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Diez canciones sobre músicos callejeros

 La figura del músico callejero ha existido desde siempre, como se suele decir. Los juglares, los trovadores medievales, el flautista de Hamelin, actores de cuento y contadores de Historia. Una hilera de personas que por necesidad o por oficio han paseado su cuerpo por calles, bosques, túneles o jardines. Hoy, nos acercamos a la figura del músico que se arraiga, por necesidad la mayor parte de las veces, en una esquina, en la parada del Metro, en la plaza de tu barrio: cantante maldito, juglar de asfalto, el suburbano como pozo de los deseos incumplidos, el parque como auditorio constante.

Diez canciones sobre músicos de calle, de parque, de Metro.

Topo – Cantante urbano

En 1982, abriendo el imprescindible Marea negra, Topo compartió esta historia del músico de suburbano “sin un duro en el bolsillo” que ha probado con todo y no encuentra “con qué vivir en la gran ciudad”. Le pilla la noche cantando en el Metro…

Creedence Clearwater Revival – Down on the corner

A la hora de cenar, cuatro chicos comienzan a tocar en la calle: “down on the corner, out in the street/Willy and the poor boys are playing”. No hace falta pagar para escucharles, pero si te sobra algo será bienvenido, porque “over on the corner, there’s a happy noise/people come from all around to watch the magic boys”. Abría el álbum Willy and the poor boys de 1969, en cuya portada se hacía homenaje a esta letra.

Los Suaves – Pardao

Yosi y su gente traen la historia de quien vive, pobre, en la calle sin ninguna solución. Pardao llega a “una esquina no muy frecuentada/de una ciudad sucia y olvidada” para comenzar su jornada a la guitarra, ignorado por la gente que “pasa apresurada”. No se marcha nunca, llueva o haga frío. Al final unas monedas y una pensión barata: “su patria y su hogar es una acera”. Aparece en el magnífico Maldita sea mi suerte de 1991.

Queen – Sleeping on the sidewalk

Brian May compuso y cantó este blues para el News of the world de 1977 hablando, en realidad, de lo efímero del éxito y con cierta crítica al negocio musical. El protagonista  toca su instrumento y duerme en la acera “I’ve been blowin’ my horn/ince I knew I was born/(…)/I’ve been sleepin’ on the sidewalk/
Rollin’ down the road” hasta que le descubre un cazatalentos, le mete en un estudio y le hace de oro “I was a legend all through the land/I was blowin’ to a million fans”. Lamentablemente, nuestro héroe acaba volviendo a las calles.

Saurom – Músico de calle

De su reciente Sueños (2015), una excelente canción en el estilo de rock con aires de juglar de Saurom. El músico que con su violín y mucha imaginación canta hasta llenar el sombrero: “estoy aquí en tu ciudad/acércate voy a tocar/fabrico sueños con mi voz/regalo sentimientos en clave de sol”. Una tonada luminosa y optimista

Ñu – Trovador de ciudad

Y también con esa inspiración de juglar y la flauta como protagonista, Jose Carlos Molina en su Vamos al lío!! de 1988 nos cuenta que “en medio de la calle/he puesto mi sombrero/hacerme millonario no espero”. Y seguirá cantando las “cosas que nadie quiere publicar” hasta que le eche un municipal. Porque “trovador de ciudad/canto lo que quiero”.

Paul McCartney – Move over busker

McCartney se pone en la piel de un músico ambulante (busker) para relatar una extravagante historia de apariciones: Nell Gwynne, Mae West, Errol Flyn hablan con nuestro protagonista, quien al final recibe el desprecio de la pandilla y se queda solo. “Move over busker/don’t bang your drum/move over busker/your time will come”. Del álbum Press to play de 1986.

Origen – Suena la guitarra

Los malagueños en su excelente álbum Cenizas de 2017 meten este homenaje a un tipo de corazón roto que “canta por las calles y en alguna estación” un músico que consigue con su mágica guitarra emborrachar el corazón de quien le escucha: “suena la guitarra y empieza la canción/la gente que le escucha se agolpa a su alrededor/(…)/alegra corazones cuando canta su canción”.

