones que otros buenos oyentes me han hecho o que, directamente, he robado de páginas amigas. No dudéis en acercaros a cualquiera de estas propuestas, hoy centradas en las guitarras duras y afiladas en sus distintas vertientes. Será que he comenzado el año bien heavy… Dale al play.

Sunburst – Fragments of creation (2016) 

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No han caído en mis manos hasta hace pocas semanas pero me tienen flipado. De los mejores discos de heavy melódico que he escuchado en mucho tiempo. Buenas guitarras de riff extraordinarios, composiciones armadas con fiereza, un batería descomunal, un cantante más que correcto y, por supuesto, melodías gloriosas. Escucha la épica Remedy of my heart, la directa Out of this world o Dementia. Sería perfecto si la producción no fuera tan ¿moderna? Un poco de Chris Tsangarides o Martin Birch lo harían de diez. Por cierto, son griegos y este es su debut.

Zenobia – Alma de fuego II (2016) alma-de-fuego-ii

Tras más de diez años haciendo ruido, ocho después de Alma de fuego, estos riojanos han grabado su mejor obra, para mi gusto. Juegan en la liga de Saratoga, Azrael o Alberto Rionda, por si no los conoces. Mezclan muy bien guitarras y teclados en los arreglos melódicos y elaboran un conjunto equilibrado, con varios temas que apetece escuchar una y otra vez. A mí me enganchan Ángel negro (clásicos punteos y estribillo), el riff pesado de El pacto, el toque power de Militia est vita o las voces de Corazón de hielo. Adolece de sorpresas pero tampoco se echan en falta. A subir el volumen.

cover Uli Jon Roth – Tokyo Tapes Revisited – Live in Japan (2016) 

El viejo guitarrista rindió un homenaje en febrero de 2015 a su etapa con Scorpions grabando este directo en el mismo escenario donde los germanos grabaran su célebre Tokyo Tapes (1978). Como aquí adoramos aquellos años de Uli Jon Roth con Scorpions no podía faltar una escucha a este álbum. Publicado apenas hace unos meses, Uli demuestra estar en gran forma, la producción es estupenda y la banda cumple con creces. Nathan James mantiene el tipo a las voces, por cierto. No esperéis “el mismo” concierto, pues han elegido canciones “más Uli” y un par de versiones. Pincha directamente los 15 minutos de Dark Lady, la veloz Virgin killer, Longing for fire, la mágia de We’ll burn the sky o una de mis favoritas, In trance. Un (no)guitar hero imprescindible.

Doble Esfera – Rock and roll del siglo XXI (2016) 14570471_1234067823322891_3207901082016572682_n_zpsh3cremfg

En este EP los murcianos lo explican muy claro: son malos tiempos para el rock and roll. Pero cantan esperanzados y con “fuerza y honor” se cargan las pilas contra los tiempos oscuros de este inicio del siglo XXI. Y estos son de los que demuestran con hechos. Menuda caña en cinco temas de corte hard rock clásico en la composición con arreglos metaleros, sonido desnudo, crudo, directo, pero arreglado con cierta elegancia. Lo mejor: Doble Esfera ha desarrollado su propio estilo, suenan a ellos mismos. Las guitarras son un valor seguro, desde luego, en Rebelión o la propia Rock duro del siglo XXI. El final con Sangre y sudor, un tema de corte progresivo y más de siete minutos, deja ganas de más. Buenas letras, por cierto. Sería la bomba que pudieran sentarse con tiempo y dinero a grabar un álbum largo. Salud y rocanrol.

Y de regalo algunos vídeos…

Flayst – Burning eden – 2016

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Flayst – Burning Eden – 2016

Nunca me ha resultado fácil destacar un álbum de (eso que llaman) melodic death metal o cualquiera de sus variantes, principalmente por mi falta de conocimiento y, digamos, sensibilidad hacia el género. Sin embargo, cuando me enfrenté (por recomendación) a este Burning Eden de los suizos Flayst encontré algo diferente que me atrajo. Ignoro si en el conjunto de discos publicados este año del mismo estilo será de los mejores o no. Tampoco importa. A mí me gusta.

