Poco más de cinco minutos y dos estrofas necesitó John Miles para resumir su amor y su compromiso con la música: “la música fue mi primer amor/y será el último/La música del futuro/y la música del pasado/Vivir sin mi música/sería imposible/En este mundo de problemas/la música me empuja a seguir”. ¿Alguien se siente identificado? Unas palabras sencillas, un sentimiento profundo.

La canción se grabó en 1975 junto a Alan Parsons en la producción y Andrew Powell en los arreglos orquestales, claves ambos del sonido bombástico, profundo, emotivo. Miles compuso en poco más de media hora la letra y la melodía de esta canción, curiosamente durante un momento de inspiración surgido cuando no estaba con su compañero habitual de composición, Bob Marshall. La canción se editó como single poco después y formó parte del álbum Rebel de 1976.

Como single, alcanzó el número uno en Holanda y Alemania, el número 3 en el Reino Unido y un nada despreciable 80 en los Estados Unidos. Este fugaz éxito le llevó a girar con Elton John y a ser una de las futuras estrellas del pop-rock británico, pero no logró jamás alcanzar las cotas de inspiración y popularidad a las que trepó con Music.

En cuanto a la estructura de la canción destaca poderosamente el patrón 7/4 que se sale del típico estándar radiofónico o comercial de la época, dotando a la melodía sencilla de un ritmo particular.

La letra refleja el amor por la música y el sentimiento de pertenencia común con todos los que comparten ese sentimiento. Dos estrofas de cuatro versos que se repiten al principio y al final de la canción y una estrofa central, basada en la primera, de seis versos.

Music was my first love
And it will be my last.
Music of the future
And music of the past.

To live without my music
Would be impossible to do.
In this world of troubles,
My music pulls me through.

Las primeras estrofas suenan sobre un piano. El arreglo de cuerdas va cubriendo el fondo y la orquesta sube hasta  que entran bajo, batería, guitarra y piano en una coda rompedora. Tras un breve solo de guitarra, corta una galopante batería y vuelven los violines, primero veloces, luego calmados sobre un piano que repite la línea inicial de la canción y Miles vuelve a cantar:

Music was my first love
And it will be last.
Music of the future
And music of the past
And music of the past
And music of the past.

Un nuevo intermedio instrumental de orquesta, mastodóntico, y retorno con los violines, las violas y los vientos hasta que, de nuevo, batería, bajo, guitarra y piano recobran el protagonismo. De fondo, un coro lejano. Cambio para el final, con Miles emocionado sobre el enorme colchón sinfónico, repitiendo las dos estrofas iniciales.

Una obra de arte comprimida, de esas que surgen no se sabe de dónde y acaban volviéndose universales. La píldora que todos tomamos a diario para seguir adelante.