Archivo de la categoría: Las mejores canciones de…

Edgar Allan Poe en trece canciones

Uno de los escritores más famosos, creador por sí mismo de un estilo de terror romántico que ha sido copiado hasta el infinito, vividor, adicto al opio, enamoradizo de muchachitas, un genio de la pluma. Se acaban de cumplir 210 años de su nacimiento y nos ha parecido una excelente razón para dedicarle un hueco en el blog. Cómo no, haciendo una selección de canciones inspiradas en sus cuentos.

Dale al play y disfruta…

Queen – Nevermore

Aparece en el álbum Queen II (1974) como parte del “Lado negro” del álbum, la cara B compuesta en su totalidad por Mercury. La canción Nevermore está inspirada en el poema “El cuervo”.

Lou Reed & David Bowie – Hop frog

En el año 2003 Lou Reed dedicó un álbum, The raven, a la obra de Poe. La edición doble contenía treina y seis cortes y la sencilla veintiuno. En ambos se incluye la historia del enano Hop-Frog en la que colabora David Bowie.

The Alan Parsons Proyect – The cask of amontillado

Tales of mystery and imagination, el debut de Alan Parsons no pudo encontrar mejor inspiración. Un álbum dedicado por entero al Universo Poe. Lúgubre, maravilloso, terrible. Cualquier tema sería bienvenido en esta selección, y nosotros nos quedamos con The cask of amontillado.

Iron Maiden – Murders in the Rue Morgue

Una de los personajes más populares de Poe, C. Auguste Dupin, protagonista de” Los crímenes de la calle Morgue”, inspiró esta canción de unos inciáticos Iron Maiden. Parte de su segundo largo de 1981 titulado Killers.

Annihilator – Ligeia

En su fantástico disco debut, Alice in hell (1989), los canadienses Annihilator encontraron inspiración en este cuento macabro para componer Ligeia, y su historia de “reencarnación”.

Crimsom Glory – Masque of the red death

Una de las historias más populares de Poe en el mundo del rock y el metal, “La máscara de la muerte roja”, formó parte con esta canción del segundo largo de Crimson Glory, Transcendence (1988).

The White Stripes – Red death at 6:14

También inspirada en La máscara de la muerte roja, un jovenzuelo Jack White, en el dúo famosos The White Stripes, se atrevió a contar su propia versión del cuento. En el Sympathetic sounds of Detroit del 2000.

Metal Church – Of unsound mind

Con letra de John Marshall y música de Craig Wells, los metaleros Metal Church se marcaron una versión muy particular de “El corazón delator” para su trabajo de 1989 titulado Blessing in disguise.

Soda Stereo – Corazón delator

Como el propio título indica, también está inspirada en “El corazón delator”. Aparece en el disco de 1988 titulado Doble vida.

Radio Futura – Annabel Lee

Otro de los relatos más populares en el circo musical es la triste historia de “Annable Lee”. En este caso, la versión de Radio Futura en su excelente La canción de Juan Perro (1987)

Symphony X – King of terrors

Michael Romeo, mente pensante de Symphony X, ha tirado de la inspiración Poe en varias ocasiones; de hecho, compuso un álbum instrumental (The dark chapter) con varias canciones inspiradas en su obra. Aquí rescatamos King of terrors, del álbum The Odyssey, basada en “El pozo y el péndulo”.

Nightwish – The poet and the pendulum

Igual que la anterior, se basa en “El pozo y el péndulo”. Tuomas Holopainen, líder del grupo, reconoce su adoración por la obra de Poe y, además de en este tema, se ha inspirado en algunas ideas y temáticas del genio para sus composiciones. Aparece en Dark passion play (2007).

Y no podemos terminar este repaso sin nombrar una obra mastodóntica hecha con amor y mucho ingenio: Legado de una tragedia. Ópera rock compuesta por Joaquín Padilla (con la ayuda de Jacobo García) y que cuenta con grandes colaboraciones del rock y el metal en español. Concebida como una trilogía, la primera parte narra la vida tras la muerte de Edgar Allan Poe (reencarnado en un gato negro) y repasa algunas de sus narraciones más famosas.

Hay muchas más, incluso canciones inspiradas en sus personajes o en el propio autor, como Bob Dylan en Just like Tom Thumb’s blus, The Beatles en I am the Walrus o Tool en Sweat.

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Lo más y lo mejor de 2018: un año de canciones

Rock is yet to come

Hay fechas propias para la reflexión. Las más comunes: el cumpleaños, un aniversario o el final de un año. Siempre se da la vuelta a los ojos para observar el camino recorrido. Y en este caso a las orejas también, para recuperar sonidos que nos invadieron desde el lejano uno de enero hasta prácticamente el final de 2018. Muchas horas entre las que escoger lo más y lo mejor, un año repleto de canciones.

