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Guerra de Décadas (2): The Rolling Stones

Rolling Stones

The Rolling Stones: los 60s contra los 70s

Una de las grandes bandas del rock, transgeneracional, transcultural, transfronteriza. The Rolling Stones, una auténtica multinacional de la música (y sus anexos). Crecieron en los sesenta hasta convertirse en grandes estrellas y continuaron su reinado en la siguiente década. La muerte de Brian Jones en 1969 (y sus últimos meses en la banda, cada vez más fuera que dentro) marca una barrera que nos atrevemos a traspasar hoy enfrentando sus años de gloria.

Desde su primer single en 1963 (Come on) hasta diciembre de 1969, cuando editaron Let it bleed, la banda publicó 11 álbumes y 35 sencillos, muchos de ellos número uno en ventas. Los setenta los inauguraron con un directo imprescindible (Get yer ya-ya’s Out!) y continuaron con 6 redondos en estudio (casi todos top de ventas) y 27 sencillos. Mucho donde elegir y mucho donde comparar.

Os animamos a decidir: ¿prefieres los Rolling de los sesenta o los de los setenta? ¿Cuál es tu canción favorita?

The Rolling Stones 60s

Honky Tonk woman

Paint it black

Let’s spend the night together

The Rolling Stones 70s

Brown sugar

Angie

Rocks off

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Yo fui el camello de Keith Richards – Tony Sánchez – Editorial Contra

images Yo fui el camello de Keith Richards – Tony Sánchez – Editorial Contra

Siempre el morbo se apodera de uno cuando cae en sus manos un libro sobre los desmanes de una de las estrellas más famosas del  rock, Keith Richars, guitarrista de The Rolling Stones, Mr. Riff, el lado salvaje del lado salvaje de una de las bandas de rock más famosas del planeta. Y todo contado por Tony Sánchez en una obra de Editorial Contra que resulta agradable de leer, con buen acabado, todo muy cuidado.

¿Que quién es Tony Sánchez? Si hacemos caso al título del libro, el principal suministrador de droga de Mr. Richards. Una vez leído, queda claro que Sánchez ocupó un puesto destacado en la vida de Keith y su familia: desde finales de los sesenta y durante casi diez años no se separó de ellos. Claro, les conseguía droga (en Londres, en la costa Azul, en Suiza, en Nueva York) y se chutaba con ellos y viajaba a las grabaciones de los discos (impagable las anécdotas durante el Exile on Main Street: Richards cobrándoles a los demás miembros de la banda) y les hacía de fotógrafo más o menos oficial y cuidaba de sus hijos y les sacaba de cualquier lío. Su nombre aparece en la contraportada de Beggars Banquet, la del cuarto de baño: “Spanish Tony: where are you?).

Si eres fan de los Rolling Stones no estoy seguro de recomendarte este libro. Sobre todo si aún crees que la vida de una rock star como Keith Richards está rodeada de glamour y merece la pena ser envidiada. Porque este libro destrozará cualquier imagen idílica que aún tengas de Richards, Jagger y compañía: Tony Sánchez se dedica a narrar todas las aventuras escabrosas que recuerda desde que conoció a Brian Jones a mitad de los sesenta, justo cuando la banda ocupaba los primeros puestos de ventas en el Reino Unido y se hacían cada vez más famosos. El libro se editó por primera vez en 1979.

La historia arranca en la relación de amistad y fiesta con Brian, los cuelgues juntos (alucinantes fotos de tripi), las orgías del músico y su tendencia autodestructiva. Tony  le acompañó más o menos hasta que desapareció del universo Rolling, unos meses antes de su muerte. También se dedica a detallar la forma en que Keith y Mick le robaron el protagonismo relegándole a un mero comparsa. Tony afirma que “Mick destrozó emocionalmente a Brian (…) consume a la gente, se apodera de su alma (…). Arrebató a Brian su amor propio, la confianza en su música.”

