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Canciones rock y metal para un cumpleaños diferente.

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¿Cansado/a de las típicas tonadas de cumpleaños?

Para celebrar un cumpleaños muy especial te proponemos esta selección, a nuestro estilo, unas cuantas canciones distintas para soplar velas, beber cervezas y comer asado. O zumo de arándanos y tofu, cada uno lo que quiera. Lo importante es celebrar. Igual Google nos dedica un día y todo. El día del heavyaños feliz. O del happymetal birthday.

Y no todas las coplas que compartimos son alegres y optimistas. Hay gente a quien cumplir años no le gusta. Le trae malos recuerdos, les hace sentirse solos o viejos. También lo celebramos con ellos.

Como de costumbre… ¡dale al play y sopla las velas!

The Beatles – Birthday

Abriendo la tercera cara del álbum blanco (White album, 1968) esta especial felicitación con las voces de Pattie Boyd y Yoko Ono (parejas por entonces de John Lennon y George Harrison). Canción para estar de fiesta todo el día «they say it’s your birthday/we’re gonna have a good time».

Lenny Kravitz – Happy birthday

Canción para empezar el cumpleaños «We’ll gonna celebrate the day that you were born/and we will start right with this song» y continuar con la celebración «we gonna cook you all the food we know you love/and wash it down with lots of beer» para acabar soplando velas y abriendo regalos. De su álbum Strut del 2014.

Steppenwolf – Happy birthday

Una revisión en clave sureña de la clásica felicitación, con un excelente adorno acústico y vocal. De su At your birthday party de 1969. Canción para felicitar con ternura «one more day for you to look/Happy Birthday, sweet, sweet baby».

B. B. King – Happy birthday blues

No podía faltar un poco de blues por aquí con esta especial felicitación de B. B. King a su chica «And where the fun with finally stops/everybody knows/girls it’s me and you/doing what we do»

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Chicago – Birthday boy

En su disco de 1980 Chicago XIV, incluyen esta canción contra la tristeza «Life can be easy ‘til the end, ‘til the end/that empty feeling won’t go away». Si estás en una mala racha no te preocupes, hoy es tu cumpleaños y tienes que ser optimista y pensar que las cosas cambiarán «Birthday boy, blow out the candles/good friends around you, you should feel O.K.» La canción tampoco es que sea una fiesta precisamente, pero la intención, ahí está.

Urge Overkill – Blackie’s birthday

Queda claro que «today Urge Overkill celebrates Blackie’s birthday» aunque no sea un buen día y sientas que el tiempo se va. Hay que mirar adelante, agarrar la vida y «fill your life with the love or lose it/like a’ rock ‘n roll music». Del álbum de 1991 The supersonic storybook.

Panda – Cumpleaños feliz

La banda de Monterrey realiza un hermoso tema con esa letra en recuerdo de la persona que ya no está con nosotros, a la que se recuerda «hasta el día que me muera». Con cierto aire de superación, aparece en su MTV Unplugged del 2010.

Kyuss – Happy birthday

En cambio los amigos de Kyuss no son capaces de olvidar con dolor «Happy, happy birthday/two years dead today/(…)/I can’t escape the memories/that haunt me every day and night». Del Sons of Kyuss de 1990.

Y si nos quieres desear el mal y que el chiringuito se cierre, como si celebrara el cumpleaños un o una expareja, un jefe maldito, una cuñada pesada, pues apúntate estos cortes tan (in)sensibles.

The Smiths – Unhappy birthday

No te quedes con las ganas y desea un auténtico cumpleaños infeliz con esta tonada «I’ve come to wish you an unhappy birthday/because you’re evil/and you lie». Casi nada.  Era 1987 y el álbum Strangeways, here we come.

NOFX – New happy birthday song?

Y para rematar la (no)felicitación esta sencilla y directa letra «happy fucking birthday/you’re not special». Para gente que odias. Aquí la versión de su segundo disco en directo They’ve actually gotten worse de 2007.

Y por si no has tenido bastante, o lo tuyo es más extremo, aquí te dejo a King Diamond felicitándonos el cumpleaños, una versión instrumental y metalera del clásico tema y un pequeño regalo de Deathlok.

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Mercyful Fate – Melissa – 1983

Los muchachos que formaban Mercyful Fate durante la grabación de este álbum en los estudios Easy Sound de Copenhague (Dinamarca) no eran conscientes del verdadero alcance de su obra. Seguro que ni en sus sueños más ambiciosos visionaban la trascendencia de su música. En 1983, cuando se publicó, no llamó la atención más allá de los países escandinavos; de hecho, giraron unos cuantos meses, principalmente por Dinamarca, hasta meterse de nuevo en el estudio. Sin embargo, Melissa se ha convertido con los años en un álbum fundamental para entender la evolución del metal desde entonces, quizá a la altura de otros debús publicados por entonces: el Black metal de Venom, el Kill’em all de Metallica, el primero de Bathory o el Show no mercy de Slayer.

