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Canciones inspiradas en el terror de Lovecraft

Howard Philips Lovecraft desarrolló un universo literario fantástico, oscuro y cosmológico, lleno de referencias al mal que nos posee y a lo ineludible de nuestro destino. Creó personajes míticos, dioses caídos y hasta inventó obras ficticias que han trascendido sus propios relatos, como el Necronomicón.

Todas estas historias se han arrastrado a lo largo de los años de estante en estante, de alcantarilla en alcantarilla, de boca en boca, de pantalla en pantalla, impregnando de terror y reverencia las guitarras, las baterías, las voces de numerosos artistas de nuestro gusto. Cierto es que estos mitos de terror bizarro suelen ser homenajeadas por bandas de metal extremo, pero algunas canciones de otros pozos hemos seleccionado. Si quieres la colección completa, pincha en este enlace.

La mayoría hacen referencia directa a los mitos de Cthulhu, un dios descrito como la mezcla de un pulpo, un dragón y una criatura de forma humanoide que yace en la ciudad sumergida de R´lyeh encerrado por varios sellos mágicos. Algún día escapará con la ayuda de cultos y sectas para extender su poder sobre la Tierra. En otras se nos hablan de Nyarlathotep, el caos reptante, una masa poliposa, un dios que adopta diversas formas, o de Azathoth, el motor del caos, el que espera rugiendo en el centro del universo.

Como de costumbre, dale al play… si te atreves.

Rage – Great Old Ones

Los alemanes han dedicado varias canciones a lo largo de su carrera a los mitos y personajes creados por Lovecraft. En esta tonada del álbum Soundchaser (2003) nos cuentan los orígenes y la odisea de estos abyectos seres: “long before man was born/they came from somewhere out of space/shaped the young planet’s face”.

Morbid Angel – The ancient ones

Cuya historia sigue recreándose en esta de Morbid Angel: estos personajes misteriosos y ocultos que reinaron sobre la Tierra en el pasado, malignos y llenos de poder, traerán a los viejos dioses de nuevo: “come forth Ancient Ones, Tiamat Kutulu/Rise, greet the cursed with your wrath”. Del álbum Blessed are the sick (1991).

Blue Öyster Cult – The old gods return

Los BOC son grandes fans y han hecho referencia en numerosas canciones a personajes o hechos del universo lovecraftiano. Cerramos el círculo con este corte del álbum Curse of the hidden mirror del 2001 en el que se narra el ascenso de los viejos dioses: “now is the time the old gods return/exactly when the world is not expecting it/exactly when we’re sure of ourselves”

The Great Old Ones – Nyarlathotep

¿Una banda que se autodenomina como los lacayos de los antiguos dioses? Se visten con togas y hacen rituales como si lo fueran, además. Quién sabe. En el álbum Cosmicism (2019) aparece esta oda al dios Nyarlathotep.

Dream Theater – The dark eternal night

Los virtuosos Dream Theater se basaron en las historias del mismo Nyarlathotep para este tema del álbum Systematic chaos (2007). “I am the last/born of the blood of the pharaohs/the ultimate god of my creation/sent to unleash this curse”. Uno de sus cortes más oscuros y agresivos.

Nile – Beneath eternal oceans of sand

El universo musical de Nile gira alrededor del Antiguo Egipto y no podía faltar una referencias a Nephren-Ka, el faraón corrupto adorador, precisamente, de Nyarlathotep: “now I ride with the undead/across the night-sky/and play by day/amongst the catacombs of Nephren-Ka”. El álbum se publicó en 1998 con el título Amongs the catacombs of Nephren-Ka. Que la introducción acústica no te engañe.

Black Sabbath – Behind The Wall Of Sleep

En su debut, allá por 1970, los inspiradores del metal oscuro se apuntaron esta historia basada en el cuento Beyond the wall of sleep (Al otro lado de la barrera del sueño), donde se exploran las dimensiones oscuras del ser humano a través de la telepatía y del poder de los sueños. Las dos voces de Ozzy se solapan trayendo mensajes e imágenes del cosmos.

Opeth – Pyre

Basado en el mismo cuento, los suecos nos recuerdan “what you’ve been seeing/is not all what it seems” en referecia a las alucinaciones del protagonista, Joe Slater. Porque, siempre, “familiar voices speak behind the wall of sleep”. El tono onírico de la música y la forma de cantar de Mikael Åkerfeldt hacen justicia al clima creado por la narración.

