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Scorpions- Rebuscando en la basura de “Pure instinct” – 1996

i¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de Scorpions y su álbum Pure instinct de 1996.

Editado tras unos años de éxitos, sobre todo en los escenarios, con mastodónticas giras mundiales, después de un directo de título Live bites y un nuevo contrato discográfico, Pure instinct significó el decimotercer álbum en estudio de Scorpions, su apuesta en el postgrunge, con el Nu Metal asomando las orejas en las listas de ventas. El nacimiento del disco ya venía gafado. El productor elegido, Bruce Fairbairn, tuvo problemas de salud y agenda, por lo que se recurrió a Keith Olsen. Pero tampoco salió adelante la colaboración y finalmente produjo la mayoría de las canciones el alemán Erwin Musper (mano derecha de Fairbarin). Comenzaron grabando en Nueva York, siguieron en Los Ángeles y lo terminaron en sus propios estudios en Hannover.  Además, el batería Herman Rarebell desaparece de escena y es sustituido por Curt Cress “el breve”. Por terminar de enmarcar el momento vital del grupo, Klaus Meine (cantante) y Rudolf Schenker (guitarra) estaban cerca de los cincuenta años y Matthias Jabs (guitarra) acababa de traspasar la cuarentena.

La crítica se cebó con el disco, catalogado de “flojo”, “blandito”, lleno de baladas aburridas y poco mordiente, con una producción irregular. Se lleva un aprobado pelado en la mayoría de las webs, de hecho.

Pero ¿qué rebuscamos en la basura de este Pure instinct?

Como de costumbre en esta sección, rescatamos, primero, las canciones. Hay poco hard rock de guitarras contundentes (al estilo Scorpions, obviamente), pero Stone in my shoe  y Wild child roquean al viejo estilo, con buenos riffs y estribillos. Oh, girl (I wanna be with you) recuerda al álbum Savage Amusement, ese rollo pop rock con sentimiento pero contundencia (obviar su tonta intro vocal). La pega es que no hay más. El resto son medios tiempos, baladas, algún experimento sonoro novedoso. La verdad, todo junto, se hace un poco pesado. Pero también hay chicha buena.

When the rivers flow se sale de los estándares de Scorpions pero está entre las grandes canciones del grupo, con un regusto de finales de los setenta: buen ritmo, acústicas estupendas, línea melódica clásica, una letra efectiva que conduce a un sencillo estribillo. Los teclados acompañan con acierto la canción y el solo final es muy correcto. La balada con orquesta como protagonista You and I es otro tema de tufo clásico, quizá demasiado azucarado pero de arreglos excelentes y un Maine preciosista con un solo final temible. But the best for you presenta una power ballad de cambios rítmicos interesantes, estribillo poderoso y guitarras magistrales. A recuperar la melodía de Does anyone know.

En su conjunto, el trabajo vocal de Maine mejora los discos anteriores, casi me atrevería a decir (salvando las composiciones) que del nivel de sus clásicos de principios de los ochenta. La producción deja un poco de lado la garra de las guitarras, hay demasiadas acústicas y baladas y falta hard, eso es cierto, pero no debe ocultar un buen trabajo compositivo, interpretado con la experiencia y el gusto de unos músicos creativos luchando por mantener su propio estilo en el océano mediático de la época.

Suficiente basura rescatada para darle una escucha a este disco.

Pero si aun así queréis más “basura made in Scorpions” probad con estos enlaces:

11 canciones para un domingo de rock

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Música para un domingo roquero. Día para amar, para estar tirado en el sofá todo el día, para ir a la iglesia, para arrepentirse de lo que ayer hicimos, para hacer planes. Pero, siempre, un buen día para poner la música a tope y mover el culo. Once canciones donde nuestros músicos nos cuentan qué hacer un domingo cualquiera.

Scorpions – Loving you sunday morning

Faith No More – Easy like sunday morning

Iggy Pop – Sunday

The Small Faces – Lazy sunday afternoon

Sonic Youth – Sunday

Blackberry Smoke – Six ways to sunday

No Doubt – Sunday morning

Green Day – Church on sunday

The Cranberries – Sunday

Buffalo Tom – Sunday night

Jethro Tull – Black sunday

 

 

Sexo en el rock (10): travestismos y transexualidades

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Sexo en el rock: travestis y transexuales

La vida de nuestros músicos discurre en ocasiones por caminos extraños, distintos a lo que la “class media” está acostumbrada a sobrellevar. Bien por sus costumbres sexuales, por acontecimientos ocasionales o por extrañas circunstancias que bien explican en sus canciones, nuestros artistas han compartido experiencias con travestis y transexuales. Aquí os dejamos una pequeña selección.

