Sexo en el rock (12): mujer de pubis rojo

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Sexo en el rock (12): mujer de pubis rojo. Pelirrojas en el rocanrol.

Dicen que para gustos, colores. Y para colores el rojo. Y para rojos, los pubis, los labios, el largo o corto cabello de una mujer pelirroja. Algunos de nuestros artistas favoritos se han obsesionado con esas mujeres distintas, fogosas, de aspecto misterioso, sensuales, simplemente unos cuantos devaneos sexuales o una desventura amorosa.

Bruce Springsteen – Red headed woman

Las rubias son divertidas pero aquella pelirroja era lo mejor para un trabajo sucio. La primera grabación aparece en el In concert/MTV plugged de 1993.

Baja California – Atrápame

En su extraordinario La cara B del rock los asturianos regalan esta canción de pasión y ansiedad amorosa hacia una amiga pelirroja. Esta noche hay sitio para dos en mi habitación.

Kix – Pants on fire

Uno no se puede confiar… Tú , pelirroja, dijiste que yo era el único para ti pero vi dónde pusiste tus manos. Te pillé, mentirosa. Del álbum de 1991 Hot wire.

The White Stripes – Fell in love with a girl

Riff  directo y una muchacha de pelo rojo liándose un cigarro. Una canción insana. Jack White era tan joven por aquel 2001 en que grabó White blood cells.

R.E.M. – Redhead walking

La loca atracción de esa pelirroja que camina hacia ti. Esa necesidad de besarla. Ten cuidado que romperá tu corazón como si fuera un diamante… pon tierra de por medio. Cover de Beat Happening grabada durante las sesiones de Supernatural Superserious (2008).

Guille Dinnbier – Pelirroja

Del 2015 es este tema que Dinnbier metió en su tercer trabajo Temporal. Se disparan todas las alarmas… Pelirroja, peligrosa, te quieres enredar conmigo.

Bob Dylan – Tangled up in blue

El bueno de Bob se despierta temprano y quiere saber si la chica que duerme a su lado sigue teniendo el pelo rojo. Era 1975 y el álbum se tituló Blood on the tracks.

The Presidents of the USA – Stranger

Carla, la stripper, con su pelo de color naranja salvaje y su sombrero vaquero sentada frente a mí en una nevada noche de sábado. Del álbum de 1995 The Presidents of the USA.

 

 

Música moderna: febrero 2017

¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? Nunca está de más compartir la música que pasa por mi cerebro, recomendaciones que otros buenos oyentes me han hecho o que, directamente, he robado de páginas amigas (y no tanto). Entre todo lo caído este mes, me quedo con un par de propuestas heavies (incluyendo unos clásicos del thrash), un poco de power metal fiestero, algo de hard rock de por aquí y una agradable sorpresa de souther country rock (más o menos).

Dale al play.

Need – Hegaiamas: a song for freedom (2017)

front Se sale de mis escuchas habituales, pero este enorme álbum de los griegos Need merece ser escuchado y recomendado. Metal de corte progresivo en una propuesta sólida, elaborada, compleja: una hora de pensamientos y frustraciones sobre la libertad, el individuo y la sociedad. Casi nada. Rememory contiene una hermosa melodía que se retuerce en la parte central, con un voceras (Jon V.) en plena forma, mezclando tonos agudos con cambios más graves. En Alltribe se acercan a los Dream Theater de principio de siglo. En Tilikum escuchamos un teclado excelente y, quizá, el tema más elaborado, lleno de matices y cambios. Una canción de casi 22 minutos (llenando la cara B del vinilo fijo) de título Hegaiamas da una idea del tipo de músicos que son Need. El álbum suena de muerte, bien mezclado. Una experiencia gozosa. Su cuarto largo, por cierto.

