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Canciones del Lejano Oeste: cowboys y llaneros solitarios.

La imagen del vaquero que cabalga solo en la pradera o en el desierto, al atardecer, esperando que llegue la noche para tumbarse en la tierra y tapar su cara con el sombrero. El misterio, el romanticismo, la épica del héroe anónimo que se busca la vida, que busca su destino, que huye de la injusticia o que, simplemente, no tiene a dónde ir. El cine ayudó a crear este mito moderno y nuestros músicos lo han adaptado a su estilo; algunos han creado cowboys de hoy en día mientras que otros, los que hoy traemos, han narrado historias ambientadas en el Lejano Oeste.

Once canciones sobre cowboys, justicieros, llaneros solitarios y el Salvaje Oeste.

Bad Company – Bad company

Una de las canciones clásicas del rock atemporal. Un desertor que se declara una mala compañía: “Oh I was born 6-gun in my hand/Behind a gun I’ll make my final stand”. Dicen que Paul Rodgers grabó la canción en una fría noche de noviembre para dar el tono. Del debut del mismo nombre de la banda, allá por 1974.

Volbeat – Pearl Hart

La hermosa Pearl Hart está en la cárcel: se vistió con ropa de hombre, cogió su Colt y paró una diligencia, robando a sus tres ocupantes. Uno de los temas extraído como single del álbum de 2003 Outlaw gentlemen & shady ladies.

Christopher CrossRide like the wind

La historia del que huye de la horca, el forajido camino de México en mitad de la noche: “ride like the wind/To be free again”. El mayor éxito de Christopher Cross, single de 1979 de su álbum debut.

Thin Lizzy – Cowboy song

El vaquero solitario que recuerda entre aullidos de coyote una aventura amorosa, allá en Texas, cerca de la frontera. Porque ” Lord, those southern girls all seem the same”. Del clásico Jailbreak de 1976.

The Eagles – Desperado

Otra rola sobre la soledad del vaquero. The Eagles hablan del paso del tiempo y la soledad representado en la figura de cowboy que envejece solo: “Your pain and your hunger, they’re drivin’ you home”. Da título al álbum de 1973.

Jon Bon Jovi – Blaze of glory

La tierra como cama y un viejo abrigo como manta, huyendo siempre, el buscador de éxito: “I’m a devil on the run/A six gun lover”. ¿Alguna vez llegará esa llamarada de gloria? Primer sencillo del primer disco en solitario de Jon Bon Jovi (1990) para la película Young Guns II (Arma joven II). Se llevó un Globo de Oro y una nominación al Oscar. Por cierto, Jeff Beck a la guitarra.

Styx – Renegade

Lejos de la poética del buscador, del fugitivo, Styx se marcan una letra desesperada, el renegado que clama a su madre por su vida: “Oh, Momma, I been years on the lam/And had high price on my head/Lawman said, Get ‘em dead or alive!”. El sheriff finalmente le captura y su vida pende, literalmente, de un hilo. Del álbum Pieces of eight de 1978.

Aerosmith – Back in the saddle

Como no todo es cabalgar, el vaquero llega, alguna vez, a un pueblo: “Ridin’ into town alone by the light of the moon/I’m lookin’ for old Sukie Jones, she crazy horse saloon”. En este caso (siendo Aerosmith qué menos) a tomar unas copas, juguetear con unas chicas y meterse en alguna pelea. Parte del clásico Rocks de 1976.

Ratt – Wanted man

Y otra de peleas: ” I’ll make you feel like a/Human target, in my eyes “. Aquí el único cuello que va a romperse es el que rompa la pandilla Ratt. Sencillo del Out of the cellar (1984).

Bob Dylan – Knockin’ on heaven’s door

A veces llega el final. Casi siempre. La historia del fugitivo, del vaquero fronterizo, acaba con sus huesos en el suelo y enfrentado a la muerte: “It’s gettin’ dark, too dark to see/I feel I’m knockin’ on heaven’s door”. Tema perteneciente a la banda sonora de Pat Garret and Billy the Kid (1973).

