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Kingdom Come – In your face – 1989

Hay discos que pasan al desván del olvido tan pronto como se editan o apenas unos meses después; y rescatarlos del olvido puede dañar la popularidad de cualquiera que escriba sobre música. ¿Habiendo tantos discos imprescindibles? Pero relegar al estante inaccesible In your face es un error mayúsculo para cualquier amante del hard rock. ¿No te gustan las guitarras con buenos riffs y solos potentes? ¿La batería sonando con poder, un bajo machacando al fondo? ¿Un excelente cantante soltando unos estribillos para cantar a voz en grito? Pues eso tienes en este segundo álbum de Kingdom Come. Puto rocanrol glorioso.

Lenny Wolf, cantante y principal cerebro del grupo, hizo tándem con Marty Wolff, su manager, para la creación de una carrera musical exitosa desde principios de los ochenta. Comenzaron con un grupo al que llamaron Stone Fury. Emigraron a Los Angeles, por circunstancias crearon Kingdom Come, editaron un primer disco que vendió más de un millón de copias (quizá inmerecidas) y se fueron de gira con algunos grandes de la época (Scorpions, Magnum). Para grabar y girar ficharon a James Kottak a la batería, Johnny B. Frank al bajo, Rick Steier y Danny Stag a las guitarras y los teclados. Si en el primer disco casi la totalidad de las canciones estaban compuestas por los dos amigos, en este segundo disco la mayoría de las composiciones están firmadas por algún miembro de la banda, dotando de unas estructuras algo distintas. En cualquier caso, no hay duda que la compañía de discos confiaba en estos tipos. Cambiaron al productor, dejando el rollo más roquero de Bob Rock por el toque de Keith Olsen, quien venía de trabajar con Whitesnake (1987, Slip of the tonge), Ozzy Osbourne (No rest for the wicked) y la segunda encarnación de Bad Company (Fame and fortune). Incluso la portada y el artwork se encargó a otro máquina de la época, Hugh Syme (quien, curiosamente, imitó la idea de su propia portada del 1987 de Whitesnake).

Quizá por la sensación de éxito o por un extraño sentido del humor, la banda, junto a sus jefazos, decidieron titular al álbum In your face. Así dicho parece una declaración de fuerza o ímpetu: «en tu cara». Pero cuando lees del tirón el título con el nombre de la banda suena «Kingdom Come in your face», que viene a traducirse como «(El reino) se corre en tu cara». Una broma o una indirecta a todos los que les tachaban tras su disco debut de plagiadores o poco originales por su enorme parecido con Led Zeppelin. Ahí lo tenéis, disco de platino: me lo hago en tu cara. En fin.

Para escuchar este álbum yo recomendaría empezar por el final, esa última canción titulada Stargazer, una que vale por todo un álbum. Stag y Steier se sueltan un riff de guitarra reconocible, Kottak suma un marcado ritmo apoyado en los platillos con un buen uso del bombo y Wolf hace una gran interpretación vocal. «Stargazer/live it out/meet the maker» deja de meditar tanto, de mirar las estrellas y baja a vivir «living day by day/trying to get away». La melodía de la guitarra apoyando el estribillo suena fantástica. Por cierto, ya hay que tener valor para titular una canción con un título tan mítico cuando te han dado tanta caña con que «pareces» una banda famosa.

El primer single que se editó fue la inicial Do you like it, compuesta por toda la banda. Single de fines de los ochenta con una batería excelente, donde Lenny frasea más que entona las estrofas hasta un buen estribillo sencillo y directo; solo de guitarra punteado con poca pirotecnia. Una letra sobre una noche de concierto y rocanrol (¿o sexo?): «now you know the time is right/and you want to rock tonight/if you want to touch the sky/we can do it, you and I». De segundo single editaron Overrated donde Johnny B. Frank se luce marcando con su púa de principio a fin. Un corte divertido, rítmico, de gran estribillo, directo, básico, fácil de cantar en concierto, cambios melódicos entre las estrofas y un solo equilibrado. Como el anterior, apenas tuvo repercusión. De hecho, el disco comenzó vendiendo muy bien las primeras semanas, pero en seguida desapareció deslizándose poco a poco a ese desván de donde hoy lo rescatamos.