Whiskey Myers – Mud (2016) whiskey-myers-mud-73-1480276345

¿Esto es un disco de country? ¿De southern rock? ¿De blues? En realidad, Whiskey Myers se mueven con increíble habilidad entre estos palos dejando caer la guitarra o la melodía o el ritmo de uno a otro sin inmutarse. Cody Cannon (frontman, cantante, compositor) ha sido todo un descubrimiento para mí y a partir de este Mud he entrado en su particular mundo sonoro. Pincha On the river y disfruta del slide, el violín y el pulso que bajo y batería mantienen de principio a fin. La oscuridad emocional de Trailer we call home constrasta con la música, deliciosa, sencilla en lo superficial pero de complejos arreglos. En Some of your love se acercan a Bad Company mientras que en Stone se acercan a los Allman, pasión blues, pasión rock. Rich Robinson (The Black Crowes) participa en Frogman (ya sabes a qué suena). Buen, buen rock.

kreator_gods-of-violence-500x500 Kreator – Gods of violence (2017)

Me encantó el anterior Phantom Antichrist (2014) y esperaba con curiosidad el nuevo de Kreator. Y no me ha decepcionado. Thrash al estilo de la casa: riffs veloces sobre una batería brutal, melodías mezcladas con rabia y rudeza, todo metido en un paquete sangriento de letras salvajes e interpretaciones no aptas para todos los oídos. Ahí están World war now, Totalitarian terror, Gods of violence (qué trabajo increíble de guitarras) o Army of storms. Sin embargo, en este trabajo se acercan a territorios sonoros dispares. Suenan inspirados o cercanos a Iron Maiden en Hail to the hordes, a Accept en Fallen brother, a Judas Priest en Death becomes a light o a unos Manowar acelerados en Side by side. A mí me parece otra joya en su catálogo. Y llevan catorce.

Atlas – Nuevos tiempos viejas costumbres (2016) atlas

Un disco de hard rock con buenas melodías, guitarrazos muy currados y algunos estribillos pegadizos, muchos recuerdos a grupos de los setenta, en especial Deep Purple (Vete al infierno), y los ochenta, Niagara y Sangre Azul (Mil y un pedazos) y la hornada hard angelina (Somos una misma voz). La excelente producción de V. M. Arias junto a Carlos Lillo y el trabajo de post-producción de Mika Jussila han conseguido un sonido equilibrado alternando el protagonismo a partes iguales de la voz de Ignacio Prieto y de las guitarras, sin esconder ninguna interpretación. Me gustan especialmente Esperaré, Vete al infierno (“es el momento de que cierres la boca y no mientas más”) y su riff, el guitarreo de Un sueño cumplido y el rollo Cinderella de Gritaremos no. Mención a parte para el medio tiempo Llueva o salga el sol. Recomendable trabajo de estos veteranos.

Freedom Call – Master of light (2016)

freedomalbum1A pesar de la horrible portada, debo reconocer que este álbum me encanta con su rollo entre Helloween, Stratovarius y Blind Guardian, lleno de canciones fiesteras de puño en alto y siempre dentro de un power metal azucarado e insensible donde priman las melodías, los arreglos recargados, las voces dobladas y el doble bombo. Vaya, un disco más de Freedom Call, sin nada original, pero que me ha entrado hasta el fondo. Solos veloces en Kings rise and fall y Riders in the sky, estribillos a doble bombo en Hammer of the gods y Masters of light, temas para saltar y comerse la noche en Rock the nations y High up o estribillos imposibles como en Ghost ballet y Emerald skies. Lo dicho, pasará de moda en breve pero mientras tanto, que cunda.

Tommy Bolin – Teaser – 1975

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Tommy Bolin – Teaser – 1975

Tommy Bolin es un músico semi-desconocido para el seguidor medio del rock (no digamos para el gran público). Estoy convencido de que si no hubiera formado parte de Deep Purple y aquel Come taste the band ni siquiera hablaríamos hoy en día de él. Por mi parte, considero que este álbum, Teaser, es una gran obra de rock de guitarras lleno de fusión e influencias rítmicas, pleno de momentos fantásticos, al que voy y vuelvo de vez en cuando.

La composición recayó en el propio Bolin junto a Jeff Cook y John Tesar. Él mismo produjo junto a Lee Kiefer en una grabación que duró unas pocas semanas de julio (justo antes de grabar con Deep Purple).

