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Cantautores del rock: poetas eléctricos de hoy.

Comentó Rulo, cuando dio el paso de abandonar La Fuga para comenzar su carrera en solitario: “soy bipolar, tengo un cantautor y un cantante de rock dentro de mí”. Y de esa reflexión reflexiono yo lo difícil que resulta definir la frontera entre el músico que lidera una banda y el cantautor roquero que se rodea de una banda (¿rockautor?). Rulo se fabricó La Contrabanda, Fito hizo lo propio con Los Fitipaldis. Como ellos, muchos cantantes y compositores pisan sin vergüenza ninguna a ambos lados de esa frontera: Bunbury, Cristina Rosenvinge, Quique González, Robe Iniesta, Kutxi y hasta El Drogas, por poner algunos nombres conocidos y con mayor o menor éxito. Hasta cantautores punk tenemos aquí; recordemos a Manolo Kabezabolo si hace falta. Quizá salgamos del prejuicio que la etiqueta cantautor aún tiene “de aburrido” si recordamos algunos songwriters de habla anglosajona; Johnny Cash, Neil Young, Tom Waits o un tal Bob Dylan. Allí se idolatra, aquí se vilipendia.

Bailando en este concepto de cantautor del rock (¿cantaurock?), además de los nombrados y otros famosillos, hay un puñado de excelentes propuestas que, por diversos motivos, no llegan al gran público. El estilo, la continuidad, el dinero, la calidad, la temática. Da igual. Hoy queremos rescatar a algunos cantantes y compositores que lo mismo se suben al escenario a pecho descubierto con una guitarra o un piano que se rodean de músicos amigos para formar una big band roquera.

Malos Pelos – Malos Pelos

Cuatro años han pasado desde que editara este álbum, tras su experiencia, más o menos mediática, al mando de Señor Trepador. En 2018 publicó un directo muy recomendable: Yo también pensé que eran molinos y resultaron ser gigantes. La capacidad interpretativa de Óscar Linares, el hombre tras el cantante, es el punto más destacado de esta propuesta. Si añadimos su buen gusto por las melodías, algunos aciertos compositivos sobresalientes, letras sencillas y directas pero con un poso poético intenso, tenemos un álbum redondo. Juega con estribillos jugosos en Hagamos más el amor y menos la guerra, Postal sideral, Fumando bajo la lluvia o A veces; letras simpáticas en Prometo o Que te vaya todo bien (“un todo incluido no es muy bueno en Alhaurín”); confesiones e historias desnudas en Como las lombrices, Soy un desastre o Tengo miedo (“Tengo miedo de la letanía que deja un te quiero”). Buenas guitarras en Amores de carretera y Como lo hiciste ayer. Una escucha gustosa.

Rafa Pons – La guerra del sexo

Reconozco cierta debilidad por este tipo aparecida después de escuchar Disimula (2015). A finales del 2018 editó este La guerra del sexo con un sonido acústico a medio camino entre el rock, el folk, algún ramalazo country y su habitual genialidad en las letras. Una frase que me cayó como un martillo: “no necesito libro de autoayuda/para eso ya está el Playboy”. Deja poco hueco al aburrimiento. Historias de amor hermoso en Los reyes del mundo o Imposible, despecho y rabia en Como un hombre (“como coño supera tantas cosas la gente”) o No te guardo rencor, un poco de crítica social en Capullo Tonic y algunas épicas personales en Podré soportarlo (“me acusas de perder tu juventud/…/si nadie va a quererme como tú/tienes que comprender amor/que yo podré soportarlo”), Reina o Niño viejo (“me camuflo con el barro/y pongo rumbo al rock and roll”). Un grande.

Solanas – Invencibles

Un “antihéroe de sí mismo” que dice tener mucho que aprender, y en ello está, confeccionando mientras tanto discos impecables, inspirados, donde encontrar sonrisas y lágrimas. Pincha la modernez de Mi luz, la (hiper)positiva Invencibles (“nada nos puede parar/solo podemos ganar/que juntos somos invencibles”), el rock de Por ti o El cazador, el agradable tufo buenosaires de Flores, las divertidas y certeras Buscando enfermeras o Huelga de pereza (“me he apuntado a los mundiales para batir el récord de pesadez”), el toque reggae de El circo (“tú que eras una estrella ahora te acuerdas de mí, de este payaso”), la crítica mordaz de Underground. Y si no tienes bastante, revisa el anterior Gigantes, otra joyita de Fernando Solanas.

Víctor Rojo – Entelequias

Un alumno aventajado, un ejemplo de cantaurock. Autoproducido. Grabado con amigos y familia. Sencillo, profundo, acústico, eléctrico, triste, positivo. Mezcla de emociones e influencias en trece canciones personalísimas que bailan entre el rock íntimo, el punk y el sentido callejero no carente de inteligencia. Predominan los acústicos, quizá por “el presupuesto”, como en La vida buena (“Que viva la vida buena/que viva y que muera la rutina de ayer/que nadie te diga lo que debes hacer”), Tormenta de verano (con un toque aflamencado), Mi nueva trampa, de excelente estribillo, o Ni vino ni rosas. Se salen del tono habitual con Por que siempre salga el sol (“Si no fuera por las drogas, por el sexo y el rocanrol/Habría muchas mañanas en que no saldría el sol”) o Tan perdido como… Ojalá tenga suerte para desarrollar la carrera que promete.

Luter – 333

Si antes hablábamos del alumno, ahora hablamos del maestro. El cantautor más auténtico del underground musical: un clásico con más de veinte años de arte en su garganta. Su cuarta entrega, 333, ancla su alma en los sonidos de los setenta pasados por la producción de Kolibrí Díaz (Marea), con una atmósfera limpia en cada detalle. La melodía y las guitarras son protagonistas en Hagamos que pase, con buen estribillo, en Veterano de Vietnam, con un Hammond interesante (“verás que algún día de aquellos/que prometí quererte de por vida/mostrarán su cicatriz”) o en No hay quien me gobierne (“yo quisiera definirme pero no puedo/en este mundo la contradicción tiene más peso”). Me acuerdo del Ramoncín ochentero en la preciosa balada Perseguir estrellas. Se atreve con un tango en La orquesta de la libertad (“no habrá más realidades que las que podamos tocar/siempre serás en mi vida la orquesta de la libertad”). Preciosas acústicas en Anda de pie. Buen blues de título El crucigrama (“mi madre desguaza la vida al reír”). Preciosa Buffalo Bill sigue vivo con un gran slide. Ahora está en plena publicación de un nuevo álbum que va regalando a cuentagotas; por ahora conforma un EP de título Héroe.