Flayst aúna un buen trabajo melódico alternando pasajes sucios y agresivos con otros limpios, siempre con un sonido cuidado, varias interpretaciones de guitarra excelentes, un gran batería y, por qué no, algún estribillo pegajoso. No en vano, en su propia página web se jactan de mezclar lo mejor del death con ambientes electrónicos y ramalazos rock y hasta pop. En fin, un estilo homogéneo en realidad que a veces recuerdan a Paradise Lost, otras a Dark Tranquility y hasta a unos Iron Maiden death. La banda la forman Jonathan Fernandez (Jo) e Ismael Röig (Isma) a las guitarras, Philippe Roig a la batería, JP al bajo y a los teclados (muy acertado)  y Fred a la voz, alternando los guturales y las voces agresivas con una más que correcta entonación melódica en las partes limpias.

Diez canciones (incluyendo una intro, un interludio y un instrumental) entre las que destaco y recomiendo pinchar en primer lugar Liberation y Until the end of time. En Liberation un buen riff da entrada roquera a una composición con cambios de ritmo, un doble bombo de libro, un estribillo sencillo, ese toque “industrial” del teclado y un buen solo de guitarra. Una estructura similar tenemos en Until the end of time, con algo más de caña en las guitarras y otro excelente teclado. El ambiente de (N)everlasting dream junto a una de las mejores interpretaciones vocales y sus excelentes guitarras no desmerecen. El estribillo, el solo y la parte final de Caught in the undertow le dan un toque especial al tema en el conjunto. De las más cañeras Burning Eden, pareja ideal para romper cuellos y desgañitar gargantas con Revenge.

Un disco accesible, currado, con momentos excelentes a cargo de unos músicos “pelados” de patear escenarios.

 

The Answer – Solas – 2016

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The Answer – Solas – 2016

Sexto álbum de The Answer que mejora el álbum anterior, pero que va a acarrearles muchas críticas negativas. Si hace un año se les tildaba de inmovilistas y de realizar un trabajo plano, ahora les caerá por haber buscado sonar diferentes, alejarse de ese corsé en el que se habían metido ellos solos. Un riesgo que puede interpretarse como madurez, como agotamiento, como búsqueda de lo comercial.

Así todo, en Solas hay varios aciertos. Las armonías vocales y el trabajo melódico destacan en todos los temas. Las guitarras son excelentes por parte de Paul Mahon bien acompañado al bajo por Micky Waters. Cormac Neeson ofrece un nivel vocal impecable, siempre correcto, a veces sorprendente, a medio camino entre Gillan y Rodgers. Las composiciones resultan variadas, la disposición a lo largo de la escucha permite mantener la atención alternando los temas más “serios” con los más “directos”. En fin, un álbum bien hecho que se deja escuchar y esconde algunos diamantes entre su minutaje. En cambio, se ha perdido la furia, el buzz, el apogeo salvaje del desenfreno, el blues-rock: aquí todo está medido y controlado. Y quizá falte un poco de caña en la batería de James Heatley y un par de buenos solos de guitarra.

the-answerLas canciones de este álbum pueden dividirse en tres grandes grupos. Aquellas donde lo profundo se impone, con ambientes y letras trascendentales, la instrumentación compleja; aquellas de corte comercial, incluso popero, con estribillos fáciles y estructuras clásicas; aquellas acústicas, basadas en fraseos o arpegios que crecen y se armonizan, creando medios tiempos y baladas.

