Richie Sambora – Aftermath of the lowdown

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No siempre más es mejor y en este álbum algunos temas tienen una excesiva producción, demasiadas capas de instrumentos que parecen ocultar el corazón de las canciones. Y no hace falta. La inicial Burn that candle down tiene unas fantásticas guitarras con Sambora luciéndose en un par de solos geniales: ¿hacía falta distorsionar tanto la voz o cargar la producción del tema? Una buena canción que no necesitaba tanto ruido.

Richie Sambora – Burn that candle down

Es obvio que su voz no tiene la fuerza de los noventa, pero conserva el feeling y la melodía. Cuando se pone a ello y se deja de adornos nos regala los mejores temas. Ahí están Weathering the storm, I’ll always walk beside you o la final World (esos Beatles).

Richie Sambora – I´ll always walk beside you

Los sonidos de Bon Jovi (siglo XXI) se cuelan en Every road homes to you y experimenta con atmósferas country (Takin’ a chance, muy buen tema) o con sonidos más “modernos”, como en Nowadays o Sugar daddy.

El trabajo de guitarras es bueno, aunque no tan deslumbrante como Richie podría dar de sí. Sambora tiene más calidad que la que últimamente nos ofrece en Bon Jovi y lo escuchamos grande en ritmos y arreglos en Weathering the storm, Seven years gone o Learning how to fly with a broken wing.

Richie Sambora – Seven years gone

No me engaño, Richie no ha fabricado otro Stranger in this town. Entre sus problemas personales (la muerte de su padre, su divorcio, sus adicciones y rehabilitaciones) y otras zarandajas lleva dando bandazos demasiado tiempo. Ojalá este álbum signifique su retorno a sí mismo, al gran guitarrista y compositor que (espero) sigue siendo. En definitiva, un buen artefacto que contiene algunas composiciones excelentes.

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Saurom – Vida

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Saurom – Vida 

Es una injusticia que este álbum de Saurom no sea número uno y que reviente las radios y los MP3 del Estado. Tiene todo lo que hace grande a un disco: buenas composiciones, una producción mayúscula, intérpretes inspirados, buenos arreglos, un apoyo multimedia, un artwork especial… Pero supongo que en estos tiempos de fastfood musical en que vivimos más del recuerdo que del presenteSauromBanda resulta difícil triunfar.

Vaya por delante que es, a mi gusto, el mejor trabajo del grupo desde Juglarmetal (sin desmerecer en absoluto a Maryam). Combina perfectamente los temas más guitarreros (MagiaÁngeles) con los más íntimos (El hada y la luna, El cristalEl Príncipe) o los cargados de folk (La leyenda de Gambrinus), sin olvidar la vena de buen pop épico que atufa detrás de algunos (La poetisa, Vida).

El comienzo del álbum es matador con Cambia el mundo, La noche de HalloweenMagia y La leyenda de Gambrinus. Te hace un resumen rápido del resto del álbum.

Saurom – Cambia el mundo

La voz de Miguel Franco está a un gran nivel y siempre queda en primer plano, buscando agudos solamente cuando hace falta, dibujando estupendas melodías y cargando de sentimiento cada canción. Si El príncipe no te pone los pelos de punta, háztelo mirar. Por cierto, piano (genial Santi Carrasco) y arreglos de primer nivel.

Saurom – El príncipe

El trabajo de guitarras también debe ser reconocido. Muy cuidado, siempre en el sitio justo. Si hay un tema más cañero, allá que van al primer plano; si adornan con las guitarras acústicas, se entremezclan con los demás instrumentos en paz. Raúl Rueda y Narci Lara, sobresalientes. Un ejemplo podría ser Íntimos recuerdos, donde la base rítmica (José Gallardo, bajo, y Antonio Ruiz, batera) muestra su buen hacer.

Saurom – Intimos recuerdos

Claro, que Saurom tienen, sobre todo, una vena folk, no en vano el uso de flautas, violines y gaitas forman parte de su sello. Disfruta entonces La noche de Halloween o La leyenda de Gambrinus.

Saurom – La leyenda de Gambrinus

No hay relleno: catorce temas buenos, de los que disfrutarás más según tu gusto personal, pero donde encontrarás una razón para comprar el álbum o ir a alguno de sus conciertos (algún día). El único mal rollo es que El cristal, la última canción, suena a despedida.

