Producido por Bob Ezrin

Producido por Bob Ezrin

Bob Ezrin está considerado como uno de los productores con más éxito en los setenta gracias sobre todo a su trabajo con Alice Cooper, Kiss y Pink Floyd.

Su primera producción importante para la historia del rock fue el álbum Love it to death (1971) de Alice Cooper, donde se incluían el single I’m eighteen. Siguieron los, para mí, mejores tres trabajos del loco Cooper: Killer (1971), School’s Out (1972) y Billion dollar babies (1973). Ambos personajes siguieron colaborando durante toda la década, aunque sin el éxito anterior.

Alice Cooper – No more Mr. Nice Guy

Con Alice en lo más alto del panorama musical, Bob acudió a la llamada de otros artistas deseosos de adquirir su sonido limpio y demoledor, básicamente para vender más y mejor. Entre sus nuevos clientes unos jovenzuelos con ínfulas de estrellas llamadas Kiss compusieron y produjeron con él uno de sus discos más vendidos y el que, sin duda, los colocó definitivamente en lo más alto de popularidad: Destroyer (1976).

Ezrin ha sido un productor con una relación curiosa con la banda. A pesar del éxito de Destroyer, no quisieron volver a saber nada de él hasta 1981, cuando Gene Simmons y Paul Stanley se empeñaron en hacer un disco conceptual (al estilo de The Wall). El mal resultado comercial (ni siquiera hicieron gira) les volvió a separar hasta el año 1992 cuando les rescató con Revenge.

Kiss – Unholy

El tercer grande en discordia, Pink Floyd, le debe a este hombre uno de sus grandes trabajos: The Wall (1979). Enormes temas como Confortable numb, las diferentes partes de Another brick in the wall o este Run like hell.

Pink Floyd – Run like hell

David Gilmore volvió a contar con él en otras ocasiones, tanto en sus trabajos en solitario (About face, 1984) como para los propios Pink Floyd (A momentary lapse of reason, 1987; The division bell, 1994).

 A parte de estos tres enormes artistas, tiene una lista increíble a lo largo de cuarenta años de trabajo: Lou Reed, Peter Gabriel, Kansas, Jane’s Addiction, …

Para finalizar, os pego dos vídeos interesantes por diferentes razones: su fenomenal trabajo en Avalancha de Héroes de Silencio (¡qué lujazo se dieron!) y su última aportación al mundo del rock, con The Darkness y su Hot cakes.

The Darkness – Every inch of you

Héroes del silencio – Avalancha

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Producido por Martin Birch

Producido por Martin Birch

Comenzó urgando en los anales del hard rock, allá por el año 69. Nombres como Jeff Beck, Peter Green, Deep Purple o Wishbone Ash le tuvieron como ingeniero de sonido hasta que finalmente se responsabilizó de la producción del Penguin de Fleetwood Mac. Ahí comenzó una brillantísima carrera en la que fabricó algunos de los mejores álbumes de hard&heavy de la historia, en especial con Iron Maiden y toda la saga Deep Purple (Ritchie Blackmore y sus Rainbow, Coverdale y sus Whitesnake, Roger Glover, etc.). Su último trabajo importante lo realizó en el año 1992 para los Maiden, precisamente, con el Fear of the dark.

El tipo da para montar una fiesta y pinchar únicamente la música que produjo. Os dejo un pequeño muestrario.

Fear of the dark – Iron Maiden – 1992

Soldiers of fortune – Deep Purple – 1974

Long live rock and roll – Rainbow – 1978

Neon knights – Black Sabbath – 1980

Assault attack – Michael Schencker – 1982

Here I go again – Whitesnake – 1982

Can I play with madness – 1988

Las mejores canciones de John Sykes

Lo mejor de John Sykes

Guitarrista genial de larga carrera y compositor, saltó a la fama en la segunda mitad de los años ochenta gracias al multiplatino álbum de Whitesnake  1987 que compuso junto a David Coverdale.

Still of the night – Whitesnake

Comenzó su carrera profesional en el año 80 en el grupo Tygers of Pan Tang, participando en Spellbound (81), Crazy nights (82) y The Cage (83).

Raised on rock – Tygers of Pan Tang

En el año 83, a la edad de 24 años, Sykes se incorporó a Thin Lizzy para el álbum Thunder and lighting. El guitarrista aportó un sonido más heavy al grupo, acorde a la moda de aquellos años. Acompañó al grupo en la siguiente gira, el Farewell Tour, donde se grabó el directo Life. Una vez disuelto el grupo, acompañó a Phil Lynott en su periplo en solitario al año siguiente.

