Las mejores canciones de The Faces

Las mejores canciones de The Faces

En 1969 Rod Steward, cantante, y Ron Wood, guitarra, se unieron a los tres supervivientes de Small Faces cuando Steve Marriot decidió montárselo en Humble Pie: Ian McLagan, B3  y piano eléctrico, Ronnie Lane, bajista y guitarra, y Kenney Jones, batería. En apenas tres años editaron juntos cuatro álbumes y se hicieron muy populares. Entre medias, Rod Stewart arrancó su carrera en solitario y Ron Wood colaboró con los mejores Rolling Stones. Unos años muy prolíficos y definitivos para ambos.

La primera referencia del grupo la editaron bajo el nombre de Small Faces y mezclaba temas propios con vesiones como Wicked messenger de Dylan. Destacan Three button hand me down o Flying. Los sonidos que les harían característicos comienzan a formarse, basados en tremendos riffs de guitarra, el sonido preciosista del B3 y la voz desgarrada pero amable de Rod.

The Faces – Three button hand me down

Inmeditamente cambiaron su nombre a The Faces y montaron una gira que les popularizó enormemente. Cuando entraron a grabar el siguiente Long Player mezclaron sus diferentes influencias en una deliciosa mezcolanza de rock’n’roll, blues y folk. La química entre los principales compositores (Stewart, Wood y Lane) es tremenda. Por destacar, ahí tenemos Bad’n’ruin, Had me a real good time o Sweet lady mary.

The Faces – Bad’n’ruin

El disco clave del grupo llegó poco después con la producción de Glyn Johns. A nood is as good as a wink… to a blind horse se publicó en noviembre de 1971 y se convirtió en un éxito de ventas, amén del álbum por el que la banda ha pasado a la historia del rock. Un conjunto de canciones enérgico y divertido encabezado por Stay with me, Debris, Miss Judy’s farm o You’re so rude.

The Faces – Stay with me

The faces – Miss Judy’s farm

El último disco del grupo vio la luz casi dos años después, ya sin la magia previa, pero todavía con suficiente estilo y buen hacer para crear algunos temazos como Ooh la la, Cindy incidentally o Glad and sorry.

The Faces – Cindy Incidentally

Poco después la banda se desmembró aunque en ocasiones se reunieron. Merece la pena recordar siempre a esta gran banda que influyó a multitud de cantantes, guitarristas y compositores a lo largo de los siguientes cuarenta años.

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Graveyard

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Da gusto cuando un amigo te recomienda un disco y te gusta. Graveyard suena a Led Zeppelin, a Sabbath, a Cream, pero tamizado por la producción del siglo XXI: cuando escucho las canciones puedo sentir la rabia, el sudor, el espectáculo de las viejísimas bandas que iniciaron esto del hard rock. Hay un fenomenal trabajo melódico enredado en una pareja rítmica muy bien avenida donde se mezclan temas duros y rápidos con otros más lentos pero nada cándidos.

Entre las macarras, la inicial An industry of murder se basa en una melodía vocal extraordinaria sobre un muro sonoro bien grueso. Otras favoritas son Goliath, primer single, con su aire comercial (dentro del universo Graveyard), Seven seven, llena de fuzz y ritmo, y Endless night, segundo single, tan sencilla como eficaz (no puedo dejar de mover los pies). Fool in the end resulta curiosa por su aire western.

Graveyard – Goliath

 

Las más tranquilas: Slow motion countdown alarga su épica calmada durante algo más de cinco minutos permitiendo a Nilsson lucirse cual Robert Plan, otra de mis favoritas; Hard time lovin suena algo más arrastrada, casi forzada, pero de una extraña manera funciona;  20/20 tunnel vision presenta una base chula y, de nuevo, el trabajo vocal se sale.

Graveyard – Slow motion countdown

 

En resumen, un buen disco de corto minutaje (se pasa volando) que querrás volver a escuchar. Ideal para mezclar con otros del mismo palo como Eldorado, Witchcraft o tus clásicos de siempre.

