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Clon Zeppelin: los imitadores de Led Zeppelin

¿Qué mejor homenaje que un tatuaje?

Led Zeppelin son la banda referente universal del hard rock. No digo los mejores, no digo los más. Digo “la banda referencia cuando uno define el hard rock”. Un amigo cercano dice que The Beatles son los Led Zeppelin del pop. Y ¡qué curioso! han sido acusados de numerosos plagios, copias e imitaciones. Algunos confirmados en los tribunales y otros arreglados en acuerdos entre las partes. Pero, ¿quién está libre de plagio? Yo no. Robert Plant llamaba a David Coverdale “David Cover” por su costumbre de “copiar” sus canciones. En cualquier caso, aprender de los mejores, extraer su esencia, desbordar tu imaginación sobre esas bases y crear tu propio estilo es el mantra ideal de cualquier músico. Y si no puedes, o no te sale: ¿qué pasa por copiar un poco al maestro? Y, vaya, a veces se nos va la mano con la copia, el productor se despista y la compañía piensa “esto lo vendemos fácil” y nos encontramos canciones, discos o artistas que acaban sonando exactamente igual que el maestro. Y hoy rescatamos algunos discos que, podríamos decir, hunden con fuerza sus raíces en la tierra fértil de Led Zeppelin.

Al respecto, en 1989, Gary Moore compuso para su disco After the war la canción Led clones, que cantó con Ozzy Osbourne, mosqueado por esa falta de carácter de las bandas jóvenes y, en especial, por el mega éxito del debut de Kingdom Come (del que luego hablamos): “You’ve stolen from the houses of the holy/You’ve rolled into the kingdom of the sain”.

No son todas, ni pretendemos hacer un “best of” ni nada por el estilo, pero sí traemos a nuestros copistas favoritos: en el estilo medieval, aquellos que escribían una y otra vez las obras de Aristóteles o Platón, dejando su propia marca en cada copia, modificando un poco las frases y los significados para que, en el conjunto, nada cambiara.

Y, como siempre, dale al play...

Wolfmother – Wolfmother (2005)

El estilo vocal de Andew Sockdale hace imposible separar su arte del original, por mucho que, en ocasiones, nada tiene que ver la composición. Sin embargo, se aprovecha un poco de ese parecido en cortes como Woman, Joker and the thief o Mind’s eye (qué buen Hammond, por cierto).

Greta Van Fleet – Anthem of the peaceful army (2018)

Los hermanos Kiszka han sido los últimos en subirse al carro. Con muy buen gusto y ciertos personalismos que se agradecen, por supuesto. La esencia está ahí: The cold wind, When the curtain falls, Lover/leaver o Mountain of the sun. Esa batería y esa voz… Qué buen disco.

Great White – Hooked (1991)

Igual nos valdría el siguiente, Psycho City (1992), aunque este juega en la producción con los sonidos de la época. Los tiburones evolucionaron del heavy rock de sus inicios hacia un hard rock que, en la voz de Jack Russell, acabó recordando enormemente a Ledzep. Grabaron incluso un disco de versiones en 1998 al que titularon Great Zeppelin. En este Hooked (enorme álbum) suenan a los maestros en Call it rock and roll, Congo Square o Desert moon.

Jet – Get born (2003)

Un disco debut demasiado bueno. Se han llevado muchos palos por los claros homenajes a bandas como The Beatles, Iggy Pop o Led Zeppelin. Cuando roquean, quién mejor que Page y compañía: Last chance, Get me outta here, Cold hard bitch o su mega single Are you gonna be my girl, una mezcla de Black dog (Led Zeppelin) y Lust for life (Iggy Pop). El disco funciona muy bien y merece una escucha con los altavoces bien altos.

Kingdom Come – Kingdom Come (1988)

Los responsables de esta colección. Su álbum debut consiguió que muchas personas llamara a las radios de la época preguntando si era un regreso de “los zeppelin”. Seguramente, el mejor disco homenaje de esta lista. Desde la inicial Living out of touch, pasando por el single Get it on o la balada What love can be. Consiguieron fama y fortuna y un año después se quitaron la mortaja zeppeliana en un enorme álbum de hard rock titulado In your face.

The White Stripes – White blood cells (2001)

Jack White es el hijo bastardo de Robert Plan y Jimmy Page. No hay otra. A lo largo de su carrera ha rebozado y recreado como nadie su garganta y su guitarra por el catálogo Ledzep, fabricando un inventario personal como pocos en este siglo. Pero, quizá, en White blood cells es más clara su adoración zeppeliana. Canciones como Dead leaves and the dirty ground, Fell in love with a girl o I’m finding it harder to be a gentleman narran esas raíces.

Black Mountain – In the future (2008)

Si en su debut se dejaban arrastrar a las profundidades de la psicodelia y dejaban ese poso hard rock un poco al libre albedrío, en su segundo largo abren con un tema tan Ledzep que asusta, a pesar de esa producción stoner: Stormy high, Angels, la espacial Wucan o Stay free (puro Ledzep III) . Las épicas Tyrant o Bright lights (con sus más de dieciseis minutos) suben un escalón el nivel general del álbum.

Rival Sons – Pressure & time (2011)

La actitud y la técnica vocal de Jay Buchannan hace que muchas canciones de la banda se emparejen con Ledzep, aunque las estructuras a veces no tengan similitud. Sin embargo, este disco, más que ninguno, encaja en esta selección. Escucha Pressure and time, Gypsy heart, Only one, Get mine o All over the road. Canela fina esta gente.

Y si quieres más clonación, dale a la playlist que te proponemos. Hay muchas sorpresas: grupos que se deslizaron con algunos riffs, algunos estribillos o, vaya, algunas historias muy zeppelianas.

Canciones para el recuerdo: los que se han ido.

Estos últimos meses muchos hemos sufrido pérdidas y llorado amargamente. El dolor, la distancia, la impotencia. Siempre la muerte es un clavo que se pega en lo más sensible de nosotros. Y sangramos. A veces toda la vida. Hoy hemos querido recoger algunas canciones que rememoran esa pérdida, el momento del adiós, la necesidad del reencuentro o, simplemente, traen un trozo de pena y lo comparten con los demás.

Excelentes canciones tristes. Como siempre, dale al play.

Dream Theater – Take away my pain

John Petrucci, guitarrista de la banda, compuso esta canción en memoria de su padre: “You can take away my heroes/Can you take away my pain/Take away my pain/Leave the cold outside”. Las horas de espera junto a la cama, el desenlace lento e inevitable, las últimas palabras. Aparece en Falling into infinity (1999).

Duff McKagan’s Loaded – Mother’s day

Sobre otra muerte repentina, Duff habla en esta canción: “Monday, I saw you smile/And then Tuesday/We talked awhile/By Wednesday something’s wrong/By weekend, you were gone”. Tiene un rollo muy Lou Reed, por cierto. Aparece en Sick (2009).

Iron Maiden – Blood brothers

Una reflexión de Steve Harris sobre el recuerdo de su padre y lo que significa en su vida: “And in the river reflections of me/Just for a second a glimpse of my father I see/And in a movement he beckons to me/And in a moment the memories are all that remain/And all the wounds are reopening again”. La influencia de nuestros antecesores en nuestro mundo, incluso cuando ya no están. Una de las mejores canciones del Brave new world del año 2000.