La mezcla del lirismo satánico y las referencias constantes a prácticas ocultistas y a la muerte se enredan con unas composiciones musicales muy basadas en el hard rock de finales de los setenta y el emergente heavy metal de principios de los ochenta. Escuchamos dobles guitarras armonizadas, riffs cortantes, solos melódicos y un esfuerzo por apoyar las historias en la interpretación vocal única, a medio camino entre un Rob Halford subido de tono y un Bruce Dickinso cabreado.

La banda que grabó este icono del metal la comandaban King Diamond a la voz y escribiendo los textos y Hank Shermann a la guitarra y componiendo la música. Junto a ellos, Michael Denner se encarga también de las guitarras, Timi Hansen del bajo y Kim Ruzz de la batería.

El comienzo con Evil no puede ser mejor. Una canción con un riff bestial y un trabajo melódico ejemplo del género. Un disco que comienza diciendo «nací en un cementerio bajo el signo de la Luna, levantado de mi tumba por los muertos» no puede dejar indiferente. Se introducen en el mundo del Egipto Antiguo con uno de los temas más NWOBHM del conjunto, pues Curse of the Pharaons comienza con una intro muy hard&heavy y sigue un patrón similar, con varios solos intercalados entre las estrofas-estribillo. Into the coven empieza con una imitación de clavicordio, aires medievales, para meternos en un convento; el riff y la primera parte recuerdan un poco al Fight fire with fire de Metallica. Tema de construcción trabajada, varios cambios, ritmo más lento y bastante tenebroso. Su blasfemia le hizo aparecer en las canciones más despreciables de la Historia (por aquí lo podéis comprobar).

At the sound of the demon bell quizá pincha en comparación con las otras o es que repite el esquema y ya no sorprende tanto. Sin embargo, esa interpretación tortuosa de Diamond sigue poniendo los pelos de punta. Black funeral, el más corto de Melissa, posee otra letra sin desperdicio: «traed la caja negra al altar, ahora alzad vuestras manos y haced el signo, todos alabad a Satán, sí, alabad a Satán». Continúa la más larga y, quizá, mi favorita. Satan’s fall pasa de un solo a otro, de un pasaje oscuro a otro con absoluta maestría, un collage de guitarra, bajo y batería enorme. La forma en que King Diamond cambia de voz para llamar al Demonio anticipa lo que será su personaje a lo largo de los siguientes años de la década. Y para cerrar otra joya, la que da el título, Melissa, con su larga intro melódica, paz al final del viaje, para continuar con esa voz que desgarra y canta «Melissa, eras la reina de mis noches, Melissa, tú eras mi luz. Juro vengarme del sacerdote, él debe morir en el nombre del Infierno». La cosa se pone turbia y los graves se apoderan de los altavoces, llenando la habitación con la horrible muerte.

En total, cuarenta minutos dura el viaje. Viaje que hay que tomarse como un entretenimiento, un juego de provocación lleno de inspirados pasajes musicales y, en su conjunto, uno de los referentes en su género. A rescatar.

 

 

 

 

 

 

 

Mercyful Fate – Don’t break the oath – 1984

 Mercyful Fate

Mercyful Fate – Don’t break the oath – 1984

El segundo álbum de Mercyful Fate se publicó en septiembre de 1984 después de un frenético trabajo de grabación en los Easy Sound Studios de Copenague (Dinamarca). Producido por Herik Lund, consigue empaquetar la magia negra y macabra de las letras de King Diamond y su imposiblemente aguda voz en falseto con unas composiciones jevis, de tintes black metal, con cambios de ritmo y arreglos melódicos cercanos al progresivo, excelentes líneas de guitarra a cargo de Hank Sherman y Michael Denner y una base rítmica rápida y sólida, tanto el bajista Timi Hansen (tremendo) como el batería Kim Ruzz.

Un buen solo de inicio da paso a A dangerous meeting, un tema con varios cambios de ritmo y un solo de Denner genial; King nos cuenta cómo invocar al maligno y nos advierte a no jugar con los poderes del Infierno y posee uno de los mejores estribillos. En la siguiente, Nightmare, Kim Ruzz hace un gran trabajo, rápido y seguro, manteniendo los cambios de los personajes que interpreta Diamond, con juegos constantes de voz, hasta un final ciertamente aterrador. Y si por algo se caracteriza este álbum es por las terribles letras de Diamond. En Desecration of souls unos profanadores de tumbas hacen de las suyas: intercambio fabuloso de solos entre los dos guitarristas y el mejor desarrollo de Hansen, con la voz de King más grave del álbum.

Mercyful Fate – A dangerous meeting

Polémica a parte con las letras, la música siempre ha sido la protagonista en la música de Mercyful Fate, más allá del puro teatro. Night of the unborn nos da otro ejemplo de virtuosismo por parte de los cuatro instrumentistas, están perfectos: melódicos, rápidos, vivaces en los cambios, pero sobre todo la parte instrumental del final, con la química de Michael y Hank expuesta con gusto. Resulta curioso el toque casi comercial (y operístico a la vez) del estribillo. The oath resulta sorprendente de nuevo por esa ejecución técnica, lo ajustado de los arreglos y los cambios y la conjugación entre voz y música, como en un diálogo constante en el que no sabes si King va a llegar más alto que las guitarras.

