Europe – Bag of Bones

Europe – Bag of bones

Tras el anterior álbum (Last look at Eden) y las correspondientes giras, Europe anunció un disco basado en el blues y en sus “raíces”, lo que prometía una mezcla indigesta. Para ello contaron en la producción con Kevin Shirley, quien ha trabajado estos últimos años con el nuevo dios del bluesrock, Mr. Joe Bonamassa; aparte, en su currículum puede presumir de ser habitual en trabajos con Dream Theater o Iron Maiden (por ejemplo). En general, el sonido no se acerca al blues, ni siquiera a bluesrock , si no más bien al hardrock setentero, con claras reminiscencias a grandes como Zeppelin o Paul Rodgers. Esto, mezclado con el extenso bagaje de los cinco músicos, ha dado un platillo suculento, para paladares exquisitos, vaya.

Temazos roqueros como Riches to rag, Demon Head (llena del espíritu Page&Plant) o Firefox deberían bastar para hacernos saltar por los aires y menear el culo, además de contar con unos solos bestiales. Destaca el trabajo impresionante de Mic Michaeli con las teclas (y mucho Hammond), quien mantiene el sonido clásico de Europe y sostiene el álbum de principio a final. Si le añades el poder del tema-título, con la aportación de Bonamassa, ya hemos justificado la escucha.

Las canciones que más se acercan al sonido del disco anterior son las pegadizas Beautiful Disaster y Mercy you Mercy me, que hubiera quedado genial como single. No olvidemos las baladas y medio tiempos marca de la casa: My woman My friend, con un crescendo bestial, y la más sencilla  Bring it all home. Los demás temas flojean un poco. Destaca el single (Not supposed to sing the blues) que da una idea completa del sonido de todas las canciones: la sección rítmica, el sonido grueso pero a la vez melódico de la guitarra de Norum (qué grande), el buen trabajo de teclas y la impresionante (una vez más) voz de Tempest, a sus casi cincuenta tacos.

Veredicto: muy recomendable

Angelus Apatrida – The Call

Descubrí a Angelus Apatrida con su fabuloso Give’em war. Su siguiente obra, Clockwork, la primera para Century Media, me decepcionó un poco por previsible, es decir, cubría bien el nivel del anterior pero le faltaba algo. Las canciones, sin embargo, ganaron en el directo y me animé ante una nueva aventura en estudio. Tenía dudas, pues, para este The call, pero, vaya, no puedo dejar de reconocer que es un discazo de newthrash o retrothrash (¡que no se acabe la moda!).

Para empezar, el sonido global del disco mejora al anterior y permite el lucimiento de todos los músicos (mérito del trabajo con el portugúes Daniel Cardoso, supongo). Las composiones, sin salirse del género, mantienen las influencias clásicas del heavy y thrash ochentero, pero introduce ciertos elementos de grupos como Pantera que antes quedaban más perdidos en el conjunto.

En primer lugar destaco el trabajo vocal de Guillermo, quien tanto en las voces como en las melodías ha dado un salto de calidad enorme. Geniales It’s rising y Blood on the snow, con un regusto a los Judas Priest de la época Painkiller. También borda las voces más oscuras en Flesh pleasure. Cuando recogen la estela Megadeth me pongo en pie, y ahí está Killer instict.

Punto dos para las guitarras, de miedo en todo el álbum, tanto las rítmicas como esos impresionantes solos a cuatro manos. Especialmente me gustan At the gates of hell y Still corrupt. Y la base rítmica, uff, cómo aguantan el ritmo esta gente, tanto Victor (Killer instict) como Jose. Espero que decidan tocarlo entero en la gira y podamos disfrutar de la historia de este ser maligno ¿o no tanto?.

Premio especial para la primera del disco, You are next, y la última, Reborn, como si Mustain hubiera cantado con los Maiden.

Corre a tu tienda virtual más cercana y paga por una copia digital o física (la edición en vinilo, con regalo del cedé, mi recomendada). Mientras tanto, escúchalo en este enlace.

Veredicto: bestial.

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Blessed by a broken heart – Feel the power

Blessed By A Broken Heart – Feel the power

Banda canadiense que hace un metal enraizado en los años 80, con claras referencias a los grupos glam y heavyrock de la época. Sin embargo, muestra una personalidad propia con elementos shredding, muchos solos doblados y un ritmo vertiginoso cercano, por ejemplo, a Avenged Sevenfold o Kissin´Dynamite.