Jairo Martín – Hombres mejores

Un canario madrileño con una musicalidad asombrosa. Lo suyo es el piano locomo demuestra en su último directo (La resistencia bohemia, 2018) y las buenas compañías. Se desangra en arreglos y letras particulares mientras baila con las semillas de Sabino Méndez, Jaime Urrutia o Andrés Calamaro entre noches de humo y buenas (o malas) compañías. Aires roqueros en Las mieles del éxito (“con las velas raídas en una deriva de días, apuntándome a cualquier tipo de sarao”), Miles de hijos y Si quieres; un toque glam para En mi coche; surge el macarra en Hombres mejores; historias de mujeres particulares en Barbie, Barbie, Bárbara y Puntos de break; adorable la poesía de El olor de tu pijama (versión de Alberto Urrutia) y Todos nuestros peores amigos (“todo el mundo sabe lo que pasa/pero no hay nada en mi casa/que explique el sentido”). Incluso su gato tiene una canción estupenda: Canción de Bobo/La colina de los gatos. Una pena que no se prodigue más.

Txema Benítez – Autopsia

Hijo y hermano de Marea (Kutxi), La Fuga (Rulo) o Forraje (Lulu), Txema grabó quince cortes de preciosistas guitarras: el uso de las acústicas, como protagonistas (Como no llovió jamás, Sangre de mil corazones) o como apoyo; los puentes y los solos a doble guitarra; y en todos los arreglos, en muchas ocasiones escuchas tres guitarras. Sirvan de ejemplo Reflexión ( más que humo) o Sed. Junto al buen uso a las seis cuerdas, otro acierto es el aporte de Beatriz Pastor en los coros y las armonías vocales, dando el contrapunto; me gusta especialmente Locos, Otra batalla y Esa noche (“esta noche será menos puta si cuento tus lunares”). Para mover el culo añado Qué quieres que diga. Un piano y arreglos de cuerda en Ni contigo, ni sin ti para redondear la propuesta. A esperar un segundo envite.

Sin duda, hay muchos más. Y estás invitado a añadir a quien más te guste.

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12 Canciones sobre el suicidio.

Siembra la polémica y muchas veces, incluso, resulta un tema tabú. Quitarse la vida. Por soledad, por una enfermedad incurable, por depresión, por desesperación. El dolor del que se queda, preguntando si pudo hacer algo. El sufrimiento del que está a punto de saltar por una ventana, de dispararse en la sien. Hemos seleccionado un puñado de canciones sobre el suicidio, sus consecuencias y algunas pequeñas reflexiones. Por cierto, tema no ajeno a nuestros músicos y a los que dedicamos ya un post que puedes leer en este enlace.

Dale al play…

Metallica – Fade to black

Una de sus mejores canciones incluida en Ride the lightning (1984). Narrada en primera persona por un suicida: “I have lost the will to live/Simply nothing more to give”. Sin esperanza, solo, decide que no merece la pena “Death greets me warm/Now I will just say goodbye”.

Pearl Jam – Jeremy

Para su debut (Ten, 1991) Eddie Vedder compuso esta letra impresionado por una historia real, la de Jeremy, el niño que se suicidó delante de sus compañeros de instituto. La forma en que Vedder interpreta el tema y canta el estribillo dota de cierto dolor mórbido a la música.

Ramoncín – Putney Bridge

El suicidio del “último punk” desde Putney Bridge: “su cuero negro lleva el nombre de los Clash/se ha tirado sin mirar atrás”. Porque si muere el punk y vuelve el pop “es que algo anda mal”. Del iniciático e imprescindible Arañando la ciudad (1980).

Uriah Heep – Suicidal man

La reflexión de un hombre asomado a la ventana, pensando qué hacer con su vida, preguntando “Why won’t you help me/Or give me hand/’cause I’m close to becoming”. Una canción entre la esperanza de una oportunidad, de alguien que acuda a evitar el suicidio y la pena por haber llegado hasta ahí. Formó parte del álbum de 1974 titulado Wonderworld.

Manic Street Preachers – 3 ways to see despair

Parte del álbum Rewind the film (2013), una canción sobre la desesperación y la falta de oportunidades, la incapacidad para enfrentarse con el dolor: “There are three ways to see despair/I’ve seen them all, I’m scared to say/…/The fourth way is coming, so prepare for the fall”. ¿Puedes salvar este alma oscura de las profundidades? Sería tan bello…

Gritando en Silencio – Con dos copas de más

Los sevillanos cantan en su debut Contratiempo (2009) al amigo muerto el día de su funeral: “el corazón, es lo único que se ha roto/y has dejado caras tristes/observando un pie de foto”. Las penas se llevan de otra manera con dos copas de más…

The White Buffalo & The Forest Rangers – Come join the murder

Un pájaro negro al otro lado de la ventana llamando a unirse a la muerte. “Come join the murder/Come fly with black/We’ll give you freedom/From the human trap”. La liberación en sus alas para eliminar el sufrimiento. Formó parte de la banda sonora de la serie Sons of Anarchy, adornando la escena final del último capítulo.

La Polla Records – El suicida

Con su irónica manera de contar la realidad, Evaristo y los suyos presentan al suicida como espectáculo, un rato de telediario directamente al salón de muestra casa: “en el suelo quedan restos
sangre seca y el olvido”. Una forma de afrontar la indiferencia en la que vivimos. Incluida en el disco de 1990 Ellos dicen mierda nosotros amén.

Slipknot – Everything ends

“What the hell am I doing?/…/Where the hell am I going?/Do I even need a reason to hide?/I am only betrayed/I am only conditioned to die” clama Corey Taylor desesperado. Parte de Iowa (2001), la solución de la no solución y la perspectiva de la muerte como esperanza para acabar con la soledad.

Ozzy Osbourne – Suicide solution

Un clásico. Ozzy Osbourne denunciado por que un chaval se pegó un tiro en la cabeza, supuestamente, por esta canción. Ozzy, siempre tan atento, lo primero que respondió al enterarse fue:  “¿Cree que quiero que mis fans se suiciden?¿Y cómo coño cree que voy a seguir vendiendo discos?”. La canción en sí, parte de su debut Blizzard of Oz de 1980, habla de beber hasta morir; la “solución suicida” a los problemas es beber sin límite y la canción, irónicamente, trata de prevenir contra ello. Viniendo de Ozzy resulta un tanto hipócrita.

The Answer – Why’d you change your mind

La letra está inspirada en la historia de un amigo del guitarrista Paul Mahon, una reflexión intentando entender qué pasa por la cabeza de una persona que se quita la vida: “Honey can you tell me, why’d you change your mind?/So you walked the other way/I saw you walk the other way/Now you’ll never tell me”. Grabada para su segundo álbum Everyday demons (2009).

