Lo mejor de Bad Company: los años con Brian Howe (1986-1994)

Brian Anthony Howe falleció el pasado mes de mayo del 2020 de un paro cardíaco. Contaba 67 años y su legado musical está vivo en cuatro álbumes en estudio y un directo de Bad Company. Howe llegó a formar parte de la banda por pura casualidad. Cantante amateur, uno de tantos, tuvo su primera oportunidad profesional de la mano de la productora de Ted Nugent; cantó en el disco Penetrator (1984) y realizó la gira posterior. A partir de ahí, el ambicioso Brian quiso montárselo en solitario y llegó a colaborar con Mick Jones (Foreigner), pero la cosa no salió adelante. En ese proceso, Mick le presentó a Simon Kirke y Mick Ralphs, quienes intentaban montar un nuevo grupo tras la desbandada de Bad Company en 1982. Sus aventuras en solitario fueron bastante poco exitosas y eso de tocar en salas pequeñas por poco dinero no les sentaba nada bien. Los dos músicos no arrancaban ningún proyecto y la compañía de discos (Atlantic Records) les “sugirió” recuperar Bad Company. En el año 1986 el cantante Paul Rodgers andaba montado en el grupo The Firm junto a Jimmy Page, Chris Slade y Tony Franklin sin ganas de abandonar tan sabroso barco para retornar a “quién sabe qué” futuro-pasado. Así que, de nuevo, la compañía les “sugirió” trabajar con Brian Howe.

Fame and fortune se editó en octubre de 1986 con la producción de Keith Olsen y la colaboración de Mick Jones. Con estos nombres está claro que la deriva sonora hacia los sonidos vendedores del AOR de principios de los ochenta estaba servida, en un viraje que otras bandas ya habían hecho en eso que llamamos heavy poppy (ese año se publicaron, entre otros, el 5150 de Van Halen o el Turbo de Judas Priest). Howe se encargó de la voz, Kirke de la batería y Ralphs de las guitarras, contratando para el estudio a Steve Price al bajo y Gregg Dechert a los teclados. El álbum contiene buenos momentos, como Fame and fortune, la más parecida a los “viejos” Bad Company, Tell it like it is (fantásticas guitarras), la inicial Burning up, con ese toque Jones, la final If i’m sleeping o el sintetizador y los coros pegajosos de Valerie. Howe canta más por Lou Gramm que por Paul Rodgers, cierto, y el disco, en general, parece de una banda con otro nombre (pongan aquí Foreigner o Toto). No vendió lo esperado y los jefes Kirke y Ralphs tuvieron que pensar mucho el siguiente paso.

Intentaron convencer al bajista Boz Burrell para que se uniera al proyecto. El tipo había decidido no volver a una banda de rock tras la primera desaparición de Bad Company, pero allá que fue a ayudar a los colegas. Apenas aguantó la gira. La compañía “sugirió” un colaborador externo y Terry Thomas apareció en escena. Al principio iba a componer con Howe y Ralphs y acabó siendo el productor, el compositor principal y el segundo guitarrista en el estudio. Dangerous age se publicó en el verano de 1988 y, esta vez sí, alcanzó un digno éxito, sobre todo por que tres singles vendieron muy bien: One night y Shake it up se auparon al top 10 y No smoke without fire alcanzó el cuarto lugar. El álbum lo grabaron como cuarteto dotándolo de un sonido más guitarrero, con buenos riffs y arreglos rítmicos, y resulta un gran álbum de rock. Escucha Bad man, Dangerous age (la más blusera), Rock of America (simple y sencilla, con un rollo Bryan Adams inconfundible) y The way that it goes. El éxito comercial (alcanzó el disco de oro) reñía con las vivencias de la banda durante la gira: Brian viajaba solo; Ralphs y Kirke no le soportaban, sobre todo por su “estilo de vida”.