Larga vida.

Saurom – Vida

 

Y de regalo, el enlace al concierto que se marcaron en Radio 3.

 

 

 

Motley Crüe – Dr. Feelgood – 1989

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Motley Crüe – Dr. Feelgood – 1989

Motley Crüe entró a comienzos de 1989 en los estudios Little Mountain de Vancouver con el productor Bob Rock y su incondicional Randy Staub a por su última oportunidad. La compañía de discos ya no les aguantaba, los organizadores de conciertos de medio mundo no les aguantaban, sus familias no les aguantaban. Además, tras un tremendo episodio de sobredosis por parte de Nikki Sixx (bajista) la banda al completo comenzó un periodo de desintoxicación que continuó durante la grabación de Dr. Feelgood. Bueno, eso dicen, porque Bob Rock cuenta que se pimplaban una botella de vino nada más empezar el día.

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La grabación se dilató durante seis largos meses. La banda acabó abroncada y la constante promoción posterior (se tiraron dos años prácticamente sin parar) terminó con Vince Neil (cantante) fuera del grupo y, en realidad, el final de la era Motley.

En lo musical, la producción y la mezcla del álbum se merecen un diez; encumbraron, al fin, a Bob Rock como el productor de moda. Las canciones las compuso Nikki (música y letra) con Mick Mars (guitarrista) y la ayuda puntual de Tommy Lee (batería) y el propio Vince. Se mantuvo en el top 1oo casi dos años seguidos y alcanzó el número 1 en dos ocasiones.

Comienza el invento con Dr. Feelgood, el Mr. Tambourine man de los Crüe, una canción dedicada a su camello. Tremendo riff, la base rítmica hard rock a tope y un estribillo perfecto para un concierto. Mars demuestra estar en plena forma, como en todo el álbum. Vince, genial.

Motley Crüe – Dr. Feelgood

 

Slice of your pie no deja de ser un tema curioso que basa en el trabajo vocal y en el ambiente blusero su gancho, armónica incluida. Vince suplicando a una post-adolescente que le fustigue un poco y le regale otro trocito de su pastel. Imperdible.DrFeelgood2

En Rattlesnake shake, primer tema compuesto por toda la banda, Mars y Lee se salen en la base sonora. Meten una sección de trompetas y un Hammon de fondo que adorna estupendamente la canción. Breve pero eficaz solo y otro estribillo vacilón. El tema versa sobre las cualidades sexuales de una amiga del grupo (literalmente el título significa la serpiente de cascabel que se agita): rattlesnake shake haz que mi cuerpo sufra…

Una de las grandes joyas del álbum es Kickstart my heart. Compuesta por Sixx después de su experiencia extracorpórea tras la sobredosis de heroína, marca la tónica de producción y arreglos roqueros de todo Dr. Feelgood. Incluye un delicioso trabajo con el talkbox de Mars. Una base rítmica cojonuda, letra sencilla y el enésimo buen estribillo. Un vídeo rompedor muy de la época y a vender rosquillas.

Motley Crüe – Kickstar my heart

 

Without you, la consabida balada,  muy del estilo Home sweet home. Una intro breve, la melodía facilona con un buen trabajo vocal y un acompañamiento instrumental muy comedido. Ideal para las radiofórmulas yanquis.

Continúan los Motley con sus problemas con las mujeres vayan donde vayan: Same ol’situation (S.O.S.) es una letra de tríos alrededor del mundo. Marcado rocanrol dominado por la batería de Mars y el bajo de Sixx. Contiene otro breve pero genial solo de Mars y una parte central demoledora.

Motley Crüe – Same Old Situation

 

Los temas sobre sexo muy explícito se suceden. En Sticky sweet colaboran en los coros Bryan Adams y Steven Tyler. Un tema algo flojo dentro del conjunto pero con una adictiva guitarra. Sigue otra de las buenas: She goes down (efectivamente, ahora tocan felaciones). Temazo completo: buena letra y melodía vocal, bajo y batería hacen un muro de hard y la guitarra destripando un riff perfecto. Adornas con un estribillo pegadizo y un par de punteos y otro clásico.

