Tom Petty & The Heartbreakers – Into the great wide open – 1991

No se puede dudar que la conexión Tom Petty – Jeff Lynne dio grandes frutos. Entre ellos, este maravilloso Into the great wide open, de producción perfecta (a veces demasiado) y de escucha sencilla. Doce canciones que han sido pasto de la crítica en muchas ocasiones al compararlo con sus «grandes» obras o el propio Full moon fever que Petty y Lynne pergeñaran un par de años antes. A mí me parece de sus discos más apetecibles, un disco completo, bien empacado y con acertadas composiciones, donde la banda luce un buen nivel.

Además de Tom Petty, a la voz y las guitarras, y el propio Jeff Lynne metiendo de todo (teclados, guitarras, percusión, bajo, lo que sea), contó con The Heartbreakers: Mike Campbell a la guitarra y al bajo, Stan Lynch a la percusión y Benmort Tench a las teclas (y el acordeón). El disco lo produjeron a pachas Lynne, Petty y Campbell en los estudios Rumbo Recorders de California. El artwork corrió a cargo de Tiny Bouchet y los Awes Brass Ring Circus Studios. La portada es un detalle de la obra Landscape de Jan Matulka.

La mayoría de los temas los componen Petty y Lynne y se enmarcan en un estilo similar al de obras anteriores, un poco mezcla de los Heartbreakers con ramalazos de los últimos ELO y capas de guitarras y teclados y voces dobladas para las armonías. Salvo Out in the cold, más rápida, más aguerrida en la voz, todos los temas tienen un particular sonido pop-rock. Into the great wide open contiene enormes arreglos, un gran estribillo y una interpretación casi perfecta de la banda. Learning to fly, desde su sencilla y efectista letra («I’m learning to fly buy I ain’t got wings/Coming down is the hardest thing») hasta su pegadiza melodía, se convierte en un tema imprescindible en la carrera de Petty. The dark of the sun contiene otra estructura marca de esta pareja, de apariencia simple pero de profunda construcción, rock de primera línea. Los acordes de apertura de All the wrong reasons son grandes.

Por otro lado, Petty firma solito cuatro temas: Kings highwayYou and I will meet againToo good to be true y Two gunslingers. No son temas menores, ni mucho menos, y, sobre todo el primero, más rítmico, contiene un buen trabajo de batería y una guitarra estupenda.

Y Mike Campbell mete mano en la composición de dos de mis favoritos: All or nothin’ y Makin some noise. Las mejores guitarras las encontramos en estas dos, sin duda, más aguerridas (dentro del universo Heartbreakers, claro). La interpretación vocal de Tom es fantástica en All or nothin’.

En definitiva, un disco que no alcanzará a sus grandes pelotazos pero que no se arruga ante ellos. De hecho, la banda volvía una y otra vez en los directos a distintas versiones de canciones contenidas en Into the great wide open. A disfrutarlo.

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