Archivo de la etiqueta: Black Sabbath

Algunas canciones de sábado: rock and roll saturday.

Rock-and-Roll-Sat

Llegó el sábado, tradicional emblema de fiesta, sexo y rocanrol. Algunos aprovechan a adorar a sus dioses mientras otros están de resaca. Como de todo hay por este blog, aquí nuestra pequeña selección para un sábado ruidoso.

Happy rock and roll saturday!

Lynyrd Skynyrd – Saturday night special

 

Powerwolf – Saturday Satan

 

Def Leppard – Hig’n’dry (saturday night)

 

La Polla – Sábado 14

 

Danger Danger – Saturday night

 

Flotsam & Jetsam – Saturday nights allright for fighting

 

Miguel Ríos – Sábado a la noche

 

The Jam – Saturday kids

 

Malaugurio – Sábado negro

 

…y cómo no…

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath

Lo mejor de Neil Murray

Neil Murray

Lo mejor de Neil Murray

La historia musical de Neil Murray incluye nombres tan famosos como Whitesnake, Black Sabbath, Brian May o Gary Moore. Su currículum es tan largo como interesante y, por extraño que parezca, tiene nexos de amistad por todos lados. En sus primeros años como bajista (antes fue batería) formó parte del primer grupo de Cozy Powell (batería) llamado Hammer, allá por 1974. Además de con el famoso batería, coincidió con Don Airey (teclista) y Bernie Marsden (guitarrista). Al deshacerse el combo, siguió a Don a formar Colosseum II, junto con Gary Moore (guitarrista). Aquí ya hemos juntado a los cuatro tipos que contaron con nuestro protagonista a lo largo de toda su carrera.

Tras varios años de dar vueltas, recibió la llamada de Bernie Marsden para unirse a unos incipientes Whitesnake, junto a David Coverdale (cantante), Jon Lord (teclista) y, poco después, Ian Paice (batería).  Murray formó parte del combo desde 1978 hasta 1986, con ausencias puntuales, aupando al grupo a lo más alto del mainstream roquero. Se le oye en álbumes imprescindibles como Lovehunter (1979), Ready and willing (1980) o el megaéxito Whitesnake (1987). Durante la grabación de este fue despedido por última vez.

Whitesnake – Fool for your loving

Su amigo Gary Moore le llamó para grabar Corridors of power (1982) junto con Ian Paice, y poco después, en uno de sus “despidos” de Whitesnake, formó como miembro oficial para la grabación y gira del Victims of the future (1983).

 Gary Moore – Murder in the sky

Tras un par de años de dar vueltas, otro amigo, Cozy Powell, le reclamó para formar parte de Black Sabbath tras la grabación de Headless cross (1989). Hizo la gira posterior, grabó en Tyr (1990) y se calzó la siguiente gira. Dejó el grupo con su amigo Powell un año después cuando Tommy Iommi decidió reformar la banda trayendo de vuelta a Dio, Appice y Butler. Volvería a grabar otro disco con Black Sabbath, en 1994 bajo el título Forbidden.

Black Sabbath – The sabbath stones

¿Qué hizo Neil cuando volvieron a despedirle? Tocar todos los palos que pudo hasta que de nuevo Cozy Powell tiró de él para grabar junto a Brian May (con el que había coincidido en los conciertos de la Expo 92) el excelente Back to the light (1992) y los dos años de gira posterior. Con May también tocó en el Another world (1998).

Brian May – Driven by you

Desde entonces no ha dejado de currar pero sin tanto relumbrón. Formó Company of snakes para girar con otros ex-miembros de Whitesnake repasando en directo el catálogo de la banda, despachó su técnica en el musical de Queen-We will rock you,  se coló en la gira de Queen+Paul Rodgers y se enroló temporalmente en la MSG con Michael Schenker.

Un buen currículum para un bajista excelente y un tipo ejemplar. Al menos, así lo piensan los amigos que han ido buscando a este escocés.

Pacific Eye&Ear: fabricantes de portadas míticas.

