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Canciones de guerra (en nuestro idioma): guerrock.

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Es inabarcable el cancionero sobre la guerra y sus derivados. Desde las canciones protesta hasta las canciones sobre batallas épicas, pasando por los temas dedicados a soldados y armas o las consecuencias de los conflictos bélicos en la sociedad civil. Alguien debería hacer un tratado recopilando y clasificando todas esas canciones. Y no seremos nosotros, más de discutir de nuevo con un par de cervezas quién es el mejor cantante de AC/DC que de sentarnos a hacer una reflexión inteligente y rebuscar en los forros cerebrales o históricos. Sin embargo, nos hemos permitido bautizar Guerrock al género en español (o castellano o argentino o el idioma del Quijote y García Márquez).

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Y por si os apetece comenzar a investigar en el asunto, y como regalo, y porque nos da la gana dedicar una entrada a las canciones de guerra en nuestro idioma, aquí os dejamos una pequeña recopilación alrededor de la guerra y sus consecuencias. Como siempre, es nuestro gusto personal y te invitamos a proponer cualquiera que te guste, sea del género que sea.

Allá vamos…

Barón Rojo – Hiroshima

Incluida en uno de los mejores discos del heavy patrio, Metalmorfosis de 1983, los barones recuerdan el desgraciado episodio de la explosión atómica de Hiroshima: “un genocidio en nombre de la paz/ grosera farsa infernal”.

 

Medina Azahara – El soldado

Grabada para el histórico Caravana española de 1987, nos relata los pensamientos de un soldado que “nunca quiso ser soldado” y al que “solo le queda soñar”.

 

Ska-P – El niño soldado

Y hablando de soldados, Ska-P dedican este tema a los niños obligados a disparar. Apareció en su álbum ¡¡Que corra la voz!! del 2002.

 

Barricada – Invitación a la pesadilla (obligada)

También sobre soldados y “qué hago yo aquí metido en medio de este rebaño” trata este tema de Barricada: “matar o morir”. El original debutó en Pasión por el ruido de 1989. Aquí el vídeo en directo.

 

El Ultimo Ke Zierre – ¡Ay, Carmela!

Otro subgénero del Guerrock sería el dedicado a la Guerra Civil. En este caso, EUKZ hace una versión de un tema de la época, el popular ¡Ay, Carmela!, que se cantaba en las filas republicanas durante la batalla del Ebro. De su álbum Que se repartan el mundo de 1993.

 

A Palo Seko – Makis guerrilleros

Dentro del mismo subgénero, los hay que componen canciones originales sobre el tema, como A Palo Seko y su homenaje a los makis guerrilleros de la contienda. Aparece en El disko rojo de A Palo Seko de 2010.

 

Almafuerte – El visitante

Emparentado con esto de las consecuencias de los derrotados se creó otro subgénero en Argentina tras la guerra de Malvinas, sobre todo por la desprotección y el aislamiento que sufrieron los excombatientes al volver a casa. Sirva este tema de Almafuerte y su letra tremenda: “Olvidar yo sé bien que no podés/ cómo la sociedad olvida que fuiste obligado a marchar en su defensa”. En el álbum A fondo blanco de 1999. Aquí la versión acústica.

 

Rata Blanca – Gente del sur

Y siguiendo con las Malvinas y sus consecuencias, Walter Giardino compuso este corte para el debut de Rata Blanca en 1988. Habla del dolor de la guerra: “madres de hoy lloran sus hijos/en una plaza de la ciudad/y el gran imperio bebió la sangre/del que pedía su libertad”.

 

Rosendo – Go home!

Y a medio camino entre las canciones de guerra y las canciones protesta, Rosendo compuso Go home! sobre las invasiones yanquis en países latinoamericanos que con mayor o menor disimulo fueron comunes den los setenta y los ochenta. Del álbum Deja que les diga que no! aparecido allá por 1991.

 

Celtas Cortos – Haz turismo

Y del mismo tema, con su rock ská y su mala leche en las letras, Celtas Cortos invitan a hacer turismo invadiendo un país: “es barato y te pagan la estancia”. Se hicieron famosos aquel año 1990 con el álbum Gente impresentable.

