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Sexo en el rock (13): dominación, dolor y placer (BDSM songs)

Sexo en el rock: dominación, dolor y placer

El mundo sadomasoquista habita entre nuestros roqueros. La mezcla de dolor y placer, de dominación y sexo, se ha convertido en un clásico de la censura, la oscuridad de nuestros deseos y por culpa de la ola neo-masoquista de novelas y taquillazos de pantalla en una perversión de moda. Pero esto de la dominación no es tema para flojos ni peleles. Si lo tuyo es el bondage o cualquier variante que practiques aquí tienes tu banda sonora. Y si no, bueno, también resulta interesante conocer los flirteos con el dolor y la humillación de nuestras estrellas.

Guns N’Roses – Pretty tide up

En su aclamado Use your illusion de 1991 la banda más gamberra colocó este pequeño cuento sobre una señorita de Melrose que “no se satisfacía sin un poco de dolor”. Una historia real de Izzy Stradlin.

Pearl Jam – Satan’s bed

Para el imprescindible Vitalogy (1994) el guitarrista Stone Gossard escribió esta copla junto a Eddie Vedder sobre el dolor y el placer y el uso de agujas.

Parálisis Permanente – Vamos a jugar

Su imagen bondage y las letras de sus canciones los convierten en adalides del sadomaso patrio. En Vamos a jugar cantan “es tan fácil convencerte (…) Siento mucho hacerte daño, solo así aprenderás”. Del debut de 1982 El acto.

Gabinete Caligari – Golpes

En su primera versión, este tema formó parte de un single con los anteriores sujetos de esta lista, allá por 1982. En esta versión, regrabada once años más tarde para el recopilatorio Grandes éxitos, Urrutia sigue preguntando “dónde están tus golpes, o sí, corazón, dónde está mi dolor”

Green Day – Dominated love slave

Cuando aún eran unos completos desconocidos, en el álbum Kerplunk (1991) introdujeron este tema con letra de Tré Cool, batería, quien además canta y toca la guitarra, donde pide “puedes azotarme si no me porto bien”.

Reincidentes – Sadomasoquista

En el álbum de 1991 Ni un paso atrás encontramos otra historia en la que el protagonista reconoce “cuánto disfruto haciendo el animal y escuchando tus gemidos”. Aunque originalmente no tenía una lectura sexual resulta bastante explícito y adecuado. Si Tré era el pasivo, Fernando se hará cargo…

Helloween – Mr Torture

En su tono jocoso habitual, la banda de la calabaza propone una letra sobre el “Señor Tortura” dando placer violento a una amiga. Lo curioso es que la compuso también el batería del grupo. ¿Irá con el gremio? Del álbum The dark ride (2000)

Iron Maiden – Hooks in you

¿Qué clase de mujer puede estar esperando tras la puerta verde?, se pregunta Bruce Dickinson al principio de esta canción. Pues una que pondrá “ganchos en ti, ganchos en mi, ganchos en el techo”. Directo, al grano, formó parte de No prayer for the dying (1990).

Rammstein – Ich tu dir weh

Los maestros alemanes de la provocación sexual (vaya, de la provocación) también acompañaron esta canción (literalmente significa “te hiero”) con un vídeo explícito. Del álbum Lieber ist für alle da (2009)

The Stooges – I wanna be your dog

Pocas canciones tan sumisas: “me tumbaré en mi sitio favorito, quiero ser tu perro”. Del álbum debut de la banda allá por 1969.

Joan Jett & the Blackherats – Fetish

Y aquí tiene Iggy Pop a su dominatix: Joan quiere dominarte, hacerte su esclavo… latigazos incluidos. Del álbum Sinner del 2006.

The Rolling Stones – Under my thumb

Y si aún quieres un poco más de dominación, Mike Jagger te propone ser su “gato siamés (…) es la mascota más dulce del mundo” siempre bajo su pulgar. Un clásico de 1966 para el álbum Aftermath basado en hechos reales. Si lo que no hayan probado estos…

KISS – Sweet pain

No podía faltar el vicioso más avaricioso del rock. En Destroyer (1976) Gene Simmons canta “te enseñaré a amar de modo diferente, te enseñaré a amar mi dulce dolor, me amarás de cualquier forma que yo diga”.

