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«La Creedence» en diez versiones.

Creedence Clearwater Revival, Creedence o CCR, dio su primer concierto como tal en enero de 1968; cuatro años después dejaron de grabar y girar. En ese tiempo editaron siete discos que les auparon a los primeros puestos de la música popular estadounidense. Pocos artistas pueden presumir del éxito conseguido por ellos. Su legado ha traspasado los años y hoy en día, en nuestra época de revival, sigue muy vivo. Y nosotros hemos decidido contribuir a perpetuar su música seleccionando diez versiones de otros tantos artistas, cada una diferente de la otra y todas con su punto original.

Como siempre… dale al play.

Clutch – Fortunate son

Una de las más famosas canciones de Willy and the poor boys (1969) cincuenta años después en las manos del particular estilo de Clutch. Ruidosos y fantásticos. Parte de la colección de singles de título Weathermaker Vault Series.

Jeff Healey Band – Run through the jungle

El mágico guitarrista escogió esta para Cover to cover publicado en 1995. Da otro aire con las seis cuerdasal tema, un fantástico solo, nueva vida para este single adelanto del Cosmo’s factory (1970).

Molly Hatchet – Penthouse pauper

Los sureños más salvajes se marcaron esta para su tercer largo de 1980 titulado Beatin’ the odds. Adorables y rudos a la vez. Casi mejor que la original del Bayou Country (1969).

Goo Goo Dolls – Down on the corner

De mis favoritas. Llevan a su terreno este clásico que formara parte de Willy and the poor boys (1969). Lo grabaron para su segundo álbum Jed veinte años después del original. Sube el volumen y baila.

Rival Sons – Long as I can see the light

Editado en 2015 para el Record Store Day, formaba un single de 7″ con el tema Black coffee de Ike & Tina Turner. La personal voz de Jay Buchanan revive el original de Cosmo’s factory (1970).

Ramones – Have you ever seen the rain

¿Y qué decir de esta revisión? Personalísima, se editó en 1993 en su disco de versiones Acid eaters, penúltimo de su carrera. Una de las más famosas del álbum Pendulum (1970).

Status Quo – Proud Mary

Ese rollo Quo con unos vientos al fondo y un coro femenino, qué puede salir mal. Lo grabaron para el recomendable álbum de versiones Don’t stop (1996). Uno de los cortes más populares de Bayou Country (1969).

Gov’t a mule – Effigy

Monumental cover que se marcaron para su The deep end vol. 1 (2001) alargándola más de nueve minutos. La original conformó Willy and the poor boys (1969).

Social Distortion – Up around the bend

¿Una versión de Social Distortion para una película de dibujos animados? Así fue. Formó parte de la banda sonora de la película Free Birds (2013). Quién se lo iba a decir a los Fogerty y compañía cuando la grabaron en 1970 para el Cosmo’s factory.

Foo Fighters – Born on the Bayou

Grabada para el single Resolve del 2005, Dave Grohl hace un trabajo muy bueno a las voces para acercarse a Fogerty. Buen rollo. La original se gravó para Bayou Country (1969).

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Clon Zeppelin: los imitadores de Led Zeppelin

¿Qué mejor homenaje que un tatuaje?

Led Zeppelin son la banda referente universal del hard rock. No digo los mejores, no digo los más. Digo «la banda referencia cuando uno define el hard rock». Un amigo cercano dice que The Beatles son los Led Zeppelin del pop. Y ¡qué curioso! han sido acusados de numerosos plagios, copias e imitaciones. Algunos confirmados en los tribunales y otros arreglados en acuerdos entre las partes. Pero, ¿quién está libre de plagio? Yo no. Robert Plant llamaba a David Coverdale «David Cover» por su costumbre de «copiar» sus canciones. En cualquier caso, aprender de los mejores, extraer su esencia, desbordar tu imaginación sobre esas bases y crear tu propio estilo es el mantra ideal de cualquier músico. Y si no puedes, o no te sale: ¿qué pasa por copiar un poco al maestro? Y, vaya, a veces se nos va la mano con la copia, el productor se despista y la compañía piensa «esto lo vendemos fácil» y nos encontramos canciones, discos o artistas que acaban sonando exactamente igual que el maestro. Y hoy rescatamos algunos discos que, podríamos decir, hunden con fuerza sus raíces en la tierra fértil de Led Zeppelin.

Al respecto, en 1989, Gary Moore compuso para su disco After the war la canción Led clones, que cantó con Ozzy Osbourne, mosqueado por esa falta de carácter de las bandas jóvenes y, en especial, por el mega éxito del debut de Kingdom Come (del que luego hablamos): «You’ve stolen from the houses of the holy/You’ve rolled into the kingdom of the sain».