Comienza el disco con un número de época. En la inicial The grind parece como si Mick Jagger y Mick Ronson se hubieran hecho una canción a pachas, ese juego de la melodía vocal con el desenfreno guitarrero del final es esencia misma del glam rock de autor. El bajo de Stanley Sheldon y la batería de Jeff Porcaro le dan a Homeward strut un rollo funky divertido. Solo faltaría haber invitado a Glenn Hughes para poner una hipotética letra. Tommy mezcla una guitarra limpia con un sintetizador dando una lección de buen gusto en un sencillo y eficaz instrumental, con un toque de slide elegante. No me cabe duda de que Tommy demuestra ser mejor cantante que muchos otros guitar-heroes. En Dreamer maneja bien el fraseo y mantiene la melodía llegando a adornar el tema, por otra parte excelente. Gran piano de Dave Foster. Y vaya solo final del jefe. descarga

El humo de la bossa nova se cuela en Savannah woman, con una guitarra que recuerda vagamente a Santana y la percusión de Phil Collins (por entonces en Genesis) y Prairie Prince (que al año siguiente formaría Journey). Casi nada las compañías. Teaser, el tema más famoso, título del álbum y cover años después de unos tal Mötley Crüe, se maneja con un riff a lo Jimmy Page y una estructura boogie. Quizá el mejor estribillo del álbum. Aparentemente sencilla pero de elaborada armonía. People, people se baña en las aguas del reggae sin ningún tipo de vergüenza. El saxo de David Saborn suena a gloria y su juego sonoro con la guitarra de Tommy se mete en las entrañas. Mueve las caderas, baby.

De nuevo Saborn se crece protagonista en el instrumental Marching powder, esta vez en un ritmo rock con tintes latinos. El sintetizador lo pone Jam Hammer (asiduo de Jeff Beck y Al Di Meola, le escucháis en los temas de la serie ochentera Miami Vice). El solo central vuelve a ser excelente, variando en una escala jazzy, y la inercia de mantener una melodía central con continuas rupturas sobre una cama rítmica gruesa es para oídos inquietos y atentos hasta el segundo último, locura musical. La deliciosa balada Wild dogs incluye algunos elementos de clara influencia Bowie en la construcción y en los arreglos. Lotus, de mis favoritos, contiene uno de las mejores interpretaciones de Bolin en sus más de once minutos, ese largo solo central es extraordinario y la psicodelia hard del final no le desmerece. Algunos de los más sentidos licks se desarrollan de extremo a extremo del tema.

Poco más de un año después Tommy Bolin falleció por sus excesos con la heroína y el alcohol, pero en ese tiempo grabó y giró con Deep Purple y dejó otro álbum de estudio, Private eyes. Este Teaser es una joya (casi)secreta. Un álbum imprescindible. Un pequeño tesoro de un (no)guitar hero.

 

91 suite – 91 suite – 2001

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91 Suite – 91 Suite

Sin duda, uno de los mejores discos de hard rock melódico hecho en España, una joya de principio a fin con todos los clichés del género (AOR, softrock, como queráis): potente presencia de los teclados, riffs machacones de guitarra, voces melódicas con estribillos elaborados, historias de amor y desamor y unos cuantos solos de manual. Y son de Murcia.

La banda la conformaron para el álbum Jesús Espín a la voz, Paco Cerezo e Ivan González a las guitarras, Antonio Ruiz al bajo, Mario Martínez a la batería y Dani Marata a las teclas. La propia banda hizo la producción y lo masterizó Carlos Creator, otro mago de la guitarra, músico y productor con largo historial (Obús, Vhäldemar, Brecha).

El álbum se caracteriza por unas composiciones redondas, quizá más cercanas al medio tiempo, con arreglos y armonías muy currados y una concreción técnica sin lujos pero siempre correcta, en especial algunas interpretaciones de Dani a los teclados o las guitarras de González y Cerezo.

Quizá mi canción favorita sea Hard rain, con guitarras rudas, cambios de ritmo y estribillo bofetada, es decir, directo y te marca de un golpe. Además, el doble guitarreo del solo me encanta (un poco breve). Pincharía después Hurt and pain, por unas guitarras a lo Vito Bratta con excelentes teclados, donde destaca el fraseo algo más agresivo de Jesús hasta un estribillo que me recuerda a Journey. Y la que cerraría mi terna de favoritos lleva por título Give me the night  y perfectamente la podría cantar Joey Tempest; buena batería.