Therion – Call of Dagon

Estos pesos pesados del metal sinfónico y las canciones épicas dedicaron un tema al dios del mar en la mitología de Lovecraft, Dagón, dios de los Profundos, basándose en The shadow over Innsmouth (La sombra sobre Innsmouth): “Call of Dagon!/The Deep One is calling you/Call of Dagon!/Hear the night sky sing”. Del álbum Sirius B (2004).

Mercyful Fate – The Mad Arab/Kutulu (The Mad Arab, part II)

El escritor del libro maldito, el Necronomicón, el árabe loco Abdul Alhazred, protagoniza The Mad Arab (part I), del álbum Time (1994): “the son of a shepherd, Abdul Alhazred / traveling in the mountains, the mountains to the east”. La música emula una melodía árabe que se oscurece con la voz de King Diamond. En el siguiente disco, Into the unknown (1996), grabaron Kutulu (The Mad Arab, part II) siguiendo la misma inspiración.

Y, cómo no, Cthulu, Ktulu, Cthulhu o Kutulu.

Caravan – C’Thlu Thlu

En 1973 una banda tan alejada del oscurantismo como Caravan se marcaron esta canción de terror: “even the trees seemed to fear/there was something unreal/couldn’t see very far/and the sky had gone dark”. ¿Podrán escapar? Del álbum For girls who grow plump in the night.

Snakeyes – The Evil Dead

Los gaditanos lo explican muy claro: The Evil Dead es un homenaje a la película del mismo título de Sam Raimi (Posesión infernal) y al universo creado por H.P. Lovecraft. Todo el álbum Evil must die (2020) gira alrededor del mal en sus diferentes versiones, reales e irreales, con personajes malignos por doquier. “You can’t kill what’s already dead/you can’t kill what cannot die” y nuestro señor Cthulu rondando por ahí.

Angelus Apatrida – The rising!

Y una de las bandas que mejor thrash metal está haciendo este siglo recrea el ascenso del maligno: “it has escaped, it has heard The Call/it knows no one is free from its eternal greed/look at those terrible jaws, it’s rising!”. Ha roto los sellos que le mantenían prisionero, ha oído La Llamada y la profecía se ha cumplido tal como estaba predicha. Del genial The Call (2012).

Cradle Of Filth – Cthulu Dawn

Estos salvajes del metal extremo también dedicaron en su Midian (2000) unos versos al resurgir del nuevo dios: “promulgating the birth/of another Hell on Earth”. No hay escapatoria posible, arrodillaos porque “when the Sun goes out our powers/will extend throughout Heaven like Asphodel”.

Iced Earth – Cthulhu

No somos más que peones de un plan maestro: “dark soul of the elder gods/spawning evil from the ocean’s floor/shape shifter fools all mankind/to manipulate this world”. Del álbum Plagues of Babylon editado a comienzos del 2014.

A toda esta colección pueden añadirse un par de instrumentales famosos: The call of Ktulu de Metallica o Dweller of the threshold de Joe Satriani. Y de regalo esta irreverente y magnífica canción de nuestros Gigatrón con todo el Universo Lovecraft en pleno verano caluroso. Ojo al cthulhu piscinas… ¡y, por supuesto, lee al HP de Lovecraft!

Las historias hay que tomárselas como son, creaciones de una mente privilegiada o enferma que pueden asustarnos, divertirnos o repugnarnos. Yo, por si acaso, me aprendería de memoria las palabras que pueden salvarte si algún día gobierna sobre la Tierra nuestro buen Kutulu: “Cthulhu R’lyeh Ph’nglui mglw’nafh wgah’nagl fhtagn”.

Canciones sobre mitos y leyendas

¿Qué sería de la humanidad sin sus mitos, sus religiones, sus leyendas? Caminos de vida, historias llenas de esperanza y terror, de lecciones falsas y verdaderas, muchas de ellas han trascendido hasta nosotros de infinitos modos. Nuestros músicos se han inspirado en numerosas ocasiones de manera más o menos directa en las aventuras de personajes emblemáticos, estereotipos de las cualidades mejores y peores de cada uno de nosotros. Aunque hay cientos de canciones, nos hemos permitido seleccionar, por ahora, estas, diversas.

Como de costumbre, dale al play…

Tierra Santa – Las walkirias

Las damas que acompañan al guerrero caído hacia el más allá, hacia la eternidad feliz: “Ellas te conducirán/Al reino de los muertos/Viajaras hacia el lugar/De la inmortalidad”. Canción que escuchaos en el álbum de 2003 titulado Indomable.