Billy Joel – The ballad of Billy the Kid

La mística de algunos personajes atrajo a muchos de nuestros músicos. En este caso, Joel reseña la vida de enfrentamiento y soledad de Billy el Niño: “Well he never travelled heavy/yes he always rode alone”. Grabada para el álbum Piano man (1973).

  Y aún hay más…

Canciones para dejar a tu pareja

Podría ser que leyeras esto buscando una canción, una rola, un temita, que insinúe una intención: quieres dejar a tu pareja y no sabes cómo hacerlo, por dónde empezar.  Ya no os aguantáis, murió la pasión, le huelen los pies, ronca como un mamut o has encontrado a alguien. Da igual el motivo. Como tú, algunos de nuestros héroes musicales han pasado por ese lance y han compuesto y compartido con nosotros sus problemas y sus soluciones. Quizá no debas ser tan agresivo/a como alguno de ellos.

Una pequeña selección de canciones para invitar a tu pareja a pirarse bien lejos.

Skid Row – Get the fuck out

En su álbum Slave to the grind (1991) metieron esta punkarra canción bárbara que deja bien claro su mensaje: deja de hablar como un televisor y trágate mi semen. El título puede traducirse como “vete de aquí, hostias” o “vete a tomar por culo”, a gusto de cada uno. Arquetipo de la canción de mal gusto para echar a la pareja: “the party is over so get the fuck out”

Ramoncín – Déjame!

“Me encadenaste a tus desdichas” por eso ¡déjame! que “nadie recuerda conocerme” porque hasta “el color de mis camisas” has cambiado. Todo comenzó en la calle y en la calle vas a acabar. Ya no oigo tus reproches. Rocanrol del bueno en la imprescindible versión del Al límite, vivo y salvaje (1990).

Mötley Crüe – Don’t go away mad (just go away)

Parece una balada romántica más, no te dejes engañar. Los macarras por excelencia de los años ochenta se marcan una canción muy amable para una pareja que no quería entender. Vale, éramos dos enamorados buscando nuestro camino, pero los chicos han llamado y van a jugar al billar toda la noche. Así que, literalmente, no te vuelvas loca y pírate. Parte de Dr. Feelgood (1989).

Thin Lizzy – Get out of here

El enorme Phil Lynnot también tuvo sus desengaños. En esta canción incluída en Black rose – A rock legend (1979) dice a su pareja “haz las maletas, he tenido bastante, lo dejo”. Y por si no ha quedado claro añade “no hope there’s no hope for you”. A por una segunda oportunidad.

Platero y Tú – Si tú te vas

Un jovencísimo Fito, allá por 1990, cantaba a su (ya no) amada algo muy sencillo. Me harté de ti, coge las cosas que te regalé porque “yo ya no sigo tu juego, un caramelo un castigo”. Además, he encontrado a otra mujer: “si tú te vas, nena no imaginas lo bien que lo voy a pasar”. 

Bob Dylan – It’s all over now, Baby Blue

Dylan tiene varias canciones para dar la espantada a tu pareja. Nos quedamos con esta favorita del Bring it all back home (1965). Tienes que largarte, dice, coge lo que necesites: “you think will last but whatever you wish to keep, you better grab it fast”. Aunque en algún momento muestra cierta duda triste, al final no hay más remedio. Se terminó, Baby Blue.

Pat Benatar – You better run

La canción del momento difícil. Te quiero, pero eres un mentiroso, has estado usándome, así que “you better run, you better hide, you better leave from my side”. Que te pires, que te difumines, que desaparezcas de mi vista y rápido. Era el año 1980 y el álbum Crimes of passion.