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Scorpions – Lovedrive – 1979

Scorpions – Lovedrive – 1979

Con Lovedrive el grupo alemán comenzó su etapa de mayor gloria mediática y comercial. Un año antes había editado el directo Tokyo Tapes, final de una primera época y la huida de Uli Jon Roth. Para la ocasión, Klaus Meine (cantante) y Rudolf Schenker (guitarrista) recurrieron al genuino Michael Schenker (de nuevo) y a Matthias Jab; el primero metió guitarras solistas y el segundo hizo el trabajo “sucio” con sus rítmicas. Michael duró un suspiro y Jab se consolidó en el grupo hasta hoy. La banda la completaba el batería Herman Rarebell y el bajista Francis Buchholz. Vamos, el clásico line up.

Grabaron en los estudios de Dieter Dierks un buen puñado de canciones que les abrieron el mercado anglosajón definitivamente, en especial los Estados Unidos. Respecto a sus álbumes anteriores se nota un esfuerzo por simplificar los temas y hacerlos más accesibles, pero sin perder un ápice de calidad y rudeza. Además, afirmó una característica Scorpions: las baladas rompecorazones y los temas rompecuernos.

Abre Loving you a sunday morning con una melodía vocal delicada que mezcla bien con un ritmo donde las guitarras de Rudolf y Jab despuntan por primera vez. Buen solo breve. Another piece of meat es el primer clásico: ritmo frenético, la voz de Meine desgarrada pero sin apenas esfuerzo, trabajo rítmico sencillo pero efectivo y un solo de Michael Schenker para enmarcar.

Scorpions – Another piece of meat

La primera power-ballad sigue, Always Somewhere, con buena melodía de guitarra y una letra sentida, con Klaus marcando el tempo y dejando explotar su voz cuando echa en falta a su amada. Un poco pastelona pero deliciosa. Como hicieran en tantas otras baladas, lo mejor al final. Una de las dos rarezas del álbum: Coast to coast. Rareza porque es instrumental, y eso no cuadra con los Scorpions que todos conocemos. Un clásico con una melodía portentosa y un trabajo de todos los instrumentistas fabuloso. Michael de nuevo le pega un puntito mágico al asunto.

Scorpions – Coast to coast 

 

La rudeza de la brevísima Can’t get enought levanta al más pintón del asiento. Meine grita como un bellaco y las guitarras cortan. Fabuloso rompecuellos que marca otro de los puntos altos de Lovedrive. El segundo tema raro lo tenemos cuando el reggae se cuela en Is there anybody there? mezclado con guitarras distorsionadas y un estribillo estupendo. Si Led Zeppelin pudieron porqué ellos no. Aúna paz y descaro, invita a la experimentación y a abrir la mente.

Llegamos a otro de mis favoritos, el tema que creo representa (junto con la instrumental y quizá la siguiente balada) el tipo de sonido que Scorpions buscaba. Aquí lo tenemos todo: melodía, ritmo, comercialidad, buenas guitarras, incluyendo el último solo de Michael, una letra sencilla y un estribillo coreable. Otro clásico injustamente olvidado, Lovedrive. Y cerramos con una balada anotológica. Holiday recrea los sonidos de años anteriores y los enlaza con los futuros diez años del grupo. Primera parte acústica, lenta, cómoda, una parte central más roquera y sigue fluyendo hacia el final.

Scorpions – Holiday

 

Un estupendo trabajo, no dudes en repasarlo entero una y otra vez. ¿Una de las mejores portadas de sex’n’rock?

Gary Moore – Run for cover – 1985

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Gary Moore – Run for cover – 1985

Gary se rodeó de varios amigos para crear una de sus mejores obras. En primer lugar, el gran Philip Lynnot (Thin Lizzy) pone su voz en dos de los mejores temas y le presta una composición (Military man). Glenn Hughes también se presta como cantante y bajista en otras tres canciones. Bob Daisley, Neil Carter y Don Airey se acercaron a colaborar.

Otra curiosidad de esta obra la encontramos en la participación de varios productores: Andy Johns, Peter Collins, Beau Hill, el propio Gary y Mike Stone, quien se encarga de dar cierta homogeneidad a la obra al encargarse de la mezcla de todos los cortes.

