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Band of brothers (1): hermanos del rock

Un repaso a la curiosa relación de hermanos musicales a lo largo de la larga Historia del Rock.

Los Porcaro

Tres hermanos que, en la foto, posan sonrientes junto a un padre, suponemos, orgulloso del legado musical de sus chiquillos. La fama de estos tipos radica en su contribución al éxito de Toto, y a todo lo que a partir de entonces consiguieron. Jeff (batería) y Steve (teclista) formaron parte de Toto desde sus inicios en 1976 y Mike (bajista) se sumó en 1982 tras el abandono de David Hungate. Los tres permanecieron unidos en la banda hasta 1987, cuando Steve decidió tomarse un tiempo libre. Jeff falleció en 1992 y Mike en el 2015. A Steve le podéis aún invitar a cenar. Tocan juntos en Isolation (1984) y Fahrenheit (1986). El más aclamado fue Jeff: tocó en Thriller con Michael Jackson, con David Gilmore (sonó como miembro de Pink Floyd), Eric Clapton, Dire Straits o Bruce Springsteen (Human touch). Mike permaneció fiel a la banda hasta que en 2007 una esclerosis lateral amiotrófica le obligó a dejar la música; falleció mientras dormía. El último hermano, Steve, lanzó un disco en 2016 titulado Someday/somehow con viejas y nuevas canciones e incluyendo contribuciones de sus dos hermanos.

Los DeLeo

Dean y Robert DeLeo, guitarrista y bajista respectivamente, formaron una banda llamada Mighty Joe Young a finales de los ochenta. Después de un puñado de conciertos consiguieron un contrato con Atlantic Records, se renombraron Stone Temple Pilots y grabaron en 1992 uno de los discos más vendidos de la época, Core, junto al cantante Scott Weitland y el batería Eric Krethz. El conjunto de los cinco títulos bajo el paraguas de Stone Temple Pilots suma más de 40 millones de copias en todo el mundo. En 1997 editaron un álbum llamándose Talk Show; básicamente sustituyeron a Weitland, pasado con sus adicciones. El poco éxito relativo del experimento les llevó a intentarlo de nuevo con Weitland, pero en 2002 rompieron definitivamente con él y formaron Army of Anyone junto al cantante Richar Patrick (Filter) y Ray Luzier (Korn, David Lee Roth); aunque editaron dos singles de cierto éxito (Goodbye, Father figure) y un álbum con buenas críticas, en 2007 volvieron a reunirse en el seno de Stone Temple Pilot y hasta el día de hoy. Dos de los cantantes de la formación han fallecido: Scott Weitland en 2015 y Chester Bennington en 2017. Actualmente siguen en la brecha con la banda materna y Jeff Gutt a la voz (cuídate Jeff). Robert comparte su tiempo como músico de Hollywood Vampires (con Alice Cooper, Joe Perry y Johnny Deep). Han hecho algunos pinitos como productores (Alien Aint Farm) con poco éxito.

Los Shulman

Otro trío curioso de músicos multi-instrumentistas, conocidos como “los tres mosqueteros del prog” por su obra en Gentle Giant. Phil, Derek y Ray comenzaron sus pinitos musicales a mitad de los sesenta formando distintas bandas que derivaron en Simon Dupree and the Big Sound. Grabaron un álbum (Without reservations, 1967) y diversos singles (recopilados en Part of my past) con los que lograron cierta notoriedad: entraron en las listas de ventas del Reino Unido (Kites alcanzó el puesto 9), aparecieron en programas musicales como Top of The Pop y recibieron cierta atención mediática. Sin embargo, decidieron cambiar de registro, al parecer cansados de “la superficialidad” de la música pop que practicaban y por sentirse un one hit wonder. En 1969 nació Gentle Giant, banda que mantuvieron activa hasta 1980, aunque Phil se desmarcó en 1973 tras cuatro discos desapareciendo del panorama. La complejidad de su propuesta excede este homenaje, pero recomendamos escuchar Octopus (72), Three friends (72), In a glass house (73) o Acquiring the taste (71) para entender lo enormes que eran estos tipos como músicos. Derek se convirtió en un importante ejecutivo: durante los años ochenta, para Polygram, fichó a gente como Bon Jovi, Cinderella o Kingdom Come; se pasó a ATCO y puso en primera línea a Dream Theater y Pantera y relanzó a AC/DC; fue después presidente de Roadrunner Records dando paso a gente como Slipknot o Nickelback. ¿Cuántos millones de discos suma esto? Ray, más modesto, trabajó como productor y compositor (en especial de música para videojuegos). Ahí en la foto los tenéis hace apenas unos meses.