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No hay que dejar el resto del disco de lado, ni mucho menos. El riff inicial de The day she left nos introduce a la elegancia de 91 suite, un tema ideal para comenzar con una gran aportación vocal. Down to you, tras un inicio de teclas suave, se acelera con un gran estribillo y se adorna con un solo genial, muy armónico, con intercambio de guitarras.  Destacan también las guitarras, algo más gruesas, en Time to say goodbye y una gran interpretación de Jesús. Algo más popera, All is love me recuerda a Survivor, sobre todo en la parte central y el estribillo, con un ataque vocal a lo Jimi Jamison. Chances se pega armoniosa sobre un ritmo cortante, un poco stacatto, con un final guitarrero. Apetece cantar el largo estribillo de I will stand by you hasta cansarse, qué lujo.

No podían faltar las baladas. Lost in the silence, de los más largos del disco, donde destaca de nuevo la labor de Dani y Jesús mantiene la melodía con soltura, pero resulta algo melosa.  Quizá más conseguida, Chance of a lifetime recuerda en la composición a los “viejos” Bon Jovi con una parte inicial tranquila que se llena de musicalidad en el puente y el estribillo, violines incluidos.

Lo editó Vinny Records, responsable de otras joyas del género como Hardreams o Airless. Hubo una edición europea y otra japonesa, ambas con sus correspondientes bonus tracks. Incluso hay por ahí un par de versiones en castellano de algunos temas, línea que igual podrían explorar.

Rescaté el álbum hace poco, al saber que seguían dando guerra por los escenarios. Espero que se decidan a grabar nuevo material. Mientras tanto, yo voy a darle al play otra vez.

 

La dictadura del videoclip – Jon E. Illescas – Editorial El Viejo Topo

la-dictadura-del-videoclip-de-jon-e-illescas-portada-rgbJon E. Illescas ha escrito un libro que yo necesitaba leer, sin saberlo. Una obra donde explica de manera unívoca y diáfana cómo nos manipulan a través de los medios de comunicación, en este caso a través del videoclip. Como él mismo aclara al inicio de las 600 páginas de que consta La dictadura del videoclip: “los videoclips dominantes son un instrumento mediante el cual la oligarquía capitalista mundial consigue el consenso político de la juventud asalariada internacional”. ¿Parece otro libro paranoico sobre otra teoría conspiracionista? Nada de eso. Jon Illescas fundamenta cada una de sus propuestas con numerosos ejemplos y lleva, a través de un denso proceso lógico, a una conclusión (para mí evidente). Cuando Britney Spears (por ejemplo) invita a varios cientos de millones de video-oyentes a trabajar duro como única manera de ser rico y aclara que esa es la única manera de ser feliz, no está haciendo más que repetir la ideología que los “aparatos privados de hegemonía” quieren. Y como ya anticipó hace años Howard Gardner (Premio Príncipe de Asturias 2011), los adolescentes “pasan más tiempo consumiendo lo que les ofrecen en los medios que en la escuela” por lo que la influencia de los contenidos multimedia supera, más que nunca, cualquier otra influencia en la formación de la persona. Solo hay que fijarse y leer La dictadura del videoclip para entenderlo.

A lo largo del libro el autor desmenuza el mundo del videoclip, en especial el que denomina hegemónico, aquel financiado, reproducido, controlado por las majors del mercado “de entretenimiento”. Ya sabéis: Warner, Universal y Sony principalmente. ¿Por qué unos contenidos sobre otros? ¿Es casual que los 25 vídeos más vistos de Youtube versen sobre unos temas concretos y tengan un estilo musical parecido? ¿Por qué el rock, el rap e incluso el pop de carácter social nunca suenan en la radio? Solo por eso ya merece la pena el libro. Después hace un análisis de la dominación cultural y en qué modo los videoclips que tantos millones de reproducciones tienen en youtube nos influyen y modifican nuestra forma de pensar, nuestra perspectiva, y consiguen un consenso pasivo para generar una (no)ideología común de corte conservador y consumista. Cierra el libro recomendando, analizando, repartiendo videoclips alternativos, porque, aunque sean menos visibles, también los hay.