Cold sweat – Thin Lizzy

Coverdale se fijó en él para su banda; participó en la gira de 1984 y regrabó algunas guitarras en la versión US del Slide it in. Los siguientes dos años participó en uno de los discos más populares del hard rock, el 1987, con fabulosas composiciones como Bab boys, Give me all your love o la hiperbalada Is this love. Antes de finalizar la grabación Coverdale deshizo la banda. Aunque Sykes toca todas las guitarras de 1987 (excepto el solo de Here I go again), no aparece en los vídeos (le oyes pero no le ves, ja).

Give me all your love – Whitesnake

Después de esta experiencia, Sykes creó su propia banda, Blue Murder, y se hizo cargo de las voces. Reclutó al bajista Tony Franklin y al batera Carmine Appice para el álbum homónimo, cargado de buenos temas y con una producción impecable. Cuatro años después, el segundo Nothin’ but trouble pasó tan desapercibido como el anterior y Sykes disolvió el grupo.

Out of love – Blue Murder

En los siguientes años el guitarrista grabó bajo su propio nombre, cambiando de músicos acompañantes. Editó cuatro discos irregulares entre 1995, Out of my tree, y el año 2000, Nuclear cowboy.

Look in his eyes – Sykes

El siglo XXI ha llevado a Sykes a resucitar Thin Lizzy con otros exmiembros de la banda (Scott Gorham, Brian Downey). Y a vagar de proyecto en proyecto. Ojalá nos regale otro gran álbum y momentazos como este.

Solo de guitarra – Whitesnake (1985)

Vincent Crane

Vincent Crane

Vincent Crane, nacido en 1947, fue pianista, teclista y compositor. Su extraña personalidad se vio azotada por continuos problemas mentales que le hicieron entrar y salir repetidas veces de diversas instituciones: alternaba periodos de depresión con otros de euforia maníaca. Esto condicionó toda su vida y su carrera profesional. Muy joven formó parte de The Crazy world of Arthur Brown, participando en su primer álbum, del que destaca este Fire, número uno en 1967. El sonido Hammond que le caracterizó ya está muy presente.

Tras la gira por Estados Unidos decide formar su propia banda junto al batería Carl Palmer (quien poco después se iría para formar Emerson, Lake and Palmer) y el cantante y bajista Neil Graham. Atomic Rooster, que así se llamó, estuvo un tiempo desarrollando su estilo de rock progresivo hasta publicar su primer larga duración en 1970 sin éxito. Al poco, Crane se queda solo y recluta al guitarrista y cantante DuCann (John Cann) y al batería Paul Hammon. Con esta formación grabaron un disco estupendo con el sonido hard rock Hammond por bandera, incluyendo el single Tomorrow Night.

Ese mismo año 1971 lanzaron un single que llegó al número 4 (su mayor y único single de verdadero éxito) titulado Devil’s answer, basado en las experiencias de paranoia del propio Vincent. Nuevo cambio de cantante para el siguiente In hearing of Atomic Rooster y una remodelación total de la banda le da un sonido orientado al funk y el soul. La enésima banda incluía al cantante Chris Farllow. Tras dos álbumes de poco éxito Vincent disolvió la historia.

Los años siguientes los pasó colaborando con diversos colegas, como músico de sesión o productor, pues de igual modo que su personalidad cambiante le apartaba de todos, su versatilidad con las teclas le hacía genial. Entre sus colaboraciones cabe destacar a Peter Green, Arthur Brown o Rory Gallagher.

En 1980 reformó Atomic Rooster y editó dos discos con poco éxito y cerró definitivamente la banda. Su último coletazo profesional lo dio con Dexys Midnight Runners en 1985.

Finalmente, Vincent Crane se suicidó en febrero de 1989.

 

 

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The Rolling Stones – Get Yer Ya-Ya’s Out! – 1970

The Rolling Stones – Get Yer Ya-Ya’s Out – 1970

Antes de nada debo confesar una blasfemia. Durante muchos años consideré a los Rolling un grupo de viejales sobrevalorados que se arrastraban por los escenarios. Pero un día alguien me prestó este álbum y todo cambió. Entonces comprendí porqué Keith Richards era Mr. Rockanroll, porqué Mick Jagger era el frontman por excelencia, porqué Charlie Watts era inspiración para tantos bateras y, sobre todo, comencé a disfrutar con una de las máquinas de hacer rock imprescindibles en esta Historia: los Rolling Stones.

