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Música moderna: febrero 2018

Como siempre, en Música moderna compartimos contigo algunas escuchas espectaculares de discos publicados en los últimos meses. En esta ocasión nos hemos dejado inundar de blues rock,  un poco de hard rock, alguna propuesta nacional y una brutalidad de metal noruego. Variadito.

Dale al play y disfruta…

 King King – Exile and gracKingKing exile and grace.jpge

No puedes no prestar atención a King King, una de las bandas más en forma del panorama rock actual. Exile and grace tiene todo lo necesario para hacerte disfrutar: un cantante y guitarrista especial, inspiradas composiciones, una banda compacta como un iceberg frente al Titanic, algunos estribillos pegajosos y mucha mala influencia hard rock y blues. Alan Nimmo cada vez es mejor cantante, acercando el registro al David Coverdale de principios de los ochenta (Betrayed me) o al Paul Rodgers de Bad Company (I don’t wanna lie) Mucho rock viejuno. Solo con los dos singles (She don’t) gimme no lovin’ y Long time running , ya hay materia para alucinar. Tiene la sensibilidad para dejar la correctísima balada Find your way home y un inspirado uptempo de título Broken. Un tema como Heed the warning anuncia por dónde van a ir los tiros en el futuro.

Supernatural – Nada que fingir Supernatural

Excelente proyecto del guitarrista Fran Almodóvar con la voz de Thais Suki, lo mejorcito de Supernatural. Les acompañan bien el batera Suso Valcárcel y el bajista Dani Lemos, cumpliendo su cometido con creces pero sin lujos. Hard rock bien producido con momentos más melódicos, algún ramalazo ochentero (Decir no) y un toque moderno (Sé lo que quiero, Su sombra). Thais recuerda en ocasiones a Aurora Beltrán (Interminable) y en otras a Lilith (Nada que fingir), aunque bien es cierto que su personalidad arrasa a lo largo de todo el álbum. Buen trabajo compositivo y un mezcla final de lujo con algunos momentos álgidos, como Tu medicina, Nada va a cambiar (preciosista), No volveré a por ti (rollo Zeppelin, el mejor guitarreo del disco) y Las 13 rosas. Una propuesta que si consigue sumar kilómetros (de carretera) y horas (de ensayo) nos ofrecerá sorpresas agradables en el futuro.

Tinsley Ellis Tinsley Ellis – Winning hand

Un disco casi perfecto de raíces bien clavadas en el blues de mitad del siglo XX. Ellis demuestra su magistral manejo del fraseo, el wah-wah y los tempos apoyado por un colosal pianista/teclista (Keven McKendree). Juega en la liga de The Allman Brothers en Saving grace (quizá la mejor, con sus más de ocho minutos), se arrima al funk en Sound of a broken man y I got mine, parece el mismo Albert King en Don’t turn off the light, se pasea por Chicago en Gamblin’ man y roquea de verdad en Kiss the world y Satisfied (pianísimo). Tremendo solo final en Autumn run. Completo viaje a las raíces del blues rock.

Naipes – Quattro 

No es fácil para una banda nueva hacerse escuchar entre la infinita oferta musical a la que hoy tenemos acceso. Naipes han juntado diez canciones de género ambiguo mezclando estructuras de hard rock y metal con ramalazos de rock «andaluz» y arreglos melódicos cuidados. Sobre todo, escuchas un excelente trabajo de guitarras a cargo de Guti (quien también canta) y Sara. Fantásticas Pólvora con su arabesco y excelente estribillo, el riesgo modernista que asumen en Miedo, la final Antes de disparar, con un riff tremendo, el ritmo mueve-cuellos de El imán (bien Darío a la batería y David al bajo), la delicadeza acústica de Volveré a ser uno más o la mezcla de melodía y rudeza en Hubo una vez.

Ensalved – E Ensalved

Vaya por delante que no soy un fan del black metal ni los sonidos oscuros escandinavos y que las voces guturales suelen atascarse en mi cerebro. Pero este álbum de Ensalved me ha gustado. Tiene un rollo prog en las composiciones más allá del clásico black noruego,  la mezcla de guturales y voces limpias está bien equilibrado, hay un acertado giro hacia la melodía como protagonista de las canciones y han conseguido un muro sónico tentador, con un buen teclista (Hakon Vinje). Feathers of Eolh es un ejemplo perfecto, con sus cambios de ritmo y su constante ir y venir entre el black y el prog metálico. Storm son comienza con una intro casi esotérica para desarrollar diez minutos atmosféricos de rock sin etiquetas: acertadas guitarras (inspirado Arve Isdal) y baterías. Destacan también Axis of the worlds y The river’s mouth, riffs y groove tremendos en cortes de construcción más clásica. Un trabajo para escuchar tranquilito y atento.

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 Jay Jesse Johnson Band – Down the hard road

Excelente álbum de blues rock guitarrero, con ocho temas originales y dos covers (Born under a bad sign y The Messiah will come again). La inicial Down the hard road, con un slide bestial y su historia de carretera, Anyway the wind blows, The blues is a damn sad thing y Bull in the barn (instrumental) demuestran el talento de este tipo con la guitarra y la composición y lo buena que es la banda de acompañamiento. No hay desperdicio. Se arrima al blues del delta en Guilty of the blues y regala un temazo de título Tears of the angels, baladón bluesero con la mejor interpretación vocal (Johnson es un cantante correcto). Un viaje de apenas 50 minutos inspirador y recurrente.