En definitiva, un libro para valientes (por su volumen y su contenido) que no dejará indiferente a nadie, de donde obtendrás herramientas nuevas para clarificar dónde y cómo te la están metiendo. Igual ayuda a tomar conciencia y cambiar la música de consumo, quién sabe.

Por lo pronto, os dejo el enlace al artículo que dedicamos nosotros a los videoclips contrahegemónicos, por si os da el venazo antisistema. Y, de regalo, el videoclip censurado de Michael Jackson. La historia, en La dictadura del videolip.

Pink Floyd – Rebuscando en la basura de “A momentary lapse of reason” – 1987

¿Son tan malos los discos malos de nuestros músicos favoritos?

Hoy rebuscamos en la basura de Pink Floyd y su álbum A momentary lapse of reason de 1987

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A este disco le han caído críticas de todo tipo. Que si es un disco en solitario de David Gilmour (¿acaso no era The final cut un disco “en solitario” de Roger Waters?), que si la producción es muy comercial, que si desprecia el trabajo de Nick Mason y Richard Wright (de hecho participan otros teclistas y baterías en el disco y usan percusión programada) y así unas cuantas más.

Lo cierto: no está en mi top de Pink Floyd. Gilmour recurre a compositores externos (especialmente a Anthony Moore) y no mantiene un tema central, inspiratorio o una historia común en el álbum, si no que ofrece una colección de canciones sin mucha ambición. El sonido se llena de programaciones, samplers y efectos, no siempre acertados, a veces demasiado protagonistas.

Pero ¿qué rebuscamos en la basura de este A momentary lapse of reason?

Lo primero rescatar obligatoriamente algunas grandes canciones. Learning to fly maneja una melodía Gilmour con una acertada guitarra y buenos coros, muy pegadizo. On the turning away me parece una de las últimas joyas de la banda, tanto en su versión estudio como en las acertadas recreaciones del directo; vaya, un poco moña, claro, pero menudo solo de Mr. David. The dogs of war tiene fuerza y un trabajo rítmico que da profundidad al tema sosteniendo la letra crítica. La inspiración de un tema como Sorrow, expresivo, cuidado.

Además, la producción, a cargo de Bob Ezrin y el propio Gilmour, si bien peca un poco del ambiente soft rock de la época, ha sobrevivido bien a los años, no suena viejuna, maneja con maestría la mezcla de instrumentos. La voz de David mantiene muy bien el tipo, desarrolla algunos fraseos acertados y siempre suena cálida. Tony Levin al bajo cumple con creces y el trabajo de baterías (con invitados como Carmine Appice o Steve Forman) merecen también la pena.

Y, cómo no, la portada, del desaparecido Storm Thorgenson con el diseño gráfico de Andrew Ellis.

Suficiente basura para pasar el rato.

Música Moderna: enero de 2017

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¿Qué se cuece por el mundo musical de hoy en día? ¿Qué me llevo a las orejas de buena mañana? Nunca está de más traer por aquí la música que pasa por mi cerebro, recomendaciones que otros buenos oyentes me han hecho o que, directamente, he robado de páginas amigas. No dudéis en acercaros a cualquiera de estas propuestas, hoy centradas en las guitarras duras y afiladas en sus distintas vertientes. Será que he comenzado el año bien heavy… Dale al play.

Sunburst – Fragments of creation (2016) 

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No han caído en mis manos hasta hace pocas semanas pero me tienen flipado. De los mejores discos de heavy melódico que he escuchado en mucho tiempo. Buenas guitarras de riff extraordinarios, composiciones armadas con fiereza, un batería descomunal, un cantante más que correcto y, por supuesto, melodías gloriosas. Escucha la épica Remedy of my heart, la directa Out of this world o Dementia. Sería perfecto si la producción no fuera tan ¿moderna? Un poco de Chris Tsangarides o Martin Birch lo harían de diez. Por cierto, son griegos y este es su debut.