Aunque Gipsy resulta algo más floja, que no mala, Welcome princess of Hell devuelve al brutal advenimiento de los servidores del Mal, a su princesa deseada, con una interpretación sentida, muy teatralizada, de Diamond, con diferentes voces que se intercalan; los músicos, más comedidos, van de menos a más, y esperan a la siguiente pareja, la instrumental To one far away y Come to the sabbath para regalarnos otro de los mejores momentos del disco, un cierre perfecto que mantiene la temática satánica y la pirotecnia musical (ciertas influencias de Judas Priest me parecen muy claras en esta composición).

Mercyful Fate – Come to the sabbath

En definitiva, este disco está en el epicentro del metal, entendido como quieras: heavy, black, gothic, doom, da igual. Marcó un punto en la historia de la música extrema, tanto por la calidad de sus composiciones, su interpretación, sus letras y el producto final. King Diamond, con su maquillaje, su puesta en escena, su micrófono de huesos, se convirtió en el irreverente del metal, el más maligno. Un icono de acero hirviente.

Mercyful Fate band

Heavy Metal Christmas (2): Navidad jevi (de nuevo)

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Heavy Metal Christmas (2): Navidad jevi (de nuevo)

Hace ya un año que publicamos nuestra entrada musical dedicada a las Navidades metaleras (puedes pincharla aquí). Como no podía ser de otro modo, nos enternecemos profundamente y compartimos con vosotros nuestros regalos, un puñadito de turrón (del duro) y muérdago del de fumar, que no todo van a ser peladillas y espumillón. Dale al play con el volumen a tope porque a nuestros adorados roqueros les ponen estas fechas bien tiernos.

King Diamond – No presents for Chrismas

Guns N’ Roses – White Christmas

Sumo – Noche de paz

Billy Idol – Jingle bells rock

John Lennon – Happy Xmas (war is over)

The Ramones – Merry Christmas (I don’t wanna fight tonight)

Paul McCartney – Wonderful Chrismas time

Bon Jovi – I wish everyday day could be like Christmas

Producido por Chris Tsangarides

Tsangarides

Chris Tsangarides

Tsangarides era el chico para todo en los Morgan Studio de Londres cuando uno de los ayudantes que trabajaban con un grupo nuevo enfermó y el productor le pidió ayuda. Aquella primera experiencia como ingeniero le dio el empujón que necesitaba: estamos hablando del Sad wings of destiny de Judas Priest y el año 1975.

A partir de esa experiencia, comenzó a encargarse de manera continuada de diferentes artistas como ingeniero de sonido. En una de esas sesiones, con Coliseum II, conoció a Gary Moore. Un tiempo después Gary debutó en solitario y llamó a nuestro protagonista para darle el mando de su Back on the street (79), primero con Tsangarides como principal responsable y productor. A Gary le produjo numerosos discos a lo largo de los años: Dirty fingers (84),  Scars(02) o Back to the blues (01).

Gary Moore – Parisienne walkways

En aquellos primeros años conoció a otro personaje singular, mister Phil Lynnot, con quien trabajó en sus andanzas en solitario y en los dos últimos de Thin Lizzy, Renegade (82) y Thunder&lighting (1983), así como en el directo Life live.

Thin Lizzy – Cold sweat

Aquellos primeros años ochenta pillaron a Tsangarides en el meollo de la NWOBHM y el renacer de una estirpe heterogénea de grupos de metal. Trabajó con Tygers of Pan Tang en Wildcat (80) y Spellbound (81), con Anvil en Metal on metal (82) y Forged in fire (83), con las Girlschool en Screaming blue murder (82) o Yesterday and Today en Mean Streak (83). Barón Rojo tuvieron el acierto y la fortuna de tenerle para su directo Barón al rojo vivo (84).

Barón Rojo – Concierto para ellos

Anvil – Metal on metal

Y&T – Mean streak

El final de la década y el comienzo de los noventa le llevaron a ser un elegido del mainstreem metalero. Así, como productor o ingeniero de sonido, participó en uno de los mejores de Judas Priest, Painkiller (90), el debut en solitario de Bruce Dickinson, Tatooed millionaire (90), el mejor álbum de Black Sabbath con Tony Martin, The eternal idol (87) o el Conspiracy (89) de King Diamond.

Judas Priest – Painkiller

Poco a poco, Chris fue decantándose por bandas alejadas del metal, y, salvo contados escarceos, apenas puso su nombre en obras del género. Tan solo Malmsteen le tuvo a los mandos en tres de sus obras de finales de los noventa, como Magnum opus (95), Inspiration (96) y Facing the animal (97).

La buena nueva para todos nosotros es que durante los últimos años ha vuelto a coquetear con bandas del género, como sus amigos de Anvil (This is thirteen, 09) o Tokyo Blade (Thousand men strong, 11). Hace poco vio la luz su colaboración con Quireboys… ¡esperamos ansiosos otro nuevo disco, man!

 

Actualización: lamentablemente, Chris falleció el mes de enero de 2018. Larga vida al rock y larga vida a su música.