Queen – Don’t try suicide

“You need help/Look at yourself, you need help/You need life/So don’t hang yourself”. Freddy Mercury suplica a alguien que no intente suicidarse, que no lo haga ni para llamar la atención ni para solucionar sus problemas, que él se encargará de estar ahí. Un canto que escuchamos en The game (1980).

Lo mejor de Uriah Heep: los años con John Lawton.

La banda británica Uriah Heep se formó hace ya cincuenta años en Londres y ha editado veinticinco álbumes en estudio con cinco cantantes diferentes. Uno de esos cinco fue John Cooper Lawton, conocido artísticamente como John Lawton, quien se ocupó del micrófono entre los años 76 y 79. El cantante de los primeros nueve discos, David Byron, fue despedido por sus graves problemas de alcoholismo (que acabarían con su vida en 1985), comenzando una búsqueda por lo más valioso y disponible del mercado roquero. La capacidad vocal de Lawton se enfrentó a otros candidatos; entre los que probaron con Uriah Heep destacan David Coverdale o Ian Hunter.

Una vez en el puesto, la banda se metió en el estudio Roundhouse Recording de Londres para grabar su décimo largo, Firefly (1977). Junto a Lawton a la voz, los clásicos Mick Box a la guitarra, Ken Hensley a los teclados y Lee Kerslake a la batería. Debutó un nuevo bajista, Trevor Bolder, tras su paso por los Spiders from Mars (junto a Mick Ronson o David Bowie). Producido (como de costumbre) por Gerry Bron, avanzaron en su mezcla de baladas, medios tiempos, temas roqueros buscando el gancho comercial y un toque de heavy metal arrastrado de sus primeros discos. La inclusión de Lawton y el toque de Bolder hacen de esta obra la primera de una trilogía más hard que heavy, sin las notas elevadas de Byron y con el protagonsimo compositivo de Hensley. Así, el inicio con The hanging tree no puede ser más clarificador: una línea de bajo comandando la canción sobre la que Lawton recuerda mucho al estilo de Coverdale, un primer puente con un pequeño solo de teclado, el segundo lo tendrá de guitarra, y un estribillo a varias voces muy sencillo. La final Firefly, por contra, suena a “clásico” de la banda, con sus diferentes pasajes y una construcción progresiva. El single Sympathy juega con guitarras dobles sobre otra línea de bajo magistral, una construcción repetitiva de estrofa-pasaje instrumental, sin estribillo. Contrasta con el tempo tranquilo de Been away too long, con su crescendo, y la historia del tipo que regresa a casa tras una larga ausencia, coronado por un buen solo de Box. Intentan sonar épicos, tanto en la calma de Wise man como en los más de seis minutos de Rollin’ on, quizá más lograda. La garra no la han perdido, y en la veloz Who needs me (compuesta por Kerslake) y en Do you know, protagonizada por el teclado de Hensley, dan rienda suelta al rocanrol. Geil Clarke diseñó el artwork con una pintura de Martin White en la portada. En las diferentes rediciones aparecieron hasta cuatro temas extra grabados en aquellas sesiones, destacando Crime of passion (que fue cara B del single).

Tras una densa gira, vuelven el verano siguiente al mismo estudio con el mismo equipo para grabar Innocent victim (1977). Canciones más rápidas, más directas, con predominio del hard rock, buenos riffs de guitarra y estribillos fáciles para una delicia de obra sonora. En la composición colabora Jack Williams: una canción a medias con Hensley (Keep on ridin’) y dos en solitario (The dance y Choices); Williams, guitarrista y músico de flok y country, se labró una reputación en el mundillo como compositor de la mano de Hensley, quien contó con él en sus discos en solitario y en su paso por Blackfoot. El propio Ken Hensley se yergue como jefe de Uriah Heep al comandar la producción junto a Gerry Bron y dejar en Innocent victim solo dos canciones compuestas por los otros miembros de la banda (Roller, por Bolder, y Free’n’easy, por Lawton y Box). El single elegido para debutar se tituló Free me, un medio tiempo de ritmo marcado con buenas guitarras y Lawton comedido pero muy correcto. Los mejores cortes, sin duda, son los más roqueros. Keep on ridin’ y Flyin’ high, que abren el disco, te ponen a cien sin ningún truco; canciones sencillas, rápidas, con buenos riffs y estribillos con gancho, como Cheat’n’lie o Free’n’easy. No puede faltar la tranqulidad en un disco de Uriah Heep, y en eso Illusion lo borda, con la final Choices, grandilocuente, a su lado.

Los británicos podían presumir en sus poco más de ocho años de vida de haber llenado pabellones y haberse codeado con lo mejorcito del panorama roquero de la época. Nunca les faltó un concierto. Aunque en Estados Unidos se resistieran, a pesar de buenos llenos en sus giras, y de perder popularidad en el Reino Unido, fueron los países escandinavos y centro europeos, en especial Alemania, los que sostuvieron sus ventas. Pero en este año 1977 se llevaron la sorpresa de subir en las listas de ventas de sitios hasta entonces ajenos a ellos: Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

Fallen Angel (1977) fue el tercero y último con John Lawton (quien se despediría poco después junto con el batería Lee Kerslake, otro clásico de la banda). Hensley vuelve a ser el protagonista del disco, pues, además de componer seis de los diez temas, se encarga de la producción de nuevo junto al imprescindible Gerry Bron. Volvieron a apostar por canciones muy rápidas y directas, con mucho rollo hard rock e, incluso, AOR (de moda ya por esos años), con una excelente interpretación instrumental, buenos coros y curradas armonías. En Save it se desmadran incluyendo un saxo y un final épico, la guitarra de Box se sale en Woman of the night, Lawton lo borda en I’m alive y la sesentera Love or nothing, se dejan de ruidos y bajan las revoluciones en Put your lovin’ on me (con un rollo poppy) y Come back to me (un éxito en los países helados europeos), rinden al máximo en One more night (last farewell), meten excelentes armonías en Fallen Angel y te menean el culo en Falling in love (con el rock and roll). No sé qué más se le puede pedir a un disco. Escucha la reedición de 2004, que incluye tres descartes muy interesantes, en especial las caras B de los singles (Gimme love y Cheater). El dibujo de la portada lo realizó Chris Achilleos, una impresionante amazona con los pechos al aire (¿hoy lo editarían?) y el diseño corrió a cargo de Chess Creative.