Dire Straits – Walk of life

Una de las más conocidas de esta selección, se editó como single del álbum Brothers in arms (1985). Knopfler canta al músico del metro que intenta sacar el dinero a los viajeros con su guitarra: “Here comes Johnny singing oldies, goldies/Be, bop, a, lula, baby, what I say/Here comes Johnny singing I gotta woman/Down in the tunnels, trying to make it pay”.

La Fuga – Miguel

Rulo y sus colegas de La Fuga dan una vuelta de tuerca a la historia de músico callejero añadiendo un tinte dramático. Miguel “duerme en la calle” y “por la tarde lo verás tocando en la principal” hasta que fallece. A su entierro “no fue ningún rey/nadie lloró por él”, aunque su guitarra “aún la puedo oír por la calle Mayor”. ¿Cuántos de estos anónimos personajes aparecen y desparecen sin que a nadie le importe? La versión acústica apareció en el álbum A golpes de rock and roll del año 2000 y una recreación eléctrica de la propia banda en el Calles de papel tres años más tarde.

 

Diez canciones sobre músicos de calle, de parque, de Metro.

 

Ñu – Vamos al lío!! – 1988

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Jose Carlos Molina, dios de Ñu, pasa por ser un loco, un pasado, un mago, un genio… En cualquier caso, un personaje único que con su flauta, su particular voz y esa manera de fabricar melodías ha dejado una huella indestructible en la historia del rock patrio. Dejó en los ochenta una colección de discos obligatoria para cualquier amante del género.

En 1988 unió fuerzas con Mariano García, histórico personaje de la movida heavy rock madrileña, director y presentador de uno de los programas radiofónicos punteros, Discocross, empresario de la noche (Barrabás, Canciller), promotor, representante y hasta productor. Labor que ejerció en este caso con el trabajo de Ñu que hoy traemos, este Vamos al lío!!. La verdad, las sesiones de grabación debieron ser, cuando menos, curiosas.

No se puede negar que este álbum de Ñu tiene un sonido “de época”, es decir, digno del año en que fue grabado: baterías y bajo programados o sintetizados, presencia de teclados por doquier, cuidadosos arreglos y armonías, canciones sencillas, alejadas de experiencias anteriores de Molina. Un artefacto pensado para agradar a los oídos en las emisoras de radiofórmula, vaya. Lo bueno es que contaron con músicos de lujo: Eduardo Pinilla a las guitarras, Miguel Ángel Collado a los teclados y la programación, Enrique Ballesteros a la batería y Jose Luis Rodríguez al bajo (colabora el violinista Enrique Valiño). Jose Carlos Molina se encargó de flauta, programación, teclados, armónica y otros desmanes.

Comienza a mostrar sus cartas con No te dejes ganar, donde teclados y guitarras cobran protagonismo y la flauta no se oye; arreglos cercanos al hard comercial de la época y un estribillo muy pegadizo. Tras el breve instrumental Fuga… sin modales (pedazo guitarra de Pinilla), Molina se luce, por fin, en Que alguien nos pare, con la flauta sobre un buen riff de guitarra; la letra, sin desperdicio: “que alguien nos pare, queremos estar dentro de la ley”. Fuera de juego suena a los Ñu de discos anteriores, más duro, más centrado en la melodía de su flauta. Además, escuchamos uno de los mejores solos de guitarra del álbum.

Es Yo para ti, a mi entender, una rareza en la discografía de la banda hasta entonces: una canción con un tempo lento en las que teclas y voz ocupan el espectro evolucionando hacia una melodía poprock extraña, con demasiado protagonismo del teclado y violines. Lo raro es que el estribillo funciona y el final de la canción resulta más que interesante. El solo de guitarra no pega nada. En El tren azul, Molina y compañía se marcan una versión del viejo tema que compusiera el flautista con Rosendo y que hiciera famoso Leño. En el conjunto global, los teclados y los sonidos electrónicas desentonan un poco (aunque, cuestión de gustos), pero la flauta y la interpretación de Jose Carlos rayan a buen nivel.