Y debo decir que por aquí ando muy feliz con la música que he descubierto estos doce meses. La que poco a poco voy recuperando de años anteriores (hay tantos miles de excelentes canciones por ahí sueltas en sesenta años de rock…). La que se va editando nueva. Porque, aunque le rock, y el metal, como fenómeno cultural y artístico no está muerto, conviene recordar que económica y socialmente hace muchos años que desapareció del mapa. No pasa nada. Mientras grupos nuevos y viejos se esfuercen en ofrecer sus canciones al mundo y queden orejas como tú y yo que les presten atención (y un poco de dinero)el rock, y el metal, no morirán, realmente, nunca.

Este año he escuchado hasta el aburrimiento varias obras de gente joven (más o menos). Destacaría a los gaditanos The Electric Alley (Turning wheels) y a sus paisanos Bourbon (Fuente vieja), a los asturianos Baja California (Horizontes) y Soldier (The sleeping of reason), a los madrileños Whisky Caravan (La guerra contra el resto), los barceloneses Whiskey Lies (Against the odds) o dos de mis favoritos, los castellonenses Dry River (2038) y los vitorianos The Soulbreaker Company (Sewed with light). Todos parte de una gran cosecha nacida, criada y compuesta muy cerca de nuestras casas. Añadamos otros grandes discos, como Gritando en Silencio (Sácame de aquí), Angelus Apatrida (Cabaret de la guillotine), Crisix (Get out of my head), o las sorpresas de Elisma (Somos nosotros los que hacemos rock) y la genialidad de El número de Shannon (Carpe diem).

Una felicidad extra para mí es volver a escuchar a bandas clásicas con nuevos buenos trabajos. Por aquí han desfilado Saxon (Thunderbolt), Uriah Heep (Living the dream ), Phil Campbell (Age of absurdity), Tako (Hilo de cobre), Ankhara (Sinergia) y los que se han llevado la palma: Judas Priest (y su enorme Firepower).

También de fuera de nuestras fronteras hemos cantado la sangre joven de los impresionantes The Temperance Movement (A deeper cut), Band of Rascals (Tempest), City of Thieves (Beast reality) o Khemmis (Desolation). Y ha habido sitio para descubrimientos alejados de gustos habituales; sirvan de ejemplo First Aid Kit (Ruins) y The Devil Makes Three (Chains are broken).

En fin, junto con otro puñado de buenas canciones he elaborado (en Spotify y en Deezer) una playlist sin desperdicio, llena de chicha buena, un caldo jugoso con todos los ingredientes necesarios para comer buen rock y metal durante un largo rato. Abre una cerveza, llena un vaso de bourbon, móntate un gin tonic planetario y prepárate para bailar.

Ha sido un año excelente… ¡viva el rock! ¡viva el metal! ¡viva la puta música!

Canciones para dejar a tu pareja

Podría ser que leyeras esto buscando una canción, una rola, un temita, que insinúe una intención: quieres dejar a tu pareja y no sabes cómo hacerlo, por dónde empezar.  Ya no os aguantáis, murió la pasión, le huelen los pies, ronca como un mamut o has encontrado a alguien. Da igual el motivo. Como tú, algunos de nuestros héroes musicales han pasado por ese lance y han compuesto y compartido con nosotros sus problemas y sus soluciones. Quizá no debas ser tan agresivo/a como alguno de ellos.

Una pequeña selección de canciones para invitar a tu pareja a pirarse bien lejos.

Skid Row – Get the fuck out

En su álbum Slave to the grind (1991) metieron esta punkarra canción bárbara que deja bien claro su mensaje: deja de hablar como un televisor y trágate mi semen. El título puede traducirse como “vete de aquí, hostias” o “vete a tomar por culo”, a gusto de cada uno. Arquetipo de la canción de mal gusto para echar a la pareja: “the party is over so get the fuck out”

Ramoncín – Déjame!

“Me encadenaste a tus desdichas” por eso ¡déjame! que “nadie recuerda conocerme” porque hasta “el color de mis camisas” has cambiado. Todo comenzó en la calle y en la calle vas a acabar. Ya no oigo tus reproches. Rocanrol del bueno en la imprescindible versión del Al límite, vivo y salvaje (1990).

Mötley Crüe – Don’t go away mad (just go away)

Parece una balada romántica más, no te dejes engañar. Los macarras por excelencia de los años ochenta se marcan una canción muy amable para una pareja que no quería entender. Vale, éramos dos enamorados buscando nuestro camino, pero los chicos han llamado y van a jugar al billar toda la noche. Así que, literalmente, no te vuelvas loca y pírate. Parte de Dr. Feelgood (1989).