Metallica – Mama said

Pero no siempre esos recuerdos son buenos. James Hetfield, cantante y guitarrista, comparte la difícil relación con su madre, quien murió cuando él tenía 16 años, y el arrepentimiento años después. Se marchó de casa joven, huyendo “Never I ask of you/But never I gave/But you gave me your emptiness/that I’ll take to my grave”. Confiesa, ya adulto, “I need your arms to welcome me/But, a cold stone’s all I see”. Single del álbum Load (1996).

John Lennon – Mother

John Lennon compuso varias canciones sobre la relación con su madre, fallecida tras un atropello cuando él aún tenía 17 años. En esta, lamenta “Mother, you had me/but I never had you/I wanted you/You didn’t want me”. La tristeza, la soledad y la desesperación: “Mamma, don’t go/ Daddy come home”. Formó parte del álbum Joh Lennon/Plastic Ono Band (1970).

Bob Dylan – Roll on John

Y la pena de un amigo cantando a otro amigo: Dylan compuso en memoria de John Lennon esta canción “He turned around and he slowly walked away/They shot him in the back and down he went”. El dolor de la pérdida repentina ” you’re about to breathe your last/Lord, you know how hard that it can be” y de la larga recuperación “You burned so bright/Roll on, John”. Lo curioso es, a pesar del dolor, que no fueron amigos al uso; apenas se vieron en vida y la canción se grabó y editó treinta años después de la muerte de Lennon, para el álbum Tempest (2012)

Poison – Something to believe in

La amistad, a veces, crea lazos tan profundos que no pueden romperse tras la muerte. Bret Michaels, cantante, desahoga su pena por la pérdida de una amigo y compañero de trabajo, que se quitó la vida “My best friend died a lonely man/In some Palm Springs hotel room”. Aunque no logra entenderlo (“You take the high road/And I’ll take the low road”) y siente la soledad, en el fondo tiene un mensaje de esperanza, porque el sacrificio le da algo en lo que creer para seguir. Preciosa balada del Flesh & blood de 1990.

Pearl Jam – Light years

Eddie Vedder, cantante, y Mike McCready, guitarrista, compusieron esta canción de queja y, en cierto modo, súplica por el fallecimiento de una amiga común de manera inesperada: “I’ve understood feelings/And I’ve understood words/But how could you be taken away”. Porque “We were but stones/Your light made us stars”. Parte de Binaural (2000).

Journey – When I think of you

Steve Perry, cantante, compuso esta canción sobre la pérdida y el recuerdo, que vale igual para un hermano o una amiga o un viejo amor: “I try to forget the night that you left/It’s all so unreal, with you gone”. Por un lado, quiero olvidar aquel día, pero, por otro, cada vez que pienso en ti vuelvo a sentirte cerca, a revivir los buenos momentos: “And I see your face/Young and so free, smiling at me/In your eyes I walk without fear/We’re together again”. Aparece en Trial by fire (1996).

Steelheart – Mama don´t you cry

Michael Matijevic, cantante de la banda, se pregunta si será capaz de seguir adelante solo: “I fight the tears since you’ve been gone/And I stand in fear, can I make it on my own/Without your love to guide me through my life”. Precioso piano, hermosa melodía. “Oh I tried so hard but I could never say goodbye/You’ll always be in my heart, oh Mama don’t you cry”. Apareció en el álbum Tangled in rains (1992).

Manic Street Preachers – Ocean spray

A veces uno se aferra a un recuerdo, a un momento muy concreto: “Oh please stay awake/And then we can drink some Ocean Spray”. Compuesta por James Dean Bradfield recordando las semanas en que su madre permaneció ingresada en el hospital hasta morir a consecuencia de un cáncer. Cada día le llevaba un zumo que se llamaba Ocena Spray. Fue single del álbum Know your enemy (2001).

Eric Clapton – Tears in heaven

Dicen que no hay una pérdida tan dolorosa como la de un hijo. Que lo natural es ver morir a tus mayores, no a tus menores. La desgraciada muerte de Connor, hijo de Eric Clapton, acabó inspirando esta sentida balada “Would you hold my hand/If I saw you in heaven?/Would you help me stand/If I saw you in heaven?”. No hay mucha esperanza en las palabras de Clapton: “I must be strong and carry on/’Cause I know I don’t belong here in heaven”. Apareció por primera vez como parte de la banda sonora de Rush en 1992.

Barclays James Harvest – Back to earth

Y es que, a veces, simplemente, no se puede o no se quiere “superar” la pérdida y uno espera, sin más, un (imposible) reencuentro: “I’ve been so sad since you went away/I’ve been so lost without you/I wanted to be there/I wanted to hold on and tell you/How much, how much I loved you”. A veces, todo se resume en cosas muy simples: “I wanted to hold on and tell you/How much, how much I loved you”. Del álbum Caught in the light (1993).

Nunca tendrían que desaparecer de nuestra vida las personas que nos aman…

Lo mejor de Barricada… De la okupación al blanco y negro.

Recordamos el ascenso comercial de Barricada entre la publicación del álbum No hay tregua en 1986 (vendió, por entonces, algo más de 10.000 copias) y la consecución en 1991 del disco de platino con Por instinto (más de 100.000 copias) . ¿Qué pasó aquellos cinco años para que cuatro tipos de un barrio de Pamplona se convirtieran en la banda de rock más importante del país? Los mismos músicos que cantaban para un puñado de adeptos Okupación cantaban para miles de personas En blanco y negro, tras tres discos de estudio y un doble directo. Todos estos años, Barricada fueron: Enrique Villarreal, “El Drogas”, al bajo y la voz; Alfredo Piedrafita a la guitarra y la voz; Javier Hernández, “Boni”, a la guitarra y la voz; Fernando Coronado, a la batería.

En 1986, tras grabar, con Rosendo en la producción, su No hay tregua, la compañía RCA y la banda decidieron romper su contrato. Numerosas polémicas con el contenido de las canciones, intentos de censura, mala distribución, entre otros, hicieron que la relación no saliera adelante. Y ficharon por Polygram: una multinacional apostando por una banda de barrio con letras críticas con el sistema social y político, pero no tan descaradas ni tan explícitas como para dar miedo o no tener un buen nicho de mercado. Tuvieron ojo. Les mandaron a grabar a Ibiza, a los estudios Mediterráneo, lo más en tecnología. Allí ocurrieron dos cosas que serían fundamentales en los años de camino al éxito: medios y Dennis Herman. Tuvieron los medios para desarrollar su trabajo, en forma de tiempo y tecnología; por primera vez grababan en un estudio disponible 24 horas con toda clase de ayudas para sonar bien, y eso permitió a la banda, sobre todo a Enrique y a Alfredo, los más curiosos, experimentar y adornar las canciones. En segundo lugar, conocieron a Dennis Herman, ingeniero del estudio, que ya en esta grabación, junto a Rosendo, no lo olvidemos, pulió el sonido de la banda, dotando de una personalidad a las canciones que antes no acababan de tener. Así se editó No sé qué hacer contigo: el sonido limpio y preciso de las canciones, con un aire pop rock, la portada sobria, la introducción de temáticas más personales que sociales, sin olvidar el factor protesta, convirtió a Barricada en los niños nuevos del rock. Aunque no gustó a la parroquia habitual, consiguió abrirles muchas puertas, alcanzar escenarios antes vetados y salir en la televisión, vender más y ganar algo de dinero. Las canciones juegan con su rock urbano habitual, aún con dejes punk, claras en Todos mirando, Una lata de gasolina o De refilón, y comienzan a sonar influencias más amplias, como el toque “rolling” de No sé qué hacer contigo, los arreglos anglosajones, incluyendo una estupenda acústica, de En la esquina del zorro, el tufillo new age del bajo y la voz de Con el izquierdo o los ramalazos metaleros de Tentando a la suerte o A toda velocidad (ese bombo). Buscan, prueban.