Sangre Azul – No eres nadie

Muy clarito lo tienen también estos madrileños. Calla y escúchame, dicen, “me cansé detrás de ti y ya no puedo seguir persiguiéndote y buscándote”. Y nunca vuelvas porque “es tarde ya”. En su segundo largo, Cuerpo a cuerpo (1988)

Guns N’Roses – Back off, bitch

Estos tampoco se andan por las ramas. “Mantente fuera de mi cabeza, si ésto es amarte prefiero morirme. Aléjate, puta, al fondo del charco, muérete en una zanja”. Excelente riff de Slash y el lado más misógino de Axl dándolo todo. Forma parte del Use your illusion de 1991.

Los Suaves – Nena, te voy a dejar

Así de claro y directo: “nena, te voy a dejar/mientras la musica suena” y aunque “me muera de pena”. Yosi decide dejar a su pareja sin más explicaciones. Del álbum de 1989 Ese piensa en mí.

Thin Lizzy – Whiskey in the jar – 1972

Una de las canciones más famosas del ideario sonoro de Thin Lizzy surgió de casualidad. En una fiesta Phil Lynnot comenzó a tocar canciones irlandesas para pasar el rato con una Telecaster y llegó a Whiskey in the jar. Eric Bell se lió a acopañarle con su guitarra. Brian Downey, un poco borracho, empezó a tocar la batería. Fue divertido pero ahí quedó, sin más. Cuando semanas después entraron a grabar un nuevo single (Black boys on the corner) no había nada para la cara B, por lo que tomaron el tema como alternativa. Lynott cambió la letra, la melodía y el tempo, sobre todo en el estribillo, y Bell añadió la introducción y el riff principal. Decidieron grabarlo con batería y dos guitarras acústicas, sin guitarras eléctricas ni bajo. Y a otra cosa.

Pero el director de su compañía, Decca, al escuchar los dos nuevos temas, cara A y cara B, decidió que Whiskey in the jar fuera el single. La canción se editó, recortándolo en más de dos minutos. Finalmente se lanzó el 3 de noviembre de 1972; vendió dieciocho copias en sus primeras veinticuatro horas, pero consiguió alcanzar las listas de ventas tres meses después, llegando al número seis durante febrero de 1973. Se mantuvo once semanas en el top 40.

Una canción elegida por casualidad, arreglada de manera desenfadada, abrió las puertas del éxito a Thin Lizzy. A Lynnot y Eric Bell les llevaban los demonios, ellos querían ser reconocidos por sus propias composiciones, pero disfrutaron de la atención, el dinero y éxito que Whiskey in the jar les facilitó. Pero tan pronto como pudieron la sacaron de sus conciertos, de hecho no aparece en ninguno de sus directos oficiales. Jamás volvieron a tocarla.

La letra de la canción, como sucede con muchas canciones populares, sufrió modificaciones a lo largo del tiempo, pero siempre cuenta una misma historia. La de una amante (irlandés) que atraca a un capitán (inglés); tras ello, visita a su amada, que le traiciona y se queda con su dinero; nuestro protagonista acaba en la cárcel lamentando su “mala suerte”. A Lynnot le atraía ese perdedor con su sueño pisoteado.

Tras una breve introducción de Eric Bell, el riff principal, que da verdadero empaque a esta versión, aparece por primera vez para dar paso a la voz de Phil. La canción se articula en grupos de una estrofa de cuatro versos (que desarrolla la acción) y un estribillo, también de cuatro versos. Tras cada estribillo se repite el riff principal. En la versión extendida encontramos cuatro grupos y un solo justo tras el segundo estribillo. En la versión abreviada hay tres grupos y el solo está recortado. Al final, el cantante clama por su amor bebiendo  whiskey.

La versión de Thin Lizzy se convirtió, con los años, en un estándar para cualquier grupo que quisiera darle una clave de rock a esta canción. Versiones interesantes basadas en esta realizaron Metallica, U2 o Simple Minds. Os dejo esta última, la original de Thin Lizzy y la que Gary Moore y Eric Bell se marcaron en el homenaje al fallecido Lynnot.