John Lawton tuvo una carrera musical muy movida antes y después de esta odisea por los océanos de Uriah Heep. Comenzó su carrera compartiendo banda (Stonewall) con John Miles y Paul Thomson (Roxy Music). En los primeros setenta alternó su tiempo con la banda de heavy alemana Lucifer’s Friend y el grupo vocal Les Humphries Singers (con los que participó en Eurovisión, allá por 1976). Después de Uriah Heep volvió a Lucifer’s Friend y se enroló en numerosas aventuras con poco éxito. Incluso prestó su voz a diferentes anuncios publicitarios alemanes en los ochenta (Harley Davidson, Colgate Gel). Hoy mezcla canciones viejas y nuevas en sus conciertos con la John Lawton Band (JLB).

De músico a músico: recuerdos, homenajes y caricaturas.

Los músicos de los que hablamos hoy cantan a sus amigos músicos, a sus amigos fallecidos, a los compañeros huidos, a los colegas a los que admiran. Es digno reconocer la labor de un maestro también, aquel que inspiró o que, simplemente, estuvo ahí cuando hacía falta. Y recordar al músico casi anónimo que acompañó en algún momento. En fin, personajes del recuerdo, homenajes y hasta alguna caricatura hemos seleccionado. De músico a músico.

Barón Rojo – Concierto para ellos

Tenía que ser la primera. Homenaje a los caídos en el camino. Porque “en cada concierto de rock and roll las campanas doblan por Bon Scott, por Janis, Lennon, Allman, Hendrix, Bolan, Bonham, Brian y Moon”. Uno de los cortes más famosos de Volumen Brutal (1982).

Elton John – Empty garden (Hey Hey Johnny)

Tras la muerte de John Lennon la tristeza se apoderó de Elton John; quería dedicarle una canción, pero no acertaba con el tono. Bernie Taupin recordó que una de las últimas apariciones de Lennon fue en el Madison Square Garden con Elton, y de ahí surgió la canción: “Oh, hey hey Johnny/Can’t you come out, can’t you come out to playJohnny/can’t you come out to play in your empty garden”

Roger Daltrey – Under a raging Moon

Homenaje a otro amigo caído. En esta ocasión, Roger Daltrey en su disco en solitario Under a raging moon (1985) canta al desaparecido batería de The Who, Keith Moon. Nada menos que siete baterías participan en el tema, incluyendo a Cozy Powell, Carl Palmer o Zak Starkey, siguiente en ocupar el puesto de The Who.

Syd Barret – Bob Dylan blues

En 1970 dedicó Barret un simpático homenaje a Dylan jugando con la imagen, las canciones y la situación del entonces joven músico: “Cause I’m a poet, don’t ya know it/And the wind, you can blow it/Cause I’m Mr. Dylan, the king/And I’m free as a bird on the wing”

Los Enemigos – An-Tonio

No solo merecen recuerdo y homenaje los músicos famosos. Josele Santiago en su álbum Nada (1999) dedica este corte a un amigo personal suyo, cantante con un único álbum en el mercado (An-tonio, 1997) que dedicó su vida a cantar por las calles de Sevilla, Londres o su Algeciras natal. Canta Josele: “Me ha dicho el Antonio que hoy no va a cantar/se le habrán quitao las ganas, que no va a cantar más ná/Si hoy no canta el Antonio, ¿quién nos va a cantar?”. Pues eso.

Uriah Heep – Between two worlds

El tema de la pérdida de los compañeros de armas siempre acaba apareciendo. En Sonic origami (1998) hacen los británicos un doble homenaje al ex-cantante David Byron y al bajista Gary Thain, ambos fallecidos a consecuencia del abuso de sustancias, uno en 1975 y el otro diez años más tarde.

Sonic Youth – Tunic (Song for Karen)

En el álbum Goo (1990) pusieron voz a Karen Carpenter: “Hello Janis, Hello Dennis/Elvis and all my brand new friends/I’m so glad you’re all here with me, until the very end”. Enfoca los problemas alimenticios de la cantante como anticipo de su fallecimiento.

Sínkope – Agradecidos a ti

Dedicadas a Rosendo hay varias canciones entre las que hemos seleccionado esta de Sínkope. “Con un colega de Iruña” escuchando en un casé a Leño comenzó el amor de Vito por Rosendo Mercado y, a la vez, por el rock. Una sincera historia de amor musical que, desde ese casé, acabó compartiendo escenario: “mil gracias, maestro Rosendo Mercado/mil gracias, mil gracias por tu legado” y una ristra de canciones imprescindibles de la música popular en español. De su Museo de rejas limadas (2015).

Tesla – Song & emotion

Tesla rindió homenaje a Steve Clark, guitarrista de Def Leppard. Las dos bandas habían girado juntas meses antes y el fallecimiento les pilló en plena grabación de Psychottic supper: “Song and emotion/You can hear him play/You can still hear him say/Better run for cover, ‘cause it looks like rain again!”

Drive-By Truckers – Carl Perkins’ Cadillac

En 2004, dentro del álbum The dirty south, las huestes de Patterson Hood y Mike Cooley cantan al Cadillac que Carl Perkins le “robó” a Elvis: “Carl drove his brand new Cadillac to Nashville and he went downtown”. Un repaso a las relaciones y las promesas de Nashville “the money came in sacks/New contracts and Carl Perkins’ Cadillac”.

Megadeth – In my darkest hour

Tras la muerte de su amigo y ex-compañero de Metallica, Cliff Burton, el bueno de Dave Mustaine compuso esta canción aparecida en So far, so good… So what! (1988): “Alone, I call to ease the pain/Yearning to be held by you/Alone, so alone, I’m lost/Consumed by the pain”.

Black Hat – Soñar

En otras ocasiones el homenaje se hace de manera global, a los ídolos que marcaron el camino. Black Hat, en su álbum de 2003 Eclipse (producido por Jorge Salán), sueñan con la magia del heavy metal y poder cantar “al lado de Gary o Dio/y soñar, y soñar/que los Maiden tocan conmigo”.

Bruce Springsteen – Johnny Bye-Bye

“With a whole lotta trouble running through his veins/Bye bye johnny, Johnny bye bye/You didn’t have to die”. Homenaje de The Boss a Elvis Presley recordando el día que escuchó en la radio la noticia de su muerte. Grabado en las sesiones de Born in the USA (1985).

Gabinete Caligari – Tócala, Uli

Cuarto corte de uno de los mejores discos de pop-rock de los ochenta, Camino Soria (1987), compuesto en homenaje a Ulises Montero, saxofonista de la banda, fallecido por sobredosis de heroína unos meses antes: “Con salero y sin papeles/te paseabas por el foro/una caña de Mahou/y una de rabo de toro, con decoro”.