Zenobia – Alma de fuego II (2016) alma-de-fuego-ii

Tras más de diez años haciendo ruido, ocho después de Alma de fuego, estos riojanos han grabado su mejor obra, para mi gusto. Juegan en la liga de Saratoga, Azrael o Alberto Rionda, por si no los conoces. Mezclan muy bien guitarras y teclados en los arreglos melódicos y elaboran un conjunto equilibrado, con varios temas que apetece escuchar una y otra vez. A mí me enganchan Ángel negro (clásicos punteos y estribillo), el riff pesado de El pacto, el toque power de Militia est vita o las voces de Corazón de hielo. Adolece de sorpresas pero tampoco se echan en falta. A subir el volumen.

cover Uli Jon Roth – Tokyo Tapes Revisited – Live in Japan (2016) 

El viejo guitarrista rindió un homenaje en febrero de 2015 a su etapa con Scorpions grabando este directo en el mismo escenario donde los germanos grabaran su célebre Tokyo Tapes (1978). Como aquí adoramos aquellos años de Uli Jon Roth con Scorpions no podía faltar una escucha a este álbum. Publicado apenas hace unos meses, Uli demuestra estar en gran forma, la producción es estupenda y la banda cumple con creces. Nathan James mantiene el tipo a las voces, por cierto. No esperéis “el mismo” concierto, pues han elegido canciones “más Uli” y un par de versiones. Pincha directamente los 15 minutos de Dark Lady, la veloz Virgin killer, Longing for fire, la mágia de We’ll burn the sky o una de mis favoritas, In trance. Un (no)guitar hero imprescindible.

Doble Esfera – Rock and roll del siglo XXI (2016) 14570471_1234067823322891_3207901082016572682_n_zpsh3cremfg

En este EP los murcianos lo explican muy claro: son malos tiempos para el rock and roll. Pero cantan esperanzados y con “fuerza y honor” se cargan las pilas contra los tiempos oscuros de este inicio del siglo XXI. Y estos son de los que demuestran con hechos. Menuda caña en cinco temas de corte hard rock clásico en la composición con arreglos metaleros, sonido desnudo, crudo, directo, pero arreglado con cierta elegancia. Lo mejor: Doble Esfera ha desarrollado su propio estilo, suenan a ellos mismos. Las guitarras son un valor seguro, desde luego, en Rebelión o la propia Rock duro del siglo XXI. El final con Sangre y sudor, un tema de corte progresivo y más de siete minutos, deja ganas de más. Buenas letras, por cierto. Sería la bomba que pudieran sentarse con tiempo y dinero a grabar un álbum largo. Salud y rocanrol.

Y de regalo algunos vídeos…

Videoclips contrahegemónicos que deberías ver y escuchar

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Acabo de comenzar a leer La dictadura del videoclip de Jon E. Illescas, libro del que, espero, dar buena cuenta por aquí en breve. Pero no quería pasar la ocasión de compartir algunos videoclips de los que él llama contrahegemónicos: el discurso de Illescas en el libro versa, principalmente, sobre el poder de los videoclips en el comportamiento social, especialmente de los jóvenes. Denomina hegemónicos a los videoclips más vistos, siempre aceptados y proyectados en el ciberespacio y los medios masivos por los poderes dominantes con intención de dar una imagen concreta, un modelo a imitar que sea manipulable y dócil.

Así, los videoclips contrahegemónicos son aquellos que molestan, que llaman la atención sobre los lados oscuros de la sociedad, los que llaman a la protesta, a la lucha, a no conformarse, a ser diferente.

Yo he recogido algunos ejemplos del libro, todos en castellano, pero te animo a que añadas o propongas aquel que te venga en gana: vivan los videoclips y las canciones contrahegemónicas.

Boikot – Stop censura

Buena Fe – Fuera

Calle 13 – Latinoamérica

Gatillazo – Esclavos del siglo XXI

Los Chicos del Maíz con Habeas Corpus – T.E.R.R.O.R.I.S.M.O.

No Relax – Persona normal

Riot Propaganda – El miedo va a cambiar de barrio

Rosendo – Verguenza torera

Sínkope – El caldero y la sed

Ska-P – Se acabó

 

Y aquí, un par que yo añado…

Reincidentes – La infancia en un cargador

La Raíz – Rueda la corona

 

Daos prisa no sea que nos censuren…

Versioneando: las mejores versiones de Helloween

 

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Versioneando: las mejores versiones de Helloween.