Versioneando: Thin Lizzy en diez versiones

Thin Lizzy es una de las bandas habituales de este blog. Nos encanta su música y hasta hemos alabada la biografía que de su alma y principal compositor, Phil Lynott, hizo Graeme Thomson. Así que, al final, teníamos que rendir un homenaje en nuestra sección de versiones. Y, ¿qué manera mejor que recrear su música en la voz y la creatividad de otros músicos favoritos? Fans, al fin y al cabo, de Thin Lizzy. La selección no ha sido nada fácil, por cierto.

Dale al play y disfruta…

Iron Maiden – Massacre

Esta canción tiene todos los ingredientes que hicieron grandes a Thin Lizzy: dobles guitarras armonizadas, una línea melódica pegadiza, un buen solo y una letra con gancho. Iron Maiden, hijos bastardos suyos, no se lo pensaron en 1988 como cara B del single Can I play with madness?. La original en Johnny the Fox (1976).

Anthrax – Cowboy song

El álbum Jailbreak de 1976 fue el momento de mayor popularidad y éxito del grupo. De ese disco encontramos varias covers aquí. Esta, con un tinte de far west, la clavaron a su estilo Anthrax como parte del single Black lodge de 1993.

Bon Jovi – The boys are back in town

Precisamente el single más popular de ese Jailbreak (1976) fue este tema, llevado al terreno eighties por Bon Jovi para el recopilatorio Starway to heaven/Highway to hell de 1989. Pierde parte del rollo roquero pero gana en la interpretación vocal.

Raven – The rocker

Sin duda la banda de Dublín supo llegar a los corazones y las orejas de artistas variopintos. Los británicos Raven se marcan su particular viaje en el tiempo marcándose The rocker en su álbum Glow de 1994. La original fue single y apareció en el álbum Vagabounds of the western world de 1973.

Sodom – Cold sweat

Hasta una banda en apariencia tan alejada del Universo de Phil Lynott y sus secuaces como los alemanes Sodom se dejaron engañar para hacer esta versión incluida en su cuarto largo Better off dead (1990). La original podemos escucharla en el último largo de la banda, Thunder and lightning (1983).

John Norum & Glenn Hughes – Opium trail

La pareja formada por el guitarrista sueco John Norum y el hiperactivo Glenn Hughes se marcaron un extraordinario trabajo titulado Face the truth en 1992. Incluye esa joya, tema emblemático y polémico sobre drogas que aparece en el imprescindible Bad reputation de 1977.

Tesla – Bad reputation

De ese mismo álbum se marcaron Tesla un homenaje, exactamente del tema título, para su primer álbum de versiones titulado Real to real del 2007. Tan buena que da miedo. Menudo riff. Y ojito al solo.

Def Leppard – Don’t believe a word

Y solo un año antes los británicos Def Leppard editaron su álbum de versiones titulado Yeah! en la que también se permitieron el lujo de redondear su propia visión de una canción emblemática de Thin Lizzy. En esta ocasión, famosa también en la voz y la guitarra de Gary Moore, la original se escucha en Johnny the Fox (1976).

Ace Frehley y Slash – Emerald

No podía faltar una de mis favoritas de Thin Lizzy, también del álbum Jailbreak de 1976, en las guitarras de dos cracks como Slash y Ace Frehley. La grabaron para el disco de versiones de este último, titulado Origins, vol.1 y publicado en 2016.

Gamma Ray – Angel of death

Curiosa elección la de los germanos Gamma Ray para acompañar el single del tema Heaven or hell de 2001. Tema de un disco menor del grupo, Renegade (1981), cobra una nueva vida en las manos y la voz de Kai Hansen.

Y con esto completamos las diez canciones de una difícil selección. Para redondear nuestro trabajo, os dejamos la inevitable y archifamosa versión del Whiskey in the jar de Metallica. Aunque los arreglos y la cover de Phil se ha convertido en el estándar del que todos tiran, no es suya, si no una canción tradicional irlandeses. En este enlace os lo contamos.

