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Canciones del Lejano Oeste: cowboys y llaneros solitarios.

La imagen del vaquero que cabalga solo en la pradera o en el desierto, al atardecer, esperando que llegue la noche para tumbarse en la tierra y tapar su cara con el sombrero. El misterio, el romanticismo, la épica del héroe anónimo que se busca la vida, que busca su destino, que huye de la injusticia o que, simplemente, no tiene a dónde ir. El cine ayudó a crear este mito moderno y nuestros músicos lo han adaptado a su estilo; algunos han creado cowboys de hoy en día mientras que otros, los que hoy traemos, han narrado historias ambientadas en el Lejano Oeste.

Once canciones sobre cowboys, justicieros, llaneros solitarios y el Salvaje Oeste.

Bad Company – Bad company

Una de las canciones clásicas del rock atemporal. Un desertor que se declara una mala compañía: “Oh I was born 6-gun in my hand/Behind a gun I’ll make my final stand”. Dicen que Paul Rodgers grabó la canción en una fría noche de noviembre para dar el tono. Del debut del mismo nombre de la banda, allá por 1974.

Volbeat – Pearl Hart

La hermosa Pearl Hart está en la cárcel: se vistió con ropa de hombre, cogió su Colt y paró una diligencia, robando a sus tres ocupantes. Uno de los temas extraído como single del álbum de 2003 Outlaw gentlemen & shady ladies.

Christopher CrossRide like the wind

La historia del que huye de la horca, el forajido camino de México en mitad de la noche: “ride like the wind/To be free again”. El mayor éxito de Christopher Cross, single de 1979 de su álbum debut.

Thin Lizzy – Cowboy song

El vaquero solitario que recuerda entre aullidos de coyote una aventura amorosa, allá en Texas, cerca de la frontera. Porque ” Lord, those southern girls all seem the same”. Del clásico Jailbreak de 1976.

The Eagles – Desperado

Otra rola sobre la soledad del vaquero. The Eagles hablan del paso del tiempo y la soledad representado en la figura de cowboy que envejece solo: “Your pain and your hunger, they’re drivin’ you home”. Da título al álbum de 1973.

Jon Bon Jovi – Blaze of glory

La tierra como cama y un viejo abrigo como manta, huyendo siempre, el buscador de éxito: “I’m a devil on the run/A six gun lover”. ¿Alguna vez llegará esa llamarada de gloria? Primer sencillo del primer disco en solitario de Jon Bon Jovi (1990) para la película Young Guns II (Arma joven II). Se llevó un Globo de Oro y una nominación al Oscar. Por cierto, Jeff Beck a la guitarra.

Styx – Renegade

Lejos de la poética del buscador, del fugitivo, Styx se marcan una letra desesperada, el renegado que clama a su madre por su vida: “Oh, Momma, I been years on the lam/And had high price on my head/Lawman said, Get ‘em dead or alive!”. El sheriff finalmente le captura y su vida pende, literalmente, de un hilo. Del álbum Pieces of eight de 1978.

Aerosmith – Back in the saddle

Como no todo es cabalgar, el vaquero llega, alguna vez, a un pueblo: “Ridin’ into town alone by the light of the moon/I’m lookin’ for old Sukie Jones, she crazy horse saloon”. En este caso (siendo Aerosmith qué menos) a tomar unas copas, juguetear con unas chicas y meterse en alguna pelea. Parte del clásico Rocks de 1976.

Ratt – Wanted man

Y otra de peleas: ” I’ll make you feel like a/Human target, in my eyes “. Aquí el único cuello que va a romperse es el que rompa la pandilla Ratt. Sencillo del Out of the cellar (1984).

Bob Dylan – Knockin’ on heaven’s door

A veces llega el final. Casi siempre. La historia del fugitivo, del vaquero fronterizo, acaba con sus huesos en el suelo y enfrentado a la muerte: “It’s gettin’ dark, too dark to see/I feel I’m knockin’ on heaven’s door”. Tema perteneciente a la banda sonora de Pat Garret and Billy the Kid (1973).

Billy Joel – The ballad of Billy the Kid

La mística de algunos personajes atrajo a muchos de nuestros músicos. En este caso, Joel reseña la vida de enfrentamiento y soledad de Billy el Niño: “Well he never travelled heavy/yes he always rode alone”. Grabada para el álbum Piano man (1973).

  Y aún hay más…

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Lo mejor de Mötorhead… en el siglo XXI.

Ilustración de Óscar Giménez

A veces perdemos la perspectiva con lo grande que es REALMENTE un grupo. Nos quedamos en sus años de gloria, en esos discos imprescindibles, casi siempre del comienzo de su carrera, y dejamos de lado las novedades. Algo así me sucedió con Mötorhead y el legado de Lemmy; dejé de escuchar sus discos editados desde la mitad de los noventa. Y como no hay pecado peor que la ignorancia he decidido ponerle remedio con una escucha de sus obras de este siglo. Y este es el resultado, incluyendo una selecta playlist que al final os regalo.