 

Lola – The Kinks

La más famosa, quizá, y una de las más emblemáticas canciones sobre el tema. Cuenta la experiencia del manager del grupo con una amiga-amigo: “I can’t understand why she walked like a woman and talked like a man”

Aerosmith – Dude (looks like a lady)

En 1987, dentro del Permanent vacation, el bueno de Steven Tyler nos cuenta una experiencia que compartió con algunos miembros de Mötley Crüe en un bar… parecían chichas, pero…

Los Piojos – Go negro go

En el álbum Azul de 1998 se encuentra esta canción ambigua sobre el amor, el sexo y una mañana complicada…

Pink Floyd – Arnold Layne

El primer single de la banda nos cuenta la historia de un travesti que roba ropa a otras chicas… Psicodelia travestida…

David Bowie – Rebel rebel

Bowie dedicó varias canciones al tema. Esta nos gusta especialmente.Single del excelente Diamond dogs con un riff impresionante, nos habla de la disparidad de género del protagonista “You got your mother in a whirl / She’s not sure if you’re a boy or a girl”

Alarma!!! – Reina de neón

“Un rostro anónimo entre tanta gente(…) pero él se cree la reina de neón” y es que “camina indiferente/por la acera de enfrente”. Una canción sobre la falta de amor, la búsqueda de uno mismo y la imposible adaptación. Del debut de Alarma!!! allá por 1984.

Lou Reed – Walk on the wild side

Otro clásico narrador del travestismo y la transexualidad, Lou cantó en solitario (Candy says) y con The Velvet Underground sus experiencias emocionales y sexuales con travestis. Convivió muchos años con uno de ellos. Del álbum Transformer, producido por el anterior David Bowie.

Piel de Serpiente – El Edén

La típica historia. El sino de este tipo es la fiesta y el alcohol. Una noche se ligó a una mujer que no era lo que él esperaba. Aún así…

Manic Street Preachers – Born a girl

Esta canción trata más del desajuste con el sexo físico que sobre los propios encuentros sexuales. Aun así, una canción idonea para esta lista. Su protagonista canta “And I wish I had been born a girl instead of what I am/ a mess of a man”.

Genesis – Invisible touch

No tengo claro si es mi interpretación, pero Collins canta “she seems to be an invisible todger” y, la verdad, todger se traduce como “pene”, si me entendéis. Así que, escuchada desde ese “toque invisible” la canción toma un nuevo sentido…

Scorpions – He’s a woman she’s a man

El batería de la banda alemana, Herman Rarebell, cuenta una experiencia que tuvo en el barrio Rojo de París durante una gira. Apareció en su séptimo disco, el imperdible Taken by force.

Tam Tam Go – Manuel Raquel

En su primer largo, esta banda extremeña incluye una excelente historia de ambiguedad, la de Raquel atrapada en el cuerpo de Manuel y su pequeño suicidio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Guerra de Décadas (7): Scorpions

Scorpions

Guerra de décadas (7): Scorpions, los años setenta contra los años ochenta.

No cabe ninguna duda. Scorpions es una de las bandas de hard&heavy más famosas. Todo el mundo les conoce. Esta popularidad se debe, sobre todo, a sus álbumes de la década de los ochenta: Animal magnetism (80), Blackout (82) y, sobre todo, Love at first sting (84).  La época dorada continuó con Savage amusement (88) y un directo clásico, World wilde live (85). En conjunto, más de 25 millones de discos despachados en todo el mundo y canciones emblema del grupo y del rock de estadios con una formación clásica: Klaus Meine a la voz, Rudolf Schenker y Matthias Jabb a las guitarras, Herman Rarebell a la batería y Francis Buchholz al bajo

Sin embargo, en los setenta desarrollaron un estilo fabuloso en torno a la guitarra de Uli Jon Roth, mezcla de hard rock de la época, un poco de psicodelia y mucho arte. Junto con Klaus Meine y Rudolf Schenker compusieron y desarrollaron una increíble discografía (que repasamos en este enlace). La década, sin embargo, comenzó con el debut Lonesome crow (73), aún sin Uli pero con Michael Schenker en la banda. Poco después entró Uli a sustituir a Michael y grabaron cuatro largos: Fly to the rainbow (74), In trance (75), Virgin Killer (76) y Taken by force (77). La publicación del directo Tokyo Tapes (78) acabó con Uli fuera de la banda y la incorporación de Matthias Jabb. Con él acabaron los setenta con el enorme Lovedrive (78).