El disco ha sido publicado por Tooht&Nail Records bajo la producción de James Paul Wisner, quien le ha dado un sonido moderno, limpio pero metálico, poniendo en primer lugar voces y guitarras, aunque, en general, destaca el buen conjunto sonoro. La banda la conforman Tony Gambino, cantane,  Tyler Hoare, bajista, Slater, batería y Shred Sean Maier y Sam Ryder, guitarras.

Dos buenos ejemplos del sonido los encontramos en Deathwish y Shut up and rock. En la primera, una canción advirtiendo del peligro de la cocaína, las guitarras veloces, el estribillo con coros saturados y la composición muy bien estructurada; tema rápido que define el sonido de la mayoría del álbum. En la segunda, se acerca más a sus idolatrados ochentas, con una estructura más hardglam pero mezclando muy bien la comercialidad y sencillez de la canción “para ir de fiesta” con las aptitudes guitarreras de Sean; en este mismo estilo, Rockin´all night, que firmarían los mismísimos Skid Row.

Entre ambos se mueve el sonido de la mayoría de las canciones. El primer single, Forever, reúne lo mejor de ambas: buen estribillo (fenomenal intro), letra sencilla pero digna y una buena guitarra. Slepless nights, la última del cedé, tiene un trabajo de batería fenomenal y un solo alucinante. También destacan la balada con teclados I´ve got you y el hiperveloz Innocent blood.

Espero que se acerquen por aquí para verles en directo. Puedes escuchar el álbum en este enlace.

Veredicto: muy recomendable.

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Iron Maiden – Seventh son of a seventh son – 1988

Iron Maiden – Seventh son of a seventh son – 1988

El séptimo hijo de estudio de los inconfundibles Iron Maiden cuenta la historia de un personaje con poderes mágicos de adivinación y clarividencia siguiento el mito folklórico del séptimo hijo barón de un séptimo hijo barón: esta historia, muy extendida en le mundo anglosajón, cuenta que el nacido en tales condiciones poseerá mágicos poderes. Así, en el disco se cuenta desde su nacimiento (Moonchild) hasta su muerte (Only the good die young), pasando por el descubrimiento de sus poderes (Can I play with madness?) y las consecuencias de los mismos (The prophecy). Esta historia sirve, en realidad, de escusa para hablar de un tema recurrente en la discografía Maiden: la lucha entre el bien y el mal y la relación entre lo mágico y lo mundano.

La grabación se realizó en los estudios Musicland de Múnich, se editó en abril de 1988 y alcanzó el número 1 en el Reino Unido y el 12 en Estados Unidos. Como adelanto, el single elegido fue Can I play with madness?.  Todos los singles alcanzaron el top 10.

Para mí, Seventh es el último gran disco de Maiden y si no el mejor uno de los dos mejores. Después de una tripleta demoledora (The number of the beast, Piece of mind y Powerslave) y un directo mítico (Live after death), Harris introdujo los sintetizadores en Somewhere in time, sobre todo en bajos y guitarras, y buscó canciones más melódicas y comerciales; aunque el resultado en ventas  fue aceptable, la calidad descendió. El siguiente intento, este Seventh, olvida las guitarras sintetizadas a cambio de los teclados, propone largos desarrollos de guitarras, pasajes variados y solos a doble mástil impresionantes. El sonido se muestra limpio sin ceder en crudeza, genial trabajo de la producción mítica de Martin Birch.

El disco comienza (y termina) con Dickinson recitando la letanía del séptimo hijo sobre una guitarra acústica. Esto da paso a Moonchild. El nacimiento comienza con un teclado psicodélico sobre el que va creciendo el resto de instrumentos hasta estallar con la voz de Bruce en un ritmo acelerado. Un magnífico estribillo donde cantante y guitarra se armonizan de maravilla.

Con la segunda canción, Infintite dreams, Harris compuso una de las obras maestras del grupo. Ritmo, construcción del tema, estribillo, letra y los arreglos hacen de ella un imprescindible. El ritmo de dobles guitarras característico de otros muchos temas es uno de los mejores. La canción comienza lenta y se vuelve cada vez más heavy hasta el clímax final. Se editó como single en directo el noviembre del siguiente año (acompañando el lanzamiento del Maiden England).