Amon Amarth – Death in fire

La discografía de estos suecos gira en torno a la mitología vikinga, de la que se consideran fieles seguidores. Como curiosidad, su nombre deriva de una lengua élfica “inventada” por J.R.R. Talkien. En esta ocasión, nos hablan del final de los tiempos, del Ragnarok: “Storm of lethal flames/Only death remains/Ragnarok is closing in/Die for honor, glory, death in fire”. Parte del álbum Versus the world (2002).

Anthrax – Medusa

En su ascenso a los cielos metaleros, los neoyorquinos grabaron este homenaje a la monstruosa Medusa, que convertía en piedra a quienes osaban mirarla a los ojos. Y de eso trata la canción: “cannot move, no eyes to see, a statue now/For all eternity Medusa laughs at you/And you’re her slave”. La escuchamos en el segundo álbum, de 1985, titulado Spreading the disease.

Warcry – El guardián de Troya

Los asturianos recuerdan el episodio de la conquista de Troya a través de uno de los guardianes de la ciudad, y su triste final: “siento llegar la oscuridad/muero tranquilo, he luchado hasta el final/por mi hogar doy la vida/no puedo, dar más”. Uno de los cortes más logrados de Alea Jacta Est (2004).

Cream – Tales of brave Ulisses

Clasicazo narrando otro clasicazo: el viaje de regreso a casa de Ulises. Las dificultades y las aventuras que corrieron. “How his naked ears were tortured/By the sirens sweetly singing/For the sparkling waves are calling you/To kiss their white-laced lips”. Era el año 1967 y el álbum Disraeli gears.

Avalanch – Cambaral

Pero no solo de mitología nórdica y helénica vive el roquero. Otros asturianos rescatan una leyenda de su tierra. Cambaral, cruel pirata que asolaba las costas asturianas, se enamoró en presidio de la hija de su captor. Al huir, este les encontró en el puerto y, mientras se besaban, les decapitó. El beso eterno. “Dicen que ella escapó con su joven ladrón/Pero el rey les halló/Y con furia y dolor, ante un beso de amor/A los dos con su espada atravesó”. Del Llanto de un héroe de 1999.

Saurom – La leyenda de Gambrinus

Y hasta centroeuropa nos llevan los gaditanos Saurom para compartir la leyenda del inventor de la cerveza, del semidiós que, según la región, adquiere diversos poderes sobre las cosechas, el ánimo de las personas o la fabricación de diversos productos. “Te enseñaré a disfrutar/bebe para olvidar/luego el corazón dejará de suspirar”. Se incluyó en el álbum Vida del 2012.

Caifanes – La llorona

El espectro de una mujer que sufre, un alma en pena que ahogó a sus propios hijos y los busca arrepentida lamentándose noche tras noche. Aparece en el folclore de centroamérica y los estados sureños de Estados Unidos y se le supone un origen prehispánico. Los mexicanos Caifanes utilizaron la tristeza de este espectro para grabar una canción de amor perdido “no quiero amarte/no quiero llorar contigo/déjame ver tu piel/déjame ser tu piel”. Cerraba su disco El nervio del volcán (1994).

Judas Priest – Halls of Valhalla

La llamada del Valhalla durante la batalla, el paraíso de los guerreros caídos en combate: “The storm in the night takes us there/on an unrelenting tide/as the wind drives us ashore/Halls of Valhalla”. Escuchamos a Rob Halford tronar este estribillo en Redeemer of souls (2014), en el que, por cierto, hay otras referencias a mitos y leyendas.

Zenobia – Ícaro

En toda religión y mitología encontramos un personaje que infringe las leyes sagradas, se enfrenta a los dioses, a los reyes, y cae en el abismo, el sufrimiento o la perdición. El mito de Ícaro, por ejemplo, hijo de Dédalo, quien osó huir de su encierro para acabar muerto por su inconsciencia o su arrogancia, según. Zenobia lo recrean en el álbum Alma de fuego (2010).

Black Sabbath – The battle of Tyr/Odin’s court/Valhalla

Y cerramos con un dios germánico. Curiosidad: la palabra viene de una palabra del idioma protoindoeuropeo que también dio origen a Zeus y Júpiter (máximos dioses de la cultura griega y romana). En algún momento Tyr perdió protagonismo frente a Odín en las mitologías nórdicas, pero su influjo se mantuvo en los pueblos germánicos. Black Sabbath dedicaron el título de este álbum de 1990 y un instrumental al dios, aprovechando para narrar odiseas y mitos nórdicos en Odin’s court y Valhalla. Por cierto, el martes sajón es el día de Tyr (tuesday=día de Tiw, el mismo nombre en inglés antiguo).

¿Qué canción de qué mito nos hemos dejado en la papelera?