¿Qué década fue mejor? ¿Cuál prefieres? Por aquí te dejamos una pequeña muestra…

 Scorpions – 70s

Catch your train

Dark Lady

Another piece of meat

Scorpions – 80s

The zoo

No one like you

Still loving you

Discos que cumplen 40 años (2)

40 h

Discos que cumplen 40 años (2)

Ya por aquella época decían que el rock estaba muerto y el punk y la música disco por poco lo consiguen unos años después. Sin embargo, hace 40 años se editaron algunos clásicos que no pueden faltar en tu discografía. En Rockologia.com hacemos una nueva selección muy nuestra de esta cosecha que alcanza la crisis de los cuarenta.

 

Scorpions-Fly_To_The_RainbowScorpions – Fly to the rainbow

El disco que comenzó el camino del éxito, el que dejó de lado la psicodelia y les introdujo en el camino del hard rock. Primero en el que Uli Jon Roth aparece. Junto con Rudolf Schenker y Klaus Meine fabrican un puñado de canciones con tintes prog como Speedy’s coming o Fly to the rainbow y un tufazo a Hendrix que tira para atrás sobre todo en Drifting sun. Un álbum algo irregular, sin embargo, con cierta falta de coherencia. Pero a partir de estas bases, los Scorpions de los setenta se hicieron cada vez más grandes, cuadrando sus estribillos, jugando con los riffs y las intros y dejando unas cuantas gemas inolvidables para la discografía de cualquier fan del género. En este enlace le dedicamos un artículo a la etapa setentera de la banda.

 David Bowie – Diamond DogsBowie 

¿Quién puede resistirse a la atracción de esta portada? Ziggy convertido en perro callejero y cantando sobre el futuro apocalíptico de George Orwell… El primer álbum sin Mick Robson, un álbum, en cierto modo, de transición, con reminiscencias glam y toques roqueros, con aromas jazz y mucho teatro. Canciones estupendas como Rebel, rebel, Rock’n’Roll with me o la propia Diamond Dogs. Además, Tony Visconti y el Camaleón se reencontraron y mezclaron juntos el álbum. Comenzaba así una unión que perduraría varios años y varios discos. El resultado, aunque no tan redondo como Aladdin Sane, merece la pena; algunas de las interpretaciones vocales más logradas de Bowie se escuchan aquí.

Supertramp

 Supertramp – Crime of the century

 Por fin, a la tercera, Supertramp consiguió el éxito comercial a ambos lados del Atlántico (aún modesto, lo mejor estaba por venir). Las canciones de Rick Davis y Roger Hodgson se intercalan en una continua mezcla de influencias, estilos y arreglos. Singles de éxito como Dreamer (con su pegajoso estribillo) y Bloody well right se mezclan con una preciosa Hide in your shell o la retumbante Crime of the century. El primero en el que aparece colaborando en la producción Ken Scott.

Deep Purple – Burn Burn

Deep Purple estaban en lo más alto del mainstream rockero cuando perdieron (más bien echaron) a Ian Gillan y Roger Glover. En su lugar entraron David Coverdale y Glenn Hughes, y la máquina Purple se puso a trabajar de nuevo para crear uno de sus mejores discos. La mezcla del estilo hard rock de Ritchie Blackmore con las nuevas voces, la más blues de Coverdale y la más soul de Hughes, no fue fácil, y, aunque pasaron por momentos duros, acabaron las ocho canciones que finalmente se editaron en Burn. Inolvidable riff en la canción que da título al álbum, junto con clásicos del repertorio purpeliano como Mistreated o Might just take your life. La posterior por Estados Unidos en limusina y avión privado les mantuvo en la cumbre un año más y después todo se acabó. Blackmore huyó con sus Rainbow y la banda se disolvió tras el siguiente Stormbringer (que también cumple 40 años) hasta bien entrados los ochenta. Otro que no puede faltar en tu discoteca.