Desde el año 2000, justo veinte después de su (quizá) mejor obra, hasta el 2015 publicaron ocho trabajos, más o menos cada dos años en un ritmo que ya habla claramente del compromiso y la necesidad de Mötorhead. Canciones para construir un Universo propio contando historias sobre lo malvada e injusta que es la vida, la obsesión por la muerte (y los asesinatos y la guerra), la necesidad de fiesta y sexo y los líos en los que te metes y, por fin, las reflexiones sobre la música y la vida del músico. Cuatro pilares sobre los que sustentar veintidos discos de estudio, casi doscientas cincuenta canciones.

Además de Lemmy al bajo y a la voz, sus inseparables Phil Campbell a la guitarra y Mikkey Dee a la batería, junto con algunas colaboraciones puntuales, graban toda la música de la que aquí hablamos.

Tres de esos discos me parecen imprescindibles. We are Mötorhead (2000) suena directo, con una producción magnífica comandada por Bob Kulick (W.A.S.P., Meat Loaf, Kiss) mantiene un equilibrio entre la parte más punk y la más roquera: Slow dance, Wake up dead, One more fucking time o la mejor We are Mötorhead. Junto a él, Inferno (2004) vuelve al nivel de inspiración, variedad y acierto del trío; no hay canción mala: Terminal show (colabora Steve Vai), Killers, Suicide, Life’s a bitch, el excelente toque hard de In the black, el riff de In the year of the wolf o la acústica Whorehouse blues. El tercero sería Aftershock (2013), equilibrado de principio al final, con un toque más roquero que punk o metal: Lost woman blues, Do you believe, Going to Mexico, Silence when you sepak to me o Paralyzed, aunque, de nuevo, no hay tema flojo.

Un escalón por debajo escuchamos los otros trabajos. Campbell tiene un papel especial en Hammered (2002) haciendo uno de sus mejores guitarreos: Brave new world, Voices frome the war o la thrashy Red raw, junto a Mine all mine (con piano de Deeze Reed) y Walk a crooked mile destacan. Kiss of death (2006) es otra colección de canciones muy bien acabada pero menos inspirada, es decir, todo suena correcto pero falta chispa y variedad, quizá demasiado metido en “lo de siempre”. La producción de Cameron Webb (también produjo el anterior Inferno y todos los siguientes) limpia la voz de Lemmy. A destacar: R.A.M.O.N.E.S. cómo no, la balada God was never on your side, el rock de Christine, Living in the past o la tremenda Trigger. El problema de Motorizer (2008) es el mismo del disco anterior, que suena bien pero todo demasiado plano, quizá con Campbell destacando de nuevo en One short life o Sing the blues y Lemmy clavando English rose o Buried alive. En The world is yours (2011) suenan algo más oscuros en Brotherhood of man, con muchos guiños hard y buenas melodías (Rock’n’roll music, Bye bye bitch bye bye) y la caña de siempre de Born to lose o Get back in line.

El disco final, Bad magic (2015), tiene el aliento de despedida de Lemmy: su voz se nota cansada, aviejada, pero su esfuerzo lo compensa y mantiene su gloria. La versión del Sympathy for the devil está muy bien enterrada en el mundo Mötorhead, junto a Thunder & lightning, When the sky comes looking for you, Electricity o Shoot out all of your lights. No debes perderte la letra de Till the end, una reflexión (¿final?) de Lemmy sobre su vida.

Una escucha necesaria para cualquier roquero, punkarra o metalero que necesite el ruido de una buena guitarra. Lemmy y sus Mötorhead, formara quien formara a su lado, consiguieron un sonido atemporal reconocido y reconocible en cualquier parte del mundo. Y eso, amigo, amiga, está al alcance de un puñado.

Las mejores colaboraciones de El Drogas

No creo que haya un personaje tan carismático como Enrique Villarreal, alias El Drogas, alma y catalizador musical de Barricada y mosca cojonera en cualquier proyecto que se precie. Los suyos propios: La Venganza de la Abuela, Txarrena o su aventura como El Drogas. O los de otros: incontables. Y lo he intentado. Pero quién se resiste a invitar a uno de los grandes a cantar a su lado, a tocar a su lado, a subirse al escenario o a arrimarse al estudio.

Nuestra pequeña selección de los temas más apetitosos de El Drogas en los discos y las composiciones de todos los demás.

Hortaleza – Porretas y El Drogas

Del disco 20 y serenos (2011). “Ahí Dios se echó la siesta pero no pudo dormir” Qué curioso oír a un tipo tan de su Iruña cantar a un barrio de Madrid, el “barrio de la juerga”. Rocanrol sin concesiones.

Desahuciando el miedo – Ingravitö y El Drogas

Por aquí tenemos debilidad por Ingravitö y no podía faltar su colaboración con Enrique: “porque el Estado vendió hace ya tiempo a los mercaderes tu derecho a un techo”. Un intento de reconstruir nuestra propia voz en contra del desahucio. Del imperdible Sentirnos vivos por encima de nuestras posibilidades (2018).

A la espera – Forraje y El Drogas

Entre acústicas canta “arrancas de mañana y recorres ninguna parte, andas nada piensas poco, a punto de explotar”. Una canción con el consumidor de heroína como protagonista. Lo que duele es controlar. En Estoy que muerdo (2003).

Zorra cruel – Lilith y El Drogas

En el segundo largo de Lilith, madame genuina del rock, titulado Sal si puedes (2009), nuestro colega hace sus pinitos en los coros y en las estrofas centrales.