¿Y si… Rob Halford se hubiera unido a Black Sabbath?

En noviembre de 1992 Rob Halford, cantante de Judas Priest como ya sabéis por aquí, se unió en dos conciertos a Black Sabbath, formado entonces por el inmortal Tony Iommi a las guitarras, Geezer Butler al bajo, Vinny Appice a la batería y Geoff Nicholls a los teclados. Los shows, de poco más de una hora, quedaron inmortalizados en bootlegs y vídeos caseros, que podéis repasar por aquí. Por entonces Halford pasaba una crisis existencial a la que se sumaba la distancia musical con sus compañeros de banda, en la ola del éxito tras un formidable Painkiller. Así que, de algún modo, los rumores que ya habían sobre la separación de Judas Priest se acrecentaron. ¿Se uniría Rob a Iommi y compañía? Al fin y al cabo, Black Sabbath estaban sin cantante…

Pero no sucedió. No llegó a existir Black Priest.

La causa de estos conciertos fue curiosa. Por un lado, tenemos a Ozzy Osbourne (cantante de los primeros años del grupo, ya sabéis) en la gira que, supuestamente, acababa con su carrera en los escenarios. A Ozzy (y señora) se les ocurrió contratar a la banda para telonear dos fechas de esta gira y, quizá, subirse al final del show para tocar juntos. En su cabeza ya estaban preparando una reunión que acabaría ocurriendo varios años después. Por otro lado, tenemos a Black Sabbath con Dio al frente girando con su disco Dehumanaizer. Cuando Iommi aceptó tocar con Ozzy el pequeño gran Dio declinó viajar: él ya se olía la tostada. Así que, deprisa y corriendo, contactaron con Rob Halford, sustituto de oro. Y, efectivamente, al final del segundo concierto los Black Sabbath “casi originales” se unió Ozzy a sus excolegas tocando cuatro canciones.

Lo curioso es que Rob Halford volvió a unirse a Black Sabbath en el año 2004 sustituyendo al propio Ozzy Osbourne. El loco se había quedado afónico y ya sabéis que la máquina nunca para, así que en New Jersey volvieron a disfrutar del Metal God junto a Iommi.

Y tampoco hubo continuidad. Rob Halford acababa de volver a Judas Priest tras casi doce años de separación y los Sabbath con Ozzy tenían una gira que cubrir.

Pero… ¿cómo hubiera sonado esa unión demoníaca? Nunca lo sabremos. O quizá sí. Porque hay rumores de una posible colaboración este año. Quién sabe…

 

¿Y si… Eddie Van Halen se hubiera unido a Kiss?

¿Y si… David Coverdale se hubiera unido a Michael Schenker?

 

Rock y resaca: 13 canciones sobre el día después.

El día después, el despertar de boca seca, cabeza martilleante y cuerpo gomoso, la luz que molesta, cualquier ruido parece un taladro en la oreja, arrastrarse al sofá. Nunca más, se dice, esto no lo vuelvo a repetir. Así somos…

Mañanita de resaca. Como dijeron Los Suaves en su tema Siempre igual: “agua fría, alka-seltzer, café negro” y a aguantar.

Nuestra pequeña selección de resacas a cargo de algunos de nuestros artistas favoritos. Seguro que no volvieron a repetir…

Black Sabbath – Thrased (1983)

Para un álbum que Ian Gillan es invitado a cantar con Black Sabbath en un día de resaca casi acaba con el conche de Bill Ward en una piscina camino del estudio de grabación. No se le había pasado.

M-Clan – Domingo de mayo (1997)

Carlos Tarque no recuerda cómo llegó a casa, “la boca seca, que más me da. No hay nada de que lamentarse ni nada que celebrar”. No es más que una “mañana de domingo” y en su cabeza “resuena toda la noche de ayer”.

Van Halen – Take your whiskey home (1980)

A David Lee Roth la resaca le dura más que la chica de anoche. “Ella no me quiere cerca, está cansada de verme caer”. Es que el alcohol por las noches deja lagunas mentales y físicas.

Los Zigarros – Resaca (2016)

Los reyes del boogie también saben lo que es sufrir el día después. “¡Anoche era un tigre y hoy soy un ratón!”. En el fondo, más parece que esté enfermo que otra cosa. “Creo que me estoy muriendo y tengo inseguridad”.

Supersuckers – Hungover together (1997)

El lado romántico de beber juntos. Eddie Spaghetti y Kelley Deal deciden montárselo juntos para tener una resaca privada. Pero a la mañana siguiente nadie recuerda nada. ¿Qué hicimos anoche?