El primer single, y, según Adrian Smith, la primera canción fabricada por la banda con tal fin, llegó al número 6 de ventas en el Reino Unido. Can I play with madness? narra el encuentro del protagonista con un brujo que leía el futuro en una bola de cristal y muestra la lucha por entender los poderes que posee. Estilísticamente se sale un poco del conjunto, al potenciar el estribillo (entrada a capella) y la sencillez de ritmos y arreglos en contra del lucimiento o las estructuras más complejas del resto de los temas. Sin embargo, lograron uno de los mejores sencillos de su carrera.

The evil that men do, segundo single, tiene uno de los mejores solos de guitarra de Adrian Smith, un estribillo coreable hasta quedarse afónico, el bajo de Harris se despeña marcando a sus compañeros y, en fin, una estructura desbordante. La historia de la existencia eterna del mal que hacen los hombres.

Como ya hiciera en discos anteriores y seguiría haciendo en la mayoría de los posteriores, Harris compone un tema largo, donde se combinan diferentes tempos y estructuras. Seventh son of a seventh son es, quizá, el tema más progresivo, o en el que con mayor evidencia se puede apreciar. La parte central, inolvidable. Impresionante la versión en directo que realizaron durante esa gira.

The prophecy es la única aportación compositiva de Murray. Comienza con una intro suave, mantiene un tempo medio con un buen trabajo vocal de Bruce, quien compone también, y presenta un estribillo flojo. Quizá la canción menos acertada del disco, con demasiados cambios innecesarios. Sin embargo, estamos hablando de una canción que rodeada de otras menos gloriosas saldría mejor parada, desde luego.

Para terminar el disco, dos de los mejores temas. The clairvoyant, donde el personaje pasa de la vida a la muerte, salió como tercer single y se acompañó de tres temas en directo de su actuación en el Monster of Rock. Tiene una de las inconfundibles melodías de dobles guitarras del grupo, regalo de Harris de nuevo. Los cambios de ritmo esta vez sí están bien estructurados. Buenas guitarras, unos arreglos de teclado soberbios que enriquecen la canción y un estribillo clásico del grupo. Para mí, uno de los mejores solos de Murray.

Y, por fin, Only the good die young. En apenas cuatro minutos, todo lo bueno de Harris y Dickinson en una sola dosis: letra, melodía, ritmo, solos y el sonido eterno de Iron Maiden.

Disfruta del contenido completo del Seventh en este enlace.

Axel Rudi Pell – Circle of the oath

Axel Rudi Pell – Circle of the Oath – 2012

Axel Rudi Pell destaca como un extraordinario guitarrista con una dilatada carrera llena de buenas canciones. Sin embargo, aunque ha gozado de cierto éxito, nunca se le ha valorado fuera del círculo del heavy metal y el hard rock europeo. Desde hace muchos años mantiene un estilo deudor de Ritchie Blackmore y sus Rainbow, aunque aportando su genio particular y su buen hacer.

Este disco no puede catalogarse como el mejor que ha editado, pero sin duda el cuidado con el que esta vez sí ha realizado la producción y la buena selección de melodías y arreglos han conseguido un acabado más que satisfactorio para cualquier fan del género. Además de Axel, la banda la conforman el impresionante Mike Terrana a la batería, Ferdy Doernber a los teclados, Krawczak al bajo y Johnny Gioeli a la voz. En especial, Gioeli y Terrana destacan al lado de Rudi Pell a lo largo de todos los temas.

Entre mis favoritas están Run with the wind, Ghost in the black y Bridges to nowhere. Cada una refleja los tres aspectos diferentes del grupo. Run with the wind presenta toque más hardrockero, con guitarras crudas y batería tremenda, unos coros con toques ochenteros y un solo para quitarse el sombrero. Ghost in the black muestra el carácter un poco más heavy, con guitarras rápidas y voces muy trabajadas ¡y qué batería!. Bridges to nowhere representa la búsqueda constante de Axel por un tema demoledor, largo, estructurado, con arreglos de teclado más elaborados; además tiene un solo espectacular.

También destacan Circle of the Oath, con sonidos orientales y un aire Led Zeppelin y Fortunes of war, con su sonido Rainbow versión ochentas (podría cantarlo perfectamente Joe Lynn Turner). No puedo olvidar la fastuosa balada marca de la casa Lived our life before, con una excelente interpretación vocal de Gioeli.

Veredicto: muy recomendable.