Y es que tú – Estrago y El Drogas

Lo de Estrago y las colaboraciones da para un capítulo aparte. En este caso, una adorable y terrible canción sobre la prostituta que “recorre la ciudad gritando guapo” y llenando su bolso de dinero y “ganas de llorar” cada noche. Del álbum Cabeza loca (2004).

Los carniceros – Poncho K y El Drogas

Una declaración de intenciones “todos los cuentos me metían miedo”. Una clara reivindicación a renegar de la falsa herencia. A pachas con Poncho K en su 11 palos (2017). Enrique no pudo grabar el vídeo, parece ser.

Duelo de titanes – Dinero y El Drogas

En su autohomenaje A 10 años luz (2018) celebrando su década en los escenarios, la banda Dinero contaron con Enrique para dar un aire nuevo a esta canción. Fantástica.

El perro verde – Marea y El Drogas

Las querencias de Kutxi Romero y Los Marea con El Drogas y sus Barricada son más que evidentes. Una muestra de la adoración común la encontramos, entre otros, en esta canción de Revolcón (2000).

La fiesta en paz – Iratxo y El Drogas

El cantautor madrileño contó con nuestro protagonista para darle caña a este temazo. Un estribillo pegajoso y callejero que debió merecer mejor suerte. Del álbum Amor y otras guerras (2014).

Sembrar la verdad – Insolenzia y El Drogas

Qué sencilla realidad: “en cada silencio hay un muerto y en cada lamento hay un vendaval”. Hermosa reflexión. Aparece en La boca del volcán (2010).

El charco – Karkoma y El Drogas

Una joya oculta, un desconocido tema recogido en A cuatro patas (2014). Dale al play y disfruta.

Baja por diversión – La Fuga y El Drogas

Qué ociosa posibilidad, una baja por diversión. En su álbum de 2005 Negociando gasolina los de Reinosa contaron con la voz de nuestro protagonista para reclamar un poco de fiesta cuando sea necesario.

Que corra el aire – Ciclonautas y El Drogas

“Cansado de la burla y de tanta potestad que acá los mismos culos vuelven a sangrar” y así seguimos. Reivindicando “que corra el aire” y que sufran otros en el álbum de 2014 Qué tal?

Cervecita y caldouva – Sínkope y El Drogas

“No seremos nunca mansos” clama El Drogas en esta canción. Reflexión sobre los que aprenden de los libros y de la vida para mejorar su vida y saber estar. Hay que ser valiente para compartir micrófono con Vito y sus complejas letras. En Museo de rejas limadas (2015).

Otra luz – Cero a la izquierda y El Drogas

En el más que recomendable No ha dejado de llover (2015) encontramos esta tonada: “y no quiero canciones tampoco poesías, todo lo que quedaba murió en la travesía”. Nada de sucedáneos.

Siete pecados – 4 de copas y El Drogas

Y también del 2015 este descarado texto sobre la pecaminosa vida que nos gastamos, siete pecados que “me llevan hacia ti”. Cambiar el alma con el del tridente para disfrutar de un calvario lleno de pecaminosas tentaciones. Del álbum El cuento se acabó.

Nunca dudes en llamar a El Drogas si tienes una buena canción y algo que decir. Que dure muchos años.

13 canciones con intro A Capella

El recurso de comenzar una canción con unas estrofas cantadas sin música, es decir, a capella, se extiende desde los inicios del rock y fue muy popular en los años sesenta y setenta. Los mismos The Beatles la usaron en numerosas ocasiones. A veces una breve frase, en otras ocasiones una anticipación del estribillo, en otras un pequeño discurso premonitorio. Escuchando el muy recomendable programa semanal dedicado a este mismo tema del amigo Lemmy Rock (aquí el enlace) decidí plagiar su idea para elaborar mi propia lista de canciones que comienzan con la voz lanzada al aire sin más paracaídas que la oreja del oyente. Abajo os dejo la playlist y a continuación trece piezas diversas, diferentes y exageradamente buenas.

Humble Pie- 30 days in the hole

Extraordinaria canción del extraordinario Smokin’ de 1972. Breve intro con intercambio de voces y un rollo “improvisado” fraseando el estribillo.

Queen – I want it all

Recurso habitual de la banda, aparece en Bohemian Rhapsody, Mustapha, Fat bottomed girls o este I want it all, primer single del álbum de The Miracle (1989).

Kiss – I just wanna

Paul Stanley comienza a capella la primera estrofa de la canción, definitoria del resto de la letra: “tengo un cuerpo hecho para el pecado y apetito por la pasión”. Del álbum Revenge (1992).

The Eagles – Seven bridges road

Versión de Steve Young, quien la grabara en 1969, aparece en el Eagles Live de 1980. Una canción donde predomina el trabajo a capella sobre el instrumental, mero acompañamiento de las armonías vocales.

Bruce Springsteen – Ain’t got you

Abriendo el Tunnel of love (1987), igual que la canción anterior, la voz cobra protagonismo y la instrumentación es un acompañamiento para desarrollar la melodía vocal. Un sencillo ejercicio de genialidad.