Más allá de estas tres referencias, el álbum resulta versátil en lo sonoro y en las temáticas. Aunque hay canciones de amor y fiesta, varios temas hacen reflexiones más o menos agudas sobre los problemas de la época. Gotta go (can’t wage a war) es antibelicista: «I’ve gotta go/go and fight someone/I don’t even know». Compuesta con Kottak, el patrón de batería marca el paso, profundo, un poco arrastrado, con las guitarras y el bajo jugando con los cambios y apoyando muy bien la línea melódica de Wolf. De los mejores estribillos. En Highway 6, otra de las destacadas del álbum, hablan sobre la muerte, quizá por las drogas o un suicidio: «Down the highway 6/I’m talking ‘bout the road/that’ll lead you to the river Styx». El río Estigia (Styx), que separa el mundo real del inframundo. «I lost a friend of mine/who took that road». Comienza con dos estrofas en las que solo escuchamos la voz y dos guitarras acústicas, rollo blusero, para convertirse en un torbellino roquero, quizá el más heavy del conjunto. Excelente trabajo de guitarras. Reflexionan sobre el paso del tiempo y el pasado en The wind, donde la influencia Zeppelin vuelve a aparecer con fuerza en una composición muy parecida a las de su debut. Lenny se confiesa mirando a su pasado que compara con un jardín o un océano lleno de barcos sin capitán, todo barrido por el viento «and still the wind is gonna blow/sometimes fast and sometimes slow». Buen ritmo, con mucho reverb en la voz, una parte media con un toque ambiental y un buen solo.

No faltan canciones de amor y sexo. En Who do you love pregunta Lenny a quién amas de corazón, no te dejes engañar «you can’t see/’til your heart/is set free», así que elige bien porque no voy a esperar más. Quizá de los más melódicos, con protagonismo de los teclados en las armonías, una pequeña intro de guitarra, que juega a intercambiar líneas con la voz y un buen solo, bien trabajado. Perfect «O» es una canción sexual: «touch the secret inside you, babe/while our bodies shaking so/oh, the way you tease and please». Vuelve descarado ese sonido del debut, con un riff digno de Page, sin duda alguna, y Lenny se deja poseer por Plant una vez más. Bien los cambios de ritmo y Stag se marca un buen solo. Sin abandonar ese poso zeppeliano, con un deje blues, Just like a wild rose nos cuentan una aparente historia de abandono amoroso, aunque podría interpretarse como el canto del adicto al dejar de sentir la fuerza de la droga «I never knew, I never knew/that I could feel so strong inside». De cualquier manera, Lenny está soberbio. Y Mean dirty Joe engancha con el fantástico fraseo de la guitarra y el patrón rítmico del tema, con buenos cambios, donde Kottak de nuevo marca con el tambor y el bombo la pauta. Una historia de pérdida: «where did you go/You’re really all alone».

In your face se editó en abril de 1989 y para agosto Lenny había decidido cambiar de aires. Echó a toda la banda, contrató a otro manager y quiso ser una rocanrolstar. Lo curioso es que la espantada sucedió justo antes de comenzar una gira con WASP al mismo tiempo que Blackie Lawless prescindía también de su guitarrista Chris Holmes y cancelaba la gira; estaba gafada.

No queda más que pinchar el disco de principio a fin y gozar con esta joya de hard rock donde todo encaja y nada sobra. Olvídate de ese regusto zeppelin de su debut, que aquí aparece en la dosis justa, y disfruta.

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Clon Zeppelin: los imitadores de Led Zeppelin

¿Qué mejor homenaje que un tatuaje?

Led Zeppelin son la banda referente universal del hard rock. No digo los mejores, no digo los más. Digo «la banda referencia cuando uno define el hard rock». Un amigo cercano dice que The Beatles son los Led Zeppelin del pop. Y ¡qué curioso! han sido acusados de numerosos plagios, copias e imitaciones. Algunos confirmados en los tribunales y otros arreglados en acuerdos entre las partes. Pero, ¿quién está libre de plagio? Yo no. Robert Plant llamaba a David Coverdale «David Cover» por su costumbre de «copiar» sus canciones. En cualquier caso, aprender de los mejores, extraer su esencia, desbordar tu imaginación sobre esas bases y crear tu propio estilo es el mantra ideal de cualquier músico. Y si no puedes, o no te sale: ¿qué pasa por copiar un poco al maestro? Y, vaya, a veces se nos va la mano con la copia, el productor se despista y la compañía piensa «esto lo vendemos fácil» y nos encontramos canciones, discos o artistas que acaban sonando exactamente igual que el maestro. Y hoy rescatamos algunos discos que, podríamos decir, hunden con fuerza sus raíces en la tierra fértil de Led Zeppelin.