 

Legion – Mili KK

Y para los más viejos del lugar, el subgénero Guerrock añorado: “la Mili”, es decir, el servicio militar obligatorio. Allá por los años setenta y ochenta ningún joven barón se libraba de pasar una temporada por el ejército. Y se creó una oleada de temas en contra de “la Mili”. Uno de los más contundentes, este de Legion de su Lethal liberty. Corría el año 1989.

 

Esturión – La guerra

Y con más sensibilidad y menos caña, los madrileños Esturión protestaban por “perder un año de mi vida” cuando “yo solo tengo un arma/ y un único uniforme/mi guitarra es mi fusil/mis baqueros voy a vestir”. Aparece en su debut de 1989 titulado Vicio.

 

Pues para ser unos vagos y no querer hacer un tocho enciclopédico ya nos hemos currado una interesante introducción al tema. Faltan muchos y esperamos que te animes y nos recomiendes tu tema favorito. Como regalo, una canción para orejas sensibleras. Si de guerras hablamos y sus consecuencias, no puedo dejar de lado la letra de Querida milagros de El último de la fila (“no estaría de más que alguien me explicara/qué tiene esto que ver contigo y conmigo”).

 

 

 

 

 

 

 

Algunos discos de AQUÍ que cumplen 30 años (1)

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Algunos discos en español que cumplen 30 años (1)

Hubo una época en que el heavy en español mandaba en las listas de ventas, llenaba campos de fútbol y, a la vez, se enfrentaba a los estamentos legislativos, ejecutivos y judiciales. Bandas hoy míticas, algunas desaparecidas, otras devueltas por la moda de los años a los escenarios. Una pequeña selección, con aroma de homenaje, a algunos de nuestros discos preferidos, aquellos que cumplen nada menos que 30 años.

PortadaÁngeles del Infierno – Diabolicca

Todo un tratado de cómo hacer un gran disco de heavy metal. Portada, letras, guitarras, voces, baterías. Su segundo disco y, quizá, el mejor.  Sin pirotecnia innecesaria, sin falsas poses, sin traicionar su propio espíritu rebelde. Aquí hay canciones de auto-afirmación metalera como Fuera de la ley o Con las botas puestas, canciones de meter como Dame amor o de corazones rotos como Prisionero. Su gran balada también está aquí: Al otro lado del silencio, con todos los elementos de un tema imposible de igualar. Grandes riffs, buenas composiciones, un cantante especial y, lo que ya es raro, buen sonido, gracias al genial Dennis Herman y los Estudios Mediterráneo de Ibiza. Curiosamente entraron a grabar detrás de los mismos Judas Priest. Algo se les pegó. Sin despreciar al resto, Juan Gallardo (voz) y Robert Álvarez (guitarra solista) son, sin duda, los grandes triunfadores. Junto a ellos, Manu García a la segunda guitarra, Santi Rubio al bajo y Iñaki Munita a la batería.

Rosa Negra – El beso de JudaPortadas

Siguiendo la estela de los grandes del género, con mucho deje Judas y un poco de UFO más el toque patrio, Rosa Negra se curraron un veloz y desgarrante álbum de heavy rock.  A bordo de la ruina (buena letra) o Condenado a vivir, con un gran teclado a cargo de Miguel Ángel Collado (Santa), marcan el ritmo del álbum. No puede faltar la épica balada, en este caso de título El beso de Judas y un aire Barón Rojo que tira de espaldas. De lo mejor del disco, un arrebato antidroga con un gran solo.  Contiene otra lenta titulada Rojo cielo de atardecer, algo más floja, con recuerdos a Asfalto y un saxo sobresaliendo.  Otro buen teclado en Vuelo sin motor y un riff de escuela speed en Carne de escenario. Aunque el sonido flojea y la mezcla final oscurece las canciones, el álbum se merece estar entre los mejores del género editados aquel año. Tony León a la voz y la guitarra, con Daniel Henestrosa en la segunda guitarra, Nico Martín al bajo y Jorge León a la batería.