 

 

 

 

 

Iron Maiden – Rebuscando en la basura de “No prayer for the dying”- 1990

¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de Iron Maiden y su álbum No prayer for the dying de 1990

En una discografía tan mítica y mitificada como la de Iron Maiden todos tenemos nuestras filias y nuestras fobias. A pesar de que es una de mis bandas favoritas no adoro con ceguera sus discos míticos, plagados de enormes canciones y algunos fiascos igual de memorables, ni trago la basura que han desarrollado con mejor o peor criterio en obras menos lúcidas. Así que a la hora de traer un disco a rescatar a esta sección ninguno mejor que No prayer for the dying, el peor de la primera época de Bruce Dickinson, el que marcó el debut de Janick Gers y el adiós temporal de Adrian Smith. Uno de los más vendidos de la banda, por cierto, y su último pelotazo en los Estados Unidos. Vaya, casi siempre se coloca al final de la lista de favoritos junto a The final frontier o Virtual XI

A esta obra se le ha acusado de falta de inspiración, de reciclar ideas, de una producción plana o de traicionar, directamente, el propio legado. Cierto es que las canciones son cortas, nada pretenciosas, con riffs sencillos y progresiones más simples, buscando, supongo ampliar el mercado hacia orejas menos metálicas y más roqueras. El gran cambio lo entendemos a través de  la interpretación de Dickinson, que roza el hard rock y abandona en la mayoría de las melodías su bombástico estilo y se vuelve rasposos, oscuro, un poco setentero. Giro estilístico que explotaría en sus primeros pinitos en solitario. Así, las composiciones se aligeran en un intento de “volver a los primeros discos”, según muchos entendidos, pero yo no lo creo así: Harris y compañía intentaron sacar tajada del último subidón hard-roquero de finales de los ochenta con canciones como el single Bring your daughter… to the slaughter, un saca-cuartos musical sin mucha chicha, pero mejores que The assassin, Public enema number one o la infumable Tailgunner.

Pero ¿qué rebuscamos en la basura de este No prayer for the dying?

En contra de la opinión tan generalizada, y sin venirme arriba, creo que no es malo. Su principal defecto es la ausencia de un tema cañón que haya perpetuado en la iconografía sonora y los directos de la banda, que sí pasa en Fear of the dark, por ejemplo, o incluso Factor X. Los temas buenos no son la bomba y los malos no son tan malos.

Si rebusco bien, Mother russia es Maiden en su mejor versión, mantiene la complejidad, la estructura, los solos, los cambios. También No prayer for the dying se acerca a ese clasicismo, con la, quizá, mejor interpretación de Dickinson y excelentes arreglos de teclado y cuerdas (y un bajo mastodóntico). Es curioso que Bruce cante mejor en los temas que no compone, con un estilo más ochentero. Hooks in you y su historia sadomasoquista gusta sobre todo en el estribillo, los cambios me parecen acertados. Igual rollo hard-rock que el single Holy smoke, buen riff, directo, sin más historia ni ambición pero bien acabado y pegadizo (sí, hablamos de Iron Maiden) Y, aunque parezca increíble, creo que Fates warning es de lo mejorcito del disco.

Suficiente basura rescatada para darle una escucha a este disco.

Pero si aun así queréis más “basura made in Maiden” probad con estos enlaces:

Canciones que amo y vosotr@s odiáis.

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Esto es una especie de cara B. Después del éxito de la entrada anterior, aquellas Canciones que odio y vosotr@s amáis, compartiendo mis temas repudiados, aquellas famosas y populares que me han hartado y aburrido, traigo una versión espejo: las canciones que habéis propuesto en este mismo blog o en las redes sociales. El título lleva un poco a engaño, pues no todas son amadas. Pero la mayoría siguen siendo importantes y caen de vez en cuando en mis orejas. En fin, aquí dejo algunas canciones que vosotr@s odiáis y yo (aún) amo. Si no me quedo sin lectores después de esto…

Bruce Springsteen – Born in the U.S.A.