Al respecto, en 1989, Gary Moore compuso para su disco After the war la canción Led clones, que cantó con Ozzy Osbourne, mosqueado por esa falta de carácter de las bandas jóvenes y, en especial, por el mega éxito del debut de Kingdom Come (del que luego hablamos): «You’ve stolen from the houses of the holy/You’ve rolled into the kingdom of the sain».

No son todas, ni pretendemos hacer un «best of» ni nada por el estilo, pero sí traemos a nuestros copistas favoritos: en el estilo medieval, aquellos que escribían una y otra vez las obras de Aristóteles o Platón, dejando su propia marca en cada copia, modificando un poco las frases y los significados para que, en el conjunto, nada cambiara.

Y, como siempre, dale al play...

Wolfmother – Wolfmother (2005)

El estilo vocal de Andew Sockdale hace imposible separar su arte del original, por mucho que, en ocasiones, nada tiene que ver la composición. Sin embargo, se aprovecha un poco de ese parecido en cortes como Woman, Joker and the thief o Mind’s eye (qué buen Hammond, por cierto).

Greta Van Fleet – Anthem of the peaceful army (2018)

Los hermanos Kiszka han sido los últimos en subirse al carro. Con muy buen gusto y ciertos personalismos que se agradecen, por supuesto. La esencia está ahí: The cold wind, When the curtain falls, Lover/leaver o Mountain of the sun. Esa batería y esa voz… Qué buen disco.

Great White – Hooked (1991)

Igual nos valdría el siguiente, Psycho City (1992), aunque este juega en la producción con los sonidos de la época. Los tiburones evolucionaron del heavy rock de sus inicios hacia un hard rock que, en la voz de Jack Russell, acabó recordando enormemente a Ledzep. Grabaron incluso un disco de versiones en 1998 al que titularon Great Zeppelin. En este Hooked (enorme álbum) suenan a los maestros en Call it rock and roll, Congo Square o Desert moon.

Jet – Get born (2003)

Un disco debut demasiado bueno. Se han llevado muchos palos por los claros homenajes a bandas como The Beatles, Iggy Pop o Led Zeppelin. Cuando roquean, quién mejor que Page y compañía: Last chance, Get me outta here, Cold hard bitch o su mega single Are you gonna be my girl, una mezcla de Black dog (Led Zeppelin) y Lust for life (Iggy Pop). El disco funciona muy bien y merece una escucha con los altavoces bien altos.

Kingdom Come – Kingdom Come (1988)

Los responsables de esta colección. Su álbum debut consiguió que muchas personas llamara a las radios de la época preguntando si era un regreso de «los zeppelin». Seguramente, el mejor disco homenaje de esta lista. Desde la inicial Living out of touch, pasando por el single Get it on o la balada What love can be. Consiguieron fama y fortuna y un año después se quitaron la mortaja zeppeliana en un enorme álbum de hard rock titulado In your face.

The White Stripes – White blood cells (2001)

Jack White es el hijo bastardo de Robert Plan y Jimmy Page. No hay otra. A lo largo de su carrera ha rebozado y recreado como nadie su garganta y su guitarra por el catálogo Ledzep, fabricando un inventario personal como pocos en este siglo. Pero, quizá, en White blood cells es más clara su adoración zeppeliana. Canciones como Dead leaves and the dirty ground, Fell in love with a girl o I’m finding it harder to be a gentleman narran esas raíces.

Black Mountain – In the future (2008)

Si en su debut se dejaban arrastrar a las profundidades de la psicodelia y dejaban ese poso hard rock un poco al libre albedrío, en su segundo largo abren con un tema tan Ledzep que asusta, a pesar de esa producción stoner: Stormy high, Angels, la espacial Wucan o Stay free (puro Ledzep III) . Las épicas Tyrant o Bright lights (con sus más de dieciseis minutos) suben un escalón el nivel general del álbum.