Y si comenzábamos este post con una canción a los héroes muertos, de regalo este corte que Kreator grabaron en su Gods of violence (2017) en recuerdo a los “hermanos caídos” en las mil batallas del rock y el metal…

Las mejores colaboraciones de Carlos Tarque (M-Clan)

Una de las voces más distinguibles del panorama nacional, alma de M-Clan, hijo del rocanrol, veterano en pabellones, tugurios, listas de ventas, estudios de grabación y festivales. Carlos Tarque es un tipo que ha dejado su arte a numerosos colegas, arrimando su buen hacer a ascuas sonoras diversas. Nosotros queremos hacerle aquí un pequeño homenaje a través de todas esas colaboraciones. Nos permitirás que obviemos las más obvias, esos buenos momentos con Fito, La Fuga, El Drogas, Miguel Ríos. Preferimos seleccionar otras más raras o menos conocidas. Y este es el resultado.

Muerdo – La mano en el fuego

Tarque colaboró con Muerdo, alias de Pascual Cantero, en su disco La mano en el fuego (2018). He aquí una versión acústica (ellos la llaman agustica). Una preciosa canción.

Aurora & The Betrayers – Don`t waste more time

Se atreve con el inglés en esta fiera canción de Aurora & The Betrayers, aparecida en su tercer largo de título Tune out the noise (2018). Esta gente tiene más feeling en un compás que diez horas de radio fórmula.

La Trampa – Tras las huellas de mis pies

Qué bien empastan las voces de Carlos Tarque y Pablo Perea en este tema de Las botas gastadas (2012). Como dicen ellos: “cantando canciones que no están de moda”.

Jarabe de Palo – Avisa a tu madre

En el sexto disco de Jarabe de Palo, su alma mater, Pau Donés, contó con varias colaboraciones, entre ellas la voz de Tarque en este rock desatado “no quiero comprarte”. El disco se llamó Adelantado (2007).

Rebeca Jiménez – Despertarme contigo

En esta ocasión, Tarque comparte con Pereza esta canción de Rebeca Jiménez, emotiva e intensa, incluida en la reedición de Todo llegará (2008).

Inconscientes – Con mis pies

De la mano de Iñaki “Uoho” Antón y sus Inconscientes, Tarque se marca este corto y directo tema para No somos viento (2018). Un rollo muy Platero y Tú.

Sôber – Coge la vida

Curiosa colaboración, por estilo, esta con Sôber en un tema editado en 2016 y originario de las sesiones de Reddo (2004). La alternancia de voces con Carlos Escobedo y el sonido más hard rock dan un especial interés a la canción: “pienso recorrer el planeta entero sin parar/buscando libertad en lo hondo de mi ser”.

Capitán Cobarde – El no murió

Con un rollo Nick Cave & The Bad Seeds se arrastra el vozarrón de Carlos en esta sabrosa composición sobre el toro que no murió. En el disco Capitán Cobarde del (2015).

SuA – El amor & no la guerra

“De qué sirve la violencia/si la paz ha perdido la paciencia”. Si hacía falta, después de los dos ejemplos anteriores, de la versatilidad casi única de este tipo, aquí se une a SuA en un corte hipRock reivindicando el esfuerzo por la paz. Publicado en Alguien llamado yo (2012).

Los Perros del Boogie – De nada sirve hacerse mayor

En su debut Con desprecio y entrega (2009) metieron estos perracos a Tarque en su registro más popular, una rola rock en honor a la juventud, la desesperación por el carpe diem y la rebelión: “te vas ahogando, vas ahogándote/de nada sirve hacerse mayor/ir tras el dinero y el amor/sentir a todas horas la obligación/por eso no quiero hacerme mayor”.

Rodriguez – Autumn rain

Una nueva colaboración en inglés para este disco de sonidos retros muy actualizados. Hermosas acústicas y una línea melódica atrayente. El álbum 5340 se publicó en 2017.

Mr. Black – Sé

Más acústicas y un rollo country en el álbum Oso (2017) de estos madrileños. Tarque se resbala como pez en agua clara entre las armonías y los ritmos de este tema. Podría formar parte de cualquier disco de M-Clan.

Aún hay más. Si falta alguna de tus favoritas no dudes en pasearte por los comentarios y dejar el enlace.

Canciones del Lejano Oeste: cowboys y llaneros solitarios.

La imagen del vaquero que cabalga solo en la pradera o en el desierto, al atardecer, esperando que llegue la noche para tumbarse en la tierra y tapar su cara con el sombrero. El misterio, el romanticismo, la épica del héroe anónimo que se busca la vida, que busca su destino, que huye de la injusticia o que, simplemente, no tiene a dónde ir. El cine ayudó a crear este mito moderno y nuestros músicos lo han adaptado a su estilo; algunos han creado cowboys de hoy en día mientras que otros, los que hoy traemos, han narrado historias ambientadas en el Lejano Oeste.

Once canciones sobre cowboys, justicieros, llaneros solitarios y el Salvaje Oeste.

Bad Company – Bad company

Una de las canciones clásicas del rock atemporal. Un desertor que se declara una mala compañía: “Oh I was born 6-gun in my hand/Behind a gun I’ll make my final stand”. Dicen que Paul Rodgers grabó la canción en una fría noche de noviembre para dar el tono. Del debut del mismo nombre de la banda, allá por 1974.

Volbeat – Pearl Hart

La hermosa Pearl Hart está en la cárcel: se vistió con ropa de hombre, cogió su Colt y paró una diligencia, robando a sus tres ocupantes. Uno de los temas extraído como single del álbum de 2003 Outlaw gentlemen & shady ladies.

Christopher CrossRide like the wind

La historia del que huye de la horca, el forajido camino de México en mitad de la noche: “ride like the wind/To be free again”. El mayor éxito de Christopher Cross, single de 1979 de su álbum debut.

Thin Lizzy – Cowboy song

El vaquero solitario que recuerda entre aullidos de coyote una aventura amorosa, allá en Texas, cerca de la frontera. Porque ” Lord, those southern girls all seem the same”. Del clásico Jailbreak de 1976.

The Eagles – Desperado

Otra rola sobre la soledad del vaquero. The Eagles hablan del paso del tiempo y la soledad representado en la figura de cowboy que envejece solo: “Your pain and your hunger, they’re drivin’ you home”. Da título al álbum de 1973.

Jon Bon Jovi – Blaze of glory

La tierra como cama y un viejo abrigo como manta, huyendo siempre, el buscador de éxito: “I’m a devil on the run/A six gun lover”. ¿Alguna vez llegará esa llamarada de gloria? Primer sencillo del primer disco en solitario de Jon Bon Jovi (1990) para la película Young Guns II (Arma joven II). Se llevó un Globo de Oro y una nominación al Oscar. Por cierto, Jeff Beck a la guitarra.