El directo se recogió durante una gira por Estados Unidos en noviembre de 1969 (dos conciertos de Nueva York y uno de Baltimore) y salió a la luz en septiembre del año siguiente, casi a la vez que uno de sus mejores trabajos en estudio, Let it bleed. Llegó rápidamente al número uno en ventas en el Reino Unido. Se enmarca en medio de la época dorada del grupo, pues tras él grabaron Sticky Fingers. Y el hecho de que Keith ya andara metido en la heroína da qué pensar.

Todos los temas mejoran las versiones en estudio. Cómo no engancharse al sonido de Jumpin’ Jack Flash o al guitarreo fabuloso de Mick Taylor y Mr. Richards en Sympathy for the devil. Jagger se sale en Live with me o Love in vain. Y si aún alberga alguien dudas, que ponga a todo volumen la versión reforzada y extendida de Midnigt Rambler. Uno comprende porqué se autodenominaban la mejor banda de rocanrol al inicio de cada concierto. Aquí están tan cerca de serlo…

 

La versión 40 aniversario añadió cinco temas que no cupieron en el vinilo de la época pero que ya habíamos visto en vídeos y escuchado en piratas. Una bomba.

Black Sabbath – Paranoid – 1970

Black Sabbath – Paranoid – 1970

Grabado en julio de 1970 y editado en septiembre de ese mismo año, Paranoid contiene canciones emblemáticas en la historia de la banda como War Pigs, Iron Man o Fairies wear boots. Llegó a vender cuatro millones de copias sin apenas apoyo radiofónico o institucional y se ha convertido en uno de los álbumes más influyentes en la historia del hard rock y el heavy metal.

Por un lado, mantiene el sonido doom de su primer álbum (publicado apenas unos meses antes); por otro, se abre a texturas más melódicas. Black Sabbath no utilizó referencias satánicas en las letras, ni cruces invertidas, ni nada por el estilo, pero el sonido no deja de ser inquietante, oscuro, ciertamente hipnótico. Aquí tenemos el sonido Sabbath en su máxima expresión: la guitarra de Tony Iommy acumulando riffs, el bajo de Terry “Geezer” Butler copiando los riffs y marcándolos, la batería de Bill Ward mandando ráfagas demoledoras sin perder cierto espíritu jazz y la reconocible e inclasificable voz de Ozzy Osbourne. La producción corrió a cargo de Roger Bain en los Regent Sound y los Island Studios.

War pigs abre este clásico. Una canción contra la guerra, sobre todo contra la guerra de Vietnam, entonces en plena ebullición. El inconfundible Ozzy canta entre los sonidos instrumentales hasta llegar a la parte central donde todo se desata y la rítmica composición nos lleva hasta el primer solo de infarto de Iommy. El final de la canción es un instrumental con cambio de tono que solían alargar en directo.

Paranoid se basa en uno de los riffs de guitarra más famosos de la historia del rock. Tony Iommy presume de haber escrito la canción en cinco minutos y declara que, en principio, estaba destinada  a ser una cara B. Cuando llegó al número 4 de singles en el Reino Unido y el 12 en Estados Unidos hasta los miembros de la banda se sorprendieron. Este éxito les llevó a programas como Top Of the Pops, lo más en la televisión musical británica de la época. Tiene el privilegio de ser la última canción de los conciertos de Ozzy (con y sin la banda) desde entonces. Qué decir de este portento: uno de los mejores temas de la Historia.

La hipnosis nos abraza en Planet Caravan, un tema que da tregua tras el destructivo Paranoid. Los efectos sonoros mezclados con el trabajo de percusión nos acercan a una imagen psicodélica. Delicado trabajo instrumental.

Llegamos a otra de las grandes: Iron Man. Otro inolvidable riff que durante seis minutos enseña al mundo cómo hacer una canción de heavy metal sin ser un velocirraptor de las seis cuerdas. De nuevo la voz de Ozzy se mezcla estupendamente con los instrumentos. La parte central de la canción, con el solo de Iommy, inolvidable.