En el primer grupo, cabría comenzar por el principio, por una vez, y destacar Solas. Batería, teclado, bajo, guitarra, voz, van sumándose para comenzar “do you ever stop to wonder the reason we are here”, un tema que va subiendo de manera repetitiva, añadiendo capas y variaciones a la figura principal “what the light don’t feel the darkness kill”. Engancha con los violines de Beautiful world, de mis favoritos, que sigue la pauta del anterior, aunque más misterioso y oscuro. Neeson juguetea con los tonos, aparece y desaparece hasta alcanzar el ruidoso estribillo donde las guitarras se comen los altavoces. Aún jugando con los tonos acústicos, Thief of light es un canto oscuro, profundo, disarmónico, de voces dobladas “brand new day freedom is coming”. Encaja a la perfección con la siguiente, Being begotten, “poor over me again, you are every voice I can hear”, reflejo de entrega con un fraseo de guitarra estupendo; el detalle de las voces en segundo plano da un toque torturado al tema.

En el segundo grupo de canciones, digamos, comerciales, jugando peligrosamente con el pop más insulso, destaca la luminosidad de Untrue color, con su aire Brit Pop noventero y ese estribillo pegajoso. Tufazo a directo tiene Left me standing, por su riff machacón, las armonías, el fraseo vocal y el rápido estribillo, carne de radiofórmula si el rock estuviera de moda. El dúo en Real life dreamers resulta curioso pero no es gran cosa, aunque me agrada el trabajo de guitarra. El aire folk de Demon driven man y su sencilla estructura resulta una escucha refrescante pero nada del otro mundo. Y otra gran canción de título Battle cry a medio camino entre lo acústico (estupendo arpegio inicial, marca de la casa), el tufo irlandés y lo comercial, bailando hacia un estribillo rítmico “I know I’m not invincible” con un final que invita a cantar  “You are the light, you are the battle cry”.

En el tercer grupo, las canciones más íntimas, de corte acústico, me quedo con In this land, sin duda, madura, basada en un arpegio de guitarra que se adorna hacia un puente y un estribillo con (de nuevo) agradables armonías “in this land we know we are alone”. La final Tunnel contiene un trabajo de composición destacable para una canción triste “we don’t know what is wrong or what is right” (buen trabajo de Waters al bajo).

Seguro que Solas será un álbum de amor/odio. Aquellos que os quedéis con The Answer más guitarreros y sucios lo odiaréis y aquellos que apreciéis las sutilezas de sus arreglos y sus canciones más íntimas lo amaréis. A pincharlo ya mismo.

Estirpe – Jam Fuzzion Klan – 2016

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Estirpe – Jam Fuzzion Klan – 2016

Estirpe es esa clase de grupo que nunca recibe (ni recibirá) el reconocimiento, la popularidad y el dinero que su arte merece. Desde aquel Ciencia (2002) que mostraban de lo que eran capaces de verdad, pasando por la revisión acústica, orquestada, multinterior de El sentido de la calma (2oo6) e incluyendo el excelente Buenos días voluntad (2009) han labrado su propio faro en el rock de hoy en día. Llega Jam Fuzzion Klan y Manuel Ángel Mart (voz, piano) y su inseparable Loren Gómez (guitarra) se arrancan con una big band: al saxo David Lerman, al trombón Toni Martín, a la trompeta Pepe Rincón, con la percusión Vicky Lerman, dando a las baquetas Miguel Fuentes y un enorme Paco Records Jr al bajo (ojito).

¿Y qué entregan? La revisión con tintes multi-étnicos de sus canciones recientes (especialmente de su último Neurasia), una vuelta de tuerca con toques funk, latin y arreglos de viento que te harán odiar aún más a esta gente si no eran de tu agrado pero que te engancharán a su saber arriesgar si eras de su cuerda. A mí me ha encantado la valentía de grabar este episodio sonoro y sacarlo a pecho descubierto. En especial, destaca la musicalidad de Mart, la mezcla bien hecha de tantos músicos (siempre llena de aire, nunca farragosa) y el trabajo rítmico, tanto la percusión como el bajo.