La antigua cara B comenzaba con el tema estrella, La granja del loco: buena melodía basada en la flauta, línea vocal made in Molina, letra visceral y crítica y tema muy bien arreglado. La siguiente El mejor no puede ser más sencilla: un ritmo clásico, una melodía de voz y guitarra accesible y un tema bailón. Trovador de ciudad nos devuelve a los Ñu que me gustan. En Nada me detendrá, Pinilla borda con su guitarra un tema con buena estructura y un estribillo bien conseguido; el arreglo de violín sobra un poco, pero el impass de teclado y guitarra está muy bien. Para cerrar, mi favorita: Tocaba correr, tema que vale por todo un álbum: buena letra, interpretación genial de Jose Carlos, bien arreglada. La versión de La taberna encantada (1997) es otra pasada.

Quizá no sea un imprescindible de Ñu pero, sin duda, uno de los grandes discos de finales de los ochenta, que no es poco, y uno de los trabajos más desenfadados de Jose Carlos Molina, artistazo para bien y para mal. A disfrutarlo.

 

Sexo en el rock (13): dominación, dolor y placer (BDSM songs)

Sexo en el rock: dominación, dolor y placer

El mundo sadomasoquista habita entre nuestros roqueros. La mezcla de dolor y placer, de dominación y sexo, se ha convertido en un clásico de la censura, la oscuridad de nuestros deseos y por culpa de la ola neo-masoquista de novelas y taquillazos de pantalla en una perversión de moda. Pero esto de la dominación no es tema para flojos ni peleles. Si lo tuyo es el bondage o cualquier variante que practiques aquí tienes tu banda sonora. Y si no, bueno, también resulta interesante conocer los flirteos con el dolor y la humillación de nuestras estrellas.

Guns N’Roses – Pretty tide up

En su aclamado Use your illusion de 1991 la banda más gamberra colocó este pequeño cuento sobre una señorita de Melrose que “no se satisfacía sin un poco de dolor”. Una historia real de Izzy Stradlin.

Pearl Jam – Satan’s bed

Para el imprescindible Vitalogy (1994) el guitarrista Stone Gossard escribió esta copla junto a Eddie Vedder sobre el dolor y el placer y el uso de agujas.

Parálisis Permanente – Vamos a jugar

Su imagen bondage y las letras de sus canciones los convierten en adalides del sadomaso patrio. En Vamos a jugar cantan “es tan fácil convencerte (…) Siento mucho hacerte daño, solo así aprenderás”. Del debut de 1982 El acto.

Gabinete Caligari – Golpes

En su primera versión, este tema formó parte de un single con los anteriores sujetos de esta lista, allá por 1982. En esta versión, regrabada once años más tarde para el recopilatorio Grandes éxitos, Urrutia sigue preguntando “dónde están tus golpes, o sí, corazón, dónde está mi dolor”

Green Day – Dominated love slave

Cuando aún eran unos completos desconocidos, en el álbum Kerplunk (1991) introdujeron este tema con letra de Tré Cool, batería, quien además canta y toca la guitarra, donde pide “puedes azotarme si no me porto bien”.

Reincidentes – Sadomasoquista

En el álbum de 1991 Ni un paso atrás encontramos otra historia en la que el protagonista reconoce “cuánto disfruto haciendo el animal y escuchando tus gemidos”. Aunque originalmente no tenía una lectura sexual resulta bastante explícito y adecuado. Si Tré era el pasivo, Fernando se hará cargo…

Helloween – Mr Torture

En su tono jocoso habitual, la banda de la calabaza propone una letra sobre el “Señor Tortura” dando placer violento a una amiga. Lo curioso es que la compuso también el batería del grupo. ¿Irá con el gremio? Del álbum The dark ride (2000)

Iron Maiden – Hooks in you

¿Qué clase de mujer puede estar esperando tras la puerta verde?, se pregunta Bruce Dickinson al principio de esta canción. Pues una que pondrá “ganchos en ti, ganchos en mi, ganchos en el techo”. Directo, al grano, formó parte de No prayer for the dying (1990).

