Archivo de la etiqueta: Iron Maiden

Vídeos animados a golpe de rock y metal.

En este blog dedicamos una sección entera a la mezcla del rock y el metal con distintas formas de expresión artística, en especial las visuales y las literarias. Por aquí hemos hablado de bandas sonoras, de cómics y su relación con la música, de canciones inspiradas en las obras de escritores o en personajes históricos. Y hoy presentamos un post especial sobre videoclips animados, un arte fantástico, que ya tocamos en este sobre la obra de Todd McFarlane.

No vamos a seleccionar cortes de algunas «falsas» bandas que han vivido tan solo en ese mundo de colores en movimiento, como Gorillaz o Deathklok. Tampoco de películas y largos animados y musicados que ha habido (¿habrá?) horrorosos y magníficos; recordemos The Beatles y su Yellow submarine (1966), Heavy metal (1981) o American Pop (1981). Así, a un lado de estas formas de expresión, seleccionamos un puñado de videoclips especiales o curiosos por lo visual y por lo sonoro.

Como siempre… dale al play!

Ozzy & Lemmy – Hellraiser (30 aniversary)

Lisérgico y genial vídeo con una invasión alienígena que transforma en zombies al personal. Contiene numerosas referencias a la historia visual y musical de Mr. Madman, con Lemmy Kilmister (Motörhead) coprotagonizando esta hipersónica aventura. La canción está compuesta por Lemmy, Ozzy y Zakk Wylde. La primera versión apareció en No more tears (1991) y Motörhead le dio una segunda vida en su March or die (1992). Formó parte de la banda sonora de Hellraiser III (1992).

Metallica – Murder one

Y el propio Lemmy Kilmister es protagonista absoluto de esta canción y de este vídeo, que repasa su historia personal y musical. Griten «aces wild, aces high, all the aces, aces ‘til you die». Formó parte de Hardwire… to self destrution (2016). ¿Cuántas veces hay que salvar el mundo? Por cierto, Metallica usó la animación en varios de los vídeos de ese álbum, como Spit out the bone o Here comes revenge.

Freak Kitchen – Freak of the week

Genial trabajo de Juango Guarnido para la banda sueca Freak Kitchen, donde mezcla imágenes antiguas (en blanco y negro) con una espectacular animación. La canción formo parte de Cooking with pagans (2014) de fantástica portada también a cargo del mismo artista.

Roger Glover – Love is all

Cambio total de registro, en lo musical y en lo visual. En su debut como solista, The butterfly ball and the grasshopper´s feast (1974), un álbum conceptual basado en el poema infantil del mismo título, Roger Glover contó con una colección impresionante de colaboradores; como ejemplo, cantaron David Coverdale, Gelenn Hughes, John Lawton, Eddie Hardin o Ronnie James Dio, quien dio voz al single Love is all merecedor de este vídeo animado.

Bob Marley & The Wailers – Three little birds

Una vuelta de tuerca dentro del blog con un toque reggae. Canción grabada para Exodus (1977), se convirtió en single de éxito, sobre todo en el Reino Unido, a principios de los ochenta. Buen rollo y esperanza: «Three little birds/It’s by my doorstep/Singing sweet songs/Of melodies pure and true». Como curiosidad, es una de las canciones que animan la soledad de Will Smith en Soy leyenda (I am legend, 2007).

Ramones – Spiderman

Más divertida esta versión descarrilada del tema original de la serie de los sesenta sobre el arácnido superhéroe. Apareció en el recopilatorio Saturday morning: Cartoon’s Greatest Hits (1995) y como tema oculto en su último ¡Adios amigos! el mismo año.

Linkin Park – Breakin the habit

Abandonamos el buen rollo anterior para meternos en una de las pesadillas de Linkin Park, esa que presenta el suicidio como una solución al sufrimiento, la desaparición, si queremos darle una interpretación menos dramática, como ruptura con el presente. Excelente vídeo de un tema perteneciente al álbum Meteora (2003).

Iron Maiden – The writing on the wall

No podía faltar una banda icónica por su arte (desde las míticas ilustraciones de Derek Riggs) y el cuidado de sus producciones y vídeos. Para su último largo (Senjutsu, 2021) presentaron este western-metal que ya es parte de esa Historia visual que atesoran. La idea salió de la cabeza de Bruce Dickinson y nos trae a un Eddie salvador de la humanidad frente al mal demoníaco.

Primus – The devil went down to Georgia

No solo de dibujos y garabatos viven los vídeos animados. En esta ocasión, Mick Johnson utiliza la técnica de «stop motion» (dirigió poco después La novia cadáver junto a Tim Burton). De los más divertidos. El Diablo tentando y el coro de gallinas es impagable. La versión original la grabó The Charlie Daniels Band en 1979 y Primus la recogió en vídeo para la edición en cedé de su EP de versiones Rhinoplasty (1998) . De extra, mira el vídeo de Wynona’s big brown beaver.

The White Stripes – Fell in love with a girl

Con la misma técnica, Michel Gondry realizó una mini película con fichas de Lego antes de que este tipo de filmes se hicieran populares. Piezas de plástico de colorines, mucha imaginación y algo que contar. Eso esto todo, amigos. Fue el segundo sencillo del White blood cells (2001).

Tool – Sober

Otra forma de utilizar stop motion, con un ambiente tétrico y oscuro, donde Adam Jones muestra sus dotes escultóricas con la ayuda en la dirección de Fred Stuhr. El agobio del adicto culpable (tema de la canción) se refleja en la ausencia de colores, las formas del protagonista y los escenarios y la propia dinámica de planos y movimientos. Segundo sencillo de su debut, Undertow (1993). Si quieres otro excelente vídeo animado de la banda échale el ojo a Parabola.

Dire Straits – Brothers in arms

De nuevo cambiamos de registro. Sonoro y visual. Dire Straits se hicieron los reyes de la MTV con el vídeo de Money for nothing, donde utilizaron la por entonces incipiente animación digital. Pero nosotros preferimos esta preciosidad dirigida por Francis Kenny donde mezcla dibujos animados a lápiz y carboncillo con imágenes procesadas de la banda, todo en el mismo tono bicolor. La canción dio título al álbum Brothers in arms (1985).

Tequila – Frijolero

Con estilo y temática diferente, pero también mezclando imágenes reales y animaciones digitales, Molotov fabricaron un estupendo vídeo reivindicativo de la situación de los migrantes mexicanos al otro lado de la frontera. Del álbum Dance and dense denso (2003).

Brian Poshen – More metal than you

En estos tiempos de «lyric videos» o cortos repletos de fotografías con transiciones de andar por casa, es de agradecer que Relapse Records haya realizado animaciones (horribles) excelentes para muchos de sus lanzamientos. Este primero que compartimos carece de calificativos. Tendré cuarenta años, pero soy más heavy que tú. Brian es un comediante (eso que llaman los yanquis un stand-up) que se marcó dos curiosas canciones metaleras en Fart and wiener jokes (2010). Esta que compartimos contó con Brendon Small (Dethklok) y Mark Morton (Lamb Of God).