Me encanta la guitarra de Electric Funeral. Esa forma de trabajar el ritmo y la ambientación, el apoyo soberbio de bajo y batería y de nuevo Ozzy. Canción de múltiples interpretaciones, intentaron llamar la atención sobre la progresión nuclear. Hay un cambio de ritmo extraordinario a los dos minutos que da una vida nueva al tema.

Hand of doom hace honor  a su nombre y nos entierra en un sonido oscuro mezcla de ácido y mala leche. Una melodía genial apoyada en un combo rítmico que se sale. Cómo convertirse en un dios de la batería sin estropear los parches. Contiene una parte central más dura que se reinventa al final mezclándose con la parte inicial. Genial composición deudora seguro de la química de la que el grupo era tan asiduo.

Tras la instrumental Rat Salad, donde se lucen los tres instrumentistas (pedazo de trabajo de Tony, solo de batería de Ward), se cierra el álbum con otra genialidad melódica titulada Fairies wear boots, donde reconocen implícitamente su abuso de sustancias (he visto a las hadas vistiendo botas y bailando con enanos/ fui al doctor y me dijo: hijo, has ido demasiado lejos porque fumar y “viajar” es todo lo que haces). Fabuloso riff, guitarras solistas de infarto y un inolvidable Ward.

Imprescindible álbum que, en el año 1970 y en tan solo 42 minutos, muestra el camino al heavy rock y sigue siendo una piedra angular (primitiva) del sonido que tanto nos gusta.

Mark St. John

Mark St. John

Tras despedir a Vinnie Vincent en abril de 1983, Gene Simmons y Paul Stanley, jefes y cerebros de Kiss, buscaron un guitarrista técnico y rápido, del gusto de la época. Barajaron nombres como el del mismísimo Eddie Van Halen, que finalmente no cuajó, u otros como Mick Mars (Motley Crue) o Jack Starr (Virgin Steele). Al final se decidieron por un profesor de guitarra llamado Mark Norton que colaboraba con el fabricante de guitarras Jackson (las que por entonces usaba Paul). Como norma en la banda, el nombre se le cambió por el más comercial Mark St. John.

El paso de Mark por Kiss fue tan efímero que apenas grabó algunas partes de guitarra y los solos del álbum Animalize, así como la primera parte de la gira Europea de septiembre de 1984. Sirva como ejemplo este vídeo del primer single de Animalize, Heaven´s on fire.

En ese momento, St. John enfermó del Síndrome de Reiter, artrosis progresiva de muñecas y dedos que provoca cierta limitación y hasta parálisis de los mismos, lo que para un guitarrista de élite significa la muerte profesional. Aunque intentaron paliar el contratiempo con la incorporación de Bob Kulick primero y de su hermano Bruce después, no hubo recuperación y, finalmente, Mark abandonó la banda (siendo su sustituto el mismo Bruce Kulick).

Una vez fuera de Kiss, donde permaneció apenas seis meses, intentó mantenerse en el negocio formando White Tiger junto a David Donato (otro cuasi-famoso cantante de Black Sabbath) en 1986. La banda se disolvió después por la poca acogida de su propuesta. Aunque siguió intentándolo, incluso con un proyecto que ni siquiera salió a la luz junto a Peter Criss, Mark se dio por vencido.

Falleció de un derrame cerebral en 2007.

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Las mejores canciones de Tesla

Lo mejor de Tesla

Tesla es una banda de fantástico hardrock formada en Sacramento, Estados Unidos, por Jeff Keith, cantante, Tommy Skeoch, guitarra, Frank Hannon, guitarra, Brian Wheat, bajista, y Troy Luccketta, batera. Editaron su primer álbum en 1986 con el título de Mechanical Resonance, en Geffen y producidos por Steve Thompson y Michael Barbiero. A pesar de coincidir con el boom del glam metal y todo el rock ochentero, su imagen y su estilo se separó de los pelos cardados y las ropas chillonas; baqueros, camisetas, chupas y una actitud más propia de los setenta. Aun así, acompañaron como teloneros a muchos de los grandes vendediscos de entonces, como David Lee Roth o Def Leppard. En este fantástico debut encontramos temazos como Comin’ atcha live, Modern day cowboyBefore my eyes, Changes o este Gettin’ Better.