The Who – Who are you? (1978)

Tras una fiesta con los Sex Pistols esta fue la pregunta que se hizo Pete Townshend a la mañana siguiete. ¿Quién eres tú? Las compañías, siempre las malas compañías tienen la culpa. Acabó en comisaría, por cierto.

Konsumo Respeto – Un par de alas (2002)

A veces las resacas son malas compañeras del corazón. “Mírame, hoy la resaca a mí me puede también”, no he dormido, me encuentro fatal, y “ya no quise luchar”. El desánimo y el llanto el día después, el bajonazo.

Def Leppard – Me and my wine (1981)

“Todo lo que puedo decir es que estoy bien solo y con mi vino” el día después de una noche ¿memorable? Los chicos quisieron salir a beber y no recuerdo nada de la noche anterior. Cuidadito con continuar bebiendo…

Forraje – Dueña de mis resacas (2006)

La noche y el amor. Ella es la verdadera propietaria de mis fiestas, mis excesos y, claro, de mis resacas: “jugando a lanzarme me he vuelto a caer/qué duro es el suelo al anochecer”

Chuck Berry – Downbound train (1956)

Cuando el protagonista de la canción bebe tanto que no puede beber más se queda dormido en el suelo. A la mañana siguiente es un charco de sudor y dolor. Para pensárselo de nuevo.

Obús – Cualquier noche sale el sol (2000)

Y cuanto mayor es uno, peores son las resacas. A Fortu se le fue la mano: “hoy desayuné tortilla de actrón” porque fue “cerrando garitos hasta que llegó el amanecer del día después/mañana infernal, resaca total”.

Peter Frampton – Do you feel like we do (1973)

A quién no le ha pasado. Te despiertas por la mañana con una botella en la mano y te preguntas. ¿De quién es? ¿Qué es? ¿Dónde? ¿Qué hice anoche? Historias reales por personas reales. ¿Sientes como que lo hicimos?

Arias – No estoy hoy para nadie (2020)

Qué duro el día después cuando suena el teléfono y te dicen “ayer me dejaste tirada” y no recuerdas a quién. Manolo Arias compone con Julio Dávila a la voz una canción de resaca “todo me da vueltas” pero “quizá una cerveza me ayude a despertar”. Está todo al revés…

¿Qué canción de resaca nos hemos dejado olvidada?

Algunas canciones de sábado: rock and roll saturday.

Rock-and-Roll-Sat

Llegó el sábado, tradicional emblema de fiesta, sexo y rocanrol. Algunos aprovechan a adorar a sus dioses mientras otros están de resaca. Como de todo hay por este blog, aquí nuestra pequeña selección para un sábado ruidoso.

Happy rock and roll saturday!

Lynyrd Skynyrd – Saturday night special

David Bowie – Drive-in-saturday

Powerwolf – Saturday Satan

Def Leppard – Hig’n’dry (saturday night)

La Polla – Sábado 14

Danger Danger – Saturday night

Flotsam & Jetsam – Saturday nights allright for fighting

Miguel Ríos – Sábado a la noche

The Jam – Saturday kids

Malaugurio – Sábado negro

 

…y cómo no…

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath

Lo mejor de Neil Murray

Neil Murray

Lo mejor de Neil Murray

La historia musical de Neil Murray incluye nombres tan famosos como Whitesnake, Black Sabbath, Brian May o Gary Moore. Su currículum es tan largo como interesante y, por extraño que parezca, tiene nexos de amistad por todos lados. En sus primeros años como bajista (antes fue batería) formó parte del primer grupo de Cozy Powell (batería) llamado Hammer, allá por 1974. Además de con el famoso batería, coincidió con Don Airey (teclista) y Bernie Marsden (guitarrista). Al deshacerse el combo, siguió a Don a formar Colosseum II, junto con Gary Moore (guitarrista). Aquí ya hemos juntado a los cuatro tipos que contaron con nuestro protagonista a lo largo de toda su carrera.

Tras varios años de dar vueltas, recibió la llamada de Bernie Marsden para unirse a unos incipientes Whitesnake, junto a David Coverdale (cantante), Jon Lord (teclista) y, poco después, Ian Paice (batería).  Murray formó parte del combo desde 1978 hasta 1986, con ausencias puntuales, aupando al grupo a lo más alto del mainstream roquero. Se le oye en álbumes imprescindibles como Lovehunter (1979), Ready and willing (1980) o el megaéxito Whitesnake (1987). Durante la grabación de este fue despedido por última vez.