AA billion-dollar-babies

El arte en portada: Pacific Eye&Ear

Ernie Cefalu fundó la “Pacific Eye&Ear” en 1972 para dar rienda a su devoción por el arte y al negocio lucrativo de las portadas musicales en aquellos años dorados del rock. El tipo ya venía de trabajar con grandes como Rolling Stones (Sticky Fingers) o Grand Funk Railroad. Durante los siguientes quince años se rodeó de excelentes ilustradores para diseñar un total de 194 portadas, algunas míticas por sí mismas y otras porque adornaban un álbum que ha trascendido por su contenido musical. Tras este periodo, amplió la empresa, le cambió de nombre y se dedicó, principalmente, a la publicidad y la imagen de grandes marcas (y aquí no hacemos publicidad, así que a investigar).

Alice Cooper fue uno de los clientes que más fama le dio. La compañía de Ernie cambió la forma de empaquetar la música a través de Killer, School’s out (un pupitre que se abría) o Billion Dollar Babies (una cartera de piel). Aerosmith, Black Sabbath, Iron Butterfly, Bee Gee’s o Black Road Arkansas, así como gran cantidad de músicos de Jazz.

Aquí va nuestra pequeña selección del arte en las portadas de Pacific Eye&Ear.

 

Alice Cooper – Welcome to my nighmare – 1975

AA alice-cooper-nightmare

 

Canned Heat – One more river to cross – 1973

AA

 

Kantner,  Slick and Freiberg – Baron von Tollbooth & the Chrome Nun -1973

AA baron-von-tollbooth-20

Black Sabbath – Sabbath Bloody Sabbath – 1973

AA2AA sabbath-bloody-sabbath

Aerosmith – Toys in the attic – 1975

AA1

AA toys-in-the-attic

 

Retornos sonados del rock.

Cuernos

Retornos sonados del rock: ¿segundas partes siempre son buenas?

La mayoría de las veces dicen volver por amor, o sea, que se echan de menos o que tenían ganas de trabajar juntos de nuevo o que ahora ha surgido la chispa adecuada. Pero, casi siempre, el dinero ronda por todas estas reuniones más o menos genuinas, más o menos insinceras. ¿A nosotros, aficionados, oyentes, acaso nos importan las razones? Que nos saquen el dinero haciendo buenos discos y ruidosos conciertos. Si luego se aman o se odian, para ellos queda. Aunque en ocasiones segundas (y hasta terceras) partes no solo no son buenas, casi indeseables.

He aquí una selección de las muchas vueltas y revueltas en el universo sonoro del rock y el metal. Tú dirás qué te parecen.

1. El retorno clásico

La banda se cerró. No hubo más discos, ni más conciertos. Pero un buen día se reúnen. Tal vez para un evento concreto, quizá coinciden en una fiesta o, simplemente, murió la razón del odio. Retornos clásicos hay donde elegir. Algunos se curran uno o varios discos juntos; sirvan de ejemplo los de Deep Purple (el Mark II de 1984) o Europe (2003). Otros hacen caja con una gira y “adiós muy buenas”, como Héroes del Silencio (2007).

 

2. El retorno temporal

Esta variedad de retorno se da cuando una banda más o menos conocida mantiene su actividad de conciertos y álbumes perdiendo eso que llamamos “miembros originales”. Pasados unos años, y cuando la situación lo permite, el line-up considerado original se reúne y nos deleita con una gira o alguna grabación. Tras el arrebato inicial o el llenado de caja esos miembros reciben de nuevo la patada y la banda continúa contratando en su lugar a otros músicos. Ejemplos de este retorno, el de Barón Rojo (2011) y el de Kiss (1996). Barón Rojo reunió la formación de sus primeros álbumes para una gira y una película documental durante varios meses; después Sherpa (bajista) y Hermes Calabria (batería) no fueron invitados a continuar en el grupo y los hermanos de Castro (Armando y Carlos) llamaron a otros músicos. En el caso de Kiss, tras varias giras y un álbum de estudio, los miembros originales Ace Frehley (guitarra) y Peter Criss (batería) fueron expulsados y sustituidos por otros músicos (y hasta hoy).

 

3. El retorno del hijo pródigo

Por alguna razón uno de los miembros principales del grupo se larga o es expulsado. Pasados unos años, tras el fracaso de ambos por separado, se produce el regreso. A veces vuelven a romper, otras continúan con más o menos amor y éxito (inseparables). Yo propongo como ejemplos el retorno de Rob Halford a Judas Priest (2003), el de Joey Belladona a Anthrax (dos veces, que ya tiene mérito, en 2005 y 2010) o el doble regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a Iron Maiden (1999).