Quizá el comienzo con  En tus ojos resulte de por sí apabullante, como un disparo a la nada, a ver qué pasa, pero salen victoriosos para enganchar con una de las mejores. El ritmo de El color de mi voz brutal, la caña gruesa “sube el volumen, pierde el control, rompe las cuerdas, dame el poder” con un trabajo top de percusión y esos arreglos de viento acertadísimos. Contigo comienza con una percusión selvática para navegar entre el tango, el jazz-rock y la desesperación sónica, con un excelente solo de guitarra. La revisión de El último pétalo (una de mis favoritas de Buenos días voluntad) sorprende: ese saxo, qué cálido. De igual modo, Encender otro ángel da una vuelta a la canción, la transforma, aunque, en este caso, prefiero sin duda la original. Una canción de melodía tan evocadora como En silencio (gran letra) se viste con una guitarra y un piano nuevos y da gusto escucharla, ese colchón de vientos la engrandece. No somos 100 sigue sonando brutal (en el buen sentido) con una zona central jam-big-band que te levanta el culo del asiento. Flipa un poquito con el reggae de Un esfuerzo más (de aquel Inventarse el mundo), qué lavado de cara, extrayendo el espíritu rítmico y vaciando el alma de la canción en esta nueva etapa. La revisión de Magnético no sorprende tanto, igual por su proximidad, pero el cierre con la magistral Ser mejor (“que los años te hagan ser tu voz”) redondea un álbum muy recomendable, sobre todo para fans y seguidores, pero, sin duda, una buena cata para quien no conozca a estos cordobeses.

Si este es solo el presente o el futuro de Estirpe, quién sabe. Desde luego merece la pena tener a estos tipos en tu discografía. Trabajo redondo, arriesgado hoy en día y de obligada escucha.

Los Zigarros – A todo que sí – 2016

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Los Zigarros – A todo que sí – 2016

¿Qué hay más importante en el rocanrol que ser feliz escuchándolo? ¿Bailando? ¿Saltando? ¿Follando al ritmo de tu canción favorita? La música de Los Zigarros me lleva directamente a ese estado emocional, al de querer ser feliz moviendo cada parte de mi cuerpo. Y no es fácil, que soy un tipo con muchas horas de rock. Es un mérito, máximo, cuando hablamos de un álbum de sonido perfecto, bien ensamblado y lleno de referencias (que no refritos) a clásicos que adoro: Status Quo, The Faces, Los Rodríguez, The Ramones, Burning y hasta los AC/DC primigenios. La producción de Carlos Raya les ha sentado muy bien, aunque a veces le arrime a alguna banda conocida por aquí.

En la interpretación, Ovidio Tormo a la voz y la guitarra, labor que comparte con Álvaro Tormo, el hacha principal. Junto a la pareja, la batería de Adrián Ribes y el bajo de Nacho Tamarit. Buena gente, seguro, con una buena colección de vinilos, seguro.

Hay un grupo de canciones que elogian la vida de desenfreno sexual. A todo que sí, la inicial, viene con un riff vacilón, marcado, una entrada in crescendo, un tono malote, un pequeño abuso de testosterona (“gastarme todo mi dinero en  un vestido y arrancártelo esta noche al salir”) y un estribillo repetitivo. De lo mejor, Dentro de la ley, la historia de uniformes, buenos, malos, sexo delincuente y “no te lo tomes a broma cuando tu chica tiene una porra de goma”; qué boogie macarra, qué guitarreo, qué ritmazo, qué piano guapo. Y, cómo no, “muérdeme, justo aquí, vamos a hacerlo” Contra la pared, rompedor rock de sexo prohibido y wah-wah por detrás. En Qué demonios hago yo aquí la rockstar se queda con las ganas de probar la fruta prohibida, “si yo quiero estar junto a ti”, quizá donde más me recuerdan el rollo Raya, pero, qué leches, ese ritmo… Y la más Stone (o Burning, lo que quieras), de título Tenías que haberla visto bailar, la “reina de las espinas” que siempre “está lista para hacerme temblar”, cómo no caer a esos encantos. Creo que Richards y Jagger la firmarían.

