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El arte del plagio en el rock (2)

descargaEs tiempo de volver a revisar algunas grandes imitaciones de la Historia del Rock. No mal interprete nadie mis palabras, pues, como decía en la primera parte de El arte del plagio en el rock, copiar, en cierto modo, ha sido una de las maquinarias de la evolución artística. Pero hay quien lo hace con acierto, reinventando, regenerando ideas, y quien lo hace de manera vulgar, “fusilando” el original sin vergüenza ninguna.

Aquí, nuestra segunda oferta de plagios más o menos disimulados en el rock. En primer lugar el copiador y después el copiado.

Iron Maiden  contra Beckett

Pues sí, la (quizá) banda más grande del heavy metal tiene sobre sus hombros una historia de plagio. Después de años de litigio resolvieron (con dinero) la demanda por la canción Hallowed be thy name. Al parecer reproduce partes casi idénticas de un tema de Beckett titulado Life’s shadow. Por si hay dudas, Rod Smallwood, manager de Iron Maiden, lo fue antes de Beckett.

Mago de Oz contra Labanda

Los archifamosos Mago de Oz han sido acusados de hacer homenajes más o menos discretos en casi todos sus discos. Entre eso y las versiones parece que se hayan olvidado de componer sus propias canciones. Sin quitarles mérito alguno (por aquí nos gustan), la canción Molinos de viento, de La leyenda de La Mancha, no disimula su ¿inspiración? desmedida en Un camino de cerveza del Fiesta campestre (rockmería) de Labanda (a partir de los 30 segundos).

Pink Floyd contra Van Morrison

Parece una blasfemia acusar de plagio a Pink Floyd, pero debéis escuchar las dos canciones. Difícil entender que David Gilmour (responsable del riff de guitarra) no hubiera escuchado Almost Independence Day de Van Morrison cuando componía Wish you were here más o menos a medias con Roger Waters. Aunque el tema de Van Morrison evoluciona de manera distinta al de Pink Floyd hay de dónde sacar “parecidos razonables”. Ahí dejo las dos.

Nirvana  contra Killing Joke

Uno de los singles más vendidos en su año, Come as you are, de Nirvana, se basa en un riff de guitarra y un arreglo bastante ¿similar? al tema Eighties de Killing Joke. Tras un poco de polémica (y quizá un arreglo económico) la versión oficial de Nirvana defendía que Kurt Cobain se había inspirado en Eighties para lograr el riff de Come as you are pero dándoles un pulso lento, una inspiración, vaya. Aquí os los dejo.

Sam Smith contra Tom Petty

El cantante Sam Smith no es precisamente conocido por estas páginas, pero tuvo varios números uno y alcanzó a ganar un Grammy por su canción Stay with me. Grammy que tuvo que compartir con Tom Petty y Jeff Lynne meses después porque, efectivamente, su canción estaba “inspirada” en I won’t back down (¿nadie se había dado cuenta antes?). Al final Tom y Jeff acabaron registrados como co-autores de Stay with me. ¡El único Grammy ganado por Tom Petty!

Radiohead contra The Hollies

Este es curioso. La canción que hiciera populares a Radiohead en 1992, Creep, la que, posiblemente, les dio el sustento para desarrollar su carrera los siguientes años, acabó en los tribunales. Albert Hammond y Mike Hazlewood, miembros de The Hollies, encontraron similitudes con su The air that I breathe. Tom Yorke se vio obligado a compartir los créditos de Creep con ellos. Algo habría de cierto, ¿no?

The Beatles contra Chuck Berry

No se escapa nadie. Chuck Berry encontró similitudes entre su canción You can’t catch me y la compuesta por John Lennon titulado Come together. Después de un tira y afloja, Lennon acabó reconociendo su culpabilidad. Como parte del acuerdo, acabó grabando Rock N’Roll en 1975 con versiones de Berry, incluida, curiosamente, ese You can’t catch me.