Portada

Santa – No hay piedad para los condenados

En Santa se juntaron dos monstruos en lo suyo: Miguel Ángel Collado a las teclas y Jero Ramiro a la guitarra. Si le sumamos la voz atemporal, genuina de Azucena y un puñado de buenas canciones, solo podemos estar ante un discazo. Cierto es que abandonaron el sonido más rudo de su debut para introducir melodías, arreglos y composiciones más elaboradas, pero con éxito. La inicial Todo mi honor, con ese doble solo guitarra-teclado, y la melódica No eres suficiente bastarían para recomendar y recordar este álbum. Pero ahí están la propia No hay piedad para los condenados, con su rollo Purple, y Sin compasión, con esa intro que recuerda a los mismos Maiden. Espectacular cierre con Huérfanos de la tormenta, sobre los héroes caídos del rock. Mezcla de talento y entrega, un álbum que, curiosamente, fue mal recibido por “flojo”. Un clásico visto con la perspectiva del tiempo. Por cierto, fue producido por Carlos de Castro, de Barón Rojo.

Barón Rojo – En un lugar de la marchBaron Rojo - En un lugar de la marcha - Pa

Y qué decir del álbum que contiene himnos que todos hemos cantado: Breakthoven, Cuerdas de acero o El baile de los malditos (vaya intro, gente). Y al final del disco, una de las mejores canciones del rock: Hijos de Caín. Los hermanos de Castro y Sherpa fabricaron otra obra de letras monumentales, con el equilibrio metal desgarrado versus melodía pegadiza bien conseguido. Quizá en esta ocasión se les fue la mano con los efectos en la producción, pero se perdona. Más cuidados y complejos los arreglos, los cambios y algunos pasajes melódicos.  A partir de aquí no fue lo mismo, si no parecido, pero en 1985 nos dejaron su (pen)última obra maestra. Por si hace falta, los hermanos de Castro, Armando (guitarra)  y Carlos (guitarra y voz), Sherpa al bajo y la voz y Hermes Calabria a la batería. Grandes siempre, Barón Rojo.

Retornos sonados del rock.

Cuernos

Retornos sonados del rock: ¿segundas partes siempre son buenas?

La mayoría de las veces dicen volver por amor, o sea, que se echan de menos o que tenían ganas de trabajar juntos de nuevo o que ahora ha surgido la chispa adecuada. Pero, casi siempre, el dinero ronda por todas estas reuniones más o menos genuinas, más o menos insinceras. ¿A nosotros, aficionados, oyentes, acaso nos importan las razones? Que nos saquen el dinero haciendo buenos discos y ruidosos conciertos. Si luego se aman o se odian, para ellos queda. Aunque en ocasiones segundas (y hasta terceras) partes no solo no son buenas, casi indeseables.

He aquí una selección de las muchas vueltas y revueltas en el universo sonoro del rock y el metal. Tú dirás qué te parecen.

1. El retorno clásico

La banda se cerró. No hubo más discos, ni más conciertos. Pero un buen día se reúnen. Tal vez para un evento concreto, quizá coinciden en una fiesta o, simplemente, murió la razón del odio. Retornos clásicos hay donde elegir. Algunos se curran uno o varios discos juntos; sirvan de ejemplo los de Deep Purple (el Mark II de 1984) o Europe (2003). Otros hacen caja con una gira y “adiós muy buenas”, como Héroes del Silencio (2007).

 

2. El retorno temporal

Esta variedad de retorno se da cuando una banda más o menos conocida mantiene su actividad de conciertos y álbumes perdiendo eso que llamamos “miembros originales”. Pasados unos años, y cuando la situación lo permite, el line-up considerado original se reúne y nos deleita con una gira o alguna grabación. Tras el arrebato inicial o el llenado de caja esos miembros reciben de nuevo la patada y la banda continúa contratando en su lugar a otros músicos. Ejemplos de este retorno, el de Barón Rojo (2011) y el de Kiss (1996). Barón Rojo reunió la formación de sus primeros álbumes para una gira y una película documental durante varios meses; después Sherpa (bajista) y Hermes Calabria (batería) no fueron invitados a continuar en el grupo y los hermanos de Castro (Armando y Carlos) llamaron a otros músicos. En el caso de Kiss, tras varias giras y un álbum de estudio, los miembros originales Ace Frehley (guitarra) y Peter Criss (batería) fueron expulsados y sustituidos por otros músicos (y hasta hoy).

 

3. El retorno del hijo pródigo

Por alguna razón uno de los miembros principales del grupo se larga o es expulsado. Pasados unos años, tras el fracaso de ambos por separado, se produce el regreso. A veces vuelven a romper, otras continúan con más o menos amor y éxito (inseparables). Yo propongo como ejemplos el retorno de Rob Halford a Judas Priest (2003), el de Joey Belladona a Anthrax (dos veces, que ya tiene mérito, en 2005 y 2010) o el doble regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a Iron Maiden (1999).