Las buenas ventas les permiten volver a los estudios Mediterráneo, con más tiempo y Denis Hermann al mando de la producción, junto a los propios Barri. Lo que había empezado de manera tímida, se convierte en una vorágine de experimentación, pruebas y regrabaciones, nada hay prohibido. Las temáticas de las letras también se amplían: hablan de la violencia de género en Obsesión, de prostitución en Abrir y cerrar, del SIDA en Tiempos que arden, del genocidio en La hora del carnaval, de la (in)justicia (cada vez más lenta) en El último vagón, del (ab)uso de armas en Cuidado con el perro o de tauromaquia en Rojo. La paleta sónica se abre con mucha influencia anglosajona, nada del viejo aroma barriobajero, excelente trabajo de guitarras (hasta seis suenan en algunos cortes) y algunos aciertos melódicos brillantes, como Bajo control, Animal caliente o Esta noche. El álbum, titulado Rojo, se editará con una portada curiosa: la palabra “rojo” ocupando todo el espacio y la sombra de un toro en ella, con un matiz sangriento. Y consiguieron el éxito. Duplicaron las ventas, el merchandising de la banda empezó a generar beneficios y los escenarios crecieron; cada vez se encontraban más chavales con camisetas de la banda, cada vez más gente abarrotando los conciertos.

En febrero de 1989 entran de nuevo a los Estudios Mediterráneo con Dennis Herman casi como quinto miembro. Componen, arreglan y tocan su disco de sonido más americano, con una producción excelente y variada, con arreglos de teclado y hasta un coro femenino. Las drogas cobran protagonismo en Dentro del espejo y Tan fácil, hablan de la guerra en Invitación a la pesadilla (obligada), se vuelven oscuros en General (sobre las dictaduras, en concreto la del paraguayo Stroessner), hacen un homenaje a sus fans en Pasión por el ruido y retoman el rollo rocanrolero en Yo soy quien tú necesitas esta noche. Para la portada escogen una foto hecha en un paseo por la isla y, como es habitual, el título coincide con el de una canción: Pasión por el ruido supera las ventas del anterior (rozan el disco de oro), vuelven a la primera línea de los medios, graban su primer videoclip oficial para Correr a ciegas y llenan casi cualquier recinto (en verano tocan en campos de fútbol y grandes espacios al aire libre).

Pero la cara b del éxito comienza a hacerles daño: más dinero, más fiesta. Aumenta la dependencia de la cocaína y el speed, provocando que las relaciones sean difíciles, que los conciertos a veces se hagan cuesta arriba y que vivan más pendientes de la fiesta que de lo artístico. El Drogas cuenta una anécdota de la época: retó a cuchillo a un directivo de la compañía por censurarles una canción. En ese mundo vivían. La gira se retoma a final de año para grabar el primer directo de la banda. Con esa idea ensayan a mediados de diciembre en Donosti y llenan dos noches el Palacio de los Deportes de Madrid y una el Palau de Esports de Barcelona. En total, noventa canciones, de las que seleccionaron veinticinco para mezclarlas en el mes de enero en Madrid, apareciendo veintitrés en una obra que se llamó Doble directo, en audio y vídeo, pero que en la portada se dejó únicamente el nombre de la banda. Rápidamente se convirtió en disco de oro, en un icono del rock nacional, el disco que les dio el empujón definitivo.

Y eso lleva al final de esta historia y al comienzo del éxito multitudinario de Barricada. Por instinto (1991) fue el mayor reto compositivo y musical del grupo, la oportunidad que supieron aprovechar, gracias, sobre todo, a la canción Blanco y negro, que llegó a sonar insistentemente en las radiofórmulas y se convirtió en un indispensable de las madrugadas fiesteras. Se marcharon mes y medio a un estudio en medio de Las Landas francesas, Du Manoir, ya sin Hermann; ellos se encargaron de la producción con la ayuda de otro ingeniero/productor que volverá a ayudarles en el futuro, Laurent Lozahic. Pero esto, como dicen por ahí, es otro cuento que ya contaremos.

Y, como de costumbre, aquí tenéis una pequeña selección musical.

Algunos discos que sigo escuchando: hard rock 70s.

De vez en cuando rescatamos discos que, por una u otra razón, han quedado en el olvido del mass media roquero de manera inmerecida. A veces discos recientes, que insisten en seguir dando vueltas en los reproductores analógicos y digitales, a veces viejas glorias, a la altura de sus colegas más famosos.

En esta ocasión repasamos cinco discos de hard rock (y aledaños) distintos entre sí, tanto por sonoridad como por origen e influencias, pero con el común denominador de ser grandes obras injustamente olvidadas.

Como siempre, dale al play.

Moxy – Moxy – 1975

Tan solo por la inicial Fantasy este disco ya merece la pena: poder y melodía de la mano con unas guitarras perfectas. Moxy editaron un álbum de hard rock crudo con cuidados cambios y armonías. El debut de estos canadienses se grabó en apenas dos semanas con la producción de Mark Smith (Bachman-Turner Overdrive). Mientras estaban en el estudio, recibieron la visita de Tommy Bolin, que grababa su álbum Teaser justo al lado. El guitarrista colaboró con la banda, metiendo varios solos y algunas partes más de guitarra. El disco salió en Canadá ese verano y en Estados Unidos unos meses más tarde, cuando ya estaban en plena promoción de su segundo largo: el disco tuvo cierto éxito tardío en Texas y eso posibilitó que se editara en Estados Unidos; aún hoy suele escucharse en las radios “clásicas” de aquel estado. Por cierto, ese Moxy II (1975) también merece la pena. No dejes de pinchar Can’t you see I’m a star (con un rollo Grand Funk), Out of the darkness, Train, Sail on sail away (con ese inicio acústico) y Moon rider (casi parecen Black Sabbath). Buzz Sherman a la voz, Eric Johnson a la guitarra, Terry Juric al bajo y Bill Wade a la batería.

Buffalo – Volcanic rock – 1973

De estos australianos dicen que crearon el stoner rock. Ignoro si la magnitud de esto es cierto, pero escucho a Kyuss o los primeros Soundgarden sin ningún esfuerzo. Este disco suena como un bulldozer haciendo ballet: guitarras gruesas distorsionadas, batería poderosa con los platillos y el bombo a tope, un bajista que marca unas excelentes líneas haciendo puente entre batería y guitarra y un cantante agresivo que no se olvida de manejar con lujo las melodías. A veces se acercan al sonido más heavy de la época, otras se escurren a tonalidades más hard, e, incluso, cierto aire psicodélico por momentos (los nueve minutos de Freedom). Se grabó en directo en el estudio (retocando voces y algunas guitarras después). A destacar los seis cortes del disco, pero, sobre todo, el final con la dupla Pound of flesh/Shylock (inspirada en la obra El mercader de Venecia), donde claramente suenan los primeros Iron Maiden unos años antes de su debut, y la inicial Sunrise (come my way). Dave Tice canta, Jimmy Economou toca la batería, Peter Wells el bajo y John Baxter las guitarras. Ojo a la portada, que fue polémica: un individuo desnudo sosteniendo una piedra falo entre sus manos en el cráter de un volcán. Por cierto, Peter Wells formó Rose Tattoo al acabar la aventura de Buffalo.