Miguel Bosé contra T-Rex

Esta también resulta curiosa. Un jovencísimo Miguel Bosé bailó y cantó hasta la saciedad Super Superman en 1979 haciéndose famoso. El trampolín, vaya, de su larga carrera. Pues resulta ciertamente parecida a Telegram Sam de T-Rex (que a su vez se parece a su propia Get it on, todo hay que decirlo). Ese ritmo, esa melodía, ese arreglo…

 

 

Y aún hay más, ¡advertimos que habrá tercera parte!

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Versioneando: Thin Lizzy en diez versiones

Thin Lizzy es una de las bandas habituales de este blog. Nos encanta su música y hasta hemos alabada la biografía que de su alma y principal compositor, Phil Lynott, hizo Graeme Thomson. Así que, al final, teníamos que rendir un homenaje en nuestra sección de versiones. Y, ¿qué manera mejor que recrear su música en la voz y la creatividad de otros músicos favoritos? Fans, al fin y al cabo, de Thin Lizzy. La selección no ha sido nada fácil, por cierto.

Dale al play y disfruta…

Iron Maiden – Massacre

Esta canción tiene todos los ingredientes que hicieron grandes a Thin Lizzy: dobles guitarras armonizadas, una línea melódica pegadiza, un buen solo y una letra con gancho. Iron Maiden, hijos bastardos suyos, no se lo pensaron en 1988 como cara B del single Can I play with madness?. La original en Johnny the Fox (1976).

Anthrax – Cowboy song

El álbum Jailbreak de 1976 fue el momento de mayor popularidad y éxito del grupo. De ese disco encontramos varias covers aquí. Esta, con un tinte de far west, la clavaron a su estilo Anthrax como parte del single Black lodge de 1993.

Bon Jovi – The boys are back in town

Precisamente el single más popular de ese Jailbreak (1976) fue este tema, llevado al terreno eighties por Bon Jovi para el recopilatorio Starway to heaven/Highway to hell de 1989. Pierde parte del rollo roquero pero gana en la interpretación vocal.

Raven – The rocker

Sin duda la banda de Dublín supo llegar a los corazones y las orejas de artistas variopintos. Los británicos Raven se marcan su particular viaje en el tiempo marcándose The rocker en su álbum Glow de 1994. La original fue single y apareció en el álbum Vagabounds of the western world de 1973.

Sodom – Cold sweat

Hasta una banda en apariencia tan alejada del Universo de Phil Lynott y sus secuaces como los alemanes Sodom se dejaron engañar para hacer esta versión incluida en su cuarto largo Better off dead (1990). La original podemos escucharla en el último largo de la banda, Thunder and lightning (1983).

John Norum & Glenn Hughes – Opium trail

La pareja formada por el guitarrista sueco John Norum y el hiperactivo Glenn Hughes se marcaron un extraordinario trabajo titulado Face the truth en 1992. Incluye esa joya, tema emblemático y polémico sobre drogas que aparece en el imprescindible Bad reputation de 1977.

Tesla – Bad reputation

De ese mismo álbum se marcaron Tesla un homenaje, exactamente del tema título, para su primer álbum de versiones titulado Real to real del 2007. Tan buena que da miedo. Menudo riff. Y ojito al solo.

Def Leppard – Don’t believe a word

Y solo un año antes los británicos Def Leppard editaron su álbum de versiones titulado Yeah! en la que también se permitieron el lujo de redondear su propia visión de una canción emblemática de Thin Lizzy. En esta ocasión, famosa también en la voz y la guitarra de Gary Moore, la original se escucha en Johnny the Fox (1976).

Ace Frehley y Slash – Emerald

No podía faltar una de mis favoritas de Thin Lizzy, también del álbum Jailbreak de 1976, en las guitarras de dos cracks como Slash y Ace Frehley. La grabaron para el disco de versiones de este último, titulado Origins, vol.1 y publicado en 2016.