Metallica – Whiskey in the jar

 

Cowboy song, la biografía autorizada de Philip Lynott.

cowboyCowboy song, la biografía autorizada de Philip Lynott – Graeme Thomson – Editorial Es Pop

Durante la grabación del álbum Bad reputation en el verano de 1977 las cosas estaban desmadradas en Thin Lizzy. Cuenta Tony Visconti, productor, que Phil Lynott cantó en las tomas del tema Opium trail con un canuto en una mano, una copa de brandy en la otra y varias rayas de cocaína al fondo. Y lo curioso es que la letra avisaba de los peligros de la droga. Una de las muchas historias que definen al personaje y a la persona.

Acercarse a la vida de un tipo tan popular y controvertido como Philip Lynott ya de por sí es tremendamente atractivo, más siendo fan de su banda principal, Thin Lizzy, así como de algunas de sus correrías con otros artistas. Aquí ya le dedicamos una entrada a sus colaboraciones con Gary Moore y hemos comentado alguno de sus discos. Con esto por delante, una biografía autorizada del músico podría haber quedado en un quiero y no puedo, por eso de dejar en buen lugar al personaje, y, aunque bien es cierto que Graeme Thomson tiende a dulcificar e incluso justificar los comportamientos de Lynott en ocasiones, no pasa de puntillas por su drogadicción ni por lo difícil de su carácter. En apenas treinta y seis años este tipo atravesó cielo e infierno lleno de genialidades y contradicciones artísticas y personales. Y ahí está la clave de este libro: presentar las múltiples caras del personaje con multitud de detalles.

Como biógrafo, Thomson da poca voz al protagonista, en realidad, dejando la mayor parte del entrecomillado y de los testimonios a las personas que compartieron oficio y beneficio con él. Hace una reseña en cierto modo cariñosa, pero con sinceridad y cierta crudeza cuando el momento lo requiere. Incluye numerosas anécdotas, buenas y malas, divertidas y tristes, que embellecen al personaje y a la persona detrás del flaco bajista y cantante.  Así, relata con detalle el ascenso, el éxito y la caída de Thin Lizzy de una manera algo subjetiva, para mi gusto. No da valor a ciertos discos o años en los que el grupo buscaba su estilo, como Nightlife o Fighting. Sin embargo, suele resolver con acierto la mayoría de los episodios importantes de la vida de Lynott. Una de los puntos fuertes del libro es haber juntado tantas fuentes de información, a veces opuestas, de manera coherente.

Si conoces o gustas de la música del grupo disfrutarás de la biografía. Tiene un estilo ameno, aporta los datos justos sin abrumar y se basa en multitud de entrevistas que dan verosimilitud a la historia. Si, además, como he hecho yo, vas escuchando los álbumes de Thin Lizzy a medida que lees disfrutarás el doble.

 

13 canciones rock de padres a hijos

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Canciones de padres roqueros a sus hijos e hijas

En estos días se celebra en algunos países cristianos el Día del Padre y eso da pie a que recordemos que nuestras estrellas del rock y el metal también tienen su corazón familiar. A veces hablan del recién nacido, otras del hijo perdido o del que se hace mayor y abandona el hogar. Un buen puñado de canciones llenas de amor por los hijos.

Neil Young – Here for you

 

La Renga – Cuando estés acá

 

Bruce Springsteen – Living proof

 

John Lennon – Beautiful boy (darling boy)

 

Kiss – I will be there

 

Muse – Follow me

 

Los Fabulosos Cadillacs – Vos sabes

 

Led Zeppelin – All my love

 

Thin Lizzy – Sarah

 

La Fuga – Gigante

 

Eric Clapton – Tears in heaven

 

Queen – Father to son

 

Vince Neil – Skylar’s song

 

No olvides buscar con cualquier pretexto a tu padre y comparte una canción…

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Phil Lynott meets Gary Moore: sus mejores canciones.