 

Metallica – Nothing else matters

 

Extreme – More than words

 

The Rolling Stones – (I can’t get no) satisfaction

 

Boston – More than a feeling

 

AC/DC – Thunderstruck

 

Kansas – Dust in the wind

 

Whitesnake – Is this love

 

Led Zeppelin – Starway to heaven

 

Iron Maiden – Run to the hills

 

Iron Maiden. Deconstrucción – Juanjo Ordás

Deconstrucción Iron MaidenIron Maiden. Deconstrucción – Juanjo Ordás (Editorial Milenio)

Si estás dispuesto a leer este libro, has de tener en cuenta dos cosas. La primera, debes ser un fan fatal de los británicos Iron Maiden. La segunda, si cumples la anterior, te vas a cabrear. ¿Por qué digo esto? Porque Juanjo Ordás hace un estupendo ejercicio de crítica a toda la discografía de la banda y la de varios de sus miembros en solitario. Y cuando digo crítica me refiero a desmenuzar con criterio, datos y sin sesgo su sincera opinión sobre cada canción que se ha editado, así como de las sucesivas giras del grupo.

Con ello, si no adoras a estos creadores de una leyenda del heavy, ni lo intentes. Disfrutarás del libro escuchando las canciones a medida que lees, refrescando los detalles por los que Ordás pasa, adivinando qué se deja y, sobre todo, debatiendo (en silencio) sus opiniones. Y en eso radica la segunda condición. Algunas veces no te gustará lo que dice. No malentiendas esto, siempre argumenta muy bien. Pero, claro, al fin y al cabo esto es arte y cada uno puede verlo desde su gusto y su propia cultura.

En cualquier caso, considero un ejemplo de ensayo personal estas poco más de doscientas páginas de “Iron AutorMaiden. Deconstrucción”. Un libro que se escucha, una música que se lee. Reconozco que me ha permitido reflexionar sobre algunas cuestiones musicales y personales de la banda. Coincido en sus opiniones sobre ciertos clásicos ensalzados en demasía mientras pone en primera línea alguna de sus obras más recientes. Sin embargo, es demasiado complaciente con Paul Di’anno y con sus dos primeros discos. Como dije antes, cada uno ve la música desde su rincón.

Y no te destripo más. Si, como decía al principio, adoras la carrera musical de Iron Maiden (¿qué heavy no tiene un disco, una camiseta?), tienes a mano la discografía y quieres pasar unas horas revisando su legado creciente… este es tu libro.

Como recomendación final, no olvides repasar el catálogo de libros musicales de la Editorial Milenio. Una buena labor musical… en papel.

 

 

Derek Riggs: más allá de Iron Maiden

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Derek Riggs: más allá de Eddie

Si en el mundo del heavy metal hay un ilustrador archiconocido ese es Derek Riggs. Solamente por haber creado a uno de los bichos más famoso, imitado, adorado y tatuado: Eddie the Head, la mascota de los británicos Iron Maiden. Derek se convirtió en el dibujante de cabecera de la banda desde sus primeros singles. De manera ininterrumpida realizó posters, portadas, libretos, banderas y cualquier cosa que Iron Maiden necesitaran, incluso colaboraba en la concepción de los escenarios de las giras. Esta relación se rompió a principios de los 90, en parte por la mala relación personal/artística del dibjante con algún miembro del grupo. Desde entonces ha realizado algunas colaboraciones pero sin continuidad (por ejemplo, la portada del álbum Brave New World o la del recopilatorio Somewhere back in time del 2008).