Head East – Head East – 1978

Cuarto largo de estos roqueros de Illinois, contiene su single de mayor éxito: una cover del Since you been gone de Russ Ballard. A la voz John Schlitt (quien formara años después la banda de rock cristiano Petra), a la guitarra Mike Somerville, al bajo Dam Bimey, a la batería Steve Huston y al teclado Roger Boyd, alma y miembro eterno de esta banda. Hard rock melódico con aires AOR muy bien facturado, grandes estribillos con armonías vocales y un juego guitarra-teclado elegante y potente a la vez, apoyados en el ruidoso bajo de Bimey. A destacar: Open up the door (con Somerville y Boyd intercambiando solos), el riff de Man I wanna be, los coros de Nothing to lose, la intensidad de Pictures y sus guitarras dobladas y la final Elijah, con su toque épico y el mejor guitarreo del álbum.

Redbone – Wovoka – 1973

El concepto de la banda ya es sorprendente: nativos americanos haciendo hard rock. En este Wovoka participaron Lolly Vegas, guitarrista y cantante principal, su hermano Pat Vegas, bajista y cantante Bellamy, guitarra y piano, y Peter DePoe y Butch Rillera a las baterías. Tuvo mucho éxito a ambos lados del Atlántico. El single We were all wounded at wounded knee alcanzó el número uno de ventas en Holanda y Bélgica y vendió bien en Europa, pero fue censurado en Estados Unidos: no les venía bien una crítica sobre cómo trataban a los “nativos americanos”, total, por quejarse de ser masacrados por la caballería y encerrados en reservas. El siguiente single, Come and get your love, mantuvo el tipo alcanzando el top 5 en Estados Unidos; formó parte de la banda sonora de Guardianes de la Galaxia y Mensajero del futuro (The postman).El grupo, de manera continuada, dejó la agresividad de sus primeros años, los desarrollos más largos y complejos, por una cómoda comercialidad, con ritmos marcados, líneas melódicas algo melifluas, algún ramalazo nativo y buen apoyo instrumental. La inicial Wovoka o la final 23RD and man resultan las más fieles a su estilo primitivo, con toques funk.

The Groundhogs – Who will save the world? – 1972

Publicado en 1972 con un envoltorio en formato cómic, presenta a los miembros del grupo como una especie de superhéroes que luchan contra los males del mundo, no sé si te suenan: la polución, las locuras de políticos y fanáticos religiosos y la sobrepoblación. Cada músico se transforma en un alter ego poderoso y se encarga de un demonio a lo largo del cómic y de las letras del álbum. La portada la dibujó Neal Adams y la producción corrió a cargo de Tony McPhe, cantante guitarrista y principal compositor, con la ayuda de un tal Martin Birch. Peter Cruikshank al bajo y Ken Pultesnik a la batería completan el trío; juntos editaron otras dos barbaridades: Thank Christ for the bomb (1970) y Split (1971). Ocho pelotazos de crudo y salvaje blues rock con geniales guitarrazos en Body in mind y The grey maze, gran reflexión en Music is the food of thought, la rudeza de Bog roll blues y la mística mezcla de ritmo y acústicas en Death of the sun.

Stone the Crows – Teenage licks (1971)

Uno de esos grupos de blues rock que coquetearon con los sonidos más rudos del cambio de década, esta vez desde Escocia y con la impresionante voz de Maggie Bell como joya. La interesante y algo desesperada historia de esta mujer te la cuenta nuestra colega Marta en su blog. La banda, tras dos discos en apenas unos meses, con Maggie, el guitarrista Leslie Harvey y el batería Collen Allen, se encontraron en busca de dos suplentes para James Dewar, que se fugó con Robin Trower, y John McGinnis, quien se retiró a dar clases harto del vagabundeo musical. Reclutaron, así, a Steve Thompson para tocar el bajo y a Ronnie Leahy para el Hammond y el piano. No te pierdas el gran bajo y la enorme guitarra en Big Jim Salter, las voces y el piano de Faces, el blues lento de Don’t think twice (versión de Dylan), el hard rock de Keep on rollin´ y el rock de Mr Wizard al estilo de Rod Stewart, otro famoso escocés, o las fantásticas One five eight y I may be right I may be wrong.

Y, como de costumbre, por aquí os dejo una pequeña selección.

Canciones que empiezan con una cuenta atrás (o adelante).

Efectivamente. Con cualquier cosa hacemos una lista de canciones. ¿De verdad no te has parado a pensar en la cantidad de temas que comienzan con una voz, más o menos audible, realizando una cuenta? One-two-three o tres-dos-uno… y al lío. Este recurso, habitual para hacer que toda la banda entre a la vez en un directo o en una toma, da apariencia de grabación orgánica, de “ahí estamos todos en tu altavoz machacando los instrumentos ahora mismo para ti”. Y con ese rollo muchas de estas canciones fueron las primeras de un disco o de una cara de vinilo.

La lista ha quedado muy jugosa. Dale al play y disfruta.

Bad Company – Can’t get enough

“One… two… one, two, three” y comienza uno de los discos emblemáticos del hard rock de la primera mitad de los setenta, el debut Bad Company (1974).

The Beatles – I saw her standing there

“One, two, three, ¡four!” y a darle caña a este rock de amor con una adolescente “How could I dance with another/when I saw her standing there?”. Arrancaba así el primer largo de la banda, Please please me, editado en 1963.

Rare Earth – I just want to celebrate

“One, two, three, four” y a marcar un ritmo pegajoso en esta canción de celebración de la vida hedonista: “I just want to celebrate another day of life”. Cerró la cara A del vinilo One world (1971) y fue el primer single de dicho álbum.

The Who – Slip kid

Comienza Keith Moon con su batería, marca “one… two… one, two, three” y entra la banda en este fantástico tema que grabaron para abrir The Who by numbers (1975).

Rush – Animate

Abría Neil Peart el álbum Counterparts (1993) con “one… one, two” para guiarnos por uno de sus mejores trabajos. “Goddess in my garden/Sister in my soul/Angel in my armor/Actress in my role”.

Barricada – Objetivo a rendir

“Un, dos, tres, ¡fuego!” gritaba Enrique Villareal “El Drogas” al comienzo de esta canción dedicada a los desesperados: “Para ti no es aventura/ Intentar salir de aquí/Pues esta calculado/Que seas vapuleado/Objetivo a rendir”. Abría la cara B del álbum Pasión por el ruido (1989).

Tom Petty & The Heartbreakers – You got lucky

“One…” y se intuye el gesto, el ademán de conteo para comenzar con el primer golpe a tempo todo el mundo. Compuesto por Mick Campbell y el jefe Petty, fue segundo corte del álbum de 1982 Long after dark.