Tigertailz – Love bomb baby

En el año 1990 los hiperlaqueados Tigertailz desde la fría Inglaterra nos regalaron esta bombástica canción con intro recogiendo el estribillo. Armonía pegajosa. Parte de Bezerk (1990)

Kansas – Carry on wayward son

Esta canción entraría en el top ten de cualquier colección de canciones a capella. Parte del álbum clásico Leftoveture (1976). Más de cuarenta versiones lleva acumulada y ninguna tan genial como la de Kansas.

Riot V – End of the world

Clásicos de segunda división reconvertidos, grabaron un disco fantástico en 2018 de título Armor of light lleno de canciones heavies arquetipo del género. Y no podía faltar la intro a capella anticipando el estribillo.

Yngwie Malmsteen – Heaven tonight

El irreductible sueco Malmsteen concedió esta loa vocal a Joe Lynn Turner para el primer y mágico single de su obra más popular, Odissey. Un clásico del género, la línea principal del estribillo.

Yes – I’ve seen all good people

Arquetipo de la intro a capella. Presentación impecable armonizada a varias voces del tema que reinará en el estribillo o al final de la canción. Una gozada del tercer disco de Yes, el que les alzó a la fama, titulado The Yes album (1971).

Led Zeppelin – Black dog

Otro clásico del género. Robert Plant comienza su historia mientras la banda aguarda presta para hacer su parte. La voz queda sola en varias ocasiones, un detalle característico de Black dog. Abre el mítico IV (1971).

Ghost – Year Zero

Cuando uno quiere parecer un clásico qué mejor que utilizar sus recursos. Y en una discografía que rescata lo mejor de los sonidos heavies y rock de las últimas tres décadas y los pasa por su máquina santificada no podía faltar una intro a capella. Aparece en Infestissuman (2013). Muy maldito.

Millenium – Power to love

Un disco por el que tengo debilidad, Hourglass (2000), contiene esta estupenda intro a modo de primera estrofa (larga) del tema. De lo mejorcito de Jorn Lande.

Y, aquí, la playlist para que os hartéis de intros a capella.

Lo mejor de Blackfoot

En el año 1982 se editó Highway Song Live, quizá uno de los mejores directos de southern (hard) rock, un compendido de canciones que resumen los primeros cinco discos de Blackfoot y trece años de esfuerzo continuado. Aunque la Historia musical del grupo comienza en 1969, cuando cuatro amigos de Jacksonville, Florida, deciden formar una banda, no fue hasta 1975 cuando grabaron en los estudios Muscle Shoals un estupendo debut de southern, blues y rock a partes iguales de título No reservations. Los cuatro amigos eran la dupla guitarrera de Rickey Medlocke y Charlie Hargrett, como protagonistas, la batería de Jackson Spires y el bajo de Greg Walker. La influencia del sonido Lynnyrd Skynnyrd se hace notar (no en vano Medlocke y Walker formaron un tiempo con ellos). A destacar I stand alone, Railroad song y Born to rock.

El grupo insistió al año siguiente. Flyin’ high, que así se llamó su segundo largo, viaja en los mismos caminos pero con menos inspiración, y aunque Medlock canta con ímpetu las guitarras suenan menos atronadoras. Island of life, Flyin’ high, Try a little harder o las dobles guitarras de Stranger on the road destacan sobre el conjunto. En esta época pudieron girar con gente de alto rango y tocar ante multitudes acompañando a Kiss o Ted Nudgent. Pero ni por esas consiguieron vender bien. Decidieron tomarse un tiempo fuera del estudio, madurar su propuesta en ensayos y más conciertos.

Strikes (1979) se llamó el tercer disparo y esta vez sí dieron en la diana, subiendo al número 42, alcanzando el disco de oro y comandando su propia gira. Quizá su mejor obra, que ya rescatamos por aquí, con su tema más conocido, Highway song, hard rock melancólico sobre la vida en la carretera, de concierto en hotel, alejado de la amada. Contaron con varias colaboraciones, como el teclista Pat McCaffrey, el percusionista Henry Blind Baby y las armónicas de Cub Koda y Shorty Medlocke, padre de Rick y compositor del primer single de Strikes, una de sus más conocidas canciones, por otro lado: Train, train. Junto a ellas, cómo no destacar Left turn on the red light o las versiones Wishing well (Free) y Pay my dues (Blues Image).

Los buenos resultados les animaron a mantener a los productores y a insistir en la misma línea, aunque quizá algo más endurecidos, más volcados al hard rock. Temazos como Gimme, gimme, gimme, Warped, Fox chase, la blusera Spendin’ Cabbage o el slide de Every man should know (Queenie) hacen que merezca la pena cada minuto de Tomcattin (1980). Poco después se lanzaron a por Marauder (1981) haciendo una trilogía imprescindible del souther y el hard rock. Contiene su single de mayor éxito, Fly away. Momentos rabiosos en Good morning, Searching o Dry county junto a otros más calmados como la balada Diary of a workingman.

Lamentablemente la buena vida se acabó con aquella gira de 1982. Tensiones en la banda, cambios de intenciones y estilos musicales hicieron muy duro permanecer en Blackfoot. Para empezar, añadieron a un teclista de renombre, Ken Hensley (Uriah Heep), y dieron un cambio a su estilo. Había que vender más, ser más grandes, más jóvenes. Eso del rock sureño estaba pasado de moda. La obra se editó en 1983 y se llamó Siogo; se aleja de esa raíz southern para adentrarse en el hard y el AOR. Parecen unos Survivor de Jacksonville en Teenage idol o Goin’ in circles, resultones, pero mantiene su fuerza en Heart’s grown cold (de Nazareth), We’re goin’ down o Send me an angel.