Styx – Renegade

Lejos de la poética del buscador, del fugitivo, Styx se marcan una letra desesperada, el renegado que clama a su madre por su vida: “Oh, Momma, I been years on the lam/And had high price on my head/Lawman said, Get ‘em dead or alive!”. El sheriff finalmente le captura y su vida pende, literalmente, de un hilo. Del álbum Pieces of eight de 1978.

Aerosmith – Back in the saddle

Como no todo es cabalgar, el vaquero llega, alguna vez, a un pueblo: “Ridin’ into town alone by the light of the moon/I’m lookin’ for old Sukie Jones, she crazy horse saloon”. En este caso (siendo Aerosmith qué menos) a tomar unas copas, juguetear con unas chicas y meterse en alguna pelea. Parte del clásico Rocks de 1976.

Ratt – Wanted man

Y otra de peleas: ” I’ll make you feel like a/Human target, in my eyes “. Aquí el único cuello que va a romperse es el que rompa la pandilla Ratt. Sencillo del Out of the cellar (1984).

Bob Dylan – Knockin’ on heaven’s door

A veces llega el final. Casi siempre. La historia del fugitivo, del vaquero fronterizo, acaba con sus huesos en el suelo y enfrentado a la muerte: “It’s gettin’ dark, too dark to see/I feel I’m knockin’ on heaven’s door”. Tema perteneciente a la banda sonora de Pat Garret and Billy the Kid (1973).

Billy Joel – The ballad of Billy the Kid

La mística de algunos personajes atrajo a muchos de nuestros músicos. En este caso, Joel reseña la vida de enfrentamiento y soledad de Billy el Niño: “Well he never travelled heavy/yes he always rode alone”. Grabada para el álbum Piano man (1973).

  Y aún hay más…

Lo mejor de Mötorhead… en el siglo XXI.

Ilustración de Óscar Giménez

A veces perdemos la perspectiva con lo grande que es REALMENTE un grupo. Nos quedamos en sus años de gloria, en esos discos imprescindibles, casi siempre del comienzo de su carrera, y dejamos de lado las novedades. Algo así me sucedió con Mötorhead y el legado de Lemmy; dejé de escuchar sus discos editados desde la mitad de los noventa. Y como no hay pecado peor que la ignorancia he decidido ponerle remedio con una escucha de sus obras de este siglo. Y este es el resultado, incluyendo una selecta playlist que al final os regalo.

Desde el año 2000, justo veinte después de su (quizá) mejor obra, hasta el 2015 publicaron ocho trabajos, más o menos cada dos años en un ritmo que ya habla claramente del compromiso y la necesidad de Mötorhead. Canciones para construir un Universo propio contando historias sobre lo malvada e injusta que es la vida, la obsesión por la muerte (y los asesinatos y la guerra), la necesidad de fiesta y sexo y los líos en los que te metes y, por fin, las reflexiones sobre la música y la vida del músico. Cuatro pilares sobre los que sustentar veintidos discos de estudio, casi doscientas cincuenta canciones.

Además de Lemmy al bajo y a la voz, sus inseparables Phil Campbell a la guitarra y Mikkey Dee a la batería, junto con algunas colaboraciones puntuales, graban toda la música de la que aquí hablamos.

Tres de esos discos me parecen imprescindibles. We are Mötorhead (2000) suena directo, con una producción magnífica comandada por Bob Kulick (W.A.S.P., Meat Loaf, Kiss) mantiene un equilibrio entre la parte más punk y la más roquera: Slow dance, Wake up dead, One more fucking time o la mejor We are Mötorhead. Junto a él, Inferno (2004) vuelve al nivel de inspiración, variedad y acierto del trío; no hay canción mala: Terminal show (colabora Steve Vai), Killers, Suicide, Life’s a bitch, el excelente toque hard de In the black, el riff de In the year of the wolf o la acústica Whorehouse blues. El tercero sería Aftershock (2013), equilibrado de principio al final, con un toque más roquero que punk o metal: Lost woman blues, Do you believe, Going to Mexico, Silence when you sepak to me o Paralyzed, aunque, de nuevo, no hay tema flojo.

Un escalón por debajo escuchamos los otros trabajos. Campbell tiene un papel especial en Hammered (2002) haciendo uno de sus mejores guitarreos: Brave new world, Voices frome the war o la thrashy Red raw, junto a Mine all mine (con piano de Deeze Reed) y Walk a crooked mile destacan. Kiss of death (2006) es otra colección de canciones muy bien acabada pero menos inspirada, es decir, todo suena correcto pero falta chispa y variedad, quizá demasiado metido en “lo de siempre”. La producción de Cameron Webb (también produjo el anterior Inferno y todos los siguientes) limpia la voz de Lemmy. A destacar: R.A.M.O.N.E.S. cómo no, la balada God was never on your side, el rock de Christine, Living in the past o la tremenda Trigger. El problema de Motorizer (2008) es el mismo del disco anterior, que suena bien pero todo demasiado plano, quizá con Campbell destacando de nuevo en One short life o Sing the blues y Lemmy clavando English rose o Buried alive. En The world is yours (2011) suenan algo más oscuros en Brotherhood of man, con muchos guiños hard y buenas melodías (Rock’n’roll music, Bye bye bitch bye bye) y la caña de siempre de Born to lose o Get back in line.

El disco final, Bad magic (2015), tiene el aliento de despedida de Lemmy: su voz se nota cansada, aviejada, pero su esfuerzo lo compensa y mantiene su gloria. La versión del Sympathy for the devil está muy bien enterrada en el mundo Mötorhead, junto a Thunder & lightning, When the sky comes looking for you, Electricity o Shoot out all of your lights. No debes perderte la letra de Till the end, una reflexión (¿final?) de Lemmy sobre su vida.

Una escucha necesaria para cualquier roquero, punkarra o metalero que necesite el ruido de una buena guitarra. Lemmy y sus Mötorhead, formara quien formara a su lado, consiguieron un sonido atemporal reconocido y reconocible en cualquier parte del mundo. Y eso, amigo, amiga, está al alcance de un puñado.

Las mejores colaboraciones de El Drogas

No creo que haya un personaje tan carismático como Enrique Villarreal, alias El Drogas, alma y catalizador musical de Barricada y mosca cojonera en cualquier proyecto que se precie. Los suyos propios: La Venganza de la Abuela, Txarrena o su aventura como El Drogas. O los de otros: incontables. Y lo he intentado. Pero quién se resiste a invitar a uno de los grandes a cantar a su lado, a tocar a su lado, a subirse al escenario o a arrimarse al estudio.