Gran single y otra de mis favoritas a continuación. Medio tiempo lleno de flow que comienza con una intro deliciosa, un buen puente con Mars, Sixx y Lee contenidos para el estallido justo antes del estribillo. La melodía, muy conseguida; los arreglos, en su sitio. El final de la canción, que va un poco in crescendo, tremendo. A disfrutarla (aunque el vídeo está por debajo de la canción).

Motley Crüe – Don’t go away mad (just go away)

 

El disco se cierra con la segunda balada, Time for change, un canto de Sixx al futuro, que él asocia al cambio que las nuevas generaciones podrían traer consigo. Melodía sencilla con un piano en primer plano, del que se encarga el propio Nikki. Colaboran Skid Row.

Motley Crüe – Time for change

 

Sin duda, el mejor trabajo de Motley Crüe. Lástima que conllevara el abandono de la élite por muchos años.

Mixed by Steve Thompson and Michael Barbiero

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Mixed by Steve Thompson and Michael Barbiero

Steve Thompson (a la izquierda) y Michael Barbiero (a la derecha), el del medio es Peter Gabriel, fueron a finales de los setenta dos jóvenes enganchados a la música disco en Long Island: Barbiero era DJ (vamos un pinchadiscos) y Thompson se dedicaba a remezclar canciones para las pistas de baile. Descubrieron que tenían en común su pasión por la tecnología y la música y se dedicaron a intercambiar proyectos: era el año 1979. Juntos o por separado se encargaron de canciones y álbumes del mundo pop: Whitney Houston, Madonna, Simply Red…

El propietario de Geffen (archifamoso David Geffen) les ofreció encargarse de una nueva banda que acabaría llamándose Tesla. Su trabajo en el mundo del rock no había pasado de la etapa ochentera de Mick Jagger en solitario y se lo tomaron como un reto. Produjeron y mezclaron los álbumes más famosos de la banda.

Tesla – Little Suzi

 

Tan buen resultado obtuvieron que el siguiente encargo fue para otra nueva banda tan desmadrada como genial: el primer álbum de Guns’n’Roses.

Guns’n’roses – Paradise city

 

Con cientos de ofrecimientos sobre la mesa, estos chicos se dedicaron a mezclar buen rocanrol. La compañía Geffen se encargó de tenerles cerca pero no le hacían asco a nada. Sus mejores obras en nuestro mundillo salen como churros en aquellos años: Metallica, Little Angels, Anthrax, Kiss, Alice Cooper, Cinderella, Dokken y paro porque la lista es interminable.

Metallica – Blackened

Dokken – Kiss of death

Anthrax – Got the time

 

Estos son solo unos pocos ejemplos. Coge tus discos favoritos de los ochenta y primeros noventa y descubre cuánto debes al trabajo de estos dos monstruos.

Las mejores canciones de Testament

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Las mejores canciones de Testament

¿Cómo de grande puede llegar a ser una banda de thrash sin traicionar su sonido? Bueno, Testament es el ejemplo casi perfecto. Mantuvieron su espíritu intacto a pesar de la vorágine de fama y medios. De hecho, cuando el mercado encumbró a muchos de sus coetáneos ellos dieron una vuelta de tuerca hacia sonidos más oscuros y radicales.

La banda debutó en 1987 con The Legacy, nombre primitivo del grupo, un puñado de trallazos que recogen el espíritu de los primeros Metallica o Anthrax. Lo produjo el gran Alex Perialas. En la batería estaba Louie Clemente, al bajo Greg Christian, a la guitarra Alex Skolnick y Eric Petersen y en la voz en inigualable Chuck Billy. Vamos, lo que sería el line up clásico. Destacan The haunting, Burnt offerings o First strike is deadly.

Testament – The haunting

El mismo equipo humano se puso manos a la obra tras una exitosa gira Europea (editaron un EP) buscando perfeccionarse. El álbum se tituló The new order (88) y pretendía establecer un “aquí estamos nosotros”. Un sonido ciento por ciento Testament con las inolvidables Disciples of the watch, Into the pit o la misma The new order.

Testament – Into the pit

Metallica acababa de dar el pelotazo con One y los grupos thrash estaban de moda (por decirlo de alguna forma: la MTV programaba sus vídeos y eso era lo más comercial de los USA). Testament estaban en racha y de vuelta al estudio ponen en el mercado uno de sus álbumes más populares: Practice what you preach (89). Comienzan a incorporar sonidos más power o heavy. Destacan Practice what you preach o Greenhouse effect.

