Rory Gallagher – Irish Tour’74 – 1974

Rory Gallagher – Irish Tour’74 – 1974

Después de su cuarto álbum en estudio en tres años (más un directo), el fantástico Tatoo, Rory Gallagher, vocalista y superguitarrista, junto con su banda por entonces, Rod De’Ath a la batería, Gerry McAvoy al bajo y Lou Martin en piano y teclados, se embarcaron en la feliz idea de grabar un directo. Al bueno de Rory no se le ocurrió más que ir a tocar a su Irlanda natal en plena efervescencia del IRA: el día antes del primer concierto de gira, hasta diez bombas estallaron en diferentes puntos de Irlanda e Inglaterra. La banda, compuesta por católicos, protestantes, irlandeses, ingleses y un indefinido, se plantó allí con todos sus arrestos para dar una serie de impresionantes conciertos que reventaron a todo aquel que se puso por delante.

Grabado en Belfast, Dublín y Cork, Irish Tour’74 recoge el calor y la fuerza de un fenomenal guitarrista en el apogeo de su carrera. Producido por el propio Gallagher, contiene nueve temazos con un sonido crudo y vívido que nos hace sentir en la misma sala. Fenomenal trabajo instrumental de todo el combo, pero, por supuesto, esos punteos, esos solos, ese ritmo perfecto de Rory con la fenomenal base rítmica, en especial De’Ath, y un trabajo al piano de Martin como acompañante y solista tremendo.

Solamente con joyas como Cradle rock o Tattoo’d Lady sobraría para estar entre los grandes, pero ahí están Walk on hot coals o Just a little bit.

Cradle rock

 

Tatto’d Lady

 

Para sentarse un rato a disfrutar con el pedazo de guitarrista y compositor de hardblues que fue (y siempre será) Rory Gallagher.

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Judas Priest – Unleashed in the east – 1979

Judas Priest – Unleashed in the east (Priest in the east) – 1979

Durante la segunda mitad de los años 70, Judas Priest fue creando su leyenda a través de álbumes geniales y conciertos demoledores. La oportunidad de editar un directo no se retrasó más y dos conciertos de la parte Japonesa de la gira mundial del álbum Killing Machine/Hell bent for leather fueron grabados, en el Koseinenkin Hall y el Nakano Sunplaza Hall, ambos en Tokyo.

El resultado, uno de los discos en vivo más importantes de la historia del heavy metal y la puerta hacia el éxito masivo de Judas Priest en todo el mundo y, en especial, en los Estados Unidos. Además, esta fue la primera ocasión que el productor Tom Allon trabajó con ellos; formó equipo con la banda en los años de gloria siguientes en álbumes como British Steel, Defenders of the Faith o Turbo. Desde luego, en Unleashed consigue una mezcla fantástica donde todos los instrumentos están claros y contundentes y, sobre ellos, la voz del Metal God se sale.

The ripper.

La banda estaba formada para la ocasión por Rob Halford, a la voz, KK Downing y Glenn Tipton a las guitarras, Ian Hill al bajo y Les Binks a la batería. Hubo dos versiones: una para el mercado japonés, con 13 cortes y titulada Priest in the East, y otra para el europeo y americano, con tan solo nueve (en la reedición del 2001 se incluyeron los cuatro cortes extra). Fue el disco más vendido hasta la fecha y el que marcó el sonido  y el éxtio de los años siguientes tanto para la propia banda como para el incipiente New Wave of Heavy Metal británico. Como anécdota, podemos encontrar un grupo de metal bautizado con cada uno de los títulos de las canciones de la edición europea (a excepción de las dos versiones).

Temazos como Exciter, Sinner o The ripper, la versión de The Green Manalishi (que apareció en la versión yanqui del Hell bent for leather) o la inconmesurable Victim of changes. He aquí una pequeña muestra.

The Green Manalishi.

Una obra maestra para reventar los altavoces y alertar a las fuerzas de seguridad con nuestra presencia.