No son todas, ni pretendemos hacer un «best of» ni nada por el estilo, pero sí traemos a nuestros copistas favoritos: en el estilo medieval, aquellos que escribían una y otra vez las obras de Aristóteles o Platón, dejando su propia marca en cada copia, modificando un poco las frases y los significados para que, en el conjunto, nada cambiara.

Y, como siempre, dale al play...

Wolfmother – Wolfmother (2005)

El estilo vocal de Andew Sockdale hace imposible separar su arte del original, por mucho que, en ocasiones, nada tiene que ver la composición. Sin embargo, se aprovecha un poco de ese parecido en cortes como Woman, Joker and the thief o Mind’s eye (qué buen Hammond, por cierto).

Greta Van Fleet – Anthem of the peaceful army (2018)

Los hermanos Kiszka han sido los últimos en subirse al carro. Con muy buen gusto y ciertos personalismos que se agradecen, por supuesto. La esencia está ahí: The cold wind, When the curtain falls, Lover/leaver o Mountain of the sun. Esa batería y esa voz… Qué buen disco.

Great White – Hooked (1991)

Igual nos valdría el siguiente, Psycho City (1992), aunque este juega en la producción con los sonidos de la época. Los tiburones evolucionaron del heavy rock de sus inicios hacia un hard rock que, en la voz de Jack Russell, acabó recordando enormemente a Ledzep. Grabaron incluso un disco de versiones en 1998 al que titularon Great Zeppelin. En este Hooked (enorme álbum) suenan a los maestros en Call it rock and roll, Congo Square o Desert moon.

Jet – Get born (2003)

Un disco debut demasiado bueno. Se han llevado muchos palos por los claros homenajes a bandas como The Beatles, Iggy Pop o Led Zeppelin. Cuando roquean, quién mejor que Page y compañía: Last chance, Get me outta here, Cold hard bitch o su mega single Are you gonna be my girl, una mezcla de Black dog (Led Zeppelin) y Lust for life (Iggy Pop). El disco funciona muy bien y merece una escucha con los altavoces bien altos.

Kingdom Come – Kingdom Come (1988)

Los responsables de esta colección. Su álbum debut consiguió que muchas personas llamara a las radios de la época preguntando si era un regreso de «los zeppelin». Seguramente, el mejor disco homenaje de esta lista. Desde la inicial Living out of touch, pasando por el single Get it on o la balada What love can be. Consiguieron fama y fortuna y un año después se quitaron la mortaja zeppeliana en un enorme álbum de hard rock titulado In your face.

The White Stripes – White blood cells (2001)

Jack White es el hijo bastardo de Robert Plan y Jimmy Page. No hay otra. A lo largo de su carrera ha rebozado y recreado como nadie su garganta y su guitarra por el catálogo Ledzep, fabricando un inventario personal como pocos en este siglo. Pero, quizá, en White blood cells es más clara su adoración zeppeliana. Canciones como Dead leaves and the dirty ground, Fell in love with a girl o I’m finding it harder to be a gentleman narran esas raíces.

Black Mountain – In the future (2008)

Si en su debut se dejaban arrastrar a las profundidades de la psicodelia y dejaban ese poso hard rock un poco al libre albedrío, en su segundo largo abren con un tema tan Ledzep que asusta, a pesar de esa producción stoner: Stormy high, Angels, la espacial Wucan o Stay free (puro Ledzep III) . Las épicas Tyrant o Bright lights (con sus más de dieciseis minutos) suben un escalón el nivel general del álbum.

Rival Sons – Pressure & time (2011)

La actitud y la técnica vocal de Jay Buchannan hace que muchas canciones de la banda se emparejen con Ledzep, aunque las estructuras a veces no tengan similitud. Sin embargo, este disco, más que ninguno, encaja en esta selección. Escucha Pressure and time, Gypsy heart, Only one, Get mine o All over the road. Canela fina esta gente.

Y si quieres más clonación, dale a la playlist que te proponemos. Hay muchas sorpresas: grupos que se deslizaron con algunos riffs, algunos estribillos o, vaya, algunas historias muy zeppelianas.

Música Moderna: febrero 2019

La intensidad con la que 2019 se llena de estrenos es asombrosa. No da tiempo a escuchar y asimilar todas las novedades. Como, además, somos de carácter perezoso, van pasando por delante tantos como van quedando. Igual no son los mejores, quién sabe, pero son algunos que han sonado reiteradamente por nuestras orejas y han demostrado caber en nuestro buen gusto. En esta ocasión venimos muy metidos en el blues y en el hard rock seventies. Por aquí os dejamos una selección de la música que más nos ha gustado estas últimas semanas.