Tesla – Modern day cowboy

Tres años tardaron en publicar su segundo disco bajo el título de The great radio controversy, con los mismos productores. El sonido mejora y las canciones mantienen el pulso, ahondando en sus raíces y consiguiendo un estilo único basado en la particular voz de Keith y en el trabajo de guitarras. Buenas melodías, atmósferas roqueras y buena mezcla de temas rápidos con baladas como el superhit Love song. De este mismo álbum no puedo dejar de destacar canciones como Hang tough, The way it is o Heavens’s trail (no way out)

Tesla – Love song

En 1990 Tesla se adelantó a la moda de los acústicos (unplugged) con Five man acoustical jam, parido en una gira por teatros en formato (semi)acústico. Rompen la rutina del típico directo con una mezcla de versiones propias y ajenas llenas de feeling y buen rollo, como Lodi (de la Creedence), Mother’s Little Helper (de los Rolling) o Signs (de Five Man Electrical Band).

Tesla – Signs

Al año siguiente, en medio de una ola de fama y atención por parte de medios y público (yanqui) en general, Tesla editó el, a mi gusto, más completo trabajo: Edison’s medicine. Contiene trallazos como el tema título, Don’t Dee-Rock me, Freedom Slave o Call it what you want. Dos preiosas baladas: la delicada Song&Emotion, dedicada al fallecido Steve Clark (Def Leppard), y el tema What you give.

Tesla – Call it what you want

En 1994 publicaron Bust a nut, un acertado compendio de temas que mantiene el tipo con sus anteriores trabajos pero que en ocasiones se deja seducir por los sonidos de mitad de los noventa. Sin embargo, hay canciones de mucho nivel como Try so hard, Action talks, A lot to lose o Shine away.

Tesla – Try so hard

A partir de este punto la historia de la banda se tuerce, sobre todo por los problemas de drogas de Skeotch, quien finalmente abandona el barco. Los otros miembros intentaron aguantar el chaparrón pero decidieron disolverse, como tantos otros, por la falta de ventas y de conciertos producto del cambio de gustos musicales (y comerciales) de los noventa.

No fue hasta el año 2000 cuando se reunieron de nuevo y grabaron el directo Repplugged Live. La buena acogida les animó a seguir girando durante unos años hasta  volver al estudio con el flojo Into the now del 2004, algo alejado de su sonido clásico, pero lleno de ganas y energía, que contiene algunos buenos temas como Got no glory o éste What a shame.

Mantuvieron cierto éxito con giras mundiales y tras el abandono definitivo de Skeotch y la entrada de Dave Rude, publicaron otro directo, un disco de versiones (muy recomendable) y otros dos álbumes de estudio: Forever More, con temazos como I wanna live o Fallin’ apart,Simplicity, donde no debes perderte Ricochet Rise and fall .

Tesla – Ricochet

La banda sigue girando, haciendo conciertos de infarto y sonando como nunca. Buenos músicos y excelentes profesionales.

Thin Lizzy – Jailbreak – 1976

Thin Lizzy – Jailbreak – 1976

Sin duda alguna, este es el punto álgido de la discografía de Thin Lizzy. En ningún otor álbum como en este consiguieron un sonido tan excelente con unos temas casi perfectos. Los guitarristas Brian Bobertson y Scott Gorham llevaban un par de años puliendo sus armonías hasta conseguir un sonido único hasta la fecha, genuino y especial, que fue característico en bandas tan conocidas como Iron Maiden o Judas Priest. A esta pareja, el genial Phil Lynott (cantante, bajista y principal compositor) supo sacarle un partido espectacular aportando fabulosas melodías, letras particulares y una actitud a prueba de bombas. La banda se completa con el batería Brian Downey.

Producido por John Alcock, el álbum escaló en las listas de ventas a ambos lados del Atlántico gracias, sobre todo, al primer single, The boys are back in town, que se ha convertido en uno de los clásicos de la banda. Siguieron otros dos sencillos, Jailbreak y Cowboy song.

Comienza la fiesta con el tema título de manera trepidante con los guitarristas apoyándose mutuamente. Excepcional el solo con wah wah de Robertson. La sección rítmica, sobervia, y ese particular tono de voz de Phil da un aire rompedor a la composición.

Angel from the coast contiene un trabajo rítmico descomunal, con un toque incluso funky, y otro gran solo de guitarra, este de Brian. Las dobles guitarras, rompedoras.

El tercer corte, Running back, es otro de los aciertos del álbum. Un tema al que se añadió teclados y hasta un saxo y que se basa en una brutal melodía tarareable llena de feeling. Final apoteósico.