Rival Sons – Pressure & time (2011)

La actitud y la técnica vocal de Jay Buchannan hace que muchas canciones de la banda se emparejen con Ledzep, aunque las estructuras a veces no tengan similitud. Sin embargo, este disco, más que ninguno, encaja en esta selección. Escucha Pressure and time, Gypsy heart, Only one, Get mine o All over the road. Canela fina esta gente.

Y si quieres más clonación, dale a la playlist que te proponemos. Hay muchas sorpresas: grupos que se deslizaron con algunos riffs, algunos estribillos o, vaya, algunas historias muy zeppelianas.

De músico a músico: recuerdos, homenajes y caricaturas.

Los músicos de los que hablamos hoy cantan a sus amigos músicos, a sus amigos fallecidos, a los compañeros huidos, a los colegas a los que admiran. Es digno reconocer la labor de un maestro también, aquel que inspiró o que, simplemente, estuvo ahí cuando hacía falta. Y recordar al músico casi anónimo que acompañó en algún momento. En fin, personajes del recuerdo, homenajes y hasta alguna caricatura hemos seleccionado. De músico a músico.

Barón Rojo – Concierto para ellos

Tenía que ser la primera. Homenaje a los caídos en el camino. Porque «en cada concierto de rock and roll las campanas doblan por Bon Scott, por Janis, Lennon, Allman, Hendrix, Bolan, Bonham, Brian y Moon». Uno de los cortes más famosos de Volumen Brutal (1982).

Elton John – Empty garden (Hey Hey Johnny)

Tras la muerte de John Lennon la tristeza se apoderó de Elton John; quería dedicarle una canción, pero no acertaba con el tono. Bernie Taupin recordó que una de las últimas apariciones de Lennon fue en el Madison Square Garden con Elton, y de ahí surgió la canción: «Oh, hey hey Johnny/Can’t you come out, can’t you come out to playJohnny/can’t you come out to play in your empty garden»

Billy Squier – Nobody knows

También a John Lennon le dedicó Squier una canción en su segundo álbum Don’t say no (1982). Con la producción de Reinhold Mack logra un sonido muy cercano al del propio homenajeado. «You may see your life as a compromise/You may live to find the promise dancin’ in your eyes»

Roger Daltrey – Under a raging Moon

Homenaje a otro amigo caído. En esta ocasión, Roger Daltrey en su disco en solitario Under a raging moon (1985) canta al desaparecido batería de The Who, Keith Moon. Nada menos que siete baterías participan en el tema, incluyendo a Cozy Powell, Carl Palmer o Zak Starkey, siguiente en ocupar el puesto de The Who.

Los Suaves – ¿Sabes? ¡Phil Lynott murió!

El título lo dice todo: las impresiones de Yosi (cantante y compositor) tras la muerte de Phil Lynott (Thin Lizzy), del que era fan confeso y al que el grupo rinde inspiración en muchas ocasiones. «Y es que hoy en la madrugada se paró su reloj/se durmió, sueña para siempre sueños de algodón». Aparece en el imprrescindible Ese día piensa en mí de 1989.

Syd Barret – Bob Dylan blues

En 1970 dedicó Barret un simpático homenaje a Dylan jugando con la imagen, las canciones y la situación del entonces joven músico: «Cause I’m a poet, don’t ya know it/And the wind, you can blow it/Cause I’m Mr. Dylan, the king/And I’m free as a bird on the wing». No solo habla de él, si no que lo hace en el propio lenguaje de Dylan. La canción permaneció inédita treinta años.

Los Enemigos – An-Tonio

No solo merecen recuerdo y homenaje los músicos famosos. Josele Santiago en su álbum Nada (1999) dedica este corte a un amigo personal suyo, cantante con un único álbum en el mercado (An-tonio, 1997) que dedicó su vida a cantar por las calles de Sevilla, Londres o su Algeciras natal. Canta Josele: «Me ha dicho el Antonio que hoy no va a cantar/se le habrán quitao las ganas, que no va a cantar más ná/Si hoy no canta el Antonio, ¿quién nos va a cantar?». Pues eso.

Anthony Gomes – Come Down

Lo tiene claro Anthony Gomes: «Come from heaven B. B. King/’cause this kingdom has no King/there’s no one here». Reclama a ángeles y santos que liberen al maestro para que rehaga este mundo perdido. Abre magistralmente su gran álbum de 2018 Peace, love & loud guitars.

