Archivo de la etiqueta: Dry River

Música y Alzheimer: canciones contra el olvido.

Hoy se celebra (por decirlo de algún modo) el Día Mundial del Alzheimer bajo el lema «Sigo siendo yo». El homenaje y el eslogan me llamaron poderosamente la atención, por lo que decidí unirme de la mejor manera que sé. Con música. Con rock, con country, con blues.

Así que, después de repasar mi discoteca particular, preguntarle a los buscadores habituales y a los colegas de costumbre, me decanté por esta pequeña muestra de canciones alrededor del Alzheimer, del enfermo, la enfermedad y los cuidadores. Canciones que retratan el olvido, la metamorfosis de ese «sigo siendo yo» y las consecuencias de la desmemoria.

La primera es una hermosa composición de una persona afectada por la enfermedad. Glen Campbell, músico de larga carrera, exitosa especialmente en los años 60 y 70, único tipo, si no me equivoco, en ganar el Grammy en las categorías country y pop, compartió su diagnóstico en 2011 (falleció hace poco más de un año). En 2014 compuso este I’m not gonna miss you de preciosa letra sobre cómo se sentía y qué estaba pasando: «You’re the last person I will love/You’re the last face I will recall/And best of all, I’m not gonna miss you».

Glen Campbell – I’m not gonna miss you

Otro hermoso ejemplo lo compuso Kenny Chesney, una balada del hijo al padre, del que está fuera al que lo lleva dentro con una letra intensa: «This time I’m gonna kiss him/Instead of just shaking hands/Gonna tell him that I love him/While he still knows Who I am»

Kenny Chesney – While he still knows who I am

Y cantando un poco desde fuera y desde dentro, al padre o a la madre, a la abuela o al abuelo, incluso a la suegra (Dave Mustaine es así), un buen puñado de artistas han compartido sus emociones con todos nosotros. La pérdida, la esperanza, la espera, el dolor, el miedo. Aquí os dejamos esa pequeña selección.

Como siempre, dale al play…

El Drogas – Cordones de mimbre

Megadeth – Forgot to remember

Dry River – Frascos vacíos

El número de Shanon – Ladrón de recuerdos

Elvis Costello – Veronica

Rulo y la Contrabanda – La reina del barrio

David Gilmour – Faces Of Stone

Mago de Oz – Sueños dormidos

Calexico – The vanixing mind

Saurom – Íntimos recuerdos

Marcelo Calabria «Valdés» – Recuerdos olvidados

Música Moderna: julio 2018

El verano suele ser época de pereza y tiempo libre, lo que da, por un lado, ocasión a escuchar mucha música, pero, por otro, pocas ganas de escribir o pasar el rato delante de una pantalla. Sin embargo, me puede el compartir la música que llama mi atención. Y en esta ocasión viene muy variadito: buen blues, un par de propuestas bien heavies, un poco de fuzz, algo de rock patrio y una sorpresa.

Dale al play…

dry-river-e1531937666461.jpg

Dry River – 2038

Increíble trabajo. Una coctelera que recuerda por momentos a Dream Theater, a Topo, a Queen, a Rush, a Asfalto. Buenas composiciones, letras inteligentes, unas interpretaciones no solo al servicio de la canción si no con momentos para la gloria personal y todo bajo un acabado sonoro en donde todo cuadra. Una canción como Peán con sus casi once minutos justifica ya el arte de estos tipos. Pero también han sabido concretar el mensaje en temas como Fundido a negro, Perder el norte, la favorita Me va a faltar el aire, la curiosa Me pone a cien (con su crítica al mass media musical) o Al otro lado (otros ocho minutazos de gloria). Todo el disco merece la pena. Uno de los grandes del año.