Thin Lizzy – Get out of here

El enorme Phil Lynnot también tuvo sus desengaños. En esta canción incluída en Black rose – A rock legend (1979) dice a su pareja “haz las maletas, he tenido bastante, lo dejo”. Y por si no ha quedado claro añade “no hope there’s no hope for you”. A por una segunda oportunidad.

Platero y Tú – Si tú te vas

Un jovencísimo Fito, allá por 1990, cantaba a su (ya no) amada algo muy sencillo. Me harté de ti, coge las cosas que te regalé porque “yo ya no sigo tu juego, un caramelo un castigo”. Además, he encontrado a otra mujer: “si tú te vas, nena no imaginas lo bien que lo voy a pasar”. 

Bob Dylan – It’s all over now, Baby Blue

Dylan tiene varias canciones para dar la espantada a tu pareja. Nos quedamos con esta favorita del Bring it all back home (1965). Tienes que largarte, dice, coge lo que necesites: “you think will last but whatever you wish to keep, you better grab it fast”. Aunque en algún momento muestra cierta duda triste, al final no hay más remedio. Se terminó, Baby Blue.

Pat Benatar – You better run

La canción del momento difícil. Te quiero, pero eres un mentiroso, has estado usándome, así que “you better run, you better hide, you better leave from my side”. Que te pires, que te difumines, que desaparezcas de mi vista y rápido. Era el año 1980 y el álbum Crimes of passion.

Sangre Azul – No eres nadie

Muy clarito lo tienen también estos madrileños. Calla y escúchame, dicen, “me cansé detrás de ti y ya no puedo seguir persiguiéndote y buscándote”. Y nunca vuelvas porque “es tarde ya”. En su segundo largo, Cuerpo a cuerpo (1988)

Guns N’Roses – Back off, bitch

Estos tampoco se andan por las ramas. “Mantente fuera de mi cabeza, si ésto es amarte prefiero morirme. Aléjate, puta, al fondo del charco, muérete en una zanja”. Excelente riff de Slash y el lado más misógino de Axl dándolo todo. Forma parte del Use your illusion de 1991.

Diez canciones sobre músicos callejeros

 La figura del músico callejero ha existido desde siempre, como se suele decir. Los juglares, los trovadores medievales, el flautista de Hamelin, actores de cuento y contadores de Historia. Una hilera de personas que por necesidad o por oficio han paseado su cuerpo por calles, bosques, túneles o jardines. Hoy, nos acercamos a la figura del músico que se arraiga, por necesidad la mayor parte de las veces, en una esquina, en la parada del Metro, en la plaza de tu barrio: cantante maldito, juglar de asfalto, el suburbano como pozo de los deseos incumplidos, el parque como auditorio constante.

Diez canciones sobre músicos de calle, de parque, de Metro.

Topo – Cantante urbano

En 1982, abriendo el imprescindible Marea negra, Topo compartió esta historia del músico de suburbano “sin un duro en el bolsillo” que ha probado con todo y no encuentra “con qué vivir en la gran ciudad”. Le pilla la noche cantando en el Metro…

Creedence Clearwater Revival – Down on the corner

A la hora de cenar, cuatro chicos comienzan a tocar en la calle: “down on the corner, out in the street/Willy and the poor boys are playing”. No hace falta pagar para escucharles, pero si te sobra algo será bienvenido, porque “over on the corner, there’s a happy noise/people come from all around to watch the magic boys”. Abría el álbum Willy and the poor boys de 1969, en cuya portada se hacía homenaje a esta letra.

Los Suaves – Pardao

Yosi y su gente traen la historia de quien vive, pobre, en la calle sin ninguna solución. Pardao llega a “una esquina no muy frecuentada/de una ciudad sucia y olvidada” para comenzar su jornada a la guitarra, ignorado por la gente que “pasa apresurada”. No se marcha nunca, llueva o haga frío. Al final unas monedas y una pensión barata: “su patria y su hogar es una acera”. Aparece en el magnífico Maldita sea mi suerte de 1991.

Queen – Sleeping on the sidewalk

Brian May compuso y cantó este blues para el News of the world de 1977 hablando, en realidad, de lo efímero del éxito y con cierta crítica al negocio musical. El protagonista  toca su instrumento y duerme en la acera “I’ve been blowin’ my horn/ince I knew I was born/(…)/I’ve been sleepin’ on the sidewalk/
Rollin’ down the road” hasta que le descubre un cazatalentos, le mete en un estudio y le hace de oro “I was a legend all through the land/I was blowin’ to a million fans”. Lamentablemente, nuestro héroe acaba volviendo a las calles.

