Producido por Chris Tsangarides

Tsangarides

Chris Tsangarides

Tsangarides era el chico para todo en los Morgan Studio de Londres cuando uno de los ayudantes que trabajaban con un grupo nuevo enfermó y el productor le pidió ayuda. Aquella primera experiencia como ingeniero le dio el empujón que necesitaba: estamos hablando del Sad wings of destiny de Judas Priest y el año 1975.

A partir de esa experiencia, comenzó a encargarse de manera continuada de diferentes artistas como ingeniero de sonido. En una de esas sesiones, con Coliseum II, conoció a Gary Moore. Un tiempo después Gary debutó en solitario y llamó a nuestro protagonista para darle el mando de su Back on the street (79), primero con Tsangarides como principal responsable y productor. A Gary le produjo numerosos discos a lo largo de los años: Dirty fingers (84),  Scars(02) o Back to the blues (01).

Gary Moore – Parisienne walkways

 

En aquellos primeros años conoció a otro personaje singular, mister Phil Lynnot, con quien trabajó en sus andanzas en solitario y en los dos últimos de Thin Lizzy, Renegade (82) y Thunder&lighting (1983), así como en el directo Life live.

Thin Lizzy – Cold sweat

 

Aquellos primeros años ochenta pillaron a Tsangarides en el meollo de la NWOBHM y el renacer de una estirpe heterogénea de grupos de metal. Trabajó con Tygers of Pan Tang en Wildcat (80) y Spellbound (81), con Anvil en Metal on metal (82) y Forged in fire (83), con las Girlschool en Screaming blue murder (82) o Yesterday and Today en Mean Streak (83). Barón Rojo tuvieron el acierto y la fortuna de tenerle para su directo Barón al rojo vivo (84).

Barón Rojo – Concierto para ellos

 

Anvil – Metal on metal

 

Y&T – Mean streak

 

El final de la década y el comienzo de los noventa le llevaron a ser un elegido del mainstreem metalero. Así, como productor o ingeniero de sonido, participó en uno de los mejores de Judas Priest, Painkiller (90), el debut en solitario de Bruce Dickinson, Tatooed millionaire (90), el mejor álbum de Black Sabbath con Tony Martin, The eternal idol (87) o el Conspiracy (89) de King Diamond.

Judas Priest – Painkiller

 

Bruce Dickinson – All the young dudes

 

Poco a poco, Chris fue decantándose por bandas alejadas del metal, y, salvo contados escarceos, apenas puso su nombre en obras del género. Tan solo Malmsteen le tuvo a los mandos en tres de sus obras de finales de los noventa, como Magnum opus (95), Inspiration (96) y Facing the animal (97).

La buena nueva para todos nosotros es que durante los últimos años ha vuelto a coquetear con bandas del género, como sus amigos de Anvil (This is thirteen, 09) o Tokyo Blade (Thousand men strong, 11). Dentro de poco verá la luz su colaboración con Quireboys… ¡esperamos ansiosos!

Quireboys – Too much of a good thing

Queen – Live Killers – 1979

Queen Live Killers

Queen – Live Killers

Pocas bandas pueden presumir de un legado musical como el que Queen nos dejó en los setenta. Solamente repasar por encima álbumes como News of the world, A night at the opera o Sheer heart attack nos habla de la gloria roquera que estos cuatro tipos acumularon entre 1973 (año de su debut) y 1978, cuando publicaron Jazz, su séptimo trabajo en estudio.

Queen – We will rock you (fast version Live Killers)

 

Durante la gira Europea de este último, la banda decidió recoger el sonido de sus directos en un doble disco que contiene lo mejorcito de su repertorio, muchas veces en versiones diferentes a las del estudio: a veces amplificadas (Death on two legs), a veces corregidas (Get down, make love y su línea de bajo impresionante), a veces aceleradas (ese inicio rompedor con We will rock you), pero, siempre, con un poso de genialidad y un detalle novedoso.