Gamma Ray – Angel of death

Curiosa elección la de los germanos Gamma Ray para acompañar el single del tema Heaven or hell de 2001. Tema de un disco menor del grupo, Renegade (1981), cobra una nueva vida en las manos y la voz de Kai Hansen.

Y con esto completamos las diez canciones de una difícil selección. Para redondear nuestro trabajo, os dejamos la inevitable y archifamosa versión del Whiskey in the jar de Metallica. Aunque los arreglos y la cover de Phil se ha convertido en el estándar del que todos tiran, no es suya, si no una canción tradicional irlandesa.

Metallica – Whiskey in the jar

 

Sexo en el rock (13): dominación, dolor y placer (BDSM songs)

Sexo en el rock: dominación, dolor y placer

El mundo sadomasoquista habita entre nuestros roqueros. La mezcla de dolor y placer, de dominación y sexo, se ha convertido en un clásico de la censura, la oscuridad de nuestros deseos y por culpa de la ola neo-masoquista de novelas y taquillazos de pantalla en una perversión de moda. Pero esto de la dominación no es tema para flojos ni peleles. Si lo tuyo es el bondage o cualquier variante que practiques aquí tienes tu banda sonora. Y si no, bueno, también resulta interesante conocer los flirteos con el dolor y la humillación de nuestras estrellas.

Guns N’Roses – Pretty tide up

En su aclamado Use your illusion de 1991 la banda más gamberra colocó este pequeño cuento sobre una señorita de Melrose que “no se satisfacía sin un poco de dolor”. Una historia real de Izzy Stradlin.

Pearl Jam – Satan’s bed

Para el imprescindible Vitalogy (1994) el guitarrista Stone Gossard escribió esta copla junto a Eddie Vedder sobre el dolor y el placer y el uso de agujas.

Parálisis Permanente – Vamos a jugar

Su imagen bondage y las letras de sus canciones los convierten en adalides del sadomaso patrio. En Vamos a jugar cantan “es tan fácil convencerte (…) Siento mucho hacerte daño, solo así aprenderás”. Del debut de 1982 El acto.

Gabinete Caligari – Golpes

En su primera versión, este tema formó parte de un single con los anteriores sujetos de esta lista, allá por 1982. En esta versión, regrabada once años más tarde para el recopilatorio Grandes éxitos, Urrutia sigue preguntando “dónde están tus golpes, o sí, corazón, dónde está mi dolor”

Green Day – Dominated love slave

Cuando aún eran unos completos desconocidos, en el álbum Kerplunk (1991) introdujeron este tema con letra de Tré Cool, batería, quien además canta y toca la guitarra, donde pide “puedes azotarme si no me porto bien”.

Reincidentes – Sadomasoquista

En el álbum de 1991 Ni un paso atrás encontramos otra historia en la que el protagonista reconoce “cuánto disfruto haciendo el animal y escuchando tus gemidos”. Aunque originalmente no tenía una lectura sexual resulta bastante explícito y adecuado. Si Tré era el pasivo, Fernando se hará cargo…

Helloween – Mr Torture

En su tono jocoso habitual, la banda de la calabaza propone una letra sobre el “Señor Tortura” dando placer violento a una amiga. Lo curioso es que la compuso también el batería del grupo. ¿Irá con el gremio? Del álbum The dark ride (2000)

Iron Maiden – Hooks in you

¿Qué clase de mujer puede estar esperando tras la puerta verde?, se pregunta Bruce Dickinson al principio de esta canción. Pues una que pondrá “ganchos en ti, ganchos en mi, ganchos en el techo”. Directo, al grano, formó parte de No prayer for the dying (1990).

