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Firehouse – Firehouse – 1990

Firehouse album

Firehouse – Firehouse – 1990

Una banda de hard rock comercial en 1990 tenía los días contados, aunque nadie lo sabía aún. Fue un año donde comenzó el cambio de gustos en las emisoras y los despachos de las compañías musicales, donde todos los grupos de Los Ángeles y New Jersey que en los ochenta se había subido a las listas de éxito eran mirados con desgana. Sin embargo, algunas buenas bandas del estilo debutaron aquel año, como Firehouse.

La banda la formaban C.J. Snare a la voz y los teclados, Bill Leverty a la guitarra, Michael Foster a la batería y Perry Richardson al bajo. Su debut, titulado como la propia banda, contiene doce cortes con una producción limpia a cargo de David Prater (y mezclada por el propio Prater con Doug Oberkircher). Canciones de cuatro minutos ensambladas para resultar amables al oído, sin estridencias ni lujos pirotécnicos pero de estructura firme, guitarras técnicas, una voz especial que maneja estupendamente los agudos y el fraseo y una pareja rítmica cumplidora.

El álbum tardó en subir en las listas de venta (mala elección de primer sencillo) pero alcanzó el doble platino el año siguiente. Firehouse recogió el premio a la mejor nueva banda de heavy/hard rock en los American Music Awards de 1991, galardón que refrendaron en 1992 con el de mejor banda de heavy/hard rock de aquel año (sí, por delante de Nirvana y Alice in Chains).

Si te apetece repasar su discografía puedes hacerlo en este enlace.

La inicial Rock on the radio invita a subir el volumen para disfrutar del álbum. La canción muestra algunos detalles de lo bueno de la banda, con un juego de armonías voz-guitarra bien conseguido y un estribillo pegón. La siguiente All she wrote es uno de los platos fuertes: el álbum está lleno de canciones de desamor, pero esta se lleva la palma; el protagonista llega a casa y se encuentra una nota de despedida. Buen riff, estribillo grande, letra sencilla y bien interpretada. Falta el tercer pilar de temáticas para cualquier disco de hard rock de la época: fiesta, desamor y sexo, más o menos. Este tercer pilar lo pone Shake & tumble, que ya no estamos solos, que ahora hemos pillado y vamos a sacudirnos juntos, nena. Aunque resultona, no es de lo mejor del disco, y por eso extraña que la eligieran de primer single, cuando suena mucho mejor para esta labor Don’t treat me bad. Con esta despegaron en las listas, pues contiene los elementos de toda buena canción-single: una historia bien cantada (melodía pegajosa), buena guitarra, buen estribillo y buena construcción. Con los arreglos del puente y los coros a mitad del estribillo resulta un bocado muy apetecible.

Firehouse – Don’t treat me bad

Hasta ahora queda claro que Snare y Leverty son los protagonistas absolutos, pero el apoyo de la batería de Foster en la producción resulta fundamental. Las siguiente Oughta be a law sigue los mismos parámetros, con un riff elemental y estribillo a dos voces, resulta algo sencilla pero resultona. Lover’s lane vuelve a la fiesta, tiene un ritmo sincopado que mueve los pies en seguida, arreglos a dos voces, el mejor solo del álbum y a darle al tema en el motel, acertado y luminoso. Home is where the heart is resulta más un medio tiempo que se Firehouse bandacelera hasta el estribillo, canción muy comercial de arpegios sencillos pero muy bien arreglada en el puente y el estribillo. Buen trabajo de guitarras, desde luego. De igual modo, Don’t walk away se arrastra como un blues bastardo pidiendo a la amada que no se aleje (qué poco éxito tiene este hombre); grande el ritmo que nos lleva hasta un estribillo a varias voces.

Tras el breve instrumental Seasons of change aparece otro plato gordo. Overnight sensation suena a lo mejorcito de un álbum bastante completo, con un fraseo vocal apoyado en voces dobladas y otro estribillo bien elaborado, en este caso sin tanto alarde armónico pero con la dureza adecuada. Guitarras algo más rudas que en los demás temas (sin enloquecer).