Las mejores canciones de Firehouse

 

LAS MEJORES CANCIONES DE FIREHOUSE

Firehouse es una banda de hard rock formada por C.J. Snare a la voz y los teclados, Bill Leverty a las guitarras, Michael Foster a la batería y Perry Richardson al bajo. Debutó discográficamente en 1990 con un álbum homónimo que llamó poco la atención hasta que varios meses después el single Love of a lifetime les puso en el top de ventas y visionado de vídeo en la MTV, con lo que comenzaron a ser conocidos de verdad en Estados Unidos y en el resto del mundo. De esta primera referencia destaca el temazo Don´t treat me bad, ejemplo del estilo que siguen otros como All she wrote o Overnight sensation.

El año 1992 significó su consagración popular al recibir el Premio a Mejor Nueva Banda en los American Music Awards por delante ni más ni menos que Nirvana y Alice in Chains. Ese mismo año salió su segundo redondo titulado Hold your fire, con un sonido más aguerrido pero manteniendo las power ballads marca de la casa como When I look into your eyes o Hold the dream, mezclados con pelotazos roqueros del calibre de Hold your fire o este Reach for the sky

En el año 1995, producidos por Ron Nevison, editaron 3. El auge del grunge mermó sus ventas y conciertos en Estados Unidos (aunque consiguieron un top 20) pero no así en Asia, donde se convirtieron en ídolos y llenaron estadios en paises como Tailandia, India o Japón. En el tercer álbum encontramos la empalagosa e inspirada balada I live my life for you.

Poco después sacaron una colección de canciones en acústico, mezcla de temas nuevos y versiones de temas propios y ajenos. El álbum funcionó bien en ventas y les permitió seguir girando. Como ejemplo, éste In your perfect world.

El mercado asiático mantuvo a Firehouse girando constantemente y editando discos cada poco. Así, en 1998 un irregular Category 5 fue el preludio de su directo Bring’em out. El temazo Acid rain en directo.

Sorprendentemente, el siguiente álbum, titulado O2, contiene algunos de sus mejores temas: What you can do, Don’t fade on me o este I’d rather be making love con el espíritu hard comercial de los ochenta intacto.

En el año 2003 editaron el último disco en estudio con canciones nuevas, un más que aceptable Prime Time del que podemos destacar un cañonazo como Home tonight.

Desde entonces, numerosas giras en solitario o con otras bandas de la época gloriosa de los ochenta, apariciones en festivales, sobre todo en Estados Unidos y Asia, más un recopilatorio, Full circle, del 2011.

En definitiva, una banda que ha mantenido su espíritu a lo largo de más de 20 años, con 7 milones de copias vendidas de su discografía y un directo potente.

Kiss – Alive! – 1975

Kiss – Alive! – 1975

A mediados de 1975 una banda de jovenzuelos llamada Kiss se rompía el culo por los escenarios de Estados Unidos dando grandiosos conciertos como teloneros de cualquier banda que se les pusiera a tiro. Utilizaban maquillaje, botas de plataforma, uniformes, pirotecnia y eran ruidosos y gritones. Habían conseguido el éxito en directo, pero no así en las tiendas: sus discos no subían en las listas, no tenían un single rompedor.

Deuce

 

Al cerebro de Casablanca Records, Neil Bogart, se le ocurrió trasladar esa fuerza de sus directos a un álbum. Contrató al genio de sonido Eddie Kramer y capturó cuatro conciertos entre mayo y julio de aquel año. Se acabó de mezclar en los estudios Electric Lady de Nueva York y salió a la luz en septiembre de 1975. En diciembre ya había vendido medio millón de copias y para enero alcanzó el platino.

Encontramos dieciséis temas de sus anteriores trabajos muy bien entremezclados, con mucha caña (aún no habían compuesto ninguna power ballad), que muestra su sonido rudo de hard rock setentero. Las guitarras de Ace Frehley y Paul Stanley suenan siempre en primer plano con un Peter Criss muy rítmico, con su toque rhythm and blues, que contrapesa el bajo de Gene Simmons. El trabajo de Ace, superior, siempre efectivo y marcando los solos de manera tremenda. Los cantantes (Gene y Paul sobre todo, pero también Criss) entrelazan sus intervenciones de manera acertada, haciendo de la combinación de sus sonidos otro aliciente para mantenerse en escucha constante.