La historia de  desamor de Romeo and the lonely girl se adorna de un trabajo armónico de guitarras de lo mejorcito y un ir y venir de melodías y un gran solo de nuevo. Labor tremenda de la sección rítmica (ese redoble de batería) y un precioso mediotiempo. Si no meneas el pié con esta canción, es que no tienes.

Warriors se muestra más primitivo, en cuanto a su estructura y sonido, con una evolución hacia un final apocalíptico (como la letra) con cambios de ritmo constantes. Las guitarras sirvieron de inspiración a otras grandes de Lizzy. Hacia la mitad nos encontramos un soberbio solo, que eleva la canción diez palmos del suelo.

Por fín llegamos al tótem de este Jailbreak, el single por excelencia de la banda y un modelo de cómo escribir una canción de hardrock: The boys are back in town. Tan solo hay que escucharla.

Hacía falta un poco de paz y Fight or fall nos suaviza. Una balada marca de la casa (me recuerda un poco a Sarah, por ejemplo). Phil lleva la canción con su forma de cantar susurrando tan particular.

A continuación, otra de las grandes de Thin Lizzy, la tremenda Cowboy song. Comienzo lento, con armónica, y la voz baja casi hablada, para, poco a poco, ir ascendiendo. El trabajo melódico de Bian y Gorham, bestial, acompañando con sentimiento la letra  de evasión autobiográfica (basada en el cliché del baquero solitario). Menudo trabajo solista a mitad de la canción.

Qué decir de la última, mi favorita, Emerald, un tema muy relacionado con otros de la historia de esta banda como Massacre, por ejemplo, y donde se intuye la influencia compositiva en gente como Steve Harris. Rasposo, agresivo, con riffs contundentes que prometen un duelo titánico en los solos. Si has sobrevivido hasta aquí, date por destrozado.

Las mejores canciones de Cinderella

Lo mejor de Cinderella

Cinderella fue (y es) una banda americana con un estilo hard rock muy influenciado por otras bandas de la época. En un concierto en Philadelphia, Jon Bon Jovi les descubrió y consiguió un contrato para PolyGram Records, con quien grabaron cuatro estupendos álbumes de estudio. La banda la forman desde 1986 Tom Keifer, cantante, guitarrista y principal compositor, Eric Brittingham, bajista, Jeff LaBar, guitarra, y Fred Coury, batería.

Ese mismo año editaron su primera referencia, titulada Night songs, que llegó a vender la friolera de 3 millones de copias y contenía temas como Somebody save me, la canción título, Push, push o este tremendo Shake me.

El éxito les llevó a girar durante meses con algunas de las estrellas de la época, como Bon Jovi o David Lee Roth. Tras dos años sacaron su segundo trabajo con un sonido limpio y unas composiciones equilibradas y vibrantes, mostrando una mayor influencia del hard setentero y el blues. Destacan temazos como Gypsy Road, Coming Home o la superbalada Don’t know whay you got (till it’s gone).

El disco se convirtió en multiplatino y estuvieron girando durante catorce meses por todo el mundo. Participaron en el superconcierto Moscow Peace Festival.

Sin parar, en 1990, en lo más alto, Tom Keifer dio un giro al sonido del grupo acercándolo más aún al blues rock en el tercer y excepcional Heartbreak Station. Aunque subió rápido en las listas, no mantuvo el nivel de ventas y popularidad de sus antecesores. La gira posterior debió acortarse por los problemas vocales de Tom y el batería abandonó la nave para juntarse con el cantante de Ratt en un nuevo proyecto. En este discazo podemos escuchar este The more things change.

Tras varios años de parón por los problemas vocales de Keifer, quien debió pasar por el quirófano, el grupo volvió a intentarlo en 1994, con Kenny Aronoff en la batería, y publicó Still climbing, otro acierto de hardblues con temas potentes pero con falta de chispa. Sin embargo, siguieron facturando temas tremendos como Talk is cheap, Hot&Bothered o la balada Hard to find the words, dedicada a la madre fallecida.

La carrera de Cinderella se vio frenada por diversos factores: el final del contrato con Poligram/Mercury, el auge del grunge y las continuas recaídas de Keifer. Editaron un directo en 1999 titulado Live at the Key Club que incluía sus grandes éxitos, como esta Coming home.

Desde entonces han aparecido intermitentemente en giras como cabezas de cartel o compartiendo con otros grandes hardrockers. Si tienes ocasión, revísate su discografía, breve pero intensa, y acércate a uno de sus conciertos, no te defraudarán.