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Música moderna: junio 2018

A veces resulta difícil encontrar buena música nueva, otras, como en esta ocasión, es una gozada poder compartir siete propuestas diversas y emocionantes, cada una en su propio estilo. Me ha quedado bastante heavy en general, aunque creo que los amantes del ruido menos ruidoso podréis gozar de un poco de blues y algo de rock patrio bien hecho. Un poco de música moderna para orejas inquietas.

Dale al play…

  Amorphis – Queen of time

No sé cómo lo han hecho, pero lo han hecho: un pedazo de álbum, impresionante. Quizá estamos hablando de rozar la perfección dentro del estilo, con esa mezcla de agresividad, folclore, melodía y romanticismo metalero. Como si Queensryche y Judas Priest hubieran estado de orgía con una banda de elfos en la casa de Katatonia. Excelente producción; a pesar de las capas de sonido y la complejidad compositiva todo suena limpio. Escucha del tirón The bee, Daughter of hate (qué guitarras), Grain of sand (cuasi comercial, perfecto estribillo), Pyres of the coast, la hiperfolk Message in the amber o la delicadeza de  Amongst the stars. No tiene un minuto malo.

Angelus Apatrida – Cabaret de La Guillotine  

Otros que también han vuelto a hacerlo, y ya suman seis disparos certeros (unos más que otros, por supuesto). Han desarrollado un Universo sonoro propio que viaja en un pentágono mágico conformado por Megadeth, Pantera, Annihilator, Judas Priest y Slayer como principales influencias. Nada de caña sin sentido. Las líneas melódicas y las armonías se agarran a la base rítmica regalando un viaje a la altura, con letras centradas en los problemas de hoy en día. Fantásticas Betrayed, la acelerada One of us o Downfall of the nation.También saben salir de su zona mágica y componer temas como Martyrs of Chicago (con aroma metalcore yanqui), Farewell (curiosa balada) o el estribillo de The die is cast. Un disco que se hace corto.

 Lance Lopez – Tell the truth

Siempre nos gusta recomendar por aquí algún disco de blues roquero. En esta ocasión Lance Lopez (sin tilde, por supuesto) con un compendio de guitarreo, voz rasgada, armónicas y mucha pasión titulado Tell the truth. El manejo del fraseo y las armonías destaca sobre el resto, con unos músicos de apoyo muy cumplidores (ese piano eléctrico), y, por supuesto, un poco de air guitar blusero: Lopez maneja con buen gusto una colección de canciones basadas en su pericia guitarrera, un sorprendente slide, pero con espacio para desarrollar completamente las canciones, que también canta con gusto. A destacar la suavidad de Blue moon rising, el rollo Faces de Cash my check,  la divertida Down to one bar, la rabia rock de Never came easy to me o la musculada versión de John Lee Hooker Mr Lucky.

Doctor Voltaje – Doctor Voltaje  

No hace falta una güija para saber que esta maravillosa propuesta de hard rock lleno de sonrisas y mensajes es excelente. El quinteto valenciano vuela con una mano anclada en los clásicos que tanto amamos y otra en hacer lo que les da la gana. No puedo parar de cantar La bebida y el amor (“me están dejando seco”), Noches de rock and roll (esos The Who), el rollo blues rock de He bajado al infierno (“hay mucho polvo en mi nariz”) o la vacilona Un tipo con suerte. Una producción muy limpia y acertada para hacer accesible la experiencia de Doctor Voltaje, llena de detalles. Unos rebeldes que no siguen el guión pactado, como ellos mismos cantan.

Crisix – Against the odds

El género duro (y sus influencias) goza de otra gran parada en este último trabajo de Crisix, bien centrado en las estructuras clásicas del género pero con un sonido actualizado, y lo mismo se arriman a Overkill o Anthrax como a Gojira o Machine Head. Lo mejor del álbum es la homogenidad de los temas, muy anclados en los cambios de ritmo y tono y el trabajo de melodías gruesas. Leech breeder, Xenomorph blood, Technophiliac y Get out of my head reventarán tu cuello con sus veloces propuestas. Pincha la más melódica Prince of Saiyans, el salto continuo de Cut the shit, la sorprendente The North remembers o Leave your God behind para tener el cuadro completo. Para fans del género.

