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Música Moderna: septiembre 2018

Estas últimas semanas hemos disfrutado de buena música (más o menos) reciente, alguna ya con meses rondando por el hiperespacio, incluso por nuestra discoteca virtual o física. Hay un poco de todo: hard rock nacional, algo de ruido y protesta, el toque blues-rock habitual y, como de costumbre, alguna sorpresa.

Dale al play…

El número de Shannon

 El número de Shannon – Carpe Diem

Un álbum excelente. Hard rock bien hecho, con tintes melódicos y mucha influencia 80s, letras curradas y un combo producido con gusto. No sobra nada. Disfruta con la comercialidad de Grita al viento (con un rollo Tierra Santa en el estribillo), Lanzando monedas («para poder vivir te tienes que mojar») o Canta, el hard de guitarras de Un paraíso donde ir o Por amor, el rollo setentero de Solo con oír tu voz o Viejos amigos (Hammond incluido). Mención a parte para dos canciones opuestas: Carpe diem, ejercicio compositivo arriesgado del que salen muy bien parados, y Al fin libres, sencilla canción sobre las ventajas del paso del tiempo. De Madrid, por cierto. Como ellos mismos dicen, nuevas canciones para nuevos tiempos. Aquí lo puedes escuchar completo.

Dustin Douglas and the Electric Gentlemen – Break it downbreakitdown-

Como si hubieras mezclado a los hermanos Robinson con Steve Ray Vaughan una noche cualquiera. Trío de Pennsylvania con el propio Dustin Douglas comandando la nave a la voz y las guitarras, Matt Gabriel al bajo (una joya) y Tommy Smallcomb a la percusión. Blues-rock de alto voltaje anclado en lo más profundo de los setenta. Buenos riffs, algunos solos memorables y varias piezas a escuchar atentamente: arrastran influencias rock a lo Bad Company en Goodbye, Your face is stunning y Hold of me, abren los bares (o los cierran) con A little bit y su rollo up-tempo, el espíritu Vaughan bucea en Destiny y Fat cat, se dejan caer por tierras sureñas en Ain’t no denyin’ o rozan el funky en My time is precious. Compilación de alto nivel para los tiempos que corren. Por aquí puedes escucharlo.

Kilmara Kilmara – Across the realm of time

Una banda, para mi gusto, en crecimiento, a pesar de los numerosos cambios. John Portillo a la guitarra y Javi Morillo a la batería se mantienen del proyecto anterior y se suman Daniel Ponce a la voz, Didac Pla al bajo y Miguel Lais como segundo guitarrista. Mantiene su línea estilística basada en heavy melódico con toques power muy apoyado en la producción de Roland Grapow, que deja un poso ya conocido en las canciones: batería poderosa, desarrollos vocales melódicos con estribillos rompedores y guitarras rápidas. Tremendos cortes como Purging flames, The forge o The end of the world conviven con un aire sinfónico en My Haven, algo de progresivo en The silent guide, oriental y misterioso en Principles of hatred y mis dos favoritas: Disciples y la más tranquila I shall rise again. Una apuesta segura del género que podéis escuchar aquí.

sentirnos_vivos Ingravitö – Sentirnos vivos por encima de nuestras posibilidades

Otros que van para arriba, los navarros Ingravitö se han marcado un grueso disco de heavy con toques metalcore, mezcla de voces oscuras con otras más melódicas y, sobre todo, mucha libertad musical y expresiva. Tan pronto se acercan a Soziedad Alkohólica como se arriman a Habeas Corpus o donde les da la gana. Nos hablan de los migrantes en Deportado del Edén (brutal groove) o Cuánto dura tu voz con Iker Piedrafita («ahora no es fácil volver/por miedo a explicarles que/no encontré lo que busqué/cuesta volver a empezar»), la corrupción en Vitaminas pa’ los cerdos, la influencia de los medios de comunicación en Te quieren de rehén, las condiciones laborales en Las que limpian, la diferencia de género en Los cuentos de Sara y el abuso del sistema en Desahuciando el miedo (con El Drogas). Especiales Kobane y la propia Sentirnos vivos por encima de nuestras posibilidades. Han realizado una miniserie con diez vídeos donde los protagonistas de cada canción cuenta su historia. Impagable esfuerzo artístico y comunicativo. Lo puedes descargar en su página web. Txus, Mikel, Iñaki y Xavi dan una vuelta de tuerca a la resistencia.