Testament – Practice what you preach

Como ya le sucediera a otros grupos, la fama y las ventas conllevaron la vorágine de conciertos continuos, agendas llenas de eventos y compromisos y, en definitiva, una compañía discográfica explotando la gallina antes de que reventara. Testament pasaron a toda prisa por el estudio para grabar Souls of black (90) y el resultado no fue todo lo bueno que debería. Tanto la producción como las canciones muestran esa poca dedicación. Sin embargo, aún hay sitio para temazos como Souls of black.

Testament – Souls of black

La vuelta de tuerca definitiva llegó en 1992 con The ritual. Metallica habían reventado el mercado definitivamente y arrastró a otras bandas de metal hacia un sonido más melódico. Alex Skolnick inventa armonías más clásicas buscando ese mercado potencial. Testament contó con Tony Platt en la producción y contiene grandes canciones, aunque el sonido es deudor de su época. Destacan Signs of chaos, Electric crown o The ritual.

Testament – Electric crown

Comienza un periodo de cierto caos en la historia del grupo. Skolnick y Clemente abandonan la nave siendo sustituidos por John Tempesta a la batería y James Murphy. Se encierran para grabar Low (1994) intentando retomar su sonido clásico.

Testament – Dog faced gods

Fuera del ojo del huracán en cuanto al mercado se refiere, los miembros restantes (Greg Christian abandona poco después) giran hacia estructuras más radicales, casi death, aunque sin perder su espíritu thrash. Publican dos discos difíciles como Demonic (97) y The gate (98) pero que siguen conteniendo buenos temas. Problemas legales, numerosos cambios de formación (incluyendo a Dave Lombardo o a Steve DiGiorgio) y a finales de los noventa se produce un parón en la actividad del grupo.

Testament – Down for life

Este parón sería más largo por un cáncer con el que Chuck estubo lidiando varios años. Tras varias giras puntuales, en 2005 deciden volver a juntarse Petersen, Billy, Skolnick y Christian para un tour europeo. Buena acogida, se animan a estirar unas cuantas fechas más y, gusanillo en mano, se plantan en 2008 con un nuevo álbum titulado The formation of damnation. Suena bien,  a los nuevos fans les gusta y mantienen el tipo hasta editar en 2012 uno de sus mejores álbumes: Dark roots of Earth.

Testament – Native blood

Aún siguen dando guerra y que sea por muchos años. Thrash it all!!!

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Pete French

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Pete French

Pete French es un cantante de hard rock que ha buscado incansablemente vivir con dignidad de la música; tuvo su época de gloria pasajera a principios de los setenta. Comenzó como solisa de blues en Black Cat Bones. Allí compartió mesa y mantel con Paul Kossoff y Simon Kirke. Cuando ambos se marcharon para formar Free con Paul Rodgers, French reclutó a Rod Price. Tampoco salió adelante el asunto y tras un lamentable álbum Price migró a Foghat.

Harto de tocar en bares y locales pequeños y de ver cómo sus colegas evolucionaban y él no llegaba a nada, decidió reformar su grupo y darle una orientación más comercial, lo que en entonces significaba hard rock y psicodelia. Leaf Hound, que así se llamó, debutó con Growers of Mushroom (1970). Grabaron el disco en una única sesión de once horas.

Leaf Hound – Drowned my life in the fear

 

Un buen puñado de canciones tocadas con urgencia que engancha. Aunque lo publicó Decca no se comió un colín en el mercado y Growers of Mushroom ha pasado a ser una pieza de coleccionismo.

French abandona la nave para enrolarse en Atomic Rooster. Con ellos grabó In hearing of… (1971)

Atomic Rooster – Black snake

 

El álbum llegó al número 18 de las lisas británicas. Tras una breve gira, Pete fue expulsado del grupo y recaló en otro grande y desconocido del hard setentero: Cactus. Junto a los fabulosos Tim Bogert y Carmine Appice participó en el canto de cisne del grupo, Ot’n’Swaty (1972), una mezcla de temas en directo y en estudio que no cuajó. Fue la excusa para que Bogert y Appice se unieran a Jeff Beck en un nuevo proyecto, dejando a Pete en el paro una vez más.