Se editó en junio de 1979 y fue producido y retocado por la banda en su propio estudio en Montreaux (Mountain Studios). Alcanzó el número 3 en el Reino Unido y el puesto 16 en las listas yanquis. Para muy fans y completistas de este directo, os recomiendo la página Queenlive.

Queen – Get down, make love

 

Además de las ya mencionadas, y por destacar algún temazo, cómo no amar las versiones en directo de Brighton rock, Bohemian rhapsody, Love of my live, Don’t stop me now o Spread your wings.

Queen – Brighton rock (Live Killers)

 

Queen – Bohemian rhapsody (Live Killers)

Quireboys – A bit of what you fancy – 1990

Quireboys A bit of what you fancy

Quireboys – A bit of what you fancy – 1990

Cuando a uno le marca un álbum, una canción, le deja una huella para siempre. Cuando uno descubre que ese disco adorado también forma parte de la banda sonora de otros, comienza a espabilarse el ánimo. Pero cuando uno disfruta en compañía de cientos de personas la catarsis de un concierto en directo escuchando esas canciones se forma una verdadera comunión con la música. Y eso, más o menos, es lo que me ha pasado estas últimas semanas con Quireboys y A bit of what you fancy.

La banda llevaba dando vueltas por Londres cuatro o cinco años cuando publicaron el single 7 o’clock. La mismísima Sharon Osbourne se fijó en ellos y se encargó de que ficharan por EMI y fueran a grabar a los estudios Cherokee en Los Ángeles con George Tutko y Jim Cregan como productores y el mismísmo Ron Nevison como productor ejecutivo y mago de las mezclas.

Quireboys – 7 0′clock

 

La banda la capitaneaban Spike a la voz y Guy Bailey a la guitarra, principales compositores, junto al increíble Chris Johnstone a las teclas, Guy Griffin como segundo guitarrista y Nigel Mogg al bajo. Para la ocasión, contrataron a Ian Wallace (King Crimson, Bob Dylan) a la batería.

Este equipo consiguió algunos temas memorables en un álbum que se salía de la tónica sonora de 1990, donde los estertores del hard rock glam, los imitadores de Guns n’Roses y la generación del thrash aún copaban las listas de ventas del mainstreem roquero. Quireboys sonaban a güisqui añejo, a cigarro, a noche de sudor, a fiesta oscura en un garito de madera.

Whippin’ boy tiene una cadencia de viejo blues, con la guitarra acústica y el piano marcando el paso y Spike rompiendo con su miel áspera los altavoces. Una construcción similar, en clave roquera, la encontramos en There she goes again, perfecto para el directo.

Quireboys – Whippin’ boy

 

Sex party nos enseña desde el primer acorde de guitarra todo lo que necesitamos saber: una increíble canción de fiesta, para gritar y dar botes; excelente solo de Bailey. El otro single estrella fue Hey you, donde se reúne lo mejor de los anteriores: un ritmo bailable, un riff adictivo, el piano dando forma a un fondo sonoro simple pero efectivo y una letra sencilla: todo un single rock.

Quireboys – Hey you

 

También hay hueco para baladas y canciones de amor. I don’t love you anymore puede presentarse como un ejemplo perfecto de canción de desamor y corazones rotos. Melodía, arreglos de cuerda, buena letra y un crescendo adictivo. Excelente tema. Como no lo es menos Roses&rings: engaña el inicio tan suave y melódico, con el piano de fondo, para luego aumentar el ritmo, llenarla de adornos y crear otro adorable lovesong. Y en este grupo, una de mis favoritas, Sweet Mary Ann, por el piano de Chris y la perfecta construcción: simple pero efectiva.

Quireboys – Roses&rings

 

Y si no has tenido bastante, pincha Man on the loose o Misled y termina de alucinar con un perfecto disco de rock’n'roll a la antigua usanza. No en vano, aún hoy sigo defendiendo que Rod Stewart es un buen imitador de Spike.