Obituary – Ten thousands ways to die

También de Relapse Records. No es el único vídeo animado de Obituary, pero sí el que más nos gusta. La banda va de concierto y se enfrenta a un auténtico apocalipsis zombie. Violencia gratuita en technicolor. La canción cerraba su décimo largo, Obituary (2017).

Rob Zombi – The Lords of Salem

Antes de la película que dirigió de igual título (The Lords of Salem, 2010), cerró su recomendable Educated horses (2006) con esta canción. Guitarrazos de John 5, por cierto. El vídeo es primo-hermano de otro corte del mismo álbum, American witch.

Si queréis ampliar la lista, por aquí os dejo este enlace. Y como siempre nos gusta dejar unas risas o una fricada máxima, hoy os dejamos las dos cosas en una: Batmetal con Children of Batman.

Retornos sonados del rock.

Cuernos

La mayoría de las veces dicen volver por amor: se echan de menos o que tenían ganas de trabajar juntos de nuevo o que ahora ha surgido la chispa adecuada. O que me muero de aburrimiento y, mira tú, vuelvo a cas a que mejor que me pelen a que me ignoren. Pero, en verdad, el dinero ronda por todas estas reuniones más o menos genuinas, más o menos insinceras. ¿A nosotros, aficionados, oyentes, acaso nos importan las razones? Que nos saquen el dinero haciendo buenos discos y ruidosos conciertos. Si luego se aman o se odian, para ellos queda. Aunque en ocasiones segundas (y hasta terceras) partes no solo no son buenas, casi indeseables. Claro, que alguna excepción siempre encontramos.

He aquí una selección de esas vueltas y revueltas en el universo sonoro del rock y el metal. Tú dirás qué te parecen.

1. El retorno clásico

La banda se cerró. No hubo más discos, ni más conciertos. Pero un buen día se encuentra. En una boda, en una barbacoa. Y deciden aceptar un encargo, tal vez para un evento concreto. Y esa coincidencia les anima. Igual murió la razón del odio. Retornos clásicos hay donde elegir. Algunos se curran uno o varios discos juntos; sirvan de ejemplo los de Deep Purple (el Mark II de 1984) o Europe (2003). Otros hacen caja con una gira y «adiós muy buenas», como Héroes del Silencio (2007). Algunas bandas continúan su periplo desde entonces. Quizá el miembro díscolo fue expulsado definitivamente. Y no nos gusta señalar a nadie.

2. El retorno temporal

Esta variedad de retorno se da cuando una banda más o menos conocida mantiene su actividad de conciertos y álbumes perdiendo eso que llamamos «miembros originales». Pasados unos años, y cuando la situación lo permite, el line-up considerado original se reúne y nos deleita con una gira o alguna grabación. Tras el arrebato inicial o el llenado de caja esos miembros reciben de nuevo la patada y la banda continúa contratando en su lugar a otros músicos. Ejemplos de este retorno, el de Barón Rojo (2011) y el de Kiss (1996). Barón Rojo reunió la formación de sus primeros álbumes para una gira y una película documental durante varios meses; después Sherpa (bajista) y Hermes Calabria (batería) no fueron invitados a continuar en el grupo y los hermanos de Castro (Armando y Carlos) llamaron a otros músicos. En el caso de Kiss, tras varias giras y un álbum de estudio, los miembros originales Ace Frehley (guitarra) y Peter Criss (batería) fueron expulsados y sustituidos por otros músicos (y hasta hoy).

3. El retorno del hijo pródigo

Por alguna razón uno de los miembros principales del grupo se larga o es expulsado. Pasados unos años, tras el fracaso de ambos por separado, se produce el regreso. A veces vuelven a romper, otras continúan con más o menos amor y éxito (inseparables). Yo propongo como ejemplos el retorno de Rob Halford a Judas Priest (2003), el de Joey Belladona a Anthrax (dos veces, que ya tiene mérito, en 2005 y 2010) o el doble regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a Iron Maiden (1999).

4. El retorno con muerto

Uno de los retornos más difíciles: uno de los miembros está muerto. ¿Qué hacemos? Hay dos variedades: sustituimos al muerto por otro músico o usamos un fantasma. Grupos que han regresado sustituyendo al desparecido hay varios, entre otros Led Zeppelin (en un par de ocasiones, la última en 2007 con Jason Bonham en la batería), aunque hay que reconocerles su cuidado con la memoria del Bonham original, o Alice in Chains (William Du Vall ocupó el puesto de Layne Staley en 2005 y hasta hoy). El retorno con fantasma más famoso lo protagonizaron The Beatles con su ficticia reunión de 1995: Paul McCartney (bajista), Ringo Starr (batería) y George Harrison (guitarra) grabaron una «nueva» canción con John Lennon (cantante para la ocasión y asesinado quince años antes) utilizando una maqueta de este último. Y no olvidemos a los Thin Lizzy sin Phil Lynott, tela.

5. El retorno sin nombre

Una formación se reúne tras varios años pero ¡oh, sorpresa! no pueden usar su antiguo nombre. El ejemplo arquetípico lo ofrecen Heaven&Hell: los miembros de Black Sabbath entre 1980 y 1982  no pudieron utilizar el nombre de la banda en su reunión de 2006, por lo que utilizaron el de su álbum más famoso. Los miembros de Yes son expertos en esto.

Canciones para el recuerdo: los que se han ido.

Estos últimos meses muchos hemos sufrido pérdidas y llorado amargamente. El dolor, la distancia, la impotencia. Siempre la muerte es un clavo que se pega en lo más sensible de nosotros. Y sangramos. A veces toda la vida. Hoy hemos querido recoger algunas canciones que rememoran esa pérdida, el momento del adiós, la necesidad del reencuentro o, simplemente, traen un trozo de pena y lo comparten con los demás.

Excelentes canciones tristes. Como siempre, dale al play.

Dream Theater – Take away my pain

John Petrucci, guitarrista de la banda, compuso esta canción en memoria de su padre: «You can take away my heroes/Can you take away my pain/Take away my pain/Leave the cold outside». Las horas de espera junto a la cama, el desenlace lento e inevitable, las últimas palabras. Aparece en Falling into infinity (1999).

Duff McKagan’s Loaded – Mother’s day

Sobre otra muerte repentina, Duff habla en esta canción: «Monday, I saw you smile/And then Tuesday/We talked awhile/By Wednesday something’s wrong/By weekend, you were gone». Tiene un rollo muy Lou Reed, por cierto. Aparece en Sick (2009).