Tras muchos bandazos, incluyendo un intento de grupo con Cozy Powell, recala en la banda alemana Randy Pie para grabar Fast Forward (1977). Al poco le volvieron a dar la patada (¿qué tendrá este tipo? ¿nadie le quiere?).

Randy Pie – Name of the game

 

Valiente como él solo, este revés le amedrenta y se lanza a una carrera en solitario que comenzó y terminó con un extraño Ducks in flight (1978). Se acompaña de talentazos como Brian Robertson (Thin Lizzy) o Micky Moody (que pasaría a formar parte de Whitesnake). Reventó de pena las listas de ventas a pesar de no sonar nada mal. Otro vinilo de coleccionista.

Pete French – Slipped and stumbled

 

Decide abandonar la música y desparece hasta que en 2006, animado por la vuelta de otros grandes y por la reedición de Growers of Mushroom, reinventa Leaf Hound. Comienzan a girar por pequeñas salas y graban un nuevo álbum titulado Unleashed.

Lo más curioso de esta historia es que Pete French ha compartido escenario y estudio con grandes músicos (Kossoff, Appice, Moody, Bogert, Price, Robertson) pero nunca ha conseguido permanecer en un grupo el tiempo suficiente para alcanzar la fama. Una voz singular, sin duda, pero vacía de éxitos.

Leaf hound – Overtime

 

Descubre a otros Casi Famosos de nuestro rollo:

Ozzy Osbourne – No rest for the wicked – 1988

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Ozzy Osbourne – No rest for the wicked – 1988

Ozzy estaba atravesando una de sus peores épocas personales cuando en mayo de 1987 decidió reordenar las cosas. Despidió a Jake Lee y al resto de la banda, editó el homenaje a su llorado Randy Rhoads (Tribute) y dedicó un tiempo a reflexionar. Lo que significa que intentó salir de sus adicciones y volver a comenzar desde cero de nuevo.

Tras muchas vueltas, recluta a un desconocido guitarrista llamado Zakk Wylde y recurre a dos viejos conocidos, el bajista Bob Daisley y el batera Randy Castillo. Randy le acompañaría algunos años más. A Bob le había echado ya un par de años antes y le volvería a echar al terminar la grabación de No rest for the wicked, siendo sustituido por Geezer Butler (Black Sabbath). OzzyNorest2Geezer hizo las promos, los vídeos y la gira correspondiente. De los teclados se encargó John Sinclair.

Con el productor también tuvo sus menos. El elegido fue Roy Thomas Baker, pero no cuajó con Ozzy. El madman acabó hasta ahí y llamó a Keith Olsen para que rehiciera el trabajo. Volvieron a grabar algunas partes (sobre todo las baterías) y un par de temas nuevos (Miracle man y Devil’s daughter).

El resultado, un pelotazo que mezcla temas heavys con momentos más calmados y algún que otro guiño a la MTV, aunque no tan descarado como en su álbum anterior. Lo cierto es que Ozzy intentó encontrar un sonido que había perdido tras la muerte de Rhandy, y, en cierto modo, lo encontró.

Miracle man abre con un fantástico riff made in Wylde y Ozzy taladrando con su característica voz. La sección rítmica, al punto. La historia de un telepredicador que la tenía tomada con el bueno de Osbourne y recibe su jodida venganza. Temazo (single de presentación) con el primer solo grande de Zakk.

Ozzy Osbourne – Miracle man

 

Sigue Devil’s daughter con un ritmo más vacilón, la batería marcando un ritmo muy sencillo y la guitarra más en segundo plano, cediendo protagonismo a Ozzy. Intenta ser comercial pero se queda a medio camino. Sin embargo, el resultado funciona muy bien.

Crazy babies contiene uno de los mejores solos de Zakk en medio de un temazo. Me encanta la batería de Castillo. El riff también tiene su aquel y Ozzy está a muy buen nivel, sobre todo en el puente “nobody’s gonna change them, change them”.

Un estructura clásica y un trabajo comedido pero efectivo de los tres músicos hacen de Breakin’ all the rules una gozada para el fan de Ozzy. Suena a tema de Rhandy. Otro solo memorable. Genial final. Acabó siendo el último single. Una de mis favoritas: Bloodbath in paradise. Asoma tras una breve intro Ozzy cantando sobre otro riff bestial. De los mejores estribillos del álbum. Da su particular versión de la familia Manson y su helter skelter. ¿Por qué echó al bajista? Menudo crack.