 

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Pero este tipo también repartió sus pinceles (y su ordenador) por otro buen puñado de portadas, algunas de las cuales no desmerecen las de Iron Maiden. El cantante de la banda, Bruce Dickinson, le buscó para su Accident of birth. Ilustró el Infinite de Stratovarius y dos miembros del grupo, Timo Kotipelto y Timo Tolkki, le buscaron en sus proyectos en solitario. Hizo una estupenda portada para uno de los mejores discos de Gamma Ray de título Powerplant. También ilustró el disco de Valhalla titulado Once upon a time…

Tuvo una historia curiosa con los grupos Ñu y Saurom. Hace años, para el álbum Réquiem de los primeros, la compañía de discos pagó a Derek por una portada que no gustó (parece ser que al propio Jose Carlos Molina) y se guardó en un armario. Tiempo después, para el álbum de Saurom (entonces Saurom Lamderth) titulado El guardián de las melodías perdidas, aprovecharon el dibujo. En la página de Riggs aún enarbola el logo de Ñu que, según él, rediseñó. Ahí os dejo ambos.

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Retornos sonados del rock.

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Retornos sonados del rock: ¿segundas partes siempre son buenas?

La mayoría de las veces dicen volver por amor, o sea, que se echan de menos o que tenían ganas de trabajar juntos de nuevo o que ahora ha surgido la chispa adecuada. Pero, casi siempre, el dinero ronda por todas estas reuniones más o menos genuinas, más o menos insinceras. ¿A nosotros, aficionados, oyentes, acaso nos importan las razones? Que nos saquen el dinero haciendo buenos discos y ruidosos conciertos. Si luego se aman o se odian, para ellos queda. Aunque en ocasiones segundas (y hasta terceras) partes no solo no son buenas, casi indeseables.

He aquí una selección de las muchas vueltas y revueltas en el universo sonoro del rock y el metal. Tú dirás qué te parecen.

1. El retorno clásico

La banda se cerró. No hubo más discos, ni más conciertos. Pero un buen día se reúnen. Tal vez para un evento concreto, quizá coinciden en una fiesta o, simplemente, murió la razón del odio. Retornos clásicos hay donde elegir. Algunos se curran uno o varios discos juntos; sirvan de ejemplo los de Deep Purple (el Mark II de 1984) o Europe (2003). Otros hacen caja con una gira y “adiós muy buenas”, como Héroes del Silencio (2007).

 

2. El retorno temporal

Esta variedad de retorno se da cuando una banda más o menos conocida mantiene su actividad de conciertos y álbumes perdiendo eso que llamamos “miembros originales”. Pasados unos años, y cuando la situación lo permite, el line-up considerado original se reúne y nos deleita con una gira o alguna grabación. Tras el arrebato inicial o el llenado de caja esos miembros reciben de nuevo la patada y la banda continúa contratando en su lugar a otros músicos. Ejemplos de este retorno, el de Barón Rojo (2011) y el de Kiss (1996). Barón Rojo reunió la formación de sus primeros álbumes para una gira y una película documental durante varios meses; después Sherpa (bajista) y Hermes Calabria (batería) no fueron invitados a continuar en el grupo y los hermanos de Castro (Armando y Carlos) llamaron a otros músicos. En el caso de Kiss, tras varias giras y un álbum de estudio, los miembros originales Ace Frehley (guitarra) y Peter Criss (batería) fueron expulsados y sustituidos por otros músicos (y hasta hoy).

 

3. El retorno del hijo pródigo

Por alguna razón uno de los miembros principales del grupo se larga o es expulsado. Pasados unos años, tras el fracaso de ambos por separado, se produce el regreso. A veces vuelven a romper, otras continúan con más o menos amor y éxito (inseparables). Yo propongo como ejemplos el retorno de Rob Halford a Judas Priest (2003), el de Joey Belladona a Anthrax (dos veces, que ya tiene mérito, en 2005 y 2010) o el doble regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a Iron Maiden (1999).