Iron Maiden – Blood brothers

Una reflexión de Steve Harris sobre el recuerdo de su padre y lo que significa en su vida: «And in the river reflections of me/Just for a second a glimpse of my father I see/And in a movement he beckons to me/And in a moment the memories are all that remain/And all the wounds are reopening again». La influencia de nuestros antecesores en nuestro mundo, incluso cuando ya no están. Una de las mejores canciones del Brave new world del año 2000.

Metallica – Mama said

Pero no siempre esos recuerdos son buenos. James Hetfield, cantante y guitarrista, comparte la difícil relación con su madre, quien murió cuando él tenía 16 años, y el arrepentimiento años después. Se marchó de casa joven, huyendo «Never I ask of you/But never I gave/But you gave me your emptiness/that I’ll take to my grave». Confiesa, ya adulto, «I need your arms to welcome me/But, a cold stone’s all I see». Single del álbum Load (1996).

John Lennon – Mother

John Lennon compuso varias canciones sobre la relación con su madre, fallecida tras un atropello cuando él aún tenía 17 años. En esta, lamenta «Mother, you had me/but I never had you/I wanted you/You didn’t want me». La tristeza, la soledad y la desesperación: «Mamma, don’t go/ Daddy come home». Formó parte del álbum Joh Lennon/Plastic Ono Band (1970).

Bob Dylan – Roll on John

Y la pena de un amigo cantando a otro amigo: Dylan compuso en memoria de John Lennon esta canción «He turned around and he slowly walked away/They shot him in the back and down he went». El dolor de la pérdida repentina » you’re about to breathe your last/Lord, you know how hard that it can be» y de la larga recuperación «You burned so bright/Roll on, John». Lo curioso es, a pesar del dolor, que no fueron amigos al uso; apenas se vieron en vida y la canción se grabó y editó treinta años después de la muerte de Lennon, para el álbum Tempest (2012)

Poison – Something to believe in

La amistad, a veces, crea lazos tan profundos que no pueden romperse tras la muerte. Bret Michaels, cantante, desahoga su pena por la pérdida de una amigo y compañero de trabajo, que se quitó la vida «My best friend died a lonely man/In some Palm Springs hotel room». Aunque no logra entenderlo («You take the high road/And I’ll take the low road») y siente la soledad, en el fondo tiene un mensaje de esperanza, porque el sacrificio le da algo en lo que creer para seguir. Preciosa balada del Flesh & blood de 1990.

Pearl Jam – Light years

Eddie Vedder, cantante, y Mike McCready, guitarrista, compusieron esta canción de queja y, en cierto modo, súplica por el fallecimiento de una amiga común de manera inesperada: «I’ve understood feelings/And I’ve understood words/But how could you be taken away». Porque «We were but stones/Your light made us stars». Parte de Binaural (2000).

Journey – When I think of you

Steve Perry, cantante, compuso esta canción sobre la pérdida y el recuerdo, que vale igual para un hermano o una amiga o un viejo amor: «I try to forget the night that you left/It’s all so unreal, with you gone». Por un lado, quiero olvidar aquel día, pero, por otro, cada vez que pienso en ti vuelvo a sentirte cerca, a revivir los buenos momentos: «And I see your face/Young and so free, smiling at me/In your eyes I walk without fear/We’re together again». Aparece en Trial by fire (1996).

Steelheart – Mama don´t you cry

Michael Matijevic, cantante de la banda, se pregunta si será capaz de seguir adelante solo: «I fight the tears since you’ve been gone/And I stand in fear, can I make it on my own/Without your love to guide me through my life». Precioso piano, hermosa melodía. «Oh I tried so hard but I could never say goodbye/You’ll always be in my heart, oh Mama don’t you cry». Apareció en el álbum Tangled in rains (1992).

Manic Street Preachers – Ocean spray

A veces uno se aferra a un recuerdo, a un momento muy concreto: «Oh please stay awake/And then we can drink some Ocean Spray». Compuesta por James Dean Bradfield recordando las semanas en que su madre permaneció ingresada en el hospital hasta morir a consecuencia de un cáncer. Cada día le llevaba un zumo que se llamaba Ocena Spray. Fue single del álbum Know your enemy (2001).

Eric Clapton – Tears in heaven

Dicen que no hay una pérdida tan dolorosa como la de un hijo. Que lo natural es ver morir a tus mayores, no a tus menores. La desgraciada muerte de Connor, hijo de Eric Clapton, acabó inspirando esta sentida balada «Would you hold my hand/If I saw you in heaven?/Would you help me stand/If I saw you in heaven?». No hay mucha esperanza en las palabras de Clapton: «I must be strong and carry on/’Cause I know I don’t belong here in heaven». Apareció por primera vez como parte de la banda sonora de Rush en 1992.

Barclays James Harvest – Back to earth

Y es que, a veces, simplemente, no se puede o no se quiere «superar» la pérdida y uno espera, sin más, un (imposible) reencuentro: «I’ve been so sad since you went away/I’ve been so lost without you/I wanted to be there/I wanted to hold on and tell you/How much, how much I loved you». A veces, todo se resume en cosas muy simples: «I wanted to hold on and tell you/How much, how much I loved you». Del álbum Caught in the light (1993).

Nunca tendrían que desaparecer de nuestra vida las personas que nos aman…

Bruce Dickinson – The Chemical wedding – 1998

La historia de The chemical wedding comienza con la fuga de Bruce Dickinson buscando vida más allá de de Iron Maiden, la banda que le hizo famoso. Después de unos años de jugar con diferentes estilos y empaparse de sonidos alternativos de los noventa, Bruce llamó a Adrian Smith, ex-colega de Maiden, para retomar la senda del heavy metal, pero desde una perspectiva «actual» (hablamos de la segunda mitad de los noventa). Tras un excelente Accident of birth llegaron a 1998 con la banda rodada en los escenarios y una idea: realizar un álbum duro, mezclando riffs, estribillos, arreglos y armonías clásicas con la particular idea metálica de Roy Z en el estudio (productor de cinco de sus seis discos en solitario). El resultado, este The chemical wedding, uno de los mejores trabajos de Dickinson desde 1990, si no el mejor, aún a día de hoy. La mezcla de guitarras de Adrian y Roy, con estilos diferentes, y el trabajo rítmico de Eddie Casillas al bajo y David Ingraham a la batería consigue una colección de canciones tremenda.

Basado en la mitología romántica y oscura de William Blake, con una de sus pinturas como portada, las letras, como parte de la música, juega con el ocultismo, el fondo del pozo humano y la épica dramática de la existencia. Algunos cortes (The Book of Thel, Gates of Urizen, Jerusalem) se basan directamente en poemas o textos de Blake mientras que otros hacen referencia o utilizan sus trabajos. Bruce comenzó con la idea de dedicar la lírica a la alquimia y los alquimistas, como ejemplo de personas que buscan algo imposible y dedican su vida a ello. Pero decidió desarrollar más aún la idea a medida que descubría los significados de la obra de Blake, abarcando, en cada canción, un tema central, una leyenda humana.