 

4. El retorno con muerto

Uno de los retornos más difíciles: uno de los miembros está muerto. ¿Qué hacemos? Hay dos variedades: sustituimos al muerto por otro músico o usamos un fantasma. Grupos que han regresado sustituyendo al desparecido hay varios, entre otros Led Zeppelin (en un par de ocasiones, la última en 2007 con Jason Bonham en la batería) o Alice in Chains (William Du Vall ocupó el puesto de Layne Staley en 2005 y hasta hoy). El retorno con fantasma más famoso lo protagonizaron The Beatles con su ficticia reunión de 1995: Paul McCartney (bajista), Ringo Starr (batería) y George Harrison (guitarra) grabaron una “nueva” canción con John Lennon (cantante para la ocasión y asesinado quince años antes) utilizando una maqueta de este último. Y no olvidemos a los Thin Lizzy sin Phil Lynott, tela.

 

5. El retorno sin nombre

Una formación se reúne tras varios años pero ¡oh, sorpresa! no pueden usar su antiguo nombre. El ejemplo arquetípico lo ofrecen Heaven&Hell: los miembros de Black Sabbath entre 1980 y 1982  no pudieron utilizar el nombre de la banda en su reunión de 2006, por lo que utilizaron el de su álbum más famoso.

Tony Iommi – Iommi – 2000

Tony+Iommi+iommi

Tony Iommi – Iommi – 2000

Tony Iommi, dios de la guitarra, miembro eterno de Black Sabbath, mago de los riffs, completó un difícil puzzle a finales del pasado siglo con este álbum que, esta vez sí, editó en solitario. Bueno, con la ayuda de mucha gente. En primer lugar de Bob Marlette, quien se encarga de producir y mezclar el ingenio, además de componer en casi todas las canciones con el propio Iommi. En segundo lugar, de un montón de buenos cantantes más o menos famosos que alternan sus voces en los diez cortes y colaboran en la composición de los temas. En tercer lugar, músicos estupendos como Brian May, Matt Cameron, Bill Ward o Kenny Aronoff, que le hicieron labores de músicos de sesión.

Iommi – Patterns

En estos diez temas cada cantante le da su toque particular y en todos encontramos una dedicación bestial de Iommi por sus riffs y sus plagiables solos de guitarra. Entre mis favoritas, las colaboraciones con Phil Anselmo en Time is mine, la de Dave Grohl, muy oscura, en Goodbye lament o la de Serj Tankian, Patterns, sorprendentemente la más Sabbath de todas, quizá junto al Just say no to love con Peter Steele.

También resulta interesante la inicial con Henry Rollins titulada Laughing man (in the devil mask), quizá el mejor estribillo del disco. La colaboración con Skin tiene un aire exótico. Bestial el Flame on con Ian Astbury y Brian May, suena a unos The Cult bastardos y agriados.

Iommi – Flame on

Y la estrella oculta, aunque el resultado no sea excelente, su colaboración con Ozzy y Bill Ward, casi el line up clásico de Black Sabbath. El tema en cuestión, Who’s fooling who.

Iommi – Who’s fooling who

Una buena producción y el maestro en plenitud de facultades. Un producto digno de formar parte de su legado, desde luego, y a la altura (si no por encima) de algunos de los álbumes que editó con Black Sabbath. Ahí lo dejo.

Lo mejor de Bob Daisley

Bob Daisley

Lo mejor de Bob Daisley

Ocurre que hoy me he encontrado escuchando el bajo de Bob Daisley en dos discos diferentes, uno acompañando de Richie Blackmore y otro acompañando a Zakk Wylde. Y revisando en mi discoteca he recordado que este australiano ha compartido estudio y escenario con algunos de mis (y tus) guitarristas favoritos: Gary Moore, Malmsteen, Tony Iommi y Randy Rhoads. Casi nada las malas compañías. Si le añades a los cantantes y demás músicos, incluyamos a Ozzy Osbourne, Cozy PowellRonnie James Dio, Jon Lord y, en fin, vamos a repasar un poco los mejores temas de Bob Daisley, bajista, compositor y letrista.

Su carrera musical  comenzó en los primeros setenta, pasando por varios grupos (Chicken Shack, Mungo Jerry) hasta enrolarse en Widowmaker, junto a Lutter Grosvenor (Mott the Hopple). Editaron dos largos entre el 75 y el 77. Aunque no tuvieron mucho éxito, conoció a Don Arden, de la compañía que les editó, Jet Record. Arden le presentó a Black Sabbath y a quien sería su jefe más adelante, Ozzy Osbourne.