 Malos Tragos – Back to the past

No somos amigos de traer por aquí recopilatorios o discos de versiones al uso, pero Malos Tragos se han marcado un auténtico revival muy original (y casi siempre acertado). Han seleccionado éxitos de artistas tan dispares como Duran Duran, The Cure, Madonna, Sigue Sigue Sputnik o Cindy Lauper y los han pasado por su trituradora personal, dotándoles de una segunda vida rock y hardcore. Además, el álbum está lleno de guiños, con frases de películas y «homenajes» a temas míticos de nuestro rollo (Offspring, Iron Maiden, Ramones). Me quedo con Love misssile F1-11 y su toque Barricada, la increíble Friday, I’m in love y la fiestera Like a prayer de Madonna pasada por Iron Maiden. Curioso y divertido.

 

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Algunos discos que sigo escuchando (9): especial blues rock.

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Algunos discos que sigo escuchando (9): especial blues rock.

A los que seguís el blog no os extrañará una entrada dedicada al blues rock. Ya tenemos una sección en marcha sobre los clásicos del blues llamada Blues para novatos que retomaremos dentro de poco. En esta sección, además, solemos pasar revista a discos que siguen sonando por nuestras vidas, casi siempre música de grupos nacionales. Pero, mira por dónde, hoy apetece retomar algunos discos de blues rock recientes que nos encantan: si no los conocéis o no os gusta el estilo, sirven como introducción, tanto a los propios artistas como al género. Y si ya os suenan, a recuperarlos.

He aquí nuestra pequeña memoria con algunos discos de blues rock que nos encantan.

king-king-reachingforthelightKing King – Reaching for the light

Alan Nimmo es el crack tras el nombre de King King: cantante, compositor y guitarrista, demuestra un gran nivel compositivo, una furia y un bien hacer con la guitarra y una corrección vocal por encima de sus homólogos (entiéndase: guitar hero frontman). Por momentos me recuerda a Paul Rodgers (Rush hour). El guitarreo épico de Take a look o las iniciales Hurricane (ese toque hard) y You stopped the rain, con su pegajoso estribillo, bastarían para calificar este disco como excelente. Pero el resto no desentona. Lay with me con su adorable piano y la final Stranger to love demuestran la sensibilidad de este tipo. Le acompañan Bob Fridzeman a las teclas, Wayne Proctor a la batería y Lindsay Colson al bajo. No te lo pierdas.

 

The Heavy Eyes – He dreams of lions the-heavy-eyes-hedreamsoflions

Un disco nacido en pleno 1970, con su blues psicodélico, su rabia heavy primigenia, un poco de Cream, un poco de Black Sabbath, mucho fuzz y distorsión para atronar el salón de casa. Pero con inteligencia, con técnica, con buenas composiciones. Sobervio riff y tempo en Hail to the king baby, genial guitarreo en Z-Bo y temazo definitivo para cerrar con Modern Shells y sus tres minutos largos de final acústico. No esperes pausas. Todo el disco es un compendio de riffs blues y hard rock. Una pareja rítmica bestial, especialmente el bajista Wally Anderson (escucha Shadow shaker o The fool), pero sin desmerecer a las baquetas Eric Garcia. Voz y guitarra a cargo de Tripp Shumacke. No dejes de subir el volumen con el tema título, He dreams of lions.

anthony-gomes-electricfieldhollerAnthony Gomes – Electric field holler

Conocí a Anthony Gomes con su álbum de 2012 Up 2 Zero, que también os recomiendo, pero fue con este Electric field holler (su décimo de estudio si no recuerdo mal) que me enganchó definitivamente. Un tipo que mantiene el feeling en la voz de Steven Tyler pasado por lo mejor de la vieja escuela y destroza la guitarra a medio camino entre Hendrix y Kossoff, con un sentido melódico muy particular. La inicial Turn it up o Whiskey train dan una idea del rollo divertido que maneja el álbum, con riffs aparentemente sencillos, líneas melódicas que enganchan y buenos punteos y solos. En ese sentido, Love crazy es mi favorito, quizá con Back door scratching. Y de regalo, recomiendo pinchar The blues ain’t the blues no more (con su tono acústico) y Junk in the trunk. A por él.

Robert Jon and the Wreck – Good life pie robert-jon-goodlifepie

Este es más reciente, de este año vaya. Disfruté un montón con el anterior Glory bound y, aunque tarde, le hinqué con ganas las orejas a este completo Good life pie. Si conoces a la banda, blues souther rock con buen Hammond y momentos slide bien conseguidos, como en una de mis favoritas, Hit me like you mean it. Canciones muy melódicas, con un buen cantante y una banda que imagino tocando en un tugurio de Arkansas o Alabama lleno de humo y cerveza. Escucha la pegadiza Rollin’ o Good life pie, con su rollo Allman Brothers ,o el juego rítmico de Bad for you, con su fuzz incluído o Good lovin’ con su momentazo hard guitarrero. Pasajes de calma no pueden faltar en un álbum de este tipo, y aquí tenemos The death of me o Sweet Angelina, con excelentes acústicas. No desperdicies la ocasión de escuchar Good life pie o su anterior Glory bound. Robert Jon Burrison comanda la nave, con su voz y su guitarra, junto a Andrew Spantman a la batería, Steve Maggiora a los teclados, Kristopher Butcher como guitarrista principal (solos, slide) y Dave Pelussi al bajo.

Aquí os dejo una pequeña muestra de estos discos.