La inicial King in crimson es la muestra perfecta, con su riff pesado, metal oscuro, el excelente estribillo y el solo de Roy. Y a partir de ahí no hay desperdicio. The chemical wedding presenta un trabajo melódico imaginativo, casi un medio tiempo, con un primer solo clásico que evoluciona en un ambiente de tragedia, el hombre que ha perdido su esencia, su sombra, pero que busca una nueva esperanza: «all my dreams that were outside/In living colour, now alive». El ritmo sincopado de The tower, con otro gran puente-estribillo (muy Maiden, por cierto), un gran trabajo rítmico y las dobles guitarras en la intro y el puente le dan un gran carácter en el conjunto. La rudeza de  Killing floor («Satan has left his killing flor» canta), la primera compuesta junto a Adrian de las dos que contiene el álbum, empapa los altavoces con su riff bárbaro y la agresividad de Dickinson. Y una de mis favoritas, los más de ocho minutos de The book of Thel, con sus dos solos y un interludio donde destaca una gran línea de bajo (Casillas firma como compositor), nos introduce en el templo para abrir el libro de Thel «stand inside the temple/as the book of Thel is opening/the priestess stands before you/offering her hand out, she’s rising». Un estilo de canción que Iron Maiden, ya con Bruce y Adrian, compondrían de diferente manera en años venideros.

At the gates of Urizen es una balada contundente, con un toque moderno, sobre la sinrazón de la lógica tecnológica. Urizen, en la mitología de William Blake, representa la razón y el orden del ser humano. La canción especula con la imposibilidad de alcanzar esa puerta («the ladders falls away»). Así, Jerusalem, épica, con una de las mejores interpretaciones de Bruce (en años) y ese rollo Jethro en la melodía, nos lleva a otro poema de Blake (quien figura como coautor, de hecho) en el que recoge un supuesto viaje de Jesús a tierras inglesas. Tras un comienzo acústico, la batería y las armonías juegan con la tensión del tema, finalizando con unos solos fantásticos. El metal de finales del siglo XX se cuela en Trumpets of Jericho para tratar el tema de la derrota. En la Biblia las murallas de Jericho caían cuando los judíos tocaban sus trompetas, pero en la canción esto no ocurre. ¿Qué haces cuando por mucho que lo intentas no logras tu objetivo, tu necesidad? Buen, buen estribillo. Sigue Machine men con ese áurea metalera, aunque con un puente/estribillo más clásico; quizá la participación de Adrian Smith en la composición sea la causa. Aunque hay una clara referencia a las consecuencias negativas de la industrialización en el propio ser humano, hay quien interpreta la canción sustituyendo «machine men» por «iron maiden», a modo de crítica a su, por entonces, antigua banda. Aquí os dejo un enlace muy interesante al respecto. La final The alchemist, origen de la idea del álbum, nos acerca, con un riff cortado, un poco hard, a escapar de lo físico, como metáfora de huir del presente y evadirse a través de la mente. Los alquimistas no solo buscaban hacer oro de otros metales, si no encontrar la esencia de las cosas, incluso de la propia existencia, explicar su construcción y su deconstrucción.

En la reedición de 2001 se incluyeron tres descartes: Return of the king, compuesta con Adrian, Real world, con una estructura muy similar a The tower, y Confeos, la más seventies, con un riff cercano a Blackmore. Sinceramente, ninguna hubiera desentonado en el álbum, tres excelentes composiciones.

Un enorme disco que poco a poco va recibiendo el mérito y el reconocimiento que se merece por parte de los aficionados al heavy metal. Imprescindible en cualquier edición y formato. Siguió una gira exitosa de la que se extrajo Scream for me Brazil (1999). Otro premio para cualquier oreja metalera. A disfrutar.

Canciones sobre el Antiguo Egipto

La magia y el misterio que aún hoy en día emanan las historias, las leyendas, los mitos del Antiguo Egipto resulta asombroso. Quizá sea la civilización cuya imagen más se ha difundido en el mundo occidental, con sus pirámides, sus faraones, sus dioses, sus jeroglíficos.

Esta magia, este misterio, ha inspirado a multitud de artistas a lo largo de los siglos. Y nuestros músicos no iban a ser menos, claro. En esta selección que aquí traemos aparece el faraón, el esclavo, la misma maldición personificada, el renacido, el condenado, el que huye.

Una maravillosa colección de canciones sobre el Antiguo Egipto y sus mitos.

Gamma Ray – Valley of the Kings

El dios que resurge de su tumba en el Valle de los Reyes para conquistar el mundo. Aparece en el EP de 1997 del mismo título.

Iceberg – Himno al sol

Los barceloneses Iceberg debutaron en 1975 con un álbum conceptual sobre el Antiguo Egipto con el nombre del faraón Tutankhamon. La obra utiliza las vivencias y miserias históricas para asociarlas a las vivencias de la suya, y aunque podríamos destacar cualquier tema, nos quedamos con este Himno al sol.

Nightwish – Sahara

La ira del faraón y una huída a través del desierto. Del álbum de 2007 Dark passion play.

Tierra Santa – La momia

En su Tierra de leyenda (2000) incluyeron la historia del faraón muerto que, convertido en momia, no se pudo salvar y está condenado a permanecer en su tumba para siempre.

Mercyful Fate – Curse of the pharaohs

King Diamond advirtiendo: «no rompas los sellos ni disturbes su paz» o te caerá la maldición de los faraones. La escuchamos en el álbum Melissa de 1983.

Zar – Cry of the Nile

En esta aventura que John Lawton se marcó en 1990 bajo el nombre de Zar y titulada Live your life, incluyeron un homenaje a los esclavos que levantaron las pirámides: «Ten thousand gave their blood/to realize a dream/enslaved with a broken will/to build the palace of the king». Una joyita.

Metallica – Creeping death

La décima plaga de Egipto hecha música. James Hetfield es la muerte que se arrastra para acabar con los primogénitos del faraón. Single editado en 1984 que forma parte del álbum Ride the lightning.

Therion – In the deser of Set

Un canto al dios del desierto, del caos, de la sequía: «in the deser of Set/the seeds of Pandemonium lie/the darkened paradise/under the sand/await to rise». Parte del discazo Theli de 1996. El propio Seth aparece en la portada (fea) del disco.

Iron Maiden – Powerslave

El tema que da título al disco de 1984 nos cuenta en primera persona la impotencia y el lamento del faraón en el momento de su muerte, cómo se resiste a ser un esclavo del poder de la muerte y amenaza con esperar el paso de los siglos para emerger de nuevo de su tumba.

