Archivo de la etiqueta: Robert Jon and the Wreck

Música Moderna: julio 2018

El verano suele ser época de pereza y tiempo libre, lo que da, por un lado, ocasión a escuchar mucha música, pero, por otro, pocas ganas de escribir o pasar el rato delante de una pantalla. Sin embargo, me puede el compartir la música que llama mi atención. Y en esta ocasión viene muy variadito: buen blues, un par de propuestas bien heavies, un poco de fuzz, algo de rock patrio y una sorpresa.

Dale al play…

dry-river-e1531937666461.jpg

Dry River – 2038

Increíble trabajo. Una coctelera que recuerda por momentos a Dream Theater, a Topo, a Queen, a Rush, a Asfalto. Buenas composiciones, letras inteligentes, unas interpretaciones no solo al servicio de la canción si no con momentos para la gloria personal y todo bajo un acabado sonoro en donde todo cuadra. Una canción como Peán con sus casi once minutos justifica ya el arte de estos tipos. Pero también han sabido concretar el mensaje en temas como Fundido a negro, Perder el norte, la favorita Me va a faltar el aire, la curiosa Me pone a cien (con su crítica al mass media musical) o Al otro lado (otros ocho minutazos de gloria). Todo el disco merece la pena. Uno de los grandes del año.

Parkway Drive – Reverence Parkway Drive

Cuando no has seguido a una banda y de repente encuentras un disco que te gusta puede que comiences por «lo peor» para sus fans. Pero a quién le importa. Sexto de estos australianos, obra cargada de músculo, riffs agresivos mezclados con una trabajo rítmico a medio camino entre el metalcore y el heavy, un dedo puesto siempre en las armonías y, sobre todo, un intento de abarcar las influencias sonoras de las últimas dos décadas. A destacar la brutalidad de Prey (con estribillo pegadizo), el toque Pantera de Absotlute Power, el aroma de principios de siglo de Shadow boxing, la progresión de Cementery bloom, The void y el esfuerzo compositivo de Chronos.  Unas voces más limpias habrían dado un puntito grande a Reverence.

 Robert Jon & The Wreck – Robert Jon & The Wreck

robertjonandthewreck

Ya dimos cuenta de su álbum anterior por aquí y es un placer compartir su nueva obra. Más influenciados por el folk y el blues que por los guitarrazos roqueros en esta ocasión, quizá un pasito por debajo, ganan las joyas suaves como Shine on o Forever isn’t long enough (gran slide). Dan caña sureña en dos potenciales hits del género como Old friend y Let it go. Demuestran un gran gusto melódico en I know it’s wrong y High time. Y un instrumental de ocho minutos para recordar, Witchcraft. Un granito más en su discografía.

 Taliesyn – Heridas  

A estos sevillanos he llegado de casualidad, por el nombre similar a otra banda (estos se llaman como aquel álbum de Deep Purple). Y me he llevado una agradable sorpresa. Cuarto trabajo en ¡quince años! Unos clásicos, vaya, y yo sin conocerlos. Esa mezcla de hard rock en las bases con elementos más metaleros, un teclado muy seventies y una labor vocal acertada son lo mejor conseguido, aunque quizá han intentado tocar demasiados palos. Falta un estilo definido. A destacar Instinto («chocan las caderas/en la danza del amor»), Elegía con Manuel Ibáñez (Medina Azahara) a las teclas y Glory (Guadaña) a la voz, el gran trabajo de guitarras de Ni un paso atrás y el aire 90s de Quise Seguiré sin ti (esos Alice in Chains). Una experiencia curiosa.

 The Black Rainbows – Pandaemonium

Sin ser un gran fan del stone o el psycho-heavy, no me niego algún placer de vez en cuando en forma de disco viejuno o nueva publicación, como es el caso de este Pandaemonium de los italianos The Black Rainbows. Sexto disco comandado por la voz y la guitarra de Gabriele Fiori lleno de fuzz, efectos, riffs machacones, una delicia en Riding fast ‘til the end of timeGrindstone o The sacrifice. No desmerecen Supernova & asteroids, I just wanna fire o High to hell. Para amantes de Monster Magnet, Kyuss o, cómo no, los primigenios Black Sabbath.

Khemmis – Desolation 

Los yanquis se han marcado un excelente disco de heavy metal, con sus melódicas líneas vocales, las guitarras armonizadas a lo Iron Maiden o Thin Lizzy y un punto de doom y ruido más oscuro que le da personalidad. Isolation es una gozada, incluyendo un estupendo estribillo y trabajo vocal. El punto épico de Flesh to nothing y su parte central, el equilibrio entre agresividad y seda de la inicial Bloodletting y los más de nueve minutos de From ruin deberían pasar por tus orejas. Un disco breve (seis canciones, poco más de cuarenta minutos) de una banda joven que, ojalá, siga progresando.