La fiesta y la vida rocanrol, para bien y para mal, se cuela sin reservas en Baila conmigo, otro genial remedo de rock sencillo (que no simple) con un tufo a “vieja guardia” que alucina, sobre todo el modo en que las guitarras se acoplan. Buen rock clásico, con ritmo sincopado y un riff desértico para confesar lo mal que se pasa de Resaca (“anoche era un tigre y hoy soy un ratón”)… hasta que vuelven a llamarte para volver a salir (“digo que sí, no se si es lo mejor para mí”). La eterna historia de amor a nuestro rollo con un aire Green Day en una fiesta sureña en Suena rock & roll, molón, descoyuntante interpretación.

¿Y qué nos queda? Un cambio de tono para Ya me olvidé de ti, con recuerdo crooner, “te digo nunca más, ya está, ya me olvidé de ti”, aunque nunca es verdad… delicada, atmosférica incluso. En Tenía que probar bajan al infierno para arrepentirse: pero había que hacerlo. Buena construcción y, según cómo lo interpretes, puedes encontrar una canción de drogas o una canción de reflexión vital. A mí me gusta la primera lectura. Y qué decir de una jodida maravilla como Odiar me gusta.

Apenas supera los cuarenta minutos, pero, qué necesitas para bailar, follar, chillar y ser feliz con una obra de auténtico rock visceral bien elaborado. Parece sencillo, pero solo lo han logrado Los Zigarros.

Desakato – La teoría del fuego – 2016

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Desakato – La teoría del fuego

Es un placer escuchar un nuevo álbum de Desakato, una banda que año tras año se labra una discografía y una fama sobre los escenarios excelentes. Parecía difícil conseguir mantener el nivel del anterior Buen viaje, pero, de partida, debo reconocer que lo han conseguido. Y eso que La teoría del fuego explora los rincones ya transitados pero con una pequeña vuelta de tuerca a sus ritmos gruesos, las guitarras a veces rabiosas y otras mezcladas en melodías inspiradas con la voz, donde el espíritu hardcore, intacto, se enreda con pequeños lametones de hard, de punk, de stoner o de heavy muscular. Un paso al frente, un paso al lado, once nuevas canciones para sumar y seguir.

La banda la conforman en quinteto Pepo y Pablo a las voces, este compartiendo la guitarras con Gabri, el bajo de Mario y la batería de Nano. Lo grabaron en los estudios OVNI (con Pablo y Gabri manejando el cotarro) y se lo mandaron masterizar a Kike Sanchís.

La inicial y veloz Tiempo de cobardes engancha con su anterior álbum, pero, en seguida, Animales hambrientos empuja la construcción mostrando, a pocos, la evolución del grupo desde aquel Buen viaje: base rápida, mezcla de voces claras y gruesas, en ocasiones dobladas, un estribillo poderoso y un pequeño regalo armónico como final. Estigma, en cambio, a pesar de su brusca entrada, relaja con la voz de Pablo controlando calmada el tempo, una línea de bajo excelente y un pequeño acelerón en la parte central, más un estribillo diez: “soy indestructible como el viento: puedo ser un meteorito incandescente a punto de estallar”. Estupenda.

Atreverse con un corte como Tu avalancha es de valientes: una balada en toda regla, una hermosa historia de amor salvaje, irrenunciable, de lo mejor de La teoría del fuego. Pasajeros nos acerca al hard rock con un riff y una estructura pasados por la mente Desakato, muy logrado el juego armónico, con su pequeño solo de guitarra, coro vocal y efectos incluidos. Y, por cierto, otra gran letra: “correr como animales, hacernos inmortales, anegar nuestro desierto con un pacto de sangre”. En Heridas abiertas, sobre el tema de los atentados terroristas (“seremos mártires sin miedo a volar … anhelando el momento en que todo estalle, muera, vuelvo a nacer”), aparecen quizá más previsibles, pero acertados en el conjunto, con ritmo que te mueve a hostias la cabeza.