Dio – Egypt (the chains are on)

Del mismo año, 1984, también otro lamento, pero esta vez del esclavo que vive con las cadenas puestas y solo desea que su día se acabe. Pertenece al álbum The last in line.

Nile – Those whom the gods detest

Una banda de death metal que dedica toda su música a narrar historias ambientadas en el Antiguo Egipto. Y con asombrosos resultados. Este tema que traemos, del álbum de igual título, editado en 2009, pone voz al impenitente, al blasfemo, al que ofende a los dioses.

Perseveranth – Pirámide

Una canción de 2017 por una banda de Álava en su disco debut Creador. El nacimiento de un nuevo dios, inmortal, que resucita de su pirámide para combatir a sus enemigos.

Barclays James Harvest – Ra

En el álbum de 1976 titulado Octoberon escuchamos esta oda al nacimiento del dios Ra: «God of old now broken and defaced/punish all who’ve fallen from your grace».

Blue Murder – Valley of the Kings

«In a distant place in time a pharaoh wandered/In his mind he could see a kingdom with this king». En su debut, los muchachos de John Sykes nos cuentan cómo fue construido el Valle de los Reyes con el esfuerzo y la sangre de los esclavos: «It was built with flesh and blood/It wasn’t built by any God/Feel the kiss on the wind/And the blood on the sand». Se editó como single del álbum homónimo de 1989.

Canciones inspiradas por Edgar Allan Poe

Uno de los escritores más famosos, creador por sí mismo de un estilo de terror romántico que ha sido copiado hasta el infinito, vividor, adicto al opio, enamoradizo de muchachitas, un genio de la pluma. Se acaban de cumplir 210 años de su nacimiento y nos ha parecido una excelente razón para dedicarle un hueco en el blog. Cómo no, haciendo una selección de canciones inspiradas en sus cuentos.

Dale al play y disfruta…

Queen – Nevermore

Aparece en el álbum Queen II (1974) como parte del «Lado negro» del álbum, la cara B compuesta en su totalidad por Mercury. La canción Nevermore está inspirada en el poema «El cuervo».

Rotting Christ – The raven

Y también inspirada por The raven (El cuervo), para su álbum de 2019 The Heretics, desarrollan Rotting Christ esta fantástica composición en la que mezclan su música con partes cantadas y otras declamadas. Queda tan siniestro… Un vídeo estupendo, por cierto.

Lou Reed & David Bowie – Hop frog

En el año 2003 Lou Reed dedicó un álbum, The raven, a la obra de Poe. La edición doble contenía treina y seis cortes y la sencilla veintiuno. En ambos se incluye la historia del enano Hop-Frog en la que colabora David Bowie.

The Alan Parsons Proyect – The cask of amontillado

Tales of mystery and imagination, el debut de Alan Parsons no pudo encontrar mejor inspiración. Un álbum dedicado por entero al Universo Poe. Lúgubre, maravilloso, terrible. Cualquier tema sería bienvenido en esta selección, y nosotros nos quedamos con The cask of amontillado.

Iron Maiden – Murders in the Rue Morgue

Una de los personajes más populares de Poe, C. Auguste Dupin, protagonista de» Los crímenes de la calle Morgue», inspiró esta canción de unos inciáticos Iron Maiden. Parte de su segundo largo de 1981 titulado Killers.

Annihilator – Ligeia

En su fantástico disco debut, Alice in hell (1989), los canadienses Annihilator encontraron inspiración en este cuento macabro para componer Ligeia, y su historia de «reencarnación».

Crimsom Glory – Masque of the red death

Una de las historias más populares de Poe en el mundo del rock y el metal, «La máscara de la muerte roja», formó parte con esta canción del segundo largo de Crimson Glory, Transcendence (1988).

The White Stripes – Red death at 6:14

También inspirada en La máscara de la muerte roja, un jovenzuelo Jack White, en el dúo famosos The White Stripes, se atrevió a contar su propia versión del cuento. En el Sympathetic sounds of Detroit del 2000.

Crack – Descenso en el Mahëllstrong

Escrito de esta manera tan particular, los asturianos arrancaban su único álbum Si todo hiciera crack (1979) con este tema instrumental que mantiene el pulso narrativo con sus momentos de cordura y desesperación. Interesante escucha.

Metal Church – Of unsound mind

Con letra de John Marshall y música de Craig Wells, los metaleros Metal Church se marcaron una versión muy particular de «El corazón delator» para su trabajo de 1989 titulado Blessing in disguise.

Soda Stereo – Corazón delator

Como el propio título indica, también está inspirada en «El corazón delator». Aparece en el disco de 1988 titulado Doble vida.

Radio Futura – Annabel Lee

Otro de los relatos más populares en el circo musical es la triste historia de «Annable Lee». En este caso, la versión de Radio Futura en su excelente La canción de Juan Perro (1987)

Symphony X – King of terrors

Michael Romeo, mente pensante de Symphony X, ha tirado de la inspiración Poe en varias ocasiones; de hecho, compuso un álbum instrumental (The dark chapter) con varias canciones inspiradas en su obra. Aquí rescatamos King of terrors, del álbum The Odyssey, basada en «El pozo y el péndulo».

Nightwish – The poet and the pendulum

Igual que la anterior, se basa en «El pozo y el péndulo». Tuomas Holopainen, líder del grupo, reconoce su adoración por la obra de Poe y, además de en este tema, se ha inspirado en algunas ideas y temáticas del genio para sus composiciones. Aparece en Dark passion play (2007).

Y no podemos terminar este repaso sin nombrar una obra mastodóntica hecha con amor y mucho ingenio: Legado de una tragedia. Ópera rock compuesta por Joaquín Padilla (con la ayuda de Jacobo García) y que cuenta con grandes colaboraciones del rock y el metal en español. Concebida como una trilogía, la primera parte narra la vida tras la muerte de Edgar Allan Poe (reencarnado en un gato negro) y repasa algunas de sus narraciones más famosas.

Hay muchas más, incluso canciones inspiradas en sus personajes o en el propio autor, como Bob Dylan en Just like Tom Thumb’s blus, The Beatles en I am the Walrus o Tool en Sweat.

El heavy poppy de los años ochenta.

Aquellos años en los que las bandas de cualquier tipo comenzaron a parecerse sospechosamente: una fotografía llena de cardados, unas cuantas baladas («los heavies, las mejores baladas»), un montón de tipos medio vestidos, o medio desnudos, con una mezcla de cuero y encajes, el sonido a caja y lata en las baterías, las guitarras por debajo de los platillos, los coros infinitos y edulcorados, el reverb a tope y muchos teclados y sintetizadores. Esa es la imagen que los no aficionados al género se han quedado de los años ochenta, injustamente quizá.