Ronnie James Dio

Ronnie James Dio

Además de uno de los más grandes cantantes y compositores del heavy metal, Dio puede autoproclamarse padrino de los famosos cuernos con los que todos saludamos en los conciertos: entró en Black Sabbath sustituyendo a Ozzy, quien solía acompañar las canciones con el símbolo de la paz; a Dio se le ocurrió utilizar un signo que su abuela hacía con frecuencia para espantar el mal de ojo, los cuernos, pero en vez apuntando al suelo, como ella, apuntando al cielo. Y hasta hoy.

La Historia de Dio comienza el día que Ritchie Blackmore entra en su vida. Durante un parón en la que sería la última gira del guitarrista con Deep Purple, ambos compusieron y grabaron el primer disco de Rainbow. Unas semanas después Blackmore abandonó su banda, reformó Rainbow y sacaron uno de los discos imperdibles del rock: Rising. Tras una tercera entrega, Long live rock and roll, Blackmore buscó otro cantante.

A partir de ahí la carrera de nuestro protagonista fue de éxito en éxito, primero en Black Sabbath. Grabó dos discos en estudio, el fantástico Heaven and Hell y el menos acertado The mob rules.

Con la intención de formar su propia banda, Dio se llevó al batería Vinny Appice, reclutó al bajista Jimmy Bain y al por entonces joven Vivian Campbell y formó Dio. Los tres primeros redondos del grupo son para enmarcar: Holy Diver, The last in line y Sacred Heart. Después Campbell abandonó el barco y ya no fue lo mismo, a pesar de seguir componiendo buenas canciones.

Para esta ocasión he seleccionado 7 joyas. Que las disfrutes.

Dio – Holy diver

Descacharrante video oficial. La imagen primitiva choca con la poderosa canción compuesta por Dio, según su propia leyenda, en las ruinas del castillo del rey Arturo. Una de las canciones clave de sus directos.

Black Sabbath – Neon Knigths

En este caso, una versión de la última reunión con el nombre de Heaven&Hell. Mantuvo sus dotes hasta el final. Sobervio trabajo de Tommy Iommi.

 

Rainbow – Stargazer

Dio siempre se rodeó de estupendos guitarristas. ¿Alguien conoce a Ritchie Blackmore? Del fabuloso album Rising.

 

Dio – Hungry for heaven

A medida que avanzaban los ochenta Dio buscó un poco más los sonidos comerciales, aumentaron los teclados y las melodías cobraron protagonismo reduciendo el protagonismo de las guitarras. En ese camino, esta canción, perteneciente al Sacred heart, es un revientaestadios.

 

Rainbow – Gates of Babylon

Una de las últimas composiciones para Rainbow,  cuenta con uno de los trabajos vocales más impresionantes, con una onda oriental en la melodía. Tampoco eran mancos el guitarrista de negro (Mr. Blackmore de nuevo) ni el portentoso batería Cozy Powell. A gozarlo.

Black Sabbath – Heaven and Hell

La entrada de Dio en Black  Sabbath revitalizó su música y les devolvió a la popularidad perdida. Ayudó que muchas nuevas bandas de la New Wave of British Heavy Metal los reconocieran como influencia, cosa rara a finales de los setenta donde triunfaba el punk, la new wave y la música bailable. El tema título de su primera colaboración resume todo lo que fue y será Ronnie James Dio: melodía, contundencia, ritmo y calidad.

Dio – Rainbow in the dark

Mi favorita y una de las más grandes del heavy metal forever. Sin más comentarios.

KISS – Rock and Roll Over – 1976

KISS – Rock and Roll Over – 1976

Para cualquier fan de Kiss este disco es imprescindible. Se grabó en una época en la que Kiss había alcanzado, por fin, el megaestrellato tras los discos Alive! y Destroyer y su posterior gira. Viajaban en su propio avión, el “Clipper Kiss” (un Boeing 747), llenaban estadios y movían montañas de dólares con la parafernalia que tan famosos y ricos les ha hecho.

Decidieron volver a un sonido más crudo, sin arreglos excesivos, que reflejara su sonido en directo. Rock and Roll Over se grabó en un teatro abandonado de Nueva York con la producción de Eddie Kramer. Tras dos meses de trabajo llegó a las tiendas el 11 de noviembre de 1976 e inmediatamente se convirtió en disco de oro y, de hecho, en uno de los discos más vendidos del año. Alcanzó el disco de platino en febrero del año siguiente, lo que celebraron con un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York (con los primeros AC/DC de teloneros).