Rammstein – Ich tu dir weh

Los maestros alemanes de la provocación sexual (vaya, de la provocación) también acompañaron esta canción (literalmente significa “te hiero”) con un vídeo explícito. Del álbum Lieber ist für alle da (2009)

The Stooges – I wanna be your dog

Pocas canciones tan sumisas: “me tumbaré en mi sitio favorito, quiero ser tu perro”. Del álbum debut de la banda allá por 1969.

Joan Jett & the Blackherats – Fetish

Y aquí tiene Iggy Pop a su dominatix: Joan quiere dominarte, hacerte su esclavo… latigazos incluidos. Del álbum Sinner del 2006.

The Rolling Stones – Under my thumb

Y si aún quieres un poco más de dominación, Mike Jagger te propone ser su “gato siamés (…) es la mascota más dulce del mundo” siempre bajo su pulgar. Un clásico de 1966 para el álbum Aftermath basado en hechos reales. Si lo que no hayan probado estos…

KISS – Sweet pain

No podía faltar el vicioso más avaricioso del rock. En Destroyer (1976) Gene Simmons canta “te enseñaré a amar de modo diferente, te enseñaré a amar mi dulce dolor, me amarás de cualquier forma que yo diga”.

 

 

 

 

 

Iron Maiden – Rebuscando en la basura de “No prayer for the dying”- 1990

¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de Iron Maiden y su álbum No prayer for the dying de 1990

En una discografía tan mítica y mitificada como la de Iron Maiden todos tenemos nuestras filias y nuestras fobias. A pesar de que es una de mis bandas favoritas no adoro con ceguera sus discos míticos, plagados de enormes canciones y algunos fiascos igual de memorables, ni trago la basura que han desarrollado con mejor o peor criterio en obras menos lúcidas. Así que a la hora de traer un disco a rescatar a esta sección ninguno mejor que No prayer for the dying, el peor de la primera época de Bruce Dickinson, el que marcó el debut de Janick Gers y el adiós temporal de Adrian Smith. Uno de los más vendidos de la banda, por cierto, y su último pelotazo en los Estados Unidos. Vaya, casi siempre se coloca al final de la lista de favoritos junto a The final frontier o Virtual XI

A esta obra se le ha acusado de falta de inspiración, de reciclar ideas, de una producción plana o de traicionar, directamente, el propio legado. Cierto es que las canciones son cortas, nada pretenciosas, con riffs sencillos y progresiones más simples, buscando, supongo ampliar el mercado hacia orejas menos metálicas y más roqueras. El gran cambio lo entendemos a través de  la interpretación de Dickinson, que roza el hard rock y abandona en la mayoría de las melodías su bombástico estilo y se vuelve rasposos, oscuro, un poco setentero. Giro estilístico que explotaría en sus primeros pinitos en solitario. Así, las composiciones se aligeran en un intento de “volver a los primeros discos”, según muchos entendidos, pero yo no lo creo así: Harris y compañía intentaron sacar tajada del último subidón hard-roquero de finales de los ochenta con canciones como el single Bring your daughter… to the slaughter, un saca-cuartos musical sin mucha chicha, pero mejores que The assassin, Public enema number one o la infumable Tailgunner.

Pero ¿qué rebuscamos en la basura de este No prayer for the dying?

En contra de la opinión tan generalizada, y sin venirme arriba, creo que no es malo. Su principal defecto es la ausencia de un tema cañón que haya perpetuado en la iconografía sonora y los directos de la banda, que sí pasa en Fear of the dark, por ejemplo, o incluso Factor X. Los temas buenos no son la bomba y los malos no son tan malos.

Si rebusco bien, Mother russia es Maiden en su mejor versión, mantiene la complejidad, la estructura, los solos, los cambios. También No prayer for the dying se acerca a ese clasicismo, con la, quizá, mejor interpretación de Dickinson y excelentes arreglos de teclado y cuerdas (y un bajo mastodóntico). Es curioso que Bruce cante mejor en los temas que no compone, con un estilo más ochentero. Hooks in you y su historia sadomasoquista gusta sobre todo en el estribillo, los cambios me parecen acertados. Igual rollo hard-rock que el single Holy smoke, buen riff, directo, sin más historia ni ambición pero bien acabado y pegadizo (sí, hablamos de Iron Maiden) Y, aunque parezca increíble, creo que Fates warning es de lo mejorcito del disco.