Esta imposición del mercado, sobre todo yanqui, afectó a bandas de todo origen, creándose una cantidad de discos curiosos a cargo de músicos más o menos consagrados y más o menos originarios del heavy metal. Algunos aceptaron los sintetizadores y dieron protagonismo a los teclados. Otros directamente se gastaron un pastón en peluquería, cambiaron de productor, de país, de gustos sexuales y hasta de barra de labios. Otros aceptaron compositores externos que edulcoraran sus letras y sus escalas. Otros iban tan drogados que les daba igual. Algunos lo hicieron una vez y se arrepintieron. Otros se cebaron en el drama. Y los hay que aprovecharon la ausencia del líder para pastar en otros estilos.

Es difícil determinar cuándo comenzó este cruce de sonidos. La influencia del éxito del AOR, la explosión disco y la irrupción de la new wave puso de moda los sonidos sintetizados a finales de los setenta y comienzo de los ochenta. El auge del videoclip dio cada vez más importancia a la imagen. Las mejoras técnicas, con mesas de grabación más complejas y el acceso a secuenciadores y efectos cada vez más diversos, tuvieron mucho que ver también, así como el hecho de que grupos con trayectoria hard rock como Rainbow o Rush se atrevieran a experimentar con éxito sintetizadores, teclados y coros comerciales animó a las compañías a invertir en sus viejas nuevas glorias.

Sin embargo, lejos de despreciar esta colección de discos, venimos a defenderlos. Algunos están entre nuestros favoritos. Y son mejores que otros muy aclamados, más heavies, más aguerridos, más virtuosos. Azúcar metalero, heavy poppy. Allá vamos con nuestra pequeña selección de discos de bandas hard&heavy (más o menos) metidos en el sintetizador, la sobreproducción o, directamente, en el bote de laca.

Rush – Moving pictures – 1981

Quizá uno de los primeros en lograr un éxito viniendo del hard rock en este nuevo mundo del sinth-metal. Los canadienses, que ya habían comenzado la década simplificando su propuesta en Permanent waves, ahondaron más aún en este casi perfecto álbum. Los teclados, la percusión y ese sonido característico destacan en Tom Sawyer, The camera eye o Limelight, por ejemplo. El éxito de ventas (más de cuatro millones de copias en Estados Unidos) animó a la banda a continuar experimentando esta senda y a las majors del negocio a intentar emularles.

Z Z Top – Eliminator – 1983

A estos se les fue la mano con los sintetizadores, las piernas largas y la sobreproducción de estudio. Claro, que consiguieron vender más de diez millones de copias y, así, cualquiera no repite. Y dos años después se plagiaron, con menos fortuna y menos calidad, en Afterburner. Cinco singles, con Gimme all your lovin quedando como himno de época, o ese vídeo sonrojante para promocionar Legs. Los barbudos dieron lo mejor de sí, a pesar de ellos, y salieron victoriosos. Cuidado con I need you tonight, synthblues eighties.

Saxon – Destiny – 1988

Lo de Saxon comenzó, principalmente, con el cambio de compañía discográfica. Ya desde Innocent is no excuse (1985) dieron muestras de «debilidad» aunque mantuvieron la tensión (un poco) en Rock the nation (1986). Y se lanzaron al vacío. Destiny está lleno de azúcar, desde la versión de Christopher Cross (Ride like the wind), el protagonismo de los teclados en Song for Emma y Calm before the storm o la melodísima I can’t wait anymore. Adiós motos británicas, hola descapotables de California.

Dio – Sacred heart – 1985

Quizá de los mejores de esta selección, Dio pasó de esconder a su teclista a un lado del escenario a darle protagonismo, de roncar himnos míticos a melodear historias para todos los públicos. Consiguió cierto equilibrio con sus obras anteriores en truenos enmascarados con el sonido moderno: Rock’n’roll children o Hungry for heaven, incluso la misma Sacred heart; pero la fórmula no da más de sí en Shoot shoot o Like a beat of a heart. Una pena que el último álbum con Vivian Campbell no le dejara brillar como en anteriores entregas.

Judas Priest – Turbo – 1986

Después del éxito de Defenders of the faith (1984) se enmarcaron en el megaproyecto: un álbum doble con teclados, baterías sintéticas y guitarras sonando juntas sobre historias de amor, sexo y corazones solitarios. La compañía les cortó las alas y editó uno de sus discos más vendidos y aclamados, a pesar del cambio de look, no solo musical, si no también estético. La portada, las fotos de promoción. La dimensión del cambio se aprecia desde la inicial Turbo lover, la comercial Private property, con su riff y su coro de estadio, el hard rock previsible de Rock you all around the world o la cama de teclados de Out in the cold. Quedan momentos de antaño como la rabia de Reckless.

Iron Maiden – Somewhere in time – 1986

La fiebre alcanzó a una banda llena-estadios como Iron Maiden en mitad de los ochenta. El líder supremo, Steve Harris, entendió que necesitaban otro estilo, otro aire, y arrimó los sintetizadores y los trucos sonoros de estudio a sus huestes. El resultado, algo desigual, nos regaló momentos casi bíblicos, como Heaven can wait, Sea of madness o Wasted years, junto a otros algo más duros. La banda, a pesar del cambio, supo mantener la esencia, el estilo, además de adornarse con una imagen futurista que justificaba, en cierto modo, el cambio (ese Eddie cyborg). Los sintetizadores acabaron quedándose en el siguiente Seventh son of a seventh son (1988).

Van Halen – 5150 –  1986

Ya hablamos de este álbum por aquí. Eddie llevaba unos años dirigiendo su propuesta musical hacia sonidos más «comerciales», con grupos como Foreigner o Journey en su ideario. Los teclados y las melodías cobraban cada vez más protagonismo y el éxito de Jump con sus teclados míticos le acabó de convencer. La fuga de David Lee Roth fue la consecuencia o la razón para acabar produciendo un álbum como 5150. Baladas poderosas (Why can’t this be love, Love walks in), mucho teclado y armonía amable (Dreams) y alguna licencia roquera (Best of both worlds). El tercer álbum más vendido de Van Halen (casi ocho milloncejos despachados).

Y&T – Down for the count – 1985

Después de intentarlo con diferentes productores de éxito en el metal y el hard rock, como Chris Tsangarides (Mean streak) y Tom Allom (In rock we trust), los de Meniketti se dejaron invadir por la producción fácil, los sintetizadores, las letras tontas y los coros overdubs. Esta vez tampoco tuvieron suerte. Incluso tiraron de versiones, todos quería ser Quiet Riot: All american boy y You’re mama don’t dance como gancho de un disco que apenas alcanzó a vender lo que sus hermanos anteriores. El productor elegido, Kevin Beamish, hizo multiplatino a REO Speedwagon y fue un habitual de este sonido (Saxon, MSG, Keel). Curiosamente la balada Hands of time resulta excelente en el ideario de Y&T, como la inicial In the name of rock o (salvemos la letra) Don’t tell me what to wear. Lo dicen ellos mismos: Anything for money.