Pronto Tony decide arrimarse a Richards, quien le pone a sueldo como asistente personal. Y vivimos en primera persona la caída del guitarrista en picado, a través de la coca y el alcohol, hacia la heroína: quién le pasó el primer chute, cómo le afectaba su dependencia, la manera en que esa vida de fama y dinero le devoró hasta aislarle del mundo y, sobre todo, su perversidad con todo aquel que no le fuera útil.

Dedica buena parte de la historia a las mujeres de los Stones, en especial a Anita Pallenberg: hasta acabar con Richards pasó de Brian a Jagger y de vuelta a Brian y, en fin, fue rebotando de uno a otro pasando por el propio Tony hasta acabar hundiéndose en la heroína con Keith. También detalla el infierno de Marianne Faithfull al lado de Mick. Y uno de los capítulos más jugosos describe la boda del cantante con Bianca; tal se lio que la madre de Jagger alcanzó a decir “espero que mi otro hijo no se convierta en una superestrella”.

En el fondo, la historia del libro narra la decadencia del propio autor, su hundimiento vital a través del torbellino de fama y droga que la vida al lado de un millonario joven, egocéntrico y sin límites le proporcionó. Y cómo acabó arruinado, solo y enganchado a la heroína. Una pena que Tony Sánchez no tenga más dotes literarias, o que no le hubieran puesto un ayudante mejor, porque podría haber escrito un fabuloso libro de autodestrucción yonqui. Estoy seguro de que se inventa diálogos, confunde fechas y altera el orden de las historias sin sentido a veces. Pero el morbo de las escabrosas escenas que presenció está ahí.

Me encantaría destripar el libro y soltar los pintorescos y jugosos hechos. Algunos, simplemente, increíbles. Tendrás que leerlo.

Cuernos y cornudos del rock (2).

Cuernos y cornudos

Los cornudos del rock (2): ataque de cuernos… musical.

Resulta sorprendente, a veces, lo mal que se llevaban los componentes de algunas bandas. Hoy día sabemos cada movimiento de nuestros héroes del rocanrol, incluso hablamos con ellos a través de las redes sociales. Pero en los setenta y los ochenta la imagen lo era todo y esconder las malas relaciones resultaba sencillo: el cantante no se trataba con el guitarrista, este se lo montaba con la mujer del batería, aquel llegaba borracho a todos los conciertos… Jugosas historias detrás de rupturas que, a veces, propiciaron la salida de pata en forma de disco en solitario. He aquí otra pequeña selección de cuernos y cornudos musicales del rock.

Eddie Vedder: Into the wild (2007)

Los otros miembros de Pearl Jam se habían destapado con historias paralelas y parecía que no pasaba nada, como si el grupo fuera de Vedder y ellos pasaran por allí. Cuando completó un álbum completo en solitario para la película homónima, las alarmas se dispararon. Unos cuernos bien puestos… pero volvió a casa.

Keith Richards: Talk is cheap (1988)

No fue hasta bien entrados los ochenta cuando el maestro del riff le tronchó la espalda a los Rolling Stones y se marcó este buen álbum en solitario. Mejor que los producidos bajo la banda madre. Seguro que a Jagger no le gustó tanto.

Richie Sambora: Stranger in this town (1991)

Las aguas no llegaron a mayores y Bon Jovi se reunió pocos meses después para grabar Keep the faith, pero Jon andaba jugando con sus historias y Richie se marcó un pedazo de álbum y comenzó una gira. La reunión apaciguó las cornamentas y todo siguió más o menos como antes.

Enrique Villarreal, El Drogas: Txarrena, Azulejo frío (2011)

Tras más de veinte años de carrera en Barricada, El Drogas se marcó su segundo disco en solitario con su proyecto Txarrena. Lo que iba a ser un parón temporal significó el principio del fin para la banda. Unos cuernos con consecuencias, vaya.

Roger Daltrey: Daltrey (1973)

El caso de Roger Daltrey con su banda The Who puede ponerse como ejemplo de cuernos consentidos. Reincidente durante veinte años, se mantuvo en lo bueno y lo malo con sus colegas de grupo. Una carrera en solitario bastante recomendable, desde luego.