Suficiente basura rescatada para darle una escucha a este disco.

Pero si aun así queréis más “basura made in Maiden” probad con estos enlaces:

Canciones que amo y vosotr@s odiáis.

puto-gato

 

Esto es una especie de cara B. Después del éxito de la entrada anterior, aquellas Canciones que odio y vosotr@s amáis, compartiendo mis temas repudiados, aquellas famosas y populares que me han hartado y aburrido, traigo una versión espejo: las canciones que habéis propuesto en este mismo blog o en las redes sociales. El título lleva un poco a engaño, pues no todas son amadas. Pero la mayoría siguen siendo importantes y caen de vez en cuando en mis orejas. En fin, aquí dejo algunas canciones que vosotr@s odiáis y yo (aún) amo. Si no me quedo sin lectores después de esto…

Bruce Springsteen – Born in the U.S.A.

 

Metallica – Nothing else matters

 

Extreme – More than words

 

The Rolling Stones – (I can’t get no) satisfaction

 

Boston – More than a feeling

 

AC/DC – Thunderstruck

 

Kansas – Dust in the wind

 

Whitesnake – Is this love

 

Led Zeppelin – Starway to heaven

 

Iron Maiden – Run to the hills

 

Iron Maiden. Deconstrucción – Juanjo Ordás

Deconstrucción Iron MaidenIron Maiden. Deconstrucción – Juanjo Ordás (Editorial Milenio)

Si estás dispuesto a leer este libro, has de tener en cuenta dos cosas. La primera, debes ser un fan fatal de los británicos Iron Maiden. La segunda, si cumples la anterior, te vas a cabrear. ¿Por qué digo esto? Porque Juanjo Ordás hace un estupendo ejercicio de crítica a toda la discografía de la banda y la de varios de sus miembros en solitario. Y cuando digo crítica me refiero a desmenuzar con criterio, datos y sin sesgo su sincera opinión sobre cada canción que se ha editado, así como de las sucesivas giras del grupo.

Con ello, si no adoras a estos creadores de una leyenda del heavy, ni lo intentes. Disfrutarás del libro escuchando las canciones a medida que lees, refrescando los detalles por los que Ordás pasa, adivinando qué se deja y, sobre todo, debatiendo (en silencio) sus opiniones. Y en eso radica la segunda condición. Algunas veces no te gustará lo que dice. No malentiendas esto, siempre argumenta muy bien. Pero, claro, al fin y al cabo esto es arte y cada uno puede verlo desde su gusto y su propia cultura.

En cualquier caso, considero un ejemplo de ensayo personal estas poco más de doscientas páginas de “Iron AutorMaiden. Deconstrucción”. Un libro que se escucha, una música que se lee. Reconozco que me ha permitido reflexionar sobre algunas cuestiones musicales y personales de la banda. Coincido en sus opiniones sobre ciertos clásicos ensalzados en demasía mientras pone en primera línea alguna de sus obras más recientes. Sin embargo, es demasiado complaciente con Paul Di’anno y con sus dos primeros discos. Como dije antes, cada uno ve la música desde su rincón.

Y no te destripo más. Si, como decía al principio, adoras la carrera musical de Iron Maiden (¿qué heavy no tiene un disco, una camiseta?), tienes a mano la discografía y quieres pasar unas horas revisando su legado creciente… este es tu libro.

Como recomendación final, no olvides repasar el catálogo de libros musicales de la Editorial Milenio. Una buena labor musical… en papel.