Además de un álbum de versiones (Metal Jukebox), la banda alemana Helloween ha repartido numerosas versiones a lo largo de su larga carrera, principalmente como regalo en singles y re-ediciones. Aquí va nuestra pequeña selección, las canciones que, a nuestro gusto, mejor les quedaron.

 

Blue suede shoes – 1991

En el primer álbum sin Kay Hansen, en el primer single, metieron esta tonadilla que Carl Perkins compusiera y grabara en 1955. La hizo tremendamente famosa el mismísimo Elvis Presley.

 

He’s a woman, she’s a man – 1999

De su álbum de versiones Metal Jukebox rescatamos esta cover de Scorpions. La original aparece en el álbum Taken by force de 1977, una de las pocas que el batería Herman Rarebell compuso. No en vano, habla de una noche en la que ligó con una mujer que era un hombre… o al revés.

 

Fast as a shark – 2003

Como acompañamiento de la edición japonesa del álbum Rabbit don’t come easy entregaron esta bestial adaptación de un clásico de Accept, quienes por 1982 la grabaron en uno de sus clásicos, Restless and wild.

 

Cold sweat – 1994

De una de mis bandas favoritas, Thin Lizzy, hacen una recreación muy buena de la época con John Sykes a las guitarras, aquel Thunder and Lightning de 1983. Helloween la editó con el single Perfect gentleman.

 

 

Rain – 1996

Curioso el resultado de escuchar a Andi Deris y Michael Weikath interpretando una canción de Status Quo. Los germanos la editaron en el single de Power; la original fue single del Blue for you de 1977.

 

I stole your love – 1999

Se marcaron una buena versión de KISS para la re-edición del Master of the rings de 1999. Los “carapintadas” la pusieron en su álbum de 1977 Love gun.

 

 

El grunge antes del grunge: 25 años del éxito de Nirvana.

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El grunge antes del grunge: 25 años del éxito de Nirvana.

 

Hace ya 25 años de la edición de algunos álbumes emblemáticos que dieron origen al grunge, quizá la última gran revolución musical en el rock. A saber, todos editados en 1991: Nevermind de Nirvana, Badmotorfinger de Soundgarden, Facelift de Alice in Chains o Ten de Pearl Jam. Entre los cuatro juntan más de treinta millones de discos vendidos. Pero hace justo 25 años nada ni nadie hacía presagiar semejante boom. Salvo la banda de Chris Cornell, ninguna había apenas salido de Seattle, caldo de cultivo del movimiento musical que, pocos meses después, se bautizó con la etiqueta grunge, se comió el mercado musical y convirtió en moda las camisas de leñador, los pantalones rotos y los looks desaliñados.

Pero antes de que el grunge fuera realmente conocido, antes de que la MTV convirtiera en canción de moda a Smells like teen spirit, antes de que a estos tipos nos los pusieran de paladín de lo vendible y lo comprable, hube un montón de bandas haciendo sus pinitos, editando discos y pegándose la paliza a conciertos y fiestas salvajes. Mucha droga, muchas ilusiones y algunos grandes álbumes de aquellos pioneros del movimiento. Si no eres asiduo, además de los famosos ya citados, da una escucha a Temple of the Dog o a Mother Love Bone.

He aquí nuestra pequeña selección de la música (mal llamada grunge) que fabricaban en Seattle antes del éxito comercial y la catarsis de estadios.

 

Green River – Rehab doll – 1987

 

Soundgarden – Louder than love – 1989

 

Mother Love Bone – Apple – 1990

 

Mudhoney – Mudhoney – 1989

 

Screaming Trees  –  Buzz factory – 1989

 

Alice in Chains – Facelift – 1990

 

Temple of the dog – Temple of the dog – 1990

 

Sonic Youth – Goo – 1990

 

TAD – God’s ball – 1989

 

Nirvana – Bleach – 1989

 

Y como curiosidad, por si no lo sabías, esto es el teen spirit que inspiró la canción de Nirvana

 

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