El álbum empieza dando caña con Run for cover, un hit roquero con un esquema simple pero efectivo, un ritmo y un trabajo de guitarra con un riff pegadizo. Gary canta dejándose el alma; estribillo coreable y un primer solo rápido. Buena manera de empezar este álbum.

Gary Moore – Run for cover

Un tufazo a blues del bueno tiene la guitarra de Reach for the sky, el primer tema cantado por Glenn Hughes, lo mejor del tema. El aire un poco retro se compensa con la producción, muy de la época, de Andy Johns. La guitarra destaca de nuevo sobre todo en la parte solista.

Military man está compuesta por Phil Lynott, quien mete voz y bajo, por lo que suena a Thin Lizzy de principio a fin. Gary se sale en un tema duro, de temática antimilitar con un buen acompañamiento de teclados. Voz desgarrada y una parte central deliciosa. ¿Hubiera sido un acierto contar con Lynott a lo largo de todo el álbum? Quién sabe. Este tema inspiró la vestimenta militar de la portada y de la posterior gira de presentación. El pelotazo del álbum, una de las mejores de Moore, vuelve a contar con la colaboración de Linnot y se titula Out in the fields. Historia sobre los problemas religiosos de su Irlanda natal y cómo la guerra callejera seguía viva. El riff del tema y el estribillo se te pegan y no puedes parar de mover los pies (o la cabeza o las manos). Hay que joderse qué bueno fue durante muchos años. Se publicó como single.

Gary Moore con Phil Lynott – Out in the fields & Military man

Otra de las grandes, Empty rooms dándole un aire más radiable (para la época), con una buena cama de teclados, una batería programada y Gary deleitándonos con una de las melodías más deliciosas que ha compuesto nunca. Gary solía hacer versiones extendidas de este tema dejándose llevar por la magia del momento.

Gary Moore – Empty rooms

Después de tanta gloria, Glenn vuelve en Nothing to lose a demostrar su maestría. La melodía y el ritmo de la canción junto con el estribillo dejan al tema en buen lugar, pero sin duda no está a la altura de los anteriores.

Tanto Once in a lifetime como Listen to your heartbeat son dos buenos temas producidas por Mike Stone aunque un poco pasteleras, muy de los ochenta, vaya. Los teclados destacan sobre el conjunto y no han aguantado el paso del tiempo tan bien como el resto. Sin embargo, en Once in a lifetime Gary canta mejor que en cualquier otro tema del disco, con una melodía que se adapta a su estilo como un guante.

El último pelotazo lo canta Glenn Hughes y despide esta crítica (más bien homenaje) de uno de los grandes guitarristas del rock de los ochenta. All messed up te pone en pie con su rítmica estructura y Glenn de nuevo soberbio, mostrando su lado más funk.

Gary Moore – All messed up

Nikolo Kotzev

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Nikolo Kotzev

No se puede negar el empeño de este guitarrista búlgaro nacido en 1961 por intentar labrarse un nombre en el mundo del hard rock. Compositor de óperas rock y alma mater del supergrupo Brazen Abbot, comenzó su carrera en un combo llamado Impulse, que tras una gira por centroeuropa se disolvió. Nikolo emigró a Finlandia donde se unió al grupo Baltimoore. Grabó dos discos, Double density (1992)  y Thought for food (1994).

Baltimoore – Bite my bait

Descontento con la situación decide motar un proyecto por su cuenta al que bautiza como Brazen Abbot. Cuenta con la base de Europe, entonces en paro: Mic Michaeli (teclista), Ian Haughland (batería) y John Leven (bajista). Contrata a Glenn Hughes como cantante, quien, por problemas contractuales, solamente puede participar en tres temas. Ante esta disyuntiva ficha a otro monstruo, Goran Edman, pero vuelve a suceder lo mismo y debe recurrir a un tercer voceras, Thomas Vikström. El sonido del grupo es deudor de Purple y Rainbow, con un Kotzev emulando a Blackmore en cada solo. Live and learn sale en 1995, el conjunto gusta y Nikolo lo intenta de nuevo dos años después.

