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Tom Petty & The Heartbreakers – Hard Promises – 1981

El tercer álbum del de Florida, Damn the torpedos (1979), le había llevado al éxito, a codearse con lo más granado del mundillo musical, a la portada de The Rolling Stones y a ser una cara conocida. Sus canciones empezaban a calar en un mercado nacional cambiante tras una crisis, la del petróleo y la construcción, que dejó decepción y bolsillos y corazones agujereados. Tom y sus colegas del instituto, encajados en el apodo de The Heartbreakers, junto con el mismo productor del éxito, Jimmy Iovine, se metieron en los mismos estudios Sound City y Cherokee de Hollywood para repetir el mismo éxito. ¿Qué podía salir mal? Pues casi todo. No fue una producción fácil. 

Primero tuvieron problemas con dos de sus músicos: el baterista Stan Lynch y el bajista Ron Blair. Stan no era del gusto de Iovine y discutían a todas horas. De hecho, se trajo a baterías de fuera para probar, encontrar el tempo, el ritmo, la toma perfecta. Algunas canciones tenían hasta cuarenta tomas de batería, todas distintas. Al final, casi todo el trabajo volvió a caer en las baquetas de Lynch, a quién más terco. En el álbum se acredita en la percusión también a Phil Jones. Y es que hay de todo: caja china, pandereta, timbales y hasta una marimba puede que suene por ahí. El bajista Blair tenía otro problema distinto; empezaba a distanciarse de sus colegas, no se sentía parte del mundo «Heartbreaker» y su éxito. Comenzó a ser sustituido durante las grabaciones. El propio Tom o Mike Campbell agarraban el bajo y Duck Dunn está acreditado en una de las canciones. Poco después de estas sesiones Ron recibió la carta de despido, esperada por su parte, y puso rumbo a una nueva vida, montando un negocio de surf y ropa de baño en primera línea de playa.

Nos quedan los dos triunfadores. Mike Campbell comenzó a sentirse más poderoso en la toma de decisiones, empezaba a ser la mano derecha del jefe, la «otra voz». Tres de sus composiciones, además, acabaron en este disco. Sus guitarras cobraban protagonismo. Benmont Tench dio otro paso al frente y con el piano y el Hammond, principalmente, rellenó las exquisitas melodías de las canciones, dio empaque y brillantez a este Hard promises.

La grabación se extendió varios meses buscando ese sonido definitivo. No querían una copia de su éxito anterior. ¿Acaso The Beatles grabaron dos veces Rubber soul? La obsesión de Iovine por el ritmo y la percusión y el afán perfeccionista de Petty se transformaron en docenas de tomas para cada canción, en horas decidiendo la mejor toma y en más horas rellenando y adornando cada corte. Tanto es así, que Hard promises debe escucharse con auriculares para apreciar los muchos detalles que esconde, a veces sutiles, a veces definitivos.

Tanta paja mental llevó a cierta hartura en la banda. Sin embargo, lograr la versión final de The waiting o You can still change your mind les puso una sonrisa enorme: lo tenían. Y ese impulso les llevó un pasito más arriba. Petty había compuesto letras excelentes sobre melodías muy cuidadas, comenzaba a crear personajes con los que el público se identificaría, con problemas muy cercanos a ellos. 

Y en medio de todo esto aparece Stevie Nicks. Por aquel entonces era pareja sentimental del productor, vivía en su casa. Iovine comenzó a trabajar en el disco en solitario de la cantante de Fleetwood Mac, que acabaría titulándose Bella Dona (1981), y qué mejor que contar con el amigo Tom para componer algún cantecito. El bueno de Petty se marcó en un rato una letra sobre una melodía que venía escuchando en su cabeza desde días antes, un tema que acabó titulándose Insider. Tal era la cercanía que Tom sentía con ello que no dejó a Iovine y a Nicks que la utilizaran, para, después, grabarlo él con su banda en este Hard promises. De este modo comenzó la colaboración a tres bandas, trío artístico: Nicks cantó en el álbum de The Heartbreakers y estos se apalancaron en Bella Dona: Petty y Campbell cedieron el mayor éxito del disco, Stop draggin’ my heart around, y la banda tocó por aquí y por allí. De hecho, Tench participa en la composición de otro corte y sus teclas suenan en casi todas las canciones. En cierto modo nuestros protagonistas grabaron disco y medio al mismo tiempo.