Parkway Drive – Reverence Parkway Drive

Cuando no has seguido a una banda y de repente encuentras un disco que te gusta puede que comiences por «lo peor» para sus fans. Pero a quién le importa. Sexto de estos australianos, obra cargada de músculo, riffs agresivos mezclados con una trabajo rítmico a medio camino entre el metalcore y el heavy, un dedo puesto siempre en las armonías y, sobre todo, un intento de abarcar las influencias sonoras de las últimas dos décadas. A destacar la brutalidad de Prey (con estribillo pegadizo), el toque Pantera de Absotlute Power, el aroma de principios de siglo de Shadow boxing, la progresión de Cementery bloom, The void y el esfuerzo compositivo de Chronos.  Unas voces más limpias habrían dado un puntito grande a Reverence.

 Robert Jon & The Wreck – Robert Jon & The Wreck

robertjonandthewreck

Ya dimos cuenta de su álbum anterior por aquí y es un placer compartir su nueva obra. Más influenciados por el folk y el blues que por los guitarrazos roqueros en esta ocasión, quizá un pasito por debajo, ganan las joyas suaves como Shine on o Forever isn’t long enough (gran slide). Dan caña sureña en dos potenciales hits del género como Old friend y Let it go. Demuestran un gran gusto melódico en I know it’s wrong y High time. Y un instrumental de ocho minutos para recordar, Witchcraft. Un granito más en su discografía.

 Taliesyn – Heridas  

A estos sevillanos he llegado de casualidad, por el nombre similar a otra banda (estos se llaman como aquel álbum de Deep Purple). Y me he llevado una agradable sorpresa. Cuarto trabajo en ¡quince años! Unos clásicos, vaya, y yo sin conocerlos. Esa mezcla de hard rock en las bases con elementos más metaleros, un teclado muy seventies y una labor vocal acertada son lo mejor conseguido, aunque quizá han intentado tocar demasiados palos. Falta un estilo definido. A destacar Instinto («chocan las caderas/en la danza del amor»), Elegía con Manuel Ibáñez (Medina Azahara) a las teclas y Glory (Guadaña) a la voz, el gran trabajo de guitarras de Ni un paso atrás y el aire 90s de Quise Seguiré sin ti (esos Alice in Chains). Una experiencia curiosa.

 The Black Rainbows – Pandaemonium

Sin ser un gran fan del stone o el psycho-heavy, no me niego algún placer de vez en cuando en forma de disco viejuno o nueva publicación, como es el caso de este Pandaemonium de los italianos The Black Rainbows. Sexto disco comandado por la voz y la guitarra de Gabriele Fiori lleno de fuzz, efectos, riffs machacones, una delicia en Riding fast ‘til the end of timeGrindstone o The sacrifice. No desmerecen Supernova & asteroids, I just wanna fire o High to hell. Para amantes de Monster Magnet, Kyuss o, cómo no, los primigenios Black Sabbath.

Khemmis – Desolation 

Los yanquis se han marcado un excelente disco de heavy metal, con sus melódicas líneas vocales, las guitarras armonizadas a lo Iron Maiden o Thin Lizzy y un punto de doom y ruido más oscuro que le da personalidad. Isolation es una gozada, incluyendo un estupendo estribillo y trabajo vocal. El punto épico de Flesh to nothing y su parte central, el equilibrio entre agresividad y seda de la inicial Bloodletting y los más de nueve minutos de From ruin deberían pasar por tus orejas. Un disco breve (seis canciones, poco más de cuarenta minutos) de una banda joven que, ojalá, siga progresando.

 Elisma – Somos nosotros los que hacemos rock and roll

Este trío de Girona se ha comprado una máquina del tiempo, ha paseado palmito por Londres, se han colado a aporrear su arte en los estudios Kingsway durante el otoño de 1981 y han parido una jodida obra retro de hard & heavy. Son claras esas influencias Barón Rojo en temas como Negocio de guerra, Vampiro o Son insaciables, pero se salen un pasito en algunas de mis favoritas, como El enemigo soy yo mismo, Echa a volar o Voy a montar una banda tributo. Muy buenos músicos, por cierto.