Whitesnake – Fool for your loving

Su amigo Gary Moore le llamó para grabar Corridors of power (1982) junto con Ian Paice, y poco después, en uno de sus “despidos” de Whitesnake, formó como miembro oficial para la grabación y gira del Victims of the future (1983).

 Gary Moore – Murder in the sky

Tras un par de años de dar vueltas, otro amigo, Cozy Powell, le reclamó para formar parte de Black Sabbath tras la grabación de Headless cross (1989). Hizo la gira posterior, grabó en Tyr (1990) y se calzó la siguiente gira. Dejó el grupo con su amigo Powell un año después cuando Tommy Iommi decidió reformar la banda trayendo de vuelta a Dio, Appice y Butler. Volvería a grabar otro disco con Black Sabbath, en 1994 bajo el título Forbidden.

Black Sabbath – The sabbath stones

¿Qué hizo Neil cuando volvieron a despedirle? Tocar todos los palos que pudo hasta que de nuevo Cozy Powell tiró de él para grabar junto a Brian May (con el que había coincidido en los conciertos de la Expo 92) el excelente Back to the light (1992) y los dos años de gira posterior. Con May también tocó en el Another world (1998).

Brian May – Driven by you

Desde entonces no ha dejado de currar pero sin tanto relumbrón. Formó Company of snakes para girar con otros ex-miembros de Whitesnake repasando en directo el catálogo de la banda, despachó su técnica en el musical de Queen-We will rock you,  se coló en la gira de Queen+Paul Rodgers y se enroló temporalmente en la MSG con Michael Schenker.

Un buen currículum para un bajista excelente y un tipo ejemplar. Al menos, así lo piensan los amigos que han ido buscando a este escocés.

Pacific Eye&Ear: fabricantes de portadas míticas.

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El arte en portada: Pacific Eye&Ear

Ernie Cefalu fundó la “Pacific Eye&Ear” en 1972 para dar rienda a su devoción por el arte y al negocio lucrativo de las portadas musicales en aquellos años dorados del rock. El tipo ya venía de trabajar con grandes como Rolling Stones (Sticky Fingers) o Grand Funk Railroad. Durante los siguientes quince años se rodeó de excelentes ilustradores para diseñar un total de 194 portadas, algunas míticas por sí mismas y otras porque adornaban un álbum que ha trascendido por su contenido musical. Tras este periodo, amplió la empresa, le cambió de nombre y se dedicó, principalmente, a la publicidad y la imagen de grandes marcas (y aquí no hacemos publicidad, así que a investigar).

Alice Cooper fue uno de los clientes que más fama le dio. La compañía de Ernie cambió la forma de empaquetar la música a través de Killer, School’s out (un pupitre que se abría) o Billion Dollar Babies (una cartera de piel). Aerosmith, Black Sabbath, Iron Butterfly, Bee Gee’s o Black Road Arkansas, así como gran cantidad de músicos de Jazz.

Aquí va nuestra pequeña selección del arte en las portadas de Pacific Eye&Ear.

 

Alice Cooper – Welcome to my nighmare – 1975

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Canned Heat – One more river to cross – 1973

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Kantner,  Slick and Freiberg – Baron von Tollbooth & the Chrome Nun -1973

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Black Sabbath – Sabbath Bloody Sabbath – 1973

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Aerosmith – Toys in the attic – 1975

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Retornos sonados del rock.

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Retornos sonados del rock: ¿segundas partes siempre son buenas?

La mayoría de las veces dicen volver por amor, o sea, que se echan de menos o que tenían ganas de trabajar juntos de nuevo o que ahora ha surgido la chispa adecuada. Pero, casi siempre, el dinero ronda por todas estas reuniones más o menos genuinas, más o menos insinceras. ¿A nosotros, aficionados, oyentes, acaso nos importan las razones? Que nos saquen el dinero haciendo buenos discos y ruidosos conciertos. Si luego se aman o se odian, para ellos queda. Aunque en ocasiones segundas (y hasta terceras) partes no solo no son buenas, casi indeseables.

He aquí una selección de las muchas vueltas y revueltas en el universo sonoro del rock y el metal. Tú dirás qué te parecen.

1. El retorno clásico

La banda se cerró. No hubo más discos, ni más conciertos. Pero un buen día se reúnen. Tal vez para un evento concreto, quizá coinciden en una fiesta o, simplemente, murió la razón del odio. Retornos clásicos hay donde elegir. Algunos se curran uno o varios discos juntos; sirvan de ejemplo los de Deep Purple (el Mark II de 1984) o Europe (2003). Otros hacen caja con una gira y “adiós muy buenas”, como Héroes del Silencio (2007).