Brazen Abbot – Clean up man

Decide contar con Joe Lynn Turner, como no podía ser de otro modo, además del line up del anterior trabajo (incluyendo a Thomas y Goran), es decir, mantiene la estructura de tres cantantes. Eye of the storm (1996) y Bad religion (1997) le dan cierta notoriedad pero, sobre todo, mucha autoestima y Nikolo decide comenzar su gran obra. Nostradamus, ópera rock donde mantiene a los mismos músicos y colaboran cantantes como Jorn Lande o Alannah Myles, ve la luz en 2001. Aunque tiene buenos momentos, no pasa de ser una sobrecargada demostración de la ambición de Nikolo: hay que reconocerle el mérito. Pasó bastante desapercibida.

Nostradamus – The Eagle

A partir de ahí la carrera de Nikolo ha ido menguando. En 2003 publicó el último álbum de Brazen Abbot con Turner, los músicos de Europe y el esquema de tres cantantes, un interesante Guilty as sin. Al año siguiente editó un directo conmemorando los diez años de la banda cuya historia finalizó con My resurrection en 2005, ya con nuevos músicos; en eesta ocasión también participa  Tony Harnell (TNT).

Los siguientes años los ha dedicado a otro proyecto operístico, aún sin terminar, titulado Draconia, ha producido y colaborado con diversos grupos y, cuando ha podido juntarse con Turner ha girado por Bulgaria.

Como decía al principio, no se puede negar que el bueno de Nikolo lo ha intentado. A pesar de haber compuesto buenos temas, de haberse rodeado de grandes y conocidos músicos, nunca ha alcanzado el reconocimiento que él esperaba.

Brazen Abbot – I will rise again

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Iron Maiden – Live after death – 1985

Iron Maiden – Live after death – 1985

Apenas dos años y tres discos le bastaron a Iron Maiden para alzarse con el cetro mundial del heavy metal, lo que va desde la publicación de The number of the beast a Powerslave. Pasaron de tocar en pequeños locales y hacer de teloneros de la estrella de turno a llevar un impresionante montaje a través de medio mundo (incluyendo la conquista brutal de los Estados Unidos).

La banda presentaba la alineación clásica: Dickinson a la voz, Murray y Smith a las guitarras, McBrain a la batería y Harris al bajo.

Grabaron los conciertos de cinco noches de marzo del 85 en Long Beach, California, y escogieron las mejores tomas, con producción y remezcla adicional del mago Martin Birch El resultado, un pelotazo que contiene doce temitas que resumen sus cinco discos en estudio: cuatro del Powerslave (Aces high, 2 minutes to midnight, Rime of the ancient mariner, Powerslave); tres del Piece of mind (Flight of Icarus, The Trooper, Revelations); tres del Number of the Beast (Number, Run to the hills, Hallowed be thy name); dos del inicial Iron Maiden (la propia Iron Maiden y Runing free). Debido a la duración de los vinilos de la época quedaron fuera algunas canciones que se recuperaron en ediciones posteriores.

Uno de los mejores directos del metal se presenta con una portada apabullante servida por Derek Riggs. No dudes en disfrutarlo con los altavoces a cien.

Deep Purple – In rock – 1970

Deep Purple – In rock

Si por un momento ponemos nuestras orejas en 1970 y escuchamos por primera vez Speed king, el tema que abre el álbum, descubriríamos algo nuevo, duro, alejado del estándar acústico, emparentado con los primerísimos Led Zeppelin o el Jimmy Hendrix más aguerrido. Este álbum significó una ruptura, un nuevo comienzo para una banda que andaba buscando el éxito y que no acababa de arrancar.

Tras tres álbumes Ritchie Blackmore (guitarra), Jon Lord (Hammond y lo que lleve teclas) y Ian Paice (batera) deciden fichar un nuevo cantante, un tal Ian Gillan, y un nuevo bajista, Roger Glover. Con esta formación, el llamado Mark II, graban dos singles antes de entrar de lleno con In rock: Hallelujah y Black night. Animados por el éxito, In rock sale a la palestra en junio de 1970 y permitió a la banda girar por Europa, Japón y Estados Unidos durante un año entero.  