Nuestra pequeña selección de los temas más apetitosos de El Drogas en los discos y las composiciones de todos los demás.

Hortaleza – Porretas y El Drogas

Del disco 20 y serenos (2011). “Ahí Dios se echó la siesta pero no pudo dormir” Qué curioso oír a un tipo tan de su Iruña cantar a un barrio de Madrid, el “barrio de la juerga”. Rocanrol sin concesiones.

Desahuciando el miedo – Ingravitö y El Drogas

Por aquí tenemos debilidad por Ingravitö y no podía faltar su colaboración con Enrique: “porque el Estado vendió hace ya tiempo a los mercaderes tu derecho a un techo”. Un intento de reconstruir nuestra propia voz en contra del desahucio. Del imperdible Sentirnos vivos por encima de nuestras posibilidades (2018).

A la espera – Forraje y El Drogas

Entre acústicas canta “arrancas de mañana y recorres ninguna parte, andas nada piensas poco, a punto de explotar”. Una canción con el consumidor de heroína como protagonista. Lo que duele es controlar. En Estoy que muerdo (2003).

Zorra cruel – Lilith y El Drogas

En el segundo largo de Lilith, madame genuina del rock, titulado Sal si puedes (2009), nuestro colega hace sus pinitos en los coros y en las estrofas centrales.

Y es que tú – Estrago y El Drogas

Lo de Estrago y las colaboraciones da para un capítulo aparte. En este caso, una adorable y terrible canción sobre la prostituta que “recorre la ciudad gritando guapo” y llenando su bolso de dinero y “ganas de llorar” cada noche. Del álbum Cabeza loca (2004).

Los carniceros – Poncho K y El Drogas

Una declaración de intenciones “todos los cuentos me metían miedo”. Una clara reivindicación a renegar de la falsa herencia. A pachas con Poncho K en su 11 palos (2017). Enrique no pudo grabar el vídeo, parece ser.

Duelo de titanes – Dinero y El Drogas

En su autohomenaje A 10 años luz (2018) celebrando su década en los escenarios, la banda Dinero contaron con Enrique para dar un aire nuevo a esta canción. Fantástica.

El perro verde – Marea y El Drogas

Las querencias de Kutxi Romero y Los Marea con El Drogas y sus Barricada son más que evidentes. Una muestra de la adoración común la encontramos, entre otros, en esta canción de Revolcón (2000).

La fiesta en paz – Iratxo y El Drogas

El cantautor madrileño contó con nuestro protagonista para darle caña a este temazo. Un estribillo pegajoso y callejero que debió merecer mejor suerte. Del álbum Amor y otras guerras (2014).

Sembrar la verdad – Insolenzia y El Drogas

Qué sencilla realidad: “en cada silencio hay un muerto y en cada lamento hay un vendaval”. Hermosa reflexión. Aparece en La boca del volcán (2010).

El charco – Karkoma y El Drogas

Una joya oculta, un desconocido tema recogido en A cuatro patas (2014). Dale al play y disfruta.

Baja por diversión – La Fuga y El Drogas

Qué ociosa posibilidad, una baja por diversión. En su álbum de 2005 Negociando gasolina los de Reinosa contaron con la voz de nuestro protagonista para reclamar un poco de fiesta cuando sea necesario.

Que corra el aire – Ciclonautas y El Drogas

“Cansado de la burla y de tanta potestad que acá los mismos culos vuelven a sangrar” y así seguimos. Reivindicando “que corra el aire” y que sufran otros en el álbum de 2014 Qué tal?

Cervecita y caldouva – Sínkope y El Drogas

“No seremos nunca mansos” clama El Drogas en esta canción. Reflexión sobre los que aprenden de los libros y de la vida para mejorar su vida y saber estar. Hay que ser valiente para compartir micrófono con Vito y sus complejas letras. En Museo de rejas limadas (2015).

Otra luz – Cero a la izquierda y El Drogas

En el más que recomendable No ha dejado de llover (2015) encontramos esta tonada: “y no quiero canciones tampoco poesías, todo lo que quedaba murió en la travesía”. Nada de sucedáneos.

Siete pecados – 4 de copas y El Drogas

Y también del 2015 este descarado texto sobre la pecaminosa vida que nos gastamos, siete pecados que “me llevan hacia ti”. Cambiar el alma con el del tridente para disfrutar de un calvario lleno de pecaminosas tentaciones. Del álbum El cuento se acabó.

Nunca dudes en llamar a El Drogas si tienes una buena canción y algo que decir. Que dure muchos años.

13 canciones con intro A Capella

El recurso de comenzar una canción con unas estrofas cantadas sin música, es decir, a capella, se extiende desde los inicios del rock y fue muy popular en los años sesenta y setenta. Los mismos The Beatles la usaron en numerosas ocasiones. A veces una breve frase, en otras ocasiones una anticipación del estribillo, en otras un pequeño discurso premonitorio. Escuchando el muy recomendable programa semanal dedicado a este mismo tema del amigo Lemmy Rock (aquí el enlace) decidí plagiar su idea para elaborar mi propia lista de canciones que comienzan con la voz lanzada al aire sin más paracaídas que la oreja del oyente. Abajo os dejo la playlist y a continuación trece piezas diversas, diferentes y exageradamente buenas.

Humble Pie- 30 days in the hole

Extraordinaria canción del extraordinario Smokin’ de 1972. Breve intro con intercambio de voces y un rollo “improvisado” fraseando el estribillo.

Queen – I want it all

Recurso habitual de la banda, aparece en Bohemian Rhapsody, Mustapha, Fat bottomed girls o este I want it all, primer single del álbum de The Miracle (1989).

Kiss – I just wanna

Paul Stanley comienza a capella la primera estrofa de la canción, definitoria del resto de la letra: “tengo un cuerpo hecho para el pecado y apetito por la pasión”. Del álbum Revenge (1992).

The Eagles – Seven bridges road

Versión de Steve Young, quien la grabara en 1969, aparece en el Eagles Live de 1980. Una canción donde predomina el trabajo a capella sobre el instrumental, mero acompañamiento de las armonías vocales.

Bruce Springsteen – Ain’t got you

Abriendo el Tunnel of love (1987), igual que la canción anterior, la voz cobra protagonismo y la instrumentación es un acompañamiento para desarrollar la melodía vocal. Un sencillo ejercicio de genialidad.