Cómo no destacar algunos temazos míticos, pues contiene una piara de clásicos sucios y rocanroleros, tales como

Hotter than hell

 

Rock and roll all nite

 

Si nunca consideraste a Kiss más que como una banda de actores con pocas dotes musicales, dale caña a este directo y alucina. Rocanrol de verdad. En fin, que por mí os lo regalaba ahora mismito.

Deep Purple – Burn – 1974


Deep Purple – Burn – 1974

Deep Purple estaban en lo más alto del mainstream rockero cuando perdieron (más bien echaron) a Ian Gillan (cantante) y Roger Glover (bajista). ¿Cómo continuar después de trallazos como In rock, Machine Head o Made in Japan? Ian Paice (superbatera), Jon Lord (teclista) y Ritchie Blackmore (quién no conoce al hombre de negro de la guitarra, por favor) reclutaron a dos jovencísimos cantantes, a falta de uno, llamados David Coverdale (el genio que formaría Whitesnake) y Glenn Hughes (a la sazón bajista).

Este quinteto se metió a ensayar y grabar a finales del 73 un álbum nuevo que estuviera a la altura del mito que ya conformaban y les permitiera seguir avanzando y llenando estadios. La mezcla del estilo hard de Deep Purple con las nuevas voces, la más blues de Coverdale y la más soul de Hughes, no fue fácil, y, aunque pasaron por momentos duros, en noviembre acabaron las ocho canciones que finalmente se editaron en febrero de 1974.

Comenzamos con el pelotazo de Burn. Tema rapidísimo con un riff de guitarra épico y machacón. Los cantantes intercambian voces, la batería machaca adornos bestiales y la banda al completo es un pelotazo. La versión en directo, demoledora. Fabuloso trabajo de guitarra de Blackmore, de mis favoritos.

Sigue Might just take your life de manera más relajada y un toque funk en el ritmo. Salió como primer single y destaca el trabajo vocal, en especial el estribillo, y el gran Jon Lord, manteniendo el tipo de la canción y marcándose un solo preciosista. Letra autobiográfica sobre la experiencia de David y Glenn en la banda.

El toque funk se mezcla de maravillas en una de las favoritas Lay down, stay down, de vuelta a la velocidad del primer tema. Brutal parte central con el piano, la base rítmica y las dos voces intercambiándose roles. Esta canción le pega más al tono de Glenn, pero David no se queda atrás. Se convirtió en una de las favoritas de la posterior gira.

Palabras mayores para Sail away, donde encontramos al David Coverdale que formaría los primeros Whitesnake sobre una guitarra hipnotizante. Muy en la línea de los temas Purple de etapas anteriores, recoge ese toque blues y hard rock para crear un tema con el que no puedes dejar de agitar la cabeza. Un solo con guitarra sintetizada y el solo final, con slide, soberbio. Tremenda letra (sail away tomorrow…).

You fool no one se basa en un patrón rítmico de batería y bajo fabuloso y complejo, veloz (en la línea Woman from Tokyo), con una portentosa melodía vocal cantada a pachas por los dos voceras (con Hughes destacando en la parte del estribillo). De nuevo estupendo Blackmore.

La canción más floja del álbum quizá sea este What´s goin´on here. Aunque pueden entreverse todas las virtudes del resto de canciones, falta un poco de punch para rematarla, se queda algo floja entre tanta enormidad. Lord destaca por su trabajo al piano y el trasteo de Ritchie aporta un toque diferencial. Buena voz de Glenn, muy a su estilo.

Por fin llegamos a otro pelotazo atemporal. Señoras y señores, Mistreated. Esta canción ha sido recuperada por todas las variantes posibles post-Mark III (Coverdale con Whitesnake, Hughes en sus diferentes re-encarnaciones, incluso el mismo Ronnie James Dio). Tempo lento y machacón sobre la que brillan la voz de Coverdale y el fabuloso trabajo de Blackmore. Toda la banda borda su papel. Una canción mítica. La versión en directo se alargaba lo que hiciera falta.

El disco se cierra con el instrumental “A” 200 donde se luce especialmente Jon Lord con sus teclados y sintetizadores.