Widowmaker – Straight facer fighter

Disgregado el grupo, Bob se enroló en los Rainbow de Richie Blackmore para girar durante el verano del 77 junto a Ronnie James Dio y Cozy Powel. Aquel mes de diciembre viajaron a Francia para terminar el monumental Long live rock’n’roll (1978). Tras la gira posterior, Blackmore le suplió por Roger Glover y, de nuevo, se quedó sin trabajo.

Rainbow – Gates of Babylon

Por casualidad se encontró durante el verano de 1979 con Ozzy “a la deriva” Osborne, quien le ofreció formar parte de su proyecto  junto a Randy Rhoads. Al invento lo llamaron Blizzard of Ozz y se pusieron a componer las canciones de un primer disco. Junto al batería Lee Kerslake grabaron lo que, al final, se convirtió en el primero de Ozzy Osbourne en solitario (eso sí, con el título Blizzard of Ozz). Compuso varias canciones y la mayoría de las letras para este y el siguiente Diary of a Madman… pero Ozzy se cansó de él y le echó antes de que fuera publicado. 

Ozzy Osbourne – Crazy train

La historia con Ozzy y señora tiene tela. Ha colaborado en la mayoría de los discos del Madman como compositor y/o músico pero muchas veces no le acreditaban, otras le despedían y le volvían a contratar, a veces todo salía bien… Toca el bajo y compone en Bark at the moon (83), comenzó a componer para The ultimate sin (86) pero le despidieron antes de grabarlo, volvió a la banda para el No rest for the wicked (88) pero le despidieron de nuevo y no hizo la gira, y, siguiendo con el culebrón, fue contratado para grabar No more tears (1991) cuando ya tenía a Mike Inez para el puesto. Y, por supuesto, volvieron a despedirle.

Concluyendo el asunto: en las memorias de Bob te enteras del asunto. En cualquier caso, nos dejó su arte en un buen puñado de discos imprescindibles.

Ozzy Osbourne – Rock and roll rebel

¿A qué se dedicó entre tanto entra y sale nuestro buen amigo? Primero se enroló en Uriah Heep para grabar dos discos: Abominog (82) y Head first (83). Después fue parte importante de la carrera de Gary Moore al participar en todos sus discos desde 1984 a 1992, esto es, desde Victims of the future hasta Afterhours, pasando por los enormes Run for cover (85), Wild frontier (87) y Still got the blues (90).

Uriah Heep – Rollin’ the rock

Gary Moore – Over the hills and far away

Y nos queda aún varias colaboraciones grandes. Bob tuvo tiempo en 1987 para acompañar a Tony Iommi  y Black Sabbath en su The Eternal idol, uno de los mejores del genial guitarrista en los ochenta. Junto a ambos, Eric Singer a la batería, Geoff Nichols a los teclados y Tony Martin a la voz. Y al año siguiente contribuyó al Odissey de Yngwie Malmsteen.

Black Sabbath – The shining

Nativity in Black: a tribute to Black Sabbath – 1994

nib1coversm

Nativity in Black: a tribute to Black Sabbath (1994)

La mayoría de las veces una recopilación no pasa de ser un artefacto para sacar el dinero a los fans o a quienes jamás se han acercado a una banda, pero, en ciertas ocasiones, como esta, adquiere una entidad propia, un valor especial como álbum independiente más allá de la mera mezcla de éxitos.

Porque Nativity in Black nació de la pasión de Bob Chiappardi por Black Sabbath y en una época en la que el grupo no pasaba por su mejor momento. Bob dedicó dos años de su vida a juntar todos los temas, a perseguir a sus protagonistas, a meterles en un estudio o a “robarles” los derechos de las versiones. Los que participan también se dedican con pasión: confesos seguidores de los cuatro monstruos británicos, adolescentes escuchando en diferentes habitaciones del planeta en distintas épocas las mismas canciones: Iommi, Butler, War y Osborne retumbando el vecindario.

Megadeth – Paranoid

Así, en lo musical, nos encontramos trece cortes de dispar estilo. Por un lado, bandas conformadas en la época que aporta sus particulares estilos: Megadeth (Paranoid), Sepultura (Sympton of the universe), Corrosion  of Conformity (Lord of this world), Faith No More (War pigs) o White Zombie (Children of the grave).