Canciones de rock con mucho reggae.

LOGO REGGAE E ROCK NOVA

Canciones de rock con mucho reggae.

No pienses que vamos a meternos en el mundo del ska, el reggae-rock o cualquier otra mezcla multicultural de estilos. En este artículo seleccionamos algunas canciones que artistas nada cercanos al mundo del reggae se han permitido componer y o grabar en su carrera basándose en ritmos, melodías o composiciones del género nacido y criado en Jamaica, o simplemente inspirándose en su aroma, rarezas en su catálogo. El logo de arriba lo define bien claro: guitarrazos sobre una nube de ritmo tricolor. Allá va nuestra propuesta.

Paul Simon – Mother and child reunion (1972)

Scorpions – Is there anybody there? (1979)

Alarma!!! – Cansado de esperarte (1985)

The Beatles – OblaDi, OblaDa (1968)

Rosendo – Bailando al aire (1998)

Led Zeppelin – D’yer Mak’er (1973)

Los Rodríguez – Aquí no podemos hacerlo (1995)

Rush – Vital sings (1981)

The Clash – (White man in) Hammersmith Palais (1978)

Rolling Stones – Hey Negrita (1976)

Sumo – No tan distintos (1987)

Tommy Bolin – People, people (1975)

Y no podemos evitar aquí dos canciones que nos encantan y se salen un poco de los requisitos de nuestra selección. Una versión de Bob Marley a cargo de Eric Clapton, la famosa I shot the sheriff, y un tema del grupo que mejor supo juntar reggae y rock y convertirse en multiventas, The Police.

Eric Clapton – I shot the sheriff (1974)

The Police – So lonely (1980)

Scorpions – Love at first sting – 1984

Scorpions – Love at first sting – 1984

Tras el éxito de Blackout y su posterior gira, Scorpions se metió de lleno en el proceso de composición y grabación de un nuevo álbum. La presión de la compañía de discos y de la propia banda iba en aumento. Necesitaban el salto definitivo, el pelotazo que conquistara el trono yanqui. Así que ocuparon buena parte de 1983 y parte de 1984 a componer Love at fist sting, su álbum más vendido, el cancionero que les aupó a lo más alto de las listas de todo el mundo.

Scorpions lo conformaban Klaus Maine a la voz, Rudolf Schenker y Matthias Jabb a las guitarras, Herman Rarebell a la batería y Francis Buchholz al bajo. Con la producción del eterno Dieter Dierks.

El sonido general se vuelve más simple y directo, muy limpio, con presencia de riffs geniales de guitarra, estribillos simples pero pegajosos y arreglos pensados para las radiofórmulas y la MTV. Todo, con un dominio y una genialidad sin par. En fin, uno de sus mejores trabajos y de lo mejorcito de aquel año. Una canción como Rock you like a hurricane resume esta idea. Comienzo con la guitarra enseñando la melodía principal, doble guitarra, batería y a reventar; buenas armonías, voces precisas y una letra simple, fácil de recordar, pero con una construcción fabulosa.

Scorpions – Rock you like a hurricane 

En Bad boys running wild tenemos un ejemplo del heavy rock de la primera mitad de los ochenta. Guitarra cortante, voz melódica, letra oscura y buen solo y ¡qué estribillo! En la misma línea, Big city nights pasa por ser el single perfecto: Klaus, perfecto, la sección rítmica, perfecta, las líneas de guitarra, perfectas, y el solo, puro Van Halen. Otros temas que te hacen roquear son I’m leaving you (de línea similar a lo que hicieron en Blackout) y The same thrill (la más rápida del álbum).

Scorpions – Big city nights

Hay hueco para intentar otras cosas. El caso de Crossfire en el que la batería redobla a ritmo militar y la guitarra, distorsionada, planea en segundo plano, dejando el resto del protagonismo a una letra repetitiva con la que Klaus canta un alegato en contra de la guerra; la parte del solo con las voces en primer plano, impresionante. Otra curiosidad es Coming home: comienzo con acústicas y un sintetizador, crece como una balada hasta que rompen las eléctricas y la batería para recrear la canción de nuevo, acelerándonos.