James Brown – Get up (I feel like been a) sex machine

Tras una presentación con público de fondo, “one, two, three, four” y a darle caña al cuerpo con uno de los más emblemáticos cortes de James Brown. ¿Alguien se resiste al ritmazo de la máquina sexual? Se grabó como single en 1970 y abrió el álbum Sex machine del mismo año en una versión de más de diez minutos. Shace your money maker…

J.J. Cale – Crazy mama

Más comedido “one, two, three, four” y metido en una tonada country con un hermoso slide, J. J. Cale se rinde a la mujer que regresa a su vida. Abría la cara B de otro imprescindible, el Naturally de 1971.

U2 – Vertigo

En “perfecto” español comienza Bono “un, dos, tres… catorce” sobre la introducción instrumental de esta canción, single y espectacular vídeo del How to dismantle an atomic bomb (2004).

Foo Fighters – Wheels

Un alargado “one, two, three, four” da paso a una de las dos canciones que fueron novedad en el recopilatorio Greatest hits (2009). La canción fue compuesta en memoria de un amigo fallecido de Dave Grohl.

Manfred Mann – 5-4-3-2-1

Y para terminar, la reina del conteo. No solo comienza con un “five, four, three, two, one”, si no que la letra de la canción, casi en exclusiva, es esa. Se editó como single en 1964 junto al tema Cock-A-Hup. “Uh-uh, it was the Manfred’s”

Interesante colección de canciones, diversas y dispersas. Hay muchas esparcidas por el cosmos sonoro: ¿nos confiesas cuál has escuchado últimamente?

Lo mejor de Gary Moore… en directo

El escenario como hábitat natural. El sudor, las luces, el humo, los decibelios. Gary Moore era un alma de directo. Subiera con quien subiera, fuera el local pequeño o grande. Y siempre rodeado de grandes músicos en su larga carrera en solitario, llena de idas y venidas, de cambios y experimentos. Hubo un periodo, que comienza a finales de los setenta y se alarga hasta finales de los ochenta, una década, más o menos, en la que se zambulló en el hard rock. Después decidió navegar las aguas del blues y el blues rock y ahí se quedó, con alguna infidelidad, hasta el fin de su vida. Antes, en los setenta, probó con Thin Lizzy, era amigo de Phil Lynott, se enroló en una aventura de jazz rock con Colosseum II, compartió estudio y escenarios con Greg Lake y probó en los noventa la influencia electrónica. De esta larga carrera seleccionamos sus mejores directos.

We want Moore! (1984)

Grabado en varios escenarios entre sus dos discos fundamentales del periodo hard rock (Victims of the future, del 83, y Run for cover, del 85), demuestra el poder y la técnica que poseía en un escenario. Recoge canciones de conciertos en Glasgow, Detroit y Japón con su inseparable Neil Carter en los teclados y las guitarras, Craig Grubber al bajo y Ian Paice en la mayoría de las baterías (no aparece en las canciones de Detroit, donde fue sustituido por Bobby Chouinard). Destacan las versiones maratonianas de Shapes of things, Victims of the future, Cold hearted o Empty rooms, de lo mejor de su catálogo. Al lado de este directo, como complemento, un hermano gemelo, más comedido: Rockin’ every night – Live in Japan (1983) grabado en la gira del álbum Corridors of power (1982) con Neil Murray al bajo, Cozy Powell a la batería, Don Airey (otro inseparable) a los teclados y la colaboración vocal de John Sloman y Charlie Hunt. Y si tienes curiosidad por sus primeros pasos en solitario, prueba con Live at the Marquee, que fue grabado en 1980 y basa su repertorio en las canciones de su debut Back on the street (1979) y del proyecto G-Force; Tommy Aldrige a la batería, Don Airey en los teclados y otro amigo, Andy Pyle, al bajo.

Blues Alive (1993)

De nuevo en plena forma, lo mejor de su etapa blusera con una big band a su lado. Había publicado After hours (1992) y antes Still got the blues (1990) y las canciones de ambos, junto a alguna sorpresa, rellenan esta joya. Además de un cuarteto de viento y dos coristas, suena el bajo de Andy Pyle por aquí, y otro amigo a los teclados, Tommy Eyre (habitual en estudio de músicos de diverso pelaje). Entre las sorpresas que decía versiones de Parisienne walkways, Further on up the road y The sky is crying. Suenan fabulosas King of the blues, Walking by myself y Still got the blues. De su etapa blusera destacar también Live at Bush Hall 2007 (editado en 2014) en un registro menos ambicioso (sin cuarteto ni coristas) y más crudo, con Brian Downey a la batería y Pete Rees al bajo, un habitual del siglo XXI. Y para los completistas, The definitive Montreux Collection (2007) que recoge canciones de sus cinco actuaciones en el Montreux Jazz Festival.

Live at Monsters of Rock (2003)

A Moore siempre le gustó el formato power trío. Lo intentó con Jack Bruce y Ginger Baker (Around the next dream, 1994). Y en el año 2002 montó uno con el batería de Primal Scream, Darrin Mooney, y el bajista de Skunk Anansie, Cass Lewis. Esta particular mezcla parió un álbum titulado Scars (2002) y una gira, donde se grabó este directo. El sonido hard rock vuelve, pero con un deje agresivo basado la pareja rítmica. Recupera canciones que interpretaba en los ochenta, como Out in the fields, Wishing well, Shapes of things o Don’t believe a word, añade algunas de su nuevo proyecto (Rectify, Stand up) y un poco de blues (Walking by myself). La mezcla funciona, con una enorme interpretación de los tres.

Blues for Jimi (2007)

Grabado en octubre del 2007 en Londres, se editó oficialmente cinco años más tarde. Contiene una sola actuación de Moore reinterpretando a Jimi Hendrix a través de once canciones. Cuenta con Billy Cox al bajo y Mitch Michel a la batería en tres cortes; el resto se encargan de completar el trío Dave Bronze (bajo) y, de nuevo, Darrin Mooney (batería). El repertorio es bestial, la interpretación fantástica; no se conforma el irlandés con copiar, si no que añade sus propias texturas, siempre manteniendo la fidelidad al maestro. Fire, Stone free, Hey Joe, Manic depression o Foxey Lady destacan sobre el resto. Hacer un homenaje a Hendrix siempre es un reto; dedicarle un concierto entero, arriesgarse; salir victorioso, un éxito.

Cuatro diferentes opciones para disfrutar de cuatro aspectos distintos de Gary Moore. A disfrutarlo.

12 canciones rock de hijos a madres

En homenaje a las madres, a mamá, en cualquier momento, pero más con estos inciertos tiempos de separación. El mes de mayo celebramos en muchas partes del mundo un día en homenaje a nuestras primeras mujeres, las que nos parieron, o las que nos encontraron por el camino y decidieron hacernos parte de su vida y criarnos. Darnos el título de hijo o hija. Para ellas, una pequeña colección para no olvidar cuánto valen, y las pocas veces que se lo reconocemos, en boca de algunos de nuestros artistas favoritos. Canciones en primera persona a sus propias madres.

Dale al play…

Wishbone Ash – Keeper of the light

Una hermosa reflexión sobre la maternidad y las madres, en general, para comenzar esta selección: “I hear her calling, keeper of the light/The words of warning, thunder in the night/I hear her calling, guarding what is right/I see her waiting, keeper of the light”. Las madres que aguardan, perdonan, cuidan, faros en la noche oscura, guardianas de nuestra infancia. Del álbum Here to hear (1989).