Charlie Hargrett es el primero en abandonar el barco antes del siguiente y, a la postre, último álbum de Blackfoot, titulado Vertical smiles (1984), con una portada horrorosa y una propuesta musical llena de sintetizadores, característico de la época (ya os hablamos por aquí de ello, el heavy poppy). Aunque suenan extraños, hay que rescatar Get it on, In for the kill, Heartbeat and Heels o Young girl . La falta de éxito y más tensiones hicieron que la banda se deshiciera, quedando Medlocke como único “miembro”. En realidad decidieron dejarlo, pero el cantante retomó el nombre y giró como Rickey Medlocke and Blackfoot, hasta el momento que se unió a Lynnyrd Skynnyrd.

Un legado de veinte años con un trío de ases en estudio (Strikes-Tomcattin-Marauder) que pocas bandas pueden presumir de poseer en su discografía. Han llenado pabellones con su propia gira, han vivido muy bien de su arte y se han codeado con algunos de los grandes. No está mal para unos chavales que comenzaron tocando en un bar de topless llamado Dub’s.

Canciones sobre el Antiguo Egipto

La magia y el misterio que aún hoy en día emanan las historias, las leyendas, los mitos del Antiguo Egipto resulta asombroso. Quizá sea la civilización cuya imagen más se ha difundido en el mundo occidental, con sus pirámides, sus faraones, sus dioses, sus jeroglíficos.

Esta magia, este misterio, ha inspirado a multitud de artistas a lo largo de los siglos. Y nuestros músicos no iban a ser menos, claro. En esta selección que aquí traemos aparece el faraón, el esclavo, la misma maldición personificada, el renacido, el condenado, el que huye.

Una maravillosa colección de canciones sobre el Antiguo Egipto y sus mitos.

Gamma Ray – Valley of the Kings

El dios que resurge de su tumba en el Valle de los Reyes para conquistar el mundo. Aparece en el EP de 1997 del mismo título.

Nightwish – Sahara

La ira del faraón y una huída a través del desierto. Del álbum de 2007 Dark passion play

Tierra Santa – La momia

En su Tierra de leyenda (2000) incluyeron la historia del faraón muerto que, convertido en momia, no se pudo salvar y está condenado a permanecer en su tumba para siempre.

Mercyful Fate – Curse of the pharaohs

King Diamond advirtiendo: “no rompas los sellos ni disturbes su paz” o te caerá la maldición de los faraones. La escuchamos en el álbum Melissa de 1983.

Metallica – Creeping death

La décima plaga de Egipto hecha música. James Hetfield es la muerte que se arrastra para acabar con los primogénitos del faraón. Single editado en 1984 que forma parte del álbum Ride the lightning.

Iron Maiden – Powerslave

El tema que da título al disco de 1984 nos cuenta en primera persona la impotencia y el lamento del faraón en el momento de su muerte, cómo se resiste a ser un esclavo del poder de la muerte y amenaza con esperar el paso de los siglos para emerger de nuevo de su tumba.

Dio – Egypt (the chains are on)

Del mismo año, 1984, también otro lamento, pero esta vez del esclavo que vive con las cadenas puestas y solo desea que su día se acabe. Pertenece al álbum The last in line.

Nile – Those whom the gods detest

Una banda de death metal que dedica toda su música a narrar historias ambientadas en el Antiguo Egipto. Y con asombrosos resultados. Este tema que traemos, del álbum de igual título, editado en 2009, pone voz al impenitente, al blasfemo, al que ofende a los dioses.

Perseveranth – Pirámide

Una canción de 2017 por una banda de Álava en su disco debut Creador. El nacimiento de un nuevo dios, inmortal, que resucita de su pirámide para combatir a sus enemigos.

Edgar Allan Poe en trece canciones

Uno de los escritores más famosos, creador por sí mismo de un estilo de terror romántico que ha sido copiado hasta el infinito, vividor, adicto al opio, enamoradizo de muchachitas, un genio de la pluma. Se acaban de cumplir 210 años de su nacimiento y nos ha parecido una excelente razón para dedicarle un hueco en el blog. Cómo no, haciendo una selección de canciones inspiradas en sus cuentos.

Dale al play y disfruta…

Queen – Nevermore

Aparece en el álbum Queen II (1974) como parte del “Lado negro” del álbum, la cara B compuesta en su totalidad por Mercury. La canción Nevermore está inspirada en el poema “El cuervo”.

Lou Reed & David Bowie – Hop frog

En el año 2003 Lou Reed dedicó un álbum, The raven, a la obra de Poe. La edición doble contenía treina y seis cortes y la sencilla veintiuno. En ambos se incluye la historia del enano Hop-Frog en la que colabora David Bowie.

The Alan Parsons Proyect – The cask of amontillado

Tales of mystery and imagination, el debut de Alan Parsons no pudo encontrar mejor inspiración. Un álbum dedicado por entero al Universo Poe. Lúgubre, maravilloso, terrible. Cualquier tema sería bienvenido en esta selección, y nosotros nos quedamos con The cask of amontillado.