Blue Öyster Cult – The revölution by night – 1983

Otro dinosaurio que logró su éxito a mitad de los años setenta acabó cayendo del lado del poppy sintetizado. Sin perder su buen hacer compositivo, los chicos de la Östra Azul ficharon a la por entonces joven promesa Bruce Fairbairn para hacerse cargo de la producción, buscando, conscientemente, ampliar sus registros, digamos, radiables. No faltan grandes temas con buenos riffs, como Take me away, Veins o Feel the thunder, pero la mayoría de las canciones dan protagonismo a los arreglos de sintetizador y suenan baterías electrónicas. El álbum funciona en su conjunto y suena muy bien (si te gusta el estilo) en Eyes on fire, Dragon Lady o Shadow of California.

Uriah Heep – Head first – 1983

Tras más de diez años de dar guerra por los escenarios y las orejas de medio mundo, a comienzos de los años 80 Uriah Heep se encontraban en una encrucijada. Sin cantante, el teclista y compositor principal Ken Hensley se largaba junto al carismático bajista Trevor Bolder. Reclutaron al cantante Peter Goalby, al teclista John Sinclair y al bajista Bob Daisley. Con la producción de Ashley Howe, la banda se monta una colección de canciones donde se mezcla el AOR de radiofórmula predominante en la época (Journey, Foreigner) con buenos riffs metaleros y estribillos polifónicos. A destacar: The other side of midnight, Love is blind, Red lights y Weekend warriors. Curiosa la versión del joven Bryan Adams Lonely nights.

Sirva esta pequeña selección de muestra. Hay más. Se extendió a lo largo de toda la década. Podríamos nombrar a Accept (Eat the heat) aunque fuera solo por esa portada hiperlaqueada, a Blackfoot y su Vertical smile, Alice Cooper con su retorno mainstream de la mano de Desmond Child en Thrash, o la conversión de KISS desde el heavy de Lick it up hasta el azúcar de Crazy nights. Al final, fueron las bandas jóvenes, nacidas al calor del heavy de principios de década mezclado con los sonidos más sintetizados y las letras hedonistas, las que se hicieron la segunda mitad de década con la MTV y el mercado: Mötley Crüe, Ratt, Bon Jovi, Poison, Cinderella, Warrant y tantos otros.

Una gozada. Un infierno. Tú decides.

Rock y poesía (2). Otros diez poemas pasados por la guitarra.

rock-e-posia


En cierto modo es inevitable. La poesía y la música se tocan muy de cerca. Muchas de nuestras vivencias están asociadas a letras de canciones. Así que desde aquí volvemos a explorar la asociación entre escritores de poemas y compositores de canciones que comenzamos en la primera parte de Rock y poesía (dedicado a poemas y músicos de habla hispana: aquí tenéis el enlace.

Esta segunda parte recoge diez canciones en inglés basadas en otros tantos poemas. Como de costumbre, dale al play y disfruta.

Derek & The Dominos – I am yours

Basado en el poema The story of Layla and Majnum, que, de paso, inspiró la canción Layla. La mayoría de la letra la escribió el poeta persa Nizami, y así se acredita en la propia canción. Aparece en el imperdible Layla and other assorted love songs de 1970.

Celtic Frost – Sorrows of the moon

Tom G Warrior canta la versión en inglés de este poema de Charles Baudelaire. Aparece en el álbum Into the Pandemonium de 1987.

Roger Waters – Wait for her

Waters grabó para su Is this the live we really want? de 2017 una versión del poema Lesson from the Kama Sutra (wait for her) del poeta palestino Mahmoud Darwish. El músico se quedó prendado del valor trascendental del amor e intentó reproducirlo con su música.

Nightwish – Song of myself

Tuomas Holopainen escribe su propia versión del poema homónimo de Wal t Whitman en un intento de mezclar la épica musical con la épica lírica. Del álbum Imaginaerum (2011).

Wishbone Ash – Stand and deliver

Jugando con el antagonismo del poema de Alfed Noyes The Highwayman la banda realizó su propia versión para el disco de 1978 No smoke without fire.

Iron Maiden – Rime of the ancient mariner

No podía faltar. Catorce minutos gloriosos de la Historia del Metal basado en el poema de Samuel Taylor Coleridge. Steve Harris compuso la música para el álbum de 1984 Powerslave.

Steve Nicks – Annabel Lee

Aunque apareció en su disco de 2011 titulado In your dreams, Nicks asegura que tenía la canción escrita desde sus 17 años. Los productores de su disco, Dave Stewart y Glen Ballard, le animaron a terminarla. Basada en el poema de Edgar Allan Poe.

Peter Gabriel – Mercy street

Basada en el poemario de Anne Sexton, en especial en 45 Mercy Street, una mujer enferma mental cuya historia impresionó a Gabriel hasta el punto de contar en esta canción con las propias palabras de Anne. Aparece en So (1986).

Rush – Out of the cradle

De nuevo un poema de Walt Whitman sirve de base para una canción. La reflexión profunda sobre la pérdida y el amor acabó en el disco Vapor trails de 2002.

Judas Priest – Sea of red

Rob Halford hizo su propia versión del poema In Flanders fields de John McCrae acerca de la devastadora imagen de los campos de batalla durante la I Guerra Mundial. Lo escuchamos en su último Firepower (2018).

El arte del plagio en el rock (2)

descarga

Es tiempo de volver a revisar algunas grandes imitaciones de la Historia del Rock. No mal interprete nadie mis palabras, pues, como decía en la primera parte de El arte del plagio en el rock, copiar, en cierto modo, ha sido una de las maquinarias de la evolución artística. Pero hay quien lo hace con acierto, reinventando, regenerando ideas, y quien lo hace de manera vulgar, «fusilando» el original sin vergüenza ninguna.

Aquí, nuestra segunda oferta de plagios más o menos disimulados en el rock. En primer lugar el copiador y después el copiado.

Iron Maiden  contra Beckett

Pues sí, la (quizá) banda más grande del heavy metal tiene sobre sus hombros una historia de plagio. Después de años de litigio resolvieron (con dinero) la demanda por la canción Hallowed be thy name. Al parecer reproduce partes casi idénticas de un tema de Beckett titulado Life’s shadow. Por si hay dudas, Rod Smallwood, manager de Iron Maiden, lo fue antes de Beckett.

Mago de Oz contra Labanda

Los archifamosos Mago de Oz han sido acusados de hacer homenajes más o menos discretos en casi todos sus discos. Entre eso y las versiones parece que se hayan olvidado de componer sus propias canciones. Sin quitarles mérito alguno (por aquí nos gustan), la canción Molinos de viento, de La leyenda de La Mancha, no disimula su ¿inspiración? desmedida en Un camino de cerveza del Fiesta campestre (rockmería) de Labanda (a partir de los 30 segundos).