La posterior por Estados Unidos en limusina y avión privado les mantuvo en la cumbre un año más y los conciertos se centraban en las mejores canciones de Burn. Un álbum para escuchar con placer roquero…

Slash – Apocaliptic love

Slash – Apocaliptic Love

Tengo que reconocer que la carrera de Slash más allá de Guns´n´Roses no me ha interesado especialmente, no por falta de calidad, si no porque siempre le he visto huyendo de su sonido primigenio, esa guitarra inconfundible que siempre llevo asociada al Appetite. Y con resultados ciertamente irregulares. Sin embargo, este Apocaliptic Love devuelve a Slash al sitio del que nunca se debió marchar. Quizá sea porque, por fín, ha encontrado una banda con la que trabajar: el bajista Todd Kerns, el batería Brent Fitz y el guitarra y cantante Myles Davies (de Alter Bridge). Tanto Slash como Myles componen las canciones.

Lo primero que destaca es el sonido general de todos los temas. Recuerda a algo añejo, a los tiempos del vinilo, pero con la limpieza de una producción moderna. Todos los instrumentos bien compactados pero audibles por separado, sin sobrecargas. En segundo lugar la selección de canciones y la disposición en el cedé no podría ser más acertada, pasando por las diferentes texturas sin saltos bruscos y dejando algún regalito para el final.

En esto, comienza el álbum con dos trallazos al más puro estilo Guns´n´Roses (vamos, que parece estar tocando el mismo Izzy Stradlin): Apocaliptic Love y One last thrill. Este sonido se entremezcla a lo largo del resto de canciones y sólo aparece tan claro en la fabulosa Hard&Fast. Después tenemos dos canciones con la impronta roquera y  la guitarra 100%  Slash pero derivando hacia sonidos de hard rock más clásicos, como son Standing in the sun y el single You´re a lie. A continuación otros dos temazos  llevados a lo épico, como son No more heroes (por favor, qué intro, qué solo, qué trabajo vocal) y Halo.  A partir de aquí el álbum entremezcla componentes de estos grupos y encontramos temas tan logrados como Anastasia o Bad Rain (pedazo estribillo y pedazo de solo).

En definitiva, un tremendo trabajo de hard rock con Slash en perfecta forma, una sección rítmica demencial y un cantante que juega con todos sus registros. Buena producción, buenas canciones.

Veredicto: escuchar sin cesar y a tope.

Motley Crüe – Too fast for love – 1982

Motley Crüe – Too fast for love – 1982

Parece mentira que ya hayan pasado 30 años desde que los bizarros Motley Crüe debutaran con este Too fast for love. Las curiosidades de este álbum comienza desde su misma edición, pues, en realidad, salió dos veces: una en noviembre del 81 con una compañía independiente llamada Leathür Records (900 copias) y otra en agosto del 82, tras fichar con Elektra Records, quien les obligó a regrabar algunas partes y realizó otra mezcla más “vistosa”. Esta última versión se hizo popular y la consideramos la original hasta que en el 2003 se re-masterizó para el recopilatorio Music to Crash your car to, y ambas versiones (ambas mezclas) estuvieron disponibles.

El disco se grabó con unos medios mínimos en los estudios Hit City West de Los Ángeles y lo (no)produjeron los mismos Motley. La formación la formaban los clásicos Vince Neil a la voz, Nikki Sixx al bajo, quien compone todas las canciones, Mick Mars a la guitarra y el fabuloso follador de superfamosas Tommy Lee a la batería. La portada rinde homenaje (o copia descaradamente) a otra de los mismísimos Rolling Stones.

 Las estructuras de todos los temas no pueden ser más simples, con arreglos sencillos y letras basada en sus experiencias con chicas, drogas y mala vida. ¿Por qué se hizo tan popular y lo destacamos aquí? El sonido sucio y bronco, que mezcla influencias punk con el incipiente heavy metal americano, consigue una mezcla explosiva que se adhiere al cerebro y lo hace bailar y cabecear sin parar. Un disco imitado y reflejo de lo que sería la explosión glam en los años siguientes. Motley lanzó mejores canciones, incluso mejores álbumes, pero ninguno tiene la desnudez salvaje de éste.