Por fin llega un poco de calma. Firehouse se mantuvieron los años del boom grunge en las listas yanquis gracias a sus canciones lentas. Esta primera no es la mejor pero encaja bien en el conjunto del álbum. Love of a lifetime suena un poco pastelona, con Snare más calmado, sin impostar tanto la voz. La melodía está bien pero creo que los arreglos «orquestales» son un poco simples. Sin embargo, fue el single más exitoso y despachó medio milloncejo en el mercado, alcanzando el número 3. La final, Helpless, redunda en las estructuras anteriores sin aportar nada más, un tema correcto para cerrar el disco.

Buena producción, buenas canciones, buenos músicos. Un producto de hard rock de época, en cualquier caso. Si te gusta el estilo y no los conocías, adelante, te van a encantar. Y si lo tuyo va por otros derroteros, ya que has leído hasta aquí, dales una oportunidad.

Firehouse – All she wrote

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Firehouse – Good Acoustics – 1996

Firehouse Good acoustics

Firehouse – Good acoustics – 1996

Separados del mainstream comercial, Firehouse se metió en el estudio para grabar su cuarto álbum con la idea de simplificar sus canciones, llevarlas al desnudo eliminando trucos electrónicos, overdubs y filtros, primando los instrumentos desenchufados, metiendo algún piano, un pedalsteel, en fin, que se dedicaron a arreglar temas más o menos conocidos de sus trabajos anteriores y aportaron tres nuevas composiciones más una versión de Steve Young que ya hicieran los Eagles.

La banda, con la producción de Bill Leverty, guitarrista, la voz del increíble C. J. Snare, el bajo de Perry Richardson y la percusión a cargo de Michael Foster (con la ayuda de Jamo Vanderbogert), se metieron en los estudios Telstar de Florida unas pocas semanas y crearon un disco atemporal.

Firehouse – In your perfect world

Las canciones nuevas suenan brutales. Especialmente compuestas para el formato acústico, In your perfect world, bongos incluidos, desarrolla una línea melódica en la que Snare se luce y Leverty da una lección a las seis cuerdas. Love don’t care se asemeja un poco más al estilo de los discos anteriores, o a lo que va a venir más adelante, con el estribillo bien trabajado. You are my religion, que abre el álbum, tiene un ritmo que engancha, buena batería y las guitarras al punto, sobre todo esa camita que le hacen a C. J. para que se luzca con sus agudos. La versión Seven bridges road, como cierre, sirve de guinda, de regalo elegante para los poco más de cuarenta minutos que dura esto.

Firehouse – Don’t treat me bad

De su catálogo anterior, adaptan Love of a lifetime, All she wrote y Don’t treat me bad de su debut, When I look into your eyes del Hold your fire y Here for you y I live my life for you del tercer largo del grupo. Bestial la escucha de Love of a lifetime, con ese pedalsteel y un solo final de diez. El supersingle Don’t treat me bad cobra una dimensión más cercana, muy creíble en este formato. Y la megabalada I live my life for you, desprovista de trucos de estudio, se muestra como la gran canción que es.

Un experimento acústico, en estudio, excelente, de obligada tenencia para fans de la banda y del género, y de aconsejada escucha para cualquiera que mire de reojo a bandas como Firehouse.

Firehouse – You are my religion

Producido por Ron Nevison

Producido por Ron Nevison

Como tantos otros mitos de la producción, Ron Nevison comenzó como ingeniero de sonido. En los primeros setenta trabajó en discazos como el debut de Bad Company, Quadrophenia de The Who o el Physical Graffity de Led Zeppelin (ahí es nada). A mitad de década dio el salto a la producción con Thin Lizzy y su Nightlife.

Thin Lizzy – Still in love with you – 1974

Trabajo tras trabajo comenzó a depurar su estilo. Uno de los grupos con los que subió como la espuma fue UFO. A ellos les produjo  Lights out (77) y Obsession (78), así como el imprescindible directo Strangers in the night (78), uno de los fundamentales en cualquier discoteca roquera.