Saurom – Músico de calle

De su reciente Sueños (2015), una excelente canción en el estilo de rock con aires de juglar de Saurom. El músico que con su violín y mucha imaginación canta hasta llenar el sombrero: “estoy aquí en tu ciudad/acércate voy a tocar/fabrico sueños con mi voz/regalo sentimientos en clave de sol”. Una tonada luminosa y optimista

Ñu – Trovador de ciudad

Y también con esa inspiración de juglar y la flauta como protagonista, Jose Carlos Molina en su Vamos al lío!! de 1988 nos cuenta que “en medio de la calle/he puesto mi sombrero/hacerme millonario no espero”. Y seguirá cantando las “cosas que nadie quiere publicar” hasta que le eche un municipal. Porque “trovador de ciudad/canto lo que quiero”.

Paul McCartney – Move over busker

McCartney se pone en la piel de un músico ambulante (busker) para relatar una extravagante historia de apariciones: Nell Gwynne, Mae West, Errol Flyn hablan con nuestro protagonista, quien al final recibe el desprecio de la pandilla y se queda solo. “Move over busker/don’t bang your drum/move over busker/your time will come”. Del álbum Press to play de 1986.

Origen – Suena la guitarra

Los malagueños en su excelente álbum Cenizas de 2017 meten este homenaje a un tipo de corazón roto que “canta por las calles y en alguna estación” un músico que consigue con su mágica guitarra emborrachar el corazón de quien le escucha: “suena la guitarra y empieza la canción/la gente que le escucha se agolpa a su alrededor/(…)/alegra corazones cuando canta su canción”.

Dire Straits – Walk of life

Una de las más conocidas de esta selección, se editó como single del álbum Brothers in arms (1985). Knopfler canta al músico del metro que intenta sacar el dinero a los viajeros con su guitarra: “Here comes Johnny singing oldies, goldies/Be, bop, a, lula, baby, what I say/Here comes Johnny singing I gotta woman/Down in the tunnels, trying to make it pay”.

La Fuga – Miguel

Rulo y sus colegas de La Fuga dan una vuelta de tuerca a la historia de músico callejero añadiendo un tinte dramático. Miguel “duerme en la calle” y “por la tarde lo verás tocando en la principal” hasta que fallece. A su entierro “no fue ningún rey/nadie lloró por él”, aunque su guitarra “aún la puedo oír por la calle Mayor”. ¿Cuántos de estos anónimos personajes aparecen y desparecen sin que a nadie le importe? La versión acústica apareció en el álbum A golpes de rock and roll del año 2000 y una recreación eléctrica de la propia banda en el Calles de papel tres años más tarde.

 

Diez canciones sobre músicos de calle, de parque, de Metro.

 

John Miles – Music – 1976

Poco más de cinco minutos y dos estrofas necesitó John Miles para resumir su amor y su compromiso con la música: “la música fue mi primer amor/y será el último/La música del futuro/y la música del pasado/Vivir sin mi música/sería imposible/En este mundo de problemas/la música me empuja a seguir”. ¿Alguien se siente identificado? Unas palabras sencillas, un sentimiento profundo.

La canción se grabó en 1975 junto a Alan Parsons en la producción y Andrew Powell en los arreglos orquestales, claves ambos del sonido bombástico, profundo, emotivo. Miles compuso en poco más de media hora la letra y la melodía de esta canción, curiosamente durante un momento de inspiración surgido cuando no estaba con su compañero habitual de composición, Bob Marshall. La canción se editó como single poco después y formó parte del álbum Rebel de 1976.

Como single, alcanzó el número uno en Holanda y Alemania, el número 3 en el Reino Unido y un nada despreciable 80 en los Estados Unidos. Este fugaz éxito le llevó a girar con Elton John y a ser una de las futuras estrellas del pop-rock británico, pero no logró jamás alcanzar las cotas de inspiración y popularidad a las que trepó con Music.

En cuanto a la estructura de la canción destaca poderosamente el patrón 7/4 que se sale del típico estándar radiofónico o comercial de la época, dotando a la melodía sencilla de un ritmo particular.

La letra refleja el amor por la música y el sentimiento de pertenencia común con todos los que comparten ese sentimiento. Dos estrofas de cuatro versos que se repiten al principio y al final de la canción y una estrofa central, basada en la primera, de seis versos.

Music was my first love
And it will be my last.
Music of the future
And music of the past.

To live without my music
Would be impossible to do.
In this world of troubles,
My music pulls me through.

Las primeras estrofas suenan sobre un piano. El arreglo de cuerdas va cubriendo el fondo y la orquesta sube hasta  que entran bajo, batería, guitarra y piano en una coda rompedora. Tras un breve solo de guitarra, corta una galopante batería y vuelven los violines, primero veloces, luego calmados sobre un piano que repite la línea inicial de la canción y Miles vuelve a cantar:

Music was my first love
And it will be last.
Music of the future
And music of the past
And music of the past
And music of the past.