Pero sin duda, la estrella del álbum, el tema eterno que lo hace único, se titula Still loving you. ¿Qué decir a estas alturas de esta genialidad? Cierto que utilizan recursos de baladas anteriores (Holiday, por ejemplo) pero los perfecciona y engrandece. El tema bandera, el más conocido de Scorpions. Estructura compleja, tema que crece poco a poco hasta el Apocalipsis final, con uno de los solos geniales de Rudolf.

Scorpions – Still loving you

Su publicación en mayo de 1984 fue todo un acontecimiento. En apenas seis meses despachó dos millones de copias en Estados Unidos y alguna más en el resto del planeta. La gira siguiente duró casi dos años e incluyó la publicación de su segundo directo World Wide Live (ya hablaremos de él otro día). Llenaron tres noches seguidas el Madison Square Garden y sus teloneros os sonarán: Bon Jovi, Metallica, Def Leppard. Casi nada.

Lo mejor de Scorpions con Uli Jon Roth

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Scorpions – Lo mejor con Uli Jon Roth (1974-1978)

En 1973, después de un álbum iniciático, Scorpions reclutó al guitarrista Uli Jon Roth. En apenas cuatro años de trabajo, ayudó a crear un legado que aún hoy sorprende por su originalidad y nivel musical con su Stratocaster enchufada a un Marshall.

El primer álbum con su nueva banda, Fly to the rainbow, abría con Speedy’s coming, un pelotazo donde ya pone de manifiesto sus cualidades. El tercer tema lo compuso y cantó Uli, Drifting sun: la psicodelia rock toma el poder y su voz mitad Dylan mitad Hendrix juega con la melodía de guitarra creando un poema eléctrico. En el disco encontramos otras joyas como Fly to the rainbow, compuesta por Michael Schenker y el propio Uli, o They need a million.

Scorpions – Speedy’s coming

Junto a Uli Jon Roth destacaban los líderes naturales de la banda, Klaus Meine (cantante) y Rudolf Schenker (guitarra). Entre los tres componían las canciones, pero raramente juntos. Uli aportaba su vena más experimental, con una mezcla de rock, progresivo y clasicismo, frente a las tendencias mas hard rock y melódicas de Klaus y Rudolf. Esta dualidad permitió, por un lado, crear un Universo musical bicéfalo pero, por otro, acabó con Uli fuera de la banda unos años más tarde.

En 1975, tras una exitosa gira por Europa, publicaron In trance. Colección fabulosa de canciones, encontramos la propia In trance, Dark Lady, Robot man o la instrumental Night lights, 100% Uli Jon Roth. De echo, nuestro protagonista compuso seis de los diez cortes, incluyendo uno a medias con Rudolf, Life’s like a river. En pocos álbumes encontramos un equilibrio tan sorprendente entre la calidad técnica y el sentimiento interpretativo.

 

Scorpions – In trance

El cuarto álbum de la banda, tercero con Uli Jon Roth, se tituló Virgin Killers, y su polémica portada llamó la atención más aún que la música que contiene. Las canciones mantienen y extienden lo que ya venían haciendo pero intentan dulcificar el resultado final a pesar de sonar realmente heavies. La propia Virgin killer, Yellow raven, Pictured life o In your park son buenos ejemplos de lo grandes que Scorpions comenzaban a ser. Como curiosidad, Uli compuso el tema título pensando en Paul Stanley (KISS) tras realizar con ellos una gira por Europa.

Scorpions – Catch your train

El último trabajo en estudio de Uli Jon Roth con Scorpions coincidió con la entrada de Herman Rarebell (batería) en la banda. Taken by force alarga la distancia entre los riffs más hard&heavy de Rudolf y las elaboraciones de Uli. Esta diferencia también se reflejaba en el día a día de una banda que recorría miles de kilómetros cada año. La relación personal y musical se rompió. Si embargo, aún hubo tiempo para temazos como I’ve got to be free (referencia a la mala relación dentro de la banda), You light, He’s a woman she’s a man o Steamrock fever.

Scorpions – I’ve got to be free

El final de la relación de Uli Jon Roth con Scorpions coincidió con el de la propia banda con su compañía de discos y todo el ciclo se cerró con el primer directo de la banda, el imprescindible Tokyo Tapes, buen ejemplo de qué eran capaces de hacer estos tipos justo antes de vender millones de discos por todo el planeta.