Quireboys – I don’t love you anymore

Lo mejor de Ozzy Osbourne

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Los 10 mejores temas de Ozzy Osbourne

Una de las primeras cosas que se aprenden cuando uno comienza a escribir artículos es a describir o presentar en el primer párrafo el objeto del propio artículo, es decir, a su protagonista. Pero si no conoces a Ozzy Osbourne deberías abandonar este blog y pasarte por la sección de pop de saldillo. Si de todos modos quieres saber más, prueba en la Ozzypedia.

Elegir diez temas en una discografía que abarca treinta años y diez álbumes en estudio. Una carrera tan dilatada permite a este loco cantante tener un repertorio muy variado donde elegir diez temas emblemáticos… ¿¡sólo diez!?

Ozzy siempre se ha rodeado de grandes músicos y, sobre todo, de grandes guitarristas. Los dos primeros de sus trabajos fueron del desaparecido Randy Rhoads (Blizzard of Ozz, Diary of a Madman). Tras su muerte Jake E. Lee puso las seis cuerdas en Bark at the moon y The ultimate sin. El que más ha durado en el puesto, Zakk Wylde, se hizo un hombre y un mito a lo largo de casi veinte años y cinco discos: No rest for the wicked, No more tears, Ozzmosis, Down to earth y Black Rain. El último en estudio de Ozzy se editó en 2010 con el título de Scream y Guus G a la guitarra.

He aquí mi pequeña selección homenaje al Mad Man y a toda su cohorte de músicos.

10. Diary of a madman

Mezcla virtuosa de clasicismo y rock, se basa en una figura de guitarra de Rhoads sobre la que crece una canción compleja en su estructura y en su interpretación. Un temazo que integra con genialidad los momentos acústicos con los eléctricos.

 

9. No more tears

Uno de los álbumes más vendidos de la carrera de Ozzy, y con razón. Contiene buenos temas y una producción que enganchó a fans de todos los colores. En el tema No more tears consigue un equilibrio soberbio entre melodía, rudeza y comercialidad, con un excelente trabajo de todos los músicos. Esa parte central al puro estilo John Lennon y el impresionante solo de Zakk.

 

8. Bloodbath in paradise

Zakk Wylde dio una segunda vida a Mr. Osbourne y ambos supieron aprovecharla. El descaro que demuestra el guitarrista en No rest for the wicked y su personal forma de interpretar le valieron continuar durante muchos años al lado de Ozzy. Mi tema favorito de aquel disco. Inquietante y de riff explosivo. 

 

7. I don’t know

El primer álbum de Ozzy con Randy ayudó a redefinir el sonido heavy de principios de los ochenta. El estilo clásico del flaco se mezcla con la genialidad técnica de un Van Halen en el tema que lo comenzó todo. 

6. Bark at the moon

Jake E. Lee no lo tuvo fácil. Consiguió algunos momentos excelentes en el tiempo que pasó al lado de nuestro protagonista, como el tema que da título al álbum Bark at the moon. Aguantar a Ozzy y sus continuos cambios de humor en aquellos años debió ser duro. El tema revienta con otro riff destripador y un solo que va a quemar tu airguitar. 

5. Shot in the dark

El álbum The ultimate sin contenía momentos muy buenos con otros bastante pasables, sobre todo por el exceso de teclados y el endulzamiento de muchos temas. En este pelotazo, todo cuadra a la perfección: armonía, teclados, arreglos, guitarra, estribillo y mucha laca. 

4. Flying high again

La polémica letra en la que Ozzy invita al personal a drogarse (it’s something I enjoy/Fly high again). Interpretación soberbia del loco y una no menos genial guitarra. Tommy Aldrige a la batería lo borda. Uno de mis solos favoritos de Rhoads. 

 

3. Hellraiser

Lemmy, Zakk y Ozzy componiendo juntos. Una obra maestra. 

 

2. Mr. Crowley

Un minuto de introducción sublime y una de las más grandes canciones de los ochenta. Melodía, letra, interpretación de todos los músicos (qué teclado) y en perfecta conjunción el mago Randy tirando solo tras solo. 