 

 

Derek Riggs: más allá de Iron Maiden

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Derek Riggs: más allá de Eddie

Si en el mundo del heavy metal hay un ilustrador archiconocido ese es Derek Riggs. Solamente por haber creado a uno de los bichos más famoso, imitado, adorado y tatuado: Eddie the Head, la mascota de los británicos Iron Maiden. Derek se convirtió en el dibujante de cabecera de la banda desde sus primeros singles. De manera ininterrumpida realizó posters, portadas, libretos, banderas y cualquier cosa que Iron Maiden necesitaran, incluso colaboraba en la concepción de los escenarios de las giras. Esta relación se rompió a principios de los 90, en parte por la mala relación personal/artística del dibjante con algún miembro del grupo. Desde entonces ha realizado algunas colaboraciones pero sin continuidad (por ejemplo, la portada del álbum Brave New World o la del recopilatorio Somewhere back in time del 2008).

 

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Pero este tipo también repartió sus pinceles (y su ordenador) por otro buen puñado de portadas, algunas de las cuales no desmerecen las de Iron Maiden. El cantante de la banda, Bruce Dickinson, le buscó para su Accident of birth. Ilustró el Infinite de Stratovarius y dos miembros del grupo, Timo Kotipelto y Timo Tolkki, le buscaron en sus proyectos en solitario. Hizo una estupenda portada para uno de los mejores discos de Gamma Ray de título Powerplant. También ilustró el disco de Valhalla titulado Once upon a time…

Tuvo una historia curiosa con los grupos Ñu y Saurom. Hace años, para el álbum Réquiem de los primeros, la compañía de discos pagó a Derek por una portada que no gustó (parece ser que al propio Jose Carlos Molina) y se guardó en un armario. Tiempo después, para el álbum de Saurom (entonces Saurom Lamderth) titulado El guardián de las melodías perdidas, aprovecharon el dibujo. En la página de Riggs aún enarbola el logo de Ñu que, según él, rediseñó. Ahí os dejo ambos.

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Retornos sonados del rock.

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Retornos sonados del rock: ¿segundas partes siempre son buenas?

La mayoría de las veces dicen volver por amor, o sea, que se echan de menos o que tenían ganas de trabajar juntos de nuevo o que ahora ha surgido la chispa adecuada. Pero, casi siempre, el dinero ronda por todas estas reuniones más o menos genuinas, más o menos insinceras. ¿A nosotros, aficionados, oyentes, acaso nos importan las razones? Que nos saquen el dinero haciendo buenos discos y ruidosos conciertos. Si luego se aman o se odian, para ellos queda. Aunque en ocasiones segundas (y hasta terceras) partes no solo no son buenas, casi indeseables.

He aquí una selección de las muchas vueltas y revueltas en el universo sonoro del rock y el metal. Tú dirás qué te parecen.

1. El retorno clásico

La banda se cerró. No hubo más discos, ni más conciertos. Pero un buen día se reúnen. Tal vez para un evento concreto, quizá coinciden en una fiesta o, simplemente, murió la razón del odio. Retornos clásicos hay donde elegir. Algunos se curran uno o varios discos juntos; sirvan de ejemplo los de Deep Purple (el Mark II de 1984) o Europe (2003). Otros hacen caja con una gira y “adiós muy buenas”, como Héroes del Silencio (2007).

 

2. El retorno temporal

Esta variedad de retorno se da cuando una banda más o menos conocida mantiene su actividad de conciertos y álbumes perdiendo eso que llamamos “miembros originales”. Pasados unos años, y cuando la situación lo permite, el line-up considerado original se reúne y nos deleita con una gira o alguna grabación. Tras el arrebato inicial o el llenado de caja esos miembros reciben de nuevo la patada y la banda continúa contratando en su lugar a otros músicos. Ejemplos de este retorno, el de Barón Rojo (2011) y el de Kiss (1996). Barón Rojo reunió la formación de sus primeros álbumes para una gira y una película documental durante varios meses; después Sherpa (bajista) y Hermes Calabria (batería) no fueron invitados a continuar en el grupo y los hermanos de Castro (Armando y Carlos) llamaron a otros músicos. En el caso de Kiss, tras varias giras y un álbum de estudio, los miembros originales Ace Frehley (guitarra) y Peter Criss (batería) fueron expulsados y sustituidos por otros músicos (y hasta hoy).