Tigertailz – Love bomb baby

En el año 1990 los hiperlaqueados Tigertailz desde la fría Inglaterra nos regalaron esta bombástica canción con intro recogiendo el estribillo. Armonía pegajosa. Parte de Bezerk (1990)

Kansas – Carry on wayward son

Esta canción entraría en el top ten de cualquier colección de canciones a capella. Parte del álbum clásico Leftoveture (1976). Más de cuarenta versiones lleva acumulada y ninguna tan genial como la de Kansas.

Riot V – End of the world

Clásicos de segunda división reconvertidos, grabaron un disco fantástico en 2018 de título Armor of light lleno de canciones heavies arquetipo del género. Y no podía faltar la intro a capella anticipando el estribillo.

Yngwie Malmsteen – Heaven tonight

El irreductible sueco Malmsteen concedió esta loa vocal a Joe Lynn Turner para el primer y mágico single de su obra más popular, Odissey. Un clásico del género, la línea principal del estribillo.

Yes – I’ve seen all good people

Arquetipo de la intro a capella. Presentación impecable armonizada a varias voces del tema que reinará en el estribillo o al final de la canción. Una gozada del tercer disco de Yes, el que les alzó a la fama, titulado The Yes album (1971).

Led Zeppelin – Black dog

Otro clásico del género. Robert Plant comienza su historia mientras la banda aguarda presta para hacer su parte. La voz queda sola en varias ocasiones, un detalle característico de Black dog. Abre el mítico IV (1971).

Ghost – Year Zero

Cuando uno quiere parecer un clásico qué mejor que utilizar sus recursos. Y en una discografía que rescata lo mejor de los sonidos heavies y rock de las últimas tres décadas y los pasa por su máquina santificada no podía faltar una intro a capella. Aparece en Infestissuman (2013). Muy maldito.

Millenium – Power to love

Un disco por el que tengo debilidad, Hourglass (2000), contiene esta estupenda intro a modo de primera estrofa (larga) del tema. De lo mejorcito de Jorn Lande.

Y, aquí, la playlist para que os hartéis de intros a capella.

Lo mejor de Blackfoot

En el año 1982 se editó Highway Song Live, quizá uno de los mejores directos de southern (hard) rock, un compendido de canciones que resumen los primeros cinco discos de Blackfoot y trece años de esfuerzo continuado. Aunque la Historia musical del grupo comienza en 1969, cuando cuatro amigos de Jacksonville, Florida, deciden formar una banda, no fue hasta 1975 cuando grabaron en los estudios Muscle Shoals un estupendo debut de southern, blues y rock a partes iguales de título No reservations. Los cuatro amigos eran la dupla guitarrera de Rickey Medlocke y Charlie Hargrett, como protagonistas, la batería de Jackson Spires y el bajo de Greg Walker. La influencia del sonido Lynnyrd Skynnyrd se hace notar (no en vano Medlocke y Walker formaron un tiempo con ellos). A destacar I stand alone, Railroad song y Born to rock.

El grupo insistió al año siguiente. Flyin’ high, que así se llamó su segundo largo, viaja en los mismos caminos pero con menos inspiración, y aunque Medlock canta con ímpetu las guitarras suenan menos atronadoras. Island of life, Flyin’ high, Try a little harder o las dobles guitarras de Stranger on the road destacan sobre el conjunto. En esta época pudieron girar con gente de alto rango y tocar ante multitudes acompañando a Kiss o Ted Nudgent. Pero ni por esas consiguieron vender bien. Decidieron tomarse un tiempo fuera del estudio, madurar su propuesta en ensayos y más conciertos.

Strikes (1979) se llamó el tercer disparo y esta vez sí dieron en la diana, subiendo al número 42, alcanzando el disco de oro y comandando su propia gira. Quizá su mejor obra, que ya rescatamos por aquí, con su tema más conocido, Highway song, hard rock melancólico sobre la vida en la carretera, de concierto en hotel, alejado de la amada. Contaron con varias colaboraciones, como el teclista Pat McCaffrey, el percusionista Henry Blind Baby y las armónicas de Cub Koda y Shorty Medlocke, padre de Rick y compositor del primer single de Strikes, una de sus más conocidas canciones, por otro lado: Train, train. Junto a ellas, cómo no destacar Left turn on the red light o las versiones Wishing well (Free) y Pay my dues (Blues Image).

Los buenos resultados les animaron a mantener a los productores y a insistir en la misma línea, aunque quizá algo más endurecidos, más volcados al hard rock. Temazos como Gimme, gimme, gimme, Warped, Fox chase, la blusera Spendin’ Cabbage o el slide de Every man should know (Queenie) hacen que merezca la pena cada minuto de Tomcattin (1980). Poco después se lanzaron a por Marauder (1981) haciendo una trilogía imprescindible del souther y el hard rock. Contiene su single de mayor éxito, Fly away. Momentos rabiosos en Good morning, Searching o Dry county junto a otros más calmados como la balada Diary of a workingman.

Lamentablemente la buena vida se acabó con aquella gira de 1982. Tensiones en la banda, cambios de intenciones y estilos musicales hicieron muy duro permanecer en Blackfoot. Para empezar, añadieron a un teclista de renombre, Ken Hensley (Uriah Heep), y dieron un cambio a su estilo. Había que vender más, ser más grandes, más jóvenes. Eso del rock sureño estaba pasado de moda. La obra se editó en 1983 y se llamó Siogo; se aleja de esa raíz southern para adentrarse en el hard y el AOR. Parecen unos Survivor de Jacksonville en Teenage idol o Goin’ in circles, resultones, pero mantiene su fuerza en Heart’s grown cold (de Nazareth), We’re goin’ down o Send me an angel.

Charlie Hargrett es el primero en abandonar el barco antes del siguiente y, a la postre, último álbum de Blackfoot, titulado Vertical smiles (1984), con una portada horrorosa y una propuesta musical llena de sintetizadores, característico de la época (ya os hablamos por aquí de ello, el heavy poppy). Aunque suenan extraños, hay que rescatar Get it on, In for the kill, Heartbeat and Heels o Young girl . La falta de éxito y más tensiones hicieron que la banda se deshiciera, quedando Medlocke como único “miembro”. En realidad decidieron dejarlo, pero el cantante retomó el nombre y giró como Rickey Medlocke and Blackfoot, hasta el momento que se unió a Lynnyrd Skynnyrd.

Un legado de veinte años con un trío de ases en estudio (Strikes-Tomcattin-Marauder) que pocas bandas pueden presumir de poseer en su discografía. Han llenado pabellones con su propia gira, han vivido muy bien de su arte y se han codeado con algunos de los grandes. No está mal para unos chavales que comenzaron tocando en un bar de topless llamado Dub’s.