 

Contaminación y rock: once canciones verdes.

 

¿Qué clase de mundo queremos? ¿Nos preocupamos de verdad por nuestra huella en el planeta? Vivimos contaminando, al menos en el mundo occidental. Muchos de nuestros roqueros han recogido estas inquietudes en sus canciones y aquí os dejamos una selección variada de canciones conocidas y desconocidas poniendo el dedo en el apocalíptico problema de la suciedad sin fin que generamos.

Topo – Marea negra (1982)

En el disco del mismo título la banda madrileña nos regalan un himno clásico: «alzo mi voz contra la polución/que nos invade y/está canción antidegradación». Pero de nada sirve alzar la voz «si no la cantas tú». El problema de la contaminación como un problema «de todos».

A.N.I.M.A.L. – Sabia naturaleza (1996)

La banda argentina nos obliga a reflexionar sobre las consecuencias de romper las reglas de la Naturaleza, pues «en ese supuesto evolucionar/quebraron tan vitales reglas/ya verán cómo se caen los pilares del equilibrio/provocando desastres». Del álbum El nuevo camino del hombre.

Asfalto – La paz es verde (1983)

Incluida en Más que una intención, esta apocalíptica canción sobre el final de los tiempos avisa de las consecuencias de nuestro desvarío industrial: «el mar se reventaba/entre tinieblas y radioactividad/mientras una voz me decía/este es el fin de la Humanidad».

Dry River – Fundido a negro (2018)

En su excelente 2038 de reciente edición escuchamos esta alegórica pieza avisando que «ciencia oscura destruye lo natural/hombre ingenuo no la podrás controlar/fundido a negro punto final/nuestra Historia no se contará»

Gillman – Contaminación (2003)

Desde Venezuela, más de ocho minutos dirigidos al planeta, preguntando «mundo dime porqué te hundes en basura/(…)/oye, mundo, dime porqué Dios creó al hombre/y este pronto en un dios se convirtió». La escuchamos en el disco Cuauhtemoc.

Platero y Tú – Contaminamos (1992)

A ritmo de rocantol, un jovencísimo Fito canta «es el infierno que trabajamos/día tras día contaminamos» porque todos somos responsables de que «un mal presagio me invade a mí»: nos quedaremos viviendo entre «montañas de basura y mares de alquitrán».

Bersuit Vergarabat – Madre hay solo una (2005)

Entre lo emotivo y lo salvaje, la banda se aferra a la defensa de La Tierra: «vos sos mi única madre/con alma y vida yo defiendo tú jardín/te agradezco, aunque me voy avergonzado/por ser parte de la especie/que hoy te viola en un patético festín».

Sparto – Un futuro verde (1992)

Entre tanto Apocalipsis, una canción que invita a la esperanza porque «nada está perdido, todo con esfuerzo se podrá solucionar», y es que aún estamos a tiempo de dejar el planeta limpio.

Mago de Oz – La costa del silencio (2003)

Single de su álbum Gaia e imprescindible en sus directos, ponen el dedo en el egoísmo humano: «donde se acomoda la usura/nacen la ambición y el poder/y este germina en la tierra/que agoniza por interés».

Maná – ¿Dónde jugarán los niños? (1992)

Los mexicanos Maná han tocado el tema en numerosas ocasiones. Elegimos esta, de carácter global, reflexionando, con un toque reggae, sobre el planeta que heredarán nuestros hijos: «cuenta mi abuelo/de un cielo muy azul/en donde voló papelotes/que él mismo construyó»

Barón Rojo – Herencia letal (1989)

De nuevo la avaricia y la sobre-explotación como causa del exceso de polución: «eres un hombre de habilidad, piensas con vanidad/y contaminas para aumentar la rentabilidad». Aunque esta versión apareció en el disco Obstinato, apareció primero en formato single en 1983 como regalo del Metalmorfosis (por problemas de espacio, se quedó fuera del disco).