La posterior gira por Estados Unidos y Japón les aupó al Olimpo del rocanrol. En Japón igualaron el record de asistencia de espectadores (hasta entonces en poder de los Beatles). Por curiosidad, consultad el libro de la gira: Kiss Japan Rock and Roll Over Tourbook 77.

El disco abría con I want you, cantada por Paul Staley, quien reflejó las influencias de las bandas más ruidosas de principios de los setenta. Como él cuenta, estaban de gira en Inglaterra tocando en los locales donde años antes habían actuado sus ídolos y de esa inspiración nació el riff de la canción. Como curiosidad, Paul toca el primer solo mientras que Ace le da caña al segundo. El comienzo con una acústica de doce cuerdas da paso a un estribillo duro, dobles guitarras y una voz agresiva. Destaca el ritmo electrizante, los solos y la particular forma de cantar de Paul.

La segunda canción, Take me, también cantada por Paul, se basa en un ritmo machacón sobre un tema recurrente en Kiss: nena, vamos a hacerlo sin parar. La letra no puede ser más sencilla: tómame, tal y como desees, fuérzame tal y como puedas. Estribillo sencillo, guitarras duras y un poco de velocidad. Para escuchar en el asiento de atrás, vamos.

La siguiente canción es uno de las grandes de Gene, quien la canta y compone: Calling Dr. Love. Gene se puso en el papel de un Doctor con una particular manera de medicar a sus pacientes  (tengo la cura que estás pensando, dice). El tempo lo presenta la guitarra de Ace a la que enseguida dobla Paul, la caja de Peter a tope y la voz de Simmons limpia, unos coros en falseto y a vacunar a la población. Una de las grandes. Fue publicada como single el 3 de marzo de 1977. Se convirtió en un imprescindible del directo.

No nos bajamos del asunto con Ladies room. Gene vuelve a hacérselo en el servicio de señoras con un “diamante en bruto”; según él, una historia real que le ocurrió infinidad de veces. La fama de mujeriego del señor Simmons no tiene parangón: posee un libro de fotos con más de dos mil instantáneas de sus conquistas. “Y eso que no siempre me da tiempo a sacar la Polaroid”, decía por entonces. Me encanta la guitarra de Ace en el solo (qué corto) y al final de la canción.

Al batería, Peter Criss, le gusta más dejarse dominar, como refleja en la única composición que aporta al disco: Baby driver. La canción más sesentera de todas, se basa en un trabajo de batería impecable y una guitarra sencilla. La adorna estupendamente el solo de Ace y un estribillo fuerte y sensual.

La cara B del disco comenzaba con Love ‘em and leave ‘em. De nuevo Gene se pone al mando invitando desde su limusina a una fan a su hotel, pero advirtiéndole que “las amo y las dejo”. Un delicioso trabajo del grupo que cuadra un estupendo ritmo de bajo y batería machacona sobre la que las dos guitarras rasgan sin parar.

Mr. Speed es la respuesta de Stanley a tanto desenfreno. Yo no soy menos, debió pensar, y si Gene se proclama el “doctor Amor” él es el “señor Velocidad”: chica, no llores, que tan pronto acabe contigo ya me arrimo a la siguiente. Fantástica base y una guitarra jugosa, cercana a los sonidos de Ron Wood y Keith Richards, con un solo rápido y corto (como casi todos). Buen estribillo.

La última de Gene sirve para recordarles a sus víctimas femeninas que le pueden encontrar en sus sueños: See you in your dreams. Canción muy simple, corta y con un estribillo repetitivo que entra fácil. Retomó esta canción para su disco en solitario de 1978.

El primer single se editó el primer día de diciembre del 76: Hard luck woman fue un intento de Stanley por componer una canción para Rod Stewar, pero que finalmente se metió en el disco cantada por Peter Criss intentando remedar el éxito del año anterior con Beth. La canción es, curiosamente, una de las más versioneadas de Rock and Roll Over.

El disco se cierra con, a mi parecer, la mejor canción: Makin’ love. Guitarra rompedora, ritmo tremendo y el grupo al completo dándolo todo. Una canción para poner a tope. Por supuesto, trata de lo único importante para estos cuatro: follar. Un gustazo escucharla en directo.