Con todo esto, el álbum terminado, la promoción preparada, surgió el conflicto del dinero. La compañía MCA creía que tenía un superventas y quiso estrujar más la vaca subiendo el precio. Lo normal entonces es que las novedades se marcaran a 8,98$ salvo que tuvieran precio de «estrellas» y salían a 9,98$. Y esto hizo MCA. Al pobretón que Petty llevaba dentro le pareció una estafa a su público y peleó para que no fuera así. De hecho, propuso llamar al disco Eight Ninety-Eight. Al final cedió la compañía. La portada es una fotografía en blanco y negro de Joel Bernstein pintada por Bennet Hall. Como curiosidad, en el plástico alrededor de la galleta central se lee «We love you JL». Las primeras ediciones tenían este mensaje en honor a John Lennon, fallecido mientras grababan Hard promises.

¿Y el resultado final? Uno de los álbumes más inspirados de Tom Petty & The Heartbreakers, donde el intenso rock seventies se mezcla con melodías power pop y guiños a The Beatles, The Rolling Stones, Bruce Springsteen, Bob Dylan o The Who. Las guitarras suenan limpias pero agresivas cuando la canción lo requiere. Las armonías, los arreglos, la pericia técnica y la entrega en diversos registros del cantante engrandecen unas composiciones muy inspiradas. Uno de sus imprescindibles.

Comienza la obra con el primer single, la canción destinada a romper las listas de ventas y que llegó al número 19, The waiting, luminosa historia amor «Yeah, I’ve never known nothin’ quite like this» tras una vida de relaciones azarosas «I might have chased a couple women around/all it ever got me was down» hasta alcanzar el amor correspondido «you’re the only one that’s ever known how/to make me wanna live like I wanna live now». Brillante riff de guitarra y un buen solo, breve como todos. Campbell compone en A woman in love (it’s not me), segundo single, tema melodioso que combina una estrofa (semi)acústica con un estribillo y una parte instrumental más ruidosa. Buena percusión, buen Hammond, en la queja del que es abandonado y no entiende muy bien el porqué «I don’t understand the world today/I don’t understand what she needed/I gave her everything she threw it all away». Mike y Tom comparten composición también en Nightwatchman que con un riff roquero, buena capa de guitarrazos y cierto toque agresivo en la voz, desgrana la vida de un currante, como tantos, vigilante nocturno en este caso, que siente perder su tiempo «This ain’t no job for a man like me/I got potential, I could be just what you need» turno tras turno y que considera que su vida vale más que el salario mínimo. El tercer single fue Something big, con cierto aire sureño, tremendo el órgano, narra un ligue de domingo por la noche, un amor pasajero tras el que olvidarse de todo a la mañana siguiente: «and one said I know I’ve seen his face/I wonder who he is?». La cara B se cierra al ritmo de Kings Road, de mis favoritas, con su aparente sencillez y una letra desenfadada sobre el chico nuevo en la oficina del rocanrol «I’m a new world boy on the old Kings Road».

Otra de mis favoritas abre la cara B. Letting you go me parece de una brillantez obvia, tanto por la letra como por la melodía y los arreglos, pero, sobre todo, por el trabajo de producción, dotando a cada momento de su carga musical adecuada. El órgano en la estrofa, la guitarra en el estribillo, ambas al unísono en la coda final, la percusión enriqueciendo el conjunto. El rocanrol vuelve con A thing about you «Lovers hold each other tight/whisper in their anxious ears» de gran estribillo y buen solo, una canción para dar un par de botes antes de la golosina de esta lado del disco, Insider. Puede traducirse como «infiltrado» o «enterado» o «persona que trabaja dentro» (como un empleado interno) y para Petty en esta canción es el que se queda encerrado en una relación «I’m an insider, I been burned by the fire/and I’ve had to live with some hard promises/I’ve crawled through the briars». La voz de Stevie Nicks armoniza a la perfección con la de Tom, hermosa mezcla de la bella de Arizona y el bello de Florida. El arreglo de Tench suena fantástico. Otro rocanrol para animar el cotarro, de nuevo con cierto lustre de las originarias tierras del sur, canta a un tipo malvado, The criminal kind; aunque tiene un buen solo, un pedal steel le hubiera quedado de impresión. Eso pasa en algunas partes del disco, mi corazón hard&heavy echa en falta un poco de desfase, un solaco Tench-Campbell o una pequeña jam que llenara de balas la perfección sonora de Hard promises. Cerramos con la última composición de Mike, la balada You can still change your mind y su mensaje optimista: «If you can change your mind/you can change your feeling» no esperes que ocurra, no sufras por no conseguirlo, no dejes que tu cabeza enloquezca, porque si puedes pensar de manera diferente puedes dejar de sufrir «listen to me darling, oh you don’t have to wait».

Alcanzó el top 5 en las listas de ventas de Estados Unidos y el número 32 en las británicas. Curiosamente, fue un éxito en Oceanía (con un número uno en Nueva Zelanda y Australia) y Canadá.

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Canciones que empiezan con una cuenta atrás (o adelante).