Sepultura – Sympton of the universe

Pero, por otro lado, escuchamos grupos que se juntaron para la ocasión o que estaban en desarrollo, mezcla de estilos curiosa. Así están Bullring Brummies (haciendo The Wizard), nombre que esconde, ni más ni menos, que a Geezer Butler al bajo, Bill Ward a la batería y Rob Halford a la voz, casi nada. También Ozzy pone su guinda junto con Therapy? (haciendo Iron Man). Y Bruce Dickinson se junta con Godspeed para una interesante revisiónde Sabbath bloody Sabbath.

Bullring Brummies – The Wizard

En el resto encontramos grupos que vivían sus mejores años, como Cathedral (Solitude), Type O Negative (Black Sabbath) o Biohazard (After Forever).

El artwork también es una pasada. Diseñado por Joel Zimmerman (Pearl Jam, Aerosmith) con dibujos de Michael Kaluta, cada canción se asocia a una imagen y se acompaña de un pequeño texto a cargo de alguno de los protagonistas de la cover. Una pasada.

White Zombie – Children of the grave

El castillo de Clearwell

Clearwell-Castle

El castillo de Clearwell en Gloucestershire

¿Un castillo en medio de una campiña inglesa entre bosques? ¿Qué tiene que ve esto con los lugares míticos del rock? Pues tiene que ver con la historia de esta mole de piedra en los años setenta.

La vivienda, tal como la vemos hoy, se construyó a principios del siglo XX y permaneció abandonada hasta que la familia Yates la reformó después de la Segunda Guerra Mundial. A principios de los setenta, los propietarios, necesitados de dinero, construyeron un estudio de grabación y una sala de ensayos en los sótanos, junto a las mazmorras, y comenzaron a alquilarlo a las bandas de rock. Y es que en esa época todos los grupos huían de sus ambientes habituales, los estudios o las salas de ensayo urbanas, buscando la inspiración… bueno, y tratando de minimizar su acceso a sustancias ilegales.

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath

Los primeros clientes fueron Black Sabbath. El propio Geezer recuerda los ensayos en las mazmorras y los fantasmas que habitaban el castillo, aunque quizá los treinta gramos de cocaína que el grupo consumía a diario tuvieran algo que ver. En cualquier caso, en esas mazmorras surgió el famoso riff de Sabbath bloody sabbath y la composición del álbum del mismo título.

Unos meses después, unos remozados Deep Purple (con Coverdale y Hughes) ocuparon el mismo espacio y crearon la música de Burn. Sí, efectivamente, Mistreated creció entre estos muros. La banda grabó después el álbum en Montreaux, con la Rolling Stones Mobile Studio.

Deep`Purple – Mistreated

Peter Frampton compuso en 1975 su álbum Frampton y los propios Led Zeppelin se retiraron en una época de excesos por parte de Page con la heroína y Bonzo con el alcohol para componer buena parte de su In through the out door antes de viajar a Suecia  para su grabación. Fue base habitual de Whitesnake en los primeros ochentea y Bad Company o Mott the Hople también pasaron sus buenos ratos entre estos muros.

La moda decayó a mitad de los ochenta y el negocio de los estudios en las campiñas se echó a perder. Actualmente, el castillo de Clearwell es un hermoso enclave donde celebrar un boda por todo lo alto. Si alguna vez os apetece visitar el sitio, nada mejor para dormir que el The Rock B&B en Coleford.

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath – 1973

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath – 1973

El riff del tema Sabbath bloody sabbath abrió las ventanas de la inspiración en el castillo de Clearwell, en un bosque apartado cerca de Gloucestershire, donde la banda se retiró en busca de tranquilidad y, bueno, controlar un poco sus propios excesos. Pero la verdad es que el frasco estaba vacío y las ideas no fluían. Casi perdida la esperanza, Iommy apareció una mañana con la línea básica de la canción y al final del día la tenían terminada. En los siguientes días surgieron otro puñado de canciones que acabaron conformando este quinto álbum de la banda.

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath

 Grabaron el disco en Londres ayudados por el ingeniero Mike Butcher y producidos por ellos mismos (sobre todo por Iommi) en los estudios Morgan. Se publicó en diciembre de 1973 y debutó en el número 4 de ventas en el Reino Unido. En Estados Unidos alcanzó el puesto número 11. Se pegaron un pedazo de gira que culminó con un concierto ante más de 200.000 personas en California. La portada y contraportada las realizó Drew Struzan y muestran las dos caras de una moneda: el moribundo rodeado de su familia y el que está a punto de ser arrastrado por el mismo demonio.