Un nuevo intermedio instrumental de orquesta, mastodóntico, y retorno con los violines, las violas y los vientos hasta que, de nuevo, batería, bajo, guitarra y piano recobran el protagonismo. De fondo, un coro lejano. Cambio para el final, con Miles emocionado sobre el enorme colchón sinfónico, repitiendo las dos estrofas iniciales.

Una obra de arte comprimida, de esas que surgen no se sabe de dónde y acaban volviéndose universales. La píldora que todos tomamos a diario para seguir adelante.

 

 

La música clásica en clave de rock y heavy metal.

Ya lo cantaban Barón Rojo allá por 1985: “el gran Beethoven hoy tocaría rock”. Y es que la relación entre la música sinfónica, la música orquestal, con el rock y, sobre todo, el metal ha sido descrita y avalada en numerosas ocasiones. Lejos de hacer un tratado sobre ello, nos apetecía acercarnos a esas influencias a través de las recreaciones que algunos artistas de diverso pelaje han realizado a lo largo de la Historia de nuestro rollo. La lista es interminable, por cierto, en especial si nos zambullimos en el mundo del virtuosismo guitarrero.

Como de costumbre, dale al play y disfruta.

Emerson, Lake & Palmer – Nutrocker 

Una de las bandas que más veces y mejor ha introducido composiciones clásicas en sus discos y directos. Como ejemplo, la actualización de  “Cuadros de una exposición” del ruso Músorgski o este Nutrocker, un favorito de los conciertos que editaron como single en 1972, a su vez deudor de B. Bumble and the Stingers (quienes la grabaron diez años antes). Versión de la marcha de “El Cascanueces” (Nutcracker) de Tchaikovsky.

Dark Moor – Swan Lake

Y del mismo compositor no podía faltar una recreación de “El lago de los cisnes”. Curioso que Tchaikovsky sea, junto a Beethoven, uno de los más habituales en esto del rock y el metal. Qué mejor que esta sorprendente versión que grabaron los madrileños Dark Moor para su Autumnal del 2009. La banda bucea a lo largo de su discografía en otros compositores clásicos, por cierto, como en la excelente Vivaldi’s winter.

Mekong Delta – Pictures at an exhibition

Y como antes hemos hablado de Mussorgsky y sus “Cuadros en una exposición”, por aquí dejamos un fragmento del trabajo de esta banda de thrash metal alemana formada en los ochenta. Aparece en su disco de 1996  del mismo título.

Jethro Tull – Bourée 

Ian Anderson recreó para el segundo Lp de su grupo, Stand up, de 1969, esta versión del “Bourée in E minor” de Bach. A pesar de la obvia copia u homenaje, sin duda el arreglo y la interpretación del flautista dan un toque muy personal al tema.

Sinfonity – Toccata & Fugue in Dm

Y siguiendo con el barroco de Bach, una versión de esta particular banda madrileña que presume de ser la única orquesta del mundo compuesta exclusivamente por guitarras eléctricas. La experiencia en directo es increíble.

Manowar – Sting of the bumblebee

En su álbum de 1988 Kings of metal grabaron esta versión del interludio “Flight of the bumblebee” (El vuelo del abejorro) que Rimsky-Korsakov compusiera para su ópera “El cuento del zar Saltan”. La originalidad de este corte reside en que está interpretada al bajo por Joey DeMaio.

The Great Kat – Funeral March

Todo un personaje esta tipa. De formación clásica al violín se pasó a la guitarra eléctrica y dio una lección de velocidad y preciosismo en sus discos y directos. La imagen de agresividad y dominación seguramente le alejó del gran público, pero, sin duda, una bestia a las seis cuerdas. Entre sus muchas recreaciones de clásicos escogemos esta marcha sacada del disco Beethoven on speed (1990) que recrea la “Sonaba en B Menor para piano” del propio Beethoven.

Rainbow – Difficult to cure (Beethoven’s nine)

Claro, no podía faltar. Es inevitable acordarse de la recreación de Rainbow para el álbum del mismo título, allá por 1981. Sobre la partitura clásica Ritchie Blackmore, Roger Glover y Don Airey crean una canción que encaja en el imaginario sonoro roquero de la banda.

Miguel Ríos – Himno a la alegría

Para terminar el ciclo homenaje a Beethoven, de nuevo tiramos de la “novena” en esta versión de Waldo de los Ríos y Amado Regueiro que de manera preciosista cantó Miguel Ríos en su segundo disco, Despierta, de 1970. Un exitazo en Europa y Estados Unidos.