 

3. El retorno del hijo pródigo

Por alguna razón uno de los miembros principales del grupo se larga o es expulsado. Pasados unos años, tras el fracaso de ambos por separado, se produce el regreso. A veces vuelven a romper, otras continúan con más o menos amor y éxito (inseparables). Yo propongo como ejemplos el retorno de Rob Halford a Judas Priest (2003), el de Joey Belladona a Anthrax (dos veces, que ya tiene mérito, en 2005 y 2010) o el doble regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a Iron Maiden (1999).

 

4. El retorno con muerto

Uno de los retornos más difíciles: uno de los miembros está muerto. ¿Qué hacemos? Hay dos variedades: sustituimos al muerto por otro músico o usamos un fantasma. Grupos que han regresado sustituyendo al desparecido hay varios, entre otros Led Zeppelin (en un par de ocasiones, la última en 2007 con Jason Bonham en la batería) o Alice in Chains (William Du Vall ocupó el puesto de Layne Staley en 2005 y hasta hoy). El retorno con fantasma más famoso lo protagonizaron The Beatles con su ficticia reunión de 1995: Paul McCartney (bajista), Ringo Starr (batería) y George Harrison (guitarra) grabaron una “nueva” canción con John Lennon (cantante para la ocasión y asesinado quince años antes) utilizando una maqueta de este último. Y no olvidemos a los Thin Lizzy sin Phil Lynott, tela.

 

5. El retorno sin nombre

Una formación se reúne tras varios años pero ¡oh, sorpresa! no pueden usar su antiguo nombre. El ejemplo arquetípico lo ofrecen Heaven&Hell: los miembros de Black Sabbath entre 1980 y 1982  no pudieron utilizar el nombre de la banda en su reunión de 2006, por lo que utilizaron el de su álbum más famoso.

Sexo en el rock (3): ¿cuánto cuesta el amor? (prostitución y rock)

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Sexo en el rock (3): prostitución y rock.

No sé cómo se lleva esto de la prostitución en el sitio donde vivís, pero por aquí es un tema tabú: hay casas y anuncios por todos lados pero nadie va nunca. ¿De qué viven estos negocios? Ah, claro, de los músicos de rock, que no se han cortado un pelo a la hora de loar sus virtudes o de avisarnos de sus riesgos… En cualquier buena discografía encontramos referencias más o menos claras sobre el tema. Aquí entresacamos algunos de nuestros favoritos, pero hay más ¿de cuál te acuerdas?

Iron Maiden – Charlotte the harlot

Apareción en el álbum debut de la doncella, Charlotte existió de verdad en la vida del grupo. Tuvo una secuela en 22 Acacia Avenue.

Jaime López – Alma de tabique

Extraordinaria y triste composición del mexicano Jaime López. Aparece en su Oficio sin beneficio y se centra en la triste vida de la prostituta vieja de callejón: “de la peluca asoma ya su edad/la cabellera luce ya un girs mortal/cuando se apaga su esquina”

Jethro Tull – Cross-eyed Mary

Dentro del magnífico Aqualung, los Jethro se marcaron este tema sobre la prostituta bizca llamada Mary, que se lo hacía gratis a los mendigos (she’ll do it for a song). Curiosamente, Iron Maiden la versionearon años después.

Loquillo y Los Trogloditas – Todo el mundo ama a Isabel

Isabel comenzó a dedicarse por necesidad al amor pagado. El “Loco” se prenda de ella pero al despertar por la mañana se ha fugado con su American Express y su “tabaco”.