Todo comienza con Live wire, único single, y pelotazo en cualquier concierto Crüe aún hoy. Riff de guitarra, batería a todo trapo y Neil chillando una melodía pegajosa. Estribillo rompedor. La parte en que la voz se queda sola sobre la batería me encanta. Os dejo el video original. Demoledor: no se puede hacer más con menos presupuesto.

La segunda canción, Come on and dance, su primer himno a las strippers. Baila nena  mientras nosotros miramos y tocamos esta canción. Recuerda un poco a los primeros discos de Kiss.

Public enemy #1 acelera de nuevo el paso y contiene una intro muy buena de Mars, que, en lineas generales, se prodiga poco en este debut. Cambio de ritmo para el estribillo y trabajo impresionante del jovencísimo Lee. Canción sobre fugarse con tu chica. Buen solo. Neil se aleja de sus chillidos habituales y canta sin forzar tanto la voz.

Tengo cierta debilidad por Merry-go-round, probablemente porque de tan simple es imposible encontrarle las vueltas y criticarla. Intro lenta, apoyada en una acústica, entra Neil y la canción va creciendo como en círculos concéntricos. Vince Neil se sale. Medio tiempo bestial.

Take me to the top contrasta con la anterior. Directa, rítmica, una gitarra machacona. Un aire más heavy que las anteriores. Final apoteósico.

Vince compone la letra de Piece of your action, otro pelotazo del directo. Una canción de y para follar. Buen trabajo de Sixx y Lee para un parco pero efectista guitarreo. Estribillo pegadizo.

Starry eyes comienza con la batería, se añade progresivamente bajo y guitarra y cuando entra la voz hay un juego rítmico en tre todos los instrumentos. La canción no se acelera pero mantiene una tensión constante gracias a este juego rítmico. Destaca la parte central y el solo, de los mejores del disco, con el crescendo final.

Otro de los himnos de los primeros Motley, Too fast for love. Resume lo mejor y lo peor de estos cuatro. Canción pegajosa, ritmo adictivo, voz personalísima, una letra y una estructura sencilla y otro temazo para los conciertos y las noches de fiesta. Simples pero efectivos.

Para terminar, una especie de medio tiempo que, con los años, se ha convertido en una de mis favoritas. On with the show se basa en una melodía repetida a lo largo de todo el corte, entrando progresivamente los diferentes instrumentos y acelerándose en el estribillo Una letra sobre un amigo muerto y la necesidad de continuar adelante como cierre al disco. La estructura y la melodía me recuerdan a otros temas posteriores, como Without you del Dr Feelgood.

En definitivia, un álbum de canciones sencillas, roqueras y adictivas que se acaba en un suspiro y obliga a volver a darle al play.

Queen – News of the world – 1977

Queen – News of the world – 1977

Este álbum puso fin a la época de gloria barroca de Queen, con los dos fabulosos y sobrecargados A night at the opera y A day at the races, introduciendo la música de estadio que les caracterizó en años posteriores. News of the world es una inclasificable mezcla, magistral, de esa virtud cuasi-operística de Mercury con los gustos de todos los miembros del grupo por el hardrock y las tendencias (incluso new wave) que emergían entonces.

Producido por Mike Stone (el mismo que años después trabajaría en el Appetite for destruction) con los miembros de Queen en los Sarm West Studios y los Wessex Studios de Londres en el verano de 1977, sería editado en octubre de ese mismo año. Subió rápido en las listas gracias al single We are the champions/We will rock you (para cortarse las venas y ponerlas a bailar, vamos). Siguieron Spread your wings y, por último, It’s late. El disco vendió muy bien y las posteriores giras llenaron estadios.

Hacer una crítica de la primera canción, un mito del rock, resulta difícil. We will rock you es tan simple como perfecta, tan poco elaborada como deslumbrante. Ritmo de batería, voz y el resto de la banda entrando poco a poco para un final de cuernos al cielo y cabezas batiendo. ¿Cuántas versiones de esta canción se habrán hecho?