Aerosmith – Mama Kin

Los hombres duros también tienen corazón. Y madre. Steven Tyler compuso esta canción para el debut Aerosmith (1973) recordando que, a pesar de la vida desordenada y los viajes y la juventud, su madre le esperaba “It ain’t easy, livin’ like ya want to/And it’s so hard to find peace of mind, yes it is/The way I see it, you’ve got to say shit/But don’t forget to drop me a line”. No olvides mantener el contacto con tu “mama kin”.

Thin Lizzy – Philomena

Otro hombre duro con una madre a la que recuerda en la distancia. La infancia de Phil Lynnot no fue fácil: un chico negro en la Irlanda de los sesenta, sin padre, y una madre blanca católica y soltera. Ella fue su apoyo principal. Ahora que está viviendo lejos se acuerda de ella y pide “If you see my mother/Tell her I’m keeping fine/Tell her that I love her/And I’ll try and write sometime”. Era el año 1974 y el álbum Nightlife.

Lita Ford – Lisa

En el backstage de un concierto, en mitad de una gira, Lita Ford comenzó a escribir “Lisa, you are the shelter for my soul/Lisa, you heal my heart when I lose control”. Recuerda cómo su madre se levantaba de madrugada, cuando ella llegaba de juerga, y nunca le preguntaba; siempre tenía una palabra amable, un abrazo, cuando a Lita le iban las cosas mal. La escuchamos en Stiletto (1990).

Patti Smith – Mother Rose

Otra poderosa mujer compuso esta canción sobre su madre y su propia maternidad para el álbum de 2003 Trampin’. Recuerda cómo su madre cada día se preocupaba de ella, de su felicidad, y ahora la propia Patti es quien debe hacerlo con sus propios hijos: “Now’s the time/To turn the view/Now that I have you”.

Cinderella – Hard to find the words

Qué cierto. A veces nos cuesta encontrar las palabras o el momento para expresar nuestras emociones. Y qué sencillo lo dice Tom Keifer: “thank you for the love mama/It’s what made this boy a man”. El agradecimiento a esa persona que estuvo en lo bueno y en lo malo, ese ejemplo por el que se mira en el espejo y pregunta “could I give as much to someone else/As you gave to your son”. Parte del álbum Still climbing de 1994.

Tool – Wings of Mary (part 1)

Maynard James Keenard compuso este homenaje a su madre, mayor y enferma, como un agradecimiento por haberle convertido en la persona que era: “Cause it was you who prayed for me so/What have I done to be a son to an angel”. Maynard hace una reflexión interesante sobre el sacrificio que conllevó su crianza al afirmar “Didn’t have a life/But surely saved one”. Tema principal del álbum 10000 days (2006).

Pappo – Mi vieja

“Nadie se atreva a tocar a mi vieja/porque mi vieja es lo más grande que hay” canta Pappo en una de sus más populares canciones. Nacida del programa de televisión Tato de América, se grabó para el disco Blues local (1992). Ya sabes, “mamá todas las mañanas me trae el desayuno a la cama”.

Lynnyrd Skynnyrd – Simple man

Los consejos de la madre. En su debut de 1973 titulado (Pronounced ‘lĕh-‘nérd ‘skin-‘nérd), Ronnie Van Zant comparte aquellas palabras de su madre: “And be a simple kind of man/Oh, be something you love and understand”. Consejos sencillos para encontrar la felicidad en nuestro interior, en las personas que nos quieren, huyendo de las falsas promesas, “Boy, don’t you worry, you’ll find yourself/Follow your heart and nothing else”.

Elvis Presley – That’s all right (mama)

Hasta Elvis cantó a los consejos de una madre. Aunque él no los siguió al principio. “Son, that gal you’re foolin’ with/She ain’t no good for you” y el bueno de Elvis abandona la ciudad aunque su madre no lo vea claro. No pasa nada, “That’s all right now mama, anyway you do”. Grabada como un regalo en 1954.

Rata Blanca – Mamma

Tras muchos años de vagar, de estar lejos, uno se da cuenta del error que cometió escapando: “Cansado estoy de caminar/Quiero volver a nuestro hogar/Perdóname si no entendí/Si no escuché o no aprendí/Madre!”. Las aventuras que llenaron los años han dejado huellas y reflexiones por las que “volver atrás/cuando todo era tan distinto” y no cometer el mismo error. Aparece en La llave de la puerta secreta (2005).

Good Charlotte – Thank you mom

Y si comenzábamos con una letra reconociendo la labor, el amor de una madre, terminamos de igual modo, con este corte del debut en el año 2000 de estos tipos. Un agradecimiento a la infinita entrega, paciencia y dedicación que las mamás regalan: “You showed me how to be a man/You taught me how to understand/The things people do”. Porque el momento actual a veces se llena de recuerdos del pasado para iluminarnos. No olvides decirlo: madre “I’ll always thank you/More than you would know/Than I could ever show/And I love you/I’ll always love you”.

Quiero ser una estrella del rock

Los soñadores. Si no fuera por ellos qué esperanza nos quedaría. Quienes creen que lo pueden todo, que el futuro no está escrito, que pueden triunfar con su música, con su voz, con su guitarra, con su batería de segunda mano. Y componen canciones para reivindicar ese loco sueño de ser una estrella del rock: lo cantan al mundo, a sus novias, a sus enemigos, a los mercaderes que se les arriman con falsas promesas e, incluso, a los que lograron triunfar con trampas y mentiras, vendiendo el humo vacío del falso rock’n’roll star.

Y de esto hablamos hoy. Cantar más bien. De las falsas promesas, los sacrificios y los comerciantes de sueños.

Por aquí hacemos una selección de sueños rotos, de promesas por cumplir y de estupendas canciones llenas de rabia y esperanza.

…Dale al play.

Loquillo y Trogloditas Rock’n’roll star

Emblemática y resumen de esta sección: “así nena tendré suerte de llegarte a conocer/Uhu, uhu, uhu, nena, voy a ser/Una r’n’r star”. Aunque el productor tenga que invertir “mucha pasta” y corra el riesgo de recibir “diez tiros en la puerta de un hotel”. El sueño que en 1981 grabó Loquillo junto a Los Intocables, germen de aquellos Trogloditas que le hicieron rey.

AC/DC – It’s a long way to the top (if you wanna rock’n’roll)

¿Piensas que es fácil conseguir tu sueño? “Playin’ rock ‘n’ roll/Gettin’ robbed/Gettin’ stoned/Gettin’ beat up/Broken boned”. De hotel en hotel y de cuchitril en cuchitril tocando por nada. Los australianos se quejaban amargamente justo antes de comenzar su camino hacia el éxito en 1975 con TNT.

The Byrds – So you want to be a rock’n’roll star

Roger McGuinn y Chris Hillman compusieron esta canción que se editó en 1967 dentro de Younger than yesterday para aconsejar a quien quisiera escuchar sus consejos: compra una guitarra, aprende a tocar, cíñete los pantalones y prepárate para vender tu alma “a la compañía”. Y, al final de todo, “don’t forget who you are, you’re a rock and roll star”.

La Fuga – Sueños de papel

El tema de las falsas promesas da para una sección completa. “Verás tu foto en la pared, dinero a tu merced” canta Rulo en este tema. La banda joven con buenas maneras a quien le prometen vivir un sueño que, en realidad, es de papel. “Se venden canciones/Se compra popularidad/Trafican emociones”. Parte del disco Calles de papel (2003).