Toto – Hydra – 1979

El modo en que adoramos (u odiamos) algunos discos sigue sorprendiéndome. De toda la discografía de Toto este Hydra me parece el mejor. Y no porque estén las mejores canciones o los singles más bombásticos, que no están, si no porque lo considero un ambicioso trabajo de composición y ejecución a cargo de músicos excelentes en cada uno de sus instrumentos. Y con tres cantantes nada menos. 

Hydra fue el segundo largo de Toto, después del mega éxito de su debut homónimo, y la banda, en especial el teclista, cantante y principal compositor David Paich, quiso construir un universo sónico propio, con influencias del progresivo, el soul e, incluso, la música electrónica. La mezcla de voces del propio Paich, Bobby Kimball y Steve Lukather (guitarrista) permite registros muy diversos, con un halo pop en ocasiones y más roquero en otras. Junto a ellos, el bajista David Hungate y los Porcaro: Steve (teclista) y Jeff (batería). Bandaza.

Comienza el disco con una dupla curiosa y mágica: Hydra y St. George and the dragon. Dupla porque cuentan historias paralelas, como un misterioso y bizarro triángulo amoroso con una bestia, un caballero y una dama por la que competir: ¿eres la bestia posesiva o el caballero rescatador? En Hydra la perspectiva es la de la bestia, el dragón que posee a la dama y lanza al joven escaleras abajo de un golpe. Siente minutos de rock/pop progresivo donde Lukather hace un fantástico trabajo y la parte central con el teclado de Paich como protagonista nos lleva al final dramático. El tema se estira hasta el comienzo de St. George and the dragon, con un alegre piano (recuerda mucho a su debut), donde el enamorado se dirige tanto al dragón como a su amada. Un single de manual, con dos buenos solos de guitarra. Ambas historias, para más diferencia, cuentan con distintos cantantes principales; en la primera se encarga Paich de la voz principal y en la segunda Kimball.

Tras esta aventura, viajamos al futuro con 99, con un ritmo funky, basada en la melodía del piano y con una línea de bajo fantástica; la letra es algo extraña, de cualquier modo. Los solos de ambos “Steve” adornan la canción, el primero con un toque más electrónico, de Porcaro, y el segundo, de Lukather, quien también canta, con un toque jazzero. La cara A termina con Lorraine, pegadizo rock atmosférico que comienza lento para después acelerarse en el estribillo. La voz dulce de Paich nos arropa en este viaje a Francia para recuperar a la bella Lorraine.

A estas alturas se hace patente que la presencia de dos teclistas permite crear un entramado musical complejo, pero no denso, donde todos los músicos tienen su parte de protagonismo. La mezcla de voces solistas funciona al permitir no solo diferentes registros sonoros, si no distintas orientaciones en la narrativa de las canciones sin que se resienta la credibilidad de las historias.

La cara B presenta cuatro cortes bien distintos, aunque cercanos al hard rock de finales de los setenta, con toques AOR y mucha melodía. El primero, un rock de letra algo estúpida, se titula All us boys y avisa a las mamás que los muchachos están en la ciudad dispuestos a enseñar a sus niñas lo que es bueno para después salir por patas (“blow your minds and leave hot tires behind”). Esta vez Paich se pone duro; el estribillo resulta muy pegajoso, y, en general, los arreglos y las líneas melódicas del tema. La terna final la canta Kimball. En Mama vuelven al toque jazz con otro gran bajo, fantástica batería y (quizá) la mejor interpretación vocal, intensa pero no desmesurada, con tensión. La canción más hard roquera es White sister, con esa línea intensa, gran puente-estribillo y un solo rápido de Lukather; podría haber formado parte de su debut sin problemas. Y el cierre con una breve y sencilla balada, A secret love, donde se nota más que en otras partes del disco la influencia “electrónica”. 

La banda produjo el disco con Reggie Fisher y Tom Knox y aunque vendió bien (fue rápidamente disco de oro y lleva ya un milloncejo de copias despachadas) la compañía y la banda consideraron volver a hacer música más del estilo de su debut. En pocos años, y tras un dubitativo Turn back (1981) se harían de oro y platino con IV (1982). Pero, como dijo alguien alguna vez, eso ya es otra historia…