Uli Jon Roth & Sky Orchestra – Venga la primavera

Y si de relación entre “lo clásico” y “lo moderno” hablamos quién mejor que Uli Jon Roth, uno de los guitarristas que mejor ha introducido arreglos y estructuras orquestales en el rock. En 2003 editó Metamorphosis of Vivaldi’s four seasons con una orquesta de quince músicos y su guitarra como protagonista. La primera parte de este trabajo es una recreación de “Las cuatro estaciones” de Vivaldi.

Los Canarios – Ciclos

Y del mismo compositor y la misma obra, Los Canarios hicieron una asombrosa revisión en 1974. Arreglos e interpretación colocan este Ciclos en la cumbre musical progresiva de cualquier época para unos y en un ejercicio de nada para otros. Sea como fuere, el álbum original, doble, incluía una estación en cada cara y no se puede negar la ambición de Teddy Bautista y los suyos.

Therion – O Fortuna

Otro compositor habitual de las recreaciones metaleras es Carl Orff y su “Carmina Burana”, y entre todas, cómo no traer a Therion, banda que mezcla death y thrash metal con influencias operísticas y sinfónicas, haciendo el fragmento más famoso de la cantata de Orff. Grabado en el año 2000 para su álbum Deggial.

 

Rock y poesía (2). Otros diez poemas pasados por la guitarra.


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En cierto modo es inevitable. La poesía y la música se tocan muy de cerca. Muchas de nuestras vivencias están asociadas a letras de canciones. Así que desde aquí volvemos a explorar la asociación entre escritores de poemas y compositores de canciones que comenzamos en la primera parte de Rock y poesía (dedicado a poemas y músicos de habla hispana: aquí tenéis el enlace.

Esta segunda parte recoge diez canciones en inglés basadas en otros tantos poemas. Como de costumbre, dale al play y disfruta.

Derek & The Dominos – I am yours

Basado en el poema The story of Layla and Majnum, que, de paso, inspiró la canción Layla. La mayoría de la letra la escribió el poeta persa Nizami, y así se acredita en la propia canción. Aparece en el imperdible Layla and other assorted love songs de 1970.

Celtic Frost – Sorrows of the moon

Tom G Warrior canta la versión en inglés de este poema de Charles Baudelaire. Aparece en el álbum Into the Pandemonium de 1987.

Roger Waters – Wait for her

Waters grabó para su Is this the live we really want? de 2017 una versión del poema Lesson from the Kama Sutra (wait for her) del poeta palestino Mahmoud Darwish. El músico se quedó prendado del valor trascendental del amor e intentó reproducirlo con su música.

Nightwish – Song of myself

Tuomas Holopainen escribe su propia versión del poema homónimo de Wal t Whitman en un intento de mezclar la épica musical con la épica lírica. Del álbum Imaginaerum (2011).

Wishbone Ash – Stand and deliver

Jugando con el antagonismo del poema de Alfed Noyes The Highwayman la banda realizó su propia versión para el disco de 1978 No smoke without fire.

Iron Maiden – Rime of the ancient mariner

No podía faltar. Catorce minutos gloriosos de la Historia del Metal basado en el poema de Samuel Taylor Coleridge. Steve Harris compuso la música para el álbum de 1984 Powerslave.

Steve Nicks – Annabel Lee

Aunque apareció en su disco de 2011 titulado In your dreams, Nicks asegura que tenía la canción escrita desde sus 17 años. Los productores de su disco, Dave Stewart y Glen Ballard, le animaron a terminarla. Basada en el poema de Edgar Allan Poe.

Peter Gabriel – Mercy street

Basada en el poemario de Anne Sexton, en especial en 45 Mercy Street, una mujer enferma mental cuya historia impresionó a Gabriel hasta el punto de contar en esta canción con las propias palabras de Anne. Aparece en So (1986).

Rush – Out of the cradle

De nuevo un poema de Walt Whitman sirve de base para una canción. La reflexión profunda sobre la pérdida y el amor acabó en el disco Vapor trails de 2002.

Judas Priest – Sea of red

Rob Halford hizo su propia versión del poema In Flanders fields de John McCrae acerca de la devastadora imagen de los campos de batalla durante la I Guerra Mundial. Lo escuchamos en su último Firepower (2018).

 

 

 

 

Música y Alzheimer: canciones contra el olvido.

Hoy se celebra (por decirlo de algún modo) el Día Mundial del Alzheimer bajo el lema “Sigo siendo yo”. El homenaje y el eslogan me llamaron poderosamente la atención, por lo que decidí unirme de la mejor manera que sé. Con música. Con rock, con country, con blues.