Pink Floyd contra Van Morrison

Parece una blasfemia acusar de plagio a Pink Floyd, pero debéis escuchar las dos canciones. Difícil entender que David Gilmour (responsable del riff de guitarra) no hubiera escuchado Almost Independence Day de Van Morrison cuando componía Wish you were here más o menos a medias con Roger Waters. Aunque el tema de Van Morrison evoluciona de manera distinta al de Pink Floyd hay de dónde sacar «parecidos razonables». Ahí dejo las dos.

Nirvana  contra Killing Joke

Uno de los singles más vendidos en su año, Come as you are, de Nirvana, se basa en un riff de guitarra y un arreglo bastante ¿similar? al tema Eighties de Killing Joke. Tras un poco de polémica (y quizá un arreglo económico) la versión oficial de Nirvana defendía que Kurt Cobain se había inspirado en Eighties para lograr el riff de Come as you are pero dándoles un pulso lento, una inspiración, vaya. Aquí os los dejo.

Sam Smith contra Tom Petty

El cantante Sam Smith no es precisamente conocido por estas páginas, pero tuvo varios números uno y alcanzó a ganar un Grammy por su canción Stay with me. Grammy que tuvo que compartir con Tom Petty y Jeff Lynne meses después porque, efectivamente, su canción estaba «inspirada» en I won’t back down (¿nadie se había dado cuenta antes?). Al final Tom y Jeff acabaron registrados como co-autores de Stay with me. ¡El único Grammy ganado por Tom Petty!

Radiohead contra The Hollies

Este es curioso. La canción que hiciera populares a Radiohead en 1992, Creep, la que, posiblemente, les dio el sustento para desarrollar su carrera los siguientes años, acabó en los tribunales. Albert Hammond y Mike Hazlewood, miembros de The Hollies, encontraron similitudes con su The air that I breathe. Tom Yorke se vio obligado a compartir los créditos de Creep con ellos. Algo habría de cierto, ¿no?

The Beatles contra Chuck Berry

No se escapa nadie. Chuck Berry encontró similitudes entre su canción You can’t catch me y la compuesta por John Lennon titulado Come together. Después de un tira y afloja, Lennon acabó reconociendo su culpabilidad. Como parte del acuerdo, acabó grabando Rock N’Roll en 1975 con versiones de Berry, incluida, curiosamente, ese You can’t catch me.

Miguel Bosé contra T-Rex

Esta también resulta curiosa. Un jovencísimo Miguel Bosé bailó y cantó hasta la saciedad Super Superman en 1979 haciéndose famoso. El trampolín, vaya, de su larga carrera. Pues resulta ciertamente parecida a Telegram Sam de T-Rex (que a su vez se parece a su propia Get it on, todo hay que decirlo). Ese ritmo, esa melodía, ese arreglo…

Y aún hay más, ¡advertimos que habrá tercera parte!

Thin Lizzy en diez versiones

Thin Lizzy es una de las bandas habituales de este blog. Nos encanta su música y hasta hemos alabada la biografía que de su alma y principal compositor, Phil Lynott, hizo Graeme Thomson. Así que, al final, teníamos que rendir un homenaje en nuestra sección de versiones. Y, ¿qué manera mejor que recrear su música en la voz y la creatividad de otros músicos favoritos? Fans, al fin y al cabo, de Thin Lizzy. La selección no ha sido nada fácil, por cierto.

Dale al play y disfruta…

Iron Maiden – Massacre

Esta canción tiene todos los ingredientes que hicieron grandes a Thin Lizzy: dobles guitarras armonizadas, una línea melódica pegadiza, un buen solo y una letra con gancho. Iron Maiden, hijos bastardos suyos, no se lo pensaron en 1988 como cara B del single Can I play with madness?. La original en Johnny the Fox (1976).

Anthrax – Cowboy song

El álbum Jailbreak de 1976 fue el momento de mayor popularidad y éxito del grupo. De ese disco encontramos varias covers aquí. Esta, con un tinte de far west, la clavaron a su estilo Anthrax como parte del single Black lodge de 1993.

Bon Jovi – The boys are back in town

Precisamente el single más popular de ese Jailbreak (1976) fue este tema, llevado al terreno eighties por Bon Jovi para el recopilatorio Starway to heaven/Highway to hell de 1989. Pierde parte del rollo roquero pero gana en la interpretación vocal.

Raven – The rocker

Sin duda la banda de Dublín supo llegar a los corazones y las orejas de artistas variopintos. Los británicos Raven se marcan su particular viaje en el tiempo marcándose The rocker en su álbum Glow de 1994. La original fue single y apareció en el álbum Vagabounds of the western world de 1973.

Sodom – Cold sweat

Hasta una banda en apariencia tan alejada del Universo de Phil Lynott y sus secuaces como los alemanes Sodom se dejaron engañar para hacer esta versión incluida en su cuarto largo Better off dead (1990). La original podemos escucharla en el último largo de la banda, Thunder and lightning (1983).

John Norum & Glenn Hughes – Opium trail

La pareja formada por el guitarrista sueco John Norum y el hiperactivo Glenn Hughes se marcaron un extraordinario trabajo titulado Face the truth en 1992. Incluye esa joya, tema emblemático y polémico sobre drogas que aparece en el imprescindible Bad reputation de 1977.

Tesla – Bad reputation

De ese mismo álbum se marcaron Tesla un homenaje, exactamente del tema título, para su primer álbum de versiones titulado Real to real del 2007. Tan buena que da miedo. Menudo riff. Y ojito al solo.

Def Leppard – Don’t believe a word

Y solo un año antes los británicos Def Leppard editaron su álbum de versiones titulado Yeah! en la que también se permitieron el lujo de redondear su propia visión de una canción emblemática de Thin Lizzy. En esta ocasión, famosa también en la voz y la guitarra de Gary Moore, la original se escucha en Johnny the Fox (1976).

Ace Frehley y Slash – Emerald

No podía faltar una de mis favoritas de Thin Lizzy, también del álbum Jailbreak de 1976, en las guitarras de dos cracks como Slash y Ace Frehley. La grabaron para el disco de versiones de este último, titulado Origins, vol.1 y publicado en 2016.

Gamma Ray – Angel of death

Curiosa elección la de los germanos Gamma Ray para acompañar el single del tema Heaven or hell de 2001. Tema de un disco menor del grupo, Renegade (1981), cobra una nueva vida en las manos y la voz de Kai Hansen.

Y con esto completamos las diez canciones de una difícil selección. Para redondear nuestro trabajo, os dejamos la inevitable y archifamosa versión del Whiskey in the jar de Metallica. Aunque los arreglos y la cover de Phil se ha convertido en el estándar del que todos tiran, no es suya, si no una canción tradicional irlandeses. En este enlace os lo contamos.

Metallica – Whiskey in the jar