Queen – Killer queen

Si en la anterior hablábamos de mendigos, ahora tratamos con una profesional de “alto standing”. Ya lo dijo Freddie: la clase alta también se va de putas.

Los Suaves – Dolores se llamaba Lola

Una historia de decadencia económica y personal, la joven Lola cae en desgracia con los años y Yosi la encuentra (por casualidad, seguro) ejerciendo la prostitución bajo el nombre de Dolores: sin dinero en esta vida, ¡ay, Dolores! al burdel. Otra grande de los gallegos sobre el tema: Peligrosa María.

Héroes del Silencio – Con nombre de guerra

Tercer single del álbum Senderos de traición, en esta Bunbury se preocupa expresamente por “cobrarse” lo invertido: pensemos en lo nuestro que por eso te he pagado, aunque esta noche seas solo mercancía para mí.

Motorhead – Whorehouse blues

Lemmy va de ciudad en ciudad y no tiene tiempo para amores… Los chicos malos quieren golpearte con su látigo, nena.

Ramoncín – Mey, la lumi

No podía faltar en esta pequeña selección un clásico del primer Ramoncín muy explícito también. Su “amiga” Mey y su oficio milenario.

Obús – Complaciente o cruel

Grabada para su álbum de 1986 titulado Dejarse la piel, cuenta una dura historia: venderse con el único fin de pagarse el próximo pinchazo.

The Beatles – Ticket to ride

Sorprende la cantidad de referencias a temas escandalosos y sexuales en las letras de una banda tan idolatrada en los sesenta como The Beatles. En esta ocasión nos cuentan una historia de Berlin. Las prostitutas de la calle tenían una “autorización” para ejercer su profesión, un “ticket to ride”.

Tako –  Trenzas de arena

La parte trasera del negocio: la persona que vive con tristeza el calvario monótono de ser “la puta”, la que recibe a los hombres a pesar de su soledad y su indiferencia. Historia de un hotel de esos “donde se alojan chicas de papel con trenzas de arena”.

Cuernos y cornudos del Rock (1)

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Los cornudos del rock (1): ataque de cuernos… musical.

Algunos tardaron largos años en buscar fuera del grupo de toda la vida otra cosa, ese gusanillo perdido, o, simplemente, decidieron hacer una escapadita. A otros les pilló por sorpresa, ellos no querían, pero les obligaron. En fin, que de todo hay en el cuernamundo del rock. Aquí os presentamos algunos ejemplos de infidelidad manifiesta… más o menos.

Mick Jagger: She’s the boss (1985)

Tras un largo matrimonio, Jagger se decide a echar una cana al aire con este álbum. A Keith Richards no le gustó.

Jon Bon Jovi: Blaze of glory (1990)

Aprovechando un descuido de sus colegas, Jon se metió con Aldo Nova en la banda sonora de la película Blaze of glory. El resultado, el primer álbum bajo su propio nombre. Vendió muy bien y desató los rumores de separación.

Bruce Dickinson: Tattoed millonaire (1990)

El mismo año, Bruce se decidió, por fin, a darse un paseo sin la Doncella por el mundo del hard rock y los sonidos setenteros junto a Janick Gers, quien, por aquello de los recuernos, acabaría en Iron Maiden conformando un trío (de guitarras).

Fito: A puerta cerrada (1999)

Entre concierto y concierto de Platero y Tú, Fito se dedicaba a exhibirse por los garitos de Bilbao con otras canciones. El asunto llegó a mayores y editó su primer disco en solitario. Los cuernos ayudaron a acabar con los Platero, lanzando un par de años después a Fito y Fitipaldis a lo más alto de las listas.

Freddie Mercury: Mr. Bad guy (1985)

Otro que tal: un largo periplo en familia tras el que decide desenfundar el fular y lanzarse a los placeres prohibidos. El primero en solitario de Mercury nos mostró el genio que era aún sin sus compañeros de Queen.