Así que, después de repasar mi discoteca particular, preguntarle a los buscadores habituales y a los colegas de costumbre, me decanté por esta pequeña muestra de canciones alrededor del Alzheimer, del enfermo, la enfermedad y los cuidadores. Canciones que retratan el olvido, la metamorfosis de ese “sigo siendo yo” y las consecuencias de la desmemoria.

La primera es una hermosa composición de una persona afectada por la enfermedad. Glen Campbell, músico de larga carrera, exitosa especialmente en los años 60 y 70, único tipo, si no me equivoco, en ganar el Grammy en las categorías country y pop, compartió su diagnóstico en 2011 (falleció hace poco más de un año). En 2014 compuso este I’m not gonna miss you de preciosa letra sobre cómo se sentía y qué estaba pasando: “You’re the last person I will love/You’re the last face I will recall/And best of all, I’m not gonna miss you”.

Glen Campbell – I’m not gonna miss you

Otro hermoso ejemplo lo compuso Kenny Chesney, una balada del hijo al padre, del que está fuera al que lo lleva dentro con una letra intensa: “This time I’m gonna kiss him/Instead of just shaking hands/Gonna tell him that I love him/While he still knows Who I am”

Kenny Chesney – While he still knows who I am

Y cantando un poco desde fuera y desde dentro, al padre o a la madre, a la abuela o al abuelo, incluso a la suegra (Dave Mustaine es así), un buen puñado de artistas han compartido sus emociones con todos nosotros. La pérdida, la esperanza, la espera, el dolor, el miedo. Aquí os dejamos esa pequeña selección.

Como siempre, dale al play…

El Drogas – Cordones de mimbre

Megadeth – Forgot to remember

Dry River – Frascos vacíos

El número de Shanon – Ladrón de recuerdos

Elvis Costello – Veronica

Rulo y la Contrabanda – La reina del barrio

David Gilmour – Faces Of Stone

Mago de Oz – Sueños dormidos

Calexico – The vanixing mind

Marcelo Calabria “Valdés” – Recuerdos olvidados

Thin Lizzy – Whiskey in the jar – 1972

Una de las canciones más famosas del ideario sonoro de Thin Lizzy surgió de casualidad. En una fiesta Phil Lynnot comenzó a tocar canciones irlandesas para pasar el rato con una Telecaster y llegó a Whiskey in the jar. Eric Bell se lió a acopañarle con su guitarra. Brian Downey, un poco borracho, empezó a tocar la batería. Fue divertido pero ahí quedó, sin más. Cuando semanas después entraron a grabar un nuevo single (Black boys on the corner) no había nada para la cara B, por lo que tomaron el tema como alternativa. Lynott cambió la letra, la melodía y el tempo, sobre todo en el estribillo, y Bell añadió la introducción y el riff principal. Decidieron grabarlo con batería y dos guitarras acústicas, sin guitarras eléctricas ni bajo. Y a otra cosa.

Pero el director de su compañía, Decca, al escuchar los dos nuevos temas, cara A y cara B, decidió que Whiskey in the jar fuera el single. La canción se editó, recortándolo en más de dos minutos. Finalmente se lanzó el 3 de noviembre de 1972; vendió dieciocho copias en sus primeras veinticuatro horas, pero consiguió alcanzar las listas de ventas tres meses después, llegando al número seis durante febrero de 1973. Se mantuvo once semanas en el top 40.

Una canción elegida por casualidad, arreglada de manera desenfadada, abrió las puertas del éxito a Thin Lizzy. A Lynnot y Eric Bell les llevaban los demonios, ellos querían ser reconocidos por sus propias composiciones, pero disfrutaron de la atención, el dinero y éxito que Whiskey in the jar les facilitó. Pero tan pronto como pudieron la sacaron de sus conciertos, de hecho no aparece en ninguno de sus directos oficiales. Jamás volvieron a tocarla.

La letra de la canción, como sucede con muchas canciones populares, sufrió modificaciones a lo largo del tiempo, pero siempre cuenta una misma historia. La de una amante (irlandés) que atraca a un capitán (inglés); tras ello, visita a su amada, que le traiciona y se queda con su dinero; nuestro protagonista acaba en la cárcel lamentando su “mala suerte”. A Lynnot le atraía ese perdedor con su sueño pisoteado.

Tras una breve introducción de Eric Bell, el riff principal, que da verdadero empaque a esta versión, aparece por primera vez para dar paso a la voz de Phil. La canción se articula en grupos de una estrofa de cuatro versos (que desarrolla la acción) y un estribillo, también de cuatro versos. Tras cada estribillo se repite el riff principal. En la versión extendida encontramos cuatro grupos y un solo justo tras el segundo estribillo. En la versión abreviada hay tres grupos y el solo está recortado. Al final, el cantante clama por su amor bebiendo  whiskey.