 Elisma – Somos nosotros los que hacemos rock and roll

Este trío de Girona se ha comprado una máquina del tiempo, ha paseado palmito por Londres, se han colado a aporrear su arte en los estudios Kingsway durante el otoño de 1981 y han parido una jodida obra retro de hard & heavy. Son claras esas influencias Barón Rojo en temas como Negocio de guerra, Vampiro o Son insaciables, pero se salen un pasito en algunas de mis favoritas, como El enemigo soy yo mismo, Echa a volar o Voy a montar una banda tributo. Muy buenos músicos, por cierto.

 

Anuncio publicitario

Algunos discos que sigo escuchando (9): especial blues rock.

blues-rock-algunos-discos

Algunos discos que sigo escuchando (9): especial blues rock.

A los que seguís el blog no os extrañará una entrada dedicada al blues rock. Ya tenemos una sección en marcha sobre los clásicos del blues llamada Blues para novatos que retomaremos dentro de poco. En esta sección, además, solemos pasar revista a discos que siguen sonando por nuestras vidas, casi siempre música de grupos nacionales. Pero, mira por dónde, hoy apetece retomar algunos discos de blues rock recientes que nos encantan: si no los conocéis o no os gusta el estilo, sirven como introducción, tanto a los propios artistas como al género. Y si ya os suenan, a recuperarlos.

He aquí nuestra pequeña memoria con algunos discos de blues rock que nos encantan.

king-king-reachingforthelightKing King – Reaching for the light

Alan Nimmo es el crack tras el nombre de King King: cantante, compositor y guitarrista, demuestra un gran nivel compositivo, una furia y un bien hacer con la guitarra y una corrección vocal por encima de sus homólogos (entiéndase: guitar hero frontman). Por momentos me recuerda a Paul Rodgers (Rush hour). El guitarreo épico de Take a look o las iniciales Hurricane (ese toque hard) y You stopped the rain, con su pegajoso estribillo, bastarían para calificar este disco como excelente. Pero el resto no desentona. Lay with me con su adorable piano y la final Stranger to love demuestran la sensibilidad de este tipo. Le acompañan Bob Fridzeman a las teclas, Wayne Proctor a la batería y Lindsay Colson al bajo. No te lo pierdas.

 

The Heavy Eyes – He dreams of lions the-heavy-eyes-hedreamsoflions

Un disco nacido en pleno 1970, con su blues psicodélico, su rabia heavy primigenia, un poco de Cream, un poco de Black Sabbath, mucho fuzz y distorsión para atronar el salón de casa. Pero con inteligencia, con técnica, con buenas composiciones. Sobervio riff y tempo en Hail to the king baby, genial guitarreo en Z-Bo y temazo definitivo para cerrar con Modern Shells y sus tres minutos largos de final acústico. No esperes pausas. Todo el disco es un compendio de riffs blues y hard rock. Una pareja rítmica bestial, especialmente el bajista Wally Anderson (escucha Shadow shaker o The fool), pero sin desmerecer a las baquetas Eric Garcia. Voz y guitarra a cargo de Tripp Shumacke. No dejes de subir el volumen con el tema título, He dreams of lions.

anthony-gomes-electricfieldhollerAnthony Gomes – Electric field holler

Conocí a Anthony Gomes con su álbum de 2012 Up 2 Zero, que también os recomiendo, pero fue con este Electric field holler (su décimo de estudio si no recuerdo mal) que me enganchó definitivamente. Un tipo que mantiene el feeling en la voz de Steven Tyler pasado por lo mejor de la vieja escuela y destroza la guitarra a medio camino entre Hendrix y Kossoff, con un sentido melódico muy particular. La inicial Turn it up o Whiskey train dan una idea del rollo divertido que maneja el álbum, con riffs aparentemente sencillos, líneas melódicas que enganchan y buenos punteos y solos. En ese sentido, Love crazy es mi favorito, quizá con Back door scratching. Y de regalo, recomiendo pinchar The blues ain’t the blues no more (con su tono acústico) y Junk in the trunk. A por él.

Robert Jon and the Wreck – Good life pie robert-jon-goodlifepie

Este es más reciente, de este año vaya. Disfruté un montón con el anterior Glory bound y, aunque tarde, le hinqué con ganas las orejas a este completo Good life pie. Si conoces a la banda, blues souther rock con buen Hammond y momentos slide bien conseguidos, como en una de mis favoritas, Hit me like you mean it. Canciones muy melódicas, con un buen cantante y una banda que imagino tocando en un tugurio de Arkansas o Alabama lleno de humo y cerveza. Escucha la pegadiza Rollin’ o Good life pie, con su rollo Allman Brothers ,o el juego rítmico de Bad for you, con su fuzz incluído o Good lovin’ con su momentazo hard guitarrero. Pasajes de calma no pueden faltar en un álbum de este tipo, y aquí tenemos The death of me o Sweet Angelina, con excelentes acústicas. No desperdicies la ocasión de escuchar Good life pie o su anterior Glory bound. Robert Jon Burrison comanda la nave, con su voz y su guitarra, junto a Andrew Spantman a la batería, Steve Maggiora a los teclados, Kristopher Butcher como guitarrista principal (solos, slide) y Dave Pelussi al bajo.

Aquí os dejo una pequeña muestra de estos discos.