 

4. El retorno con muerto

Uno de los retornos más difíciles: uno de los miembros está muerto. ¿Qué hacemos? Hay dos variedades: sustituimos al muerto por otro músico o usamos un fantasma. Grupos que han regresado sustituyendo al desparecido hay varios, entre otros Led Zeppelin (en un par de ocasiones, la última en 2007 con Jason Bonham en la batería) o Alice in Chains (William Du Vall ocupó el puesto de Layne Staley en 2005 y hasta hoy). El retorno con fantasma más famoso lo protagonizaron The Beatles con su ficticia reunión de 1995: Paul McCartney (bajista), Ringo Starr (batería) y George Harrison (guitarra) grabaron una “nueva” canción con John Lennon (cantante para la ocasión y asesinado quince años antes) utilizando una maqueta de este último. Y no olvidemos a los Thin Lizzy sin Phil Lynott, tela.

 

5. El retorno sin nombre

Una formación se reúne tras varios años pero ¡oh, sorpresa! no pueden usar su antiguo nombre. El ejemplo arquetípico lo ofrecen Heaven&Hell: los miembros de Black Sabbath entre 1980 y 1982  no pudieron utilizar el nombre de la banda en su reunión de 2006, por lo que utilizaron el de su álbum más famoso.

Sexo en el rock (3): ¿cuánto cuesta el amor? (prostitución y rock)

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Sexo en el rock (3): prostitución y rock.

No sé cómo se lleva esto de la prostitución en el sitio donde vivís, pero por aquí es un tema tabú: hay casas y anuncios por todos lados pero nadie va nunca. ¿De qué viven estos negocios? Ah, claro, de los músicos de rock, que no se han cortado un pelo a la hora de loar sus virtudes o de avisarnos de sus riesgos… En cualquier buena discografía encontramos referencias más o menos claras sobre el tema. Aquí entresacamos algunos de nuestros favoritos, pero hay más ¿de cuál te acuerdas?

Iron Maiden – Charlotte the harlot

Apareción en el álbum debut de la doncella, Charlotte existió de verdad en la vida del grupo. Tuvo una secuela en 22 Acacia Avenue.

Jethro Tull – Cross-eyed Mary

Dentro del magnífico Aqualung, los Jethro se marcaron este tema sobre la prostituta bizca llamada Mary, que se lo hacía gratis a los mendigos (she’ll do it for a song). Curiosamente, Iron Maiden la versionearon años después.

 

Loquillo y Los Trogloditas – Todo el mundo ama a Isabel

Isabel comenzó a dedicarse por necesidad al amor pagado. El “Loco” se prenda de ella pero al despertar por la mañana se ha fugado con su American Express y su “tabaco”.

 

Queen – Killer queen

Si en la anterior hablábamos de mendigos, ahora tratamos con una profesional de “alto standing”. Ya lo dijo Freddie: la clase alta también se va de putas.

 

Los Suaves – Dolores se llamaba Lola

Una historia de decadencia económica y personal, la joven Lola cae en desgracia con los años y Yosi la encuentra (por casualidad, seguro) ejerciendo la prostitución bajo el nombre de Dolores: sin dinero en esta vida, ¡ay, Dolores! al burdel.

 

Héroes del Silencio – Con nombre de guerra

Tercer single del álbum Senderos de traición, en esta Bunbury se preocupa expresamente por “cobrarse” lo invertido: pensemos en lo nuestro que por eso te he pagado, aunque esta noche seas solo mercancía para mí.

 

Motorhead – Whorehouse blues

Lemmy va de ciudad en ciudad y no tiene tiempo para amores… Los chicos malos quieren golpearte con su látigo, nena.

 

Ramoncín – Mey, la lumi

No podía faltar en esta pequeña selección un clásico del primer Ramoncín muy explícito también. Su “amiga” Mey y su oficio milenario.

 

Obús – Complaciente o cruel

Grabada para su álbum de 1986 titulado Dejarse la piel, cuenta una dura historia.

 

The Beatles – Ticket to ride

Sorprende la cantidad de referencias a temas escandalosos y sexuales en las letras de una banda tan idolatrada en los sesenta como The Beatles. En esta ocasión nos cuentan una historia de Berlin. Las prostitutas de la calle tenían una “autorización” para ejercer su profesión, un “ticket to ride”.