Iron Maiden – Murders in the Rue Morgue

Una de los personajes más populares de Poe, C. Auguste Dupin, protagonista de” Los crímenes de la calle Morgue”, inspiró esta canción de unos inciáticos Iron Maiden. Parte de su segundo largo de 1981 titulado Killers.

Annihilator – Ligeia

En su fantástico disco debut, Alice in hell (1989), los canadienses Annihilator encontraron inspiración en este cuento macabro para componer Ligeia, y su historia de “reencarnación”.

Crimsom Glory – Masque of the red death

Una de las historias más populares de Poe en el mundo del rock y el metal, “La máscara de la muerte roja”, formó parte con esta canción del segundo largo de Crimson Glory, Transcendence (1988).

The White Stripes – Red death at 6:14

También inspirada en La máscara de la muerte roja, un jovenzuelo Jack White, en el dúo famosos The White Stripes, se atrevió a contar su propia versión del cuento. En el Sympathetic sounds of Detroit del 2000.

Metal Church – Of unsound mind

Con letra de John Marshall y música de Craig Wells, los metaleros Metal Church se marcaron una versión muy particular de “El corazón delator” para su trabajo de 1989 titulado Blessing in disguise.

Soda Stereo – Corazón delator

Como el propio título indica, también está inspirada en “El corazón delator”. Aparece en el disco de 1988 titulado Doble vida.

Radio Futura – Annabel Lee

Otro de los relatos más populares en el circo musical es la triste historia de “Annable Lee”. En este caso, la versión de Radio Futura en su excelente La canción de Juan Perro (1987)

Symphony X – King of terrors

Michael Romeo, mente pensante de Symphony X, ha tirado de la inspiración Poe en varias ocasiones; de hecho, compuso un álbum instrumental (The dark chapter) con varias canciones inspiradas en su obra. Aquí rescatamos King of terrors, del álbum The Odyssey, basada en “El pozo y el péndulo”.

Nightwish – The poet and the pendulum

Igual que la anterior, se basa en “El pozo y el péndulo”. Tuomas Holopainen, líder del grupo, reconoce su adoración por la obra de Poe y, además de en este tema, se ha inspirado en algunas ideas y temáticas del genio para sus composiciones. Aparece en Dark passion play (2007).

Y no podemos terminar este repaso sin nombrar una obra mastodóntica hecha con amor y mucho ingenio: Legado de una tragedia. Ópera rock compuesta por Joaquín Padilla (con la ayuda de Jacobo García) y que cuenta con grandes colaboraciones del rock y el metal en español. Concebida como una trilogía, la primera parte narra la vida tras la muerte de Edgar Allan Poe (reencarnado en un gato negro) y repasa algunas de sus narraciones más famosas.

Hay muchas más, incluso canciones inspiradas en sus personajes o en el propio autor, como Bob Dylan en Just like Tom Thumb’s blus, The Beatles en I am the Walrus o Tool en Sweat.

Lo más y lo mejor de 2018: un año de canciones

Rock is yet to come

Hay fechas propias para la reflexión. Las más comunes: el cumpleaños, un aniversario o el final de un año. Siempre se da la vuelta a los ojos para observar el camino recorrido. Y en este caso a las orejas también, para recuperar sonidos que nos invadieron desde el lejano uno de enero hasta prácticamente el final de 2018. Muchas horas entre las que escoger lo más y lo mejor, un año repleto de canciones.

Y debo decir que por aquí ando muy feliz con la música que he descubierto estos doce meses. La que poco a poco voy recuperando de años anteriores (hay tantos miles de excelentes canciones por ahí sueltas en sesenta años de rock…). La que se va editando nueva. Porque, aunque le rock, y el metal, como fenómeno cultural y artístico no está muerto, conviene recordar que económica y socialmente hace muchos años que desapareció del mapa. No pasa nada. Mientras grupos nuevos y viejos se esfuercen en ofrecer sus canciones al mundo y queden orejas como tú y yo que les presten atención (y un poco de dinero)el rock, y el metal, no morirán, realmente, nunca.

Este año he escuchado hasta el aburrimiento varias obras de gente joven (más o menos). Destacaría a los gaditanos The Electric Alley (Turning wheels) y a sus paisanos Bourbon (Fuente vieja), a los asturianos Baja California (Horizontes) y Soldier (The sleeping of reason), a los madrileños Whisky Caravan (La guerra contra el resto), los barceloneses Whiskey Lies (Against the odds) o dos de mis favoritos, los castellonenses Dry River (2038) y los vitorianos The Soulbreaker Company (Sewed with light). Todos parte de una gran cosecha nacida, criada y compuesta muy cerca de nuestras casas. Añadamos otros grandes discos, como Gritando en Silencio (Sácame de aquí), Angelus Apatrida (Cabaret de la guillotine), Crisix (Get out of my head), o las sorpresas de Elisma (Somos nosotros los que hacemos rock) y la genialidad de El número de Shannon (Carpe diem).