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Written by Desmond Child

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Desmond Child tiene una dilatada carrera como músico, compositor y productor musical que se alarga más de treinta años. Sin dudarlo, la más interesante faceta es la de (co)escritor de canciones, motivo del siguiente artículo. Por cierto, en la foto de arriba es el tercero por la izquierda.

La historia comienza en Nueva York durante el año 1979, justo cuando Desmond Child & Rouge firman un contrato con Capitol Records y se meten en el estudio a grabar su primer álbum. Entre sesión y sesión, Desmond y su banda tocaban ocasionalmente en el mítico Studio 54 (discoteca de moda entonces) y allí conoce a Paul Stanley (KISS), quien andaba flipado con los sonidos disco. Juntos, entre copa y copa, compusieron un tema para Diana Ross, que también andaba por allí. El asunto no le encajó a la cantante y Paul decidió quedárselo para su grupo, grabando esta versión. Uno de los singles más vendidos de la KISStoria.

KISS – I was made for loving you

Desmond Child & Rouge editaron dos discos sin mucho éxito y el grupo se disgregó en 1980, justo con el final del boom discotequero. Desmond vivía en Nueva York sin grupo y mal vendiendo su trabajo como pianista, arreglista, compositor o haciendo coros. Quién le iba a decir que sería el rey Midas que ha vendido 300 millones de discos.

En 1984 se reencontró con Paul Stanley. Compusieron juntos tres temas para el álbum Animalize y la cosa funcionó. Paul y Desmond se convirtieron en colegas inseparables, componían juntos habitualmente y todos los álbumes de KISS en aquellos años llevaban un par de temas suyos. Otros artistas se aprovecharon de su talento, como Robin Beck, Cher, Bonny Tyler o Paul Dean (de Loverboy).

Robin Beck – Hide your heart

Paul Dean – Sword and stone

Pero volvamos a mitad de los ochenta. Aún Desmond era un desconocido. ¿Qué cambió? Jon Bon Jovi andaba buscando un compositor con el que escribir canciones, digamos, más agradables para el público y se fijó en Heaven’s on fire. El gran John Kalodner (del que ya hablaremos en otro capítulo) puso en contacto a Stanley y Jon, pero la cosa no cuajó. Sin embargo, el buenazo de Paul le pasó el teléfono de Child. Y ahí comienza la verdadera historia del éxito masivo de written by Desmond Child. Con Jon Bon Jovi y Richie Sambora también hizo piña, y han compuesto música para todas las publicaciones de Bon Jovi o de ambos dos en solitario, así como para otros músicos.

Bon Jovi – You give love a bad name

El éxito cosechado por los singles de Slippery when wet colocó a nuestro protagonista en la cresta de la ola y su teléfono no paraba de sonar. De la mano de Kalodner y Bruce Fairbairn aterrizó en la familia Aerosmith: Dude (looks like a lady), Angel, What it takes, Crazy y otro sin fin de canciones a lo largo de más de veinte años.

Aerosmith – Crazy 

Ya no pudo parar. En los siguientes diez años se hartó de componer y ganar dinero. ¡Hasta musicazos como Steve Vai o Dream Theater se arrimaron a su ascua!

Steve Vai – In my dreams with you

Dream Theater – You not me

Y cómo olvidar uno de sus mejores trabajos, aquí también como productor: el álbum Thrash de Alice Cooper.

A mitad de la década de los noventa Desmond Child se sintió con ganas para cambiar de palo y acercarse a otra de sus pasiones: la música latina. La madre de Desmond, cubana, vivía de cantar y componer en Miami. Ese gusto por lo latino se quedó ahí anclado y surgió de forma vertiginosa con una aún poco conocida Shakira, con Chayanne y luego con uno de los mayores pelotazos de nuestro protagonista: el tema del mundial de fútbol de 1998 The cup of life/La copa de la vida, cantado por Ricky Martin. Sí amigos, y al año siguiente le volvió a poner en el número uno con Livin’ la vida loca. Tranquilos que no voy a pinchar ninguno de estos temas.

A partir de entonces ha intercalado artistas pop, roqueros y latinos. Últimamente se ha puesto las greñas (aunque poco) con gente como The Rasmus, Meat Loaf o Scorpions.