Uriah Heep – Between two worlds

El tema de la pérdida de los compañeros de armas siempre acaba apareciendo. En Sonic origami (1998) hacen los británicos un doble homenaje al ex-cantante David Byron y al bajista Gary Thain, ambos fallecidos a consecuencia del abuso de sustancias, uno en 1975 y el otro diez años más tarde.

Sonic Youth – Tunic (Song for Karen)

En el álbum Goo (1990) pusieron voz a Karen Carpenter: «Hello Janis, Hello Dennis/Elvis and all my brand new friends/I’m so glad you’re all here with me, until the very end». Enfoca los problemas alimenticios de la cantante como anticipo de su fallecimiento.

Sínkope – Agradecidos a ti

Dedicadas a Rosendo hay varias canciones entre las que hemos seleccionado esta de Sínkope. «Con un colega de Iruña» escuchando en un casé a Leño comenzó el amor de Vito por Rosendo Mercado y, a la vez, por el rock. Una sincera historia de amor musical que, desde ese casé, acabó compartiendo escenario: «mil gracias, maestro Rosendo Mercado/mil gracias, mil gracias por tu legado» y una ristra de canciones imprescindibles de la música popular en español. De su Museo de rejas limadas (2015).

Tesla – Song & emotion

Tesla rindió homenaje a Steve Clark, guitarrista de Def Leppard. Las dos bandas habían girado juntas meses antes y el fallecimiento les pilló en plena grabación de Psychottic supper: «Song and emotion/You can hear him play/You can still hear him say/Better run for cover, ‘cause it looks like rain again!»

Drive-By Truckers – Carl Perkins’ Cadillac

En 2004, dentro del álbum The dirty south, las huestes de Patterson Hood y Mike Cooley cantan al Cadillac que Carl Perkins le «robó» a Elvis: «Carl drove his brand new Cadillac to Nashville and he went downtown». Un repaso a las relaciones y las promesas de Nashville «the money came in sacks/New contracts and Carl Perkins’ Cadillac».

Megadeth – In my darkest hour

Tras la muerte de su amigo y ex-compañero de Metallica, Cliff Burton, el bueno de Dave Mustaine compuso esta canción aparecida en So far, so good… So what! (1988): «Alone, I call to ease the pain/Yearning to be held by you/Alone, so alone, I’m lost/Consumed by the pain».

Black Hat – Soñar

En otras ocasiones el homenaje se hace de manera global, a los ídolos que marcaron el camino. Black Hat, en su álbum de 2003 Eclipse (producido por Jorge Salán), sueñan con la magia del heavy metal y poder cantar «al lado de Gary o Dio/y soñar, y soñar/que los Maiden tocan conmigo».

Bob Catley – The Pain

En su álbum Legends (1999), Bob Catley, junto a Gary Hughes, dedicaron el primer corte a Elvis Presley. El título lo dice todo: «life was an emotional knife/it cut the flesh, it hit the bone». La vida de Elvis como una tragedia griega con final triste: «he had it all, somehow he let it slip away/(…)/lost in a scene from this nightmare come true».

Bruce Springsteen – Johnny Bye-Bye

«With a whole lotta trouble running through his veins/Bye bye johnny, Johnny bye bye/You didn’t have to die». Homenaje de The Boss a Elvis Presley recordando el día que escuchó en la radio la noticia de su muerte. Grabado en las sesiones de Born in the USA (1985).

Kingdom Come – Bon Scott

Todo un homenaje al hombre y a su legado. Lenny Wolf, cantante y compositor principal de la banda, dedica está canción al fantasma de Bon Scott «in after life I believe/you ain’t no history/hope you are feeling free». Un rollazo AC/DC que tira de espaldas. Parte del álbum Ain’t crying for the moon (2006).

Gabinete Caligari – Tócala, Uli

Cuarto corte de uno de los mejores discos de pop-rock de los ochenta, Camino Soria (1987), compuesto en homenaje a Ulises Montero, saxofonista de la banda, fallecido por sobredosis de heroína unos meses antes: «Con salero y sin papeles/te paseabas por el foro/una caña de Mahou/y una de rabo de toro, con decoro».

Y si comenzábamos este post con una canción a los héroes muertos, de regalo este corte que Kreator grabaron en su Gods of violence (2017) en recuerdo a los «hermanos caídos» en las mil batallas del rock y el metal…