Ozzy Osbourne – Bloodbath in paradise

 

El único atisbo de balada lo da Fire in the sky, el tema más largo. Se apoya en un buen trabajo de teclados a cargo de John Sinclair. El tema tiene un crescendo hasta el solo de guitarra, sigue una parte un tanto ambiental donde guitarra, efectos y teclado juguetean para acabar con la banda a tope. La verdad, hubiera sido un single pegón en las listas.

Recobramos la mejor rítmica en Tattooed dancer. Una canción sobre sexo al fin, parecía que Ozzy se había reformado de todo: “I can hear her moaning like a dog that’s on heat”. Pues eso, tema exprés.

Y acabamos con Demon alcohol, una de las letras más sinceras de Ozzy tratando sobre sus problemas con el alcohol y cómo la tentación y la necesidad siempre están ahí: “I’ll watch you lose control, consume your very soul”. ¿Habrá estado realmente sobrio este hombre alguna vez? Creo que no en los ochenta. Pero ¿a quién le importa si fabrica temazos como este?

Uno de mis álbumes favoritos de Ozzy. No desperdicies la oportunidad de disfrutarlo con el volumen a tope y las greñas puestas.

Ozzy Osbourne – Fire in the sky

Gene the Werewolf – Rock and roll animal

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Gene the Werewolf – Rock and roll animal

Si es tan fácil, ¿por qué no lo hacen más grupos? El primer trabajo de estos brutotes de Pittsburg contiene todos los clichés que hicieron del hard rock ochentero una música fabulosa, pero sin abusar de ellos, ni empalagar, ni plagiar a nadie. Simplemente suenan a Skid Row, a AC/DC, a Kiss, a Def Leppard, a Bon Jovi.

El primer single no deja de ser un trallazo made in Young con unos coros que recuerdan las mejores producciones de Mutt Lange. Su título ya lo dice todo…

Gene the Werewolf – I only wanna rock and roll

Sirve de ejemplo también la inicial Wicked love (lo firmaría Paul Stanley), I’ve got the love o Superhero, donde suenan a los Van Halen de David.

Gene the Werewolf – Superhero

No todo es caña. También saben poner temas tranquilos como Light me up o The ballad of Gene.

En definitiva, un grupo que bebe y escupe la actitud y el buen rollo del hard rock ochentero. Guitarrazos a raudales, un buen cantante con alguna voz en falsete, coros y estribillos estupendos y una producción muy cuidada. Gene the Werewolf me hace recordar mis tiempos de air guitar. Sin más pretensión que pasarlo bien.

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Written by Desmond Child

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Desmond Child tiene una dilatada carrera como músico, compositor y productor musical que se alarga más de treinta años. Sin dudarlo, la más interesante faceta es la de (co)escritor de canciones, motivo del siguiente artículo. Por cierto, en la foto de arriba es el tercero por la izquierda.

La historia comienza en Nueva York durante el año 1979, justo cuando Desmond Child & Rouge firman un contrato con Capitol Records y se meten en el estudio a grabar su primer álbum. Entre sesión y sesión, Desmond y su banda tocaban ocasionalmente en el mítico Studio 54 (discoteca de moda entonces) y allí conoce a Paul Stanley (KISS), quien andaba flipado con los sonidos disco. Juntos, entre copa y copa, compusieron un tema para Diana Ross, que también andaba por allí. El asunto no le encajó a la cantante y Paul decidió quedárselo para su grupo, grabando esta versión. Uno de los singles más vendidos de la KISStoria.

KISS – I was made for loving you

Desmond Child & Rouge editaron dos discos sin mucho éxito y el grupo se disgregó en 1980, justo con el final del boom discotequero. Desmond vivía en Nueva York sin grupo y mal vendiendo su trabajo como pianista, arreglista, compositor o haciendo coros. Quién le iba a decir que sería el rey Midas que ha vendido 300 millones de discos.