Wisky Caravan – Aléjate de mí

Quizá el mismo promotor o manager malvado que a los anteriores intentó engañar a los madrileños cuando grababan La guerra contra el resto (2018): “aléjate de mí/que no soy un disfraz/que puedas elegir/que tú puedas comprar”. La lucha entre los sueños de triunfar y el precio de la fama.

Tako – Matasueños

La mentira de las manos avariciosas que quieren explotar al artista protagonizan también esta canción de los excelentes Tako: “Y es tanto lo que te piden/Y tan poco lo que dan/Que aunque nazcas ya estás muerto”. Venderte es un camino sin esperanza. Parte de 30 pasos (2016).

Barclay James Harvest – Rock’n’roll star

Parece fácil: compón una canción que todo el mundo quiera cantar. Pero no esperes un camino fácil: “So you want to take a trip to the stars/Can you find your way back home?/You’ll get your break, but don’t you wait too long”. Era el año 1976 y el álbum Octoberon.

Azucena – Estrella del rock

Era el año 1988 cuando Azucena se reivindicaba como una cantante todoterreno en este disco. Una balada de piano y saxo en la que reclama a un colega “tú vas por la vida de estrella del rock”. Una reivindicación de la autenticidad y el amor verdadero por la música. Del álbum del mismo título.

Barricada – Lentejuelas

“Ahora sales tú/muere rocanrol”. Lo tienen claro los pamplonicas en Barrio conflictivo (1984). Ser auténtico y luchar o venderse para triunfar. ¿Quién tiene razón? “Las lentejuelas brillan demasiao/ya no alucinas a nadie/alguien te mima esta equivocao/tu rollo es puro montaje”. Por si había dudas.

Doce canciones sobre el maltrato y el abuso infantil

Parece mentira, pero aún es muy normal terminando la segunda década del siglo XXI. El maltrato físico y psíquico a niños y niñas, aún indefensos, aún inocentes, víctimas de lo que sucede. Y siendo siempre abominable cualquier tipo de abuso, el que se constituye en la confianza de la familia o la proximidad del vecindario o la escuela resulta aún más deleznable. Algunos de nuestros músicos predilectos comparten sus opiniones, sus experiencias personales o las de gente cercana a ellos. No son historias agradables, pero sí extraordinarias canciones.

Como siempre… dale al play.

Los Suaves – Pobre Sara

En uno de sus mejores discos, Maldita sea mi suerte de 1991, los de Yosi grabaron este arrebato sonoro contra el abuso y el maltrato infantil. La historia de Sara, que con quince años apenas “No puede contarle a nadie/cuánto le quiere su papá”. Una situación que no puede soportar: “Y se fué./Se marchó y yo estoy solo/No puedo contarle a nadie/Por que aquella noche Sara murió”. El silencio, cómplice o ignorante.

Suzanne Vega – Luka

En 1987 Suzanne Vega hizo popular la historia de Luka, el niño que vive escaleras arriba, justo en el segundo piso. Basada en un personaje real y narrada en primera persona, Vega cuenta el silencio alrededor del abuso “If you hear something late at night/some kind of trouble, some kind of fight/just don’t ask me what it was”. Pertenece al álbum Solitude standing, que alcanzó el número 3 en las listas de Estados Unidos.

Tool – Prison sex

Una canción de letra algo compleja, pues cambia la perspectiva del abuso sexual entre la víctima y el verdugo, reflexionando acerca de la perpetuación de ciertas conductas; tremenda, explícita, resulta amenazadora: “My lamb and martyr, you look so precious/won’t you come a bit closer/close enough so I can smell you”. Formó parte del álbum Undertow (1993).

Offspring – Kristy, are you doing Okay?

Dexter Holland (cantante y guitarrista) reflexiona sobre el silencio y la vergüenza que acompaña al abuso sexual, en este caso de una niña que conoció en su juventud: “Cause your eyes told the tale/of an act of betrayal/I knew that somebody did”. Años después recordó a aquella chica, entendió lo que pasaba y quiso contribuir a que las víctimas y quienes conocen el abuso no tengan miedo a hablar (“I knew that something was wrong/And I should have spoke out/And I’m so sorry now/I didn’t know/’Cause we were so young”). Del Rise and fall, rage and grace (2008).

Tako – Los gigantes del tiempo

Comprometidos socialmente a lo largo de toda su carrera, los zaragozanos Tako recuperaron esta vieja canción para la re-edición treinta aniversario de su histórico A las puertas del deseo (1989). “El enemigo duerme en casa/sabe que nunca vas a hablar” y mientras tanto “una fachada para defender/que nadie vea sus caras” sufriendo “golpes, besos y caricias mudas”.

Aerosmith – Janie’s got a gun

Del álbum multimillonario Pump (1989) editaron Aerosmith este single narrando la historia de Janie, que mató a su papá con una pistola porque abusaba de ella. La justificación de la víctima. Steven Tyler compuso la canción para los padres que no saben amar a sus hijas sin tener sexo con ellas.

Pat Benatar – Hell is for children

“Be daddy’s good girl, and don’t tell mommy a thing/Be a good little boy, and you’ll get a new toy” canta Benatar en este escalofriante relato del infierno de la víctima, de la culpa, del daño “Hell, hell is for children/and you shouldn’t have to pay for your love/with your bones and your flesh”. Compuesto y grabado para el Crimes of passion de 1980

Motörhead – Don’t let daddy kiss me

Lemmy (cantante y bajista) compuso esta canción con la idea de cederla a una voz femenina, ya que (originalmente) hablaba en primera persona una niña cuyo padre abusa de ella cuando sube a darle el beso de buenas noches. Como las compañías de discos nunca aceptaron decidió cantar él mismo esta balada para su álbum Bastards (1993) modificando la perspectiva: “And she knows she can’t tell anyone/she’s so full of guilt and shame/and if she tells she’ll be all alone”.

Buckcherry – Child called “it”

En el álbum Black butterfly (2008) la banda gamberra y fiestera por excelencia incluyeron dos cortes inspirados en el libro de Dave Pelzer A child called “it”: esta y Rescue me. Josh Todd y Keith Elson decidieron homenajear la vida horrible del autor como forma de llamar la atención sobre el abuso infantil: “Mother I really hate the way your treat me like no other/and I refuse to be your victim you won’t see me cry ‘cause/I left behind a child called it”.

Dream Theater – Anna Lee

Preciosa balada que compuso al piano el cantante James LaBrie y que acabó en Falling into infinity (1997). LaBrie habla a una niña víctima de la prostitución infantil (“Helpless child/they invite your hands to fill their needs”), un caso real que apareció en los periódicos y los noticiarios de la época.

Skunk Anansie – Charlie big potato

Basado en parte en sus propios recuerdos, la cantante Skin narra en primera persona el miedo y la vergüenza al despertarse junto al abusador: “softly done/so secretly/I’m awake/as Charlie sleeps”. Impresionante el vídeo y el momento en que grita “Tell it like it is/tell it like it is/tell the sordid truth”. Abría el álbum de 1999 titulado Post orgasmic chill.

Nick Cave & The Bad Seeds – Do you love me?

