De vez en cuando nos gusta rescatar esa basurilla musical que ha quedado en los rincones de la Historia del rock y el metal, discos o bandas que, por razones ajenas a su calidad o su dedicación, duermen en el olvido del metalhead moderno. Y no se lo merecen. Hoy traemos cinco propuestas diversas de bandas, en su mayoría, con poco recorrido. Cinco álbumes que no puedes dejar pasar sin escuchar por más tiempo.

The Rods – Wild dogs

Impresionante portada, ese perrazo de tres cabezas, ese animal salvaje que anticipa lo que vas a escuchar en el álbum editado en 1982. Heavy metal de principios de década con un punto melódico excelente. El jefe David Fenstein, a la voz y la guitarra, se lleva todo el protagonismo con méritos. A su lado, Gary Bordonaro al bajo y Carl Canedy a la batería, cumplidores. Temas rápidos de buenos riffs y estribillos con gancho: Burned by love, Waiting for tomorrow (con un ritmo muy Maiden), End of the line, Wild dogs (gran estribillo) o Too hot to stop. Recuerdan a Gary Moore en Rockin’ and rollin’ again y cierran el álbum con un himno del directo, The nights live to rock. Para fans y, también, para gentes que gusten de descubrir cosas nuevas.

Zar – Live your life

Ya hemos hablado del cantante John Lawton en el blog, cuando se enroló en Uriah Heep. En este álbum de 1990 se asocia con el guitarrista alemán Tommy Claus para lanzar un álbum de excelente heavy melódico: composiciones rudas endulzadas por coros y armonías que pasan incluso por momentos AOR o se acercan a los Scorpions de los primeros ochenta. Lawton es el protagonista absoluto, con un Claus bastante comedido pero muy efectivo, adornando con buen gusto en solos, punteos e intros. Quizá demasiado teclado en algunas partes. Grandes momentos en Heart of the night, Line of fire (suenan a los Rainbow de Turner), She’s a liar, Gone for tomorrow (unos Foreigner cabreados), Cry of the Nile (más metalera) y la épica Lost son of the king.

Fortnox – Fortnox

Increíble que esta banda no triunfara. Y, más aún, que desapareciera sin dejar rastro. Rick Fowler comanda con su voz y su guitarra este poderoso trío que, producido por el mismísimo Chris Tsangarides en 1982, editaron su disco debut (y único). Nathan De Foor a la batería y Joel Shipp al bajo. Canciones con fibra metalera, gancho hard, coros paridos para ser cantados en manada y una producción limpia y majestuosa a la vez. Dieron un petardazo con su primer single Storm inside my head (llegó al puesto 44), pero ahí se quedaron. Tras girar con Aerosmith, Thin Lizzy y Cheap Trick, adiós. Temazos: Hyperock, la vacilona Running from yourself, Lucifer’s eyes, On the prowl o el rollo Y&T de Rockin’ in America,

Headpins – Turn it loud

Este cuarteto canadiense sí que conoció el éxito con su debut de 1982. Al menos en su país natal, donde consiguieron el doble platino y cierta fama. Formado por Darby Mills a la voz (recuerda una barbaridad a Joan Jett, quizá cabreada), Brian McLeod a la guitarra, Ad Bryant al bajo y Bernie Aubin a la batería. Rock & metal directo, vaya, nada de tonterías melodiosas. Ritmo machacón, riffs memorables y directos a menear el culo. Qué grandes momentos en Turn it loud, Don’t ya ever leave me, People o Don’t it make you feel. Su siguiente álbum, Line of fire, les llevó un poco más lejos en ventas, girando por Estados Unidos y Europa. Luego, problemas de la compañía y sus malas relaciones acabaron con la aventura. Como curiosidad, el productor, Bill Henderson, se encargó de la música en la versión canadiense de Barrio Sésamo.

Trance – Power infusion

Nada más apetecible que una decadente banda alemana de principios de los ochenta para amenizar las orejas. Colegas de Scorpions o Accept, se dedican a patear culos a base de bien, con melodías contundentes, dobles guitarras y la voz de Lothar Antoni a medio camino de Rob Halford (Judas Priest) y Dan McCafferty (Nazareth). Publicado en 1983, debió ser el disco que les sacara del anonimato, con canciones pegadizas como Heavy metal queen o Rock star (vaya riff, buen estribillo). Recogen los sonidos NWOBHM en Shock power, en la balada Children of illusion y en Storm & thunder (la más speed del conjunto) y se acercan al hard rock en Sensation, Burn your lies (guapo, guapo estribillo) o s l d (deditated to MCE). Para rescatar.