Continúa otra de las más grandes, We are the champions. Mercury la compuso en honor a sus fans con la intención de cantarla en los conciertos como los hinchas de fútbol cantaban a sus equipos. Huyendo de los arreglos de etapas anteriores, consiguen una canción épica con muy poco, una canción accesible para todos, coreable por mil gargantas. No nos perdamos la guitarra de Brian.

Sheer heart attack recoge la influencia new wave (y un poco punk) de la época. Sorprende pensar que se escribió varios años antes, para el disco de mismo título. Tema rápido, simple y muy machacón. Canta el propio Taylor, quien también la compuso.

La balada por excelencia es All dead, all dead. Comparten voces May y Mercury. La sensibilidad del tema junto al trabajo de voces (de lo mejor del disco) y la breve pero preciosa intervención guitarrística de May la convierten en un clásico.

Llegamos a otra de las favoritas: Spread your wings. Introducción de piano y voz, entrada progresiva de los músicos, estribillo sin coros (raro en esta banda). Gana la melodía y un estribillo rompedor.

La antigua cara A del vinilo se cerraba de manera soberbia con el trallazo más hardroquero, Fight from the inside, un poco en la onda Thin Lizzy, con un ritmo de guitarra impresionante. Como curiosidad, en esta canción todos los instrumentos y la voz (a excepción de coros y el solo) los interpreta Roger Taylor.

A continuación, la canción más guarra de Queen (bueno, en realidad la más explícita): Get down make love. Una canción muy Mercury, con un tono funk y ese aire de cabaret rock que le hacía tan especial. Excitante, bailable, combinada con inteligencia con los ritmos roqueros de la guitarra de May.

Las dos canciones más flojas aparecen a continuación. Sleeping on the sidewalk bucea con relativo éxito en las raíces rith’n’blues del grupo (la compone May) y aunque el resultado es bueno desentona con el resto. Un poco de agresividad le habría venido bien. Con Who needs you ocurre otro tanto; ritmo latino, guitarra española, pero le falta un poco de punch para convencer.

Pero remontamos para terminar con otra de las grandes, la fabulosa (pónganse las orejas) It’s late. Típica canción de Queen de todos los tiempos, tanto por la estructura compositiva, como por coros y arreglos. Pero resulta tan placentero poder escuchar un típico tema de Queen hoy en día. ¡¡A todo volumen!!

Y para cerrar My melancholy blues, otro temazo de Freddie en un estilo cercano al jazz, jugando con la ambigüedad y las melodías, consigue cerrar con estilo un álbum para escuchar una y otra vez.

A posteriori también hicieron buenos discos, llendo de un estilo más pop o disco hacia otros más rock, pero siempre estando entre los más grandes forever.

Verdicto: muy recomendable.

Rainbow – Rising – 1976

Rainbow – Rising – 1976

En una época en la que los músicos o eran grandes o se iban al paro, uno de los más grandes decidió dejar su puesto seguro y confortable de guitarrista de Deep Purple y lanzarse a una aventura que denominó Rainbow. Ritchie Blackmore grabó un álbum con los miembros del grupo Elf, casi como un disco en solitario, al que tituló Ritchie Blackmore’s Rainbow. Expulsó a todos los músicos a excepción del cantante, un tal Ronnie James Dio, con quien compuso todos los temas del siguiente Rising.

El disco se grabó en los estudios Musicland de Munich en febrero de 1976 con el mítico Martin Birch como productor. La banda la formaban (redoble de tambores y cornetas, por favor): Blackmore a la guitarra, Dio a la voz, Cozy Powell en la batería, Jimmy Bain al bajo y Tony Carey en los teclados. Contó con la Orquesta Filarmónica de Munich para redondear el trabajo.

En general, este grandioso monumento musical une lo mejor del hardrock setentero con la épica que haría famoso a Dio, construyendo canciones complejas con fabulosas instrumentaciones y letras preciosistas.

Comenzamos con Tarot woman. Intro de teclado, riff de guitarra apoyado en una batería bestial y Ronnie entra matando al personal con una línea vocal como una metralleta. Curiosamente esta canción no la hacian en directo porque resultaba difícil llevar el tempo al directo y no le gustaba a Balckmore. Dio la recuperó años después y se convirtió en un habitual de sus conciertos.