 

2. El retorno temporal

Esta variedad de retorno se da cuando una banda más o menos conocida mantiene su actividad de conciertos y álbumes perdiendo eso que llamamos “miembros originales”. Pasados unos años, y cuando la situación lo permite, el line-up considerado original se reúne y nos deleita con una gira o alguna grabación. Tras el arrebato inicial o el llenado de caja esos miembros reciben de nuevo la patada y la banda continúa contratando en su lugar a otros músicos. Ejemplos de este retorno, el de Barón Rojo (2011) y el de Kiss (1996). Barón Rojo reunió la formación de sus primeros álbumes para una gira y una película documental durante varios meses; después Sherpa (bajista) y Hermes Calabria (batería) no fueron invitados a continuar en el grupo y los hermanos de Castro (Armando y Carlos) llamaron a otros músicos. En el caso de Kiss, tras varias giras y un álbum de estudio, los miembros originales Ace Frehley (guitarra) y Peter Criss (batería) fueron expulsados y sustituidos por otros músicos (y hasta hoy).

 

3. El retorno del hijo pródigo

Por alguna razón uno de los miembros principales del grupo se larga o es expulsado. Pasados unos años, tras el fracaso de ambos por separado, se produce el regreso. A veces vuelven a romper, otras continúan con más o menos amor y éxito (inseparables). Yo propongo como ejemplos el retorno de Rob Halford a Judas Priest (2003), el de Joey Belladona a Anthrax (dos veces, que ya tiene mérito, en 2005 y 2010) o el doble regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a Iron Maiden (1999).

 

4. El retorno con muerto

Uno de los retornos más difíciles: uno de los miembros está muerto. ¿Qué hacemos? Hay dos variedades: sustituimos al muerto por otro músico o usamos un fantasma. Grupos que han regresado sustituyendo al desparecido hay varios, entre otros Led Zeppelin (en un par de ocasiones, la última en 2007 con Jason Bonham en la batería) o Alice in Chains (William Du Vall ocupó el puesto de Layne Staley en 2005 y hasta hoy). El retorno con fantasma más famoso lo protagonizaron The Beatles con su ficticia reunión de 1995: Paul McCartney (bajista), Ringo Starr (batería) y George Harrison (guitarra) grabaron una “nueva” canción con John Lennon (cantante para la ocasión y asesinado quince años antes) utilizando una maqueta de este último. Y no olvidemos a los Thin Lizzy sin Phil Lynott, tela.

 

5. El retorno sin nombre

Una formación se reúne tras varios años pero ¡oh, sorpresa! no pueden usar su antiguo nombre. El ejemplo arquetípico lo ofrecen Heaven&Hell: los miembros de Black Sabbath entre 1980 y 1982  no pudieron utilizar el nombre de la banda en su reunión de 2006, por lo que utilizaron el de su álbum más famoso.

Tony Iommi – Iommi – 2000

Tony+Iommi+iommi

Tony Iommi – Iommi – 2000

Tony Iommi, dios de la guitarra, miembro eterno de Black Sabbath, mago de los riffs, completó un difícil puzzle a finales del pasado siglo con este álbum que, esta vez sí, editó en solitario. Bueno, con la ayuda de mucha gente. En primer lugar de Bob Marlette, quien se encarga de producir y mezclar el ingenio, además de componer en casi todas las canciones con el propio Iommi. En segundo lugar, de un montón de buenos cantantes más o menos famosos que alternan sus voces en los diez cortes y colaboran en la composición de los temas. En tercer lugar, músicos estupendos como Brian May, Matt Cameron, Bill Ward o Kenny Aronoff, que le hicieron labores de músicos de sesión.

Iommi – Patterns

En estos diez temas cada cantante le da su toque particular y en todos encontramos una dedicación bestial de Iommi por sus riffs y sus plagiables solos de guitarra. Entre mis favoritas, las colaboraciones con Phil Anselmo en Time is mine, la de Dave Grohl, muy oscura, en Goodbye lament o la de Serj Tankian, Patterns, sorprendentemente la más Sabbath de todas, quizá junto al Just say no to love con Peter Steele.

También resulta interesante la inicial con Henry Rollins titulada Laughing man (in the devil mask), quizá el mejor estribillo del disco. La colaboración con Skin tiene un aire exótico. Bestial el Flame on con Ian Astbury y Brian May, suena a unos The Cult bastardos y agriados.

Iommi – Flame on

Y la estrella oculta, aunque el resultado no sea excelente, su colaboración con Ozzy y Bill Ward, casi el line up clásico de Black Sabbath. El tema en cuestión, Who’s fooling who.