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Las mejores canciones de Phil Lynott y Gary Moore

Qué duda cabe que Phil Lynott y Gary Moore son dos músicos favoritos en el blog. Hace ya veintinueve años que nos abandonó el bajista y dentro de poco cuatro desde que lo hiciera el guitarra. Aprovechamos para repasar las colaboraciones que ambos compusieron o interpretaron a lo largo de sus vidas, un viaje musical y personal que, espero, disfrutarás.

En el año 1968 se conocieron ambos. Gary tenía dieciseis años cuando entró a formar parte de un grupo en Dublin llamado Skid Row. El cantante de ese grupo no era otro que Phil. Ambos duraron juntos en el combo pocos meses, pues tras la grabación del single New places, old faces/Misdemeanour dream felicity Lynott se marchó a formar Thin Lizzy. Gary aguantó en la banda hasta el 71.

Skid Row – New places, old faces

Los siguientes años Gary entró y salió de Thin Lizzy por diferentes motivos. En 1974 colaboró metiendo guitarras en el álbum Nightlife, aunque finalmente solo se editó su trabajo en la canción Still in love with you. Tres años más tarde sustityó a Brian Robertson en los directos, formando una pareja fantástica junto a Scott Gorham. De esa época data el  Live at Sydney Harbor’78, en VHS a finales de los ochenta. Tras la gira, permanece en el grupo el tiempo suficiente para grabar Black rose: a rock legend, uno de los mejores discos de Thin Lizzy. Ni siquiera hizo la gira posterior en beneficio de su aventura personal, pero volvió para grabar un par de temas en el directo de 1983 Life, último de la banda (le escuchamos en Black rose y la final The Rocker).

Thin Lizzy – Roísín Dubh (Black rose): a rock legend

La tercera pata de esta relación musical crece en la discografía en solitario de Gary Moore. Como buen amigo, Phil contribuyó con un gran tema al álbum de 1978 Back on the streets, uno de los más emotivos de ambos: Parisienne walkways, con la guitarra de Gary y la voz de Lynott. Editado en 1985, aunque grabado unas semanas antes de la muerte del bajista, Run for cover contiene las últimas dos canciones en las que ambos unieron sus fuerzas, dos temazos: Out in the fields (que llegó al Top 5 de ventas aquel año en UK) y Military man, una de mis favoritas.

Gary Moore con Phil Lynott – Out in the fields & Military man

Un puñado de buenas canciones, un montón de conciertos, una gran amistad. Queda la espina de qué hubieran creado estos dos si hubieran sido capaces de colaborar juntos de manera continuada algunos años más. Grandes Phil Lynott y Gary Moore.

Phil Gary

Thin Lizzy – Black Rose (a rock legend) – 1979

Thin Lizzy

Thin Lizzy – Black rose (a rock legend) – 1979

Uno de los mejores trabajos de una de las mejores bandas de hard rock. Unos Thin Lizzy inéditos, por otro lado, con Gary Moore compartiendo guitarras con Scott Gorham y el siempre presente Brian Downey a las baquetas. Ah, y el más famoso mulato del rock: Phil Lynott al bajo y la voz. La grabación resultó caótica, a medio camino entre los Pathe Marconi Studios de París y los Good Earth de Londres, con Lynott y Moore trabajando en sendos álbumes en solitario. Quizá por ello, Black rose adolece de cierta coherencia, y en ocasiones parece que haya recibido un extraño recorta y pega de ideas. Sin embargo, el resultado final es estupendo, a la altura de otros grandes de Thin Lizzy.

El álbum se mueve entre las tonadas rockpop al estilo Lynott con esas dobles guitarras tan fabulosas. Ahí tenemos Do anything you want to al inicio con su intro de bajo y batería para presentarnos una melodía a dos guitarras, seguir con un crescendo que se te pega en las orejas, las armonías accesibles, el estribillo optimista y un buen solo; Phil acaba imitando a Elvis en el cierre del tema. En la misma línea Waiting for an alibi arranca con unas guitarras dobladas tremendas y suena a clásico, a Jailbreak. Get out of here sigue el mismo patrón, esta vez más basado en el bajo y la batería, con cambio de tono a mitad del tema, y un par de solos muy bien logrados; me encanta el final. Ya con estos tres cortes sería suficiente para ensalzar Black rose.