UFO – Lights out

A principios de los ochenta, el bueno de Ron se especializó en sonidos llenos de melodía pegajosa y teclados, una mezcla de pop marchoso y rock familiar, que consiguió bastante éxito de ventas con Survivor (Vital signs, 1984) o Heart (Heart, 1985).

Heart – If looks could kill

Este éxito y la deriva comercial de la música rock a mitad de la década de los ochenta hizo que estrellas consagradas con ansias de recuperar ventas o nuevos talentos deseosos de conquistar el mercado yanqui se pusieran en sus manos. Entre ellas, Ozzy Osbourne (Ultimate sin, 86), Kiss (Crazy nights, 87), Europe (Out of this world, 88) o el supergrupo Damn Yankees (1990) .

Ozzy Osbourne – Shot in the dark

Europe – Superstitious

Damn Yankees – High enough

Este éxito masivo le fue abandonando progresivamente en los noventa, aunque consiguió clientes de renombre (Meat Loaf, Night Ranger, Foghat), alguna superbanda (Bad English) y varios nuevos pipiolos (Firehouse, Candlebox).

Si hacemos caso al propio Nevison, ha trabajado como ingeniero y/o productor en álbumes que han vendido más de cien millones de copias. Casi nada. Disfrutad de este genio de la producción.

Kiss – Crazy crazy nights

¡Ah, y se encargó de la música de Karate Kid! Por si fuera poco revival ya esta entrada…

Survivor – The moment of truth

Las mejores canciones de Firehouse

 

LAS MEJORES CANCIONES DE FIREHOUSE

Firehouse es una banda de hard rock formada por C.J. Snare a la voz y los teclados, Bill Leverty a las guitarras, Michael Foster a la batería y Perry Richardson al bajo. Debutó discográficamente en 1990 con un álbum homónimo que llamó poco la atención hasta que varios meses después el single Love of a lifetime les puso en el top de ventas y visionado de vídeo en la MTV, con lo que comenzaron a ser conocidos de verdad en Estados Unidos y en el resto del mundo. De esta primera referencia destaca el temazo Don´t treat me bad, ejemplo del estilo que siguen otros como All she wrote o Overnight sensation.

El año 1992 significó su consagración popular al recibir el Premio a Mejor Nueva Banda en los American Music Awards por delante ni más ni menos que Nirvana y Alice in Chains. Ese mismo año salió su segundo redondo titulado Hold your fire, con un sonido más aguerrido pero manteniendo las power ballads marca de la casa como When I look into your eyes o Hold the dream, mezclados con pelotazos roqueros del calibre de Hold your fire o este Reach for the sky

En el año 1995, producidos por Ron Nevison, editaron 3. El auge del grunge mermó sus ventas y conciertos en Estados Unidos (aunque consiguieron un top 20) pero no así en Asia, donde se convirtieron en ídolos y llenaron estadios en paises como Tailandia, India o Japón. En el tercer álbum encontramos la empalagosa e inspirada balada I live my life for you.

Poco después sacaron una colección de canciones en acústico, mezcla de temas nuevos y versiones de temas propios y ajenos. El álbum funcionó bien en ventas y les permitió seguir girando. Como ejemplo, éste In your perfect world.

El mercado asiático mantuvo a Firehouse girando constantemente y editando discos cada poco. Así, en 1998 un irregular Category 5 fue el preludio de su directo Bring’em out. El temazo Acid rain en directo.

Sorprendentemente, el siguiente álbum, titulado O2, contiene algunos de sus mejores temas: What you can do, Don’t fade on me o este I’d rather be making love con el espíritu hard comercial de los ochenta intacto.

En el año 2003 editaron el último disco en estudio con canciones nuevas, un más que aceptable Prime Time del que podemos destacar un cañonazo como Home tonight.

Desde entonces, numerosas giras en solitario o con otras bandas de la época gloriosa de los ochenta, apariciones en festivales, sobre todo en Estados Unidos y Asia, más un recopilatorio, Full circle, del 2011.

En definitiva, una banda que ha mantenido su espíritu a lo largo de más de 20 años, con 7 milones de copias vendidas de su discografía y un directo potente.