Run with the wolf, una canción menor en un disco soberbio, presenta una estructura muy Dio, con una base rítmica (Bain-Powell) especialmente inspirada, estructura sencilla, muy de la época y Blackmore más comedido que en el resto. La canción va en crescendo y el final con todos a tope y la guitarra loca de fondo acaba rompiendo cuellos.

Llegamos a una de las más mejores de todos los tiempos: Starstruck. Aunque tiene un regusto Purple (no en vano hablamos del hombredenegro), Dio sabe llevarla a su terreno y en sus apenas cuatro minutos contiene todos los elementos que han hecho al hardrock una música eterna y universal: ritmo, arreglos, voz y guitarra de primera. Si tienes un grupo del género  y no clavas esta canción, piénsatelo.

La antigua cara B se abría con Do you close your eyes, un tema más comedido pero efectivo, tanto por su estribillo como por su ritmo trepidante. La interpretaban asiduamente en directo, donde se extendían varios minutos jugando con las líneas melódicas y rítmicas del tema.

Y llegamos a la canción por excelencia del rock épico: Stargazer. Esta canción marcó a Dio, siendo un modelo para su carrera posterior. Soberbia, cargada de fuerza y arreglos, todos los elementos se entrelazan (incluída la orquesta) para dar un cuadro musical impresionante. Blackmore realiza uno de sus mejores trabajos y Dio escribió una letra simplemente perfecta. Quien no ame esta canción que se lo haga mirar.

El álbum se cierra con otra canción perfecta que vive a la sombra de la anterior, pero lleva al grupo a través de un tempo más rápido a una composición rompedora. A light in the black tiene el ritmo y la estructura más Purple de todas. Contiene el mejor solo de Carey junto a un Cozy Powell soberbio. La parte central pone los pelos de punta roma. Apoteosis.

Y pensar que se dejaron fuera Kill the king y Long live rock’n’roll, a la postre dos de los mejores temas del siguiente disco…

Veredicto: ya estás tardando en escucharlo

 

 

 

 

Europe – Bag of Bones

Europe – Bag of bones

Tras el anterior álbum (Last look at Eden) y las correspondientes giras, Europe anunció un disco basado en el blues y en sus “raíces”, lo que prometía una mezcla indigesta. Para ello contaron en la producción con Kevin Shirley, quien ha trabajado estos últimos años con el nuevo dios del bluesrock, Mr. Joe Bonamassa; aparte, en su currículum puede presumir de ser habitual en trabajos con Dream Theater o Iron Maiden (por ejemplo). En general, el sonido no se acerca al blues, ni siquiera a bluesrock , si no más bien al hardrock setentero, con claras reminiscencias a grandes como Zeppelin o Paul Rodgers. Esto, mezclado con el extenso bagaje de los cinco músicos, ha dado un platillo suculento, para paladares exquisitos, vaya.

Temazos roqueros como Riches to rag, Demon Head (llena del espíritu Page&Plant) o Firefox deberían bastar para hacernos saltar por los aires y menear el culo, además de contar con unos solos bestiales. Destaca el trabajo impresionante de Mic Michaeli con las teclas (y mucho Hammond), quien mantiene el sonido clásico de Europe y sostiene el álbum de principio a final. Si le añades el poder del tema-título, con la aportación de Bonamassa, ya hemos justificado la escucha.

Las canciones que más se acercan al sonido del disco anterior son las pegadizas Beautiful Disaster y Mercy you Mercy me, que hubiera quedado genial como single. No olvidemos las baladas y medio tiempos marca de la casa: My woman My friend, con un crescendo bestial, y la más sencilla  Bring it all home. Los demás temas flojean un poco. Destaca el single (Not supposed to sing the blues) que da una idea completa del sonido de todas las canciones: la sección rítmica, el sonido grueso pero a la vez melódico de la guitarra de Norum (qué grande), el buen trabajo de teclas y la impresionante (una vez más) voz de Tempest, a sus casi cincuenta tacos.

Veredicto: muy recomendable