Judas Priest – Firepower  

No sé si decir que resulta el mejor disco desde Painkiller es decir mucho o poco, pero no dudo que esta colección de canciones, con sus puntos álgidos y menos acertados, está, por fin, a la altura de lo que fueron. Contiene grandes canciones, buenos riffs, algunos solos logrados, los cambios y la producción no parecen un recorta y pega y, desde luego, te hace disfrutar. Claro que se homenajean a sí mismos en muchos momentos, pero ¿por qué no van a hacerlo precisamente ellos? Para mi gusto, Lightning strike, Traitor’s gate, Firepower, Never the heroes (con ese rollito Turbo lover), Children of the sun (¡qué regusto a Black Sabbath!), la épica Rising from ruins, la breve y melódica No surrender, la calma de Sea of red son lo mejor de Firepower, quizá demasiado largo, pero, en cualquier caso, una delicia.

 Whisky Caravan – La guerra contra el resto

La propuesta musical de Whisky Caravan pecaba de parecidos y continuos recuerdos demasiado evidentes pero siempre con un poso de música bien hecha que me hacía hincarles la oreja. El cambio de productor y estudio (Dani Alcover y Estudios Revi) les ha sentado muy bien, dotando a esta tercera entrega de un sonido más personal y directo, alejado de connotaciones pasadas: por fin una colección de canciones grandes, profundas, personalísimas y directas. La inicial La guerra contra el resto  y la final ¿A qué tienes miedo? me parecen lo mejor de esta ¿nueva? propuesta, una épica que puede llevarles lejos. Suenan cerca Naufragio, Si vas a disparar (regusto al debut), la balada Aviones (clasicazo ochentero) o el rock de Aléjate de mí (dedicada a sus críticos: “no soy héroe de leyenda”). A tener en cuenta.

Algunos discos que sigo escuchando (6)

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Algunos discos que sigo escuchando (6): especial fin de año 2015

Antes de acabar el año querría hacer justicia a cinco discos que me han acompañado estos meses (algunos más que otros) y que por diversas razones nunca han aparecido por este blog. Cinco propuestas diversas pero, sin duda, muestras evidentes de la buena música que se sigue realizando por nuestras tierras, cada una en su estilo: un poco de thrash, un poco de rock setentero con toque psicodélico, un poco de rock callejero directo a la mandíbula, un poco de hard rock melódico en inglés y un poco de folk-metal. Vamos allá.

Angelus Apatrida - Hidden evolution Angelus Apatrida – Hidden evolution

De veras, una carrera sólida como pocas en el thrash metal de este siglo y, tal vez, su mejor obra, a la altura de cualquiera publicada este año en el género. Contiene la rudeza, la técnica, la inspiración, la melodía, el ritmo imprescindibles, en fin, un compendio veloz de cómo fabricar un discazo de thrash. Guillermo Izquierdo a la voz y la guitarra, labor que comparte con David Álvarez, José Izquierdo al bajo y Víctor Valera a la batería. Temas a rescatar: Serpents on parade, Speed of light (con la colaboración de Chris Amott), End man, la inicial Immortal o la que da título al álbum, Hidden evolution y sus nueve minutazos. Aunque los cuatro están a buen nivel, destacaría el trabajo de guitarras, tanto en los fraseos como en los solos y la forma en la que armonizan los dos, con recuerdos a Judas y Megadeth por doquier. No esperes otra cosa que metal sin concesiones bien hecho.

Bourbon – Devastación Bourbon - Devastación

Segundo trabajo de estos músicos de Sanlucar de Barrameda, Cádiz, pero que lo mismo podrían ser de un pueblo sureño de Estados Unidos o vivir en un garito humeante de mitad de los setenta en algún lugar de Londres. Un paso al frente desde su disco debut (que aquí comentamos) en eso que tanto gusta decir: evolucionando. Pero con riesgo, sin acomodo, jugando con las sonoridades blues, psicodélicas y hard rock en su nueva versión power trío. Escucha Escrito en la pared o Devastación, marcan dos caras de ese camino, la eléctrica vintage y la acústica psicodélica. Un sonido exacto grabado y masterizado por Curro Ureba donde los tres miembros de la banda (y muchos invitados) intercambian protagonismo: Raúl Guerrero a la guitarra, Álvaro Guerrero a la batería y Juanma Gonzálvez al bajo. Cortes oscuros pero agarrados a insidiosas melodías como ¿Quién eres tú? o Contra el cristal junto con otros más animados como Hipnus o Una cuestión personal. Y de broche un gran artwork a cargo de Sancho García.