Abre el álbum Speed king con un ritmo endiablado, Gillan cantando como un demonio y la guitarra de Blackmore machacando al paso fiero del combo rítimico. Una letra tremenda y el doble solo de guitarra y Hammond simplemente inolvidable. Esta es una manera devastadora de comenzar un álbum.

Bloodsucker es una de las joyas ocultas, un tema poco conocido y poco usado en los directos de la banda. Gillan comienza a mostrar sus agudos y es Blackmore quien se lleva el gato al agua con un riff repetitivo que por momentos recuerda lo que años después harían en Machine Head. Destaca la parte instrumental, con un solo de Lord corto pero preciosista, y los cambios rítmicos apoyando el gustazo de trabajo de Blackmore.

La antigua cara A del vinilo se cerraba con una de las imprescindibles, señoras y señores, Child in Time. No hay palabras para describir esta epopeya de más de diez minutos que evoluciona como un animal metamórfico. Hay que disfrutarla de pie y sin parar de sonreir.

Deep Purple – Child in time

Flight of the rat abría la cara B, temazo hard rock basado en un riff de Blackmore sensacional y esa pareja Glover-Paice haciendo de las suyas. Tema rápido y directo. Contiene uno de mis solos favoritos del álbum.

El siguiente Into the fire me trae el recuerdo de Hendrix y su Experience tamizado por la voz de Gillan y las teclas de Lord. El tema más corto del álbum, conciso y de ritmo cadencioso.

Deep Purple – Into the fire

Un poco de tranquilidad, aunque no mucha, con una melodía un poco envenenada, la de Living wreck. Me gusta especialmente el trabajo de Glover y de Gillan, sobrio, efectivo. Estribillo delicioso coronado por Lord y Blackmore, como en todo el álbum, perfectos.

Y cerramos con Hard Lovin’ man. Con sus siete minutos es un muestrario completo de las habilidades Purple. Todos se comprometen con la canción y encuentran su hueco al lucimiento. Cambios de ritmo, solos y un frenesí eléctrico como final maravilloso.

Escucha el disco entero en este enlace.

Producido por Bruce Fairbairn

Producido por Bruce Fairbain

Bruce Fairbairn, músico y, sobre todo, gran productor de música rock, reinó durante casi veinte años desde sus míticos estudios Little Mountain  en Vancouver, Canadá. Subió como la espuma en las listas de ventas y en el cariño de las discográficas entre los años 1986 y 1989 cuando produjo a Bon Jovi y Aerosmith.

Antes de lograr este éxito Bruce ya había llamado la atención en Canadá, primero con su grupo Prism y luego encargándose de Loverboy, banda que alcanzó ventas y fama en Estados Unidos. Produjo con acierto a Blue Öyster Cult (The Revolution by night, 83), Krokus (The blitz, 84) y Black n´Blue (Without Love, 85).

Krokus – Boys nite out

Jon Bon Jovi se fijó en él y no paró hasta conseguir que la discográfica le financiara la grabación de su tercer álbum con el bueno de Bruce. Tras unos meses nos entregaron una joya como Slippery when wet (86). Más de diez millones de discos vendidos obligaron a confiar en él tres años después para parir New Jersey (89), único trabajo de hard rock que ha sido capaz de meter cinco singles en el top 10 USA.

Bon Jovi – Livin on a prayer

Con Aerosmith la historia sigue una línea similar. Produjo en el 87 Permanent Vacacion, que contenía singles como Rag Doll o Dude (looks like a lady). Metió de nuevo al grupo en la pomada del dolar y volvieron a contratarle para la continuación del 89 Pump, que fue número uno. Su historia con Aerosmith termina en 1993 cuando se encargó de otro smash titulado Get  a grip.

Aerosmith – Rag Doll

Hasta su muerte en 1999, tocó con su magia a numerosos grupos, entre los que destacan AC/DC (Razord’s edge, 90), Poison (Flesh&Blood, 90), Scorpions (Face the heat, 93), Van Halen (Balance, 95) y Kiss (Psycho circus, 98).

AC/DC – Thunderstruck

Poison – Ride the wind

Van Halen – Can’t stop loving you

Kiss – Psycho Circus

Descanse en un espacio-tiempo lleno de buena música este tipo que nos ha dado tantas horas de placer.