El resto del disco no desmerece ni un ápice. La hoguera (“por fin he descubierto el fuego”), con la colaboración puntual de Titi Muñoz (Possesion), nos trae la hoguera de la revolución: groove conseguido, pegajoso, cambios constantes y la mezcla Desakato de azúcar y clavos (“aprendimos a vivir con los pies en el cemento pero vamos a salir”). En Barcos en llamas tenemos un tufillo punkrock con una línea de guitarra machacona, dura, para cantar “desde las alturas no se ve todo lo que encuentras al caer … furioso y desequilibrado apuestas al caballo perdedor”; bueno el cambio en el centro para otro pequeño solo. Deberían prodigarse más en el trabajo pirotécnico, pues cuando se animan a dejarnos instrumentales los clava, en este caso bajo el título Volcán. Y el cierre con las palabras de casa: Fueu y solombres.

Trabajo duro, inspiración, amor por lo que se hace, cojones y arte: usa bien los instrumentos y ya tienes la base de Desakato. Lo puedes comprobar pinchando La teoría del fuego. Muy recomendable.

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Piel de Serpiente – Todo o nada – 2016

 

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Piel de Serpiente – Todo o nada – 2016

Todo o nada ocupará una hora de tu tiempo, una hora de rock duro de pelotas hecho con amor por el género, inspiración y una encomiable labor técnica en la ejecución: los cinco músicos están perfectos. Y las letras no son un mero adorno: pensadas, construidas encajando en los cambios de tempo y melodía con (me atrevo) elegancia y todas traen su mensaje (serio o divertido).

En Piel de Serpiente canta Lutfi Salah, meten las guitarras Fernando Rudilla “Fher” y Javi Pimentel y de la espectacular base rítmica se encargan Fran Santacatalina (batería) y Pedro Risco (bajo). Completa labor en los coros. Grabaron en los estudios de Facundo Novo, con su ayuda técnica.

Hay mucha inspiración a lo largo del disco. Lobo blanco, lobo negro presenta la eterna lucha entre el bien y el mal, se impondrá el lobo de luz o el de oscuridad: “el que alimentes más ese será”. Guitarras armonizadas a lo Thin Lizzy y un pasaje central muy bueno. La entrada de bajo de Hijos del rock anticipa el aroma a Barón Rojo de este medio tiempo con estribillo ideal para los directos “unidos por una pasión porque tú y yo somos hijos del rock”. El bajo y la batería de Rompe el hechizo apabullan. La verdad es que Fran a la batería y Pedro con el bajo están a gran nivel todo el álbum. Esta canción, de mis favoritas, atruena (esos Maiden). Cambios de ritmo, arreglos vigorosos, letra con cuento, puente y estribillo melódicos, un gran solo, en fin, un tema redondo. Atrévete, uno de los temas más largos, con recorrido progresivo, una de esas canciones que debes escuchar atentamente para sacarle todo su jugo, un delicioso caramelo de piedra.

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La diversión no falta. Como no podía ser de otra manera, en El chaleco de Bon Scott se cuelan los AC/DC setenteros para narrar la mágica conversión de un pardillo en un dios del sexo con la mágica prenda. Encuentra los guiños a las canciones de los Australianos. La vida del vividor con sorpresa final se cuela en El Edén, briosa pero quizá menos impactante que las anteriores, un poco más manida. Por contra, la historia de amor tras el concierto de Pero ella habló se te pega; cada vez que la chica habla “Cervantes vuelve a morir”.