Thin Lizzy – Do anything you want to

Brian Downey realiza uno de sus mejores trabajos en estudio. Lo borda en Do anything you want to, en la floja S&M o en Get out of here. El bajo de Phil sigue echando humo y su voz está cuidada, trabaja más la melodía y la producción le dio prioridad, poniéndola siempre en primer plano. El estilo de Moore se adapta muy bien y añade un toque diferenciador, claro en Toughest street in town, una de las mejoras, donde sus solos y los de Gorham se alternan. Su voz también es reconocible en los estribillos.

Pero la principal aportación de Gary, y razón por la que Lynott insistió en contar con él, la escuchamos en el tema título, una mini-epopeya de siete minutos titulada Rosisn Dubh (Black rose) A rock legend. Phil siempre había querido componer una canción donde recoger su amor por Irlanda (su patria adoptiva) y Moore le dio el empujón con sus conocimientos del folclore celta. Arreglaron tres temas tradicionales y lo juntaron con uno procedente del folklore yanqui, mezcla curiosa que funciona. El tema sube y baja mezclando partes tradicionales con arreglos propios, pero mantiene una coherencia bella, un final épico del que Phil siempre se sintió orgulloso. Un tema único.

Phil toca temáticas dispares a lo largo de los nueve cortes. En Sarah, Lynott, con la ayuda de Gary, explora sus emociones y sentimientos sobre la paternidad, canción extraña en el universo Lizzy y que se rescató del proyecto en solitario del bajista. Muy buena estructura y arreglos, estribillo delicado, otra excelente guitarra.Thin Lizzy band

Del futuro disco del jefe se rescató también With love, en este caso, un medio tiempo sencillo bien arreglado, donde destacan las partes de guitarra solista. Por contra, en Got to give it up abandonamos los temas románticos y, esta vez componiendo con Gorham, nos habla de sus adicciones con cierta indulgencia.

Producido a medias por la banda y Tony Visconti, a día de hoy ostenta el honor de ser el álbum más vendido de Thin Lizzy; llegó al número 2. En cualquier caso, pues las ventas no siempre corresponden con la calidad, un trabajo muy emocionante, sentido, lleno de rock’n’roll, un poco de flok irlandés y la magia de Lynott, Moore, Gorham y Downey… Irrepetible.

Thin Lizzy – Rosisn Dubh (Black rose) A rock legend

Producido por Chris Tsangarides

Tsangarides

Chris Tsangarides

Tsangarides era el chico para todo en los Morgan Studio de Londres cuando uno de los ayudantes que trabajaban con un grupo nuevo enfermó y el productor le pidió ayuda. Aquella primera experiencia como ingeniero le dio el empujón que necesitaba: estamos hablando del Sad wings of destiny de Judas Priest y el año 1975.

A partir de esa experiencia, comenzó a encargarse de manera continuada de diferentes artistas como ingeniero de sonido. En una de esas sesiones, con Coliseum II, conoció a Gary Moore. Un tiempo después Gary debutó en solitario y llamó a nuestro protagonista para darle el mando de su Back on the street (79), primero con Tsangarides como principal responsable y productor. A Gary le produjo numerosos discos a lo largo de los años: Dirty fingers (84),  Scars(02) o Back to the blues (01).

Gary Moore – Parisienne walkways

En aquellos primeros años conoció a otro personaje singular, mister Phil Lynnot, con quien trabajó en sus andanzas en solitario y en los dos últimos de Thin Lizzy, Renegade (82) y Thunder&lighting (1983), así como en el directo Life live.