 

Tako –  Trenzas de arena

La parte trasera del negocio: la persona que vive con tristeza el calvario monótono de ser la puta, la que recibe a los hombres a pesar de su soledad y su indiferencia. Historia de un hotel de esos “donde se alojan chicas de papel con trenzas de arena”.

Cuernos y cornudos del Rock (1)

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Los cornudos del rock (1): ataque de cuernos… musical.

Algunos tardaron largos años en buscar fuera del grupo de toda la vida otra cosa, ese gusanillo perdido, o, simplemente, decidieron hacer una escapadita. A otros les pilló por sorpresa, ellos no querían, pero les obligaron. En fin, que de todo hay en el cuernamundo del rock. Aquí os presentamos algunos ejemplos de infidelidad manifiesta… más o menos.

Mick Jagger: She’s the boss (1985)

Tras un largo matrimonio, Jagger se decide a echar una cana al aire con este álbum. A Keith Richards no le gustó.

Jon Bon Jovi: Blaze of glory (1990)

Aprovechando un descuido de sus colegas, Jon se metió con Aldo Nova en la banda sonora de la película Blaze of glory. El resultado, el primer álbum bajo su propio nombre. Vendió muy bien y desató los rumores de separación.

Bruce Dickinson: Tattoed millonaire (1990)

El mismo año, Bruce se decidió, por fin, a darse un paseo sin la Doncella por el mundo del hard rock y los sonidos setenteros junto a Janick Gers, quien, por aquello de los recuernos, acabaría en Iron Maiden conformando un trío (de guitarras).

Fito: A puerta cerrada (1999)

Entre concierto y concierto de Platero y Tú, Fito se dedicaba a exhibirse por los garitos de Bilbao con otras canciones. El asunto llegó a mayores y editó su primer disco en solitario. Los cuernos ayudaron a acabar con los Platero, lanzando un par de años después a Fito y Fitipaldis a lo más alto de las listas.

Freddie Mercury: Mr. Bad guy (1985)

Otro que tal: un largo periplo en familia tras el que decide desenfundar el fular y lanzarse a los placeres prohibidos. El primero en solitario de Mercury nos mostró el genio que era aún sin sus compañeros de Queen.

Lo mejor de Iron Maiden: 1990-2013

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Iron Maiden: from the slaughter to the frontier

Una de las mayores bandas del metal acaba de pasearse por el mundo celebrando el 25 aniversario de su mítico directo Maiden England. Las fiestas de cumpleaños sirven para pasárselo en grande pero también para reflexionar sobre qué se ha hecho todos estos años, y a esas le he dado yo a la cabeza y a la oreja repasando todo lo bueno y lo menos bueno que la banda de Harris nos ha puesto en la mesa: ocho álbumes en estudio, ochenta y tres canciones en total.

Comenzamos la historia perdiendo a un clásico del grupo, Adrian Smith, quien fue sustituido por Janick Gers para el No prayer for the dying de 1990. Bruce Dickinson desapareció (blasfemia) tras el siguiente Fear of the dark.. Su suplente (siempre son suplentes), Blaze Bailey, ocupó el puesto solista los dos siguientes álbumes (Factor X y Virtual XI). En el 2000, Bruce volvió de la mano de Adrian y la banda quedó conformada hasta la actualidad con Bruce a la voz, Adrian, Janick y el eterno Dave Murray a las guitarras, el jefe Steve Harris al bajo y el batería Nico McBrain. Desde entonces han editado cuatro álbumes (Brave new world, Dance of death, A matter of live and death y The final frontier).

He aquí mi selección de algunos excelentes temas de la discografía reciente de Iron Maiden.

10. Blood brothers

El retorno de Smith y Dickinson le sentó muy bien al grupo. Facturaron un disco muy completo y volvieron al número uno de ventas. El argumento de las tres guitarras le da un atractivo especial a unas composiciones variadas buscando un sonido propio. Un ejemplo perfecto, Blood brothers.