También hay hueco para el aroma heavy. Va a machacarte el riff y la base metálica de Ecos de la tormenta, con sueño de optimismo en la letra (“nace la fe en cada amanecer”) y el bestial estribillo. En la misma línea sonora, Nido de serpientes se muestra crítica con quienes nos obligan a enfrentarnos y juegan con nuestra libertad (“ocultareis la verdad repitiendo las mismas mentiras”).El riff de Todo o nada rasca las orejas, tema con un logrado y largo  puente-estribillo. Reflejos de otra realidad mete los pies en el heavy machacón con esa batería, las guitarras gruesas y los cambios de ritmo.

Trece temas para recorrer los escenarios de Norte a Sur desde su Valencia natal. Si Bon Scott levantase la cabeza seguro que les birlaba unas cervezas junto al escenario puño en alto.

Piel de Serpiente – Todo o nada

 

Jairo Martín – Hombres mejores – 2016

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Jairo Martín – Hombres mejores – 2016

Jairo Martín mezcla la noche madrileña con los amaneceres canarios en un conjunto de canciones herederas del mejor rocanrol tabernario. Jairo canta por Calamaro canta por Urrutia canta por Bowie canta por Reed canta por Loquillo, pero, sobre todo, canta con el espíritu de quien sabe que hay cosas por contar y cómo hacerlo. Sus composiciones abarcan una mezcla de todos estos tipos en una bien acabada producción, donde todos los detalles se ponen en liza con delicadeza y exactitud.

Claro ejemplo Las mieles del éxito, homenaje a la capital en un trabajo de rítmica pegadiza y arreglo sencillo que va creciendo a medida que repasa su historia de vida en la ciudad con piano, armónica y guitarra enredados (“toca cerrar para siempre este bar, quemar las naves, abrir de par en par las puertas del incierto destino”). Una genialidad de título El olor de tu pijama enseña cómo hacer una canción de amor sin caer en los tipismos del panorama musical actual. Qué letra excelente (“si fracasas yo te quiero lo mismo que si arrasas”) para reconocer la necesidad del otro (“cuando faltas y yo te echo de menos voy entonces a buscar en nuestra cama tu pijama con tu olor”). Los siete minutos de Todos nuestros peores amigos comienzan con una armónica bella y sigue la voz de Jairo sobre una guitarra,  a pelo casi. La armónica regresa dando paso al resto de instrumentos (bravo el piano), creando una delicada y personal canción de abandono.

Si quieres (primer vídeo) es un perfecto single, melódico, pegajoso, con una letra tan repetitiva como el suave ritmo, de estribillo invisible, un bombón para radiofórmula. La pareja perfecta, su cara B, sería Miles de hijos, creación protesta al estilo Jairo llamando discretamente a la madre “desgraciada” de algunos hijos que nos meten la mano en el bolsillo desde sus puestos en las altas esferas. Ese estribillo hay que pincharlo una y otra vez. Y la cara C se titula En mi coche, puro juego, puro recreo para pasar “un rato de más” dentro de ese cacharro que es “los ochenta fundidos en metal”.

Jairo Martin La inicial Buenas noches gran ciudad con su ritmo macarra define el espíritu bohemio del disco, rozando el rock, el blues circense y la influencia argentina. Ese rollo fiestero aparece en Drogas, no a las con una fina ironía atlántica y un toque psicodelia en los arreglos para contar que “nos dieron drogas, no alas para volar”. En la canción que da título al álbum, Hombres mejores, se nos acerca el Loquillo de Los Trogloditas para compartir una historia de despecho con saxo y un toque funk. Ella necesita algo mejor, ya sabéis cómo funcionan los incómodos triángulos: “soy solo un amante que se cuela en su pantalón”. Juguetona, tanguera, Barbie, Barbie, Bárbara luce curiosa en mitad de la colección, aunque, como Puntos de break (colabora Jaime Urrutia), me parece tema menor. La melodiosa canción al gato Bobo resulta curiosa, con su juego a voz y piano y su letra imaginativa.