 

4. El retorno con muerto

Uno de los retornos más difíciles: uno de los miembros está muerto. ¿Qué hacemos? Hay dos variedades: sustituimos al muerto por otro músico o usamos un fantasma. Grupos que han regresado sustituyendo al desparecido hay varios, entre otros Led Zeppelin (en un par de ocasiones, la última en 2007 con Jason Bonham en la batería) o Alice in Chains (William Du Vall ocupó el puesto de Layne Staley en 2005 y hasta hoy). El retorno con fantasma más famoso lo protagonizaron The Beatles con su ficticia reunión de 1995: Paul McCartney (bajista), Ringo Starr (batería) y George Harrison (guitarra) grabaron una “nueva” canción con John Lennon (cantante para la ocasión y asesinado quince años antes) utilizando una maqueta de este último. Y no olvidemos a los Thin Lizzy sin Phil Lynott, tela.

 

5. El retorno sin nombre

Una formación se reúne tras varios años pero ¡oh, sorpresa! no pueden usar su antiguo nombre. El ejemplo arquetípico lo ofrecen Heaven&Hell: los miembros de Black Sabbath entre 1980 y 1982  no pudieron utilizar el nombre de la banda en su reunión de 2006, por lo que utilizaron el de su álbum más famoso.

Producido por Chris Tsangarides

Tsangarides

Chris Tsangarides

Tsangarides era el chico para todo en los Morgan Studio de Londres cuando uno de los ayudantes que trabajaban con un grupo nuevo enfermó y el productor le pidió ayuda. Aquella primera experiencia como ingeniero le dio el empujón que necesitaba: estamos hablando del Sad wings of destiny de Judas Priest y el año 1975.

A partir de esa experiencia, comenzó a encargarse de manera continuada de diferentes artistas como ingeniero de sonido. En una de esas sesiones, con Coliseum II, conoció a Gary Moore. Un tiempo después Gary debutó en solitario y llamó a nuestro protagonista para darle el mando de su Back on the street (79), primero con Tsangarides como principal responsable y productor. A Gary le produjo numerosos discos a lo largo de los años: Dirty fingers (84),  Scars(02) o Back to the blues (01).

Gary Moore – Parisienne walkways

En aquellos primeros años conoció a otro personaje singular, mister Phil Lynnot, con quien trabajó en sus andanzas en solitario y en los dos últimos de Thin Lizzy, Renegade (82) y Thunder&lighting (1983), así como en el directo Life live.

Thin Lizzy – Cold sweat

Aquellos primeros años ochenta pillaron a Tsangarides en el meollo de la NWOBHM y el renacer de una estirpe heterogénea de grupos de metal. Trabajó con Tygers of Pan Tang en Wildcat (80) y Spellbound (81), con Anvil en Metal on metal (82) y Forged in fire (83), con las Girlschool en Screaming blue murder (82) o Yesterday and Today en Mean Streak (83). Barón Rojo tuvieron el acierto y la fortuna de tenerle para su directo Barón al rojo vivo (84).

Barón Rojo – Concierto para ellos

Anvil – Metal on metal

Y&T – Mean streak

El final de la década y el comienzo de los noventa le llevaron a ser un elegido del mainstreem metalero. Así, como productor o ingeniero de sonido, participó en uno de los mejores de Judas Priest, Painkiller (90), el debut en solitario de Bruce Dickinson, Tatooed millionaire (90), el mejor álbum de Black Sabbath con Tony Martin, The eternal idol (87) o el Conspiracy (89) de King Diamond.

Judas Priest – Painkiller

Poco a poco, Chris fue decantándose por bandas alejadas del metal, y, salvo contados escarceos, apenas puso su nombre en obras del género. Tan solo Malmsteen le tuvo a los mandos en tres de sus obras de finales de los noventa, como Magnum opus (95), Inspiration (96) y Facing the animal (97).

La buena nueva para todos nosotros es que durante los últimos años ha vuelto a coquetear con bandas del género, como sus amigos de Anvil (This is thirteen, 09) o Tokyo Blade (Thousand men strong, 11). Hace poco vio la luz su colaboración con Quireboys… ¡esperamos ansiosos otro nuevo disco, man!

Quireboys – Too much of a good thing