Su álbum Let love in (1994) se abre y se cierra con las dos versiones de Do you love me? en dos pulsiones paralelas y complementarias. Una desde la perspectiva del que abusa; otra, la otra, la opuesta, desde los ojos del que sufrió el agravio, la vergüenza. La primera con su aire gótico y opresivo y ese grito de rabia “¿me amarás?” nos presenta a quien exige a la fuerza si hace falta ese amor. La segunda resulta más dramática si cabe, parece levitar al otro lado del precipicio emocional: la voz del que avanza sin querer parar, perseguido por los recuerdos de un amor forzado, la juventud robada. ¿Me amas? como eco permanente.

Korn – Daddy

Una de las letras más duras de esta colección. Jonathan Davis (cantante) sufrió abusos sexuales por parte de un vecino cuando era niño; al valor de la confesión hay que añadir la descarnada descripción. Comienza la canción pidiendo perdón a su madre por la confesión para luego explicar qué sucedió (“Come out and play, I’ll be your daddy/innocent child, looking so sweet/a rape in my eyes and on your flesh I’ll eat”) y acabar confesando su odio (“Motherfucker! I fucking hate you! Fuck you!/you son of a bitch, you fucking ruined my life!”). Del álbum debut de 1994 titulado como la propia banda.

Lo mejor de Dio… 1993-2005

Idolatrado como una de las figuras icónicas del heavy metal, cantante de un listado de canciones imprescindibles en el género, hoy repasamos su catálogo entre dos momentos críticos de su carrera. En 1992 se reunió con sus colegas Tommy Iommi, Geezer Butler y Vinny Appice para grabar Dehumanizer bajo el nombre de Black Sabbath, experiencia que aguantó apenas un año. Retornó a su carrera en solitario hasta que en el 2007 volvió a reunirse con los mismos personajes para girar bajo el paraguas de Heaven & Hell, grabar un directo (Live from Radio City Music Hall) y el álbum The devil you know (2009). En medio, años malos para el género metalero y para las historias de fantasía que Ronnie James defendió con sus mejores espadas.

Strange highways (1993)

De su aventura con Black Sabbath se trae de vuelta a Vinnie Appice, batería de sus primeros cuatro discos. Reclutan al bajista Jeff Pilson (Dokken, MSG, Foreigner) y al desconocido guitarrista Tracy G. La “nueva” aventura de Dio busca un sonido más oscuro y agresivo, acercándose al heavy metal de principios de los noventa. Escogen a un productor externo a la banda, Mike Fraser, y se marcan un álbum, como su nombre, extraño en el Universo de Ronnie. Se aleja de sus temáticas épicas y se centra en asuntos más actuales. Buen trabajo rítmico, un sonido compacto y Tracy resulta un guitarrista más que solvente; Dio juega con su voz buscando esa violencia, esa negrura, y en ocasiones lo logra, como en Firehead, tema redondo. La energía fluye en varios cortes, como Jesus, Mary & the Holy Ghost, Here’s to you, Strange highways, Blood from a stone o Give her the gun, con su intro acústica y su lento desarrollo. Un producto de su tiempo.

Angry machines (1996)

El álbum más despreciado de Dio. Y sin razón. Las composiciones siguen siendo buenas, así como la interpretación y el sonido final, muy basado en la preponderancia del groove y las bases rítmicas sobre las melodías y los desarrollos instrumentales, típico del metal de mitad de los noventa. Eso lastra, claro que sí, la calidad final en comparación con otros discos del mago, pues sale de su estilo clásico. Sin embargo,Tracy G deja unos buenos riffs y solos (Hunter of the heart o la inicial Insitutional man) y la banda lo borda en Stay out of my mind (excelente Dio), Don’t tell the kids, Double monday o Golden rules (a pesar de su tonta introducción). No es un imprescindible, pero al nivel de muchos de sus coetáneos.

Magica (2000)

Nuestro protagonista reorganiza la banda para volver a los sonidos más “clásicos” y qué mejor decisión que traer de regreso a músicos de la primera etapa: Craig Goldie para las guitarras (Dream evil, 1987), Simon Wright a la batería (Look up the wolves, 1990) y Jimmy Bain al bajo (grabó todos los discos entre 1983 y 1987). Con este equipo se fabricó un álbum conceptual que en el imaginario de Dio conformaba la primera parte de una trilogía que nunca se terminó. Si bien la historia resulta simplista (un planeta ocupado por las fuerzas del mal y un hijo y un padre que surgen como héroes), las canciones y la interpretación de todos encumbran a Magica: Craig está muy inspirado en riffs y solos, la pareja Vain-Wright encaja a la perfección y Dio, simplemente, es Dio. Sin rellenos, destacaría Losing my insanity, Turn to stone, Challs y su genial estribillo, la pesada Lord of the last day o Fever dreams.

Killing the dragon (2002)

Un disco de heavy con todo lo que tiene que haber: enormes guitarras, una base rítmica potente, un cantante en forma con algunos momentos brillantes y letras sugerentes, en este caso sobre demonios y monstruos (el dragón del tema título habla de las nuevas tecnologías). Dio reclutó a Doug Aldrich tras el abandono de Goldie (que ya había comenzado a componer y figura en los créditos). Algunos temas son brillantes, como la propia Killing the dragon (excelente solo), Scream, quizá la mejor letra y el mejor estribillo, Better in the dark, Rock & roll (a pesar de su letra simplista, funciona), Throw away children (coro infantil incluido) y Before the fall. Doug hizo un personal trabajo que recuerda por momentos a Vivian Campbell, dejando este álbum en un nivel alto. Un guitarrista infravalorado siempre.

Master of the moon (2004)

Para el que es el último álbum bajo su propio nombre, Dio pierde a Doug Aldrich, que se enroló en Whitesnake, y a Jimmy Bain; vuelven Craig Goldie y su colega Jeff Pilson. Goldie colabora en todas las composiciones dotándolas de un protagonismo guitarrero innegable, con pasajes excelentes, cierto aroma a Black Sabbath y mucha pegada. Pero es el propio Dio quien triunfa en esta obra: líneas melódicas muy acertadas (The man who would be king, End of the world), agresividad de inspiración clásica (The eyes) y algunos buenos estribillos (Shivers, I am). Las guitarras de Living the lie o la inicial One more for the road son de lo mejor. Si añades el toque doom de Master of the moon, el aroma 80s de Death by love y la final In dreams, completas un álbum de obligada escucha.

Y unos directos…

En estos años Dio publicó material en directo. El primero data de 1998 y se tituló Inferno: Last in live, con Tracy G aún en el grupo y ese sonido oscuro que trató de traspasar a los clásicos de Rainbow, Black Sabbath o Deep Purple. Aunque siempre va en gustos, resulta un directo imprescindible; el toque oscuro le sienta bien a los clásicos y Dio está soberbio, además de la fantástica selección de temas. Con Doug Aldrich a la guitarra y Simon Wright a la batería grabó Evil or Divine: Live in New York City (2003), más fiel al “sonido Dio” en especial porque Aldrich borda su parte, con un rollo muy eighties. Y poco antes de enrolarse en Heaven & Hell, también con Aldrich y con Wright y con el gran Rudy Sarzo al bajo, repasa uno de sus iconos en forma de directo; Holy Diver Live (2005) recoge en un cedé el nombrado álbum de 1983 y en un segundo cedé algunos de sus éxitos posteriores.