Efectivamente. Con cualquier cosa hacemos una lista de canciones. ¿De verdad no te has parado a pensar en la cantidad de temas que comienzan con una voz, más o menos audible, realizando una cuenta? One-two-three o tres-dos-uno… y al lío. Este recurso, habitual para hacer que toda la banda entre a la vez en un directo o en una toma, da apariencia de grabación orgánica, de «ahí estamos todos en tu altavoz machacando los instrumentos ahora mismo para ti». Y con ese rollo muchas de estas canciones fueron las primeras de un disco o de una cara de vinilo.

La lista ha quedado muy jugosa. Dale al play y disfruta.

Bad Company – Can’t get enough

«One… two… one, two, three» y comienza uno de los discos emblemáticos del hard rock de la primera mitad de los setenta, el debut Bad Company (1974).

The Beatles – I saw her standing there

«One, two, three, ¡four!» y a darle caña a este rock de amor con una adolescente «How could I dance with another/when I saw her standing there?». Arrancaba así el primer largo de la banda, Please please me, editado en 1963.

Rare Earth – I just want to celebrate

«One, two, three, four» y a marcar un ritmo pegajoso en esta canción de celebración de la vida hedonista: «I just want to celebrate another day of life». Cerró la cara A del vinilo One world (1971) y fue el primer single de dicho álbum.

The Who – Slip kid

Comienza Keith Moon con su batería, marca «one… two… one, two, three» y entra la banda en este fantástico tema que grabaron para abrir The Who by numbers (1975).

Rush – Animate

Abría Neil Peart el álbum Counterparts (1993) con «one… one, two» para guiarnos por uno de sus mejores trabajos. «Goddess in my garden/Sister in my soul/Angel in my armor/Actress in my role».

Barricada – Objetivo a rendir

«Un, dos, tres, ¡fuego!» gritaba Enrique Villareal «El Drogas» al comienzo de esta canción dedicada a los desesperados: «Para ti no es aventura/ Intentar salir de aquí/Pues esta calculado/Que seas vapuleado/Objetivo a rendir». Abría la cara B del álbum Pasión por el ruido (1989).

Tom Petty & The Heartbreakers – You got lucky

«One…» y se intuye el gesto, el ademán de conteo para comenzar con el primer golpe a tempo todo el mundo. Compuesto por Mick Campbell y el jefe Petty, fue segundo corte del álbum de 1982 Long after dark.

James Brown – Get up (I feel like been a) sex machine

Tras una presentación con público de fondo, «one, two, three, four» y a darle caña al cuerpo con uno de los más emblemáticos cortes de James Brown. ¿Alguien se resiste al ritmazo de la máquina sexual? Se grabó como single en 1970 y abrió el álbum Sex machine del mismo año en una versión de más de diez minutos. Shace your money maker…

J.J. Cale – Crazy mama

Más comedido «one, two, three, four» y metido en una tonada country con un hermoso slide, J. J. Cale se rinde a la mujer que regresa a su vida. Abría la cara B de otro imprescindible, el Naturally de 1971.

U2 – Vertigo

En «perfecto» español comienza Bono «un, dos, tres… catorce» sobre la introducción instrumental de esta canción, single y espectacular vídeo del How to dismantle an atomic bomb (2004).

Foo Fighters – Wheels

Un alargado «one, two, three, four» da paso a una de las dos canciones que fueron novedad en el recopilatorio Greatest hits (2009). La canción fue compuesta en memoria de un amigo fallecido de Dave Grohl.

Manfred Mann – 5-4-3-2-1

Y para terminar, la reina del conteo. No solo comienza con un «five, four, three, two, one», si no que la letra de la canción, casi en exclusiva, es esa. Se editó como single en 1964 junto al tema Cock-A-Hup. «Uh-uh, it was the Manfred’s»

Interesante colección de canciones, diversas y dispersas. Hay muchas esparcidas por el cosmos sonoro: ¿nos confiesas cuál has escuchado últimamente?

Tom Petty & The Heartbreakers – Into the great wide open – 1991

No se puede dudar que la conexión Tom Petty – Jeff Lynne dio grandes frutos. Entre ellos, este maravilloso Into the great wide open, de producción perfecta (a veces demasiado) y de escucha sencilla. Doce canciones que han sido pasto de la crítica en muchas ocasiones al compararlo con sus «grandes» obras o el propio Full moon fever que Petty y Lynne pergeñaran un par de años antes. A mí me parece de sus discos más apetecibles, un disco completo, bien empacado y con acertadas composiciones, donde la banda luce un buen nivel.