Meat Loaf – Blind as a bat

Si le veis por la calle, tiene el aspecto de la foto que aquí acompaña, no vayan a buscar al joven imberbe y flaquito de la foto de DChild5cabecera. Saludadle con cariño. Este hombre nos ha dado una cantidad increíble de buena música. Sí, también es responsable de algunos truños y moñadas de los que uno se arrepiente escuchar, pero la vida del songwriter nunca se ha considerado fácil. O eso dicen los que triunfan.

Yo, particularmente, no le perdonaré nunca haber dejado que Paulina Rubio hiciera el I was made for loving you. Pero qué se puede esperar de quien en su página web se autodefine como hitmaker.

Esta de regalo.

Ratt – Shame shame shame

Scorpions – Lovedrive – 1979

Scorpions – Lovedrive – 1979

Con Lovedrive el grupo alemán comenzó su etapa de mayor gloria mediática y comercial. Un año antes había editado el directo Tokyo Tapes, final de una primera época y la huida de Uli Jon Roth. Para la ocasión, Klaus Meine (cantante) y Rudolf Schenker (guitarrista) recurrieron al genuino Michael Schenker (de nuevo) y a Matthias Jab; el primero metió guitarras solistas y el segundo hizo el trabajo “sucio” con sus rítmicas. Michael duró un suspiro y Jab se consolidó en el grupo hasta hoy. La banda la completaba el batería Herman Rarebell y el bajista Francis Buchholz. Vamos, el clásico line up.

Grabaron en los estudios de Dieter Dierks un buen puñado de canciones que les abrieron el mercado anglosajón definitivamente, en especial los Estados Unidos. Respecto a sus álbumes anteriores se nota un esfuerzo por simplificar los temas y hacerlos más accesibles, pero sin perder un ápice de calidad y rudeza. Además, afirmó una característica Scorpions: las baladas rompecorazones y los temas rompecuernos.

Abre Loving you a sunday morning con una melodía vocal delicada que mezcla bien con un ritmo donde las guitarras de Rudolf y Jab despuntan por primera vez. Buen solo breve. Another piece of meat es el primer clásico: ritmo frenético, la voz de Meine desgarrada pero sin apenas esfuerzo, trabajo rítmico sencillo pero efectivo y un solo de Michael Schenker para enmarcar.

Scorpions – Another piece of meat

La primera power-ballad sigue, Always Somewhere, con buena melodía de guitarra y una letra sentida, con Klaus marcando el tempo y dejando explotar su voz cuando echa en falta a su amada. Un poco pastelona pero deliciosa. Como hicieran en tantas otras baladas, lo mejor al final. Una de las dos rarezas del álbum: Coast to coast. Rareza porque es instrumental, y eso no cuadra con los Scorpions que todos conocemos. Un clásico con una melodía portentosa y un trabajo de todos los instrumentistas fabuloso. Michael de nuevo le pega un puntito mágico al asunto.

Scorpions – Coast to coast 

 

La rudeza de la brevísima Can’t get enought levanta al más pintón del asiento. Meine grita como un bellaco y las guitarras cortan. Fabuloso rompecuellos que marca otro de los puntos altos de Lovedrive. El segundo tema raro lo tenemos cuando el reggae se cuela en Is there anybody there? mezclado con guitarras distorsionadas y un estribillo estupendo. Si Led Zeppelin pudieron porqué ellos no. Aúna paz y descaro, invita a la experimentación y a abrir la mente.

Llegamos a otro de mis favoritos, el tema que creo representa (junto con la instrumental y quizá la siguiente balada) el tipo de sonido que Scorpions buscaba. Aquí lo tenemos todo: melodía, ritmo, comercialidad, buenas guitarras, incluyendo el último solo de Michael, una letra sencilla y un estribillo coreable. Otro clásico injustamente olvidado, Lovedrive. Y cerramos con una balada anotológica. Holiday recrea los sonidos de años anteriores y los enlaza con los futuros diez años del grupo. Primera parte acústica, lenta, cómoda, una parte central más roquera y sigue fluyendo hacia el final.

Scorpions – Holiday

 

Un estupendo trabajo, no dudes en repasarlo entero una y otra vez. ¿Una de las mejores portadas de sex’n’rock?