1. Crazy train

No puedo ser objetivo con este tema, uno de mis favoritos ever forever. Tan solo por el riff inicial ya merece la pena tener el Blizzard of Ozz. La definición de una canción heavy rock. 

Invitando a Ozzy

Ozzy Osbourne

Invitando a Ozzy

Uno de los más carismáticos personajes del mundo del rock, Ozzy Osbourne, ha parido un sin fin de álbumes legendarios, tanto en su carrera en solitario como en su periplo con Black Sabbath. Sin embargo, Ozzy también ha participado con amigos o enemigos en diversas aventuras musicales. De todas sus colaboraciones, aquí dejo una pequeña selección, delicatessen para paladares ambiguos, porque lo mismo se marca una balada con Lemmy como se lanza al industrial rock con Rob Zombie. Siempre fiel a su estilo, disfrutadlo.

Motorhead + Ozzy – I ain’t no nice guy

Las colaboraciones entre Lemmy y Ozzy son muy variadas. La más importante cuando Lemmy participó en la composición del álbum No more tears de Ozzy. No te puedes perder Hellraiser, por favor. En el disco de Motorhead de 1992 March or die aparece este curioso dueto. Dicen que no son chicos majos… ¡quién lo duda!

 

Lita Ford + Ozzy – Close my eyes forever

El álbum más comercial de la superhembra Lita Ford incluía este dueto con Mr. Madman. Imperdible.

 

Slash + Ozzy – Crucify the dead

Ozzy escribiendo sobre la relación de Slash con Axl. Buen tema que apareció en 2010 como sencillo y se incluyó en el álbum Slash.

 

Rob Zombi + Ozzy – Iron head

Tema al estilo de Rob en el que su buen amigo Ozzy participa. Apareció en la banda sonora de El Rey Escorpión en el 2002 y en el álbum de Rob titulado The sinister urge un año antes.

 

Gary Moore + Ozzy – Led clones

Apareció en el álbum de 1989 de Gary Moore titulado After the war. Un tema irónico sobre los grupos que copia(ba)n a Led Zeppelin (Led clones) como Kingdom Come o Great White. Lo curioso es que el propio riff suena a Zep que atufa.

 

Iommi + Ozzy – Who’s fooling who

En el año 2000 Iommi se marcó un discazo lleno de invitados. En uno de los temas apareció Ozzy como cantante y compositor y todos soñamos con la reunión. Bill Ward toca la batería. Casi nada. Trece años hemos tenido que esperar.

 

Si quieres la relación completa de colaboraciones y duetos, pincha aquí.

4.  

Skid Row – New World Rebellion, chapter One

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Skid Row – United World Rebellion, Chapter One

Hoy en día en que el formato “disco” tal como lo hemos conocido durante tantos años comienza a no tener valor comercial los grupos de rock se adaptan como pueden. Una buena forma es poner al alcance de los fans EPs, como hace Skid Row, o como ya hiciera Down, por ejemplo. Este United World Rebellion (chapter one) contiene cinco buenas canciones como ¿adelanto? a un álbum completo o simplemente otra razón para salir de gira.

De cualquier manera, he de reconocer que este Chapter One tiene tralla de la buena. En mi opinión, lo mejorcito de la era postBach. Johnny Solinger hace un trabajo tremendo, muy personal, aunque manteniendo cierto deje al rubio en ocasiones. Pero, sin duda, quienes se llevan el primer premio son Snake Sabo y Scotti Hill, especialmente en Let’s go. Tremendo conjunto de riffs y punteos en menos de tres minutos.

Skid Row – Let’s go

La obra comienza con King of Demonition de manera tremenda. Rachel Bolan (bajista) y Rob Hammersmith (batera) demuestran una pegada tremenda. Sobre ellos la pareja de guitarras y Solinger redondean un tema de hard rock con incrustaciones Slave to the grind.