Halestorm – Vicious 

Metal moderno con raíces sucias y letras agresivamente sexuales, un toque de hard rock por aquí y un poco de melodía pop por allá conforman esta cuarta entrega de Halestrom. Adoro la segunda parte del disco, sobre todo Killing ourselves to live y su estribillo doblado, la melódica Heart of novocaine, la acústica The silence o la contundencia vocal de The white dress. No desentonan los riffs de Black vultures o Buzz, con un rollo eighties en puente y estribillo, ni Do not disturb, más arriesgada. Lzzy Hale no te va a dejar impasible,  desde luego.

 Riot V – Armor of light

Yo había sido (medio) fan de Riot en tiempos antiguos (aquel Thundersteel) y la reencarnación como Riot V me pareció un sacacuartos, como tantas otras, más sin la presencia del carismático Mark Reale. Sin embargo, un amigo me insistió en escuchar este Armor of light, disco que me ha acompañado a lo largo del verano y que debo recomendar. El heavy clásico de armonías improbables, estribillos grandes, solos a dos guitarras (Mike Flynz y Nick Lee) y el doble bombo a tope (cortesía de Frank Gilchriest) . Aciertos plenos en Angel’s thunder, Devil’s reing, End of the world, Messiah, Set the world alight (más moderada), la hipermelódica Ready to shine o la veloz San Antonio. Un clásico moderno vaya.

 

 

 

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Música y Alzheimer: canciones contra el olvido.

Hoy se celebra (por decirlo de algún modo) el Día Mundial del Alzheimer bajo el lema «Sigo siendo yo». El homenaje y el eslogan me llamaron poderosamente la atención, por lo que decidí unirme de la mejor manera que sé. Con música. Con rock, con country, con blues.

Así que, después de repasar mi discoteca particular, preguntarle a los buscadores habituales y a los colegas de costumbre, me decanté por esta pequeña muestra de canciones alrededor del Alzheimer, del enfermo, la enfermedad y los cuidadores. Canciones que retratan el olvido, la metamorfosis de ese «sigo siendo yo» y las consecuencias de la desmemoria.

La primera es una hermosa composición de una persona afectada por la enfermedad. Glen Campbell, músico de larga carrera, exitosa especialmente en los años 60 y 70, único tipo, si no me equivoco, en ganar el Grammy en las categorías country y pop, compartió su diagnóstico en 2011 (falleció hace poco más de un año). En 2014 compuso este I’m not gonna miss you de preciosa letra sobre cómo se sentía y qué estaba pasando: «You’re the last person I will love/You’re the last face I will recall/And best of all, I’m not gonna miss you».

Glen Campbell – I’m not gonna miss you

Otro hermoso ejemplo lo compuso Kenny Chesney, una balada del hijo al padre, del que está fuera al que lo lleva dentro con una letra intensa: «This time I’m gonna kiss him/Instead of just shaking hands/Gonna tell him that I love him/While he still knows Who I am»

Kenny Chesney – While he still knows who I am

Y cantando un poco desde fuera y desde dentro, al padre o a la madre, a la abuela o al abuelo, incluso a la suegra (Dave Mustaine es así), un buen puñado de artistas han compartido sus emociones con todos nosotros. La pérdida, la esperanza, la espera, el dolor, el miedo. Aquí os dejamos esa pequeña selección.

Como siempre, dale al play…

El Drogas – Cordones de mimbre

Megadeth – Forgot to remember

Dry River – Frascos vacíos

El número de Shanon – Ladrón de recuerdos

Elvis Costello – Veronica

Rulo y la Contrabanda – La reina del barrio

David Gilmour – Faces Of Stone

Mago de Oz – Sueños dormidos

Calexico – The vanixing mind

Saurom – Íntimos recuerdos

Marcelo Calabria «Valdés» – Recuerdos olvidados