Rammstein – Ich tu dir weh

Los maestros alemanes de la provocación sexual (vaya, de la provocación) también acompañaron esta canción (literalmente significa “te hiero”) con un vídeo explícito. Del álbum Lieber ist für alle da (2009)

The Stooges – I wanna be your dog

Pocas canciones tan sumisas: “me tumbaré en mi sitio favorito, quiero ser tu perro”. Del álbum debut de la banda allá por 1969.

Joan Jett & the Blackherats – Fetish

Y aquí tiene Iggy Pop a su dominatix: Joan quiere dominarte, hacerte su esclavo… latigazos incluidos. Del álbum Sinner del 2006.

Ñu – Marisoka

Y Jose Carlos Molina, al frente de Ñu, no lo tiene claro, porque su amada se mantiene callada mientras hacen el amor. Pero un día se harta y clama “Te voy a acostumbrar a que me seas sincera/Si no me obedeces te daré mucha cera/Si vas de masoquista dímelo por la cara/Y dejaré mi látigo a los pies de la cama”. Aparece en el álbum Dos años de destierro de 1990.

The Rolling Stones – Under my thumb

Y si aún quieres un poco más de dominación, Mike Jagger te propone ser su “gato siamés (…) es la mascota más dulce del mundo” siempre bajo su pulgar. Un clásico de 1966 para el álbum Aftermath basado en hechos reales. Si lo que no hayan probado estos…

KISS – Sweet pain

No podía faltar el vicioso más avaricioso del rock. En Destroyer (1976) Gene Simmons canta “te enseñaré a amar de modo diferente, te enseñaré a amar mi dulce dolor, me amarás de cualquier forma que yo diga”.

¿Dónde está tu látigo?

Ñu- No hay ningún loco – 1986

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Ñu – No hay ningún loco – 1986

Jose Carlos Molina, líder, cantante, flautista y principal compositor de los Ñu, siempre fue un tipo particular y controvertido, con una forma de lidiar con la música siempre atrevida. Tras cuatro discos en estudio, y tras romper su contrato con Chapa, decidió meterse en la sala Canciller de Madrid dos noches con un montón de músicos amigos a recoger las que, hasta entonces, consideró sus mejores canciones. Lo curioso es que casi todos los invitados habían tocado en algún momento en los discos de estudio o las giras de la banda e interpretan las mismas partes que en su día grabaran. Entre esos músicos encontramos a nombres tan conocidos como Jero Ramiro (Santa, Saratoga) o Eduardo Pinilla (Burning, Coz, Luz Casal) a las guitarras, Chiqui Mariscal (Leño) al bajo, Miguel Ángel Collado (Casablanca, Sangre Azul, Santa) a las teclas o Enrique Ballesteros (Coz, Banzai, Bella Bestia) a la batería.

La mayoría de los cortes pertenecen a sus discos más recientes. De Fuego (1983) rescata Nessa, La bailarina, Fuego y Más duro que nunca y de Acorralado por ti (1984) Perseguido, Una noche más, Ella y Más quiero más. Pero, sorpresa, presenta cuatro nuevos temas: No hay ningún loco, Prometo besar, Los ojos de la zíngara y Sé quién. Producido por Mariano García, estrenando su discográfica Barrabás, se grabó con la unidad móvil de los Estudios Kirios. Lo cierto es que el sonido general es bastante flojo y  en ocasiones deja bastante que desear. El doble directo llegó a disco de oro en España, lo más vendido de Jose Carlos Molina.

Tras una introducción enlaza Cuentos de ayer y de hoy con Preparan, interpretadas con garra, para después lanzarse a uno de sus jose-carlos-molina-2temas imprescindibles, el debutante No hay ningún loco. Ese estribillo y el trabajo de melódico es simplemente excelente. Tras la delicadeza de Prometo besar (algo floja) entramos en uno de mis momentos favoritos del directo, la unión de La bailarina y El flautista mediante un solo de flauta, en el que Molina (protagonista de esta sección) vacila al personal e interpreta tonadas infantiles incluso. La canción de Nessa junto a Fuego cierran lo que era el primer disco. La rudeza y la velocidad se imponen y las guitarras y una batería más heavy nos trasladan a aquellos años donde la música dura dominaba las calles, aparecía en los programas musicales de la televisión y sonaba en las emisoras de radio. Increíble la zona central con Molina, Collado y Jero intercambiando solos.