Además de Tom Petty, a la voz y las guitarras, y el propio Jeff Lynne metiendo de todo (teclados, guitarras, percusión, bajo, lo que sea), contó con The Heartbreakers: Mike Campbell a la guitarra y al bajo, Stan Lynch a la percusión y Benmort Tench a las teclas (y el acordeón). El disco lo produjeron a pachas Lynne, Petty y Campbell en los estudios Rumbo Recorders de California. El artwork corrió a cargo de Tiny Bouchet y los Awes Brass Ring Circus Studios. La portada es un detalle de la obra Landscape de Jan Matulka.

La mayoría de los temas los componen Petty y Lynne y se enmarcan en un estilo similar al de obras anteriores, un poco mezcla de los Heartbreakers con ramalazos de los últimos ELO y capas de guitarras y teclados y voces dobladas para las armonías. Salvo Out in the cold, más rápida, más aguerrida en la voz, todos los temas tienen un particular sonido pop-rock. Into the great wide open contiene enormes arreglos, un gran estribillo y una interpretación casi perfecta de la banda. Learning to fly, desde su sencilla y efectista letra («I’m learning to fly buy I ain’t got wings/Coming down is the hardest thing») hasta su pegadiza melodía, se convierte en un tema imprescindible en la carrera de Petty. The dark of the sun contiene otra estructura marca de esta pareja, de apariencia simple pero de profunda construcción, rock de primera línea. Los acordes de apertura de All the wrong reasons son grandes.

Por otro lado, Petty firma solito cuatro temas: Kings highwayYou and I will meet againToo good to be true y Two gunslingers. No son temas menores, ni mucho menos, y, sobre todo el primero, más rítmico, contiene un buen trabajo de batería y una guitarra estupenda.

Y Mike Campbell mete mano en la composición de dos de mis favoritos: All or nothin’ y Makin some noise. Las mejores guitarras las encontramos en estas dos, sin duda, más aguerridas (dentro del universo Heartbreakers, claro). La interpretación vocal de Tom es fantástica en All or nothin’.

En definitiva, un disco que no alcanzará a sus grandes pelotazos pero que no se arruga ante ellos. De hecho, la banda volvía una y otra vez en los directos a distintas versiones de canciones contenidas en Into the great wide open. A disfrutarlo.

Tom Petty and The Heartbreakers – She’s the one – 1996

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Tom Petty and The Heartbreakers – She’s the one – 1996

Tom Petty, en el verano de 1996,  editó esta banda sonora como soporte de la película She’s the one dirigida y escrita por Edward Burns. El propio compositor despotrica de este trabajo y confiesa que la hizo un poco por obligación y un poco por el mal momento personal y económico por el que pasaba. Básicamente, compuso un par de canciones, eligió un par de temas para versionerar y los descartes de Wildflowers y se metió en el estudio. Pues Tom, amigo, te quedó un refrito muy entretenido, no uno de tus grandes discos pero sí de los más agradables de escuchar: inspirado, bien acabado, con buenas guitarras y una interpretación de la banda de nivel. No desperdiciarás tu tiempo si te la empapas enterita. Además, funciona estupendamente como álbum, más allá de sus referencias a una (floja) película.

Tom Petty y sus Heartbreakers suenan ligeros,  como banda bien empacada, pero  nada de complicaciones. Temas sencillos, un par de canciones excelentes, algún pasaje instrumental, aunque con ciertos momentos de inconsistencia; si hubiera descartado tres o cuatro cortes el disco habría ganado. Por momentos se acerca al Dylan eléctrico en demasía y en ocasiones se copia a sí mismo, pero, vaya, una banda sonora permite ciertas licencias al artista.

Lo mejor del álbum está al principio. La grandiosa Walls (Circus), una lograda canción pop con un acertado arreglo vocal. El rock casi acerado de Zero from outer space con sello Heartbreakers. Climb that hill tiene un toque especial a pesar de un estribillo simplón y una evolución contenida. Benmont Tench y Mike Campbell se llevan el premio en Grew up fast («we grew up smashed/and we grew up alone»). Las soberbia versión de Change the locks (de Lucinda Williams) con su crescendo resulta muy acertada,  igual que Asshole de Beck, calmada, suave. Para el final reservamos Supernatural radio, emotiva, inspirada y el pop aseado de Hope you never, temas bien acabados, como  Walls (Nº 3).

Producido por el propio Petty junto a Rick Rubin y Mike Campbell, cuenta con numerosos invitados: Ringo Starr, Carl Wilson o Lindsey Buckingam entre otros. La banda que arropa a Tom (quien canta y toca guitarras, armónica, piano, lo de siempre) la conformaron Mike Campbell a las guitarras, Curt Bisquera a la batería, Benmont Tench a las teclas y Howie Epstein al bajo.

Una banda sonora a recuperar, especialmente si eres fan de Petty y los sonidos americanos.

La banda sonora en completa puedes escucharla en este enlace.