 

el-cuarto-verde-metroglobina El cuarto verde – Metroglobina

Viajamos a La Rioja esta vez para el tercer trabajo de El cuarto verde. Cuentan con Iker Piedrafita a los controles, así que ya sabes por dónde va el sonido de Metroglobina. Diez canciones de rock visceral, nervioso, de agitar cabezas y cantar a pulmón, con un pie en las armonías accesibles y otro en una base rítmica potente. Qué bien sienta la caña de la auto-definitoria Culo de mal asiento y ese brutal riff de Por la tangente, la sinceridad de Hoy (canción pistola) y Hazlo “si te lo pide el cuerpo” o el toque popero de La hora de los lobos. Rosendo colabora en Cómo purgar el radiador de una casa deshabitada. Pone la voz Odón y comparte las guitarras con Edu Doc, Julián le pega a la batería y el bajo lo maneja Deivis.  Buen rock, buen álbum.

 

Strangers – Survival strangers-survival

Seguimos este repaso en Madrid con una banda que facturó un disco de hard melódico con muy buen gusto y todos los elementos del género en dosis adecuadas. Mucho ramalazo ochentero, con toques Bon Jovi, Toto, Journey o Europe por doquier. Canciones suaves de arreglos jugosos como Forever o Stand by (acertado saxo) conviven con pelotazos roqueros como Burning Whithin, Light o Beyond your eyes. Never stop, Heroes (qué pasada) y Dreamer navegan por el hard rock “de radiofórmula”. Buen trabajo vocal de Oscar O’Brien anclado en las melodías cuidadas. La guitarra la lleva Miguel Martín, los teclados Carlos Jiménez, la batería Abel Ramos y el bajo Carlos García. Un grupo que está forjando año a año una discografía más que interesante, y no solo para amantes del género o adoradores de los sonidos más comerciales.

saurom-suenos-2015 Saurom – Sueños

La ambición de estos gaditanos les llevó a facturar un doble cedé con veintiséis cortes (más un bonus) que resume todo lo bueno que han compuesto desde que en 2001 debutaran, con una mezcla de temas alegres de corte folk con otros más íntimos y oscuros. Una instrumentación muy cuidada con arreglos detallistas, elaboadas melodías y letras bien pensadas. Las gaitas y el estribillo de Camino a las estrellas, la caña de La isla de los hombres solosNáufrago o El reino de las hadas, el medievo rompiendo en Músico de calle o El círculo juglar, las acústicas de Dalia, la luminosidad de Vive, la hímnica Memorias de un héroe, la fiesta de ¡Por fin es viernes! En definitiva, Saurom exploran todas sus facetas y nos descubren alguna más. Miguel Ángel Franco se sale en las voces, Narci Lara toca todo lo que puede (guitarras, flauta, violín y más), Santi Carrasco se encarga de pianos y teclados, Raúl Rueda de la guitarra principal, José Gallardo del bajo y Antonio Ruiz de la batería. Buen sonido, buenas canciones, mucha inspiración.

Angelus Apatrida – The Call

Descubrí a Angelus Apatrida con su fabuloso Give’em war. Su siguiente obra, Clockwork, la primera para Century Media, me decepcionó un poco por previsible, es decir, cubría bien el nivel del anterior pero le faltaba algo. Las canciones, sin embargo, ganaron en el directo y me animé ante una nueva aventura en estudio. Tenía dudas, pues, para este The call, pero, vaya, no puedo dejar de reconocer que es un discazo de newthrash o retrothrash (¡que no se acabe la moda!).

Para empezar, el sonido global del disco mejora al anterior y permite el lucimiento de todos los músicos (mérito del trabajo con el portugúes Daniel Cardoso, supongo). Las composiones, sin salirse del género, mantienen las influencias clásicas del heavy y thrash ochentero, pero introduce ciertos elementos de grupos como Pantera que antes quedaban más perdidos en el conjunto.

En primer lugar destaco el trabajo vocal de Guillermo, quien tanto en las voces como en las melodías ha dado un salto de calidad enorme. Geniales It’s rising y Blood on the snow, con un regusto a los Judas Priest de la época Painkiller. También borda las voces más oscuras en Flesh pleasure. Cuando recogen la estela Megadeth me pongo en pie, y ahí está Killer instict.

Punto dos para las guitarras, de miedo en todo el álbum, tanto las rítmicas como esos impresionantes solos a cuatro manos. Especialmente me gustan At the gates of hell y Still corrupt. Y la base rítmica, uff, cómo aguantan el ritmo esta gente, tanto Victor (Killer instict) como Jose. Espero que decidan tocarlo entero en la gira y podamos disfrutar de la historia de este ser maligno ¿o no tanto?.

Premio especial para la primera del disco, You are next, y la última, Reborn, como si Mustain hubiera cantado con los Maiden.

Corre a tu tienda virtual más cercana y paga por una copia digital o física (la edición en vinilo, con regalo del cedé, mi recomendada). Mientras tanto, escúchalo en este enlace.

Veredicto: bestial.

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