Iommi – Who’s fooling who

Una buena producción y el maestro en plenitud de facultades. Un producto digno de formar parte de su legado, desde luego, y a la altura (si no por encima) de algunos de los álbumes que editó con Black Sabbath. Ahí lo dejo.

Lo mejor de Bob Daisley

Bob Daisley

Lo mejor de Bob Daisley

Ocurre que hoy me he encontrado escuchando el bajo de Bob Daisley en dos discos diferentes, uno acompañando de Richie Blackmore y otro acompañando a Zakk Wylde. Y revisando en mi discoteca he recordado que este australiano ha compartido estudio y escenario con algunos de mis (y tus) guitarristas favoritos: Gary Moore, Malmsteen, Tony Iommi y Randy Rhoads. Casi nada las malas compañías. Si le añades a los cantantes y demás músicos, incluyamos a Ozzy Osbourne, Cozy PowellRonnie James Dio, Jon Lord y, en fin, vamos a repasar un poco los mejores temas de Bob Daisley, bajista, compositor y letrista.

Su carrera musical  comenzó en los primeros setenta, pasando por varios grupos (Chicken Shack, Mungo Jerry) hasta enrolarse en Widowmaker, junto a Lutter Grosvenor (Mott the Hopple). Editaron dos largos entre el 75 y el 77. Aunque no tuvieron mucho éxito, conoció a Don Arden, de la compañía que les editó, Jet Record. Arden le presentó a Black Sabbath y a quien sería su jefe más adelante, Ozzy Osbourne.

Widowmaker – Straight facer fighter

Disgregado el grupo, Bob se enroló en los Rainbow de Richie Blackmore para girar durante el verano del 77 junto a Ronnie James Dio y Cozy Powel. Aquel mes de diciembre viajaron a Francia para terminar el monumental Long live rock’n’roll (1978). Tras la gira posterior, Blackmore le suplió por Roger Glover y, de nuevo, se quedó sin trabajo.

Rainbow – Gates of Babylon

Por casualidad se encontró durante el verano de 1979 con Ozzy “a la deriva” Osborne, quien le ofreció formar parte de su proyecto  junto a Randy Rhoads. Al invento lo llamaron Blizzard of Ozz y se pusieron a componer las canciones de un primer disco. Junto al batería Lee Kerslake grabaron lo que, al final, se convirtió en el primero de Ozzy Osbourne en solitario (eso sí, con el título Blizzard of Ozz). Compuso varias canciones y la mayoría de las letras para este y el siguiente Diary of a Madman… pero Ozzy se cansó de él y le echó antes de que fuera publicado. 

Ozzy Osbourne – Crazy train

La historia con Ozzy y señora tiene tela. Ha colaborado en la mayoría de los discos del Madman como compositor y/o músico pero muchas veces no le acreditaban, otras le despedían y le volvían a contratar, a veces todo salía bien… Toca el bajo y compone en Bark at the moon (83), comenzó a componer para The ultimate sin (86) pero le despidieron antes de grabarlo, volvió a la banda para el No rest for the wicked (88) pero le despidieron de nuevo y no hizo la gira, y, siguiendo con el culebrón, fue contratado para grabar No more tears (1991) cuando ya tenía a Mike Inez para el puesto. Y, por supuesto, volvieron a despedirle.

Concluyendo el asunto: en las memorias de Bob te enteras del asunto. En cualquier caso, nos dejó su arte en un buen puñado de discos imprescindibles.

¿A qué se dedicó entre tanto entra y sale nuestro buen amigo? Primero se enroló en Uriah Heep para grabar dos discos: Abominog (82) y Head first (83). Después fue parte importante de la carrera de Gary Moore al participar en todos sus discos desde 1984 a 1992, esto es, desde Victims of the future hasta Afterhours, pasando por los enormes Run for cover (85), Wild frontier (87) y Still got the blues (90).

Uriah Heep – Rollin’ the rock

Gary Moore – Over the hills and far away

Y nos queda aún varias colaboraciones grandes. Bob tuvo tiempo en 1987 para acompañar a Tony Iommi  y Black Sabbath en su The Eternal idol, uno de los mejores del genial guitarrista en los ochenta. Junto a ambos, Eric Singer a la batería, Geoff Nichols a los teclados y Tony Martin a la voz. Y al año siguiente contribuyó al Odissey de Yngwie Malmsteen.

Black Sabbath – The shining

Menudo currículum tiene el amigo Bob. ¿Cuántos discos suyos tienes en tu discografía?