Thin Lizzy – Cold sweat

Aquellos primeros años ochenta pillaron a Tsangarides en el meollo de la NWOBHM y el renacer de una estirpe heterogénea de grupos de metal. Trabajó con Tygers of Pan Tang en Wildcat (80) y Spellbound (81), con Anvil en Metal on metal (82) y Forged in fire (83), con las Girlschool en Screaming blue murder (82) o Yesterday and Today en Mean Streak (83). Barón Rojo tuvieron el acierto y la fortuna de tenerle para su directo Barón al rojo vivo (84).

Barón Rojo – Concierto para ellos

Anvil – Metal on metal

Y&T – Mean streak

El final de la década y el comienzo de los noventa le llevaron a ser un elegido del mainstreem metalero. Así, como productor o ingeniero de sonido, participó en uno de los mejores de Judas Priest, Painkiller (90), el debut en solitario de Bruce Dickinson, Tatooed millionaire (90), el mejor álbum de Black Sabbath con Tony Martin, The eternal idol (87) o el Conspiracy (89) de King Diamond.

Judas Priest – Painkiller

Poco a poco, Chris fue decantándose por bandas alejadas del metal, y, salvo contados escarceos, apenas puso su nombre en obras del género. Tan solo Malmsteen le tuvo a los mandos en tres de sus obras de finales de los noventa, como Magnum opus (95), Inspiration (96) y Facing the animal (97).

La buena nueva para todos nosotros es que durante los últimos años ha vuelto a coquetear con bandas del género, como sus amigos de Anvil (This is thirteen, 09) o Tokyo Blade (Thousand men strong, 11). Hace poco vio la luz su colaboración con Quireboys… ¡esperamos ansiosos otro nuevo disco, man!

 

Actualización: lamentablemente, Chris falleció el mes de enero de 2018. Larga vida al rock y larga vida a su música.

 

Producido por Ron Nevison

Producido por Ron Nevison

Como tantos otros mitos de la producción, Ron Nevison comenzó como ingeniero de sonido. En los primeros setenta trabajó en discazos como el debut de Bad Company, Quadrophenia de The Who o el Physical Graffity de Led Zeppelin (ahí es nada). A mitad de década dio el salto a la producción con Thin Lizzy y su Nightlife.

Thin Lizzy – Still in love with you – 1974

Trabajo tras trabajo comenzó a depurar su estilo. Uno de los grupos con los que subió como la espuma fue UFO. A ellos les produjo  Lights out (77) y Obsession (78), así como el imprescindible directo Strangers in the night (78), uno de los fundamentales en cualquier discoteca roquera.

UFO – Lights out

A principios de los ochenta, el bueno de Ron se especializó en sonidos llenos de melodía pegajosa y teclados, una mezcla de pop marchoso y rock familiar, que consiguió bastante éxito de ventas con Survivor (Vital signs, 1984) o Heart (Heart, 1985).

Heart – If looks could kill

Este éxito y la deriva comercial de la música rock a mitad de la década de los ochenta hizo que estrellas consagradas con ansias de recuperar ventas o nuevos talentos deseosos de conquistar el mercado yanqui se pusieran en sus manos. Entre ellas, Ozzy Osbourne (Ultimate sin, 86), Kiss (Crazy nights, 87), Europe (Out of this world, 88) o el supergrupo Damn Yankees (1990) .

Ozzy Osbourne – Shot in the dark

Europe – Superstitious

Damn Yankees – High enough

Este éxito masivo le fue abandonando progresivamente en los noventa, aunque consiguió clientes de renombre (Meat Loaf, Night Ranger, Foghat), alguna superbanda (Bad English) y varios nuevos pipiolos (Firehouse, Candlebox).

Si hacemos caso al propio Nevison, ha trabajado como ingeniero y/o productor en álbumes que han vendido más de cien millones de copias. Casi nada. Disfrutad de este genio de la producción.

Kiss – Crazy crazy nights

¡Ah, y se encargó de la música de Karate Kid! Por si fuera poco revival ya esta entrada…

Survivor – The moment of truth