Una felicidad extra para mí es volver a escuchar a bandas clásicas con nuevos buenos trabajos. Por aquí han desfilado Saxon (Thunderbolt), Uriah Heep (Living the dream ), Phil Campbell (Age of absurdity), Tako (Hilo de cobre), Ankhara (Sinergia) y los que se han llevado la palma: Judas Priest (y su enorme Firepower).

También de fuera de nuestras fronteras hemos cantado la sangre joven de los impresionantes The Temperance Movement (A deeper cut), Band of Rascals (Tempest), City of Thieves (Beast reality) o Khemmis (Desolation). Y ha habido sitio para descubrimientos alejados de gustos habituales; sirvan de ejemplo First Aid Kit (Ruins) y The Devil Makes Three (Chains are broken).

En fin, junto con otro puñado de buenas canciones he elaborado (en Spotify y en Deezer) una playlist sin desperdicio, llena de chicha buena, un caldo jugoso con todos los ingredientes necesarios para comer buen rock y metal durante un largo rato. Abre una cerveza, llena un vaso de bourbon, móntate un gin tonic planetario y prepárate para bailar.

Ha sido un año excelente… ¡viva el rock! ¡viva el metal! ¡viva la puta música!

Canciones para dejar a tu pareja

Podría ser que leyeras esto buscando una canción, una rola, un temita, que insinúe una intención: quieres dejar a tu pareja y no sabes cómo hacerlo, por dónde empezar.  Ya no os aguantáis, murió la pasión, le huelen los pies, ronca como un mamut o has encontrado a alguien. Da igual el motivo. Como tú, algunos de nuestros héroes musicales han pasado por ese lance y han compuesto y compartido con nosotros sus problemas y sus soluciones. Quizá no debas ser tan agresivo/a como alguno de ellos.

Una pequeña selección de canciones para invitar a tu pareja a pirarse bien lejos.

Skid Row – Get the fuck out

En su álbum Slave to the grind (1991) metieron esta punkarra canción bárbara que deja bien claro su mensaje: deja de hablar como un televisor y trágate mi semen. El título puede traducirse como “vete de aquí, hostias” o “vete a tomar por culo”, a gusto de cada uno. Arquetipo de la canción de mal gusto para echar a la pareja: “the party is over so get the fuck out”

Ramoncín – Déjame!

“Me encadenaste a tus desdichas” por eso ¡déjame! que “nadie recuerda conocerme” porque hasta “el color de mis camisas” has cambiado. Todo comenzó en la calle y en la calle vas a acabar. Ya no oigo tus reproches. Rocanrol del bueno en la imprescindible versión del Al límite, vivo y salvaje (1990).

Mötley Crüe – Don’t go away mad (just go away)

Parece una balada romántica más, no te dejes engañar. Los macarras por excelencia de los años ochenta se marcan una canción muy amable para una pareja que no quería entender. Vale, éramos dos enamorados buscando nuestro camino, pero los chicos han llamado y van a jugar al billar toda la noche. Así que, literalmente, no te vuelvas loca y pírate. Parte de Dr. Feelgood (1989).

Thin Lizzy – Get out of here

El enorme Phil Lynnot también tuvo sus desengaños. En esta canción incluída en Black rose – A rock legend (1979) dice a su pareja “haz las maletas, he tenido bastante, lo dejo”. Y por si no ha quedado claro añade “no hope there’s no hope for you”. A por una segunda oportunidad.

Platero y Tú – Si tú te vas

Un jovencísimo Fito, allá por 1990, cantaba a su (ya no) amada algo muy sencillo. Me harté de ti, coge las cosas que te regalé porque “yo ya no sigo tu juego, un caramelo un castigo”. Además, he encontrado a otra mujer: “si tú te vas, nena no imaginas lo bien que lo voy a pasar”. 

Bob Dylan – It’s all over now, Baby Blue

Dylan tiene varias canciones para dar la espantada a tu pareja. Nos quedamos con esta favorita del Bring it all back home (1965). Tienes que largarte, dice, coge lo que necesites: “you think will last but whatever you wish to keep, you better grab it fast”. Aunque en algún momento muestra cierta duda triste, al final no hay más remedio. Se terminó, Baby Blue.

Pat Benatar – You better run

La canción del momento difícil. Te quiero, pero eres un mentiroso, has estado usándome, así que “you better run, you better hide, you better leave from my side”. Que te pires, que te difumines, que desaparezcas de mi vista y rápido. Era el año 1980 y el álbum Crimes of passion.

Sangre Azul – No eres nadie

Muy clarito lo tienen también estos madrileños. Calla y escúchame, dicen, “me cansé detrás de ti y ya no puedo seguir persiguiéndote y buscándote”. Y nunca vuelvas porque “es tarde ya”. En su segundo largo, Cuerpo a cuerpo (1988)

Guns N’Roses – Back off, bitch

Estos tampoco se andan por las ramas. “Mantente fuera de mi cabeza, si ésto es amarte prefiero morirme. Aléjate, puta, al fondo del charco, muérete en una zanja”. Excelente riff de Slash y el lado más misógino de Axl dándolo todo. Forma parte del Use your illusion de 1991.

Los Suaves – Nena, te voy a dejar

Así de claro y directo: “nena, te voy a dejar/mientras la musica suena” y aunque “me muera de pena”. Yosi decide dejar a su pareja sin más explicaciones. Del álbum de 1989 Ese piensa en mí.