Dale al play…

Kris Pohlmann – Feel like going home

Si disfrutas con gentuza como Gary Moore, Rory Gallagher o los Status Quo setenteros no dejes de prestar tu oreja a este tipo. Buen guitarrista, voz rasgada pero no carente de técnica y melodía, composiciones muy acertadas y sinceras sobre su vida en la calle (fue un sin hogar una temporada) y su crecimiento como artista. A destacar las más contundentes: Not your only one, So damn easy, Worried mind (la más setentera), Close to you baby (con su sección de vientos) o Love won’t last. El resto de los cortes se mueven en el blues más clásico, con toques roqueros y hermosos solos, tales como Upside down (de lo mejor), Revelations o Volatile skies. Un puntazo del género hoy en día.

Los DelTonos – Fuego

Hay grupos que van ganando adeptos con los años a base de mantener una sólida carrera tanto en estudio como en directo. Y así Los DelTonos llegan a este Fuego (el número catorce de su catálogo) con su innegable líder Hendrik Röver a la cabeza. Y es una gozada sentir el poder de la creación, la necesidad de decir cosas siempre en la boca y las manos de artistas con talento. Trece canciones nombradas con una sola palabra que se mueven entre el rock «de raíces» (léase aquí Led Zeppelin, ZZ Top, Aerosmith, Lynnyrd Skynnyrd, lo que queráis), un toque de funk (Limpio) y un poco de lo que «me da la gana», como ese rollo Josele (Los Enemigos) en Sinceramente. Crítica abrasiva en Águilas (esa derecha viejuna), Vergüenza (políticos ladrones) o Majestad (monarquía chupasangre); reflexiones vitales en Doctor, Fuego, Correcto («es lo que había que hacer») o Rutina. Una escucha obligada.

Brian Barnhouse – Sign of life

Un tipo curioso. Lo intentó en los noventa con poco éxito y se dedicó a trabajar como músico de sesión y compositor hasta que hace pocos años comenzó una discreta carrera en solitario. Hace unos meses editó esta maravilla de AOR/Hard Rock melódico lleno de texturas y matices adorables. Una voz con semejanzas a Darren Warton y Jeff Porcaro, que sabe moverse entre los sonidos más elaborados de One in a million o Best for you y los más sencillos y directos de Your song o All is fair. Una gozada ese ramalazo Brian Adams (el bueno) en Wrapped up with you o a los propios Toto en Sign of life. Un álbum a destiempo.

Rival Sons – Feral roots

Siempre me sorprende cómo algunas bandas de larga trayectoria solo consiguen dar con la tecla en contadas ocasiones. Rival Sons han fluctuado alrededor de esa diana en sus últimos discos, siempre con calidad, aunque quizá faltos de ese puntito de genialidad. Por fin, en este Feral roots, se caen en la marmita de la inspiración y presentan un álbum redondo (a pesar de alguna experiencia extraña). El mejor desde Pressure and Time. Guitarreos de calidad y grandes melodías vocales: Do you worst, Stood by me, Back in the Woods, Look away o la impresionante Too bad (esto sería un clásico de otra época). Y lo que marca la gran diferencia: los ruidos acústicos, el folk, el góspel, los coros majestuosos de Feral roots, Imperial joy, All directions o la final y genial Shooting star. Qué buenos.

Dilemma – Random acts of liberation

Una banda comandada por el batería (Collin Leijenaar) y el teclista (Robin Z) ya apunta a un sonido distinto. Si añades un buen cantante (Dec Burke) y un guitarrista técnico y melódico a la par (Paul Crezee) el conjunto seguro que no defrauda. Random acts of libertion tiene un espíritu positivo que nada en el rock progresivo pero con toques muy pop en las melodías y preocupación por lograr la atención del público con buenos estribillos. Canciones muy sólidas, rock de guitarras y teclados: The space between the waves, Pseudocomaphobia (y su toque Queen) o Play with sand. Elegancia rock en The inner darkness, All that matters, Prodigal son (cierto toque eighties) y Openly. Para echar el rato con una buena copa en la mano.

Inglorious – Ride to nowhere

Tercer largo de estos británicos mandados por la voz Nathan James. Potente hard rock con Coverdale y Bonnet como referencias inmediatas, bien elaborado, buena producción y esas guitarras que tanto nos gustan. En principio, nada nuevo bajo el sol, pero, en la práctica , una colección de sonidos, canciones, guiños llenos de rabia, de ímpetu, de dedicación. Una gozada escuchar Freak show, Tomorrow, Never alone, Time to go o Where are you now? Juegan con el espíritu Bettencourt (Extreme) en Queen, el toque Van Halen en Liar o la balada íntima en Glory days. Para quienes desean perpetuar el espíritu del hard rock auténtico.