El álbum se grabó en El escondite producciones a las órdenes de Kike Eizaguirre, Iván Domínguez y el propio Jairo. Colabora una combinación de músicos más o menos reconocidos en el ambiente, como Vicente Climent (batería), Javi Arpa (guitarra), Luis Dulzaides (percusión) o José Luis de Castro “Jopi” (guitarra, de Leganés de toda la vida).

Igual parece fácil, pero hacer este rock transversal con el estilo, la inspiración y el acabado de Hombres mejores está al alcance de pocos músicos noctámbulos. Dale un trago a las mieles de Jairo y refréscate la garganta musical. Y recuerda: “nadar al amanecer tiene tanto mérito…”.

Jairo Martín – Si quieres

 

Wurdalak – Como si no hubiese un mañana – 2016

Wurdalak - Comos si no hubiese un mañana

Wurdalak – Como si no hubiese un mañana – 2016

Las bandas nacionales cada vez se curran más su producto: composición, tiempo de estudio (aunque sea en el sótano o la buhardilla), mezclas y resultado final. Wurdalak han mimado su quinto trabajo de estudio desde las raíces y se nota. La banda valenciana tiene al frente a Maria José Romero como voz principal, apoyada en esta labor por Sergio Bosquet, quien reparte guitarrazos junto a Germán Núñez. El bajo lo maneja con maestría Ignacio García, la batería la destroza Rubén Muñoz y el teclado lo reparte cual crupier mágico Iván Sánchez. Se encargaron de la producción Fernando Asensi y Enrique Monpó junto con la propia banda en los estudios Fireworks.

Tras un  inicio cinematográfico, las guitarras de No me rendiré cobran vida y arrancan una canción de melodía pegadiza, con buenos arreglos y un estribillo power bastante típico. El grupo muestra sus mejores armas en los siguientes temas. En La fuerza de la voluntad agarras un pelotazo, con una estructura trabajada, cantada a dos voces, excelente batería y un gran estribillo, todo redondeado de una línea melódica y unos solos rotundos. Las  percusiones que introducen Wurdalack (la canción) anticipan otro tema redondo, muy pensado en los arreglos y los cambios, con Maria José midiendo muy bien los tempos y encajando la letra en el crescendo melódico. Por cierto, letra currada (“seguirás al menos una noche más, a la deriva por pensar que la vida se fragua con fracasos”), igual que la lírica de Como si no hubiera un mañana, cerrando una terna que, de por sí, pone una sonrisa en mi cara y me aprieta las ganas de ir a un concierto de esta gente.

Wurdalak – Wurdalak

Comparada con las anteriores Toda una vida rechina al principio. Se acerca a ritmos más hard, juega con el riff y el ritmo, pero sale bien parada con ese aire Ángeles del Infierno del estribillo y ese solo Blackmore, qué gozada. Ideal para los conciertos. Santuario ártico podría pasar como un modelo de canción power metal, desde su intro de teclado, pasando por el estribillo, los arreglos o las partes solistas, nada que reprochar, quizá algo previsible. Sin embargo, Basta ya vuelve al top de Como si no hubiese un mañana, con una loca inspiración Judas en el riff principal que construye en arrastrada armonía de protesta una canción de hoy en día tanto por la letra como por el trabajo en los cambios y los arreglos; como guinda un buen estribillo para gritar cuernos en alto.

Recuperan dos canciones antiguas y graban una cover para cerrar el álbum. Horizonte rock and roll cuenta con el vocalista de Piel de Serpiente, Lufti, para un tema hard rock rápido made in eighties. Lo mejor de A la deriva está en la lírica y en la entrega de la banda, que recrea en el puente y el estribillo sus anclajes progresivos. El cierre con I surrender resulta un poco anodino.

Gran trabajo de estos valencianos que demuestran cómo hacer un disco de heavy metal lleno de power, hard y mucho amor propio. No hay quinto malo, desde luego, más bien al contrario. Bonita portada, por cierto.

Wurdalak banda