Lo mejor de Uriah Heep: los años con John Lawton.

La banda británica Uriah Heep se formó hace ya cincuenta años en Londres y ha editado veinticinco álbumes en estudio con cinco cantantes diferentes. Uno de esos cinco fue John Cooper Lawton, conocido artísticamente como John Lawton, quien se ocupó del micrófono entre los años 76 y 79. El cantante de los primeros nueve discos, David Byron, fue despedido por sus graves problemas de alcoholismo (que acabarían con su vida en 1985), comenzando una búsqueda por lo más valioso y disponible del mercado roquero. La capacidad vocal de Lawton se enfrentó a otros candidatos; entre los que probaron con Uriah Heep destacan David Coverdale o Ian Hunter.

Una vez en el puesto, la banda se metió en el estudio Roundhouse Recording de Londres para grabar su décimo largo, Firefly (1977). Junto a Lawton a la voz, los clásicos Mick Box a la guitarra, Ken Hensley a los teclados y Lee Kerslake a la batería. Debutó un nuevo bajista, Trevor Bolder, tras su paso por los Spiders from Mars (junto a Mick Ronson o David Bowie). Producido (como de costumbre) por Gerry Bron, avanzaron en su mezcla de baladas, medios tiempos, temas roqueros buscando el gancho comercial y un toque de heavy metal arrastrado de sus primeros discos. La inclusión de Lawton y el toque de Bolder hacen de esta obra la primera de una trilogía más hard que heavy, sin las notas elevadas de Byron y con el protagonsimo compositivo de Hensley. Así, el inicio con The hanging tree no puede ser más clarificador: una línea de bajo comandando la canción sobre la que Lawton recuerda mucho al estilo de Coverdale, un primer puente con un pequeño solo de teclado, el segundo lo tendrá de guitarra, y un estribillo a varias voces muy sencillo. La final Firefly, por contra, suena a “clásico” de la banda, con sus diferentes pasajes y una construcción progresiva. El single Sympathy juega con guitarras dobles sobre otra línea de bajo magistral, una construcción repetitiva de estrofa-pasaje instrumental, sin estribillo. Contrasta con el tempo tranquilo de Been away too long, con su crescendo, y la historia del tipo que regresa a casa tras una larga ausencia, coronado por un buen solo de Box. Intentan sonar épicos, tanto en la calma de Wise man como en los más de seis minutos de Rollin’ on, quizá más lograda. La garra no la han perdido, y en la veloz Who needs me (compuesta por Kerslake) y en Do you know, protagonizada por el teclado de Hensley, dan rienda suelta al rocanrol. Geil Clarke diseñó el artwork con una pintura de Martin White en la portada. En las diferentes rediciones aparecieron hasta cuatro temas extra grabados en aquellas sesiones, destacando Crime of passion (que fue cara B del single).

Tras una densa gira, vuelven el verano siguiente al mismo estudio con el mismo equipo para grabar Innocent victim (1977). Canciones más rápidas, más directas, con predominio del hard rock, buenos riffs de guitarra y estribillos fáciles para una delicia de obra sonora. En la composición colabora Jack Williams: una canción a medias con Hensley (Keep on ridin’) y dos en solitario (The dance y Choices); Williams, guitarrista y músico de flok y country, se labró una reputación en el mundillo como compositor de la mano de Hensley, quien contó con él en sus discos en solitario y en su paso por Blackfoot. El propio Ken Hensley se yergue como jefe de Uriah Heep al comandar la producción junto a Gerry Bron y dejar en Innocent victim solo dos canciones compuestas por los otros miembros de la banda (Roller, por Bolder, y Free’n’easy, por Lawton y Box). El single elegido para debutar se tituló Free me, un medio tiempo de ritmo marcado con buenas guitarras y Lawton comedido pero muy correcto. Los mejores cortes, sin duda, son los más roqueros. Keep on ridin’ y Flyin’ high, que abren el disco, te ponen a cien sin ningún truco; canciones sencillas, rápidas, con buenos riffs y estribillos con gancho, como Cheat’n’lie o Free’n’easy. No puede faltar la tranqulidad en un disco de Uriah Heep, y en eso Illusion lo borda, con la final Choices, grandilocuente, a su lado.

Los británicos podían presumir en sus poco más de ocho años de vida de haber llenado pabellones y haberse codeado con lo mejorcito del panorama roquero de la época. Nunca les faltó un concierto. Aunque en Estados Unidos se resistieran, a pesar de buenos llenos en sus giras, y de perder popularidad en el Reino Unido, fueron los países escandinavos y centro europeos, en especial Alemania, los que sostuvieron sus ventas. Pero en este año 1977 se llevaron la sorpresa de subir en las listas de ventas de sitios hasta entonces ajenos a ellos: Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

Fallen Angel (1977) fue el tercero y último con John Lawton (quien se despediría poco después junto con el batería Lee Kerslake, otro clásico de la banda). Hensley vuelve a ser el protagonista del disco, pues, además de componer seis de los diez temas, se encarga de la producción de nuevo junto al imprescindible Gerry Bron. Volvieron a apostar por canciones muy rápidas y directas, con mucho rollo hard rock e, incluso, AOR (de moda ya por esos años), con una excelente interpretación instrumental, buenos coros y curradas armonías. En Save it se desmadran incluyendo un saxo y un final épico, la guitarra de Box se sale en Woman of the night, Lawton lo borda en I’m alive y la sesentera Love or nothing, se dejan de ruidos y bajan las revoluciones en Put your lovin’ on me (con un rollo poppy) y Come back to me (un éxito en los países helados europeos), rinden al máximo en One more night (last farewell), meten excelentes armonías en Fallen Angel y te menean el culo en Falling in love (con el rock and roll). No sé qué más se le puede pedir a un disco. Escucha la reedición de 2004, que incluye tres descartes muy interesantes, en especial las caras B de los singles (Gimme love y Cheater). El dibujo de la portada lo realizó Chris Achilleos, una impresionante amazona con los pechos al aire (¿hoy lo editarían?) y el diseño corrió a cargo de Chess Creative.

John Lawton tuvo una carrera musical muy movida antes y después de esta odisea por los océanos de Uriah Heep. Comenzó su carrera compartiendo banda (Stonewall) con John Miles y Paul Thomson (Roxy Music). En los primeros setenta alternó su tiempo con la banda de heavy alemana Lucifer’s Friend y el grupo vocal Les Humphries Singers (con los que participó en Eurovisión, allá por 1976). Después de Uriah Heep volvió a Lucifer’s Friend y se enroló en numerosas aventuras con poco éxito. Incluso prestó su voz a diferentes anuncios publicitarios alemanes en los ochenta (Harley Davidson, Colgate Gel). Hoy mezcla canciones viejas y nuevas en sus conciertos con la John Lawton Band (JLB).

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