En 1984 se reencontró con Paul Stanley. Compusieron juntos tres temas para el álbum Animalize y la cosa funcionó. Paul y Desmond se convirtieron en colegas inseparables, componían juntos habitualmente y todos los álbumes de KISS en aquellos años llevaban un par de temas suyos. Otros artistas se aprovecharon de su talento, como Robin Beck, Cher, Bonny Tyler o Paul Dean (de Loverboy).

Robin Beck – Hide your heart

Paul Dean – Sword and stone

Pero volvamos a mitad de los ochenta. Aún Desmond era un desconocido. ¿Qué cambió? Jon Bon Jovi andaba buscando un compositor con el que escribir canciones, digamos, más agradables para el público y se fijó en Heaven’s on fire. El gran John Kalodner (del que ya hablaremos en otro capítulo) puso en contacto a Stanley y Jon, pero la cosa no cuajó. Sin embargo, el buenazo de Paul le pasó el teléfono de Child. Y ahí comienza la verdadera historia del éxito masivo de written by Desmond Child. Con Jon Bon Jovi y Richie Sambora también hizo piña, y han compuesto música para todas las publicaciones de Bon Jovi o de ambos dos en solitario, así como para otros músicos.

Bon Jovi – You give love a bad name

El éxito cosechado por los singles de Slippery when wet colocó a nuestro protagonista en la cresta de la ola y su teléfono no paraba de sonar. De la mano de Kalodner y Bruce Fairbairn aterrizó en la familia Aerosmith: Dude (looks like a lady), Angel, What it takes, Crazy y otro sin fin de canciones a lo largo de más de veinte años.

Aerosmith – Crazy 

Ya no pudo parar. En los siguientes diez años se hartó de componer y ganar dinero. ¡Hasta musicazos como Steve Vai o Dream Theater se arrimaron a su ascua!

Steve Vai – In my dreams with you

Dream Theater – You not me

Y cómo olvidar uno de sus mejores trabajos, aquí también como productor: el álbum Thrash de Alice Cooper.

Alice Cooper – Bed of nails

A mitad de la década de los noventa Desmond Child se sintió con ganas para cambiar de palo y acercarse a otra de sus pasiones: la música latina. La madre de Desmond, cubana, vivía de cantar y componer en Miami. Ese gusto por lo latino se quedó ahí anclado y surgió de forma vertiginosa con una aún poco conocida Shakira, con Chayanne y luego con uno de los mayores pelotazos de nuestro protagonista: el tema del mundial de fútbol de 1998 The cup of life/La copa de la vida, cantado por Ricky Martin. Sí amigos, y al año siguiente le volvió a poner en el número uno con Livin’ la vida loca. Tranquilos que no voy a pinchar ninguno de estos temas.

A partir de entonces ha intercalado artistas pop, roqueros y latinos. Últimamente se ha puesto las greñas (aunque poco) con gente como The Rasmus, Meat Loaf o Scorpions.

Meat Loaf – Blind as a bat

Si le veis por la calle, tiene el aspecto de la foto que aquí acompaña, no vayan a buscar al joven imberbe y flaquito de la foto de DChild5cabecera. Saludadle con cariño. Este hombre nos ha dado una cantidad increíble de buena música. Sí, también es responsable de algunos truños y moñadas de los que uno se arrepiente escuchar, pero la vida del songwriter nunca se ha considerado fácil. O eso dicen los que triunfan.

Yo, particularmente, no le perdonaré nunca haber dejado que Paulina Rubio hiciera el I was made for loving you. Pero qué se puede esperar de quien en su página web se autodefine como hitmaker.

Esta de regalo.

Ratt – Shame shame shame

Yngwie J. Malmsteen – Odyssey – 1988

Malmsteen - Odyssey

Yngwie J. Malmsteen – Odyssey – 1988

Lo curioso de este álbum es que ninguno de sus protagonistas siente apego por él. Joe Lynn Turner, cantante, ni siquiera lo lista en su página web (compruébalo aquí), mientras que Malmsteen (guitarrista arpegístico) siempre lo ha tratado como su disco pop o comercial, como si se hubiera traicionado a sí mismo.  Pero lo cierto es que la mezcla funcionó bien.

Malmsteen había sacado tres discos anteriormente: el primero prácticamente instrumental (Rising force), el segundo, con algunos Malmsteen - guitarras temas cantados de nivel (Marching out) y el tercero (Trilogy) ya mezclando ambas dimensiones con gran calidad. Llegados a este punto, el sueco necesitaba dar el pelotazo y otro cantante. Turner andaba tieso tras el parón de Rainbow y no se lo pensaron mucho.