La versión de Thin Lizzy se convirtió, con los años, en un estándar para cualquier grupo que quisiera darle una clave de rock a esta canción. Versiones interesantes basadas en esta realizaron Metallica, U2 o Simple Minds. Os dejo esta última, la original de Thin Lizzy y la que Gary Moore y Eric Bell se marcaron en el homenaje al fallecido Lynnot.

11 canciones sobre doctores del amor y sus medicinas.

¿Sientes fiebre repentina al caer la noche? ¿Abandono? ¿Un hueco en tu alma que no te imagespuede rellenar otra persona? O, por el contrario, tienes tú el remedio para el mal ajeno… Seas de los que sufren por amor o un sabio con un ungüento casero, puedes encontrarte en esta pequeña selección de canciones sobre doctores, curanderos, medicamentos y remedios de todo tipo para las fiebres del corazón. Porque el rock y el metal todo lo solucionan.

Dale al play…

Whitesnake – Medicine man (1979)

Lo tiene claro David Coverdale, nena “Now don’t you ever worry/
If you feel the fever rise/(…)/I’m the medicine man/Your doctor of love”. No explica si atiende a domicilio pero supongo que así será. De guardia 24 horas en su álbum Lovehunter.

John Mayall & The Bluesbreakers (1965)

Compuesto y cantado por John Mayall, producido por Jimmy Page y con la guitarra de Eric Clapton. Casi nada. Single caliente donde Mayall se ofrece como curandero (o brujo): “Gonna teach you love at the midnight hour/Gonna feel you burning like a passion flower”. El trío calabera.

KISS – Calling Doctor Love (1976)

No podía faltar Gene Simmons repartiendo su medicina. En este tema del Rock and roll over se autoproclama experto, así que, nena, “so if you please get on your knees/there are no bills, there are no fees/baby, I know what your problem is/the first step of the cure is a kiss”. Por lo menos no te va a cobrar…

George Thorogood & The Destroyers – Love Doctor (2006)

¿Quién necesita estudiar para tener un título por aquí? Porque Thorogood aclara que “I never went to doctor school/I’m a love doctor/(…)/If you need love, I’d love to operate on you”. A pecho descubierto y sin anestesia, vaya. Escuchada en el álbum The hard stuff.

Jackyl – She loves my cock (1992)

¿Y si yo soy la medicina? Eso creía Jesse Dupree en el debut de Jackyl, pues ella ha intentado curarse, ha ido al médico, pero no tiene remedio porque “she loves my cock”. Censurada en la edición original “limpia” y cerrando la edición “sucia”. ¿De qué hablo? Pincha aquí.

Van Halen – Somebody get me a doctor (1979)

El bueno de David Lee Roth se siente enfermo y necesita urgentemente una cura. No creo que se refiera a ninguno de los doctores anteriores, pero sería curioso si en medio de sus fiebres aparece un melenudo Coverdale o Simmons con su remedio de arrodillarse. De su segundo álbum Van Halen II.

J. J. Cale – Call me a doctor (1972)

En su álbum Naturally también reclama la ayuda de un profesional, porque una dama “took all my bread/ravished my body, lord/and messed with my head”. Una semana lleva así el tipo y ya no puede más.

Bon Jovi – Bad medicine (1988)

Y si Roth y Cale andaba buscando un médico, Jon Bon Jovi se resigna a su enfermedad crónica: “I ain’t got a fever, got a permanent disease/And it’ll take more than a doctor to prescribe a remedy”. Y es que no hay ningún médico que le pueda curar porque “your kisses is the drug”. Del multiplatino New Jersey.

UFO – Doctor Doctor (1974)

Quién iba a imaginar en aquel debut de Michael Schenker con UFO que los dolores y las fiebres de Phil Mogg iban a ser tan legendarios. Un clásico que reclama al médico de guardia porque “she walked up to me/and really stole my heart”, vamos que según se arrimó destrozó mi cuerpo y mi alma.

B. B. King – Bad case of love (1961)

Y la cosa sigue empeorando. Un hombre sabio como King decide ir al médico porque se siente enfermo. El doctor en cuestión le diagnostica su mal de amor, pero le advierte “Son, I know just how you feel/you love your baby and you always will/but your wind is short, your pulse is weak/it won’t be long before you’re six feet deep”. Un caso incurable.

Robert Plant – Bad case of loving you (1979)

Y el mismo mal padece Robert Palmer, así que insiste a su médico: “Doctor Doctor, gimme the news/I got a bad case of lovin’ you/no pill’s gonna cure my ill/I’ve got a bad case of lovin’ you”. Pero Robert no se va a morir como King y pone remedio a su enfemedad “Shake my fist, knock on wood/I’ve got it bad, and I got it good”. Un caballero.

 

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