El segundo disco comenzaba con otra de las canciones estrella de Ñu, en una de sus versiones definitiva. Ella tiene ese toque intenso con el que siempre coqueteaba Molina sin perder el hálito comercial necesario para llegar al mayor número de oídos con una letra original de entrega y amor (o desamor, aún no lo sé). No creo que pueda presumir de ser un gran cantante, en cuanto a técnica, pero lo palia con entrega y un aprovechamiento inteligente de sus recursos. Otra gran interpretación para Perseguido, tema que gana (como la mayoría) en este directo, una de esas canciones al alcance de pocos compositores de la época, jugando con el progresivo al estilo Ñu. Encontrar en este punto un tema anti-clímax como Los ojos de la zíngara me hace sonreír, cómo mezcla el ritmo de rock y la melodía de inspiración árabe y un toque andaluz con la presencia del cantaor Angel Moreno. La épica medieval se cuela en Sé quién (“tiene la espada que vencerá, la llave de una ciudad”) con otra línea melódica impoluta. Para arrastrarnos hasta el final,  la trilogía “Más”. Más duro que nunca, traca metalera donde Molina se confiesa: “ahora dime quién te ha contado que esto se acabó (…) más duro que nunca tú me haces vivir”. El saxo de Pepe Moreno nos da la bienvenida a Más quiero más, quizá de lo más comercial de Ñu, con un aire a la música que hacía Miguel Ríos en los primeros ochenta. Y el cierre a caballo del teclado y el bajo de Una noche más, con intercambio de solos y adornos.

Uno de los grandes discos en directo de los ochenta (a pesar del sonido y la mezcla final) con la caña, el buen hacer y la genialidad algo loca de Jose Carlos Molina, quien recuerda al público que “colaboró extraordinariamente” y dedica la obra a su madre “que me estará escuchando” y a la Guardia Civil “que me estará buscando”. Un imprescindible.

 

 

Lo mejor de Jero Ramiro

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Lo mejor de Jero Ramiro

Jero Ramiro es un fantástico guitarrista de heavy metal que ha vivido de este rollo durante los últimos casi cuarenta años. Luchador, gran compositor y fabuloso en directo, recogemos algunos de nuestros temas favoritos con tres bandas históricas: Ñu, Santa y Saratoga. Si quieres ampliar el catálogo y enterarte de ciertas curiosidades de su vida (¿sabías que comenzó con Ramoncín formando parte de W.C.?) o conocer sus otros proyectos (como Santelmo, por ejemplo), pincha en este enlace y visita su página web. Allá vamos.

Con Jose Carlos Molina trabajó en dos épocas bien diferentes de su vida, pero justo antes de fundar sus bandas emblemáticas Santa y Saratoga. Grabó uno de los mejores álbumes de Ñu, el titulado Fuego (1983), junto a otros grandes como Chiqui Mariscal (bajo) o Miguel Ángel Collado (teclista). Siete años después volvió a la banda de la mano de Niko del Hierro (bajo) para la grabación de Dos años de destierro (1990).

Ñu – Más duro que nunca – 1983

Ñu – La espada – 1990

La primera banda histórica creada por Jero llevó el nombre de Santa y tuvo a la genial Azucena a la voz en sus dos primeros álbumes (Reencarnación, 84, No hay piedad para los condenados, 85) y a Leonor Marchesi en el tercero y último (Templario, 86).

Santa – Fuera en la calle – 1984

Santa – Templario – 1986

Jero se dio una segunda oportunidad junto a Niko del Hierro en los años 90 al fundar Saratoga, completando una discografía extraordinaria a lo largo de más de diez años, con álbumes como Mi ciudad (97), Agotaras (02), El clan de la lucha (04) o su debut de 1995 con Fortu (Obús) a la voz.

Saratoga – Si amaneciera – 2004

Saratoga – Perro traidor -1997

 

Hasta aquí nuestro pequeño recuerdo a Jero Ramiro. ¿Qué canciones pondrías tú?