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Algunos discos que sigo escuchando(12): especial PROG

Ni soy un entendido en rock o metal progresivo ni vengo a dar lecciones de ello; tan solo compartir algunos discos, quizá de bandas menos conocidas, que de un modo directo o indirecto caen en el subgénero que se ha dado en llamar progresivo. Es curioso, como el oyente profano de rock o metal tiende a dejar de lado estas experiencias por considerarlas complejas y, a veces, poco agradables, pues requieren una escucha atenta y larga. Y, en ocasiones, no nos engañemos, los músicos buscan más el lucimiento, la creación enrevesada, el virtuosismo que el entretenimiento o la emotividad que debe acompañar cualquier experiencia artística.

Unos cuantos discos que sigo escuchando. Disfrutad.

Magic Pie – The suffering joy – 2011

Estos noruegos editaron un álbum increíble en su ya excelente discografía. Las voces de Eirikur Hauksson y Eirik Hanssen (y el apoyo de Maria Bentzen) hacen de cada canción una experiencia armónica fantástica. Si le añades un guitarrista (Kim Stenberg) que lo mismo suena a Petrucci como a Hackett y un teclista, Gilbert Marshall, que se pasea por lo más inspirado de Yes o Asia, una producción elegante y equilibrada, unas composiciones inteligentes, ¿qué tienes? Un gran disco del género. Comienza con una canción de 25 minutos, A life’s work, dividida en cuatro partes, y continúa con otros cinco temas “menos extensos”, destacando Headlines (ese Hammond), Slightly mad (unos Deep Purple modernos) y Tired (épica sin concesiones).

Threshold – March of time – 2012

Tras la pérdida de su vocalista un año antes, reclutaron a Damian Wilson para fabricar el, quizá, mejor álbum de Threshold. March of time navega entre el metal melódico, el rock progresivo al estilo clásico y un toque pop en las melodías vocales, con pocos excesos innecesarios. La inicial Ashes regala ese excelente estribillo en medio de una maraña de riffs guitarreros, una batería colosal y buenos cambios; accesible, comercial, pero sin perder la rudeza. En la misma liga juegan Don’t look down y Coda (recuerdos de Dio). Al lado, Return of the thought police mantiene el estilo, pero con un tempo más moderado, y en Staring at the sun y Colophon son más arriesgadas, al menos en lo instrumental y en los arreglos. Algo más moderna suena The hours y bestial final con Rubicon. Karl Groom y Pete Morten hacen un gran trabajo con las guitarras y Johanne James se sale en la batería.

Riverside – Shine of new generation slaves – 2013

Aunque sin abandonar ese fondo metálico que nos gusta, Riverside navegan más por el prog melancólico y con cierto deje tranquilo que por el heavy o los riffs rudos. El rollo Opeth de Deprived (irretrievably lost imagination) o The depth of self-delusion junto con Celebrity touch y, quizá, Feel like falling, donde roquean al viejo estilo, destacan sobre los demás cortes. En Escalator shrine el Hammond hace magia. Muy enfocado en las melodías, donde Mariusz Duda a la voz se sale, tiene puntos fuertes instrumentales en los teclados de Michal Lapaj y en el equilibrio rítmico de guitarras y bajos. Sinceramente, estos polacos no enseñan nada nuevo, ni siquiera puede decirse que intenten ser ambiciosos, pero grabaron un completo álbum de obligada escucha.

Redemption – Snowfall on Judgement Day – 2009

Una banda poco conocida a pesar de su innegable calidad. Se arriesgan con su heavy moderno lleno de matices transtemporales y lo mismo te fabrican un excelente single con un riff eighties y un Hammond en medio como Peel que pasean once minutos por diversos pasajes emotivos en Love kills us all/life in one day. Un disco técnico pero no carente de emoción y buen gusto. Comandado por Nick Van Dyck a las guitarras (principal compositor) y con los ex-Fates Warning Ray Alder (voz) y Bernie Versailles (guitarra) a su lado, suenan directos en Walls (otro excelente teclado de Greg Hosharian) y Leviathan rising, se alargan en un mid-tempo en Black and white world, hacen un estribillo potente en What will you say y reconducen una balada metalera a final feliz en Keep breathing. James Labrie (Dream Theater) canta en Another day dies.

Flying Colors – Flying colors – 2013

Flying Colors aparecieron como una aventura temporal con su aire pop-rock en melodías, arreglos y estribillos y pasajes instrumentales emotivos. Pero el resultado fue tan espectacular que tuvieron que quedarse. Steve Morse (guitarras), Neal Morse (teclados y voces) y Mike Portnoy (baterías) como estrellas y la sorprendente versatilidad vocal de Casey McPherson pasean por caminas transitados muchas veces por gentes diversas: suenan a Supertramp, a Queen, a ELO, a Muse. Melodías vocales y estribillos pegajosos en Kayla, Blue ocean y The Storm, grandes guitarras en Shoulda coulda woulda, Infinite fire (qué teclado) y All fall down y la emotividad de Love is what I’m waiting for y Everything changes. Parece mentira que compusieran y grabaran esta música en menos de dos semanas. Una historia que aún hoy continúa.

En este enlace te dejo una pequeña selección en modo playlist para que lo disfrutes.