Por un lado, Malmsteen supo rebajar su protagonismo (un poco) para dejar que los temas fluyeran de una manera más comercial (más radiable, vamos), con coros, overdubs y, en definitiva, una producción más populosa. El resultado, una mezcla de guitarra neoclásica, deudora de Blackmore, y una voz aguda y melódica que tiene grandes Malmsteen - Turnermomentos. La producción, limpia, destaca de igual manera voz y guitarra pero dando su hueco al resto de instrumentos cuando la canción lo requiere, en especial a los teclados. La producción la realizaron a la par Malmsteen y Jeff Glixman. La mezcla corrió a cargo de Steve Thompson y Mike Barbiero y eso se nota.

Yngwie toca todas las guitarras y el bajo en la mayoría de las canciones. En el resto, se recrea el tremendo Bob Daisley. La batería para Anders Johansson y el teclado para su hermano Jens. A la voz, el ya mencionado Joe Lynn Turner.

La cosa empieza con Rising force, pequeña intro, riff de guitarra y una épica in crescendo con un fraseo tremendo y un estribillo cuasiperfecto.

Yngwie Malmsteen – Rising force

Sigue Hold on, un delicioso tema de tempo más recogido con una estructura que se repite a lo largo del álbum: la guitarra de Malmsteen presenta la figura principal, casi siempre repetida por la voz en el estribillo, y el tema entra a saco. Línea de bajo a cargo de Daisley muy acertada igual que el apoyo de teclados. Disfruto con la guitarra a lo largo de todo el tema y cómo se mezcla con la melodía vocal.  Tremendo solo.

La tercera fue el pelotazo comercial, pegadizas armonías y un tufo hard rock que cala los huesos. Tal vez un poco sobreproducido, pero en fin, eran los ochenta. Amigos y amigas del rock, Heaven tonight.

Yngwie Malmsteen – Heaven tonight

La balada Dreaming (tell me) nos devuelve al Malmsteen clásico. Turner se pliega ahora a una melodía algo más elaborada. La guitarra y los teclados comparten protagonismo.

El primer instrumental aparece aquí. Odyssey contiene tres: dos cortitos, apenas un minuto largo, Bite the bullet y Memories, que cierra el disco, y Krakatau, pelotazo que se arrima a los discos anteriores.

De nuevo se pone la cosa power metal en Riot in the dungeons. Recuerda a la inicial Rising force, tanto por temática musical como por estructura. La batería, de lo mejor del disco, igual que el trabajo rítimico de Malmsteen (aquí también con el bajo). Larga intro (un minutito de nada) una breve estrofa y en seguida el estribillo. Descarga instrumental fabulosa.

Otro de mis favoritos, Deja Vu, sigue el mismo palo. Riff de Malmsteen tremendo y Turner vuelve a sus agudos inagotables. Estribillo más comercial que el anterior pero nada pastelón. El solo, de nuevo, magistral, tufazo a Hendrix y, otra vez, Blackmore.

Yngwie Malmsteen – Deja vu

Seguidos vienen dos pelotazos hard rock. El primero, Crystal ball, vuelve a presentar una intro deliciosa, luego la banda rompe (tremendo bajo de nuevo) y Turner se suelta con un tema que le sienta a la perfección. Buen puente, punteo cuidado y estribillo cañón. El segundo, Now is the time, marca el punto y final de la epopeya comercial de Odyssey. Momentazo para las orejas más sensibles esa guitarra acompañando las melodías de Turner, algo más comedido (que es cuando más me gusta). Podrían haber comenzado el disco con este tema y haberlo editado como primer single: comercialidad con clase y estilo. La última aportación de Turner al universo Malmsteen se titula Faster than the speed of light, uno de los temas más heavy vestido con una batería machacante y la hipervelocidad por bandera.

En definitiva, tremendo repertorio, buen sonido, mezcla de comercialidad, power, heavy y neoclasicismo, y una obra ejemplar de un gran músico en su mejor época creativa. Si eres fan de Malmsteen o Turner, seguro que lo conoces, y si el sueco te da cierto respeto (o fobia), un buen comienzo.