9. Futureal

La extraña elección de Blaze como cantante coincidió con el bajón de ventas del grupo. No todo puede achacarse al cambio de voceras. Harris tomó algunas decisiones desafortunadas tanto en lo musical como en la promoción de Virtual XI. Contenía, sin embargo, algunos temas destacables, como The Clansman o este Futureal, curiosamente compuesto por Bailey. Corto, rápido, directo, sonando a clásico Maiden.

8. These colours don’t run

Con la temática de la guerra y sus consecuencias como telón de fondo, la banda se marcó un buen álbum con A matter of life and death. Predominan los cortes largos de complejos desarrollos y partes instrumentales muy trabajadas. Una de mis favoritas.

7. Be quick or be dead

Una canción que bien podría haber formado parte de la discografía en solitario de Bruce, quien compone esta con Janick. Tema rápido que abre Fear of the dark dando caña a la corrupción y al abuso de los poderes económicos.

6. Man on the edge

La canción que más me gusta de Factor X, un disco irregular pero con momentos muy buenos que depende en exceso de las composiciones y los gustos de Harris. Encontramos vairos temas destacables como Man on the edge, The sign of the cross o Lord of the flies.

5. The pilgrim

Uno de los aciertos de Maiden estos últimos años fue contar con Kevin Shirley a los mandos, un tipo que les da el equilibrio sonoro perfecto. En The pilgrim maneja los registros clásicos de, por ejemplo, Piece of mind con la vertiente más progresiva del conjunto de A matter of life and death.

4. The wicker man

La verdad, fue una gozada volver a tener temas compuestos por Smith/Dickinson/Harris de nuevo en Brave new world. Este fue el primer single y abría el álbum con maestría, como diciendo “aquí estamos”.

3. Bring your daughter… to the slaughter

No puedo negar que No prayer for the dying supuso un susto tremendo para mí, un álbum flojo con temas de relleno y pocos realmente salvables. Dickinson iba a utilizar esta canción para la banda sonora de la quinta parte de Pesadilla en Elm Street, pero Harris le agarró por el gaznate y le obligó a meterla también en el disco. Curiosamente, el único single que ha llegado a número 1.

2. No more lies

Otro buen trabajo fue Dance of death, aunque creo que no supieron encontrar el equilibrio entre los temas radiables y las composiciones progresivas de desarrollos complejos. Sin embargo, esconde joyas como No more lies, imprescindible, para mi gusto, en cualquier oreja metalera.

1. Fear of the dark

Ninguna duda me cabe:  Fear of the dark es el mejor tema de estos veinticinco años. Un clasicazo, vaya.

Versioneando: las mejores versiones de Iron Maiden

Iron Maiden

Las mejores versiones de Iron Maiden

Iron Maiden ha incluido numerosas versiones a lo largo de su discografía a modo de regalo en sus singles. Aquí repasamos algunas de las que más nos han gustado.

Women in uniform (1981)

Esta canción protagonizó un famoso single del grupo editado entre el debut y el Killers, junto con una versión en directo de Phantom of the Opera. El tema original pertenece a una banda llamada Skyhooks y se editó en 1978.

 

Cross-eyed Mary (1983)

Formó parte de la cara B del single The trooper. Famosa composición de Jethro Thull, originalmente apareció en el álbum Aqualung de 1971.

 

Massacre (1988)

Versión de Thin Lizzy, el original lo escuchamos en el Johnny the Fox de 1976. Cumplió su papel de acompañamiento del single Can I play wiht madness.

 

I’m a mover (1990)

El single más vendido de Iron Maiden es Bring your daughter… to the slaughter y se acompañó de dos joyas: esta versión de Free y el Communication breakdown de Led Zeppelin. Casi nada.

 

Roll over Vic Vella (1992)

Curiosa versión del clásico de Chuck Berry Roll over Beethoven donde el grupo cambia la letra para homenajear a un antiguo amigo y colaborador de la banda.

 

Doctor Doctor (1996)

También para el single Lord of the flies grabaron dos versiones de grupos clásicos: My generation de The Who y este Doctor Doctor de UFO.