En la gira incluyeron a Larry Oakes como segundo guitarra y teclista (vaya, el tipo ya había tocado con Foreigner, qué casualidad) y Steve Price se encargó del bajo. Ambos acabaron fuera de la banda. Estamos en otra encrucijada: buenas ventas, mal ambiente. Tanto Ralphs como Kirke intentaron que Rodgers volviera al grupo. Ni la compañía se lo permitió (con lo que había costado) ni él puso mucho empeño. No en vano tenía en los juzgados a sus ex-colegas por el uso del nombre de la banda. La solución única era continuar con la máquina y en junio de 1990 salió al mercado Holy water. Y fue su mayor éxito. Alcanzó el millón de copias y colocó tres single en lo más alto: la balada If you needed somebody, Holy water (número uno en los charts roqueros) y la (semi)acústica Boys cry tough. Con Felix Krish al bajo, la ayuda en la producción de Andrew Scarth y Tony Harris y una buena publicidad, se convirtieron en una de las últimas atracciones mediáticas del rock melódico. El disco no carece de recursos: Walk through fire engancha, Stranger stranger suena contundente, Fearless y Dead of the night recuerdan a unos AC/DC melódicos, buenos el estribillo de I don’t care y el tufillo a Lou Gramm en Never too late. Cierra el disco una breve canción acústica cantada por Simon.

Resulta curioso cómo la fama y la fortuna hacen de pegamento en ocasiones. Claro, que todo tiene un límite entre el éxito de ventas y la lucha interna. Howe pensaba que sería su último trabajo en Bad Company. En los créditos agradece a Terry Thomas los dos años juntos y a Mick Jones por darle la oportunidad y animarle (curiosidad: por entonces, ambos, Jones y Thomas, andaban grabando el álbum Unsusual heat bajo el nombre de Foreigner). En estas, Ralphs abandonó su propio grupo argumentando la falta de oportunidades para colar sus composiciones (aunque hubo asuntos familiares por medio), mientras Brian le recriminaba su falta de compromiso y su poca contribución; llegó a decir que el guitarrista vivía muy bien a su costa. Aquella gira la realizaron Howe y Kirke, como único miembro “original”, junto a los guitarristas Geoffrey Whitehorn y Dave Colwell y el propio Krish al bajo. Ralphs lo pensó bien, o solucionó sus problemas personales, y acabó entrando en el final de la gira.

El último esfuerzo en estudio de estos caballeros se llamó (¿irónicamente?) Here comes trouble. Publicado en septiembre de 1992 tuvo ventas más modestas. Aún así, alcanzó el disco de oro y colocó dos singles en listas: How about that (de lo mejor) y la propia Here comes trouble. El trío Kirke-Ralphs-Howe firmó como productores y contaron con Thomas en la composición y como músico de apoyo. Grabaron también Colwell (guitarras) y Krish (bajo). Aunque la línea musical resultó continuista e intentaron esconder sus malos rollos, hay claras diferencias entre las canciones “Howe” y las canciones “Ralphs”. Both feet in the water o Little angel suenan más clásicas, mientras el resto tiene un deje más melódico, con otros buenos momentos en Brokenhearted, de excelente guitarreo, el medio tiempo What about you o Take this town.

La historia no se podía estirar más. Un contrato a punto de finalizar con Atlantic y todo el rencor acumulado a lo largo de estos años, con la desidia de la rutina de las giras, Brian Howe y Bad Company separaron sus caminos. Para cerrar las obligaciones contractuales la compañía publicó What you hear is what you get: the best of Bad Company live. Un digno directo con un reparto equilibrado entre las canciones de los setenta y las de la “nueva” era.

Quizá si se hubieran llamado de otro modo no habría tanta inquina y polémica con estos años en los que Brian Howe estuvo al frente de Bad Company. Puedo afirmar que es lamentable el olvido de esta época por parte del aficionado y los propios componentes del grupo. Sin entrar en comparaciones, que podríamos, como si todo lo parido en los años de Paul Rodgers fuera épico, esta reencarnación de la banda supo mantener la estrella mediática y dejó algunas excelentes canciones y cuatro álbumes de los que sentirse orgulloso (unos más de mi gusto que otros, claro). Si nunca te has arrimado a esta música ya estás tardando.

4 comentarios en “Lo mejor de Bad Company: los años con Brian Howe (1986-1994)”

  1. Buen repaso a esta época del grupo. Para mi Here comes troubles es el más completo. Curiosamente Paul Rodgers pasó también por el AOR más clásico en el estupendo y único disco de The Law.
    El que desee rememorar esta época que no se pierda el Circus Bar de Howe. Una despedida con mucha clase. Abrazos.

    1. Quizá sea el más completo como dices. A mí me parece que fueron de menos a más en general, aunque tampoco encuentro muchas diferencias. El Fame el más flojito, eso sí. Tomo nota de tu sugerencia. Un abrazo.

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