La resurrección de Glenn Hughes (1991-1996)

La década de los ochenta fue un continuado descenso a los infiernos para Gelnn Hughes, el niño prodigio del rock apenas unos años antes. Enganchado a diversas sustancias atravesó todos los estadíos del buen yonqui: cualquier cosa por la siguiente dosis. En 1985 grabó cuatro canciones para Gary Moore y su fantástico Run for cover, pero fue incapaz de girar con él. Unos meses después, Toni Iommi le reclutó para su proyecto en solitario, que acabaría titulándose Seventh star y se publicó bajo el paraguas de Black Sabbath en enero de 1986. Iommi intentó sacar adelante la gira con Glenn, pero tras cuatro conciertos le sustituyó Ray Gillen. Desaparecieron los proyectos ¿formales? Un buen manager y muchos amigos le llevaron a hacer coros aquí y allá; en 1987, con su colega Mel Galley, consiguió completar las voces de tres cortes del álbum Phenomena II y una canción más para la banda sonora de The Highlanders II ya en 1990. El resto, vacío profesional. Ese tobogán acabó una mañana de 1991 con Hughes mirando a un desconocido en el espejo sucio de un motel: la paranoia se le quedó grabada, como un aviso. Horas después sufrió un ataque al corazón que casi acaba con su vida. Tenía, exactamente, cuarenta años. Al salir del hospital, Glenn decidió que había acabado su matrimonio con los excesos. Y, aunque le costó sudor, dinero, dolor y tiempo, el hombre resucitó. Y este fue el camino de la redención musical.

A finales de ese mismo año, grabó una de las voces de la canción America: what time is love? del grupo dance y electrónico The KLF. Unos meses más tarde esa canción sería un éxito de ventas en el Reino Unido. A comienzos de 1992 otro amigo, el guitarrista Pat Thrall, le reclutó para el proyecto cooperativo L.A. Blues Authority, donde cantó Messin’ with the kids, una versión de Junior Wells. En ese proyecto conoció a Mike Varney, fundador de Shrapnel Records y admirador de Glenn. Tan buena impresión le causó que decidió financiarle un disco. Llamó a un hombre de su confianza, el guitarrista Craig Erickson, para componer y dirigir esta apuesta. El álbum se tituló L. A. Blues Authority II: Glenn Hughes – Blues. Nuestro protagonista cantó con fuerza, con convicción, tocó el bajo en la mitad de los cortes. Se sintió de nuevo músico. Varney, además de componer dos canciones, tiró de agenda, y completó con numerosos invitados el trabajo: Warren DeMartini, Richie Kotzen, Tony Franklin, Mick Mars y John Norum.

La química entre Norum y Hughes les llevó a colaborar en el siguiente escalón hacia el cielo en forma de nuevo disco. Para Face the truth (1992) compusieron siete canciones juntos, que cantó Glenn, más una versión de su época en Hughes/Thrall titulada Still the night (grabada por primera vez en el debut de Phenomena). Más allá del éxito o la calidad (enorme) de este álbum, a Glenn le permitió abrir una puerta por la que seguir creciendo: su conexión sueca.

Sin embargo, 1993 resultó un año de transición. Colaboró con varios músicos: Marc Bonilla le llamó para una versión de A whiter shade of pale para su American Matador, con George Lynch grabó dos cortes en Sacred groove y no faltó en el álbum de versiones de Stevie Salas titulado The electric Pow Wow. Todos estos meses los dedicó a preparar su próximo movimiento, el que le limpiara definitivamente el lastre del pasado. Y lo hizo en Suecia. Allí había conseguido cierto éxito con Face the truth y su nombre resultaba muy conocido. Su colega Norum le recomendó unos estudios y varios músicos. Las guitarras de Thomas Larsson y Eric Bojfeld y los colegas de Europe alrededor: John Levén al bajo, Mic Michaeli a los teclados y Ian Haughland a la batería.

El disco se llamó, significativamente, From now on… (de ahora en adelante). Recién comenzado 1994 se editó en Suecia y Europa a través de Empire Records y unos meses después en Japón, donde Zero Corporation se tomó en serio el regreso de Glenn. Los dos mercados que le dieron el impulso económico. El éxito en Japón le llevó a una gira con llenazos que grabó y publicó bajo el título Burning Japan Live ese mismo verano. Glenn tira de archivo para el setlist, con siete cortes de Deep Purple, tres de Trapeze y cuatro de su reciente álbum y demuestra que su recuperación como cantante había sido total. Los colegas suecos le hacen un acompañamiento brutal también. Un directo definitivo en aquel momento: no solo compone, produce y canta; ahora también es un torbellino en directo, sólida máquina de hacer dinero. Esta doble conexión Suecia-Japón le mantendría durante muchos años. Músicos de Suecia le ayudarían y acompañarían en directo y en estudio y el público japonés siempre le trató como a una estrella. En este vídeo él mismo explica qué significaba ese momento de su vida.

Con las cosas más claras, Glenn llama a su amigo Pat Thrall para el siguiente escalón. El disco, que se tituló Feel y salió en el verano de 1995, se revuelca en el soul, el funk, el rock y el pop, con Hughes desatado. Como curiosidad, es el primer disco en que toca el bajo en todas las canciones desde 1977. De nuevo se publica en Europa (SPV) y Japon (Zero) y gira por ambos territorios. Además, sigue colaborando en otros proyectos (Live and learn de Brazen Abbot). Sin embargo, son meses duros en lo personal, pues aunque va encauzando su vida, queda el paso definitivo: reconocer, hablar, compartir, renunciar, liberarse de las últimas sombras.

Y estas sombras son iluminadas con rabia casi metalera en la composición, grabación y edición de Addiction en 1996. Exactamente como indica el título, Hughes, con la ayuda de Joakim Marsh (compañero los siguientes veinte años) y Marc Bonilla en las guitarras y la composición (este último además produce), se lanza a hablar de su pasado y los monstruos que aún entonces le devoraban. El misil liberador final. Ese mismo año sucede otro hecho discográfico paralelo: se publica el recopilatorio The voice of Rock a lo grande.

Cinco años le costó a Hughes retornar a la primera línea musical, a volver a ser respetado, a ganarse la confianza de músicos, público y promotores, pero, lo más importante, dejar atrás un pasado que le conducía a la muerte prematura y comenzar una segunda vida de la que lleva disfrutando desde entonces.

Larga vida a la voz del rock…

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