Las mejores canciones de White Lion

Lo mejor de White Lion

En 1983 el vocalista danés Mike Tramp y el guitarrista Vito Bratta formaron una banda de rock junto con el batería Nicky Capozzi y el bajista Felix Robinson en Nueva York. Tras dos años de esfuerzos y un contrato con Elektra entraron al estudio para grabar su primer largo Fight to survive. Durante el proceso, Greg D’angelo y James LoMenzo entraron como batería y bajista, respectivamente.

Fight to survive no fue un éxito en absoluto, en especial por la mala calidad de la producción y por unos temas irregulares, aunque contenía gemas como este The road to Valhalla.

White Lion – The road to Valhalla

Tras trabajárselo mucho de escenario en escenario, eficharon por Atlantic y con Michael Wagener como productor sacaron a la luz el multiplatino Pride en 1987, que contenía auténticos hits ochenteros como Sweet little loving, When the children cry, Tell me o Wait.

White Lion – Wait

El característico estilo de la guitarra de Bratta junto con la voz rasgada de Tramp hicieron muy popular a la banda, sobre todo en la costa Este de Estados Unidos y, cómo no, en Japón.

En agosto de 1989 editaron un álbum de sonido irregular que contenía algunos de sus mejores temas. Entre los destacados, Goin’ home tonight, Little fighter, la versión Radar love o Cry for freedom.

White Lion – Goin’ home tonight

El poco éxito les llevó a un último esfuerzo a cara o cruz. Su último álbum, Mane attraction, producido esta vez por Richie Zito, aunque mantuvo el estatus de calidad, vendió aún menos que su antecesor y, destronado por el auge del grunge, la banda decidió disolverse. Encontramos un sonido en general más heavy y temas más elaborados, como la regrabación de Broken heart, el single Lights and thunders o Love don’t come easy.

White Lion – Broken heart

Un recopilatorio, un regreso sin el carismático guitarrista y un montón de olvido para una banda que mereció algo más de suerte.

White Lion – When the children cry

Aerosmith – Music from another dimension!

Aerosmith – Music from another dimension!

Criticar un álbum siempre es un ejercicio de sinceridad. Vaya, pues, por delante que el nuevo álbum de Aerosmith me ha gustado. Y digo esto haciendo dos salvedades. Por un lado, resulta demasiado largo: quince canciones, algunas estiradas (si en el minuto tres ya está, alargarla sin más estropea el tema). Por otro lado, ya no espero que un grupo con una carrera como la de Aerosmith (léase Kiss o AC/DC) hagan el disco de su (mi) vida; pero sí espero que me regalen temazos nuevos para cantar o darle caña a mi airguitar.   

Y de eso sí hay en Music for Another Dimension. Recuperan sonidos de la época Pump con la inicial  LUV XXX, de riff machacón y voz apoyada en efectos, y la balada Another last goodbye, que cierra el disco y es, sin duda, uno de los mejores trabajos vocales de Tyler. Los sonidos más setenteros los aportan Out go the lights, con un solo de armónica memorable, y Oh Yeah, donde parece que se imiten a sí mismos, pero con un resultado más que aceptable, sobre todo con esos coros femeninos tan soul.

Aerosmith – Out go the lights

El resto transita un poco entre ambos sonidos. Temas como Street Jesus o el primer single Legenday Child apetece escucharlos en directo, vaya.

También hay sitio para momentos poco conseguidos, como Beautiful, un bodrio con aire hip-hop, o la enésima versión de I don’t wanna miss a thing encarnada en What could have been love? algo floja a pesar de su aire épico. La verdad, las baladas marcan los puntos más bajos del disco. Los dos temas que canta Perry son correctos sin más; en su defensa debo decir que sin la voz de Tyler las canciones pierden gran parte de su encanto.

Aerosmith – Street Jesus

Un buen conjunto de canciones entremezcladas con momentos más flojos. Quizá si hubieran escogido diez el álbum sería más redondo. Pero ¡qué narices! hablamos del regreso de Aerosmith y eso siempre es una bendición. ¿Qué haremos cuando los dinosaurios se extingan de la faz de la tierra rock? A disfrutarles mientras tanto.