Diez canciones sobre músicos callejeros

 La figura del músico callejero ha existido desde siempre, como se suele decir. Los juglares, los trovadores medievales, el flautista de Hamelin, actores de cuento y contadores de Historia. Una hilera de personas que por necesidad o por oficio han paseado su cuerpo por calles, bosques, túneles o jardines. Hoy, nos acercamos a la figura del músico que se arraiga, por necesidad la mayor parte de las veces, en una esquina, en la parada del Metro, en la plaza de tu barrio: cantante maldito, juglar de asfalto, el suburbano como pozo de los deseos incumplidos, el parque como auditorio constante.

Diez canciones sobre músicos de calle, de parque, de Metro.

Topo – Cantante urbano

En 1982, abriendo el imprescindible Marea negra, Topo compartió esta historia del músico de suburbano “sin un duro en el bolsillo” que ha probado con todo y no encuentra “con qué vivir en la gran ciudad”. Le pilla la noche cantando en el Metro…

Creedence Clearwater Revival – Down on the corner

A la hora de cenar, cuatro chicos comienzan a tocar en la calle: “down on the corner, out in the street/Willy and the poor boys are playing”. No hace falta pagar para escucharles, pero si te sobra algo será bienvenido, porque “over on the corner, there’s a happy noise/people come from all around to watch the magic boys”. Abría el álbum Willy and the poor boys de 1969, en cuya portada se hacía homenaje a esta letra.

Los Suaves – Pardao

Yosi y su gente traen la historia de quien vive, pobre, en la calle sin ninguna solución. Pardao llega a “una esquina no muy frecuentada/de una ciudad sucia y olvidada” para comenzar su jornada a la guitarra, ignorado por la gente que “pasa apresurada”. No se marcha nunca, llueva o haga frío. Al final unas monedas y una pensión barata: “su patria y su hogar es una acera”. Aparece en el magnífico Maldita sea mi suerte de 1991.

Queen – Sleeping on the sidewalk

Brian May compuso y cantó este blues para el News of the world de 1977 hablando, en realidad, de lo efímero del éxito y con cierta crítica al negocio musical. El protagonista  toca su instrumento y duerme en la acera “I’ve been blowin’ my horn/ince I knew I was born/(…)/I’ve been sleepin’ on the sidewalk/
Rollin’ down the road” hasta que le descubre un cazatalentos, le mete en un estudio y le hace de oro “I was a legend all through the land/I was blowin’ to a million fans”. Lamentablemente, nuestro héroe acaba volviendo a las calles.

Saurom – Músico de calle

De su reciente Sueños (2015), una excelente canción en el estilo de rock con aires de juglar de Saurom. El músico que con su violín y mucha imaginación canta hasta llenar el sombrero: “estoy aquí en tu ciudad/acércate voy a tocar/fabrico sueños con mi voz/regalo sentimientos en clave de sol”. Una tonada luminosa y optimista

Ñu – Trovador de ciudad

Y también con esa inspiración de juglar y la flauta como protagonista, Jose Carlos Molina en su Vamos al lío!! de 1988 nos cuenta que “en medio de la calle/he puesto mi sombrero/hacerme millonario no espero”. Y seguirá cantando las “cosas que nadie quiere publicar” hasta que le eche un municipal. Porque “trovador de ciudad/canto lo que quiero”.

Paul McCartney – Move over busker

McCartney se pone en la piel de un músico ambulante (busker) para relatar una extravagante historia de apariciones: Nell Gwynne, Mae West, Errol Flyn hablan con nuestro protagonista, quien al final recibe el desprecio de la pandilla y se queda solo. “Move over busker/don’t bang your drum/move over busker/your time will come”. Del álbum Press to play de 1986.

Origen – Suena la guitarra

Los malagueños en su excelente álbum Cenizas de 2017 meten este homenaje a un tipo de corazón roto que “canta por las calles y en alguna estación” un músico que consigue con su mágica guitarra emborrachar el corazón de quien le escucha: “suena la guitarra y empieza la canción/la gente que le escucha se agolpa a su alrededor/(…)/alegra corazones cuando canta su canción”.

Dire Straits – Walk of life

Una de las más conocidas de esta selección, se editó como single del álbum Brothers in arms (1985). Knopfler canta al músico del metro que intenta sacar el dinero a los viajeros con su guitarra: “Here comes Johnny singing oldies, goldies/Be, bop, a, lula, baby, what I say/Here comes Johnny singing I gotta woman/Down in the tunnels, trying to make it pay”.

La Fuga – Miguel

Rulo y sus colegas de La Fuga dan una vuelta de tuerca a la historia de músico callejero añadiendo un tinte dramático. Miguel “duerme en la calle” y “por la tarde lo verás tocando en la principal” hasta que fallece. A su entierro “no fue ningún rey/nadie lloró por él”, aunque su guitarra “aún la puedo oír por la calle Mayor”. ¿Cuántos de estos anónimos personajes aparecen y desparecen sin que a nadie le importe? La versión acústica apareció en el álbum A golpes de rock and roll del año 2000 y una recreación eléctrica de la propia banda en el Calles de papel tres años más tarde.

 

Diez canciones sobre músicos de calle, de parque, de Metro.