La canción título, que abre, presenta el nombrado riff como una bofetada: ahí lo deja Tony fluyendo para que Bill Ward y Geezer se recreen y luzcan. Ozzy no hace más que reventarnos con una excelente interpretación. Otra con un riff demoledor titulada A national acrobat continúa con la fiesta heavy para dar paso a una melódica composición titulada Fluff en la que Iommi y Geezer son los únicos intérpretes. Sencilla pero efectiva. Uno de mis favoritos cierra la vieja cara A del vinilo. Lo que hace Ward en Sabra Cadabra es una bestialidad. En realidad, el tema entero es una bestialidad. El piano que mete Rick Wakeman, la línea melódica, el riff de guitarra… ¡una gozada heavyKilling yourself to live contiene una letra impactante en la que Ozzy restriega a los críticos de la banda que se están matando cada día por vivir, que tal vez Sabbath no son los equivocados, si no ellos. La música pasa por ser una de las más fuertes del álbum, con Iommi moviéndose constantemente y un acompañamiento de bajo y batería soberbio. Me encanta el final.

Black Sabbath – Killing yourself to live

 

Who are you pasa por ser la primera composición en solitario de Ozzy, luego arreglada por toda la banda. Una gran interpretación del Madman arropado por toda la banda, incluyendo un estupendo pasaje intermedio con melotrón y efectos sonoros incluidos. Por contra, Looking for today tiene un ritmo más desenfrenado, una melodía fresca en la que se oye hasta una flauta y a la banda dando palmas. La superposición de capas hace que el tema tenga un trasfondo grueso y formal. Spiral architect es otra excelente canción para finalizar el disco. Un riff casi circular de Iommi y otra muestra de virtuosismo por parte de Ward. El arreglo de cuerda no está metido con calzador, como en otras ocasiones: viste la canción, hace que crezca. Ozzy perturba con su manera de interpretar mientras que el trabajo percusivo le adorna. 

En conclusión, uno de esos álbumes de Sabbath que raramente ponemos entre nuestros favoritos pero que contienen toda la esencia de la banda y, si me apuras, un poquito más. Justo a partir de este quinto, la música empezó a verse realmente afectada por los abusos de sustancias y las malas relaciones entre los músicos. Una pena, pero qué gloria recuperar joyas como esta.

Black Sabbath – Spiral architect

Black Sabbath – Live evil – 1982

Black Sabbath – Live evil – 1982

Este directo no tiene desperdicio: ni por el contenido musical, ni por la imagen, ni por la historia, ni por la leyenda negra que arrastra.
Fue grabado durante la gira del Mob Rules en Estados Unidos, entre abril y mayo, y editado en el mismo año 1982. Se recogieron conciertos en Seattle, San Antonio, Dallas y Fresno. Este concierto se editó en origen en doble vinilo. Luego se pasó a doble CD, aunque al poco tiempo se decidió concentrar todo el show en un solo CD a costa de reducir el sonido del público, la intervención de Dio entre canciones y eliminar un tema.
En cuanto al contenido musical, imposible negar la fantástica selección de temas, fundamentalmente de la era Dio, y la estupenda interpretación de todos ellos.  Aquí está el set list.

En cuanto a la imagen: una de las mejores portadas de la Historia del rock, donde se recogen algunos de los personajes de sus canciones surgiendo del mar, como si de un desembarco se tratara. El interior muy bien cuidado con fotografías de los miembros del grupo.
En cuanto a la leyenda, en fin, se dice que tiene más de estudio álbum que de directo, pues recibió muchos retoques y la mezcla se llevó una buena parte del sonido original. También se achaca al proceso de producción el “despido” de Dio, insinuando que se intentó beneficiar subiendo su voz.
En cuanto a la historia, fue el primer directo oficial de Black Sabbath y documento imprescindible en la carrera de Ronnie y de los probios Sabbath. Además, sirve como excusa para discutir si gusta más la etapa Ozzy o la etapa Dio, o si las canciones del primero suenan mejor o peor en la versión del segundo.
En cualquier caso, una gozada para los oídos, uno de los mejores live del rock & metal de la historia.
Black Sabbath – Live evil – Heaven and hell
Black Sabbath – Live evil – Paranoid