Skid Row – Kings of Demonition

No falta la balada, de título It’s killing me, que, si bien no trae ninguna sorpresa, mezcla con acierto acústicas y eléctricas y deja un buen hueco al lucimiento de Solinger, quizá su interpretación más personal. Siguen otras dos rudezas. La primera, Get up, tiene un ritmo y un sonido más moderno y basa su mérito en el combo rítmico y en un estribillo muy simple. El EP se cierra con Stitches y una vuelta a sonidos añejos. Buen rocanrol, bien estructurado, todo correcto pero quizá falta de un poco de enganche.

Skid Row – Stitches

Una vuelta agradable de esta pandilla de roqueros. Quizá merezca la pena revisarlos en directo.

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath – 1973

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath – 1973

El riff del tema Sabbath bloody sabbath abrió las ventanas de la inspiración en el castillo de Clearwell, en un bosque apartado cerca de Gloucestershire, donde la banda se retiró en busca de tranquilidad y, bueno, controlar un poco sus propios excesos. Pero la verdad es que el frasco estaba vacío y las ideas no fluían. Casi perdida la esperanza, Iommy apareció una mañana con la línea básica de la canción y al final del día la tenían terminada. En los siguientes días surgieron otro puñado de canciones que acabaron conformando este quinto álbum de la banda.

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath

 

Grabaron el disco en Londres ayudados por el ingeniero Mike Butcher y producidos por ellos mismos (sobre todo por Iommi) en los estudios Morgan. Se publicó en diciembre de 1973 y debutó en el número 4 de ventas en el Reino Unido. En Estados Unidos alcanzó el puesto número 11. Se pegaron un pedazo de gira que culminó con un concierto ante más de 200.000 personas en California. La portada y contraportada las realizó Drew Struzan y muestran las dos caras de una moneda: el moribundo rodeado de su familia y el que está a punto de ser arrastrado por el mismo demonio.

La canción título, que abre, presenta el nombrado riff como una bofetada: ahí lo deja Tony fluyendo para que Bill Ward y Geezer se recreen y luzcan. Ozzy no hace más que reventarnos con una excelente interpretación. Otra con un riff demoledor titulada A national acrobat continúa con la fiesta heavy para dar paso a una melódica composición titulada Fluff en la que Iommi y Geezer son los únicos intérpretes. Sencilla pero efectiva. Uno de mis favoritos cierra la vieja cara A del vinilo. Lo que hace Ward en Sabra Cadabra es una bestialidad. En realidad, el tema entero es una bestialidad. El piano que mete Rick Wakeman, la línea melódica, el riff de guitarra… ¡una gozada heavy!

 Black Sabbath – Sabra cadabra

 

Killing yourself to live contiene una letra impactante en la que Ozzy restriega a los críticos de la banda que se están matando cada día por vivir, que tal vez Sabbath no son los equivocados, si no ellos. La música pasa por ser una de las más fuertes del álbum, con Iommi moviéndose constantemente y un acompañamiento de bajo y batería soberbio. Me encanta el final.

Black Sabbath – Killing yourself to live

 

Who are you pasa por ser la primera composición en solitario de Ozzy, luego arreglada por toda la banda. Una gran interpretación del Madman arropado por toda la banda, incluyendo un estupendo pasaje intermedio con melotrón y efectos sonoros incluidos. Por contra,  Looking for today tiene un ritmo más desenfrenado, una melodía fresca en la que se oye hasta una flauta y a la banda dando palmas. La superposición de capas hace que el tema tenga un trasfondo grueso y formal.

Black Sabbath – Spiral architect

 

Spiral architect es otra excelente canción para finalizar el disco. Un riff casi circular de Iommi y otra muestra de virtuosismo por parte de Ward. El arreglo de cuerda no está metido con calzador, como en otras ocasiones: viste la canción, hace que crezca. Ozzy perturba con su manera de interpretar mientras que el trabajo percusivo le adorna. 

En conclusión, uno de esos álbumes de Sabbath que raramente ponemos entre nuestros favoritos pero que contienen toda la esencia de la banda y, si me apuras, un poquito más. Justo a partir de este quinto, la música empezó a verse realmente afectada por los abusos de sustancias y las malas relaciones entre los músicos. Una pena, pero qué gloria recuperar joyas como esta.